Hola! Dios estoy que me muero de alegría. Muchas gracias por darse tiempo y leer mi fic TwT. No saben lo feliz que hacen a esta chica XD.

Agradecimientos especiales a:

alecita122, Maisa (si el Ichiruki es lo máximo, me gusto ese corazón alrededor del IyR), RukiaxUchiha, story love, love ichiruki (muchas gracias por tu review, TwT espero que este capi también te guste), Renesmee Kuchiki, Ktita (Falta otro pokito para k veas la cara de Ichigo XD), AdeTaka-KinoTary, AC Akasuna y Lilith Uzumaki, xdoll, rukia13.

Bleach no me pertenece (aun) sigo juntando en mi alcancía de cochinito. XD

Capitulo 2: Bienvenido a la vida, Kai.

Rukia miró por la ventana por enésima vez esa tarde, llevaba una media hora repitiendo la acción. No quería admitirlo, pero Kon le estaba preocupando.

Ichigo le miró de soslayo desde su posición, él estaba intentando leer uno de sus mangas, pero no había entendido nada de lo que estaba leyendo, y es que era ya una costumbre en él desde hacía un buen tiempo, dejar de hacer cualquier cosa y mirar, furtivamente, a la pequeña chica de ojos azules.

No sabía por qué, pero era algo que le relajaba, Rukia era muy agradable a su vista… tal vez demasiado… pero ella tenía ese algo que… no lo sabía, Ichigo estaba confundido ¿Desde cuándo la enana lo hacía pensar tonterías? se dio un golpe mental. Definitivamente la falta de escuela y Hollows le afectaba el cerebro.

¿Cómo iba él a sentir cosas tan tontas? No definitivamente no.

- ¡Idiota, te estoy hablando! – El grito de Rukia y un golpe en su nuca lo trajeron a la realidad - ¿Le pasó algo a Kon? –

- ¿A Kon? – Contestó tallándose la parte adolorida y maldiciendo con palabras inentendibles a la pequeña psicópata que estaba a su lado – No, nada importante –

- Es que hoy estaba raro – Rukia miró de nuevo por la ventana – No parecía él –

- Ese peluche pervertido siempre es así… ya volverá – El pelinaranja volvió su atención hacia su manga – Te preocupas demasiado –

Rukia se encogió de hombros, tal vez Ichigo tenía razón y lo estaba pensando mucho.

El silencio volvió a adueñarse de ellos, no sólo era que Kon se comportara raro. Últimamente, Ichigo se comportaba muy arisco con ella, le contestaba de mala gana y la ignoraba cada que podía. ¿Por qué? Ella no le había hecho nada malo.

Algunas veces, lo había descubierto mirándola, y cuando le preguntaba el por qué, se hacía el desentendido y con unas palabras muy duras se alejaba de ella.

Rukia se encogió y abrazó sus piernas, no le gustaba eso, prefería el Ichigo que se peleaba con ella y no la ignoraba, por eso cuando fue a la sociedad de almas unos días y regresó, esperó encontrar las cosas normales como antes… pero no…

Ichigo seguía tratándola con indiferencia y Kon parecía estar triste.

- ¿Qué esta pasando? –

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Arrastrándose...

Así era como el pobre Kon avanzaba por la calle, con el relleno saliéndose de su afelpado cuerpo y con dos cascaditas saliendo de sus ojos.

- ¡Nee-san! T.T -

Como pudo, el leoncito siguió avanzando, totalmente sucio y descocido. Si él tuviera un cuerpo propio, volvería y le patearía el trasero al maldito perro que lo dejó así. De hecho si él tuviera un cuerpo propio haría muchas cosas, para empezar le partiría el rostro a Ichigo… Dios como tenía ganas de hacer eso, otra cosa que él haría sería abrazar a su nee-san (sabiendo de antemano que ella le golpearía).

Suspiró, eso era imposible, para su desgracia él no tenía cuerpo propio, la única ocasión en la que podía disfrutar de eso era cuando Ichigo lo colocaba en su cuerpo, pero era totalmente desagradable sentir la mano del chico en su garganta.

- ¡Ahaaa! ¡Jinta-kun, detente! –

- ¡Ja! ¡Te lo mereces! –

Las voces de los niños hicieron que Kon se fijara, por primera vez, en el lugar por donde caminaba… El almacén de Urahara. Bien, no se había alejado demasiado de la casa de Ichigo, por lo menos sabía cómo regresar, pero ahí estaban esos mocosos del demonio, mejor dar la vuelta antes de que le vieran.

