Hi! Después de releerme todo Kakashi Gaiden y llorar a lágrima viva (si lo animan me moriré de deshidratación XD) aquí vengo, un tanto tarde esta semana, para que lo vamos a negar, con otro capitulo. Intentaré hacerlo lo mejor que pueda, no prometo nada, los lemon que no sean sasunaru dejan mucho que desear, intentaré arreglar ese defecto jeje. Por cierto, es un tanto agresivo, así que respirad hondo antes de empezar a leerlo XD
EL DOLOR ES PLACER
Itachi apretó sus dedos alrededor de los fuertes brazos del rubio. Sentía como aquella boca que lo besaba, seguía susurrando el nombre de otra persona, el nombre de alguien a quién supuesta habría amado.
Su cuerpo recayó en la cama cando Yondaime se subió encima y comenzó a besarle el cuello. Todo era realmente caliente y podría haberlo dejado pasar si no fuera por la forma en que lo nombrara, esa desesperación de deseo reprimido que lo estaba hiriendo.
Levantó la mano y le dio un fuerte puñetazo en la cara, haciendo que cayera hacia atrás y quedara sentando en la cama. Kaseiyo se tocó la mejilla y notó como le ardía ¿Qué había pasado?
-Te odio…-, el Uchiha se puso de rodillas frente a él y alzó ambas manos al cuello moreno, apretándolo entre ellas, -yo solo intentaba llamar tu atención, y tu siempre que me besas tienes que repetir el nombre de otra persona ¿no soy suficiente para ti?-, los estrujó de tal forma que el rubio arrugó la cara, le estaba doliendo, -no permitiré que me confundas, no dejaré que…-.
-Le amaba-.
Itachi sintió que le temblaban las manos, soltó aquel cuello y se sentó frente a él. Lo mirara fijamente, con aquellos ojos rojos calándole hasta el alma. Aquella respuesta no le tranquilizaba, es más, lo irritaba con mayor potencia. Era tal la rabia que no pudo controlarse, iba a golpearle de nuevo, las palabras serenas y la expresión de dolor que vio en su compañero le hicieron retenerse.
-Lo maté, Aro era mi mejor amigo, mi compañero de equipo y mi pareja-, hizo una pausa y observó al moreno, que había quedado quieto, simplemente escuchándolo, -él siempre había estado enamorado de Miroko, pero al final, se conformó conmigo-.
Hizo una mueca con la cara, al Uchiha no le gustaba nada el ritmo que llevaba la historia, es más, sintió repulsión por aquel tal Aro. Miró fijamente al rubio y le espetó su pensamiento sin ningún refinamiento.
-Ese tío era un estúpido-.
Yondaime arqueó una sonrisa, aunque se veía realmente triste. Bajó la cabeza y se agarró los tobillos con ambas manos.
-Un día, dos meses después de que terminara la guerra. Venía de entrenar a Kakashi y los encontré. Ella estaba montada encima de Aro, y aunque le pedía que lo dejara no se resistió a sus besos, a sus caricias. Yo estaba frente a ellos, viéndolo todo. Le preguntó: "¿amas a Kaseiyo?" y…-, tomó aire para seguir hablando, la mirada fija de Itachi tampoco le ayudaba, -él le respondió "es un mero consuelo, si no te tengo a ti, por lo menos puedo estar con el Hokage" y entonces exploté-, levantó la cabeza para encarar al Uchiha, que tenía una clara mueca de asco en el rostro, -no tardé más de dos segundos en matarlo, la quité de en medio y le clavé a Aro un kunai desde el estomago hasta el pecho, escuché como intentaba decir mi nombre, pero le acallé con un beso y terminé hundiéndole dos dedos en la garganta, le hizo un agujero-.
-Lo tuyo no es el perdón ¿eh?-, ante la expresión fría de Yondaime se corrigió, -ni tampoco lo merecía… yo soy infinitamente mejor que él-, terminó arqueando una sonrisa más que arrogante. No supo porque pero… al rubio le agradó.
-Cuando la tuve ante mí, desnuda de cintura para arriba, con esos ojos temerosos llenos de lágrimas, me quedé pensativo ¿Qué tendría esa mujer que tanto volvía loco a Aro? Y decidí tomarla, intentar descubrir si valía la pena su traición. Pero como yo esperaba, no resultó agradable, a la mitad tuve que taparle la cara para no mirarla, intentar pensar que era a él a quién me estaba tirando. La oí chillar y gritar, pedir socorro, pero no me importó. La amenacé con matarla si hablaba y… a los nueve meses nació Naruto. Ella murió en el parto-.
