KYAAAA! Kami que me da! Más de 100 reviews! Oh my! Creo que lloraré de la emoción, muchísimas gracias, todo esto es posible gracias a ustedes.

Este capi se los dedico a todos! Ahora sí, este es el penúltimo, de antemano agradezco que se tomaran la molestia de leer n.n.

En este capitulo he incluido algunas sugerencias que ustedes me han hecho, como las de Uchiha Katze y Velonique Kurosaki Kuchiki. Espero disfruten el capi tanto como yo! XD

Menciones de honor:

Uchiha Katze, GreXx(jajaja, comparto tu idea, Ichigo se debe ver super sexy XD), alecita122, Ai-chan ( Sí, yo también me quedaría con Kon si no fuera por eso, lamento no poder meter a Renji, es que ya tenía la historia planeada sin él, besos), kuchiki goddess, darklover71, twilight-princess kuchiki, story love, Chappy, AC Akasuna , Euphrasie Elessar(corazón, yo también soy adicta al café, jajaja), Yuri Reed, Renesmee Kuchiki, PJopE, Velonique Kurosaki Kuchiki, love ichiruki (¿Tu cumple? Oh muchas felicidades! Muchas gracias por tu review, espero que hayas recibido muchos regalos!), Naoko tendo, Maka009-chan, Lucy (jaja gracias por leer, Ichi celoso es lo máximo ¿no? Espero te guste el capi), Giuleee, rukia13, Aurika, Rukia Kurosaki-Chan, MiStErY MaYu-ChAn, ktita (en este capi veraz a Ichi en acción más que en el otro XD, disfruta el capi), Lioku, Vicko Shinigami.

Bleach no es mío, pero el día que lo compre habrá más Ichiruki que Hollows.

Capitulo 6: El día que te pierda.

El reloj de la sala marcaba las once y veinte de la noche, la mayoría de las personas en la casa estaban dormidas para ese entonces, de hecho, las pequeñas Kurosaki eran las únicas que no seguían despiertas.

Rukia volvió a darle una vuelta al asiento caminando, había perdido la cuenta de cuantas veces había hecho eso.

Estaba desesperada, realmente desesperada. Ichigo no había vuelto aún, y se suponía que para esas horas ya tenía que haber llegado, le agradeció al cielo que Isshin tampoco estuviera ahí, una operación de emergencia lo había ausentado esa noche. Cuando ella llegó fue lo que Yuzu y Karin le dijeron, así que no tuvo que excusar al pelinaranja de su llegada tarde.

Pero se suponía que llegaría tarde, no que no llegaría.

Suspiró contrariada, parecía una madre esperando a su hijo que se fue de pinta y llegaba tarde. ¿Pero qué se creía el idiota ese? En cuanto llegara iba a golpearlo y regañarlo como nunca en su vida. La chica decidió sentarse un rato, ya estaba cansada de tanto dar vueltas.

Rukia recostó su cabeza y miró al techo, nunca terminaba de entender al chico, nunca. Pero también nunca terminaba de entenderse a ella misma. Era una estupidez, y ella estaba segura de eso, el preocuparse por él estaba de más, sabía que no le había pasado nada malo, no… quería pensar que no le había pasado nada malo.

Tapó sus ojos ocultando todo su rostro.

¿Por qué se sentía tan confundida?

Conocer a Kai le había traído más caos que antes, el chico era tan amable, nunca nadie había sido tan amable con ella. Incluso Renji no lo era tanto. Pero la actitud de Ichigo con ella y con el castaño le hizo creer… aunque sonara estúpido… que tenía un poco de celos… por ella… por Rukia Kuchiki…

- ¡Basta ya! eso no es así – la chica entonces se acostó aún cubriendo su rostro. Tuvo muy claro que el sustituto no sentía nada de eso el día de hoy. Se sintió patética otra vez, ella sólo aceptó salir con Kai para ver la reacción de Ichigo. Era injusto, Kai no tenía que ver en esto y ella lo utilizó, y el chico sólo buscaba caerle bien, tal vez ella debería…