- ¡Oye, tú! – Kon se congeló, Jinta le estaba llamando.

- Oh, pero si es Karakura King – Ururu también lo había visto.

"OH NO! ESTOY PERDIDO!"

- Vaya, vaya ¿Qué tenemos aquí? – Kon sintió que sus pies se despegaban del suelo, alguien lo tomó de la espalda y ahora lo elevaba - ¿Pero si eres Kon-san? ¿No? –

- NO, NO POR FAVOR, NO ME HAGAN DAÑO – El peluche agitaba sus extremidades mientras decía incoherencias.

- Sí, eres Kon-san – Dijo su raptor con una sonrisa en el rostro – Justamente lo que necesitábamos -

- ¿Qué? ¡No esperen! ¡Soy muy joven! –

Urahara, quien había agarrado a Kon, lo metió a su tienda mientras el león continuaba diciendo estupideces.

- Tessai, trae por favor el nuevo cargamento – Ordenó el hombre del sombrero a rayas.

- Anno… Urahara ¿cierto? – Preguntó Kon, después de ver que no lo querían matar - ¿Para qué me quieren? –

- ¡Ohhh!, que bueno que lo preguntas, Kon-san. Estoy seguro que querrás ayudarme – Dijo Urahara al tiempo que se abanicaba y sonreía.

- ¿Ayudar? ¿En qué? –

En ese momento, Tessai entró con una pequeña cajita en sus manos y la colocó frente al peluche, Kon le observó desconfiado, Tessai se fue por donde llegó y Urahara tenía una enigmática sonrisa al tiempo que observaba cada movimiento que hacía el muñeco.

- ¿Qué es esto? – preguntó Kon después de analizar el paquete.

- Verá, Kon-san. Hace unos días nos llegó esto desde la Sociedad de almas – Kisuke seguía abanicándose, Kon volvió a observar la caja, con un ademan Urahara le indicó que la abriera, cosa que el león hizo.

Lo que vio dentro era una especie de plaquita con una cadena, bastante extraña y con un cráneo dibujado.

- ¿Y esto qué hace? ¿Para qué me necesitas a mí? –

- Esto, Kon-san, es un gigai especial –

- ¡Un gigai! – A Kon parecieron brillarle los ojos.

- Así es, y es especial porque sólo dura unos días, tres para ser exactos... este es sólo de prueba y además son muy funcionales, puedes salir de él y el gigai desaparecerá –

La explicación de Urahara continuó por un buen rato, pero Kon no lo escuchaba…

"Tres días… esta oportunidad no se me dará otra vez… podré hacer lo que me plazca por tres días… ser libre un rato… abrazar a mi nee-san… golpear a Ichigo (freno mental) ¡Golpear a Ichigo! ¡Sí, eso es! ¡Ichigo es un tonto! ¡Si sigue siendo tan tarado va a perder a mi nee-san!... Oh sí… Ichigo y Rukia, ustedes dos están a punto de conocerme… "

- Y esas son todas las ventajas y desventajas, ¿alguna duda? –

- Ah ¿Qué? No, ninguna… ¿Cómo me lo pongo? –

Urahara sonrió complacido y su almacén se iluminó por completo.

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

- ¡Enana! ¡Si no te das prisa me iré sin ti! –

La tarde había caído y, como todos los viernes, Ichigo y sus amigos salían a pasear un rato. El día de hoy irían al centro comercial a comer pizza. Pero como siempre, Rukia tardaba en arreglarse y hacía que Ichigo se desesperara.

- ¡Ya voy! Imbécil – Gritó la pelinegra.

- Vaya, no sé qué tanto te haces, de todos modos quedas igual – Siseó el chico claramente molesto. Pero Rukia lo escuchó y le lanzó un zapato.

- Estúpido, eso no te importa – Cuando Ichigo se giró dispuesto a regresar el zapato, sintió como el piso se le movió, Rukia bajaba por las escaleras lentamente, con una expresión de enojo, pero la ropa sencilla que traía la hacía ver completamente hermosa (a los ojos del chico parecía incluso hacerla brillar).

- ¿Nos vamos o te quedarás ahí? –

- ¿Qué? – Ichigo se percató de lo que hacía – Como sea – dijo fríamente y arrojó a las manos de la chica el zapato, luego abrió la puerta y salió, como si no pasara nada.

Rukia se sintió mal, de repente las ganas de salir se le quitaron, estuvo a punto de regresar a su cuarto, pero recordó que Orihime y Tatsuki la estaban esperando, no podía dejarlas plantadas. Así que sin mucho ánimo siguió al chico, pero sin decir nada más.