Itachi podía entender un poco por lo que estaba pasando el kage. Se recostó en la cama y apoyó ambos brazos detrás de su cabeza, en una postura suelta y cómoda. Quedó pensativo por unos momentos, pero al final terminó soltando su opinión sin miramientos.
-No les tengo lastima. Una traición siempre merece la muerte. Mi clan me traicionó, intentó hacerle daño a la persona que más amaba y al final ¿Dónde están? Simplemente muertos. Merecían morir, aunque yo ahora esté pagando el desprecio de la persona que quiero-.
Yondaime se echó a su lado y como si se hubiera quitado un gran peso de encima, se recostó sobre el pecho del Uchiha, centrándose en escuchar su corazón, bombeando aceleradamente por la sorpresa de la acción.
-Yo siempre le decía a mis alumnos que había que trabajar en equipo, confiar en los compañeros, y resultó que no tenía razón. Por mucho que ames a una persona…-, se apoyó en una codo y ascendió para que pudieran mirarse mutuamente. Con una calidez extrema, le acarició la cara a Itachi, entremezclando sus cabellos azabache entre sus dedos, -por mucho que la ames, no puedes confiar en ella. Yo siento algo muy fuerte por ti, Itachi. Es estúpido, porque casi no te conozco, pero hay algo dentro de mí que me dice que eres la única persona que puede llegar a congeniar conmigo, a… entenderme. Sin embargo, no puedo confiar en ti, definitivamente no puedo y no lo haré-.
El Uchiha arqueó una sonrisa juguetona y rodeó su cuello, atrayéndolo hasta que casi hablaba sobre sus labios. Mirándose de los ojos a la boca, incrementando el deseo que los había llevado a aquella caliente y peligrosa situación.
-Aunque no confíes en mi ¿serias capaz de matarme?-.
Yondaime quedó pensativo. Como una vez le había dicho a Obito, mentir no solo hería a los demás, sino también desgarraba tu alma. No tenía nada que perder, el moreno también había sido sincero con él.
-Si es por mi hijo, sí-.
Itachi pareció satisfecho con la respuesta. Es más, le dio un pequeño beso, tan suave y a la vez cálido que provocó un fuerte suspiro llenando la boca del rubio.
-Si fuera por mi hermano, yo también sería capaz de matarte-, Kaseiyo asintió para que entendiera que lo aceptaba, -pero…-, lo miró sin entender, no esperaba que siguiera, -no te cambiaría por nada en el mundo. La única razón por la que podría quitarte la vida es si dañaras a mi otöto. Pero tu no lo harás ¿verdad?-.
-No, no lo haría y menos sabiendo que mi hijo sufriría con ello-.
-Bien…-, le rozó la mejilla con un solo dedo y la acarició descendentemente, rodeando su barbilla hasta llegar de nuevo a sus labios, -entonces si yo no le hago daño a Naruto directamente, tampoco me matarías-.
Yondaime iba a responder rápidamente pero se calló ¿a que venía toda esa verborrea? ¿a que estaba jugando ahora? Sabía que no podía fiarse de Itachi, entonces ¿Por qué estaba cayendo en sus redes tan fácilmente? La respuesta lo pilló desprevino, rondó su mente con insistencia hasta que consiguió que su cuerpo se tensara y sus labios comenzaran a temblar. La respuesta era simple: porque lo amaba.
Se sintió aturdido, tanto que intentó retirarse del cuerpo pálido que tenía debajo. El Uchiha no se lo permitió, lo cogió de la cintura y lo echó en la cama, sentándose a horcajadas sobre él. Presionó su sexo erecto contra su bajo vientre, para que notara bien como estaba de caliente. El rubio se mordió el labio, le estaba provocando y él no era alguien de mucho autocontrol. Siempre había sido una maquina de matar, utilizada en la guerra. No había tenido paciencia nunca y en el amor, era pésimo. No podría resistirse mucho tiempo a aquel ser sobre él.
-Iremos como quiere el líder. Cree que traeremos a Naruto-kun y a mi otöto hasta aquí y entonces yo le traicionaré-, un brillo malicioso cubrió su Sharingan, -está más que equivocado. Iremos y cuando los encontremos, nos lo llevaremos lejos de Akatsuki. Hablaremos con ellos y los protegeremos, los dos, a las personas que más queremos ¿no te parece buena idea?-, siguió observándolo, con aquellos ojos escarlata que provocaban a todo el mundo que la sangre le hirviera, se veía satisfecho con su plan, aunque seguía habiendo una malicia implícita en su cara.
