LO SIENTO CHICAS POR DEJARLO ABANDONADO ES QUE LA INSPIRACIÓN ME HA ABANDONADO A MÍ. ESPERO QUE OS GUSTE… la vuelta de tuerca.

Apenas se habían alejado un par de metros cuando Eolo se giró a su hijo y mirándole a los ojos y con una sonrisa apacible…

"Hijo mío, son tantas las cosas que tengo que decirte…"

"No… papi?... padre??... Eolo será mejor" dijo Jack mostrando una sonrisa irónica "no es el momento para ponernos sensibleros… estamos en una boda… corre el ron a borbotones… no nos pongamos sentimentales y disfrutemos del momento"

"Sí hijo mío, sí, tengo la certeza de que tú has disfrutado mucho el "momento" como tú dices, sobre todo con bellas compañías"

"Cierto, cierto, pero no creo que tú, que abandonaste a mi madre seas el más indicado para juzgarme" dijo Jack mantuvo la sonrisa, pero había un deje amenazador en su tono.

"Jack, lo que yo quiero decirte, es que es tu turno de asumir las responsabilidades que te corresponden"

"Nononononononono, ya he cumplido con demasiadas responsabilidades hoy. ¡me acabo de casar! Me han echado el lazo, he dejado de estar en el mercado" dijo Jack haciendo un puchero y abarcando con los brazos a todas las mujeres que había en el lugar.

"Pero Jack…"

"Hoy disfruta de la fiesta, padre, mañana hablaremos de esas responsabilidades". Y se alejó con paso firme.

Cyrce les observaba desde lejos, sin borrar la sonrisa, algo forzada, de su rostro… las sensaciones la embargaban…. su sexto sentido la decía que algo no andaba bien. Giró la cabeza y observó a sus invitados, todos reían, brindaban y comían sin importarles nada… todos, excepto uno… una para ser más exactos, una bella mujer de color que sostenía una copa de champagne en la mano. En el preciso instante en el que los ojos de la sirenia se fijaban en la muchacha otro invitado se levantó con la copa en una mano y un tenedor en otra:

"Un brindis, quiero hacer un brindis por la pareja… por los recién casados… por…"

"Por nadie" dijo la mujer levantándose, atrayendo todas las miradas a su cuerpo, de pronto Jack abandonó a su padre y se acercó presuroso a ella, y tomándola del brazo muy rudamente la susurró:

"¿se puede saber que narices haces aquí?"

"pero Jack, querido, sabes perfectamente que hago aquí" dijo ella soltándose y acercándose a la novia "querida, te daría la enhorawena pero es que no estás casada… porque él ya estaba casado conmigo".

La muchacha se levantó y miró a Jack desconcertada:

"¡quiero una explicación inmediatamente!"

"cielo, siéntate yo te explicaré todo… solo déjame…"

Pero el novio ya casado, no pudo ni acercarse a su no- novia, porque ella se alejó de él hasta acercarse a la muchacha.

"Explícame, quién eres, qué haces aquí y porque dices estar casada con mi marido"

"Me llamo Ana María, he sido tripulante de la Perla Negra, y querida, relájate, no ha sido con este golfo con el que me he casado, el capitán Jack Sparrow es demasiado poco para mí, es con él con quién me desposé".

Las miradas se volvieron hacia Jasón, que pálido lo único que consiguió hacer fue… desmayarse.