Ichigo miró de reojo a la cabizbaja joven lo más discretamente posible. Presionó sus puños y tuvo ganas de golpearse contra una pared.

"Idiota, Idiota, Idiota… soy un maldito idiota…"

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

- Wow! –

- Es un gigai impresionante –

Ururu y Jinta estaban perplejos por lo que acababan de ver, frente a ellos Urahara seguía abanicándose y observando a su sujeto de prueba.

- Bien, Kon-san, estas son las reglas… no maltrates el gigai, lo necesitaré para mejorarlo y no puedes usar tus habilidades de alma modificada, podrías asustar a la gente –

Las palabras de Urahara fueron ignoradas (una vez más) por Kon, quien no podía creer lo que le pasaba…

Ahí estaba… un cuerpo perfectamente humano…

Su cabello era castaño, su piel era morena… sus ojos eran negros…

Era un chico de unos 17 años… No podía ser… por fin… Kon tenía cuerpo propio…

- ¿Kon-san? ¿Ocurre algo malo? –

- No – Contestó – No me llames Kon… -

- ¿Entonces cómo? –

- Llámame… Kai… -

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

El centro comercial en Karakura estaba muy concurrido esa tarde.

Rukia e Ichigo se habían encontrado con sus amigos y llevaban un buen rato comiendo pizza y platicando entre ellos.

- ¡Kuchiki-san está preciosa el día de hoy! – Keigo tenía lágrimas en sus ojos y una expresión soñadora, mientras corazones salían de la nada y volaban a su alrededor.

- Ichigo, ¿Qué te pasa? – Preguntó Sado, al notar que su amigo pelinaranja no había hecho nada desde que habían llegado.

- Nada… estoy cansado… -

- ¿Cansado? Pero si estás de vacaciones – Ese era Ishida, como siempre llevándole la contraria al shinigami sustituto.

- No te importa – Ichigo le dedicó una mirada muy significativa.

- ¡Chicos! – el grito de Inoue hizo que la atención de los muchachos se desviara hacia ella.

Junto a Orihime, estaban Rukia y Tatsuki - ¡Vamos a los videojuegos! ¿Vienen? –

- ¡Claro! – contestó Keigo, Sado se puso de pie e Ishida asintió.

- ¿Y tú, Kurosaki-kun? –

- No… adelántense, yo los alcanzo –

Los chicos se miraron, pero no dijeron nada – Como quieras - dijo Ishida y salieron con rumbo al lugar. Ichigo suspiró con la mano en su barbilla.

- Dije que se adelantaran – La voz del pelinaranja asustó a la sombra detrás de él - ¿Estás sorda? –

- Yo… yo sólo quería… olvídalo… no tardes – Rukia se dio la vuelta y comenzó alejarse.

- Lo siento… - susurró él, pero ella ya no lo pudo escuchar.

No sabía por qué, pero Rukia tenía ganas de salir corriendo de ahí ¿Había hecho algo malo? No que ella lo recordara…

Entonces ¿Por qué Ichigo era así con ella? Estúpido, eso era… y ella también por lamentarse…

Si Ichigo la iba a ignorar, pues ella también lo haría… este juego era de dos.

Rukia llegó a la zona de juegos con esa clara idea. Buscó con la mirada a sus amigos y cuando los vio les hizo una seña. Era mejor divertirse. De pronto su vista se vio interrumpida por un bulto blanco, que le impidió el paso y la empujó, haciéndola caer.

- ¡Lo siento! –

Rukia escuchó las disculpas detrás del bulto blanco, alzó la mirada para ver qué era… pero su corazón se paró…

¡Un Chappy de peluche enorme!

- ¿Estás bien? – Preguntó la voz detrás del peluche de conejo – Déjame ayudarte – le ofreció su mano, Rukia la aceptó aún embobada por el hermoso muñeco blanco.

- Espero no haberte lastimado –

La pelinegra dejó de mirar al muñeco para ver al dueño. Era un chico de cabello castaño y mirada oscura. No supo por qué, pero le pareció familiar.

- Estoy… estoy bien… no pasó nada – Dijo mientras se ponía de pie.

- Me alegra mucho – El chico le sonrió - Hola… mi nombre es Kai –

- ¿Kai?…Ah… es un placer… yo soy… Rukia –

Bueno hasta aquí el capi XD. Mil gracias por leerlo. Ojala y les guste. Acepto cualquier sugerencia y opinión.

Nos leemos pronto!