-Me parece algo demasiado fácil para venir de ti ¿no eras tu más retorcido? Eres una de las personas más malvadas que he tenido delante de mí-.
Itachi lo tomó como un elogio. Le sonrió con arrogancia y se acercó para volver a rozar sus labios, en una suave presión que bastó para que Yondaime sintiera su sexo palpitar con urgencia.
-Me gusta ser retorcido, hasta en el sexo-, se relamió lentamente los labios y le apretó un pezón del torso desnudo. El rubio gimió y se mordió el labio, estaba complemente eufórico por hacerlo suyo, por domarlo, por tomarlo a la fuerza, -pero esta vez, no tienes más remedio que seguirme-.
-Haré lo que quieras, si con eso puedo liberar a mi hijo de Akatsuki-, respiró entrecortadamente y alzó ambos brazos para agarrarlo del cabello, enredando las largas hebras azabache en sus puños, notando como le hacían cosquillas por todo el antebrazo, -ahora lo único que tengo en mente es follarte ¿tengo que pedirte permiso para ello, Itachi?-, su voz ronca, provocó un escalofrío al menor, que después de un pequeño ronroneo gutural, sacó la puntita de la lengua para darle un lamentazo a los finos labios contrarios.
-Por supuesto que no… pero eso sí-, apoyó ambas manos a cada lado de la cabeza del rubio y se agachó para enterrar su cara en el fuerte cuello, -contra más brusco más me excita-.
El cuerpo de Yondaime se convulsionó, no sabía como aquel hombre, de mediana estatura, con ese cuerpo musculoso, piel clara, hermosos ojos rojos, sensuales labios y larga cabellera, podía ponerlo tan caliente y loco. Más bien si lo sabía, para Kaseiyo, Itachi era más que un asesino, más que una persona, más que un humano, era todo un dios, alguien que habían puesto en su camino para darle una segunda oportunidad, y dios, la tomaría con los brazos bien abiertos. Lo haría todo suyo.
En un brusco movimiento lo agarró y lo volvió a echar a la cama. Abriéndoles las piernas se metió por medio, agarrándose la gomilla de los pantalones negros y empezar a quitárselos.
Podía observar como Itachi lo miraba. Como dibujaba cada forma de su torso, la dirección de los músculos de su brazo, la plenitud de sus hombros, la estrechez de su cintura y cuando llegó hasta su miembro. El rubio sintió como el mismo, ante la mirada del Uchiha comenzaba a subir cada vez más, la sentía explotar, y su corazón no estaba muy lejos de ello.
Se echó encima y le agarró su sexo, apretándolo entre sus manos para restregarlo con el suyo, en una presión tan exquisita que no puedo más que jadear y jadear, con los ojos entrecerrados para no perderse ni una sola de las expresiones de Itachi.
Este, cada vez que sentía un apretón abría la boca, dejando que la rosada lengua se removiera en ella. El color rojo de sus ojos se perdió, volviendo a un gris hermoso, como perlas negras totalmente brillantes.
-Itachi ¿Por qué…?-.
Le acalló con un beso, no hacía falta descubrirse más de lo que ya lo había echo. Podía confiar en Yondaime pero… contra menos supiera mejor para él. Se abrazó a su cuello y comenzó a besarle el músculo de su garganta, delineándolo con la lengua a la vez que dejaba que su saliva corriera por él, en un caminito caliente que los sofocaba a ambos.
-No digas nada-, susurró mientras volvía a lamer la saliva que caía, -yo solo quiero sentirte…-, cubrió la enorme nuez con sus labios y la mordió con brusquedad, notando la rigidez del cuerpo sobre él, y el gruñidito de placer que daba Kaseiyo al sentirlo. Se separó gozoso del resultado y le agarró de los largos cabellos rubios, atrayéndolo hacia su cara, -no quiero que me la toques, tampoco que me la chupes, solo quiero que me folles con fuerza, yo te diré cuando parar, ahora… ¡hazlo!-.
Sacudió su cabeza al soltar los cabellos dorado, en una muestra de que quería que lo obedeciera. El Uzumaki sabía lo que quería, pensó que el moreno había resultado un poco masoquista, no ha todo el mundo le gustaba que le dominaran, pero él parecía excitarse.
Sonrió con perversidad y le dio un guantazo en toda la cara el Uchiha. Con el rostro hacia la izquierda gimió, notando su cuerpo vibrar por el golpe. Y unas pocas gotas empezaron a bañar su sexo, cayendo de él y resbalando lentamente. Yondaime quedó más que sorprendido, a sí que era verdad, le gustaba eso.
