¡Hola! Si alguien me hubiera dicho que tendría tantos reviews con este fic no me la hubiera creído. Mil gracias a todos, cada uno de sus comentarios me encanto. No pude pedir mejores lectores T.T
Este capi fue bautizado por alecita122 ^^
Menciones de honor:
Chappy, kuchiki goddess, RukiaxUchiha, alecita122, GreXx(gracias otra vez por la corrección), Euphrasie Elessar(niña eres lo máximo),Renesmee Kuchiki, Kirara11, AC Akasuna, Ai-chan (arigato por el comentario, jaja si Ichi es muy lento), xdoll , rukia13, Naoko tendo, Maka009-chan, Giuleee, PJopE, story love, love ichiruki(Jaja, haces que me apene, muchas gracias por seguir leyendo, esa idea del beso no suena tan loca jaja), Lioku, AdeTaka-KinoTary, sasusaku95, Ktita (sip, Kon aprovechara bien los tres días, XD), Rukia Kurosaki-Chan, Rukia_BCH13 (Grax por el review, ojala y te guste el capi),Cathy Kinomoto, Kuchiki Hanako, kasumi66, Rosba, Aurika, funnygirlanime.
Capitulo 4: Nadie sabe lo que tiene… hasta que lo pierde…
Los puntos subían a una velocidad impresionante.
10,000
100,000
1, 000,000
El sonido del juego, la adrenalina de los jugadores, el barullo de los espectadores, los golpes, todo era un espectáculo. El dueño del lugar vio con angustia como se esfumaban sus ganancias. Ahí en la repisa de los premios, uno por uno iban desapareciendo.
¿Cuántos muñecos habían ganado hasta ahora?
20 para ser exactos, 20 muñecos de Chappy.
- Tatsuki-chan, mira… ¿Qué es todo eso? – El grupo de chicos miró hacia donde Orihime señalaba, un tumulto de personas que gritaban y aplaudían llenos de euforia, parecía que se estaban divirtiendo mucho.
- ¿Qué le ven de interesante a ese juego? Sólo son los estúpidos topos a los que tienes que golpear – Tatsuki se adelantó un poco para ver mejor.
- ¡Tal vez es una competencia! – Orihime saltó varias veces - ¡Vamos! –
- Pero, aún no encontramos a Ichigo –
- Sado tiene razón, mejor vamos a buscar – Ishida caminó alejándose. Resignados los demás le siguieron, Orihime miró desanimada a las personas, le hubiera gustado ver qué pasaba.
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Ichigo y Kai se miraron. Una mirada a muerte que indicaba que esto iba a ser el fin de todo.
El silencio reinó en el lugar, este era el último juego, cada uno había ganado la misma cantidad de premios, cada uno había hecho la misma cantidad de puntos, ambos jóvenes habían demostrado que más que una competencia… esto era una batalla…
Rukia era la más contenta en esto, prácticamente estaba rodeada de muñecos de peluche, tanto Ichigo como Kai habían ganado 10 muñecos cada uno, y ella por supuesto se sentía en Chappylandia con tanto conejito. Tal vez esa era la razón por la que no se dio cuenta de que el verdadero premio no eran los muñecos… si no ella.
Ahora que sólo quedaba un peluche de ese maldito animal, Ichigo estaba seguro de que él sería el ganador, después de todo él tenía muy buenos reflejos, ese tipo no le ganaría.
- ¿Listo para perder, fresita? – Kon estaba disfrutando tanto la cara de Ichigo, jamás había visto esa mirada en él y, por primera vez desde que lo conoció, estaban peleando a la par, aunque sólo se tratara de un juego.
- Si vuelves a llamarme así, te aseguro que no tendrás dientes – El joven pelinaranja estaba a punto de perder el control.
