Los personajes de Naruto no me pertenecen. Son propiedad de Kishimoto. Yo solo los utilizo para escribir sobre ellos sin ánimo de lucro.

Hola!! Jaja sí otro fic! Este también lo actualizaré todas las semanas así que no os preocupéis UU

Bueno que decir para empezar, pues es un Yonita, Sasunaru, se que parece casi imposible jeje, y no! yondi no es el líder de Akatsuki XD es que seguro que es lo primero que se os ha pasado por la cabeza, pues no! es otra cosa XD el otro día lo soñé y no pude evitar resistirme a escribirlo, no creo que sea un fic largo UU sin embargo no prometo nada, que después todo se sabe XD

Antes de empezar el primer capi quiero aclarar el título. A ver… se llama Bai kaji, Bai Kaze, pues a ver… yo no se mucho de japo pero mirando en un diccionario me viene que significa, doble fuego, doble viento. Creo que queda más que claro a que viene XD Si no está bien puesto y alguien lo sabe pues no dude en decírmelo para que lo cambie jeje.

Que más… pues le quiero dedicar por lo menos el primer capi a Kuzoy XD, si chica no te sorprendas a ti! XD se que te gusta mucho el yonita así que… ahí va XD

ENCUENTRO

Itachi caminaba sobre las aguas, dejando que las gotitas transparentes saltaran de sus sandalias y se volvieran a hundir junto a la inmensidad que lo rodeaba. A su lado Deidara se mantenía callado observando cada gesto de su compañero. No sabía el porque había decidido que tendría que cambiar para esta misión, pero ninguno cuestionó las órdenes del líder.

-No eres muy hablador ¿cierto?-, al preguntar y acercarse, hizo que la coleta rubia se agitara graciosamente.

Itachi siguió guardando silencio, mientras apretaba el paso. Las órdenes habían sido claras, tenían que adueñarse del mayor juguete que había creado Orochimaru, y lo más rápido posible. Sabían que Sasuke lo había matado y que se dedicaba a pasearse por todas las guaridas en busca de algo. Conforme lo descubrió, se apresuró a investigar que era lo que tanto le llamaba la atención, pero al final únicamente buscaba aliados que lo siguieran. Aún así y por un golpe de suerte, podría dar con su presa, y eso no podía permitirlo.

Una explosión a sus pies le hizo retraerse de su posición y tener que detenerse. Levantó la miraba y escuchó la risa macabra de Deidara.

-Me alegro que no puedas ignorar mi arte-, silbó orgulloso y alargando las comisuras de su boca.

El Uchiha levantó el brazo y rodeando la cintura del rubio, el cual en ese momento se puso nervioso, lo retiró hasta dejarlo de nuevo fuera del camino. Deidara suspiró un poco más calmado, por unos momentos su corazón había estado a punto de explotar como una de sus más maravillosas creaciones.

-Sígueme-, hubo un silencio, -en silencio-, acotó.

Aquella voz ronca pero con una atractiva vibración hizo que su cuerpo se estremeciera. Le gustó la sensación. Ensanchó una de sus sádicas sonrisas y su mente empezó a repasar su plan.

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Naruto acababa de recibir la noticia de que Sasuke había matado a Orochimaru, se sintió feliz, pero también dolido en su orgullo. Si él hubiera soportado un poco más de tiempo el chakra de Kyubi, si hubiera arriesgado más, podría a ver sido él quién matara a esa vil serpiente.

Cuando creía que todo había terminado, un hombre entró en la sala. Tsunade le dio paso y algo temeroso se acercó a los dos muchachos que había allí parados.

-¿Quién es, Tsunade-sama?-, preguntó Sakura, intentando averiguar algo inspeccionándolo con la mirada.

La rubia se inclinó sobre el escritorio y entrelazó las manos. Naruto parecía algo ido, solo miraba aquel hombre con ropa de preso.

-Habla y explícanos-, ordenó la Hokage.

El hombre humildemente acercó otros dos pasos y se inclinó un poco ante su kage.