-Ahora entiendo lo que querías decir antes…-, susurró bruscamente, agarrándole del cabello para levantarle un poco la cabeza y poder mirarlo más cerca, -si pierdo los estribos puedo llegar a hacerte daño de verdad ¿quieres arriesgarte?-.
Itachi quedó tendido de nuevo en la cama y lo miró. Su cara inexpresiva completamente, pero su pecho subía y bajaba con velocidad, demostrando que estaba más que excitado. En sus ojos de vez en cuando, un fulgor rojizo lo cruzaban, iluminándolos. Sus labios, hinchados por los besos se frotaban unos con otros, ansiando lo que vendría a continuación-
-Me…-, su voz, roncamente sensual, entró directamente en los oídos del rubio, haciéndole estremecer, -arriesgo…-.
-Muy bien…-, susurró el mayor.
Lo cogió de ambos brazos y le dio la vuelta, tendiéndolo sobre las sábanas pero boca abajo. Tragó saliva cuando lo vio quedarse quieto. Con toda la melena caía sobre el cuello, su cara hacia un lado para poder respirar mejor. Su ancha espalda, casi transparente, dejando ver finas venas lilas y con una textura totalmente cremosa. Hundió la yema de los dedos en ella, apretándolas en cinco caminos rojos hasta llegar a la curva de su cintura. En el centro de la columna tenía un hermoso hueco, realmente tenía una forma deliciosa.
-Eres perfecto…-, volvió a susurrar, totalmente hechizado con lo que veía.
Se agachó y besó aquella parte, metiendo la lengua y recorriendo cada forma de la pequeña hendidura. Sintió el volumen de sus suaves nalgas presionadas contra su pecho y decidió bajar más. Lo mismo rozaba los labios como la nariz por toda la curva de aquel trasero, tan fuerte, tan prieto, pero tan… sedoso.
Volvió de nuevo al pequeño hueco del final de su columna, y siguió la dirección recta, hasta el principio de la separación de sus nalgas. Las abrió un poco y volvió a lamerlo, bajando por todo el recorrido hasta llegar a la pequeñita entrada, de un color rosáceo perfecto.
Itachi apretó la cara contra las sábanas y se mordió el labio. Se sentía bien pero… le faltaba algo. Se agitó al notar que aquella lengua bajaba por la raja de su trasero y se adentraba en ella, succionándole. Se removió en la cama y gritó, hundiendo más la cara y dejando que los suspiros se chocaran directamente contra el colchón.
-¿Eso es todo lo que sabes hacer?-, notó que le ponía más énfasis a su lengua, intentando darle mayor placer, pero eso no era lo que buscaba el Uchiha, quería enfurecerlo, que lo tomara violentamente, que lo maltratara… solo de pensarlo sentía como su erección de nuevo palpitaba ansiosa, -puede que sepa porque Aro decidió probar con la tía esa, cuando todavía salía contigo. Si solo lo complacías de esta forma, era de esperar-, y solo le quedó esperar por su reacción.
Todo quedó quieto, no sabía que había pasado con Kaseiyo, pero tampoco le apetecía darse la vuelta para descubrirlo. De pronto, algo frío se introdujo en él. Dio un pequeño gruñido y arqueó la espalda, le dolía, pero dios… ¡como le gustaba!
-Bien… si quieres que te haga daño, lo haré-, su voz sonaba fría, -pero después, no me pidas explicaciones cuando mañana no puedas moverte-.
Y de golpe, le metió todo el extremo del kunai que había agarrado, dejando que los bordes afilados comenzaran a hacerle pequeñas fisuras en el borde. Itachi se apoyó en sus codos para poder levantar el torso. Abría la boca a demasía, cogiendo aire y sintió el exquisito dolor por todo su trasero ¡joder como le gustaba! Apretó los ojos y siguió gimiendo, su erección se agitaba, y tuvo que apretarse la punta para no terminarse corriendo. Kaseiyo movía la herramienta en su interior con rapidez y brusquedad, cada vez que la sacaba y la volvía a meter su cuerpo caía hacia delante, en un doloroso movimiento que le subía al cielo.
-Más… Kaseiyo quiero más…-, exigía a cada momento, meneando las caderas para que entrara más profundamente y poder herirse con la parte afilada.
La calidez de la sangre resbalarlo por los muslos, fue la gota que colmó el vaso. Se soltó el pellizco que tenía en su miembro y comenzó a agitárselo con fuerza, se sentía explotar, ya no podía soportar aquello más, quería correrse, sentir la plena excitación del más puro dolor.