El sonido del juego indicó que la última ronda estaba por comenzar, ambos chicos tomaron su martillo y en cuanto los topos asomaron su cabeza, comenzó la batalla final. La gente alrededor miraba asombrada la velocidad con la que el juego se daba, algunos incluso dejaron de respirar.
Y en medio de la competencia, Ichigo se dio cuenta de que ahora no podía ver las manos de Kai "¿Qué mierda…?" Eso no era posible, los humanos no podían moverse tan rápido.
¡Tenemos un ganador!
Rukia saltó de emoción al escuchar la noticia - ¡¿Ya? ¿Quién gano? –
Ichigo miró el marcador temiendo lo peor…
- ¡Sí! ¡Gané! – Gritó Kon y corrió a buscar su premio, la gente comenzó a armar un alboroto celebrando al chico.
"No es posible" pensó Ichigo ¿acaso él había perdido?… frente a Rukia.
- ¡Bien hecho, Kai! – La pelinegra recibió con una enorme sonrisa al chico, quien le entregó el muñeco que ganó.
- ¿Lo hice bien? – "Oh, nee-san"
- ¡Sí! ¡Muchas felicidades! – Rukia se sentía feliz por Kai, el chico le estaba agradando.
- Espero que disfrutes los muñecos – Kon estaba en las nubes, por fin le había ganado una Ichigo, y su nee-san lo felicitaba por primera vez, ese día era glorioso. Luego de un intercambio de sonrisas con la chica, se giró para ver a su oponente.
Ichigo estaba cabizbajo y mantenía el martillo presionado en sus puños.
Él… el gran Ichigo Kurosaki había sido derrotado… por un desconocido en un estúpido juego…
- Buen trabajo – Una mano de color morena se posó frente a él, sacándolo de sus pensamientos, levantó el rostro y miró la cara reluciente de Kai – Me divertí – Kon extendió su brazo con la intención de que Ichigo repitiera el gesto, sin embargo, lo único que recibió fue un golpe en la mano por parte del pelinaranja.
- ¿Ichigo? – Rukia le vio desconcertada ¿Por qué se ponía así? Sólo fue un juego.
- Vámonos – Fue lo último que se escuchó por parte del joven Kurosaki, tomó unos muñecos y caminó rumbo a la salida. Rukia le contempló alejarse bastante confundida. Kon, por su parte, sonrió para sus adentros feliz, ahora tenía a Ichigo donde quería.
- Lo lamento mucho, él es un idiota – La ojiazul se disculpó, no terminaba de entender a su compañero de cabello naranja.
- No te preocupes, pero… ¿tienen que irse ya? – Kon sabía perfectamente que esto pasaría, además de que era tarde, casi las siete.
- Sí, por desgracia… quiero darte las gracias por lo que hiciste hoy – Rukia se puso delante del chico y le tomó la mano, eso hizo que Kon se sonrojara y quisiera gritar de alegría.
- No… no hay problema, podemos repetirlo cuando quieras – "Nee-san! Tus manos son tan suaves!"
- Jajaja, gracias otra vez, Kai – Rukia cogió los muñecos que Ichigo no se llevó y se despidió de Kon, luego se alejó muy feliz con sus Chappys.
"¡Siiiiiiiiiií!"
Kon comenzó a dar saltos de alegría.
"Esto salió mejor de lo que pensaba, ahora sólo me falta golpear a Ichigo, jajaja"
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Mierda… Mierda… Mierda… Mierda…
Si alguien tenía la mala suerte de encontrarse en el camino de Ichigo, se llevaría el peor susto de su vida. El chico caminaba a paso veloz, arrasando con todo lo que se ponía en frente de él.
¿Por qué maldita razón se sentía así?
Mierda otra vez… la sensación que sentía en su pecho no era precisamente placentera, como si una espada comenzara a atravesarle el cuerpo.
Se sentía frustrado, enojado, indignado, triste, humillado… todo a la vez.
