Hola! ¿Cómo han estado? Lamento mucho tardar tanto, es que tenía unos problemas pero gracias al cielo ya pasaron. Así que como lo prometí les traigo el que probablemente sea el penúltimo capi.

Muchísimas gracias por los reviews, cada uno me hizo sonreír y se agradecen con toda el alma. Esta chica se desmayo al leer tantos. TwT

Menciones de honor:

Chappy, alecita122, AC Akasuna , Naoko tendo(jaja, creo k si hare a Ichi sufrir otro pokito, espero te guste el capi), RukiaxUchiha, rukia13, Giuleee, darklover71, GreXx, story love, nayru-san , Velonique Kurosaki Kuchiki, Euphrasie Elessar(niña espero t halla ido de maravilla en tu recital), ktita (Ese fragmento también me gusto, ¿Qué te hizo pensar? Jaja bueno ya está el capi para que no sigas esperando XD),xdoll , kuchiki goddess, Ai-chan(¿Cuantos? Wow niña ¿Cómo le haces? ¡30! Jaja me alaga saber que el mío te guste tanto, disfruta el capi), Aurika, PJopE, Renesmee Kuchiki, twilight-princess kuchiki, Kuchiki Hanako(gracias por la aclaración =P), AdeTaka-KinoTary, kasumi66, Maka009-chan, Lioku, Rukia Kurosaki-Chan, MiStErY MaYu-ChAn, Rosba, Uchiha Katze.

Bleach no es mío por desgracia, he pensado vender mi casa para completarme y comprarle los derechos a TK.

Capitulo 5: Causa y Efecto.

- ¡Hola, chicos, que sorpresa! Les presento a mi amigo… Kai… -

El grupo se sorprendió cuando la pequeña pelinegra apareció en la feria, pero se sorprendieron más al ver que no iba sola, si no todo lo contrario…

Sonriente, así es como Rukia se acercó a los chicos mientras llevaba del brazo a un muy feliz Kon - ¡Hola! Mucho gusto –

La pelinegra continuó caminando y se aferró aún más al brazo del castaño, Ichigo le miró, y no supo como reaccionar, simplemente la información no viajaba a su cerebro y para cuando Rukia se acercó a él… ella pasó de largo… sin mirarlo…

Y en ese momento Ichigo sintió que algo en su interior comenzó a hacerse añicos, justo cuando unos enormes deseos de gritar le invadieron…

- Lamento no venir con ustedes – Rukia llegó hasta donde estaban Orihime y Keigo.

- ¡No importa, Kuchiki-san! Nos alegra tanto ver que has venido – Orihime se acercó a la aludida y le dio un efusivo abrazo.

- ¡Mi Kuchiki-san! TwT, ahora que estás aquí todo será más divertido – Keigo no perdió su tiempo y, en menos de un milisegundo, extendió sus brazos y se tiró sobre la chica, con la clara intención de repetir el acto que Inoue hizo momentos atrás.

Pero nunca llegó a tocar su destino… Algo lo noqueó y lo mandó a volar unos cinco metros lejos de Rukia.

- Pensé que no estabas de humor… - El chico de cabello naranja apareció de repente frente a los recién llegados - … para venir a la feria, Rukia – Ichigo les estaba dando la espalda. Kon miró de soslayo a su acompañante, luego volvió la atención al chico frente a él y un silencio bastante incómodo se hizo de repente.

- Pues ya se me pasó – contestó la pelinegra, con un tono bastante seguro y frío. Ichigo se giró despacio, quedando de perfil sobre su lado izquierdo. No dijo nada, sólo miro al frente con una expresión vacía. Rukia parecía calmada, ella no se movió de su posición, estaba esperando una objeción por parte del shinigami.

Sin embargo, esa objeción jamás llego…

- Hola, Kai –

El alma modificada sintió que lo estaban estrangulando, ¿Acaso Ichigo lo saludó?, debía estar alucinando… pero más que un saludo, esas palabras parecieron un golpe…

- H-hola, Ichigo… - contestó tembloroso, la mirada que el pelinaranja le dedicaba era como un cuchillo atravesando su garganta, Kon inconscientemente se llevó una mano al cuello cuando el sustituto pasó a su lado.

