Grace atenisa y allenduka. Me animais mogollón, no sabeis. Un besote, Aura.

Agradecería saber que os parece, en general, la historia de Jack como semidios. Weno, este capítulo no me convence mucho, por no decir que nada, así que porfa, decidme que os parece, si lo enfoco hacia otro lado o algo, porque es que… weno, leedlo y al final os aclaro lo que no me gusta del todo. Un besillo. Aura.

A la mañana siguiente, Jack fue conducido al puerto junto con Cyrce y Jasón. Allí le esperaba su tripulación, y su barco: La Perla Negra.

- ¿qué… cómo?...

- creo que lo merecías Jack Sparrow, por todo lo que hiciste por mí en su momento, y todo lo que vas a hacer. Además tus hombres no merecían quedarse en la bodega de Black Bart para siempre, ¿verdad?.- le dijo Will con una sonrisa.

El capitán sonrió e incitando a sus hombres con sus gritos, zarparon inmediatamente. Cyrce se encontraba en cubierta hablando animadamente con Jasón cuando de pronto vio salir del camarote del capitán al mismo Jack Sparrow… con su hermana Elia.

Cyrce dejó a Jasón con la palabra en la boca y se acercó a la muchacha que reía coquetamente junto al capitán.

¿Se puede saber que haces aquí?.- siseó la sirenia.

Pues, ya ves, me divierto.

¿Sabes lo peligrosa que puede llegar a ser esta misión Elia? Podría pasarte cualquier cosa y…

No os preocupes, mi linda Cyrce, yo estaré aquí, para salvar a esta preciosa dama de todo lo que sea necesario.- respondió Jack

Pues bien vamos.- susurró Cyrce.

¿qué deciais?.

Nada, capitán Sparrow.

Un par de días de viaje pasaron, en los cuales Elia dedicó todo su tiempo libre, es decir, todo el tiempo que tenía a los dos hombres más importantes del barco, Jack Sparrow, príncipe del viento y Jasón, príncipe de la tierra. Solo en la noche, cuando las estrellas brillaban, la joven sirena iba a relatarle las maravillas del pirata a su hermana.

Es tan amable y dulce, Cyrce, no te lo puedes llegar a imaginar.

Sí, claro, me lo imagino. Un amor.- contestaba siempre Cyrce irónicamente.

Siempre me está diciendo lo mucho que le gustan mis ojos y mi pelo.- Cyrce apartó los ojos del libro que leía y observó durante un instante a su hermana mayor. Era muy bella, no podía negarlo, con los ojos aguamarina, y un pelo largo y rubio que ondeaba hasta la mitad de su espalda: así es como era su apariencia humana. Volvió a fijar los ojos en su lectura, aunque en realidad, llevaba leyendo la misma frase unos diez minutos. Desde que su hermana había empezado a hablar de Jack.

Recordó entonces la primera vez que lo había visto, en sus sueños, a través de las profundidades, envuelta en su lecho húmedo de corales. El pelo aleteaba alrededor de su rostro, tapando su visión del hombre perfecto por un momento. Pero al instante su rostro volvía a aparecer, apoyado sobre la barandilla del barco, mirando hacia la mar profunda, como si estuviera enamorado de ella, de la mar, o como si llegara a ver más profundamente, y la observara a ella, sentada en el fondo, sobre una roca, observando sus rasgos fuertes. De pronto despierta de su ensueño.

Pero de todas maneras… bueno, es un hombre que a ti no te pega mucho.

¿perdón?,.- preguntó Cyrce distraída.

Jasón, tu prometido.- contestó Elia.

Ah, claro, sí, ¿Qué ocurre con Jasón?.

Pues, eso, que no pegais, él es tan intelectual, tan fuerte y varonil, tan principesco y tú eres tan… tú.

Gracias hermanita, me tomaré eso como un piropo. Creo que no estás en posición de criticar nada sobre mi prometido, porque solo teníamos cinco años cuando el acuerdo se llevó a cabo.

Lo sé querida, lo sé. Me parece tan injusto, tú ya prometida y yo aquí sin un hombre al que desposar.

Yo no estoy exactamente prometida y lo sabes Elia. Simplemente es un acuerdo, que si alguno de los dos deseamos romper, estamos en pleno derecho. Al llegar Elizab… madre al poder, fue lo primero que me dijo. Que mi casamiento debía ser por amor.

Sí, bueno, es una buena razón. La más poderosa del mundo, la que mueve montañas y valles, la que…

Bueno, bueno, bueno… exaltadísima hermana, creo que es hora de dormir, así que venga, a la cama, y una última y única recomendación, por favor, ten cuidado con Jack.

Te diría lo mismo.

¿qué?. Se volvió sorprendida Cyrce.

Bueno… nada, cosas mías.

Tras un par de minutos más de cotilleos, las hermanas sirenas se fueron a dormir a sus camas humanas. Les esperaba un día difícil y no sabían cuanto.