¿Cómo era posible? Y lo peor del caso, es que Rukia ni siquiera le había dirigido la palabra en todo el camino, parecía más contenta acariciando a los peluches inútiles. ¡MALDITA SEA!
¿Esto era un castigo divino? ¿Acaso el karma le estaba cobrando algo? Cualquiera que fuese la razón, eso que oprimía su pecho lo estaba quemando poco a poco. Los impulsos de golpear algo lo estaban volviendo loco.
¿Qué le pasaba?
Nunca antes había sentido aquello.
Quizá él estaba…
¡NO!
No, no, no, no, no…NO
Él no estaba sintiendo celos, claro que no…
Desgraciada suerte, ¿Por qué tenía que pensar en tonterías en este momento?
Todo esto era culpa de ese imbécil, sí eso era… el tipo ese, maldito, imbécil hijo de... ¿Quién rayos se creía? Ya lo buscaría y arreglaría cuentas con él, le enseñaría que con un Kurosaki no se juega. Además, tuvo la osadía de coquetear con Rukia. CON SU RUKIA
Esperen...
¿Su Rukia?...
¡Shit!
Ya debía dejar de pensar en esas estupideces, sólo estaba confundiéndose más.
- Bienvenidos, Ichi-nii, Rukia-chan – La voz de Yuzu hizo que Ichigo se diera cuenta de que había llegado a su casa - ¡Wow! Rukia-chan, cuantos muñecos –
- ¡Sí! ¿Verdad que son lindos? –
- ¿De dónde los sacaron? ¿Los compró Ichi-nii? –
- No, para nada… me los ha regalado un chico muy lindo –
Ichigo no pudo creer lo que Rukia dijo ¿Qué el no los compró? ¡La mitad de esos muñecos la ganó él! ¿Y cómo era eso de "un chico lindo"? Pequeña malagradecida.
- ¡Oi! ¡Rukia! – Ichigo estaba dispuesto a reclamar - ¡Yo también…! –
- ¡Yuzu-chan, hoy no tengo hambre, me voy a dormir! – Como pudo, la pelinegra tomó sus peluches y subió al cuarto que compartía con las niñas, ignorando olímpicamente a Ichigo y dejándolo con la palabra en la boca.
- Enana… -
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Rukia cerró la puerta y se dejó caer en el suelo…
¿Por qué le era tan difícil? Ichigo se portó mal con ella, y ahora que ella quería hacer lo mismo le costaba demasiado. ¡No podía ser!
Sentada en el piso se abrazó a sí misma, su corazón latía muy rápido y un mar de sensaciones invadió su cuerpo. Más confundida no podía estar.
"Eres tan patética Rukia"
Le dolía, le dolía demasiado que él le fuera indiferente, que él intentara ignorar que existía, pero lo que más le dolía era que ella no podía hacer lo mismo con él. No podía porque sentía que algo se rompía en añicos en su interior. Quería que él la notara, quería que él se sintiera cómodo a su lado.
Pero y él…
¿Él quería lo mismo?
- ¡Nee-san! – Una bola de color amarillo apareció de repente y se abalanzó contra ella - ¡Nee-san! –
- ¿Kon? – Como acto reflejo, Rukia puso su pie en la cara del muñeco antes de que este la abrazara - ¿Qué haces aquí? –
Kon se incorporó después de la patada, con un zapato de Rukia marcado en su cara – Nee-san ¿Cómo te fue hoy? ¡Estás tan linda!–
Rukia dio un suspiro de resignación, al menos Kon volvía a actuar como antes, un problema menos – Nee-san ¿De dónde sacaste tantos Chappys? –
- ¿Ah? ¿Estos? Me los han regalado – la pelinegra se puso de pie y comenzó a levantar los peluches para acomodarlos.
- ¿Quién te los regaló? ¡Que generoso! Debió ser una persona excepcional – "Yo por supuesto"
- Algo así, conocí a un chico y… ¿Por qué estoy contándote esto? Mejor vete al cuarto de Ichigo antes de que Karin o Yuzu vengan –
- Pero, nee-san… -
- Largo – Rukia tomó al leoncito y lo lanzó fuera de la habitación.