Pero Ichigo… él también se había comportado diferente, cuando se acercó a ella y le miró con tanta intensidad, sintió que su corazón se saldría y cuando su mano entró en contacto con su mejilla, sintió que volaba por un rato…

Después de eso volvieron a discutir como antes, como siempre… y eso la alegró de sobremanera… por lo menos había recuperado algo…

Aunque fuera insignificante para él…

- ¿Dónde estás, idiota? –

La chica volvió a mirar el reloj… las doce en punto. Ahora sí era demasiado ¿Es qué ese bruto no pensaba regresar?

- Nee-san… - la intromisión del peluche la asustó. El pequeño león bajaba las escaleras tallando sus ojos de botón - ¿Qué haces aún despierta? –

- Espero a Ichigo –

¿Ichigo? El peluche pareció no entender ¿Aún no regresaba? Pero si tenía horas que él había vuelto ¿Acaso le pegó tan fuerte?

- ¿Por qué? ¿Salió a algún lado? –

- No, él no ha regresado desde en la tarde – Kon notó la preocupación de la joven y se sintió un poco culpable, realmente no creía que el golpe que le dio fuera tan malo. Quizá…

Quizá el golpe a su orgullo fue peor…

- ¿No crees que está con alguien? –

- ¿Qué? – La pequeña shinigami levantó una ceja para luego fruncir su ceño - ¿De qué hablas?-

El leoncito sonrió, aprovechó la situación, ahora era el turno de darle un empujón a su amada nee-san – Ya sabes… quizá un amigo… o… UNA AMIGA –

Rukia sufrió un tic nervioso en el ojo ¿Cómo que una amiga? ¿Quién? Unas terribles ganas de moler algo invadieron sus manos, el pobre cojín que sostenía fue un buen ejemplo.

- Ichigo no tiene amigas… - Dijo de una manera acida. Kon saltó a su hombro con una sonrisa de satisfacción.

- Pero, nee-san ¿Qué hay con Inoue-san o Arizawa-san? – Rukia terminó de destrozar el cojín en sus manos.

Un momento…

¿Y qué si el idiota pelinaranja estaba con ellas? Ja… él podía estar con quisiera, además… ¿Qué hacía ella esperándolo todavía? Maldito… ahora mismo se iba a dormir, que él no llegara si así se le pegaba la gana.

- O quizá conoció a alguien en la feria – Rukia estaba a punto de levantarse, pero se quedó quieta en su lugar. Kon sintió que algo apretaba su cuello y lo jalaba de manera violenta quitándolo del hombro de la chica.

- ¿Cómo sabes tú de la feria? –

- A… yo… nee… - Kon no podía respirar – oí… llamada… -

La chica lo dejó caer al suelo, por lo menos ahora Kon ya no estaba azul. Rukia se levantó del sofá y comenzó a caminar rumbo a su habitación. ¿Por qué le tomaba tanta importancia? Al fin y al cabo, Ichigo tuvo, tiene y tendrá amigas aparte de ella. Y que él estuviera con una no le afectaba, no, para nada. Orihime o Tatsuki podían pasar con el sustituto todo el tiempo que quisieran… ella… ella conoció a Ichigo mucho después… no tenía por qué… no tenía por qué estar celosa…

La perilla de la puerta principal comenzó a girar, indicando que alguien estaba abriéndola. Rukia se paralizó al escuchar el sonido del picaporte en la entrada.

¿Así qué ya había vuelto el desgraciado? La pequeña shinigami aspiró hondo y dejó salir la tensión que invadía su cuerpo. Contrajo sus delicados puños y apretó los dientes. Kon le miró asustado, podría jurar que un aura roja comenzó a rodear a la chica.

