Hi hi¿Cómo están mis queridas lectoras? O lectores o.o, se que llevo un mes sin actualizar pero… les doy un consejo o.o! nunca se muden esperando adaptarse pronto -.-U en serio, es terriblemente difícil. Pero bueno que le vamos a hacer, una vez más me disculpo por la tardanza, pero cuando había terminado los exámenes, la siguiente semana ya empezaba otra vez!!! Les juro que casi me da un ataque!!! Total, ahorita debería estar estudiando, pero no puedo dejar que pase más tiempo sin actualizar este fic.
Muchas, muchas gracias a toda la gente que se toma el tiempo de leer este fic, así como las personas que me dejan sus reviews, que les aseguro son mucho, muy valiosos!!! Bueno, sin más que decirles les dejo con el capi!!n.n
Disclaimer: Todos absolutamente todos los personajes pertenecen a su autora J.K. Rowling ¿ok?... yo solo los tomo prestados para escribir esto n.n… juro k trataré d k no se me olvide poner esto!!!! Pero no me demanden!!!!! TT
Capítulo 6: Ilusionando
Así que acortando la distancia se acercó hasta estar justo frente a él, respiró profundo antes de hacer lo que estaba pensando, lo más probable es que lo golpeara por ello pero… había que tener un poco de fe, tal vez, solo por esta ocasión aceptaría su compañía.
Al sentirse observado, el rubio volteó instintivamente el rostro para vislumbrar al causante, y si se diera el caso, alejarlo de él lo más pronto posible. Tenía demasiadas cosas en la cabeza como para ponerse a pelear con algún curioso con problemas de insomnio esa noche.
No tenía la más mínima idea de cuanto tiempo llevaba ahí parado, solo mirando el ventanal sin observarlo realmente. Estaba nevando, no había duda, el frío en las mazmorras era endemoniadamente demasiado como para que fuera lo contrario, pero en ese instante no tenía ganas de ver la nieve caer, cuando en otra situación le hubiera parecido fascinante y hermoso.
Tenía tanto en que pensar, se había torturado noches, días, semanas, con lo mismo, y para su desgracia aún no le encontraba solución. Habérselo contado a Blaise en definitiva le había ayudado, si algo tenía bueno su amigo es que era un gran escucha, y cuando se necesitaba seriedad, solía tener un gran juicio en circunstancias complicadas. Sacarlo de sí le había quitado un gran y enorme peso de encima, pero eso no borraba lo que había sucedido.
Lo mató y en alguna parte de su ser no se arrepentía por ello. Eso era lo que tanto le molestaba, esa pequeña parte que le decía que estuvo bien lo que hizo. No lo estaba, desde ningún punto de vista lo estaba, la situación había sido peligrosa, extrema, pero aún así… Eso no justificaba nada, exageró. No pudo controlarse. Cuando menos lo pensó, el hombre yacía muerto en el fino piso de aquel estudio frente a su fría mirada.
En ese momento todos sus recuerdos regresaron a su mente, como rápidas imágenes. Esa maldita impotencia se apoderó de él nuevamente mientras depositaba una mano con delicadeza sobre el lindo ventanal. Dejó caer una lágrima, aquella noche había derramado tantas que no pensó que aún le quedaran. Fue cuando escuchó aquellos pasos y sintió una mirada sobre él y volteó para deshacerse del intruso.
Sin embargo no era lo que esperaba, con tantas personas habidas y por haber en ese colegio tenía que aparecerse él. Hubiera preferido que un profesor lo encontrara y castigara de por vida, pero no. Draco Malfoy no tenía tanta suerte. Siempre estaba ahí, ya lo había notado. Desde hace varios meses había sentido esa eléctrica mirada observarle con detenimiento, supongo que entendió que a sus enemigos hay que conocerlos lo mejor que se pueda.
