Los personajes son de Stephenie Meyer la historia es mía.

La canción es Broken by Lifehouse


[1ro de Enero, 2012]

-Son las 9 de la mañana Bella, despierta o se nos hará tarde! – decía mi insistente amiga mientras me quitaba las cobijas de encima

-Diez minutos más por favor Jane… - le dije mientras me ponía la almohada en la cara.

Me llamo Bella… bueno en realidad Isabella Marie Swan, tengo 23 años y vivo en Seattle junto a mi mejor amiga Jane Vulturi.

Creo que para que entiendan de que va mi historia, es necesario que la entiendan desde que comenzó.

Soy originaria de un pequeño pueblo, Forks en Washington. Viví ahí hasta que a los 17 años, por salud mental y emocional, decidí irme a vivir a Italia con mi madre. Oh si, olvide mencionar, mis padres están divorciados, mi padre es jefe de policía en Forks y mi madre... pues después de que se divorciara de mi padre cuando yo tenía 4 años, se fue a vivir a Italia donde conoció a un buen hombre, Marcus Vulturi. Se casaron y ambos trabajan juntos. Marcus es uno de los dueños de una de las compañías mas importantes de exportación, la cual comparte con sus hermanos Aro y Cayo, además de que de manera independiente tiene en su poder otras pequeñas empresas y bienes raíces.

Yo vivía feliz en Forks con mi padre y mi hermano Emmett que es mayor que yo por 2 años. Soñaba con convertirme en escritora, vivir en Forks con mi familia, casarme, tener hijos y vivir una vida plena y feliz, pero es obvio que las cosas no salen como se planean.

Yo tenía 14 años cuando al instituto llegaron los Cullen. Enseguida me hice amiga de Alice ya que tenía mi edad e íbamos en los mismos cursos. También conocí a su hermano, Edward, un año mayor que nosotras, y que se hizo el mejor amigo de mi hermano ya que estaban en el mismo equipo de futbol. Debo agregar que también estaban los gemelos Hale, Rosalie y Jasper tienen la edad de mi hermano Emmett. Jasper era parte del equipo de futbol y Rosalie y Alice de las animadoras, yo? Bueno, yo miraba desde las gradas, nunca he tenido buen equilibrio y lo mejor que podía hacer es cuidar de la seguridad de mis amigas desde las gradas pegada a algún libro.

Siempre solía esperarlos después de las prácticas, por lo general terminábamos en casa de los Cullen para comer. Los padres de Alice y Edward siempre fueron muy afectuosos con todos nosotros. A pesar de que la hiperactiva y adicta a las compras Alice y la vanidosa y fuerte Rosalie eran mis mejores amigas, siempre tuve una relación especial con Edward, por alguna razón siempre era amable y honesto conmigo, pero bueno, a cuestas también tenía una actitud de flirteo que era parte de su personalidad. En el instituto tenía fama de ser el don juan de las jovencitas, su pálida piel, su cabello bronce y sus ojos esmeraldas le daban un aspecto de dios griego y el nada tonto se aprovechaba de eso, andaba con cuanta chava se le cruzara en el camino.

Desde que conocí a Edward me gusto, y con el paso del tiempo tuve un enamoramiento con él. Pero esta historia empieza cuando yo tenía ya 15 años, Alice 15, Edward 16, los gemelos Hale y mi hermano 17 años.

[Forks, 2003]

Estábamos en una fiesta en casa de los Cullen, Alice siempre daba fiestas por el fin de curso y estas eran espectaculares. Yo como siempre estaba por obligación, sí, Alice me obligaba. Me encontraba sentada en las escaleras que iban a dar a la segunda planta cuando Edward llego y se sentó a mi lado…

Flash Back…..

-Qué haces sentada aquí Bella? Deberías estar bailando o poniéndote borracha! –me dijo mientras fijaba su vista en el trasero de Jessica que se movía como bailarina exótica a un lado de su novio Mike Newton

-Sabes, si Mike se da cuenta como miras el trasero de su novia te golpeará

-Ja! Mike no me hace nada, pero te haré caso solo para que tengas el privilegio de poder seguir viendo mi rostro sin marca de golpes, aunque debo decirte que me dicen que me vería mas sexy y salvaje así

-Vamos Cullen, bajele dos rayitas a tu ego

-No sé porque tú nunca has caído con mis encantos, sé que te gusto – en el instante que dijo eso me puse nerviosa, si me gustaba, pero no era para tanto… creo

-Vamos Cullen, lamento no besar el suelo por donde pisas, me gustas es cierto, pero tengo mas dignidad y no seré una más de tus noviecillas con las que te manoseas

Se lo dije en el tono más relax que pude, pero me sorprendió cuando giro su rostro y todo rastro de juego desapareció y me miro fijamente muy serio

-Contigo sería diferente Bella – se levanto de donde estaba sentado y se mezclo con la demás gente. Yo me quede en shock y no hice otra cosa que intentar olvidar ese comentario.