"Ichi…"- Rukia se quedó callada. La actitud que el chico tomó era la que menos esperaba, muy en el fondo, ella hubiera preferido que él le respondiera y comenzaran una de sus peleas rutinarias. ¿Por qué se comportaba así? Ayer parecía alterado y hoy…

- Anno… Kuchiki-san… - Orihime tocó levemente el brazo de la chica - ¿Puedes presentarme? -

- Ah… claro, Inoue-san, te presento a mi nuevo amigo –

- Konichiwa, Kai-kun ^^ -

"Autocontrol Kon… respira… respira… no mires sus senos… respira… Kon no mires sus senos… relájate…" – Ha… Ho… anno… Hola nnU – "Kon ¡no mires más abajo!" – Inoue-san… - "¡Oh no!" Kon comenzó a sufrir uno de sus ataques de perversión, y ese no era un buen momento.

- ¿Te sientes bien, Kai-kun? Estás sudando – preguntó la inocente chica, ajena a los macabros pensamientos del ex-peluche.

- ¿Kai? Es cierto, te vez pálido -

"Nee-san! No me mires! T.T" – Sí, sí… yo sólo… -

- Tal vez tengas fiebre – Orihime se acercó al chico y tocó su frente… ese fue el fin de la batalla hormonal de Kon, finalmente cedió…

Ahora veía sin nada de vergüenza los atributos de Orihime. La cara que puso era la de un completo idiota degenerado.

- ¿Kai-kun? –

- ¡Oye, amigo! – Tatsuki entró en acción, con un movimiento rápido se colocó en medio de Orihime y Kon - ¿Qué se supone que haces? –

- ¿Qué? – Tarde Kon, todos le estaban mirando. "Kami todos se dieron cuenta". Rukia tenía los ojos como platos, Ichigo le miraba sorprendido, Tatsuki enojada, Orihime no entendía nada (como siempre), Ishida tenía su ceño fruncido y Chad con su expresión impávida.

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A partir del incidente anterior, Kon sentía una mirada clavada en él y en cada uno de sus movimientos, no tenía que ser un genio para saber quién era el dueño, los ojos avellana del chico estaban cargados de un sentimiento que el leoncito sólo podía clasificar como odio.

Tenía que seguir con su plan, este era ya su segundo día con su cuerpo temporal y, antes de que el plazo acabara, por lo menos una de las dos victimas tendría que haberse rendido. Entendiéndose por victimas a Ichigo y Rukia.

Si sus expectativas eran ciertas, Ichigo sería el primero en detonar, sólo tenía que hacer las cosas bien. Originalmente, Kon tenía pensado en aparecer en la casa de los Kurosaki e invitar a Rukia a salir a algún lado, con Ichigo presente, sabía que él se opondría. Pero Ichigo no estaba y la excusa de la feria fue perfecta, su nee-san se quedó sola y él pudo entrar en acción sin riesgo de que el pelinaranja se le fuera encima a palos.

Y ahí estaban ahora…

- ¿Ya podemos subir a la montaña rusa? – preguntó de nuevo Inoue, Tatsuki dio un largo suspiro y asintió vencida, la chica no había parado de insistir.

- Yo paso, gracias – Ishida se sentó en una de las bancas. Todos los demás, excepto Ichigo, dijeron que sí. Por supuesto que Inoue le preguntó varias veces, pero su respuesta siempre fue negativa. Así que sin más todos se alejaron.

- Pensé que no le tenías miedo a esa cosa – Uryu inició la conversación.

- No me asusta… pero quería hablar contigo – el pelinaranja sonó muy serio.

- Te escucho – el chico de lentes sabía muy bien de qué quería hablar, así que con calma se acomodó y cruzó una pierna.

- Lo que dijiste… ¿Por qué…? –

- ¿Por qué te lo dije? Si tú no lo sabes ¿Por qué habría de saberlo yo? – contestó lleno de ironía.

- ¡¿Yo qué sé? Para empezar tú fuiste quien me lo dijo – Ichigo estaba confundió, y con Ishida alterándolo más sabía que terminaría golpeando algo.