La puerta se abrió a medias y dejó ver parte de una sombra que asomaba su cabeza.

Y fue ahí, cuando Rukia perdió la paciencia, y tomando lo primero que tuvo al alcance (un cuadro colgado en la pared) lo lanzó hacia la entrada. Con todas sus fuerzas…

- ¡¿QUÉ HORAS SON ESTAS DE LLEGAR, MALDITO IMBÉCIL? –

Fue todo lo que alcanzó a escuchar la persona que entraba, antes de recibir lo que seguramente era el impacto más doloroso de su vida, en plena nariz.

- ¡AHAAAAAAA! –

La sombra recién llegada terminó en el piso con una fractura nasal y revolcándose de dolor.

- ¡Nee-san! – El león de felpa se acercó a Rukia con cara de espanto. La chica aún tenía el brazo que lanzó el objeto en posición y respiraba agitadamente.

- ¡LEVÁNTATE! ¡ESTÚPIDO MOCOSO DESCONSIDERADO! – La pobre victima en el suelo no dejaba de tallar la zona afectada, la pelinegra estaba a punto de lanzar otro cuadro, cuando escuchó una voz muy conocida.

- ¡Ru… Rukia-chan! –

Shock… la pobre shinigami entró en estado de shock al reconocer la voz del que había casi asesinado…

- Mi adorada Rukia-chan T.T ¿Por qué me golpeas? –

Isshin Kurosaki se levantó sangrando y llorando a mares.

- ¿Isshin-san? –

Rápidamente, Kon se escondió detrás de la chica cuando el padre de los Kurosaki encendió la luz para poder ver.

- ¡Isshin-san! –

- ¡BUAAAA! ¡MASAKI! ¡¿QUÉ HE HECHO MAL? ¡NUESTRA TERCERA HIJA ME HA MALTRATADO! ¡SOY UN MAL PADRE! –

- ¡Oh no! ¡Lo siento! –

Y empezó el drama del siglo, el hombre mayor comenzó a llorar pegado al poster de su difunta esposa, mientras decía tonterías y sangraba por su nariz. Rukia se disculpaba prácticamente en todos los idiomas, pero nada calmaba el llanto de Isshin.

Luego de llorarle al poster, el doctor se giró a la chica y le abrazó de los pies al tiempo que pedía disculpas por llegar tarde. Y comenzó de nuevo. Las pequeñas niñas despertaron por el bullicio y observaron el patético escenario, Karin sin dudarlo tomó a su padre del cuello de la camisa y lo arrastró hasta su cuarto, golpeándolo un par de veces y Yuzu fue por el botiquín para curar al insensato que la despertó. En todo momento, Rukia no paró de pedir perdón.

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Poco tiempo después del "espectáculo" la tranquilidad volvió a la casa Kurosaki.

Isshin no preguntó por Ichigo (Karin lo noqueó para dormirlo). Las niñas volvieron a la cama y Rukia también, pero siempre estuvo alerta, por si sentía el reiatsu del chico.

El peluche se acomodó en el lecho del pelinaranja, no podía dormir ya. Y no es que estuviera preocupado por el sustituto, eso no, sólo quería cerciorarse de que llegara y poder ver tranquila a su nee-san.

El leoncito sostenía en sus patitas la placa de su gigai, ya era su último día, el último día de libertad. Se preguntó cómo sería su vida después de eso, si Urahara decidía no hacerle un cuerpo falso tendría que vivir como juguete el resto de su vida, y eso no le agradaba. Se estaba acostumbrando a sus piernas, a su cabello, a sus brazos, se estaba acostumbrando a ser Kai, el chico lindo y amable.

Nunca pensó el poder utilizar sus habilidades de alma modificada para ayudar a Ichigo, muy a su manera claro está. Pero se sentía bien ayudar a los demás, y más si su amada nee-san terminaría estando con quien quería. Kon no era ciego, el había visto en más de una ocasión a ese par mirándose como bobos, pero ambos eran tan testarudos y orgullosos que jamás admitirían lo que sentían, la única opción era obligándolos, y eso estaba haciendo.

