Hellooooow! Yo se que ya me extrañaban! No se hagan n.n! Lamento la demora u.u pero como expliqué en mi otro fic estuve de viaje y no pude actualizar porque al dichoso lugar que fui no tenía una computadora a la mano -.- Bueno aquí está el cuarto capi o.o que será dramático y con algo de muerte o.o en lo personal no me agradan las muertes -.- pero en este especial caso son necesarias. Jajaja y como los dejé con la duda en el capi pasado aquí se dará a conocer, por fin n.n, lo que todos hemos estado esperando o.o el secreto de Draco. Lo había postergado mucho porque no tenía bien definido que podía haber traumado al niño, pero ya está en mi cabeza n.n.

Por cierto, gracias por los reviews y su gran apoyo, espero que este capi les guste! Sin más que agregar n.n los dejo con el capi.

Disclaimer: Todos absolutamente todos los personajes pertenecen a su autora J.K. Rowling ¿ok?... yo solo los tomo prestados para escribir esto n.n… juro k trataré d k no se me olvide poner esto! Pero no me demanden! TT

Capítulo 4: Entendiendo

Después de unos segundos en que estuvieron en esta posición, Blaise pudo notar lo mal que estaba su amigo, pero le reconfortaba que al fin parecía dispuesto a abrirse y dejarlo ayudar. En definitiva, lo que sea que tuviera el rubio no era bueno que se lo guardara para sí, lo más probable era que esto le afectara más. Unos minutos pasaron y Draco se separó del castaño, dejando a un lado la calidez que este le proporcionaba, para luego irse a sentar a su cama.

-Siéntate, no es una historia fácil de explicar- pidió el rubio al otro chico, que obedeció sin decir nada, dispuesto a enterarse de que era lo que le había pasado a su amigo –Verás, hace varios días un viejo amigo me llamó, quería que fuera a verlo porque tenía algunas cosas que contarme, como podrás imaginarte ese amigo es importante, muy importante para mí y casi nunca me escribe en periodos escolares así que pensé que era urgente que fuera- comenzó el rubio a contar evitando a toda costa la mirada de su amigo que lo escuchaba con atención.

-Así que fuiste, imagino que fue la noche que no llegaste hasta la mañana siguiente- concluyó Zabini.

-Exacto, fui a verlo a su casa, bueno mansión, a las afueras de Londres, entonces…- continuó el chico empezando a recordar cada minúsculo detalle de ese día.


Flash Back

Un rubio de elegante aspecto, esperaba sentado en la recepción de aquella gran residencia, su presencia ya había sido anunciada así que lo más seguro era que en unos dos minutos bajara a recibirlo. Si, unos minutos después una figura apareció, se veía mayor que el rubio, tal vez uno o dos años.

-Me alegra que vinieras- habló el mayor de los dos chicos –vamos al estudio, ahí podremos hablar con tranquilidad- le dijo mientras esperaba a que el otro chico se levantara y lo siguiese.

-Como gustes- siseó al tiempo que se levantaba y se dirigían ambos al estudio de esa mansión.

Subieron un par de escaleras, pasaron de largo algunas puertas y justo al fondo llegaron a su destino. El mayor abrió la puerta de este y le invitó a pasar, para luego cerrarla y sentarse en uno de los sillones que había, mientras el rubio imitaba este acto en otro sillón frente al otro.

-¿Y bien?- cuestionó impaciente, sabía que si alguien notaba su ausencia en el colegio tendría problemas, por más de que se tratase de él, seguro que no saldría del todo librado.

-Mi padre no aceptó mi relación- respondió con sencillez, a lo cual solo recibió una mirada del otro y una ceja arqueada –con aquella chica que te conté- le aclaró.

-¿La sangre sucia?- cuestionó para recibir una mirada asesina del otro –sabes que no lo digo con esa intención, solo que no se como nombrarla ni siquiera se su nombre, además, era de esperarse, ni tu padre ni el mío aceptarían que una relación con cualquier persona que consideren indignos- continuó con un deje de tristeza.

-Según sus palabras es deshonroso, en fin, no permitiré que haga con mi vida lo que el quiere- le dijo con determinación.

-¿Qué vas a hacer?- le dijo mirándolo fijamente, casi adivinando lo que iba a responder.