- Claro, Kurosaki, me encanta andar diciendo frases sin sentido a la gente –

- Ishida, desde ayer he querido golpear algo… no te ofrezcas como voluntario – el shinigami se masajeó la sien – Una vez más, ¿Qué significa? –

Uryu se acomodó sus lentes, vaya que Ichigo era lento – Eso depende de la situación y la persona – el pelinaranja le miró desconcertado – Muchas veces, lo más importante es pasado por alto o no se le da el valor que merece –

Un momento de silencio, Ichigo parecía pensar lo que el Quincy dijo. A Ishida le dio un tic.

- Sigo sin entender que… -

- ¡Serás idiota! ¡RUKIA, IDIOTA, RUKIA! –

Otro momento de afonía.

- ¿Qué tiene que ver en esto? – Ichigo desvió la mirada, cuando el chico pelinegro nombró a la chica sintió un vacio en su pecho.

- Sólo pregúntate… ¿Qué harás el día que la pierdas? –

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Vomitar, eso sonaba asqueroso pero era lo que Kon deseaba más que nada. ¿Por qué a los humanos les gustaba martirizarse a ellos mismos? Quien haya subido una vez a la montaña rusa y quisiera repetirlo no debía quererse.

- Fue divertido ¿no? – Rukia bajó más fresca que una lechuga - ¿A dónde vamos ahora, Kai? –

- No, no lo sé Rukia ¿Qué te gustaría hacer? – Kon disimuló muy bien su mareo - ¿Hay algún juego en especial que quisieras probar? -

- ¡Sí! Me encantaría ir a… - Rukia no terminó la frase, se quedó observando hacia un punto fijo en la nada. Kon se viró en la misma dirección para saber qué había visto su nee-san.

Un joven alto, de cabello llamativo y ceño fruncido caminaba hacia ellos, de una manera bastante tranquila y despreocupada. Con sus ojos avellanados clavados en los de Rukia.

- ¿Se han divertido? - Preguntó el joven Kurosaki cuando estuvo cerca.

- Sí… bastante… - Contestó con tono frío la shinigami.

- Me alegra por ti, se ve que tú y Kai se llevan muy bien – Ichigo se cruzó de brazos y se plantó frente a la pelinegra.

- Es cierto, de hecho es muy agradable, siempre me toma en cuenta – Ella hizo lo mismo.

- ¿Ah sí? -

- Sí –

En ningún momento perdieron el contacto visual. Kon se sintió bastante incómodo en ese momento, había algo extraño, la mirada de Ichigo era bastante diferente. Parecía irradiar confianza y furia a la vez.

- ¿Y los demás? – Preguntó la muchacha.

- Por ahí – Respondió Ichigo.

- Que bien. Bueno, Rukia, vámonos ya - ¿Qué estaba haciendo? De pronto Kon sintió la necesidad de salir de ahí.

- ¿Cuál es la prisa? - Ichigo se acercó más a la chica.

- Rukia quiere ir a otro juego, además se hace tarde y… - El leoncito ya no sabía qué le pasaba, el aire comenzó a faltarle. ¿Esta era la sensación conocida como inseguridad?

- Sí… yo le decía a Kai que quería ir a… ese juego donde debes conducir un carrito… - La proximidad del pelinaranja y la forma en que le analizaba pusieron a Rukia nerviosa.

"¿Qué estás haciendo?"

- Carritos chocones – Cerca, muy cerca. Ichigo prácticamente estaba sobre ella – Vamos entonces - Sus palabras fueron dichas a poca distancia del oído de la chica, haciéndola sentir un escalofrió recorrer su cuerpo.

- Tú… ¿Iras con nosotros? – Fue lo único que pudo articular la shinigami.

Ichigo sonrió - Claro que sí… enana – Y ante la mirada atónita y la boca abierta de Kon, el pelinaranja rozó suavemente una mejilla de Rukia, mientras se daba la vuelta y comenzaba a dirigirse al juego mecánico.

- ¿Ichi…? -

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Urahara se abanicó un par de veces antes de sorber del té que sostenía en su mano. La mujer a su lado le miró con reproche por sus actos irresponsables.

- Yoruichi-san, te preocupas demasiado – El hombre de rubios cabellos parecía bastante despreocupado.

- No, ¿Cómo es posible que le dieras el gigai así porque sí? – contestó la morena, bastante molesta y fulminando con la mirada al tendero.

