Chicas, muchísimas gracias por vuestros reviws, sois las mejores. Grace allenduka por el largo, me encantó , a aldi, atenisa… weno a todas!!.

Besotes

Aura

Su sorpresa fue en aumento, pero esta vez, no dejó que se trasluciera lo más mínimo.

tengo que hablar con vos.- dijo Cyrce. El capitán hizo un deje con la mano para que comenzara.- En privado. Creedme, por vuestro bien, es mejor que sea en privado.

Está bien, está bien. Seguidme.- se dirigió a su camarote, seguido por ella y Gibs. Al entrar, él se sentó tras su mesa, colocando los pies sobre la misma. Cyrce le observó detenidamente, de abajo a arriba, hasta que se topo con sus pícaros ojos observándola a ella del mismo modo.

¿y bien querida… lo primero es lo primero quién sois?.

Lo primero es que él se marche. He dicho que quería hablar con vos, y eso significa, que SOLO quiero hablar con vos.- Jack sonrió e hizo con un gesto de cabeza que Gibs se marchara de la habitación.- Soy Cyrce, una enviada.- dijo ella escuetamente, a pesar de todo lo que le había fascinado el retrato de Jack, había aprendido a desconfiar de los humanos y solo aportaba la información necesaria.

Bonito nombre ¿y qué es lo qué queréis, Cyrce?.

A vos.

Vaya, sois sincera.- se levantó y se acercó a ella, acortando la distancia a un par de centímetros.- ¿y por qué si puede saberse, una bel… una muchachita como vos, desearíais los servicios de este honesto caballero?.

No por lo que pensáis seguro, Jack Sparrow. Debo llevaros a las profundidades. El pacto se ha roto. Calypso os necesita a su lado.

Mmm… el pacto… y ¿por qué debería ir con vos?.- Cyrce le miró sorprendida.

Porque Calypso os necesita, eso es suficiente. Jurasteis fidelidad a los cuatro reinos, no podéis echaros atrás.

Eso fue hace mucho tiempo, preciosa, casi ni lo recuerdo. No creo que me necesiten para nada.- Dijo dándose la vuelta, dirigiéndose de nuevo a su mesa.- Ahora si no quieres nada más.

Gibs entró en la habitación a toda velocidad.

Capitán, hemos divisado un barco, bandera negra, y tiene intención de atacarnos.

TODOS A CUBIERTA.- gritó Jack. Cyrce desenvainó de nuevo la hoja de su cuchillo, siguiendo al capitán por el pasillo. Esperaría el momento preciso.

El barco se acercaba a gran velocidad, y antes de que se pudieran dar cuenta, ya le tenían encima, lanzando escalas para subir a la Perla, la lucha comenzó rápidamente, ninguno de los dos bandos se amedrentaba, los pistolones atronaban el ambiente con sus cañonazos, las espadas arrancaban chispas al cruzarse unas contra otras, y los cañones de ambos barcos llenaban el ambiente de cenizas y humo. De pronto la batalla paró, uno a uno, los tripulantes de la Perla fueron tirando sus armas al suelo. En el centro de la cubierta, Jack Sparrow se debatía bajo el filo de una espada en su cuello.

Hacía mucho tiempo que te buscaba, Jack Sparrow.

Capitán Jack Sparrow si no te importa.

Creo que no estás en situación de bromear, Jack.- dijo el hombre apretando ligeramente la espada contra el cuello de Jack consiguiendo que un hilillo de sangre rodara por el cuello del pirata.

Vamos, Black… sabes que no lo hice a posta.

Para ti, capitán Black Bart, Sparrow; y siento informarte que no te creo; me robaste el tesoro, todas y cada una de las piezas de oro y diamantes que había en esa cueva, y después de eso, me entero que las has dilapidado como un perro sarnoso en mujeres y fiesta, en Tortuga.

Bueno Black… ya sabes, mi tripulación estaba hambrienta, yo necesitaba alguna compañía…- dijo Jack, que consiguió por fin zafarse de la espada, y mirando de frente a Black Bart iba caminando paso tras paso hacia atrás.

Mientras la conversación transcurría, Cyrce lentamente se había ido retirando a un lado, observando a su alrededor, buscando una manera de sacar al capitán Sparrow de ese aprieto.

La conversación continuaba, y Black Bart hizo que los prisioneros de la Perla pasaran a su barco. Caminaban por la pasarela de madera de uno en uno, Cyrce era la penúltima y tras ella, Jack Sparrow, que seguía intentando convencer con zalamerías a su captor. Súbitamente, la muchacha se dio la vuelta y tiró con todas sus fuerzas de los hombros del pirata. El movimiento justo para tirarle al agua, los piratas sacaron sus pistolones y asetearon el mar sin piedad. De pronto una mancha rojiza comenzó a teñir las aguas. Black Bart soltó una carcajada y su barco zarpó olvidando allí a la Perla Negra.

Pd. El misterio del cuadro se resolverá más adelante, tranquilidad, es parte de la historia.