-Ni hablar-, susurró el rubio, quitándole la mano con la que se auto-masturbaba, después, lo agarró del cabello y le estrelló la cara contra las sábanas, apretándola tanto que casi no le dejaba respirar. El cuerpo pálido empezó a revolverse y entonces él, en otra brusca sacudida lo levantó y se acercó a su oído, -no te dejaré correrte tan pronto, te gusta sufrir ¿no? entonces… yo haré que te mueras de placer-, y con una fuerza descomunal, le volvió a lanzar la cara contra las sábanas.
Miró por la habitación, y vio que la sábana superior estaba tirada en el suelo. La cogió y la rajó, escogiendo un buen retazo. Después, atrayendo hacia atrás los brazos de Itachi, le ató las muñecas y lo volvió a dejar caer en la cama. De esa forma no podría agarrarse a ningún sitio, ni tocarse, ni levantar el cuerpo, solo gritar y gemir, lo que él tanto estaba deseando.
Itachi se sonrojó ante tal brusquedad. Que le obedeciera era un estímulo agregado a todo el placer que sentía. Era inmune al dolor, más bien le volvía loco, pero solo cuando mantenía sexo con alguien. Era bastante gracioso, lo tomaba como una forma de auto-castigarse, pero cuando lo probó por primera vez se hizo adicto.
Kaseiyo jugó con el kunai, dándole vueltas en su dedo. Después, con una sonrisa en la cara, ascendió las caderas del moreno para centrar su miembro rozando la pequeña cavidad, presionando justo sobre las pequeñas heridas que tenía. Tendría que dolerle bastante, pero los gemidos que daba el Uchiha demostraban que disfrutaba de ello.
-¿No piensas metérmela nunca, Kaseiyo? Si consigues darme lo suficientemente fuerte para que chille de placer, seré tuyo para siempre-, su voz, sinuosamente exquisita, embadurnaba con sensualidad los oídos del rubio, provocándole un frenesí más que estimulante.
-Chillarás…-, musitó roncamente, con una vibración extasiada, -tanto que me suplicarás que te reviente…-.
Itachi levantó la cabeza y la echó hacia la izquierda para poder mirarlo. El cabello le caía sobre la cara y sus ojos, de nuevo carmesí, brillaban con total maldad. Él mismo levantó el trasero y se abrió más de piernas, moviendo despacio las caderas de una forma extremadamente incitante.
-Demuéstramelo…-, comentó, gesticulando cada sílaba, en una tentación más allá de la cordura.
Yondaime, le dio un golpe en el cuello para que terminara echando cabeza hacia delante. El gritito que dio fue totalmente suave, un resquicio de la ola de placer que le cubrió el cuerpo. Agarró las nalgas de forma brusca y apretó la punta contra aquella herida entrada. Se aferró a la blanca carne hasta volverla enrojecida y arremetió contra él, en un sacudida tan grade que el cuerpo de Itachi se agitó.
La estrechez que se rodeado su miembro le había echo perder la visión por unos segundos, se quedó parado, con aquello engulléndolo hasta resultar doloroso. Se apretó contra él y sintió como al correr la carne de su sexo este se sentía más que oprimido. Resultando que un clamoroso pinchazo de goce le subiera por la ingle y entumeciera todos sus músculos.
Itachi tenía la cara apretada, la sentía resbaladiza y caliente. Cuando lo había atravesado creyó que el corazón le saldría por la boca. Pero es que era tan fuerte y gorda que su cuerpo se había revelado, intentando expulsarla, creando más placer al sentimiento doloroso de la penetración.
Con la respiración completamente descompensada, impulsó todas sus fuerzas para levantar su cuerpo, aun teniendo las manos atadas a la espalda y notar como le dolía la articulación de los hombros. Quedó de rodillas de espaldas a un rubio paralizado, intentando adivinar la acción del moreno, que se dejó caer en su hombro para abrir la boca y respirar profundamente. Su lengua, jugosa, recorría sus finos labios ensalivándolos y dándoles un aspecto más que apetitoso.
-Demuéstrame… lo bueno que eres. Que mi decisión… de pertenecerte, es la correcta. Si no me complaces… puede que termine… matándote en cualquier… momento-.
Yondaime, lamió el cuello que tenía expuesto ante él, mordiéndole después hasta producir un poco de sangre en la marca. El cuerpo del menor se agito y el cabello azabache cayó sobre el hombro del rubio.
-¿Es una advertencia, Itachi?-.