- Sólo durará tres días, y hoy es el segundo, para mañana todo habrá acabado – el hombre de sombrero a rayas volvió a beber calmadamente.

- ¿Por lo menos le advertiste las consecuencias? –

- Claro que sí –

- ¿Y él las entendió? ¿Le dijiste lo peligroso que era? Si utiliza sus habilidades…

- Mi querida Yoruichi-san – Kisuke dejó de lado su bebida – No creo que las consecuencias sean tan graves – sonrió enigmáticamente.

- Debemos advertirle… otra vez... –

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¡CUIDADOOO!

El impacto de los dos autos fue de lleno, el pobre Kon pensó que se saldría del cochecito.

¿En qué momento terminó en medio de esa batalla?

Ni lo vio venir, para cuando los tres chicos tomaron un vehículo, Kon se vio solo en el juego, ya que Rukia e Ichigo habían tomado uno cada uno. Al principio todo iba normal, pero cuando comenzó a moverse, los autos de los shinigamis se abalanzaron sobre él, la pobre alma modificada quedó en medio de las colisiones.

Ichigo iba contra Rukia… Rukia iba contra Ichigo… Kon recibía los golpes.

- ¡Muévete, estorbo! – El pelinaranja pisó el acelerador y se fue encima del pobre castaño.

- ¡Abusivo! ¡No metas a Kai en medio! – La pelinegra hizo lo mismo, y volvieron a golpear al pobre chico.

"T.T ¡Nee-san!"

- ¡Enana tonta! ¡Tú también lo golpeas! –

- ¡Imbécil retrasado! ¡No lo hago a propósito! –

- ¿A qué hora se acaba esto? ToT –

Y así pasaron los cuatro minutos más violentos de su vida, mientras era golpeado y escuchaba insultos salidos de quién sabe dónde, Kon pudo bajar del carrito, lleno de moretones y raspones.

- ¿Ves lo que ocasionas? Ya lastimaste a Kai – Rukia se acercó al herido, sin dejar de discutir.

- ¿Yo? Me parece que la edad te afecta, eres tan responsable como yo – Ichigo, por supuesto, no se quedaría callado.

- Estúpido –

- Idiota –

- Parasito –

- Anciana –

Kon estaba mareado, la montaña rusa, los golpes, las vueltas, los insultos… fue demasiado.

- ¡Kai! –

- ¡Que asco! –

La tarde cayó en Karakura, dejando paso a ese color anaranjado característico de la puesta de sol. La feria comenzaba a encender sus luces y dejar ver el esplendor de estas.

En una de las tantas bancas del lugar, Ichigo y los demás descansaban un poco.

- ¿Te sientes mejor? – preguntó la pelinegra, mientras le facilitaba una botella de agua a un muy pálido Kai.

- Sí, muchas gracias – Sonrió forzadamente, se sentía muy cansado.

Ichigo resopló, como odiaba esa actitud tan amable de Rukia. El idiota de Kai se lo merecía, se giró molesto para no ver más a la chica atendiendo a su "amigo".

- Deberíamos ir a casa – Ishida se acercó a la pelinegra y a Kon – Necesitas descansar tu estomago –

- Ishida-kun tiene razón, ¿Qué dices, Kai? ¿Te acompaño a casa? –

¡¿CASA? ¡No! Kon levantó su rostro alarmado, necesitaba una buena excusa – Me encantaría, pero no es necesario, Rukia –

- Pero no te ves muy bien – la chica estaba preocupada.

- En serio, no –

- Ya lo escuchaste, él no quiere, déjalo morir – El sustituto estaba comenzando a molestarse.

- Kurosaki-kun, ¿no vez que Kai-kun está enfermo?, deberíamos acompañarlo todos – Inoue intervinó en la conversación sonriendo tontamente.

- Oh no, Inoue-san, puedo irme en taxi – "¡No seas entrometida!"

- Kai, es que… - Rukia no se veía del todo convencida.

- Lo acompaño – Todos se quedaron sorprendidos y miraron al pelinaranja, ¿Qué había dicho? – Yo lo acompañaré, pueden irse tranquilos –

- Ichigo, no creo que… -

- Tú vete a casa y dile a mi papá que llegaré tarde – Ichigo usaba un tono neutro de voz. Nadie objetó. Uno por uno se fueron alejando, deseándole a Kon que mejorara.