- Hoy debo terminar esto – saltó de la cama dispuesto a guarda su gigai, una ráfaga de aire invadió el cuarto, alguien había abierto la ventana. El peluche decidió esperar para ver quién había llegado. Cuando la persona se dejó caer al colchón, Kon se asomó por el borde de este.

Ahí estaba Ichigo…

El chico lentamente se quitó los zapatos y se acomodó en su almohada. Se le veía bastante cansado, pero no parecía estar herido ni nada por el estilo, sólo bastante desaliñado. La oscuridad no le permitió observar a detalle si estaba de mal humor o no.

Finalmente, el peluche reunió valor y preguntó - ¡Oi! ¡Ichigo! ¿Dónde diablos estabas? –

El aludido no se movió ni un centímetro cuando el peluche se subió en él – ¡Nee-san te estaba esperando! – señaló acusadoramente con sus garras de trapo.

- Duerme ya, Kon – Dijo con voz agotada el muchacho – no tengo ganas de discutir –

- No – el peluche se cruzó de patas y se sentó en el estomago de Ichigo – No me voy hasta saber de dónde vienes –

El pelinaranja entreabrió un ojo y miró al insistente muñeco. Suspiró profundamente.

- Eso no es de tu incumbencia – contestó de manera cortante.

- Mía no… pero mi nee-san te ha esperado toda la noche, por lo menos ve y dile a ella -

Ichigo se fijó en el oscuro techo - Le diré mañana –

- Entonces dime ahora – volvió a reclamar el león.

- He dicho que no, vete al armario – concluyó y se giró sobre sí mismo, tirando al peluche en el proceso. Kon cayó a un lado y le miró enojado.

- Nee-san debería buscar a alguien que la aprecie… no a un imbécil como tú –

Esas palabras hicieron click en la mente cansada del chico, como pudo se incorporó y se enfrentó cara a cara con el peluche bocón – Yo no soy un imbécil… además… Rukia no… - ¿Cómo decirlo? Ichigo sintió de nuevo ese nudo en su garganta que atoraba las palabras y le bloqueaba la razón.

Hasta ese día, ninguna vez, en absoluto, se había puesto a pensar en lo que la pequeña shinigami significaba para él.

Se sorprendió al sentir esa sensación que le ardía cada vez que el tal Kai se acercaba a ella. Y cada vez que él lo dejaba en ridículo frente a la pelinegra quería tirarse sobre el tipo y molerle la cara a puños. Y hasta ese entonces no quería admitir que esa sensación tenía nombre…

Celos…

¡Maldita sea su suerte!

¡Tuvo que ser pisoteado dos veces por el mismo idiota para darse cuenta! Se lo merecía, Ichigo sabía muy bien que se merecía eso y más… porque cuando comenzó a darse cuenta de la importancia de la chica comenzó a ignorarla, porque cuando se perdía en sus ojos se sentía como un estúpido, porque cuando la tenía cerca fingía que no estaba…

Se quedó en silencio, sintiendo la mirada inquisitiva de Kon, comenzó a meditar una vez más lo que llevaba haciendo toda la noche, en la fría oscuridad de las calles, prácticamente caminó media ciudad reflexionando.

Cuando Ishida le preguntó el qué haría cuando Rukia no estuviera, un sentimiento de estar incompleto lo llenó…

Estar sin ella…

Imposible…

Él jamás podría… la necesitaba… ahí… con él… para él…

Pero el simple hecho de imaginarse que estuviera con otro, nublaba cada neurona de su cerebro y hacía que la rabia le dominara…

"Ella me gusta… quiero que sea mi novia"

Esa frase aún sonaba como eco en su interior. No fue el golpe que recibió después lo que le lastimó…

"¿De nadie? Bueno, pronto tendrá dueño"

Su ego estaba hecho pedazos… no pudo defender el honor de Rukia… no pudo defenderla…

Cuando se quedó solo en la feria, no tuvo el coraje suficiente de regresar y enfrentarse a la chica, no se sentía digno de verla a los ojos… por eso no volvió…

- Ichigo… - el peluche le llamó – Vas a perder a mi nee-san – dijo sin más y se fue al armario.