Si de por sí ya era difícil ignorarle, ahora con el siguiéndole a todos lados era peor. Se había cubierto con su mejor máscara de arrogancia y superioridad ante él, hasta aquel día en que su vida se vino abajo. No pudo más. Se encontraba tan sumiso que ya ni siquiera lo notaba, de hecho no notaba nada. Los días pasaban y el seguía en el mismo estado sin darse cuenta que su vida avanzaba sin él.
¿Y ahora cómo se excusaría¿Qué explicación daría? No tenía las fuerzas suficientes como para esbozar una fría mirada y una sonrisa de repugnancia falsas, no frente a ese moreno, que a pesar de muchas cosas era bastante perceptivo y su sola presencia ya lo descolocaba. Tampoco tenía insultos hirientes a la mano ¿Cómo lo correría de ese lugar si en verdad no quería que se fuera? No podía dejar que sus sentimientos lo dominaran, llevaba años controlándose y no iba a echar todo abajo por un momento de debilidad.
-Draco ¿estas bien?- sabía que la respuesta era no, pero no estaba seguro de que decir o como iniciar una plática con el rubio.
-Perfectamente, pero eso es algo que no te incumbe- musitó en voz baja pero indiferente, no necesitaba hablar muy alto para que el otro le escuchase, además los descubrirían si hacían mucho ruido.
-Draco, yo se que no estas bien- inició el gryffie tomando valor –y también se que no soy la persona indicada, pero me gustaría saber que tienes y –hizo una leve pausa antes de continuar –ayudarte de ser posible- finalizó. Ya, lo había dicho y estaba preparado para lo peor.
-Tú no sabes nada Potter- siseó haciendo énfasis en el apellido – ¿de cuándo acá te interesa lo que a una serpiente le pase? Además, nada de tutearme, no tienes ningún derecho a hacerlo- finalizó cortante dispuesto a salir de ahí con la cabeza en alto. Digno slytherin.
Entonces comenzó la persecución. El rubio daba pasos rápidos pero sigilosos escapando al león que le seguía, ágilmente, muy de cerca; haciendo oídos sordos ante las palabras de apoyo que el moreno le brindaba, aunque en verdad las escuchaba y por eso avanzaba a todo lo que sus largas piernas daban. Si miraba directamente a esas esmeraldas estaba seguro que se rendiría ante ellas y, por sobretodo, él no necesitaba la lástima de nadie, mucho menos del gran salvador del mundo mágico.
Un cuadro les hizo frente y el rubio daba por sentada su victoria, por fin había llegado a su casa y sabía que Harry podía seguirlo sin parar hasta el fin del mundo, menos a Slytherin, esos eran sus dominios y el chico dorado jamás se atrevería a entrar, por mucho valor que tuviera. Sin dejar de caminar velozmente pronunció en voz leve la contraseña y entró sin dudar, se sintió inmediatamente aliviado, pero al escuchar pasos detrás de él tuvo se atrevió a volverse a ver.
Sus grisáceos ojos debían estarlo engañando. Ahí en la entrada estaba el pelinegro, respirando algo agitadamente por el recorrido. Miró a su alrededor, ni un maldito slytherin despierto. Seguro que si hubiera alguien más el otro chico habría salido en dos segundos, pero no. Esa noche no había absolutamente nadie.
No sabía que hacer, dio un último vistazo a su alrededor buscando una vía de escape y la encontró. Se encaminó a las escaleras, tal vez se había aventurado a entrar a la casa de las serpientes, pero de ahí a su habitación había un largo trecho de diferencia. Llegó hasta la puerta de su cuarto que compartía con Zabini y la abrió sin dudar. Unos cuantos hechizos de encierro y se sentía mucho más tranquilo de nuevo. Se sentó en su cama con pesadez. ¿Qué pasa con Potter? Había traído esa pregunta rebotando en su cabeza todo el camino, pero por razones obvias, no estaba lo suficientemente concentrado como para darle respuesta.
