PRINCIPIOS VERANO

Harry llevaba unas semanas de vacaciones después de haber superado su 5 año en Hogwarts. Su fatídico año. Si el año pasado las imágenes de la muerte a manos de Voldemort del paladín de Hogwarts Cedric Digory habían nublado su mente. Este estaba sumido en el dolor más desgarrados que jamás había sentido. Su padrino. El único que siempre se había preocupado por él, quien había sufrido el mayor de los tormentos durante 14 años en Azkaban había muerto al caer dentro de un velo a manos de un mortífago en el departamento de misterios.

Al principio toda la culpa la había sentido en su corazón. A fin y al cabo, Sirius se encontraba allí para rescatarle a él y a sus amigos después de desobedecer a todos y cada uno de los adultos que le habían prohibido salir de Hogwarts bajo ningún concepto. Después de su rabia se había dirigido hacia otros objetivos. Snape. Por culpa de ese mal nacido traidor había salido él en busca de lo que él creía era ayudar a su padrino. La rivalidad entre Snape y Sirius finalmente tenía un claro ganador.

El otro punto de su ira, se centraba hasta el que hasta ahora había sido lo más parecido a un abuelo. El director del colegio Hogwarts. Dumbledore. Él, que había dejado la enseñanza de oclumency a su más odiado profesor , el dominio de la cual habría significado la diferencia entre la vida y la muerte para Sirius. Pero no, debía encargarse Snape de enseñármela. El mismo que disfrutaba de cada pensamiento robado de la mente de Harry como si de alimento de carroñero se tratara. Él , que la única manera de enseñarle como parar los ataques que Voldemort hacía a su cerebro era quebrantar su voluntad hasta hacerla añicos, para que Voldemort pudiera recoger esos pedazos y moldearlos a su antojo. Pero realmente la culpa de todo la tenía la falta de información que tenía. COMO DEMONIOS QUERIAN QUE PENSASE QUE Voldemort PODIA ESTAR MANEJÁNDOLE SI NO ME LO DECIAN. No se había enterado para que servían las clases exactamente hasta que había sido demasiado tarde. Todas las pesadillas sobre ir al departamento de misterios para leer una profecía que estaba escrita por el puño y letra del propio director del colegio. NO HUBIERA SIDO MAS SENCILLO QUE ESTE, EN VEZ DE CALLARSE UBIERA SIDO FRANCO CON ÉL. No hubiera sido más sencillo?.

Estos pensamientos ondulaban dependiendo de los días. Unos él se sentía el único culpable, otros, Dumbledore que con un intento de protegerle le dejaba siempre en manos de su más temido adversario. Otras Maldito Snape, que por rendijas de su infancia había desfrutado con cada insulto y castigo infringido a Harry como represalia. Hasta que por fin encontró la fuente de su ira.

Voldemort.  Él era el  autentico culpable de todas sus miserias, era por su culpa que tenía que ir verano tras verano con un grupo de muggles que le odiaba por ser diferente. Por su culpa su madre y su padre, que le querían tanto como para sacrificarse por él habían muerto cuando apenas tenía un año. Por su culpa su otro punto de apoyo, su padrino, el único que podría salvar su alma de la desesperación había muerto.

Cuando había llegado a esta conclusión, en un momento en que había pensado incluso en poner fin a tan miserable existencia, había tomado una decisión. No pondría fin a su vida por él mismo, no, eso no sería digno del sacrificio que tanta gente hecho por salvarle.  Si tuviera ante el a Voldemort lucharía hasta el final, hasta su última gota de sangre para tener un poco de venganza, no para derrotarle, eso era imposible, él era débil tanta gente muerta por un estúpido mago que lo único que había hecho había sido sobrevivir. Sobrevivir sobre viento y marea a los locos sueños de dominio de un mago que odiaba lo que él era. Un medio muggle.