-Podría ser…-, se volvió un poco y le cubrió la boca, besándole con tan fiereza que dejó amoratados todos los labios de Kaseiyo, no le importó, siguieron besándose hasta que la desesperación por seguir follando se hizo casi necesaria para seguir respirando, -ahora…-, le mordió bruscamente el labio inferior, -fóllame-.
Yondaime pensó que ya bastaba de sangre, ahora todo sería totalmente pasión. Lanzó el kunai fuera de la cama y empujó a Itachi hacia delante para poder colocarse bien. Alargó los brazos y se agarró de los hombros pálidos, mientras comenzaba a menear las caderas para meterse dentro de él, embistiéndolo con una fuerza brutal. Apretando su cuerpo al suyo mientras seguía dándole con dureza.
-Nunca… suelo obedecer órdenes… pero si todas son como las tuyas… creo que podré someterme-.
Se aferró a su espalda y hundió la cabeza entre los dos omoplatos. Aquella pequeña y bestialmente estrecha entrada, lo chupada de tal forma que creía que la perdería en cualquier momento. Era tal el placer que se sentía desfallecer. Comenzó a mordisquear toda la pálida espalda. Dejando morados por ella, a veces hasta sangre, pero no podía cesar, casi perdía el sentido al escuchar los hermosos y masculinos rugidos que soltaba Itachi, con la cabeza gacha y la boca abierta.
El moreno sentía su cuerpo convulsionarse, le arremetía con tanta fuerza que su cara chocaba contra el colchón en dolorosas sacudidas, que le llegaban hasta lo más hondo ¡infinito placer! Es lo que sentía cuando los dientes se clavaban en su espalda, como desgarraban su piel y como le poseían una y otra vez. El fuerte cuerpo de su kage, no cesaba de entrar en el suyo, golpeándole con las caderas y dejando que su elevaciones irritaran el trozo que quedaba desde su entrada hasta las suyas propias. Era algo realmente extasiante.
De repente, volvió a golpearle y las pequeñas fisuras comenzaron a sangrar de nuevo, pequeños hilos carmesí corrían por sus piernas, y Kaseiyo los recogía con las manos, llevándoselos a los labios y lamiéndolos, con una cara de auténtico éxtasis que lo estaba matando de a poco.
Un punto de placer estalló en su interior, su erección completamente amoratada, empezó a vibrar a una velocidad escandalosa, y como si fuera a morir, sus sentidos se paralizaron. Todo lo que sentía era su miembro arder, quemarse y refulgir de nuevo, en unas sacudidas eléctricas que lo habían completamente cegado. Levantó la cabeza dejando que el cabello chorreando de sudor, se desperdigara por su espalda, y abrió la boca, chilló con todas sus fuerzas, provocando que su ronca voz le desgarrara la garganta.
-¡Kaseiyo, me corro!-.
El Uzumaki se apresuró, le agarró de la nuca y le apretó la nariz contra las sábanas, notaba como el cuerpo comenzaba a agitarse bajo él, como sus caderas se meneaban y su miembro botaba dentro de ellas. Apoyado entre los dos hombros de Itachi, metió dos dedos más a parte de su sexo dentro de la pequeña cavidad, desgarrándola con fuerza, dejando que la caliente sangre le invadiera el miembro y lo proclamara hasta la cúspide.
Se la apretaba y estaba a punto de caer sobre toda la lava en la que se había convertido el Uchiha, que no paraba de chillar y gemir, con una fuerza que no sabía de donde podía salir. Aquel cuerpo era caliente, suave pero extremadamente sensual, lo estaba volviendo realmente loco.
Apresuró sus embestidas y de repente le pequeña entrada se achicó, tanto que tuvo que gruñir de satisfacción a notar como casi le cortaba toda la circulación de la zona. Se permitió gemir con fuerza y abrir ampliamente los ojos. Pero estaba completamente cegado, lo único que tenía en mente era metérsela con fuerza y dejar que toda su esencia le quemara las entrañas.
Una última acometida y sintió en su mano como las gotas del sexo de Itachi comenzaban a caer con más fuerza, hasta llenársela completamente de crema blanca. Soltando un largo quejido, cayó sobre él, abarcando completamente su cuerpo y dejando que su sexo saliera flojo de su interior.
-Itachi… sien-.
Una mano empezó a acariciarle el pecho, lentamente, el Uchiha se fue dando le vuelta, sintiendo un agudo dolor en el trasero que el provocó una mueca placentera en la cara. Alargó los brazos y rodeó el cuello del rubio, montándose encima de él.