-Me voy a ir con ella, tengo suficiente herencia de mis abuelos como para mantener a siete hijos con muchísimos lujos- respondió tranquilo.

-Lo sabía- contestó rodando los ojos como si fuera lo más obvio –asumo que te fugas hoy y por eso me hablaste ¿no?- preguntó el rubio.

-Asumes bien- le dijo con una sonrisa en su rostro –por ello tengo que decirte algo, me preguntaste una vez si valía la pena luchar por un amor no correspondido, que podría traerte serios problemas con tu padre- le recordó algo que en algún momento le había dicho –en ese entonces yo no te supe contestar, pero ahora si, créeme que vale la pena luchar por lo que quieres, aunque no lo obtengas, siempre tendrás la satisfacción de que lo intentaste- finalizó el chico.

-Tal vez tengas razón- respondió el otro esbozando una muy débil sonrisa.

En ese momento la puerta de la habitación se abrió de par en par, de una forma muy escandalosa y precipitada. Un hombre bastante mayor entró con una chica tomada del brazo, prácticamente la arrastró hasta el chico que estaba frente a Draco, lo miró sin darle importancia para luego dirigirse al que se podía asumir, por la apariencia, era su hijo.

-Esta es la maldita sangre sucia ¿verdad?- mencionó con frialdad el hombre.

-Suéltala en este instante y te prohíbo que la vuelvas a llamar así- le desafió el chico que ahora se encontraba de pie frente a él.

-Tú no me prohíbes nada, además, solo la llamo como lo que es, una vil sangre sucia- gritó el adulto apretando más el agarre que tenía con la chica.

-Padre te lo advierto, suéltala en este segundo- respondió casi le gritó al hombre frente a él, su mirada no se despegaba de su amada que lo miraba tratando de no demostrar el miedo que sentía.

-Oh quieres que la suelte, aquí la tienes- dijo al tiempo que aventada sin el menor cuidado a la joven contra su hijo, que la tomó entre sus brazos tratando de calmarla, tanto a ella como a sí mismo.

Draco en esos momentos se mantenía inmóvil, se había puesto de pie al mismo tiempo que su amigo lo había hecho, por la impresión de la entrada del padre del otro, pero probablemente ese era el único movimiento que había realizado. La situación era crítica, el conocía muy bien a ese hombre y sabía de lo que era capaz, tenía tan poca moral como su mismo padre. No sabía que hacer y realmente no estaba seguro de poder hacer algo, pero sentía que esto no terminaría en una simple discusión, y tenía mucha razón, tal vez demasiada.

-Planeabas irte con ella, no trates de negarlo porque lo se y solo hay una manera que conozco de evitarlo- una sonrisa sádica tomó posesión de la boca de ese al que el otro llamaba padre, su mirada se dirigió hacia la joven castaña que su amigo sostenía entre sus brazos, sacó su varita y la apuntó sin dudar hacia la chica –ya entenderás porqué hago esto, querido hijo- respondió para después lanzar un cruciatus directo.

Un grito ensordecedor resonó en la habitación, sacando a Draco de su estado de parálisis total, fijó su vista hacia donde venía el sonido, sorprendiéndose al ver a su amigo en el suelo y no a la joven que esperaba ver en su lugar, esta, dominada por el temor, no hallaba que hacer además de soltar lagrimas y gritos sin control. En ese momento supo que debía actuar, debía hacer algo, lo que fuera, no podía permitir que esto terminara así. Desembolsó su varita de entre sus ropas y con la mayor frialdad y decisión que pudo se dirigió hacia el hombre que torturaba al chico en el suelo.

-Le es deshonroso- habló por primera vez el rubio desde que el hombre había entrado -me es más deshonroso ver a un patético intento de humanidad lastimando al que en algún momento llamó hijo, alguien de su propia sangre- siseó con frialdad, el odio se había apoderado de él, no dejaría que siguiera con su tarea -será un placer ver como ellos son felices juntos, mientras usted solo se retuerce en su tumba sabiendo que no podrá hacer nada más que maldecirme- continuó el chico, para ahora apuntar con su varita al hombre que lo miraba sorprendido.

- Crucio- siseó el chico a lo que el hombre frente a él se retorcía del dolor – nos vemos en el infierno, Avada Kedavra- gritó sin dudar.