-Como ya os conté acabo de ser liberado de la guarida este al fallecimiento de Orochimaru-, cogió algo de aire y empezó a extender la información, -Cuando llegó Uchiha Sasuke, nos sacó a todos de allí. Ahora se dirigen a la norte, donde se hacen los experimentos de sello maldito. Por lo que he podido entender, creo que esta reclutando gente, por los menos ya tiene dos con él-.

Naruto se puso rígido y un dolor se le clavó en el pecho. Todo el mundo guardó silencio y pudo ver los nervios en cada una de las caras. Hasta la de Sakura le pareció contraída. Pero no era eso lo que a él le dolía. Él ya tenía un equipo y los había distanciado por creerlos estorbos, ahora los sustituía por otros más de su nivel. Eso no lo podía permitir. No podía dejar que Sasuke lo cambiara por otra persona. No lo soportaba.

Adelantándose a lo que iba a decir Tsunade, el rubio se acercó al preso y lo agarró del cuello de la ropa. El pobre hombre se tensó, y pudo oír la voz de Sakura diciéndole que parara, le importa una mierda todo desde ese momento.

-¿Sabes donde esta la guarida norte?-.

Se apresuró a asentir.

-Sí, lo sé-, respiró hondo para prepararse a lo que iba a decir, -si quieres puedo llevaros hasta allí, pero en el momento en el que estemos delante del lugar yo saldré corriendo-, puntualizó.

-¿A que esperamos?-, apremió Naruto, cogiéndole del brazo mientras iba hacia la puerta.

Tsunade lo retuvo con un grito y dos fuertes golpes en su escritorio.

-¿Quién te ha dicho que vas a ir hasta allí?-, gritó la Hokage, -¡es un suicidio!-.

Naruto se volteó y la miró con los ojos ámbar, hasta los bigotes lo tenía erizados. Su boca comenzó a alargarse hasta que extendió una sonrisa amplia y siniestra.

-No pienses en retenerme, Tsunade-baachan. Iré a ese lugar con tu permiso o sin él-, dejando totalmente asombrada a la rubia, desvió la mirada hacia Sakura, -tú quédate aquí, iré solo-.

Sakura arrugó el entrecejo y negó con la cabeza. Se adelantó enfadada dos pasos y con brusquedad lo agarró de la manga de la sudadera, a ella no le impresionaban los ojos o los colmillos, sabía que Naruto nunca le haría daño.

-Yo voy contigo ¿me entiendes?-.

Uzumaki se apaciguó un poco y le sonrió ahora con un toque de tristeza.

-¿Aunque vayamos directos a la muerte?-.

-Siempre iré a donde tu vayas, Naruto-, aseguró ella, -somos compañeros ¿no?-.

Naruto asintió y antes de que Tsunade pudiera retenerlos ellos ya habían salido corriendo con aquel hombre, alejándose. Al final la Hokage les dejó ir. Entendía muy bien lo que sentía Naruto, su pequeño niño.

Justo cuando llegaron a casa de Sakura para que recogiera cosas para el viaje, el rubio la dejó pasar primero. Ella entró y él aguardó unos segundos en la puerta, se inclinó un poco sobre el hombre y le explicó bastante bajito.

-Aunque escuches un chillido no te muevas de aquí-.

El pobre preso enarcó una ceja sin entender y vio como aquel rubio hiperactivo cerraba la puerta tras él.

Naruto avanzó y aprovechando que Sakura estaba de espalda le agarró el brazo y se lo retorció en la cintura, tanto para que el dolor del hombro le hiciera encoger el rostro.

-¿¡Que haces Naruto!?-, gritó intentando que la soltara.

El pobre kitsune se acercó a su oído y con voz melancólica le pidió perdón.

-Lo siento, pero no pienso permitir que te pase nada malo. Te quiero, Sakura. Más de lo que querré a ninguna mujer-.

Justo después un golpe en el cuello le hizo caer hacia delante. Cerrando los ojos y dejando que una lágrima resbalara por su pálida mejilla. Sus labios se entreabrieron y susurraron justamente antes de desmayarse…

-Otra vez-.