Para salir de su  depresión el odio había sido como salvavidas en un mar encolerizado.  Y ese mismo odio le estaba llevando a tomar decisiones.  Decisiones llenas de juramentos mientras sus ojos derramaban lagrimas después de su última pesadilla. No confiar en Dumbledore seguro que solo cuenta lo que le interesa , Snape le pagaría con crees lo que le había hecho, y Voldemort. Si Voldemort, aunque fuera lo último que hiciera, le haría sentir parte del dolor que este le había inflingido a él.

Ese era su destino, no le gustaban, como tampoco le gustaban las cartas que había tenido que jugar hasta ese momento. Pero como todo jugador sabe, cuando las cartas se reparten de nuevo la suerte puede cambiar. Y ahora el era el que podía repartir cartas, y no pensaba jugar con las reglas que le habían marcado otros. PARA QUE LE HABIAN SERVIDO, para ver morir a buenas personas.

Faltaban dos semanas para su cumpleaños. No tenía ninguna alegría por ello. Nada le quedaba salvo sus amigos Ron y Hermione por lo que valiese la pena sentir realmente alegría. Y cada vez estaba más seguro, estar con ellos representaba un peligro. Sentirse feliz con ellos era un riesgo que no estaba dispuesto a correr. No de momento al menos, no era lo suficientemente fuerte como para poder defenderles. No era suficiente fuerte como para parar las ruedas del destino.

Como cada noche, eran pasadas las dos de la mañana y su cuerpo se negaba a dormir. Como cada noche sabía que cuando llegara el momento fatídico en que le venciera el cansancio, una turba de visones llenaría su mente haciendo que se despertase más cansado de lo que se había acostado. Tanto física como mentalmente.

Se acercó a la ventana para ver como Hedwig se acercaba con el correo.

Desde que le habían dejado en casa de sus tíos, recibía cada 3 días el correo por parte sus amigos, y era necesario escribir la contestación en la parte de atrás sin falta o vendrían enseguida para rescatarle de sus tíos.

Como de costumbre, ninguna palabra de Voldemort o sus planes, como de costumbre le preguntaban que estaba haciendo este verano, si le trataban bien. Que no se culpara de la muerte de Sirius. Parecía que la carta era la misma  cada vez, y como siempre el les contestaría que estaba bien, todo era normal, y que no se preocuparan.

Tardó poco más de 20 minutos en enviar de nuevo a su lechuza con la contestación.

.-Si ya se que acabas de llegar. Pero sabes que es preferible estar con ellos que con los Dursley. No te preocupes estaré bien.- Diciendo esto Hedwig dejó que le atara la contestación y se alejo mientras Harry la miraba desde la ventana de su cuarto. El cielo era estrellado y la noche placida como solo pueden serlo las de verano. Una estrella fugaz cruzaba el cielo. Siendo incapaz de formular ningún deseo al verla. La siguió con la vista. Era extraño el movimiento que hacía. Normalmente se pierden en el horizonte, es este caso parecía salir de él y no querer tocar suelo.

Se lo quedó mirando extrañado, viéndolo acercase lentamente hacía donde él se encontraba. Seguramente se trataría de un nuevo avión muy llamativo, lleno de luces. Cada vez más cerca.

No era un avión, era bastante pequeño, y entonces comprendió. ERA UN FÉNIX. Este se acercó rápidamente a su ventana pasando por los barrotes que sus tíos habían instalado allí como si no estuvieran y posándose en su cama.

Era un fénix, de eso estaba seguro, pero nunca había oído que pudieran ser totalmente blancos y tan grandes, debía ser 5 o 6 veces más grande que el de Dumbledore y que color tan extraño para un animal que se suponía estaba envuelto en llamas. Mientras Harry permanecía mirándolo, el fénix no  emitió ningún sonido, y un tenue calorcillo agradable se pudo sentir en la habitación.