Tan ensimismado estaba el slytherin, que no se percató del momento en el que su puerta se abrió y volvió a cerrar colocando todos los hechizos que él mismo había puesto minutos atrás. Había que admitirlo, Harry se la había pensado bastante antes de entrar ahí, pero ya lo había decidido, así que estaría con su ángel. Aún cuando pusiera en su puerta todos los hechizos y cerraduras del mundo mágico y muggle, claro que lo segundo nunca lo usaría.
-Por favor, déjame estar contigo- pidió el chico frente a él una vez recuperado.
-Si necesitas compañía deberías estar con tus amiguitos- respondió tratando de dar por terminada la conversación.
-No siempre se puede afrontar las cosas solo, por más independiente que se sea- contestó acercándose unos pasos.
-¿Qué se supone que signifique eso?- preguntó mirándolo a los ojos por primera vez en esa noche.
Harry esbozó una pequeña pero linda y cálida sonrisa, y le miró, estaba decidido a ayudar a su ángel costara lo que costara. Esa mirada vacía con que lo observaba no podía soportarla, ya no. Se dirigió sin con paso firme hacia la elegante cama sobre la que su rubio se hallaba sentado, este no hizo movimiento alguno, parecía perdido en sus pensamientos una vez más.
Sin dudarlo más, sin pensarlo otro segundo, tomó una de las delicadas manos del hermoso ser frente a él entre las suyas, su piel era tan suave como siempre imaginó. Lo acercó poco a poco, mirándolo fijamente a los ojos, estos tan insensibles pero penetrantes, no quiso bajar la mirada, no podía bajar la mirada. Necesitaba demostrarle que estaba seguro de lo que hacía y que por nada del mundo se arrepentiría. Estableció cierto contacto visual tan profundo que se olvidó de todo lo demás.
Rodeó con los brazos a su ángel rubio, no quería seguir pensando en que hacer pues lo más probable es que se arrepentiría, así que solo se dejó llevar. Lo abrazó con ternura, con amor, con protección y poco a poco lo acomodó dentro de ese abrazo para tenerlo de frente. Su aroma lo invadió por completo, tan placentero. El rostro del moreno era acariciado por los cabellos finos del rubio.
Sintió que el chico se removía levemente, al principio pensó que quería separarse, pero no era eso. Su rubio temblaba, temblaba ante el contacto, ante las emociones, ante su propio dolor, ante todo lo que le transmitía Harry.
Le brindó toda la calidez que pudo, recargó la cabeza rubia del chico sobre su pecho, tratando de profundizar el contacto si era posible. Después de unos minutos, sintió la mirada grisácea sobre si y se decidió a enfrentarla. Ya no había vuelta atrás. Estaría preparado y soportaría las reacciones, probablemente de furia, de su ángel. No le importaba con tal de estar ahí, en ese momento con él.
Draco se hallaba inmóvil, no podía, no quería moverse. Estar entre los brazos del chico lo hacía sentir tan seguro. Era como si le dijera que todo estaría bien, que él lo apoyaría y jamás lo dejaría solo. Tal vez lo imaginaba, pero solo por esta vez no le importó. Por esta única vez se dejaría llevar, se acogería en el alma que le era ofrecida, se aferraría a los brazos que lo sostenían.
El más alto posó sus esmeraldas sobre los ojos plateados, sin decir ni una palabra, parece que lo había entendido. Entonces lo vio. Un pequeño brillo en su mirada de acero. Un leve destello de alguna emoción. El pelinegro sonrió alegremente, como hacía días que no podía. Una sonrisa sincera. Separó al bello rubio un poco, sin liberarlo de sus brazos, lo miró con curiosidad pues no reaccionó como el esperaba, no era que no lo agradeciera. Ahora se negaba a darle la cara, por alguna razón que estaba dispuesto a descubrir, ya no lo miraba a los ojos y mantenía su vista en algún punto cualquiera del cuarto.
-¿Por qué lo haces Potter?- preguntó casi en un susurro.
-Porque no me gusta verte así Draco, no quiero verte sufrir, no más- contestó el chico dorado sin pensarlo, sabía perfectamente porque lo hacía, no tenía ninguna duda.
