Touching Leads to Sex

By: Konoto-chan

Chapter II: Possibly Dead

Sonrió, pero su sonrisa se esfumó al ver otra figura que se acercaba al galo por detrás… acaso no era Saga?... si, si era él, se alarmó al ver que llevaba un bat en la mano. Abrió la puerta del auto y corrió a toda velocidad hacia ellos.

--¡¡¡CAMUS!!!!.-le llamó.

Pero fue demasiado tarde. El galo sólo tuvo tiempo de volverse para encontrarse frente a frente con Saga, sintió un inmenso dolor y todo fue oscuridad. Escuchó el horrible sonido de l madera golpear la cabeza del francés, quien cayó inconsciente al suelo. Llegó hasta ellos y de un empujón apartó a Saga del francés, una furia incontrolable se apoderó del rubio, tomó el bat y golpeó al ojiverde en el estómago, sacándole el aire, para después correr hacia el cuerpo caído del galo.

--No, no, no, no, no, no…-pronunció en una especie de susurro.

Con sumo cuidado levanto ligeramente su cabeza, horrorizándose al ver el hermoso rostro de Camus manchado de líquido escarlata, había una profunda herida en el lado izquierdo de su cabeza -entre su ceja y el lugar donde empezaba el cabello- que sangraba abundantemente.

--¡¡¡¡MIERDA!!!!-

El pánico, la desesperación y la impotencia invadieron su ser, posesionándose de él. La felicidad antes sentida se había esfumado cual polvo al viento al oír ese desagradable sonido, al ver el cuerpo inconsciente del galo en la pavimento y al ver con horror como la sangre escarlata manchaba su hermoso rostro. Con extrema rapidez dialogó en su móvil el número 911, dando sólo los detalles estrictamente necesarios recibiendo una respuesta de la operadora: llegarían allí lo más rápido posible. Ya se encargaría del bastardo de Saga después, en esos momentos lo único que le importaba era el pelirrojo… sólo él.

--Camus…-susurró casi inaudible, con sus dedos acarició con sumo cuidado los delicados labios franceses, la sangre se había abierto paso llegando hasta ellos, manchándolos de carmín intenso.

Tomó su móvil y dialogó otro número.

KkKkKkKkKkKkKkKkKk

Lo tenía acorralado entre su cuerpo y la fría pared de la habitación. Amaba acariciar y besar ese maravilloso cuerpo que era sólo suyo, le pertenecía en su totalidad. El tocar aquella tersa piel acanelada, besar sus carnosos labios y escuchar los queditos gemidos que eran música para sus oídos cada vez que tocaba alguna zona erógena, las cuales conocía a la perfección. Una sonrisa de satisfacción floreció en sus labios al oír un gemido más fuerte por parte de su acompañante.

Con una sorprendente combinación de sensualidad, delicadeza y rapidez fue desabotonando la blanca prenda que cubría el apetecible cuerpo de su amante; a cada botón que sacaba de su ojal, sus labios besaban la morena piel que sus manos descubrían, con lentos movimientos desabrochó el pantalón ajustado de mezclilla que el ojiverde vestía y bajó el ziper, subió buscando los labios del otro, sellándolos con los suyos en una apasionado beso.

Posó ambas manos en las delgadas caderas mientras los brazos del moreno rodeaban su cuello, enredando entre sus dedos los negros cabellos del más alto, bajó aquella prenda unos centímetros, asegurándose de tocar toda la piel que le era posible en el proceso, para después dejarlos caer al piso, dejando a su amante vestido sólo con un par de bóxers negros ajustados y la camisa blanca que pronto seguiría el mismo destino que los pantalones: el piso.

Las morenas manos imitaron a las del ojigris, deshaciéndose de la camisa negra que vestía dejándola caer al piso, haciéndole compañía a los pantalones de mezclilla, ambos yaciendo abandonados. Tomó al castaño entre sus brazos, caminando unos cuantos pasos, depositándolo delicadamente sobre el amplio lecho que ambos compartían, posicionándose sobre él pero sin aplastarlo, haciéndose espacio entre sus largas piernas y colocándose entre ellas, reclamando sus labios como suyos. El sonido del teléfono retumbó por toda la casa, mas ambos amantes lo ignoraron; sus manos descubrieron los hombros del ojiverde, dejó sus labios para posarlos en su apetecible cuello, otorgándole ocasionales y suaves mordidas, mientras el castaño acariciaba los negruzcos cabellos y suspiraba complacido por las atenciones de su amante, pero el molesto sonar del aparato comenzaba a romper la atmósfera pasional.

