Día 2

Hablame con miradas


Porque con el tiempo que han pasado juntos, el lazo entre ellos se ha estrechado demasiado. Si uno de ellos no está ahí para apoyar al otro, se sienten incompletos, inseguros, desesperados por encontrar el complemento que les falta.

Así es su relación, es como si en vez de ser dos personas compartiendo un lazo fueran un ente divido en dos cuerpos. Eran uno solo, y ninguno necesitaba nada más si se tenían el uno al otro.

Eso era algo que habían comprendido hace tiempo, cuando descubrieron lo que era la angustia de no tener al otro a su lado*, cuando descubrieron que los monstruos que atormentaban a Makoto se alejaban cuando estaba con Haruka, cuando Haru descubrió que Makoto se sentía seguro a su lado, cuando Makoto descubrió que los ojos de Haruka eran un libro abierto para él.

A partir de entonces Haru comenzó a comunicarse con miradas con Makoto, y a este no le importaba, porque sabía que su mejor amigo no era alguien que pudiera comunicarse fácilmente con palabras o expresiones.

Y aunque a cualquiera le molestaría tener una cita con alguien tan callado como Haruka, a Makoto le encantaba ese aspecto de su amigo. Porque de alguna forma, él era el único que podía hacerlo, y eso lo hacía más especial, lo hacía más único, y sobre todo, lo hacía más íntimo.

—Haru ¿Quieres un helado? — Pregunta Makoto a su amigo, este solo voltea la mirada buscándolo, cuando ambas chocan Makoto puede ver la respuesta que le dedica su amigo. Sonríe y toma su mano, encaminándolo al puesto abundante — ¿Qué sabor quieres? — Le pregunta una vez que llegan, puede leer de los ojos azules un "el mismo de siempre".

Cuando le despachan deciden sentarse bajo un árbol. Comiendo su helado, en compañía del otro, el tiempo congelándose en ese momento. Entonces, Haru piensa en algo que hace un tiempo quiere hacer, no es tan "íntimo" como los roces de mano o las palabras dichas al oído antes de dormir, pero es más vergonzoso que eso.

—Makoto — Murmura, el de ojos verdes voltea a ver al otro, sus ojos azules son el único mar donde ama sumergirse, porque le encanta perderse en el mar de emociones que son solo para él… en ese momento, poder ver un deseo reflejado en ambos lagos. El castaño sonríe y le ofrece de su propio helado, Haru se sonroja, pero acepta el ofrecimiento, era lo que buscaba. —Y bien, ¿qué tal? — Pregunta Makoto — ¿Esta bueno?

No recibe respuesta, solo dos hermoso zafiros llenos de sentimientos contradictorios: Satisfacción, felicidad, vergüenza… y solo puede leer una frase en ellos.

Un beso indirecto.

—¡Haru!

Este desvió la mirada, avergonzado.

—Haru… si querías un beso indirecto debías decirlo. — Los ojos azules volvieron a buscar a los verdes "¡Como si pudiera decir algo tan vergonzoso como eso!", era lo que le decía con la mirada.

Makoto se sonrojó, desvió la mirada fijándola en el paisaje del parque, no le enojaba que Haru quisiera un contacto más íntimo pero…

—Haru…—Murmuró, él tampoco podía decirlo en palabras ¡Era tan vergonzoso!, por eso decidió decírselo en una mirada, sabiendo que la habilidad no era única de él, sino que Haru también era capaz de entenderlo con una mirada, no lo leía tan bien como él, pero lo conocía lo suficiente para darse por enterado.

Las esmeraldas lo cautivaron, sentimientos que lo abrumaban desde siempre y que ahora despedían esos bosques, leyó en ellos las palabras nunca dichas, pudo verlos acercarse, pero no dijo nada, ni rechazó el contacto, se avergonzó un poco, pero recibió contento ese fugaz beso, ensimismado en la oleada de sentimientos que esos ojos verdes le transmitían, transportándolos a ambos a otro mundo, uno solo para los dos.


Notas de eclipse: Se me olvido poner en el sumary el Fluff como advertencia (?) pero es que no puedo escribir cosas menos dulces y rosas si se trata de estos dos xD Gracias por los reviews, favoritos y folow -w- se les quiere *Corazoncito ghei(?)* aquí el segundo día, espero les guste.