Poco después de recuperarse del Choc de tener tan espléndido animal en su habitación se dio cuenta que el animal alargaba su pata derecha, mostrando un pequeño sobre. El sobre llevaba lo que parecía la marca de Gringots, y el destinatario era "A quien corresponda"

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Estimado señor:

Estamos orgullosos de poder dar por finalizada la tarea encomendado por nuestros fundadores después de 2000 años de espera. Tal como nos fue ordenado hemos dado la carta que estaba en nuestro poder cuando el fénix blanco ha acudido a nosotros. El secreto de esta carta ha sido guardado con recelo y únicamente conocidos algunos detalles por los diferentes directores que ha tenido nuestra ilustre institución, tal como era deseo del autor. Por supuesto ninguno de ellos conoce el contenido, y como tal vez sepa un gran poder impide que cualquiera que no sea su destinatario puede tener acceso a ella. Si no es usted le aconsejaríamos no tocarla. Según nuestros expertos significaría su muerte, sea usted mago, muggle o cualquier criatura conocida. Simplemente terminar diciendo que el pago por nuestros servicios fue dado en el momento en que se nos entrego dicha tarea de modo que usted está libre de cualquier cargo adicional por ellos, esperando serle de utilidad en el futuro y pidiéndole que para cualquier duda o aclaración póngase en contacto únicamente conmigo.

Herenol Fuster. Director de Gringots

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Que significaba esto?. Una carta destina a él desde hace 2.000 años?. Y donde estaba la carta?.

Como respondiendo a su pregunta el fénix le mostró su pata izquierda, donde un sobre ocre por el paso del tiempo descansaba en ella. Al mismo tiempo que el fénix movía su cabeza esperando que la cogiera.

.-Es para mi?.- El animal cabeceó.

.-Estas seguro?.- Un sonido que parecía afirmativo salió de su garganta.

Con miedo en su cuerpo acercó su mano a la carta, al hacerlo notó un gran poder en ella, asustándolo. Y si no era para él?. Entonces moriría sin poder cumplir ninguno de sus juramentos. Pero y si lo fuera?. Reuniendo todo el valor de que era capaz en esos momentos su mano recorrió poco a poco la distancia que lo separaba. Cuando finalmente la cogió sus ojos permanecieron cerrados durante unos segundos a la espera de un fatídico final que nunca llegó. Un poco más tranquilo inspeccionó el sobre. Ahora que lo mantenía en sus manos, pudo apreciar que desprendía un pequeño brillo. Imposible de apreciar al estar junto al enorme Fénix cegador. Una enorme M lacrada mantenía la carta sellada. El color antes completamente blanco del sobre era ahora amarillo por el tiempo que había transcurrido desde el momento en que había sido sellada. Con sumo cuidado intentó abrir el sobre que para su sorpresa fue sumamente fácil de realizar. Una única hoja estaba en su interior. 7 palabras y una firma estaban escritas en oro en la hoja.

Después de leerla varias veces, se convirtió en cenizas entre sus manos. Su función estaba cumplida. La magia que había mantenido inalterable el contenido durante siglos había desaparecido. Dejando únicamente polvo ante su paso.

Sin pensárselo cogió su varita, y pronunció el hechizo que le permitiría abrir la puerta de su habitación. Ya no había marcha atrás, el ministerio lo habría notado, lo expulsarían de Hogwarts. Poco le importaba. Se dirigió sin hacer ruido hacia la alacena debajo de las escaleras que guardaban sus más preciados tesoros. Cogiendo la capa invisible que había pertenecido a su padre y la escoba que le había regalado su padrino. Cuando esto estuvo hecho se dirigió de nuevo a su cuarto. Allí el fénix seguía esperándole.

.-Nos vamos?.- le pregunto Harry al fénix. Este simplemente bajó su cabeza para que Harry pudiera montar en el. Después el fénix emprendió su marcha, del mismo modo que había venido se marchó, con una preciosa carga encima de el.

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A la mañana siguiente, el tío Dursley estaba tomándose su café con leche antes de irse apresuradamente hacía el trabajo, hoy tenía que entrar antes de lo normal ya que estaba esperando a un cliente importante, cuando una gran lechuza irrumpió en el comedor derramándole todo el contenido de la taza encima de su camisa nueva y dejando un sobre encima de la mesa, para desaparecer inmediatamente. El tío Dursley se quedó mirando el sobre, comprendiendo que fuese lo que fuese tenía que ser para un único miembro de su casa.