--S-shura.-le llamó con voz entrecortada por la excitación.

--Mmmm?.-preguntó aún besando la piel morena.

--E-el teléfono.-intentó apartarlo de sí, pero el pelinegro no cedió.

--No, estoy ocupado… que se joda quien quiera que sea.-pronunció con voz grave, besando apasionadamente el ojiverde, quien lo alejó unos centímetros de sí.

--Mmm… p-pero...-mas el ojigris no dejó que continuara, besándolo de nueva cuenta, ganándose un empujón por parte de Aioria, quien se lo quitó de encima.-Puede ser algo importante.-se excusó con una sonrisa ante la mirada de reproche del mayor.

Shura suspiró, molesto: cuando se enterara de quien era el maldito inoportuno que había llamado, lo mataría. Sus ojos grises siguieron la figura del menor hasta la mesita donde se encontraba el objeto que había interrumpido su preciado momento de pasión, odió al pequeño aparato profundamente. Mas su mirada de enojo cambió a una de lujuria al pasar sus ojos por el delgado cuerpo de su amante, cuando terminara de conversar con la persona en la otra línea lo haría suyo hasta el amanecer, y esta vez ningún teléfono, ni el fin del mundo, ni nada iba a detenerlo.

--Hola?.-escuchó que contestaba el ojiverde.-Milo?.-

Eso es, Milo tenía que ser, Shura rodó los ojos en actitud cansina. ¿Porque siempre ese maldito rubio los interrumpía¿Es que acaso tenía cámaras secretas instaladas en la casa?. Bueno… no sabía como lo hacía, pero siempre se las arreglaba para interrumpirlos en momentos "importantes", y sinceramente, comenzaba a odiarlo por eso.

--E-espera.-pronunció con voz afectada.-No te entiendo nada, Milo. Cálmate, por favor.-pidió, esperando algunos instantes para que el ojiazul hablara con más tranquilidad.-QUE?!!.-exclamó sin darle crédito a sus oídos.

El ojigris supo que se trataba de algo serio al escuchar la exclamación por parte del castaño y al ver sus ojos esmeralda abrirse desmesuradamente.

--Dónde estas?.-preguntó después de unos segundos, cuando pudo articular palabra.-Esta bien, vamos para allá.-y cortó la comunicación. A paso apresurado se dirigió al pie de la cama, tomando sus pantalones y poniéndoselos en tiempo record.-Tenemos que irnos.-dijo abotonando su camisa y facilitándole al pelinegro la prenda color negro.

--Qué pasó?.-quiso saber, mientras se colocaba la camisa.

--En el camino te explico.-toó las llaves del auto y camino rápidamente hacia la puerta principal, siendo seguido por el pelinegro.

KkKkKkKkKkKkKkK

Pasaban de los diez minutos desde que llamó y aún no llegaban. Tomando en su mano la muñeca del pelirrojo intentó buscar su pulso, difícilmente lo encontró, debido a que éste era muy débil, casi errático, un suspiro de impotencia escapó de sus labios; retiró cuidadosamente la bufanda blanca de seda, que ya estaba casi completamente teñida de escarlata.

La sangre seguía fluyendo y comenzaba a formar un pequeño charco debajo. Con gran alivio escuchó la sirena de la ambulancia acercarse rápidamente, fue cuestión de unos cuantos segundos para que legaran hasta donde estaban. Se mantuvo distante mientras veía como subían cuidadosa pero rápidamente al pelirrojo en una camilla; el rubio se subió a la parte trasera y sentándose, una de los paramédicos lo miró, sin despegarle la mirada por algunos instantes.

--Qué espera?! MUEVASE!!-le vociferó, la mujer dejó de mirarlo, se subió al automóvil y cerró las puertas.

Cinco minutos pasaron, la camioneta blanca y roja avanzaba por las calles velozmente, mientras la mujer estabilizaba el pulso del francés. De un momento a otro, el cuerpo del pelirrojo se tensó, arqueando su espalda, sus ojos rubí se abrieron desmesuradamente, su boca se abrió en un grito, pero ningún sonido salió de sus labios, para después relajar su cuerpo y cerrar sus ojos.

La pequeña máquina que medía el pulso de Camus indicó que su corazón se había detenido.

KkKkKkKkKkKkKk

Gracias a:

Ridulini

weslipii'

Por leer y por sus reviews n.n