-No puedo dejar que se te ablande…-, susurró contra su oído, comenzando a recoger con lengua el pequeño lóbulo e ir introduciéndolo despacio en su boca, ensalivándolo con la puntita y succionándolo con sus labios, -ahora me toca a mí estar encima, me gustaría saltar sobre ti, mostrarte mi resistencia y la fuerza que puedo tener ¿no quieres tomarme de esa forma?-.
Kaseiyo se sonrojó y tuvo que soltar un largo jadeo cuando sintió como empezaba a restregarse contra él, dejando que ambas semillas se escurrieran por ambos cuerpos y se mezclaran a cada movimiento. Se rozaban incesantes, acariciándose y apretándose la piel hasta dejarla completamente roja.
-Yo no creo que…-, de pronto, sintió como su sexo empezaba a levantarse de nuevo, se lo miró sorprendido ¿todo esto lo provocaba Itachi?, -creo que si que puedo…-, gruñó roncamente mientras colocaba al moreno bien sobre él.
Este le paró un momento, volviendo a esa actitud fría y recogió el kunai del suelo, dándole una vuelta en su dedo y poniéndolo con la punta hacia abajo. Lo empuñó y rozó el frío metal por la ingle del rubio, haciendo que este se estremeciera entre susto y placer.
-Te enseñaré a disfrutar como yo lo hago…-, se relamió los labios y sus ojos carmesí brillaron maliciosos, -y a parte… me guardaré este kunai como recuerdo… me ha producido más placer que la mayoría de mis amantes…-.
Yondaime pasó de sorprendido a arquear una sonrisa, todavía le quedaba más placer que sentir. Su cuerpo estallaría antes de poder sentirlo todo.
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Naruto apretó el paso y corrió hasta donde estaban los demás. Sasuke en ese momento, se encontraba sentado, con la vista al frente, donde justamente estaba Suigetsu. Parecían mantener una conversación seria, aunque por supuesto el último se estaba riendo a carcajadas.
Cuando llegó a su lado, se agachó para coger aire y después alzo la vista hacia ambos. Habían quedado en un silencio algo incómodo y solo lo observaban, como si él no pudiera escuchar la conversación ¿creían que era tonto? ¡Por supuesto que sabía que habían estado hablando de él!
-Tengo que hablar contigo-, soltó bruscamente.
Sasuke negó con la cabeza y se levantó.
-No hay tiempo, tenemos que irnos antes de que Karin pierda el rastro y… no tengo nada que hablar contigo-.
Naruto levantó la vista hacia él y lo miró con una sonrisa en la cara.
-¿Quién ha dicho que era contigo con quién quería hablar?-, el moreno se volvió sorprendido y por que no admitirlo, completamente ofendido, más se irritó cuando vio como el rubio levantaba una mano para posarla en el brazo de Suigetsu, a simple vista se veía que lo agarraba como fuerza, -tienes que venir conmigo-, la voz del rubio parecía un poco ansiosa, -es urgente, necesito estar contigo a solas-.
Suigetsu levantó una ceja y se quedó observándole. Le sonrió con arrogancia al Uchiha antes de bajar la cabeza y rozar con la lengua, la mejilla de Naruto.
-Yo iría contigo al fin del mundo, angelito rubio-.
Sasuke hervía de celos, el músculo de su mejilla palpitó con violencia. Su manos temblaban, pero intercedieron bien hasta coger la empuñadura de la kusanagi ¿tendría problemas si perdía el apoyo de Suigetsu? No lo creía, por lo menos obtendría el placer de matarlo lentamente.
No pudo hacerlo.
Naruto se limpió la cara con la mano, y le dirigió una mirada de advertencia al peliplateado.
-Ahora mismo el fin del mundo es solo un cuarto vacío, así que, venga… andando-, y lo agarró de la mano, estirando de él. Frenó por unos segundos y se volvió hacia Sasuke, con una sonrisa arrogante, -sigue pensando en tus sueños Sasuke. Puede que si se cumplen ya no lo sean, pero se convierten en paz y a veces hasta felicidad, piénsalo, arrogante bastardo-, agregó al final, echando a andar.
-Que poéticos estáis con lo de los sueños, tan cursis que se me revuelve el estómago-, la voz graciosa de Suigetsu cortó cualquier signo de que Sasuke fuera a contestar, sin embargo no quedó ahí, alargó las manos y rodeó la cintura de una desprevenido Naruto, -no se que rollo os traéis, pero mientras pases un buen rato conmigo me conformo-.
