Hola!... jeje, pues qué puedo decirles¿qué se supone que les diga después de estar casi un año sin actualizar este fic? Se que deben de pensar que soy la escritora más irresponsable pues ya hasta me había propuesto actualizar cada dos semanas y yo les salgo con que un año después. Lo siento. Pido disculpas públicamente a todos aquellos que leían este fic y espero que aún lo lean. ¿Excusas? No hay, simplemente no me inspiraba y no quería escribir cualquier cosa solo por actualizar.

Muchas gracias por los revs y todo el apoyo que me han mostrado para este fic, así que este capi se lo dedico a tods ls lectores. Espero que les guste y no se preocupen ya tengo la mitad del siguiente capi n.nU…

Disclaimer: Todos absolutamente todos los personajes pertenecen a su autora J.K. Rowling ¿ok?... yo solo los tomo prestados para escribir esto n.n… juro k trataré d k no se me olvide poner esto!!!! Pero no me demanden!!!!! TT

Capítulo 7: ofreciendo

No sabía porque lo dejaba estar junto a él, pero no quería preguntar, temía su respuesta. No quería que le dijera que era solo porque no había nadie más en todo el bendito universo, cosa que probablemente era. Por primera vez en mucho tiempo se sintió necesitado, pero no necesitado por ser el gran Harry Potter, el chico que vivió y venció. Si no por ser Harry, simple y sencillamente Harry.

Los minutos, tal vez horas, pasaron ajenos al chico de oro desde que ese cuerpo se depositó sobre sus brazos, cualquier dato tan irrelevante como el tiempo se borró de su memoria. Podía sentir la respiración pausada del rubio chocar contra su cuello, estremeciendo cada poro de su piel. El silencio que se había creado era demasiado denso para ser roto, más no por eso incómodo. Parecía que ambos comprendían que el habla no era necesaria, al contrario, resultaría estorbosa.

Un escalofrío involuntario recorrió su cuerpo, haciendo que el rubio alzara su mirada en busca de la causa, encontrando la sonrisa de siempre en el rostro del ojiverde, no podía evitarlo. ¿Cómo no sonreír al ver tan bello rostro observarlo de aquella forma? Parecía, al menos para sus ojos, levemente preocupado. Tal vez lo imaginaba, pero por fantasear nadie había muerto, según su conocimiento claro.

-No tienes que hacerte el invencible- siseó al fin el chico, separándose un poco del asombrado Harry –te va a dar algo- finalizó, caminando hacia su closet. El chico de oro aún sin entender lo miraba fijamente, tratando de descifrar a qué se refería.

-Toma- pronunció al tiempo que regresaba a sentarse en el borde de la cama.

Completamente ido el único sobreviviente de los Potter's sujetó firmemente el trozo de tela fina que le ofrecía. Parecía estar en alguna clase de trance, mirando alternativamente la bufanda en su mano y al rubio frente a él. Draco, teniendo la paciencia de siempre se acercó más a él, arrebatándole de sus manos la prenda. Con sumo cuidado y sus ojos fijos en cualquier lado que no fueran las esmeraldas expectantes frente así, colocó alrededor de su cuello la bufanda.

Al instante Harry sintió una onda de calidez invadiéndolo, al principio creyó que era porque su mismísimo ángel lo había protegido del endemoniado frío que hacía en las mazmorras, pero saliendo de su ensimismamiento supo que no era posible que la temperatura se tornara tan agradable solo por eso, quien sabe, sus hormonas eran capaces de mucho.

-Es un hechizo- explicó la serpiente sabiendo que el pelinegro ya formulaba las mil y un hipótesis en su cabeza –tenemos que hacerlo sino el frío sería insoportable- finalizó como si nada.

-Ya veo- respondió aún algo sorprendido -gracias- murmuró levemente, notando como el slytherin hacía un esfuerzo sobrehumano por mantener su rostro en su tonalidad normal, cosa que no logró con un éxito total, pero no sería él quien se lo dijera. Se veía tan hermoso, tan bello con sus suaves mejillas coloreadas por un tenue rosa, tan perfecto.

-Puedes quedártela, en realidad no la uso mucho- se sentía explotar, quería gritar de alegría, tomarlo entre sus brazos y besarlo como si no hubiera un mañana. Tal vez sonaba estúpido pero era lo mejor que le había pasado en un buen tiempo. Esa simple bufanda la atesoraría siempre.

-Creo que ya es muy tarde- la simple oración golpeó a Harry más duro que una bludger en pleno vuelo, más era cierto, la noche estaba muy entrada. Debía irse, lo sabía.

-Tienes razón- dijo más para convencerse a sí mismo que por otra cosa. Caminó lentamente hacia la puerta, pensando en la posibilidad de decir algo más, pero no tenía la más mínima idea de qué. Giró la perilla de la puerta y abandonó el cuarto, sintiendo que despertaba del mejor de sus sueños.

