Grace chicas por leerme, grace a aldi, a AENOR Sachiel, y a atenisa ;) no malinterpreté nada, no te preocupes, por cierto, así de parecido, pa que os hagais una idea, dicen que me parezco un poco a Aitana Sanchez Gijón. Sobre todo en los ojos… weno, no sé, algo… eso, un besote a todas- os. Aura.

Gibs caminaba solo, intentando atisbar algo entre el albo alrededor, cuando de pronto, se chocó contra un cuerpo sólido. Pegó un brinco y desenvainó automáticamente, como su oponente, hasta que consiguió enfocar la vista y descubrir a Cotton. Ambos se miraron con una sonrisa de tranquilidad y con un par de palmaditas en el hombro continuaron caminando hacia delante. La neblina les envolvía cada vez más, tapando su vista y casi llenando sus pulmones… empezaron a boquear para conseguir aire. No podían abrir los ojos… avanzaban a trompicones, tosiendo y con las manos en la boca… caminaban alrededor de algo que no veían, les raspaba, les llenaba de rasguños los brazos y las piernas, arrancándoles jirones de ropa; de pronto una sensación de vació les aprisionó, cerraron los ojos con fuerza y sin más… un soplo de viento fresco les refrescó la cara y los pulmones. Tras ellos las nubes se disiparon mostrando un arco rojizo.

Abrieron los ojos y la vista les dejó anonadados… sin habla… se miraron entre ellos y Gibs le ofreció la mano a Cotton para levantarse… la pareja (uno) se encontraban de nuevo en la estepa.

Elia gritaba intermitentemente el nombre de su hermana, de Jasón… caminaba descalza como si lo hiciera entre algodones. De pronto, su vestido se enganchó en algo. Se detuvo y se agachó, estaba enredado entre espinos. Tiró de él con fuerza, pero no se desprendía… de pronto la niebla se disipó, y Elia contuvo la respiración… ante ella comenzaba a aparecer un bosque de espinos… todos ellos negros y enredados unos con otros. La niebla desapareció por completo y le mostró a Elia que se encontraba en el centro de un laberinto. Tiró de su vestido dejando un trozo en una rama, y conteniendo el aliento se introdujo entre los arbustos. Cuando había dado un par de pasos oyó una voz tras ella. Se giró y una espina la arañó la cara, la ignoró deliberadamente, y desanduvo los pasos que ya había dado. Llegó a verle… el príncipe de la tierra se encontraba atrapado entre los espinos, en un pequeño claro y colgaba en el aire cual muñeco sin sus hilos. Elia llegó hasta él, mientras el muchacho se debatía intentando decirle algo.

- No te preocupes Jasón, tranquilizate, ya estoy llegando.- El muchacho continuaba insistiendo, moviendo la cabeza con terquedad, en el poco espacio que tenía para moverse. En el momento en el que pisó el claro, Jasón se zafó de la planta que retenía su voz y gritó con toda la fuerza de sus pulmones:

Aléjate!!!, ¡es una trampa!.

A Elia no le dio apenas tiempo a reaccionar, una sensación ya casi familiar la invadió y sintió como caía al vacío.