Holaaaaa! Lo se, lo se. No tengo perdón del señor T.T lamento muchísimo la tardanza y no tengo excusas, pero si ya nada sucede con mi vida, volveré a actualizar al ritmo normal, lo que será como en unas dos semanas o poquito más. Gracias a las personas que han dejado sus revs ;-; y también a las que están leyendo este. Bueno sin más que decirles aquí esta el capi 5! Que me costó mucho trabajo hacer -.-. Espero que les guste!

Disclaimer: Todos absolutamente todos los personajes pertenecen a su autora J.K. Rowling ¿ok?... yo solo los tomo prestados para escribir esto n.n… juro que trataré de que no se me olvide poner esto! Pero no me demanden! TT

Capítulo 5: soñando

-En momentos como estos me gustaría tenerte aquí, tu compañía no me haría nada mal- pronunció el chico en voz leve, pensando que lo dijo solo para sí.

-¿Y qué te parece mi compañía?...- una voz preguntó, mientras su dueño se sentaba con pesadez junto a él.

-Pues podría ser mejor, pero no me quejo- respondió burlón, reírse un poco no le caería mal en ese estado.

-Lamento no ser tu sueño pelirrojo, pero ya que él esta como el bello durmiente, yo vengo a hacerte compañía- contestó el moreno con una sonrisa, pero al instante esta se borró -¿Qué pasó?- preguntó preocupado, sabía que algo había ocurrido, la expresión en su amigo se lo decía.

-No, nada- trató de esconder su confusión tras una sonrisa, pero para su desgracia esta no le funcionó -¿y qué haces a estas horas aquí?- peguntó en un intento de desviar el tema.

-No mucho, bajé por algo de comer y escuché unos pasos que seguí hasta aquí- respondió el chico que vivió con simplicidad. La verdad el gryffie quería retomar el tema anterior, pero sabía que el castaño no quería hablar de eso así que el se limitaría a esperar el momento indicado, cuando el castaño se lo quisiera decir el estaría ahí para escucharlo.

-Así que paseando por la escuela a tu antojo, lo que es no tener una vida Harry- le dijo con ese tono divertido que siempre usaba –algún día te compraré una- finalizó, a lo que el chico a su lado solo rió.

Era increíble de creer, sabía que Zabini tenía algo y aún así esa sonrisa sincera y entusiasmo no se desvanecían ¿Cómo lo hacía? Siempre veía el lado positivo de las cosas, cuando algo salía mal trataba de remediarlo, jamás se daba por vencido ¿Qué era lo que le daba tanta fuerza, tanto valor para poder hacer todo eso? En realidad ese castaño era un misterio, una persona bastante complicada si te fijabas bien.

-No entiendo que haces en Slytherin- dejó escapar Harry, era cierto, no lo entendía y probablemente jamás lo haría, no parecía un serpiente, no actuaba como una, él era tan diferente, casi tanto como el rubio de sus pensamientos con la diferencia de que este último era un Slytherin en toda la extensión de la palabra.

-Jajaja cosas de la vida Harry, cosas de la vida- respondió entre risas, había veces que él también se preguntaba lo mismo, pero encontraba la respuesta demasiado rápido.

El silencio reinó todo el campo, la quietud de la noche los hipnotizó, los dos chicos pensativos miraron al cielo, como si en ese mar de estrellas fueran a encontrar todas las respuestas a sus complicadas vidas. Cada uno pensando en ese ser al que amaba, al que idolatraban, que sentían tan lejos como la misma luna; y en una estrella diferente depositaron sus deseos, sus anhelos, sus sueños, esperando con toda el alma que se cumplieran y prometiendo que harían todo lo posible por que así fuera.

Estuvieron de esa forma varios minutos, perdieron la noción del tiempo, se alejaron de todo lo que les rodeaba y trataron de llegar con el objeto de su afecto, trataron de sentirlos cerca, imaginaron lo que estarían haciendo en ese preciso momento, ilusionados con que pensaran en ellos una cuarta parte de lo que ellos lo hacían, pero parecía tan imposible. Sin embargo, ninguno de ellos se rendiría tan fácil, estaban decididos a alcanzar aquello que tanto añoraban y lucharían lo que fuera necesario para obtenerlo.

