Jack desconcertado, siguió a la pareja hasta la sala de al lado, mientras aseteaba a preguntas a Cyrce, que solo atinó a sonreírle irónicamente y contestarlo con un susurro:

Yo estoy bien gracias.

Al escuchar la contestación de la muchacha, Jack (creo que por primera vez en su vida) se sonrojó levemente, y cerró la boca.

Entraron y se situaron cada uno en su lugar: Elizabeth (Calypso) y Will (Acapulco) en el agua, Cyrce se situó junto a su hermano mayor Aqueloo, llamado así en honor a su padre. A la derecha de los mismos, se sentó en su trono de piedra la reina de la tierra: Gaia.

El rey del fuego, no estaba presente, había roto el pacto, rehúsando a cualquier compromiso con ellos.

Y para sentarse a la izquierda, entre las nubes y estrellas, fue guiado Jack Sparrow, príncipe del viento.

- Bien. Ahora que estamos todos situados, creo que es el momento de explicar ciertas cosas.

- Por favor.- pidió el pirata amablemente

- Pues bien Jack, cuando Davy Jones murió, a manos de Will, Calypso no soportó la idea de reinar el mundo de los mares recordando siempre a su amado, así que decidió que era el momento de cambiar de cuerpo y de mente. William estaba condenado para siempre a ayudar a las almas que mueren en el mar, y yo siendo humana, no podría verle más que cada diez años, así que me ofrecí para encarnar de nuevo a Calypso, diosa de los mares; y así poder quedarme junto a mi amor.

Al hacerlo, le desposé bautizándole como Acapulco y desatándole de su cargo de capitán del Holandés Errante, y otorgándole poderes eternos.

Bien, muy bien, precioso- dijo Jack irónicamente aplaudiendo.- Solo que ahora hay un pequeño detalle que no cuadra en esta maravillosa historia de amor. Yo. ¿Qué pinto yo en este lugar? ¿en este…- señaló con un ademán de los suyos el trono- esta… silla?.

Jack. Tu padre ha sido raptado.

Mi padre es un pirata y está en la Isla de…

No, jack, tu verdadero padre.

¿Cómo qué mi verdadero padre? Ya sé que mi madre tuvo algunas dudas sobre quien era en realidad, cosa bastante natural, pero soy igual que mi padre, así que no podeis negar que…

Esto va a llevarnos más tiempo del que yo pensaba.- susurró Will, para a continuación decir en alto.- Veamos Jack… en realidad, tú, eres… digamos que… un semidios. Eres hijo de Eolo, el dios de los vientos, tu nombre en realidad, en lo que los griegos consideraban su dios, es Jano.

Eso no es posible.

Jack, entre los cuatro reinos que forman el mundo- contribuyó Elizabeth.- Hay un pacto mutuo de no agresión. Esos mundos son la tierra, el agua, el viento y el fuego. Durante muchos años, se ha respetado este acuerdo, sin que nadie provoque daño a nadie. Pero ahora, Jápeto, el dios del fuego, ha roto su pacto, y ha capturado a tu padre: Eolo.

Es decir que soy hijo de…

De una mujer normal, humana y campesina y un dios.

Sé que te va a costar asumirlo, Jack Sparrow..- dijo con voz templada Gaia, hablando por primera vez.- Es normal. Todos hemos tenido la misma sensación cuando nos hemos enterado de que somos hijos, reencarnaciones o mismos dioses. Pero es necesario que te recompongas. Más allá de cualquiera de nuestros reinos conocidos, creamos una prisión llamada la Torre de Metal. Allí, cada uno de los reyes creamos una trampa, para que aquel que fuera encarcelado allí, no pudiera salir.

Yo creé la primera prueba: Atravesar descalzo el jardín de las Hespérides sin caer en ninguno de sus placeres. Calypso creó un laberinto submarino, tan complicado como indestructible, plagado de trampas y monstruos, llamado la Atlántida. La tercera prueba la creo Jápeto, y se trata de pasar por delante del fuego del dragón y por último, Eolo, tu padre creo la última prueba, volar hasta lo alto de la torre.

Allí, es donde está encarcelado tu padre.- Apostilló Will.

Y necesitamos que le saques de allí.

¿y por qué tendría que marcharme hasta un lugar lejano y desconocido arriesgando mi vida por un padre que ni siquiera conozco y que en los 30 años que tengo de vida (más o menos, jiji) nunca se ha preocupado por mí?.- dijo Jack cogiendo una copa y sentándose informalmente de lado en el trono.

Jack.- dijo imperturbable y seriamente Elizabeth.- Por una vez en tu vida, preocúpate de alguien más que no seas tú. Debes ser tú el enviado que saque de allí a tu padre, estás predestinado para ello. Si no lo haces, el mundo que conoces ahora desaparecerá. El sol se apagará si Eolo, el dios del cielo, no está allí para encender su antorcha cada día. El viento dejará de soplar. La luna saldrá cuando la apetezca. Los hombres se volverán salvajes… si solo vas a pensar en ti, piensa en que si no le sacas de allí, todo lo que vivirás, ya no será jamás como antes, porque todo lo que amas por muy poco que sea, morirá.

El silencio embargó el espacio, Jack tomó un sorbo de ron, le parecía surrealista lo que le estaba pasando, de pronto era un semidios y tenía que ir a salvar a su padre encarcelado en una torre… Cuando había pasado suficiente tiempo para que las majestades se desesperaran el pirata se removió inquieto en su silla y preguntó:

Alguien vendría conmigo, espero. Necesitaré tripulación y un barco, además de cantidades ingentes de ron, y alguna directriz más sobre las pruebas.

Los soberanos se levantaron con una sonrisa radiante en la cara.

Te llevarás a Cyrce, como representante del reino submarino y a Jason como representante del reino terreno. El resto de la tripulación la tendrás mañana por la mañana en la cubierta del barco. Tienes tres semanas para cumplir tu cometido Jack.

El bucanero estrechó la mano de Calypso, Acapulco y Gaia, sellando el pacto.

Al salir de la habitación se chocó contra Elia, la hermana de Cyrce.

Vaya, perdón, lo siento.

No te preocupes preciosa, ¿te he hecho daño?.- Al levantar la cabeza y observar al hombre, la cara de Elia mudó de la disculpa al asombro en un segundo.

Tú…- murmuró anonadada.

Jack, te presentó a mi hermana.- dijo desde la espalda del pirata Cyrce.- Elia, él es el

Capitán Jack Sparrow.- dijo la sirena mirándole embelesada. Le tendió la mano y Jack la estrechó con una sonrisa coqueta.

¿Te conozco de algo linda?.

No, no creo.

Tras un par de minutos, Cyrce optó por largarse de allí, dejando a la pareja extasiada el uno con el otro:

Oh Cyrce, muchas gracias.- iba murmurando la sirenia intentando imitar la voz profunda de Jack.- casi pierdes la vida salvando mi pellejo, de veras te lo agradezco… Macaco presuntuoso.- subió las escaleras y cerró la puerta de su habitación, pero una mano paró la puerta en pleno cierre.

Cyrce, oh, Cyrce, no te parece el hombre más guapo, atractivo e increíble del mundo.

¿quién?

Jack Sparrow ¡por supuesto!

Oh, sí, claro.- dijo ella irónicamente. "Lo que me faltaba pensó, otra enamorada de Jack".