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¿Qué hora era?
Ichigo no tenía ni la más mínima idea, pero estaba seguro que pasaban de las doce. Sin embargo, el insomnio no le había permitido dormir ni un poco. Sentía que algo le faltaba.
Dio una vuelta en su cama por quincuagésima vez.
- ¡Duérmete Ichigo! - se recriminó a él mismo – Sólo fue un estúpido juego… no volverás a verle la cara a ese tipo… ¿Feliz? –
Eso pareció tranquilizarlo un poco, cerró sus ojos para intentar dormir de nuevo – Enana… de verdad lo siento –
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Kon observó con desgano a través de la pequeña abertura en la puerta del armario, debía ser de mañana. Con sumo sigilo salió y caminó cruzando el cuarto hasta la cama de Ichigo. Escabulléndose para que no se despertara, se coló por debajo de la cama y una vez abajo tentó a ciegas para encontrar un objeto…
La plaquita de su gigai estaba segura bajo el dormitorio de Ichigo, él jamás revisaba ese lugar, Kon la tomó con cuidado y con la misma precaución se alejó hasta llegar al armario.
Este era su segundo día, el de ayer había sido espectacular. Toda la noche se la pasó pensando en qué hacer el día de hoy, si sus planes salían como lo planeaba esta misma noche tendría a ese par confesando lo que sentían. De no ser así, entonces él mismo se encargaría de empujar a Ichigo, ya se las arreglaría.
Pero algo no le terminaba de gustar, sabía que tenía que recordar algo que Urahara le dijo... Pero no podía… ¿sería importante?... Kon suspiró, no debía ser importante si él no lo recordaba. Mejor le agradecería al viejo sombrerero más tarde. Y como su gigai funcionaba de maravilla, le pediría que le hiciera uno permanente.
- ¡Ichigo, te llaman! – El padre del chico gritó desde la sala, Kon se quedó quieto… escuchó a Ichigo levantarse murmurando algunos insultos y bajar a contestar de mala gana, luego escuchó también unos golpes, seguramente Ichigo y su padre se saludaban, después un grito diciendo algo como "¿Qué he hecho para tener un hijo así?" y luego nada.
No se quedaría con la duda, el peluche bajó del armario y abrió la puerta de la habitación un poco para ver, momentos después Ichigo tocaba la puerta del cuarto de sus hermanas.
- ¡Enana! ¡Despierta! – Ichigo parecía nervioso, tocó varias veces y esperó… la puerta se abrió un poco dejando ver a su amada nee-san.
- ¿Qué es lo que quieres? – Ouch! Esa manera de hablar de la chica congelaba al instante.
- Los chicos quieren ir a la feria y… -
- ¿Y a mí qué? –
- Sólo quería saber si… tú iras y… -
- ¿Quién quiere que yo vaya? ¿Ellos o tú? –
Golpe bajo, Ichigo se quedó sin palabras. La cara de Rukia mostraba fastidio, de verdad estaba molesta, si el pelinaranja no contestaba bien esto podría acabar en pleito.
- Ellos… yo sólo te paso el recado… -
El semblante de Rukia cambió drásticamente, Kon no supo identificarlo bien – No tengo ganas, vayan sin mí –
- Si estás de amargada tan temprano, te quedarás sin amigos –
- ¡Eso te da igual! ¿No? Lárgate de una vez –
PLAFFFF
Kon tuvo que contener la risa, Rukia le cerró la puerta a Ichigo en la cara.
- ¡Púdrete! –
- ¡Eso también te daría igual! –
El chico volvió a farfullar groserías y bajó a la cocina. Kon volvió al armario con un nuevo plan en mente, definitivamente este era mejor que el que ya tenía.