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Itachi paró frente a la gran guarida de piedra. Paseó la mirada por el lugar y guardó silencio. Pronto lo notó, su estúpido hermano menor estaba allí y por lo que podía sentir bastante bien acompañado.

-No dejes que te vea-, ordenó a Deidara, el cual estaba observando a las bocas de su mano amasar algo.

-¿Qué no me vea quién? Esto esta muerto-, sonrió y las bocas expulsaron dos pequeños parajitos, -me dan ganas de explotarlo todo-.

Antes de que pudiera evitarlo, Itachi ya había tirado al suelo las aves y aplastado con el pie.

-No quiero que nos vea nadie ¿entiendes?-, echó a andar y soltó su última advertencia, -no explotes nada o lo próximo será tu cabeza-.

Deidara se quejó con un chasqueo de dientes y lo siguió sin añadir ni una sola palabra. Por mucho que la gente dijera del Uchiha mayor, este siempre se había comportado de forma civilizada y nunca empezaba una pelea, a no ser que fuera una orden del líder o por defensa propia. Era uno de los más tranquilos y menos impulsivos de todo Akatsuki. Pero eso no le quitaba su carácter calculador y posesivo.

El rubio sabía que para hablarle de esa manera solo había un motivo, estaba inquieto por algo. Desde atrás lo observó de andar y tuvo que admitir que tenía un porte excelente, tanto como para desear apretarse contra su cuerpo. Ante aquel pensamiento sus mejillas se colorearon y terminó soltando una bajita carcajada para él mismo.

Itachi bordeó la guarida y entró por un agujero que había en la parte trasera de la piedra que lo custodiaba. Intentaba alejarse todo lo posible del chakra de su hermano, no quería una confrontación ahora mismo. No hasta que llegara la hora.

Después de dejarse resbalar hasta el interior. Se volvió y extendió una mano para ayudar a bajar a Deidara. Con el ceño fruncido aceptó el gesto y de un impulso el Uchiha lo agarró de la cintura hasta dejarlo de pié a su lado.

No lo soltó, si no que aún apretándolo contra él, decidió que el silencio le dijera la próxima dirección a seguir. El que no compartía su misma tranquilidad era el rubio, que solo de sentir las fuertes manos en su cintura y su brazo pegado al fuerte pecho de Itachi, creía que su corazón explotaría, nuevamente.

Como pudo, carraspeó la garganta y se retiró del hombre que lo tenía apresado.

-Que, Itachi ¿seguimos?-.

Ante la pregunta, este asintió y comenzó a caminar sobre el segundo de los pasillos expuestos. Sabía que iba por el buen camino, aunque el chakra que perseguía era claramente débil.

Sin volver a mirar a Deidara, le habló tan bajo, que él tuvo que caminar a su lado para seguir con la conversación.

-Al final conociste a Naruto-kun ¿cierto?-.

-Si, tuve el placer de conocer a ese jinchuuriki rubio tan peligroso-, se quedó pensativo para después sonreír, -era tan hermoso que me dieron ganas de explotarlo-.

Itachi antes de continuar le dirigió una mirada de reojo bastante helada. Deidara como respuesta simplemente arrugó la cara en señal de terquedad.

-¿Sientes algún chakra parecido al suyo?-.

-Ahora que lo dices…-.

Al estar tan oscuro el pasadizo, el Uchiha no se dio cuenta de que Deidara se había detenido hasta sentir la falta del calor corporal a su lado. Se dio la vuelta y andó despacio hacía él. El cual se mantenía rígido y observando una de las curvas que habían encontrado desde que empezaron a investigar aquel lugar.

-¿Deidara?-.

-Está por aquí-, respiró hondo para relajar sus sentidos, -siento que esta cerca, es un chakra muy parecido pero tiene algo extraño-.

Itachi se concentró también y arqueó una sonrisa, vaya, vaya lo que podía conseguir la vil serpiente de Orochimaru.