Tal vez las estrellas les quisieron conceder sus deseos, o será que la luna al ver sus miradas se apiadó de ellos, o el destino quiso recompensarles un poco de todo el daño que les había hecho, pues esa noche ambos la recordarían como ninguna. Las vidas de ambos cambiarían y con algo de suerte sería para bien.

Tan ensimismados estaban que no escucharon pasos apresurados dirigirse hacia ellos, una voz de forma leve llamó a uno de los chicos, y este al estar en otro mundo se sobresalto, pero se sintió feliz de que fuera él y no otra persona. Lo invitó a sentarse con una señal y no pudo evitar sorprenderse porque estuviera ahí, en realidad no lo esperaba.

-Harry ¿Qué haces aquí? Si te descubren nos va a ir mal a los dos- preguntó el chico que segundos antes acababa de llegar.

-De hecho a los tres- corrigió el chico que vivió –pero no tenía sueño así que decidí bajar por algo de comer y pasear por aquí- contestó con una sonrisa, aún admirando el cielo, como si ahí se encontrara la imagen de su ángel.

-¿A los tres?- cuestionó el pelirrojo mientras notaba que al lado de su amigo se encontraba cierta persona que identificaba bastante bien. Agachó su cabeza mirando al piso, tratando de que el sonrojo, que estaba seguro que se había apoderado de su rostro, fuera menos obvio. Pero esto no pasó desapercibido para el pelinegro que ahora lo observaba con algo de diversión.

Es su momento, no pienso arruinarlo, lo más probable es que no vuelvan a tener una oportunidad así de estar solos y juntos, y si todo sale bien me sentiré dichoso de haber ayudado a que mis dos mejores amigos se den cuenta de lo que sienten. ¿Cómo no lo ven¿Cómo no ven que se aman en silencio? Tantas miradas, tantas sonrisas enviadas, sonrojos mal disimulados, coqueteos por doquier. Hace mucho que yo se los habría dicho, pero cada uno me hizo jurar que jamás lo contaría, y si yo no puedo decirlo espero que ellos si. Me levanto con calma aún dudando lo que voy a hacer.

-Chicos, voy a revisar que no haya nadie en los pasillos, enseguida vuelvo- dijo Harry al tiempo que se retiraba, no sin antes lanzar una mirada cómplice a los dos.

Ahora los pasos lejanos del gryffindor era lo único que se escuchaba, pues ninguno había pronunciado palabra desde su partida. No era que no quisieran o no tuvieran nada que decir¿pero que era correcto decir en aquél momento¿Qué se supone que dijeran? No lo sabían, ninguno de los dos.

-Sabes, yo no te hacía una persona que no disfrutara de un buen sueño- comentó el castaño solo para romper el incómodo silencio.

-La verdad es que nunca me había salido de mi cuarto a estas horas, pero como vi que Harry no estaba me preocupé, creí que se había metido en algún lío- contestó el pelirrojo evitando a toda costa la mirada del otro, no soportaría verlo sin sonrojarse demasiado.

-Jajaja- rió el castaño divertido –tiene mucho que Harry no se mete en problemas, no deberías preocuparte tanto- prosiguió el alegre chico a su lado, contagiando su sonrisa a él mismo.

-Te llevas muy bien con Harry ¿cierto?- preguntó el pelirrojo, y Blaise notó un deje de molestia en el tono de esa pregunta. ¿Será cierto¿Lo habré imaginado? No lo creo, juguemos esta carta a mi favor.

-La verdad muchísimo- contestó con una gran sonrisa -¿Por qué¿Te molesta?- cuestionó en un tono tan insinuante que el pelirrojo casi se cae de la banca donde estaban sentados.

-No, para nada- respondió el otro rápidamente disimulando el nerviosismo que amenazaba con salir a la luz –solo preguntaba, ya me lo imaginaba pues van varias veces que me comenta de ti, pero no creí que un Slytherin pudiera ser así- trató de excusarse, a lo que el otro mago ya planeaba su siguiente comentario.