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La feria de Karakura estaba en su mejor punto, gracias a las vacaciones. Todos acudían a tener un rato de diversión en familia.
Ichigo se despidió de sus hermanas y salió, solo.
Rukia lo escuchó todo desde las escaleras, estaba triste, esa sensación la odiaba… como la odiaba, la hacía sentirse vulnerable…
Si tan sólo él hubiera dicho…
Rukia se dio una cachetada mental, ¿Cómo podía ser tan tonta? Eso jamás pasaría. Sintió que sus ojos le ardieron y temblorosa se llevó una mano a ellos, estaban húmedos… como si quisiera llorar.
- No… yo no… -
- Rukia-chan – Yuzu tocó su brazo - ¿Estás bien? –
- Ah… sí, es sólo que me entró algo en el ojo – rápidamente ocultó su rostro - ¿Qué pasa Yuzu-chan? –
- ¡Es cierto! ¡Rukia-chan, hay un muchacho preguntando por ti! – la chica tenía estrellitas en los ojos. Rukia puso cara de asombro.
- ¿Un chico? –
- ¡Sí! ¡Y está súper guapo! Dijo que se llama Kai -
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- ¡Ichigo! ¡Mal amigo! ¿Dónde dejaste a mi hermosa Kuchiki-san? – Keigo se lanzó contra el pelinaranja, está de más mencionar que este lo golpeó.
- ¡Oh es cierto, Kurosaki-kun! ¿Dónde está Kuchiki-san? – Orihime preguntó al tiempo que se comía una salchicha con algo verde y viscoso encima, nadie se atrevía a preguntar qué era.
- No quiso venir, eso es todo – Contestó de mala gana.
- Por fin se hartó de ti ¿no? –
- Muérete, Ishida -
- Bueno, bastante aguantó – Tatsuki también dio su comentario.
- ¿Quieren cambiar de tema? – gritó exasperado, tanto hablar de Rukia lo ponía incómodo, sobre todo porque pensó en ella toda la noche.
- Bueno, ya… -
Los comentarios contra el chico se acabaron por un rato, mejor decidieron seguir paseando, se subieron a unos cuantos juegos y compraron golosinas. Todos se divirtieron un rato, pero Ichigo jamás quitó el ceño fruncido y su cara de mal humor.
- ¡Miren! – Inoue corrió hacia donde estaba la montaña rusa - ¡Subamos ahí! –
- No es buena idea, has comido mucho –
- Pero, Tatsuki-chan –
Ichigo estaba hastiado, no tenía idea de por qué comenzaban a desesperarle los chillidos de sus amigos "Si Rukia estuviera aquí..." Enana del demonio, ya se las pagaría al regresar.
- Ichigo – la voz profunda de Sado se dejó escuchar, Ichigo le miró y con un gesto lo incitó a continuar.
- Dime, Kurosaki ¿Aquella no es Kuchiki-san? – Ishida señaló hacia las espaldas del shinigami.
Ichigo alzó una ceja, vacilando de la pregunta ¿Rukia ahí? Después del humor que se botó en la mañana… no era probable.
- ¿Quién es el chico que está con ella? –
- Creo que es el mismo de ayer –
Shock, Ichigo entró en estado de coma al escuchar eso, se giró tan rápido como pudo…
Kami…
Era cierto…
¡RUKIA ESTABA AHÍ! ¡CON EL IDIOTA!
- ¡Kuchiki-san! ¡Aquí! – Orihime agitó los brazos y llamó la atención de Rukia.
- ¡Hola, chicos que sorpresa! Les presento a mi amigo… Kai… -
Y en ese momento Ichigo sintió que algo en su interior comenzó a hacerse añicos, justo cuando unos enormes deseos de gritar le invadieron…
- Nadie sabe lo que tiene… - Ishida puso su mano en el hombro del pelinaranja - … hasta que lo pierde –
Ojala y les guste, nos leemos!