Un grito más se escuchó en la habitación, seguido de un silencio sepulcral, solo las respiraciones agitadas de tres personas se oían. Le tomó a Draco unos cuantos minutos asimilar lo que había hecho, en cuanto lo hizo sus ojos se abrieron de par en par, sus manos empezaron a temblar de forma involuntaria mientras trataba de guardar su varita. No pudo decir absolutamente nada, así que se limitó a retirarse de ahí lo más pronto que pudo.

Salió de la habitación para correr a alguna chimenea, sus piernas empezaron a fallarle a medio camino por lo cual supo que no llegaría hasta su casa por si solo. Una simple explosión de polvos flu y llegó a su objetivo. Estaba desierta, tal como esperaba, y sin más cayó sobre sus rodillas. Vio sus manos con desesperación, aún temblaban y esa sensación aún no se alejaba. No podía creer lo que había hecho, lo mató, estaba seguro. Por más mal que estaba la situación, con unos cruciatus hubiera bastado, pero el lo mató, no pudo controlarse. Lagrimas silenciosas surcaron su níveo rostro y en un acto de decepción golpeó el suelo con un puño, la fuerza fue tal que su mano empezó a sangrar, pero no le dio importancia. Era un asesino. Un maldito y vil asesino, nada cambiaría el hecho de que lo era.

Fin del Flash Back


-En resumen, eso fue lo que pasó, preferí quedarme en casa esa noche, tenía demasiado que pensar- finalizó Draco su historia, solo esperando la respuesta de Blaise que no encontraba que decir.

-Entiendo, Draco se que no es el mejor momento para preguntar esto pero ¿Si mataste a ese hombre no deberías estar encerrado en prisión o al menos siendo perseguido?- cuestionó con algo de nerviosismo, no era que quisiera que su amigo estuviera preso pero la duda lo inquietaba demasiado.

-Pareciera que no conoces las influencias que un Malfoy, más específicamente mi padre, puede tener- respondió con sarcasmo –por obvias razones el se enteró de lo sucedido y no permitiría que su descendiente fuera a dar a ese lugar- contestó con simplicidad.

-Ya veo, yo… no se que decir- declaró al fin el castaño.

-No tienes que decir nada, reaccionaste mucho mejor de lo que yo esperaba, esperaría que ahora me tuvieras miedo o salieras corriendo de aquí- comentó el rubio.

-¿Corriendo? De ningún modo Draco, se tus motivos y de haber sido otra la situación estoy seguro que no lo habrías matado-

-Eso no quita que lo maté, que sea un asesino, soy una deshonra para mi familia y una total decepción para mi mismo- dijo mientras apretaba sus puños y su mirada se clavaba en ellos –siempre me juré que yo no sería como mi padre y mírame, mi varita ya le quitó la vida a alguien y me odio, me odio por eso, se supone que yo no sería como él, se supone que debía controlarme, se supone que no fuera un estúpido asesino- su tono de voz cada vez era más frío y débil, su mirada se opacaba con cada frase.

-Draco no eres un asesino entiéndelo!- gritó Blaise desesperado –si no hubieras hecho lo que hiciste tu amigo habría muerto, lo más probable es que esa chica también, y puede que tu corrieras con la misma suerte- continuó –y si no, se que jamás te hubieras perdonado que tu amigo estuviera muerto y tu no hubieras intentado ayudarlo- finalizó el castaño en un tono mucho más calmado que al principio, tratando de reconfortar al chico a su lado.

-Eso lo se, pero no tenía que matarlo- contestó algo sumiso –es decir, con lastimarlo hubiera bastado, pero yo lo maté- dijo al tiempo que se paraba con furia –lo maté y ni siquiera tengo la fuerza para dar la cara y aceptar lo que hice- se reprochó a si mismo con un odio propio que al castaño comenzó a asustar –soy un estúpido cobarde, debería estar preso, pero no, no pude soportar la idea de ser encerrado en ese lugar- terminó.

En este punto Blaise estaba casi seguro de entender como se sentía, si bien, el nunca había pasado por algo como eso pero conocía al rubio de toda la vida. El tono de su voz, su mirada, sus gestos, podía leerlos como libro abierto, notaba lo arrepentido que estaba y cuanto se odiaba por lo que hizo y más por no tener el valor necesario de asumir las consecuencias.

