Sorry chicos, primero publiqué un cap. 6 y después lo cambié un poquillo, así que sorry para los que hayais sufrido los dos cambios. Voy un poco acelerada. Grace, Aura.
Cyrce descansaba en su lecho: no había tenido fuerzas para volver a reconvertirse, así que flotaba sobre un lecho de algas y coral, bellamente entretejido. A su lado, Elia, su hermana mayor, la única en la que confiaba casi ciegamente; la colocaba paños en la frente y cambiaba su vendaje con regularidad. Su madre apareció con su hermano Askaniekes.
¿tengo qué hacerlo?.- preguntó el niño, algo enfadado.
Es tu hermana mayor, vas a salvarla la vida, no eres consciente de lo que dices Aska!!.- le vociferó Elia.
Tranquilidad, tranquilidad hijos míos. Sí Askaniekes, tienes que hacerlo, es la única manera de salvar a Cyrce.
Oh, si es así, entonces… claro.- murmuró el pequeño con una sonrisa.
Se acercó a su hermana y posó sus manitas sobre la cola de ella. Tras unos segundos en los que nada se notó en el exterior, Cyrce abrió los ojos lentamente. Cada uno de sus hermanos tenía un poder extraordinario, el de Askániekes era la regeneración. Cyrce intentó erguirse, pero no pudo, aún estaba muy débil. Su madre la acarició la frente durante un instante y la susurró:
Gracias hija mía, has cumplido la misión a la perfección.
Madre…
Schhh, no hace falta que hables. Dentro de un par de horas, gracias a tu hermano, te encontrarás mucho mejor.
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Jack se encontraba en la habitación que le habían asignado. Como si de un rey se tratase, le habían dado comida y bebida en abundancia, le habían llevado hasta unos aposentos, y tras esto, la doncella había sacado ropas para él del armario, había preparado su baño y se había retirado. Ahora Jack daba vueltas en la habitación como una fiera enjaulada, eso sí, con una copa de ron en la mano, de la que cada poco tiempo daba pequeños sorbos.
Tomando una determinación, dejó la copa sobre la mesa, y mientras se dirigía a la habitación contigua en la que la doncella había preparado su baño, se fue despojando de sus ropas, para segundos después sumergirse por completo en la bañera.
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La tarde pasó, mientras el Palacio hervía en actividad. La reunión de la noche iba a ser una de las más importantes de la historia. Los representantes de 3 de los 4 reinos iban a reunirse para dilucidar sobre el futuro del mundo.
Los componentes de la fiesta fueron bajando de uno en uno, hasta llegar a una sala de fiestas, al lado de esta, recogida y por la que no se traspasaba ningún sonido una sala de reuniones muy especial:
en el centro de la misma, se encontraba una pequeña laguna salada para alojar a los reyes del mar, con un asiento de corales;
a la derecha, estaba un trono de piedra blanca y resplandeciente, para alojar al rey de la tierra;
a la izquierda, un sitial de nubes, lluvia y estrellas, formaban un sillón para el rey del cielo y el aire;
frente a la pequeña laguna, un asiento de incandescente fuego alojaría a las majestades del fuego.
La gente de los reinos dispersos abarrotaba la gigante sala. De pronto, Jack entró en la misma, atrayendo las miradas del lugar. Su pelo y su barba estaban como siempre, pero vestía una camisa blanca acompañada de unos pantalones del mismo color, y sobre la primera, un chaleco rojo, que hacía juego con el pañuelo que llevaba en la frente. Los pies los llevaba descalzos, como todos en la reunión.
- Fiestas, me encantan las fiestas, que corra el ron.- aulló mientras un murmullo de aprobación llenaba la sala y se levantaban las copas en su honor. Jack tomó una llena de ron, y paseó la mirada buscando a Cyrce. De pronto, un susurro se extendió por el lugar, y todo el mundo se giró hacia la puerta. Allí estaba Cyrce, bellísima, con el pelo suelto sobre los hombros, y un vestido azul grisáceo que hacia juego con sus ojos. Se quitó el chal que cubría sus hombros, dejándoles al descubierto, Jack la miraba embelesado, entonces ella avanzó un par de pasos notando bajo sus pies descalzos la frescura del suelo, y proclamó con tono seguro:
La reina de los mares Calypso y su esposo, Acapulco.
Se apartó a un lado, con una ligera reverencia, dejando que los invitados observaran a los soberanos. De pronto, la tez de Jack palideció y la copa se deslizó de sus dedos para repicar en el suelo sordamente. Ante él se encontraban Elizabeth Swann y Will Turner.
Bueno, fin del cap. y ahora empieza la parte interactiva. en principio saber que os parece. Opiniones sobre los soberanos y en el siguiente capítulo os pregunto más. Espero vuestras opiniones ansiosa jajajaja. Molto grace. Aura.