El chico se dejó caer en el piso, mientras su espalda se recostaba en su cama.

"Rukia…"

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La pequeña shinigami suspiró aliviada, el idiota había vuelto al fin. Por lo menos ahora podía dormir un poco.

En cuanto viera al chico ella…

¿Ella qué?

Realmente no creía poder reclamar nada, para empezar ella fue quien se quedó despierta por voluntad propia. Y si él estaba con alguien como Kon dijo, eso no tenía por qué importarle, no tenía derecho sobre él…

- Tienes esa mirada humana – se reprimió una vez más - ¿Cuánto tiempo vas a seguir con esto?, ¿Cuánto tiempo jugaras a estar viva? – Muchas veces pensó en irse y nunca volver a ese sitio. Los sentimientos la hacían sufrir ¿Por qué una sensación tan bonita dolía tanto?

Una solitaria lágrima rodó por sus mejillas sonrojadas, sus ojos vidriosos comenzaron a arderle, como odiaba cuando expresaba sus emociones de esa manera.

- Si me voy… tú… ¿Qué harías? –

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Ya era bastante de mañana, pero el sonido del despertador no daba tregua, el molesto sonidito se sentía como un golpe en los tímpanos. Ichigo se hartó y de un manotazo lo lanzó de su escritorio, pero el maldito aparatito estaba empeñado a hacerlo levantarse, así que después de rebotar en el suelo terminó debajo de la cama del chico.

- Mierda… - masculló el muchacho al tiempo que metía la mano debajo para hacer añicos el reloj. A tientas, comenzó a buscarlo pero antes de llegar a él sintió un sólido que no pudo identificar y, como la curiosidad lo dominó, tomó ese objeto y lo levantó para verlo bien.

- ¿Una placa? - ¿De dónde rayos había salido eso? Parecía uno de los productos de la Sociedad de Almas, por la calaverita mal dibujada - ¿Será de Rukia? –

El chico analizó la "cosa", nunca antes había visto uno así, se encogió de hombros y lo puso sobre su escritorio. Volvió a meter la mano bajo la cama y apagó el despertador de un golpe. Bostezó un poco mientras estiraba sus brazos. Pero había algo extraño… se sentía… observado…

- ¡Buenos días, Kurosaki-san! –

- AHAAAA! –

En la ventana, con una radiante sonrisa, se encontraba Urahara, tan despreocupado como siempre, Ichigo por poco se infarta al verlo detrás de él. Cuando pudo recuperar el habla se dispuso a gritarle unos cuantos insultos al tendero.

- ¡QUE MA….! –

- Hola, Ichigo – el felino de color negro saltó de la espalda de Kisuke y cayó en la cama del joven – Hemos venido a algo importante –

Con la palabra en la boca, el pelinaranja frunció su ceño al ver que Yoruichi no bromeaba, se incorporó y les miró de frente - ¿Qué? –

- ¿No me invitas pasar? - Preguntó con sorna el hombre de sombrero a rayas, el joven shinigami hizo un ademan para que entrara.

- ¿Qué es eso importante que los trajo aquí? – Ichigo no tenía un buen presentimiento - ¿Debo llamar a Rukia? –

- No, creo que tú podrás manejar esto – contestó Yoruichi – Hemos venido a advertirte sobre el gigai –

¿El gigai? De momento Ichigo no estaba comprendiendo, si iban a hablar del gigai entonces sí debían llamar a Rukia ¿no? - ¿Advertirme qué? ¿Rukia no debería…? –

- Ah, Kurosaki-san, son sólo instrucciones, puedes decirle a Kuchiki-san después –

- Escucha, Ichigo, ese gigai es muy delicado – Comenzó a explicar la morena – Por ser un modelo especial se debe tener mucho cuidado cuando se usa –

Ichigo tenía una cara digna de verse, ¿de qué mierda le estaban hablando?

