La ciudad se veía esplendida, con altas torres y casonas resplandecientes de un blanco y azul. Los seis viajeros, flotaron hasta la entrada de la ciudad: de nuevo un arco les separaba de su objetivo.

Antes de pasarle, de pronto oyeron un bello canto, que decía:

La primera prueba habeis pasado,

Porque la madre Tierra Gaia os lo ha permitido,

A vuestro amor verdadero habeis descubierto,

Y ahora tendreis que buscar el camino.

Sorteando todos los peligros

La ciudad debereis atravesar,

Y para poder salir ilesos

las llaves debereis encontrar,

Tres en total son,

Tres pruebas tendreis pasar,

Con valentía y sin temor

Las debeis superar.

Cantareis la canción al oído de la caracola,

Sacareis la llave de la boca del pulpo,

Encontrareis la Perla en el corazón de la sirena

Y así continuareis vuestro rumbo.

La melodía se detuvo, y los seis protagonistas extendieron las manos, nadando hasta superar el arco que les detenía. Al llegar, parecía como si el mar se hubiera convertido, la gravedad les pegada a todos al suelo, y caminaban como si estuvieran en la superficie. Todos excepto Elia y Cyrce, que habían cambiado sus piernas por dos bellas colas de sirena, y se encontraban una a cada del grupo alerta.

Bien, la canción decía, que cantaremos la canción al oído de la caracola. ¿Alguna idea?.- preguntó Gibs mientras ligeras burbujitas salían de su boca, distorsionando su voz.

Sí, querido, lo mejor que podemos hacer es tener una mayor perspectiva.- le contestó Jack, con la voz vibrante. Se acuclillo durante un instante para darse impulso y subió hasta que veía, más o menos, toda la ciudad. Observó todo el alrededor, mientras los demás subían a su altura o un poco más. Entonces Cotton señaló lo que sería la "plaza mayor". En el centro, una caracola gigante estaba esculpida sobre un pedestal, y hacía allí se dirigieron.

La tocaron, buscando cualquier hendidura, encontrando una en la parte superior y Elia metió la mano, introduciéndola hasta el codo.

He encontrado algo.- dijo. Sacó una partitura, estaba escrita con trazos inestables. Y las notas no se distinguían muy bien. En la parte de abajo rezaba:

La caracola está embrujada, y a perdido su voz, cantadla al oído y renacerá.

Perfecto, ¿quién de nosotros sabe leer música?- preguntó Jack con uno de sus gestos (tipo bodas, me encantan las bodas, el gesto de ponme los grilletes). El capitán fue mirando uno a uno a los componentes de su grupo.

¡ Nadie sabe leer música!! ¿¡quereis explicarme para que habeis venido?!

Espera, Jack, verás…

De pronto, Elia y Cyrce comenzaron a cantar al unísono:

A los dioses de la tierra,

Del mares y los vientos,

Alzamos nuestro lamento,

Para poder recordar…

¿Como extender nuestro canto?,

Si la voz hemos perdido,

Cantando tenue al oído,

De la caracola del mar.

Devolvemos tu melodía tallada

Al centro de corazón tenue,

Para que infinitamente quede

El sonido de nuestras voces calmadas.

Cantaban con voz bella y lírica, y la tonada que salía de sus gargantas se iba depositando visiblemente dentro de la gigantesca piedra tallada cual caracola. De pronto, sus voces no pudieron entonar más, cerraron la boca asustadas, y aguzaron el oído. Dentro de la piedra podía escucharse con claridad la canción.

De pronto, la hoja de papel que sostenían las sirenas se deshizo por los bordes, quedando sobre la mano de Elia, una llave de papel.

Habían conseguido la primera llave.

Bueno chicas, molto grace por lo que me habeis escrito. ;)

Besotes

Aura.