-Esta al final de este pasillo-, agregó, dándole un toque en el hombro a Deidara para que supiera que lo había echo bien.

El rubio simplemente sonrió con orgullo reformado y lo siguió por la profunda oscuridad. Ya que este camino no tenía ni las típicas lamparitas de velas.

No tardaron mucho en llegar hasta el final. Una puerta con innumerables cadenas y cerrojos se hallaba ante ellos, como guardando un poderoso tesoro.

Deidara se colocó delante de Itachi para protegerlo, y después con su arcilla fabricó un pequeño búho que coloco frente a la puerta.

-¡Kai!-, musitó.

La explosión levantó una polvareda considerable, sin embargo ellos esperaron a que se disipara para avanzar. El Uchiha salió de detrás de su "compañero" y se encaminó a cruzar la pequeña abertura. Como le habían predicho, allí estaba él, como si el tiempo no hubiera pasado.

Un hombre se encontraba encadenado a una de las paredes de la estancia. Estaba de rodillas con las manos alzadas a los garrotes que se adherían a sus muñecas. El color moreno de su piel brillaba con igual esplendor por todo su cuerpo, el cual se mostraba completamente desnudo. Tenía la cabeza gacha dejando que los largos mechones rubios le cayeran por el rostro, ocultándolo.

Deidara que entró tras Itachi dejó escapar un pequeño chiflido al ver aquel espécimen. Arqueó una de sus sonrisas alocada y notó el vibrar de la lengua de una de sus bocas.

-Otro hermoso rubio que pide a gritos que lo reviente-, comentó con voz excitada.

La mano que el Uchiha le puso en el pecho, le hizo trastabillar un poco hacia atrás. Su orden estaba clara.

-Quieto-.

Con pasos seguros se acercó al preso, hasta tenerlo justo frente a su cintura. Bajó la mirada sin inclinarse y esperó a ver su reacción.

-Pronto moriré de hambre, así que… márchate. Quiero morir, yo ya no pertenezco aquí-.

Itachi seguía mirándolo desde arriba. Su cara no mostró ninguna reacción al escuchar la voz entrecortada y débil de aquel ser. Es más, levantó una mano para rozarlo, gesto que pronto evitó volviéndola a dejar caer en su costado.

-Incorrecto. Ahora perteneces a Akatsuki-, se produjo un corto pero significativo silencio, -levanta la cabeza, Yondaime-.

Deidara que no sabía a quién venían a buscar ni nada por el estilo, se acercó al Uchiha con cara dudosa y se asomó para verlo mejor.

-¿Yondaime?-, preguntó muy bien sin entender.

Pero antes de que Itachi pudiera darle una explicación, si iba a hacerlo claro esta, aquel preso levantó el rostro despacio. Mostrando con tranquilidad las fuertes facciones de su cara. Cuando casi la tenía completamente alzada abrió los ojos, unos ojos redondeados y de un azul cielo completamente maravilloso, que brillaban igual que dos zafiros.

Yondaime inspeccionó a las dos personas que tenía delante de él. Observó a Deidara por unos instantes y rápidamente desvió los ojos hacia el hombre fuerte y moreno que tenía delante. No le costó saber quién era. Con aquel Sharingan y Akatsuki.

-¿Qué quieres de mí, Uchiha Itachi?-.

-Simplemente vendrás conmigo. Akatsuki te necesita-.

No pudo evitar soltar una risita sarcástica y negar con la cabeza, dejando que su flequillo dorado se meciera en el movimiento, después lo volvió a mirar, con los ojos brillantes.

-¿Necesitar? ¿Para que?-.

Itachi dudó por unos momentos, pero al final decidió ser sincero, de todas formas iría con él por las buenas o por las malas.

-Si te tenemos a ti, también tendremos a…-, sus palabras se suavizaron, bajando el ronco tono de su voz, -Naruto-kun-.

Sin que nadie se lo esperara, Yondaime rugió y se abalanzó hacia él. Deidara dio unos cuantos pasos hacia atrás pero de todas formas cayó de culo al suelo, mirando horrorizado a la fiera en la que se había convertido ese hombre al escuchar el nombre del simple jinchuuriki.