Después de eso no hubo otro comentario por parte de Edward, paso una semana cuando acordamos salir a acampar, solo nosotros 6. Rosalie y Emmett tenían días de haberse hecho novios, y sino era ciega, Alice y Jasper iban por el camino.

Después de armar las casas de campaña y de cenar, las parejitas se fueron a caminar, solo nos quedamos Edward y yo en el campamento

Estaba recogiendo las sobras de comida y guardándolas en un lugar seguro, cuando sentí la fija mirada de Edward detrás de mí.

-No seas pervertido Cullen, deja de mirar mi trasero

-Aunque no negaré que tienes un trasero muy lindo, esta vez te equivocas, no miraba tu trasero

-Aja Cullen – seguí recogiendo, me ponía un poco nerviosa que Edward me estuviese observando

-Bella, me gustas – soltó sin más, yo me congelé

-No digas estupideces Cullen

-Es verdad, no estoy intentando meterte mano, ni hacerte caer en mis redes, pero por favor, créeme, me gustas, tengo 16 años y te juro que ya me cansé de mi actitud de don juan, podría decir que o hacía por llamar tu atención pero no es así. Tu no me miras como yo quisiera, te gusta tal vez como te gusta cualquier actor, pero Bella, yo quiero gustarte al grado de que me quieras! Que quieras estar a mi lado, quiero poder agarrar tu mano – y mientras dijo esto lo hizo- y que sea normal y especial a la vez, eres a la chica que quiero a mi lado para caminar por el colegio, quiero acompañarte a tus clases, cargar tu mochila y tus libros, quiero ver películas en tu casa, sentados en el sillón de tu padre, abrazarte y poderte susurrar que te quiero y que no hay otro lugar en el que quiera estar sino ahí.

Definitivamente creo que enloquecí, El don Juan Edward Cullen diciéndome todo eso? Me quede con la boca abierta mirándolo fijamente esperando que me dijera que eso era una broma, no tenía sentido, yo no era guapa ni escultural, era bastante sencilla, él no tenía nada que hacer a lado de una persona como yo.

-Vamos Bella di algo! – apretó con mas fuerza mi mano para sacarme de mi ensoñación – bueno, esta bien, debo agregar que también te quiero meter mano pero es porque te quiero mucho – agrego con esa sonrisa que derrite a toda la población femenina y que no era para mi la excepción, pero eso hizo romper el encanto

-Tenía que ser, nunca hablas enserio – hice el intento de alejarme de él pero me lo impidió jalando de mi brazo

-Sé mi novia Bella

-¿Qué?

-Sé mi novia y te juro que te respetaré, serás la única, iremos despacio, tan despacio como tu quieras pero por favor se mi novia – Era mi mejor amigo, miré sus ojos esmeraldas y vi sinceridad en ellos

-Edward, yo…

-Sé que me quieres, tal vez no como hombre, sino como amigo pero dame la oportunidad de ganarme tu corazón, de demostrarte que te quiero, y te quiero bien… por favor

Me quede varios segundos sin palabras, claro que lo quería, muchas veces me pregunté que se sabor tendrían sus labios, posé mi vista sobre ellos y los vi entre abiertos, por inercia mordí los míos y creo que él leyó mis pensamientos porque lo siguiente que sentí fueron sus labios sobre los míos.

Era mi primer beso! Edward me estaba dando mi primer beso, no sabía que hacer y él lo noto ya que tomo la iniciativa y sentí como sonrió y tomo uno de mis labios entre los suyos, después sentí su lengua delinear mis labios y sin saber que hacía simplemente los abrí y deje que su lenguaje acariciará la mía… Nos separamos por falta de aire, abrí mis ojos y lo vi mirándome con un extraño brillo

-Espero que eso sea un sí Bella

-Es un sí Edward, pero por favor, no me hagas daño – le dije lo último como una suplica, ya sabia como era Edward y lo último que quería era ser una más de sus conquistas.

-Te lo juro Bella, jamás te lastimaré… - y le creí.

Fin Flash Back…

Esa última frase, más tarde me enseño que no debo creer todo lo que me prometen.