-Gracias Harry- escuchó la voz de su ángel cuando ya estaba a algunos metros de distancia. Se volteó al instante y recibió lo que haría que esa noche fue definitivamente inolvidable. Una sincera, pura y escasa sonrisa del slytherin, al tiempo que cerraba la puerta rápidamente. Si no fuera por su vista acostumbrada a la velocidad no habría logrado verla.

Se recargó sobre la pared a su lado, con la imagen mental en su cabeza, tratando de que no se escapara ningún detalle de lo antes sucedido. Su sonrisa valía todo el esfuerzo. Su sonrisa simplemente lo valía todo.

-Potter, no quiero interrumpir tus cavilaciones pero deberías irte- la siseante voz lo trajo a la realidad espantándolo de momento. Al reconocerlo perdió toda preocupación.

-Casi me matas de un susto Zabini- le reprochó al chico que se acercaba con esa sonrisa burlona y sugerente.

-¡Oh vamos! Eres el chico que solo no puede morir así que no me vengas con eso- se rió como siempre lo hacía, y con una mano se despidió entrando a la habitación.

Zabini nunca va a cambiar, simplemente es Zabini. A todo esto, su castaño amigo estaba con su pelirrojo amigo (como tiene amigos Harry xD). ¿Dónde lo habrá dejado¿Habrá pasado algo? Y como la curiosidad lo invadió ahora si quería regresar al cuarto para interrogar a Ron toda la santa madrugada si era necesario.

Su plan se vio frustrado al llegar a la habitación y encontrarse con su mejor amigo dormido plácidamente en su cama. Ya le preguntaría mañana. Estaba muy ansioso por que el siguiente día llegara, tanto que hasta se asustaba a si mismo. Su emoción era rara, divertida pero rara.

-Ese es tu macabro plan cierto Zabini- seguía diciendo el rubio mientras sobaba su rubia cabeza, su rubia y golpeada cabeza.

-Si Draco, la verdad es que quería matarte dándote con la puerta- respondió con sarcasmo -¿Cómo supones que yo supiera que ibas a estar ahí parado?- se defendió el chico, cosa que era cierta. ¿Quién le iba a decir que Draco estaba recargado en la puerta y le iba a dar con ella?

-Suponiendo- el tono burlón que el rubio usó lo sorprendió pero alegró. Hacía rato que no escuchaba al rubio burlarse o hacer pequeñas bromas sarcásticas. Eso significaba que estaba un poco mejor, al menos de momento.

Ese Potter. Ya se enteraría que había hecho para traer de nuevo a la tierra a Draco, solo esperaba que le durara y no se volviera a enfrascar en su mundo con pensamientos que realmente, al menos para él, ya no tenían caso. Sabía que era difícil para el rubio, pero no creía sano que se torturara día y noche con sus recuerdos, cosa que seguramente estuvo haciendo todo este tiempo.

-Zabini enserio tienes que despertar algún día- repetía el rubio ya con cansancio, llevaba así toda la mañana, el castaño estaba empeñado en no salir de su cama –¡Zabini!- reprendió de nuevo, quitándole las sábanas a las que se aferraba y con semejante frío la reacción fue inmediata.

-¡Oye!- se quejó molesto levantándose al fin.

-Creí que jamás saldrías de ahí- respondió alistando sus cosas en su mochila.

-Te veo de un mejor un humor Draquito- hizo notar el chico ya preparándose para tomar una ducha –¿será que Potter tuvo algo que ver?- su tono de voz era de plena burla pero no estaba jugando al preguntar eso y el rubio lo sabía muy bien.

-No se a lo que te refieres- respondió después de unos segundos, tratando de averiguar como es que su amigo lo sabía. Le cayó como un rayo, obvio, Zabini llegó minutos después de que se fue el gryffie, seguro se lo había encontrado. Era un idiota. ¿Ahora qué le iba a responder?

-Ya hablaremos luego- dijo mirándolo fijamente, dándole a entender que después tendría que explicarle todo, más ahora iba a tomar una ducha, de preferencia con agua muy caliente.

-Si pones el agua en punto de ebullición te va a dar algo en los huesos, el cambio es muy brusco- al heredero Malfoy no se le iba nada.

A pesar de que el castaño se quejó por lo que dijo se entusiasmaba de ver a Draco así, solo había que distraerlo lo suficiente para que dejara la situación de lado por un tiempo y después sabría que hacer. Con problemas delicados lo mejor era esperar y ser racionales. Calmarse para pensar con claridad.

Cuando ambos por fin estuvieron listos se dispusieron a bajar para tomar un rápido desayuno por culpa del castaño, según llevaba replicando el rubio todo el camino. En alguno de los pasillos se les unieron Nott y Parkinson, quienes planteaban la posibilidad de poner chimeneas en las habitaciones. Algo tendrían que hacer con el maldito frío.

Como cada mañana ellos transitaban con elegancia los pasillos y como cada mañana se toparon con el inquebrantable trío dorado. Era increíble que aunque fueran tarde o muy temprano al comedor siempre se los encontraran, en distintos puntos del castillo, pero era de diario que tenían que verse las caras cada mañana. Afortunadamente para Zabini, que se dedicaba a mirar seductoramente al pelirrojo.