Había pasado ya el mediodía cuando Cyrce nadaba bajo el océano. Esa misma mañana habían tenido una discusión, por el mismo tema que llevaba ocupando tres días: Monsieur Jack Sparrow. Algo enfadada iba pensando en lo infantil que podía llegar a ser a veces su hermana, era una caprichosa, que quería todo lo que veía, y en este caso… pues era Jack. ¿Por qué tenía que arrebatarle todo lo que ella quería?. Desde niñas siempre había sido igual. Pues ojalá la fuera muy con Sparrow, ese presuntuoso, estúpido, presumido pirata la haría entrar en razón. Había que reconocer que tenía algo atractivo, pero tampoco para que perdieran la cabeza, aunque claro, ella había sido la primera que había guardado su retrato… pero solo como medida de seguridad.

En esas estaba, volviendo de su baño vespertino, bajaba las escaleras hacia su camarote, secandose el pelo por el pasillo, cuando de pronto, su hermana abrió la puerta del mismo con un empujón:

- ¿SE PUEDE SABER CÓMO TE ATREVES A SERMONEARME DE SEMEJANTE MANERA SOBRE JACK CUANDO YO VOY Y ENCUENTRO ESTO EN TU CUARTO?.- Elia blandía en la mano izquierda y contra la cara de su hermana menor, el retrato de Jack que Cyrce había escondido y cuidado con tanto mimo.- ERES UNA IRRESPETUOSA, UNA FALSA Y UNA….

- Elia, yo te lo puedo explicar.- dijo lo más calmadamente que pudo Cyrce.

- ESTO DEBERÍA ESTAR EN PODER DE JACK, YO MISMA LO PINTÉ, me gustó tanto que lo observé quieta durante horas y lo dejé sobre su cama aquella tarde. pasé horas y horas observándole para poder pintar el mejor retrato del mundo. Y TÚ VAS Y LO ROBAS Y SE LO ARREBATAS DE LAS MANOS.- dijo suavizando la voz al final, algo avergonzada. A estas alturas, la mitad de la tripulación, incluido el aludido ya estaba medio reunida en el pasillo por los gritos potentes de la sirena.

- ¿fuiste tú?.- preguntó Jack.- Vaya tienes verdadera maestría…

- Ya empezamos.- murmuró Cyrce.

- Estás celosa.- la dijo molesta Elia.

- PUES CLARO QUE ESTOY CELOSA.- estalló Cyrce finalmente, después de ocultar sus sentimientos durante semanas, ya no aguantaba más.- todas sois maravillosas, todas llamais la atención por algo, aqua por su voz, leda por su manera de tejer, tú por tu manera de pintar… siempre has tenido todo lo que has querido, te lo han dado todo, absolutamente todo. incluso cuando te ha gustado el mismo hombre que a mí, yo me inclinado respetuosamente, eres mi hermana mayor, por los dioses. pero ahora llegas aquí y como una niña de ocho años a la que le hubieran quitado el juguete te pasas todo el día con él, sin apenas dirigirme la palabra. No estamos de vacaciones Elia, estamos en una misión, si no conseguimos esto, el mundo… cambiará y tú sigues preocupándote de cómo te mirará él. basta, me cansé, eres una niñata caprichosa, que ahora quieres al capitán sparrow… no piensas en los sentimientos de los demás, solo en los tuyos, en lo que te gusta, y en lo que te apetece, ¿no te has planteado lo que yo pueda sentir?

- ¿tú?. ¿por quién? ¿por mí o por él?, tú no sientes, eres una guerrera despiadada, una amazona del océano. Los luchadores no se permiten llorar como dices muchas veces.- contestó malignamente Elia.

- YO ARRIESGUÉ MI VIDA POR ÉL!!.- Jasón la observó consternado, jamás habría pensado que bajo la capa de fortaleza y dureza que exhibía Cyrce fuera tan sumamente sensible. Él siempre se había llevado bien con ella, pero más como amigos, como hermanos, que como futuros amantes.

Jack intentó poner una mano enjoyada sobre el hombro de Cyrce para apaciguarla.

- No.- dijo con lágrimas en los ojos Cyrce, dándose la vuelta.- Quédatela, no sabes lo que te espera.

- Cyrce espera, yo…perdóname.- dijo Elia tomándola del brazo a su hermana.

- No, olvídalo, quédate al capitán, al fin y al cabo, yo solo soy una guerrera, ¿no es así? Cuando acabe esta misión, todo terminará.- dicho esto, atravesó el pasillo, sorteando a la tripulación y salió a cubierta. Recogió una lágrima en la palma de la mano, sintiéndose impotente y abrumada, una de las pocas personas en la que había confiado la había traicionado profundamente, y la hería dolía, dolía mucho. Se subió a la barandilla y saltó al agua. Tras ella, quedó solo en cubierta Jack Sparrow, que la había seguido solo con una esperanza.

WENO CHICAS, fin del capítulo ¿Qué os ha parecido?. Solucionado lo del cuadro?? Que os ha parecido la pelea entre hermanas?? Weno, pues eso, espero contestaciones. Besillos. A.