-Es que yo no soy como los demás slys Ron- contestó diciendo esto último con seducción, acercándose poco a poco al rostro del aludido –y tu no eres como los otros gryffies ¿verdad?- preguntó sin esperar una respuesta, el otro estaba tan aturdido que no podría darla, aunque realmente quisiera. -¿me honrarías con acompañarme a Hogsmade mañana?- no había duda, el castaño tenía perfectamente dominadas sus emociones, si el otro pudiera ver a través de ellas hubiera notado que estaban igual de nerviosos.

-Yo… yo… claro- respondió de golpe con un gran tono rojo en sus mejillas, era ahora o nunca. No sabía si esto era un sueño, pero por amor al sabio y poderoso Merlín si lo era que no lo despertaran. Mataría al que osara despertarlo. Blaise no pudo evitar sonreír, y la verdad no quería evitarlo, como había soñado con ese momento. Deseaba acercase más, besarlo, decirle cuanto lo amaba pero no, debía ser paciente, solo un poco más. No valía la pena echar todo por la borda así como así. Todo en lo que había trabajado tanto, desde el momento en que se enamoró del pelirrojo, cuando lo observó por casualidad de la vida, o por orden del destino como le gustaba pensar a él, cuando fijó sus ojos en aquella acuosa mirada azul.

Flash Back

Sabía que no era normal. No era normal que un sábado con la posibilidad de salir de Hogwarts el se encontrara pacíficamente en su habitación, pero no le importó. Estaba cansado, estresado, deprimido, frustrado, lo que fuera que hiciera que rechazara su típica salida semanal. Deseaba estar solo, pensar unos minutos si era posible, tal vez más tarde terminaría cambiando de opinión y alcanzaría a sus amigos, pero por ahora la idea de pasársela ahí sonaba muy tentadora.

Se recostó en su cama, leyó parte de algunos libros, paseó por la biblioteca, incluso fue al dichoso lago que todo el mundo visitaba pero que él en la vida iba con la excusa de que siempre había demasiada gente. En fin, hizo todo lo que nunca tenía tiempo o ganas de hacer durante el período de clases. Sintiéndose inspirado por los momentos de tranquilidad que había pasado decidió sacar su escoba a pasear, era cierto que lo hacía seguido por las prácticas de Quidditch, pero esta vez sería diferente, sin presiones.

Llegó hasta allí con ese pensamiento rebotando de alegría en su cabeza, ya era hora de tomarse un descanso. Pero sus planes se vieron frustrados, a lo lejos podía vislumbrar a un chico sentado en una de las bancas. Sabía quien era, cómo olvidar el rostro del segundo peor enemigo de Draco. Aunque se le notaba diferente, no estaba sonriente acompañado de Potter y Granger, solo permanecía sentado, tal vez sumiso en sus pensamientos. ¿En qué estaría pensando? Por alguna razón le intrigaba.

Se acercó unos pasos más y leyó el rostro del chico como si de un libro se tratase, era muy bueno en esto, después de todo, el rubio no era la cosa más expresiva del mundo. Se sentía solo, su mirada se lo decía. Tenía el cariño de sus amigos, pero su alma necesitaba algo más. Algo más fuerte que el cariño, más intenso, más apasionado, más arriesgado. De un momento a otro se encontró perdido en su mirada, un lindo tono azul, como el cielo sobre él cuando sonreía, pero ahora nublado por su confusión. Era tan interesante ¿Cómo nunca se había tomado la molestia de mirarlo más de dos segundos? Y ahora ahí se encontraba. Haciendo una vez más algo distinto, analizando al pelirrojo, memorizando cada detalle, admirando cada parte de él.

Su cabello rojo intenso, casi tanto como la personalidad del muchacho, su piel blanca más no pálida, marcada por curiosas pecas que se mostraban encantadoras, sus músculos algo sobresalientes, si seguía con sus entrenamientos pronto llegaría al punto exacto. Sin entenderlo, sin explicarse cómo, lo encontró tan perfecto en su propia imperfección. Los pocos defectos que el pelirrojo tenía solo lo hacían más encantador a los ojos del castaño. ¿Qué le ocurría¿Qué le estaba pasando¿Qué era ese extraño sentimiento? Eran preguntas que no se tomaría la molestia en contestar pues lo tenía muy claro. Todo era muy claro.