- Si se usa poder espiritual cuando se trae puesto, puede haber efectos secundarios – prosiguió el hombre rubio, Ichigo pareció poner más atención – el gigai no está diseñado para soportar presión espiritual, así que si usas el reiatsu cuando lo lleves puesto puede que desaparezcas con el gigai –

What? Ahora sí Ichigo se había perdido ¿Cómo es que nunca antes había escuchado de eso? ¿Rukia lo sabría? Pero si él la había visto usando Kidohs con el gigai puesto. ¡Enana demente!

- Entrar y salir del gigai consume su energía y, si se usa para otras cosas, no tendrás poder suficiente para salir, en pocas palabras, cuando el gigai se esfume te irás con él – Concluyó Yoruichi.

- Eso es todo Kurosaki-san, nos vemos luego, dile que tenga cuidado, estoy seguro que no me escuchó cuando le dije eso – Urahara se dispuso a salir por la ventana -¡Ah, se me olvidaba! Hoy es su último día, no dejes que entre y salga más de una vez –

¿Cómo describir el estado en el que dejaron a Ichigo? Si existiera una palabra sería:

¡¿QUEEEEEEEEE?

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Rukia sintió el reiatsu de Urahara y Yoruichi llegar y alejarse con la misma rapidez, ¿habría ocurrido algo malo? No parecían alterados, pero el de Ichigo no parecía estar muy calmado, ¿Qué le habrían dicho? La chica decidió ir a verle, no tenía muchas ganas de hacerlo, pero si había problemas tenía que saberlos.

Se levantó y comenzó a dirigirse a la habitación del chico, pero la alerta de un Hollow en su celular le hizo detenerse. Genial, ahora también tenía que enfrentarse a un monstruo - ¡Qué buena forma de empezar el día! –

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Ichigo intentó reordenar la información recién recibida.

Gigai + desaparecer + hoy + Rukia= No puede ser!

¿Cómo es que Urahara lo había dicho tan apaciblemente? ¡¿Por qué mierda Rukia nunca le había mencionado algo tan delicado? ¡Rukia! El tendero había dicho que no le había escuchado, así que la muy estúpida no debía tener idea ¡Shit! Ahora tendría que cuidar a la enana.

La sola idea de perderla lo desesperó, hablaba de otra cosa cuando pensó que ella se iría, pero que se iría a otro lado no que se iría para siempre.

- Demonios – rápidamente se vistió y se dirigió a la puerta. Pero su insignia de shinigami sustituto comenzó a indicar la presencia de un estúpido Hollow, perfecto.

- ¡Ichigo! – escuchó la voz de la chica en la sala y reaccionó, usando toda su fuerza corrió para evitar que la chica saliera del gigai.

- ¡Rukia, no vayas a…! –

Tarde, muy tarde, el joven se horrorizó cuando vio a la chica en su traje de segadora y con espada en mano.

- ¡Date prisa! – fue lo último que dijo y salió en busca del Hollow. Ichigo sintió que su sangre se congeló… ¿Y ahora qué?...

"Nadie sabe lo que tiene… hasta que lo pierde… Sólo pregúntate… ¿Qué harás el día que la pierdas?"

- No... No… el día que te pierda yo… -

Ichigo se transformó en shinigami – Rukia, yo… -

Kon se asomó lentamente hacia el pasillo, y la fuerza con la que Ichigo salió lo empujó hacia atrás.

- Yo te necesito -

Ya está! Les mando un enorme abrazo! Espero no tardar con el capi final =3