-¿Y eso a ti qué te importa?- preguntó mordaz de forma débil, en el tono más frío que su estado le permitía.
-La verdad mucho, no tienes idea cuanto. Todo lo que tenga que ver contigo me importa- contestó deseando que el otro creyera en sus palabras y no lo rechazara.
Al escuchar las sinceras palabras, no pudo resistirse por más tiempo, el dolor era demasiado. Su alma pedía a gritos un poco de ayuda y su corazón un tanto de amor y la persona frente a él le ofrecía todo eso y mucho más. El rubio se acercó más al cálido cuerpo del gryffindor. Este al instante entendió el mensaje y lo estrechó en sus brazos, estaría ahí para él, todo el tiempo, día y noche, no lo dejaría solo. El ambiente tenso que se había creado minutos atrás se relajó por completo, dejando a los dos chicos olvidarse del mundo exterior y enfocarse solo en ellos.
Se sentía tan bien, tenerlo a su lado era lo mejor que le había ocurrido, aún no creía posible todo lo que estaba pasando. Era totalmente ilógico que de un segundo a otro su ángel se hubiera abierto con tanta facilidad, pero eso le demostraba lo afectado que estaba pues en otra circunstancia no hubiera dudado en insultarlo y sacarlo de ahí.
-¿Me contarás lo que te pasa?- se aventuró a preguntar, la curiosidad de saber que tenía el príncipe de Slytherin lo estaba matando, no podía entender que era tan malo como para que se encontrara en ese estado –puedes confiar en mi- continuó tras el largo silencio del otro.
-Por alguna razón lo se, no dudo de ti- respondió mientras sentía como el otro lo estrechaba levemente por sus palabras –tal vez, en otro momento- siguió respondiendo a su anterior pregunta –solo… quédate aquí- pidió desviando su rostro de la mirada del otro, sabía perfectamente que para estos momentos un tenue sonrojo debía estar apoderándose de su rostro, y por ahora no tenía fuerzas para ocultarlo. ¿Por qué confiaba en él? Tal vez era porque el chico dorado jamás sería tan cruel como para engañarlo, pero no. No era por eso, era por algo que llevaba mucho tiempo escondiendo, puede que algún día lo revelase pero por hoy no.
-Todo el tiempo que quieras Draco- respondió con alegría, mientras sentía como el otro hundía su rostro en un punto entre su cuello y hombro, todo parecía tan irreal, como un sueño perfecto del cual no planeaba despertar. Estaba abrasando a ese hermoso ser de piel tan suave y blanca y este no le rechazaba, al contrario disfrutaba el contacto.
Pronto sintió como pequeñas gotas humedecían la camisa del uniforme que llevaba puesto, pero no le dio importancia. El otro chico necesitaba desahogarse y no sería él quien lo evitara. Acarició su rubio cabello de forma instintiva, entrelazando sus dedos con unos cuantos mechones, tratando de calmarlo un poco, pues si bien no mostraba un gran llanto, sabía que en su interior sentía un profundo dolor.
No sabía porque lo dejaba estar junto a él, pero no quería preguntar, temía su respuesta. No quería que le dijera que era solo porque no había nadie más en todo el bendito universo, cosa que probablemente era. Por primera vez en mucho tiempo se sintió necesitado, pero no necesitado por ser el gran Harry Potter, el chico que vivió y venció. Si no por ser Harry, simple y sencillamente Harry.
Continuará…
N.A.: Wujuuu!!!xD otro capi listo!! No puedo creer que ya estemos en el seis!!o.o como pasa el tiempo - Bueno, espero que les haya gustado, se que salió más cortito que el anterior pero aún así no duden en que me esforcé muchísimo!!! Como siempre, gracias a mi lectora beta: Addanight n.n y espero sus comentarios y/o sugerencias!!! Ya saben déjenme un rev ;).
Hasta el próximo capi!!! n.n
Kisses
Nadeshda Vyacheslav.