End of Flash Back

Después de ese día se dedicó a mirar con más detalle a ese pelirrojo, era tan distinto a los demás. Tan normal en ciertos puntos y tan extraño en muchos más. Lo veía día y noche, todo el tiempo que pudiera sin ser obvio ante la gente. Le dirigía miradas discretas que sabía que notaba, sonrisas seductoras que lo intimidaban adquiriendo un bello color rojo en su rostro, estaba usando todo lo que tenía para conquistarlo. Pero enamorar a alguien lleva tiempo y él lo sabía muy bien, no quería parecer que era un lujurioso y solo quería una noche con él, pues era todo lo contrario, el castaño quería todo con él.

Había visto a Ron incontables veces y sabía que no le era indiferente, tal vez no lo quería tanto como a él le gustaría, pero lograría que así fuera. Lo había hecho con cuidado, con paciencia, introduciéndose poco a poco en la vida de ese chico. Ahora era el momento de dar el gran paso y había aceptado. ¿Acaso podía ser más feliz¿Podía pedirle algo más a la vida? Claro que sí, pero por el momento con eso se conformaba, el pelirrojo de sus sueños le había dado una oportunidad y él por nada del mundo la desperdiciaría.

Perdiendo el tiempo en uno de los tantos pasillos de esa enorme escuela se encontraba el chico dorado, sabía que no podía regresar con aquellos dos, no quería llegar en un momento inoportuno. Subió y bajó escaleras con cautela innumerables veces, ya no hallaba que hacer para conciliar el sueño.

Fue cuando lo vio, un chico rubio se asomaba por uno de los grandes ventanales, no podía ser otro más que él. ¿Qué estaría haciendo ahí? No se movía, solo estaba allí parado viendo la nada, tal como los días y semanas anteriores. Por un momento sus impulsos quisieron llevarlo hasta él y preguntarle lo que le pasaba, pero se contuvo. No podía llegar y preguntar eso como si nada, aunque como le gustaría hacerlo.

Miró una vez más al ensimismado rubio ¿por qué le pasaba esto¿Por que Merlín lo hacía ver a su ángel en ese estado sabiendo que no podía hacer nada, que no debía hacer nada? Esto no podía seguir así, a este paso terminaría haciendo una estupidez, cosa que realmente le asustó por la cercanía del otro a un gran ventanal y una hermosa caída.

Draco avanzó un paso, acercándose más a esa ventana, lo que alarmó al chico dorado notoriamente, puso su mano sobre esta, como si fuera una leve caricia ¿lo estaría pensando¿Estaría considerando esa idea? En ese momento se dio cuenta. Una lágrima surcaba su fino rostro, acarreando con ella tanto dolor y sentimiento que no creía verdad, pero su mirada seguía imperturbable, vacía.

¿Qué le pasaba? Sabía que esta mal, pero no pensó que llegara a tanto, ya que sabía perfectamente que Draco Malfoy jamás se permitiría llorar¿entonces ahora qué? Debía ser algo muy fuerte para que no pudiera contener esa lágrima, a la cual no siguieron más, pero bien sabía que por dentro, su ángel seguía llorando.

No se quedaría sin hacer nada, se había prometido que protegería al rubio de todo y de todos y así lo haría. No dejaría que su ángel de mirada plateada sufriera, al menos no solo, estaría con él, todo el tiempo que este le permitiera.

Lo más decido posible, el moreno caminó con paso firme hacia el chico, no tenía la menor idea de lo que haría, pero había resuelto que era mejor hacer algo que solo estar ahí parado. Así que acortando la distancia se acercó hasta estar justo frente a él, respiró profundo antes de hacer lo que estaba pensando, lo más probable es que lo golpeara por ello pero… había que tener un poco de fe, tal vez, solo por esta ocasión aceptaría su compañía.

Continuara...


N.A.: Otro capi! n.n Oh mi lindo Draco lo amo tanto! - Bueno espero con todo mi corazón que les haya gustado lo que su servidora les ha traído con tanto esfuerzo. Muchas gracias por esperarme T.T se que me tardé demasiado, perdón ;-; y agradecimientos especiales a mi lectora beta: Addanight. Ya saben que cualquier comentario y/o sugerencia sus revs son bien recibidos xD!

Hasta el próximo capi! n.n

Kisses

Nadeshda Vyacheslav.