Yondaime estiró de las cadenas como si su vida pendiera de ello, sin embargo, por mucho que insistiera lo único que podía hacer era terminar cara a cara con ese Uchiha. Este había medido muy bien la distancia, poniéndose a una prudencial donde sabía que las cadenas no le dejarían llegar.

Itachi no sonrió, simplemente alargó la mano y presionó la morena barbilla de aquel hombre.

-Eres el único que puede controlar a Naruto-kun, el único que puede tocarlo, enfrentarse a él o tranquilizarlo-, presionó más fuerte la barbilla mientras sentía aquellos ojos clavados en los suyos, -tu chakra es el único compatible con el suyo, al morir Orochimaru eres libre-, Yondaime arqueó la boca en una sonrisa, como si ello no le importara lo más mínimo, -si eres libre podrás protegerlo, si te quedas aquí morirás-, aquello provocó que su rostro se encogiera, -¿deseas unirte a nosotros? Él será el único jinchuuriki que no matemos, pues no podríamos controlar a Kyubi cuando se lo extrajéramos-.

-¿Creéis que podréis atraparlo?-.

-De eso no lo dudes-, aseguró Itachi, -si lo matamos, también acabaremos con Kyubi, así que necesitamos a alguien que pueda controlarlo-, se separó un poco y se acercó a Deidara, agarrándolo del brazo para levantarlo y colocarlo a su lado, este sudaba a mares, -primero pensamos en mi otöto, se que Naruto-kun iría al fin del mundo por él, pero Sasuke es casi igual de difícil de controlar, así que… solo nos quedas tú, Yondaime-.

El rubio Hokage lo miró con los ojos entornados, intentando adivinar que había de mentira o verdad en sus palabras. No tardó mucho en saber que ese hombre no era de los que le gustaba ir con rodeos. Agachó la cabeza y quedó pensativo, no podía permitir que nadie le hiciera daño a Naruto, pero tampoco sabía que hacer para evitarlo.

Si se iba con él, podía vigilar Akatsuki y protegerle, podría volver a verle. Sentir el olor de su pelo, el calor de su cuerpo, el latir de su corazón. Se mordió el labio, Naruto era lo único que le quedaba, no tenía cuerpo, no tenía alma, nada le pertenecía, ni la misma vida.

¿Podría… una persona culpable como él, ser perdonado por sus pecados y tener una segunda oportunidad? Daba igual todo, solo necesitaba perdonarse a sí mismo, y juró que lo haría. De repente volvió a mirar a Itachi y con la boca estrechada asintió.

-Seré vuestro, así que… suéltame-.

Itachi se acercó a él y se inclinó hasta quedar con una rodilla en el suelo a su lado. Con un cuidado extremo, pasó una mano por el mismo pecho de Yondaime y agarró los garrotes de sus muñecas, abriéndolos y quitándole el sello.

Por estar tanto tiempo en la misma posición, sin comida desde que Orochimaru había fallecido, no pudo retener su cuerpo y este débilmente cayó hacia delante, a los brazos de Itachi.

El Uchiha sintió el calor de su piel contra su pecho, la suave y entrecortada respiración contra le curvatura de su garganta. Él que creía ser una persona inmune a cualquier sentimiento, nunca hubiera predicho que su estómago se contraería por la presencia de un hombre. Ladeó la cabeza y hundió la nariz entre los sedosos cabellos dorados, largos hasta casi los hombros. Aquella esencia era realmente atrayente.

-¿Itachi?-, preguntó Deidara, acercándose a él sin saber muy bien que pensar de la reacción del moreno.

En ese mismo momento, Itachi reaccionó, y sin dar ni una sola explicación, se dio la vuelta y le enseñó la espalda al hombre que había caído sobre él.

-Sube-, ordenó.

Yondaime como pudo, alzó los brazos y los entrelazó en el cuello de Itachi, mientras que enroscaba las fuertes piernas en su cintura. Sintió como le agarraba los muslos y lo alzaba hacia arriba a la vez que se levantaba.