Si había algo que sabía que Draco odiara era la cobardía, no la toleraba en la demás gente y que decir de si mismo, debía ser una tortura para el no tener la fuerza suficiente si siempre la había tenido, siempre había sido un arrogante, vanidoso, crítico y a veces frío, pero nadie podía negar que tenía una capacidad impresionante para soportar muchas cosas.

Innumerables veces lo había demostrado, ya sea con su padre al retarlo cuando no estaba de acuerdo con sus ideales o con otros chicos mucho más grandes y fuertes que buscaban pelea, nunca notaba una sola gota de miedo, ni un poco de temor. A diferencia de lo que la gente piensa, creen que usa a otros como su escudo sin enfrentar sus propios problemas, pero no es así. Sabe defenderse solo, si no lo hace es porque tanto Zabini como Nott no lo dejan, demostrándole su lealtad y amistad incondicional.

-Draco- llamó el castaño después de unos minutos de silencio –creo que lo que hiciste fue lo mejor- aceptó Blaise, ya lo había estado pensando mucho y esa fue su opinión final.

-¿Cómo va a ser lo mejor? Asesiné a ese hombre, me largué del lugar como si nada hubiera pasado, me escondí detrás de mi padre para no dar la cara, permití que las cosas se arreglaran sin que yo pagara el precio- encaró el rubio que ya no tenía ningún control de sus emociones como de costumbre.

-¡Draco de qué forma te lo digo? No eres un asesino! Defendiste a esas dos personas y si no lo hubieras matado júralo que ese hombre hubiera intentado matarlos de nuevo- dijo mientras tomaba al chico por los hombres para que lo mirara frente a frente por primera vez en toda la noche.

-Tal vez tengas razón- por fin accedió Draco a la opinión de su amigo.

-Claro que tengo razón!- respondió feliz -¿Cuándo me he equivocado? Ehhh- dijo mientras se permitía reír un poco –además, si te sientes mal por no haber asumido las consecuencias, estoy seguro que tu mismo ya te estás castigando por eso- concluyó el chico –no te preocupes, resolveremos esto- puso una mano en el hombro de Draco como símbolo de apoyo y después se fue de ahí, seguro que tenía mucho que pensar y lo mejor era dejarlo solo.


Un chico castaño se encontraba sobre las gradas del campo de Quidditch, era tarde y sabía que si lo encontraban ahí le iría mal, pero no le importaba. Su reciente conversación con cierto amigo suyo lo había dejado bastante pensativo y con un irremediable insomnio. Durante esta el se mantuvo lo más comprensivo que pudo, seguro que lo que menos necesitaba el otro era que le reprochara o regañara por lo sucedido, suficiente tenía con lo que se amonestaba a sí mismo como para que el todavía lo culpara. Entendía el sentimiento de angustia y frustración de Draco, pero también entendía los motivos que tuvo para hacerlo y para el esos eran mucho más importantes que el hecho de que hubiera matado a alguien. Estaba algo orgulloso de su amigo, no por haber asesinado al hombre, pero si por defender a esas dos personas. Ya encontraría la manera de animarle.

-En momentos como estos me gustaría tenerte aquí, tu compañía no me haría nada mal- pronunció el chico en voz leve, pensando que lo dijo solo para sí.

-¿Y qué te parece mi compañía?...-

Continuará…


N.A.: Yei! Otro capi listo! Bueno, bueno, creo que salió un poco más largo que el anterior, pero es que tenía mucho que aclarar sobre Draco y su actitud. Wujuuu! Los dejé con la duda de quien se apareció verdad! xD! Muajaja! Pues no lo sabrán hasta que regrese de vaca! Ron o.o quiero hacerte una disculpa pública! Lamento que en este fic no hayas aparecido, por el momento, y solo hayas sido nombrado una que otra vez! Pero no te preocupes! En el siguiente capi aparecerás! Yo lo se! n.n Creo o.o… no, seguro que si sales n.ñ. Harry ahora no saliste ;-;! Pero ya sabes que en este fic tu eres esencial n.n lo que pasa es que en este capi me tenía que enfocar en el problema de Draco o.o. Bueno gente, gracias por leer espero que les haya gustado y también espero sus revs!

Hasta el próximo capi! n.n

Kisses

Nadeshda Vyacheslav.