Sin embargo algo llamó la atención de las serpientes, algo que estaba cubriendo el cuello del líder del trío. No dijeron nada, al menos no lo harían por el momento, rodeados de gente y a punto de entrar en el gran comedor.

-Malfoy- el pelinegro fue el primero en hablar, en realidad no sabía que decir, pero no quería quedarse callado solo viéndolo, pues de repente las serpientes estaban centradas completamente en él y eso en definitiva intimidaba.

-Potter- respondió el ¿saludo? Si, era una especie de saludo para ellos. Escaso y amable.

-Buenos días Draco- ¿¡De dónde rayos había salido eso!? Es que simplemente no fluían frases con coherencia de su cerebro para decir. Y no era el único que lo pensaba, tanto los slytherins como Hermi y Ron se cuestionaban lo mismo.

-Buenos días Harry- correspondió el rubio, pasando por la puerta que Harry le había abierto con caballerosidad, bajando la mirada al sentir que una sonrisa se formaba en sus labios. Claro que no cuenta con la gran vista del buscador de gryffindor que hace milagros de nuevo y logra verla.

Al pasar el chico de ojos grises Harry hizo lo mismo y se dirigió a la mesa que acostumbraba, dejando ahí a cinco chicos con muchas dudas y dispuestos a obtener más de una respuesta.

-¿Esto en verdad pasó?- preguntó Ron sin saber que pensaba en voz alta.

-Si- respondieron los demás casi ausentes, la situación los dejó por demás shockeados.

-Con permiso- se disculpó la castaña -vámonos Ron, creo que nos hemos perdido de algo- dijo Herm tratando de mover al pelirrojo de su posición estática.

-Creo que nos hemos perdido de mucho- corrigió Pansy, caminando decidida hacia la mesa donde cierta serpiente comía como si nada, siendo seguida claro de Nott y Zabini.

-Habla- se escuchó al unísono como dos intrigadas chicas presionaban a su mejor amigo, cada una por su cuenta obvio. Los demás presentes observaron a las jóvenes, era extraño que precisamente Pansy Parkinson y Hermione Granger dijeran lo mismo al mismo tiempo.

-¿De?- preguntó Harry inocentemente, en un intento fallido de que su amiga dejara de lado el tema.

-Sabes de que- respondió la castaña sentándose a su lado, mientras Ron hacía lo mismo del otro lado, en resumen, Harry Potter estaba oficialmente acorralado. En una escena bastante parecida se encontraba el príncipe de slytherin, claro que él tenía que lidiar con uno más.

-Draco, no puedes ignorarnos toda la vida- señaló Theodore al ver el aparente mutismo del chico que no había dicho una sola palabra desde que llegaron.

-¿Quieres ver cómo lo hago?- siseó tranquilamente. La situación si bien antes lo había alarmado ahora estaba divertido, a costa de sus amigos pero divertido al fin. Quería reír. Hacía días que no tenía ganas de reír, en realidad no tenía ganas de nada. Se sentía bien y era curioso pensar que todo era por culpa de Potter. Sin darse cuenta le lanzó una mirada rápida al chico nombrado en su mente que estaba tratando de evadir a sus leales amigos. Más bien, todo era culpa de Harry.

Afortunadamente para ambos chicos las clases pronto darían inicio y qué mejor manera de iniciar que con Pociones. Así que ambos grupos se dirigieron apresurados, no iban tan tarde pero si caminaban a velocidad normal seguro Snape llegaría antes. Claro que los leones iban a todo lo que daban sus piernas pues creían que su profesor se transportaba al salón justo antes de que llegaran ellos en una malvada conspiración en su contra.

Justo después que ellos entró Severus, con su típico rostro de cero tolerancia. Si, sería otra masacre de puntos contra los Gryffindor. El profesor observó el salón unos minutos, seguro revisando si no faltaba nadie y procedió con su clase.

-Pongan atención que solo lo explicaré una vez- siseó firme pero al instante alguien se atrevió a llamar a la puerta y de no ser porque era el director lo hubiera hechizado.

-Joven Malfoy- pronunció con un tono entre severo y preocupado –acompáñeme a mi oficina inmediatamente- dictó la orden y salió. Los murmullos no tardaron en llegar más Snape los hizo callar. El rubio cruzó la puerta donde lo esperaba Dumbledore con una mirada indescifrable.


N.A.¿Y bien¿Qué les pareció? Se que no es gran cosa para todo lo que tardé, pero hice lo mejor que pude ;-; lo juro T.T. Bueno ahora vimos a un Draco más animado n.n la verdad no me gusta verlo triste u.u pero era necesario así que ya vieron que las cosas van progresando entre el y Harry n.n. Sin más me despido. Ya saben que sus opiniones y/o comentarios son siempre bien recibidas dejándome un rev n.n.

Hasta el próximo capi! n.n

Kisses!

Nadeshda Vyacheslav