- Está bien – Rukia se levantó de la banca – Espero que te sientas mejor, Kai, cuídate – La chica se despidió del castaño – No tardes – le dijo a Ichigo. Y se fue con Orihime y Tatsuki.

Kon e Ichigo se quedaron en silencio por un buen rato, ninguno supo cuanto tiempo pasó después de que los demás los dejaran.

Kai sostenía su estomago con ambos brazos, aún estaba un poco aturdido. Hizo una mueca desesperada ¿Y ahora cómo se deshacía de Ichigo?

- No pienso llevarte a tu casa – La gruesa voz del pelinaranja lo hizo despertar.

- Eso imagine – Kon suspiró aliviado, un problema menos.

- Pero… - el chico dio un paso al frente - … Tú y yo tenemos que dejar las cosas en claro –

Si bien la mirada de Ichigo petrificaba a cualquiera, el tono que usaba y el ceño fruncido hacían que Kon sintiera una fuerte presión en sus hombros. Jamás en su afelpada vida con el chico le había visto tan severo.

- ¿De qué estás hablando? – Intentó no parecer intimidado.

- ¿Qué demonios quieres con Rukia? – Certero, Ichigo no era de las personas que le daban vuelta a los asuntos, así que sin más, preguntó lo que desde hace dos días lo estaba carcomiendo lentamente.

Kon sonrió para sus adentros, Ichigo era tan predecible para él. Tal y como lo tenía planeado, sabía que los celos terminarían por dominar al chico, aquí era donde la segunda etapa de su plan finalizaba, era hora del siguiente paso. Se incorporó lentamente y se erguió frente al pelinaranja, era hora de hablar…

- ¿Querer? Lo que yo quiera con Rukia no debería preocuparte –

- Lo repetiré una vez más ¿Qué demonios quieres con ella? –

El alma modificada no podía ocultar su satisfacción, Ichigo notó la cara de burla que el castaño tenía, y eso aumentó la ira que llevaba acumulando.

- Kurosaki Ichigo… ¿es posible que estés celoso de mí? –

- Contesta – Los puños de Ichigo se contrajeron.

Kon se encogió de hombros, lo que diría a continuación cambiara todo.

TODO…

- Ella me gusta… quiero que sea mi novia –

- … -

Eso se sintió como ser atravesado por miles de espadas. Ichigo tuvo la sensación de comenzar a caer desde muy alto.

¿Su novia?

- Pero como no estás celoso, no creo que te importe mucho – Kon se dio la vuelta y comenzó a caminar – Rukia será mía -

Lo que pasó a continuación fue tan rápido que nadie normal hubiera tenido tiempo de reaccionar. Ichigo se abalanzó contra Kai y lo tomó del cuello de su camisa, pero Kon respondió rápido y sostuvo a tiempo el puño que se dirigía a su cara.

Los ojos del shinigami estaban llenos de fuego y furia. Kon sonrió satíricamente mientras empujaba con fuerza al pelinaranja.

- ¿Qué ocurre, fresita? –

- ¡Rukia no es de nadie! –

Ichigo volvió a lanzarse contra el castaño, pero este lo esquivó con facilidad.

- ¿De nadie? Bueno, pronto tendrá dueño –

- Bastardo –

El pelinaranja comenzó a tirar golpes hacia el chico, y cada uno de ellos era burlado por Kon con gran maestría, Ichigo en versión humana era muy lento para un alma modificada, sin mencionar que también era débil.

Y de repente, un puño le dio de lleno en toda la cara al castaño. Ichigo sonrió satisfecho al sentir la fuerza del impacto contra sí.

- Aléjate de ella –

La mano de Kon se levantó rápidamente y tomó con una fuerza inexplicable la mano del shinigami, se quitó el puño del rostro y dejó ver que no le había pasado absolutamente nada.

- Eso debería decirlo yo –

Y haciendo gala de sus habilidades, golpeó a Ichigo en el estomago… fuertemente, sacándole en un segundo todo el aire.

El pelinaranja cayó de rodillas sintiendo un gran dolor en el abdomen.

- Hasta mañana, Ichigo –

Otra vez, arigato y espero que les agrade lo que escribo, lo hago pensando en ustedes todo el tiempo. Besos!