-¡Espera!-, Sasuke se acercó y agarró a Naruto por la muñeca, reteniéndolo y alejándolo de Suigetsu, inconscientemente lo acercó a su cuerpo, -¿me dices que piense en nosotros cuando estás invitando a otro a compartir tu cama? ¿Qué clase de zorra eres?-, la voz del Uchiha parecía rencorosa, y la mirada agria del rubio no era menos, -¿amistad? ¿Qué clase de amistad me puedes dar tú? No eres mejor que cualquiera…-, lo soltó y se alejó unos pasos, -no vuelvas a dirigirme la palabra, Naruto-.
Y se dispuso a caminar en sentido contrario, alejándose dirección a un pequeño río que había allí cerca. Naruto se volvió para encararle, observando completamente irritado como se iba, no pudo resistirlo.
-Eres un completo egoísta. Sería capaz de vender mi alma al diablo con tal de ayudarte, de velar por ti el resto de mis días ¿a que le llamas tu amistad? ¿no decías que era tu mejor amigo? Pues bien, si no soy nada para ti…-, de repente, el rubio se dejó caer de rodillas en el suelo, llenándose de tierra los pantalones naranjas, -vuelve y mátame, destrózame con esa espada de mierda que tanto quieres y demuéstrame que no significo nada para ti-.
Sasuke se detuvo, se sacó la kusanagi de la cuerda y sin volverse la lanzó hacia atrás. Naruto la observó sorprendido y agachó la cabeza, tenía que ayudarle, aunque lo que le hiciera ver la realidad fuera su muerte, con eso a él le bastaba. Sin embargo, no sintió nada, y esta calló delante de su cara, clavándose en el suelo y dejando que trozos saltaran a la altura de sus ojos por culpa de la velocidad.
-No pienso matarte, sería un gusto que no merezco sentir-, siguió andando un poco más despacio, -dejaré que vayas destrozándote tu solo y poco a poco, ahora…-, su voz se endureció, -ve y pásatelo bien con Suigetsu, puede que cuando vuelvas, haya cambiado de parecer y te corte la cabeza-.
Naruto quedó quieto hasta que lo vio desaparecer de su vista. Después observó la kusanagi y se alejó de ella, como si fuera pura maldad y se pudiera envenenar con ella. Se levantó y respiró hondo. No podía creer que le pudiera costar tanto hacerle ver lo que la vida significaba en verdad, que podía seguir con la venganza a su lado y no en contra suya.
Levantó una mano y le hizo muestra de que le siguiera, a un Suigetsu que había estado mirando la escena muy atentamente, intentando buscar cada resquicio de significado en ella. Parecía haberlo encontrado cuando arqueó una sonrisa y lo siguió.
-Interesante angelito rubio, muy interesante-.
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No se que me ha pasado UU el lemon me ha salido tan agresivo que ni yo me lo creía, pero que le ha dado a mi pobre Itachi? Desde cuando es tan masoquista el tío? XD Se me fue completamente la olla macho UU
Por lo menos ya sabemos quién fue Aro y las dos personas que dice Yondaime que mató. También que los Uchiha traicionaron a Itachi y quisieron hacerle daño a Sasuke, ahora porque? Pues no se sabe XD bueno yo si, muajajaja, vale no ha tenido gracia UU
El pedacito sasunaru de esta semana ha sido minúsculo UU pero bueno, la semana que viene intentaré que casi todo el capi vaya de ellos, puede que si no meto un lemon lo deje a puntito de caramelo jojojojo.
Itachi parece más bueno de lo que es, ya lo advierto XD y tenía pensado matar a Deidara pero he cambiado de opinión, creo que… tengo una idea para él que puede resultar interesante. Aunque no digo que vaya acabar con nadie, puede que termine solo pero algo es algo XD por lo menos estará vivo XD Karin morirá, ahora me gustaría que me dijerais quién creéis que la mata XD bueno yo ya lo se muajajaja, pero no puedo decirlo UU a ver si alguien acierta jojo.
Esta semana no hay contestación de reviews, mirad, estamos a viernes, dos días después de lo normal y estoy destrozada, he estado toda la tarde pintando mi asqueroso (ahora si XD) chalet y me duele hasta el alma.
Se que os disgusta que no lo haga, pero por favor, entendedme ¿si? por lo menos para recompensaros este capitulo tiene 13 paginas, algo es algo ne?
Besitos y hasta la semana que viene!
Pd: todo el capi esta corregido a la ligera, así que saltaros la falta de ortografía (que siempre tiene pero ahora seguro que más XD)