.-HARRY, VAJA INMEDIATAMENTE. Maldito desagradecido, cuantas veces he de decirte que no quiero que esas cosas entren en mi casa, CUANTAS. VAJA INMEDIATAMENTE.

A los pocos minutos tanto la tía Petunia como el primo Dudley estaban en el comedor, mirando que había provocado la cólera de su cabeza de familia. La carta seguía estando en la mesa. Nadie la había tocado. Su tío no pudiendo esperar más se dirigió hacia el dormitorio de Harry.

.-POM, POM, DESPIERTA OLGAZAN HACE MEDIA HORA QUE TE HE LLAMADO. Seguidamente se percató que la puerta del dormitorio que normalmente permanecía cerrada con llave ya no lo estaba. Entró furioso en la habitación para encontrársela completamente vacía.

Después de buscar por toda la casa se dio cuenta que no estaba en esa casa.

.-Y que hacemos ahora?.- Pregunto tía petunia a su marido

.-Pues no se, crees que deberíamos leer la carta?.- Después de la contestación afirmativa de su esposa este cogió temeroso la carta.

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Al Sr Harry James Potter.

Por el uso de magia durante su periodo de vacaciones y no habiendo alcanzado su mayoría de edad queda expulsado del colegio Hogwarts de magia y hechicería hasta que se esclarezcan las causas y se proceda a dictar un veredicto por un consejo de magos.

Frederic Austin Delegado Jefe del uso indebido de la magia en menores de edad.

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Tras leerlo dos veces este prosiguió.

.-Le han expulsado de Hogwarts.- Es lo único que dijo antes de aparecer una pequeña sonrisa macabra en su cara.

.-Que habrá pasado? Quiero decir que Hogwarts era el único lugar donde era feliz. Porque lo habrá hecho?.- Preguntó tía Petunia.

.-No tengo ni idea, si por mi fuera estaría encerrado y eso exactamente es lo que espero que hagan.

Contentó por la desaparición de lo que el pensaba era el mayor de sus problemas se dirigió hacia su lugar de trabajo.

En ese mismo instante,  en el nº 12 de Grinmand Palace  el fuego se encendió y una voz resonó en el comedor donde se suponía debía estar repleto de agentes de la orden del Fénix.

.-Remus, estás ahí, Remus?

Una jovencita de 16 años escuchó los gritos provenientes del fuego.

.-Profesor Dumbledore?

.-Si Sr Granger, puede decirle al Remus que saldremos en 10 minutos, que se prepare. Nos acompañará en una misión urgente.

.-Se lo diré inmediatamente profesor. No tendrá nada que ver con Harry verdad?

.-No tengo tiempo que charlar Hermione, Dile lo que te he dicho a Remus, por favor.

.-Deacuerdo profesor.

 Enseguida el licántropo Remus Lupin estaba preparado para la llegada del director del colegio, no sabía por que tanta urgencia pero conociéndolo sería importante, tal vez relacionado con Harry o con Voldemort, quien sabe. De entre las llamas una figura apareció de repente, aunque no se trataba de la persona que estaban esperando. El odiado profesor de pociones del Hogwarts, Severus Snape apareció por medio de los polvos Floo.

.-Que está pasando.- Preguntó Remus nada más verle. Aunque Snape le hizo signos de que mantuviera la boca cerrada esperando la llegada del director del colegio. Este no tardó en  llegar. Su semblante era preocupado y sus ojeras se habían pronunciado desde el inicio del verano. Ahora, con todo el mundo sabiendo del retorno de Voldemort todos querían su consejo. Todos querían su opinión. Estaba cansado de tanto picapleitos que su única preocupación era si era buen momento para hacer tal cosa o tal otra. QUE IMPORTANCIA TENIA. Lo importante, lo único realmente importante ahora estaba en peligro.

.-Remus, perdona que te avise con tan poco tiempo pero es importante.

.-Que pasa, tiene algo que ver con Harry?.- Pidió Remus como un suspiro simplemente para ver cabecear afirmativamente a su mentor. Remus se puso nervioso, que podía haberle pasado. Esta completamente vigilado. Nada había hecho saltar las alarmas. Viendo sus pensamientos como si estuvieran escritos. El director le tendió una carta a Remus. Quien la empezó a leer inmediatamente.

