Reto #102¿En qué ocasión y de mano de quien recibió Neville Longbottom a su rana Trevor como regalo?

El segundo del día...


Habitación 404

A diferencia de la mayoría de los niños para él su cumpleaños estaba muy lejos de ser su día preferido del año. De hecho a medida que se acercaba la famosa fecha Neville se sentía más y más desdichado. ¿Por qué? Porque Augusta Longbotton no tenía mejor idea que "celebrar" la ocasión junto a sus padres, sus locos padres. El niño no podía comprender porque su abuela creía que era un buen regalo llevarlo allí. Quizás en realidad su plan era torturarlo. Y de ser así, era sumamente efectiva en su labor.

Como todos lo años, en la entrada del hospital una enfermera le sonreía tontamente y le regalaba un chupetín. Un horrible chupetín que todos los años terminaba en el tacho de basura al final del pasillo. Luego se dirigían hacia la planta cuarta, más precisamente hasta la habitación nº 404. Neville fijaba la vista en ese estúpido numero que tan quieto parecía burlarse de él. Pero su lucha de miradas finalizaba cuando su abuela abría la puerta y prácticamente lo empujaba dentro de la habitación. Y todo era igual que siempre. Su padre, que ordenaba quien sabe que cosas en un estante, apenas lo miraba, junto a la ventana su madre tenia la vista perdida en un punto en el infinito y sonreía. Un sonrisa triste y vacía. Como cada año. Sin embargo ese día si que había algo diferente, la pequeña mano de Alice Longbotton acariciaba una horrible rana que croaba en su regazo. Sorprendido Neville se acercó a ella. A pesar de que sabía que su madre no tenía la menor idea de quien era él ni donde estaba, a veces hasta podían conversar un poco.

-Hola mamá- La mujer lo miró y Neville pudo sentir esa horrible sensación de que sus ojos lo atravesaban. Y entonces escucho su voz, suave y monótona, como si ni siquiera se diese cuenta de que estaba hablando.

-Hoy es tu cumpleaños, tengo un regalo para vos- Neville abrió mucho los ojos mientras su madre colocaba esa fea rana en sus manos. A pesar de su corta edad el sabía con certeza que instantes atrás alguien debió hacerla memorizar esas cuatro simples palabras. Pero no le importaba. Miro la rana y de pronto dejó de parecerle tan horrible. Su abuela se acercó a el.

-Se llama Trevor, podrás llevarla a Hogwarts, en pocos días partirás.

Neville no respondió. Temía que si seguía hablando su abuela iba a decirle eso que tanto quería evitar oír. No le interesaba si su abuela había mandado una lechuza con Trevor al hospital, o si alguien había hecho que su madre ensaye su discurso. Lo único que le importaba a Neville entonces era que esa rana en su bolsillo era la prueba de que el sí tenía padres, y que por más locos o ausentes que estuviesen, aunque sea muy en el fondo, si pensaban en él.