-Necesito…-, empezó a decir mientras sentía que lo llevaban fuera de la celda.

-Ropa, lo sé-, pegó un pequeño saltito para agarró bien, -ahora la cogemos-.

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Sasuke se encontraba en la puerta principal, le había resultado fácil ocultar su chakra y seguirlo. Aún así lo que vio allí le resultó bastante interesante. Nunca creyó a Orochimaru, pero ahora que lo podía ver con sus propios ojos se dio cuenta de que era absolutamente verdad.

-Vaya…-, dijo mirando al suelo, mientras que sentando en los escalones principales de la guarida, dejaba sus brazos caer sobre sus rodillas.

-¿Ese era tu hermano, Sasuke?-, preguntó Suigetsu, el cual consiguió solo un asentimiento de parte del Uchiha, -no parece gran cosa-.

Esta vez fue Karin la que se apresuró en añadir.

-No lo parece pero tiene un chakra temible-, resopló, -eres un idiota si no te puedes dar cuenta de eso-.

-Si tu lo dices…-, resopló Suigetsu, harto de esa chica.

Sasuke volvió a repasar todo lo que había estado escuchando desde que llego al lado de Orochimaru y lo que había entendido en el momento en que su hermano liberaba a ese hombre.

Bastante había traicionado ya su amistad con Naruto como para que ahora también le ocultara esto. Pero… levantó la cabeza y ojeó a sus compañeros, acudiendo al final al que le tenía mayor confianza.

-Suigetsu me gustaría que fueras a un sitio-.

-¿Yo?-, preguntó, señalándose a sí mismo, -¿y dejarte solo con esa? Ni muerto-.

Sasuke suspiró, la verdad es que tampoco quería exponer a Suigetsu a una misión como esa, y menos le gustaba la idea de que tratara con Naruto. Al final solo había una solución que le cabía en la cabeza.

-Intentad compenetraros y entrenad mientras yo arreglo un pequeño asunto pendiente-, se levantó apoyándose en sus rodillas y se apretó la cuerda de su cintura.

Karin se acercó y con carita apenada y contrariada le agarró de la manga de su haorí blanco.

-¿Me vas a dejar aquí sola?-.

-Tu solo venías en la misma dirección que nosotros ¿recuerdas?-, picó Suigetsu.

Karin viendo el silencio de Sasuke, se volvió y le ladró al peliblanco.

-¡Cállate estúpido!-, giró de nuevo hacia el Uchiha, -¿de verdad me vas a dejar aquí? ¿No puedo ir contigo?-.

Sasuke bruscamente se soltó de ella y empezó a alejarse del pequeño equipito que había formado. Mientras se marchaba les explicaba los últimos retoques.

-Podéis quedaros en alguna de las guaridas de Orochimaru hasta que venga, mejor en la este y esperadme allí-.

Dejándolos a todos sorprendidos, Sasuke apretó el paso y de un saltó despareció.

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Ala, aquí el primer capi de este nuevo fic, que hacía allí Yondaime? Jajaja, eso no lo puedo decir, pero más o menos ha quedado bastante claro UU

Para ir explicando un poco, la cosa va un poco así… a dei le gusta ita, a ita pues yondi y a este último pues nadie XD venga no, que si le gusta ita, pero más adelante UU después tenemos a sasu que se interesa por naru, naru va detrás de sasu pero vamos XD más claro el agua, después le pondré un compañero a naru, a ver si lo adivináis XD, y por parte de sasu pondré a sui y karin, cuando se vean claro jeje.

Es la primera vez que cojo los nuevos personajes para un fic, así que bueno, quién no los conozca que se mire el manga y si no pues ya haré yo un pequeño resumen de ellos.

Este fic como no lo tengo adelantado, puede que alguna que otra semana no lo actualice seguido, si no que deje una de por medio, pero mas de eso no eh? Que después se me va la cosa y no quiero UU

No tengo nada más que decir, así que gracias por leerme n.n