.-Porque?

.-Eso es lo que queremos averiguar.

.-Debemos partir.

Al llegar a privet drive llamaron a la puerta.

.-Quien es?

.-Venimos a ver al Sr Harry Potter.- Contestó el profesor Dumbledore a la voz que sonaba en la distancia.

.-Si vienen a llevárselo no está, se habrá dado a la fugo a algo..- En eso momento tía Petunia abria la puerta y miraba con ojos sorprendidos a las personas que habían llamado.- Usted es...

.-Si, aunque no nos conocemos personalmente soy el director del colegio donde estudia Harry

.-Pues como les iba diciendo, esta mañana su habitación estaba vacía cuando recibimos la carta en la que nos decía que había sido expulsado del colegio.

.-Podríamos entrar'?.- Preguntó en director. Tía Petunia les dejó entrar aunque no estaba contenta de ello.

Sin poder contenerse más Remus Explotó.

.-Que le hicieron a Harry, si le ha pasado algo.-Nunca le habían visto tan enfadado en la vida. Remus normalmente era el más racional del antiguo grupo, siempre pensaba las cosas dos veces entes de decirlas, como no queriendo dar nada por supuesto. Pero esta vez, sus ojos estaban llenos de ira contenida, cosa que alarmó a los otros.

.-Tranquilízate Remus, seguro que hay una explicación razonable para esto. Se movieron rápidamente hacia el dormitorio que sabían ocupaba Harry durante sus vacaciones. Tal como les había dicho su tía, no estaba en la habitación. Inmediatamente Remus se dirigió a la tabla que sabía Harry guardaba sus cosas escondidas para que no le fueran guardadas en la alacena. Estaba todo allí, las cartas enviadas durante el verana. Los deberes de la escuela por terminar. Su pluma, tinta. Todo, lo único que notaba en falta era seguramente su varita aunque conociéndolo la debía llevar encima. Nada parecía indicar una lucha.

El profesor Snape analizaba la situación. Seguramente Potter no había podido contener sus ansias de usar la magia y después había huido como un cobarde para no recibir castillo. Debía pensar que si se escapaba estarían todos tan preocupados que cuando lo encontrasen olvidarían el uso indebido de la magia en menores. Mientras miraba la habitación se percató de los barrotes en su ventana. Por allí seguro que no se había marchado. Justo debajo de ella un pequeño montón de polvo se encontraba. Se aproximó despacio, viendo como entre el pequeño montón un trocito minúsculo de papel ocre se encontraba disimulado. Al rozarlo una descarga enorme de energía le golpeó enviándolo directamente hacia la pared más cercana dejándolo inconsciente. El profesor Dumbledore vio lo que había pasado, al acercarse al pequeño montículo se percató que ningún rastro de papel quedaba ahora. Polvo simplemente polvo, aunque al pasar suavemente la mano por encima pudo notar había contenido un gran poder. Aunque este case se había desvanecido ya. Mientras hacía esto el profesor Lupin intentaba reanimar al profesor de pociones aunque no tenía ningún éxito.

.-Profesor, parece que Snape ha entrado en Choc, no hay manera de reanimarle, será necesario llevarlo a la enfermería de  inmediato.- El director comprendió la urgencia de inmediato. Únicamente paró para recoger las cosas de Harry, tanto las de debajo de la madera, como las que se encontraban en la alacena. Llevándoselas todas consigo.

Según la enfermera de hogwarts, Snape se encontraba bajo un choc muy grande aunque no había peligro por su vida, su mente estaba inmerso en la niebla. Esperaba que pudiera recuperarse en pocos días. De no ser así, era posible que no despertase nunca.

.-Que es lo que le ha pasado a Severus?.- Preguntó Remus aún conmocionado con la perdida de Harry.

.-No lo se, nunca había visto nada parecido, creo que nadie lo ha vista nunca.

.-A que te refieres?

.-Lo que había hecho polvo parecían los restos de una carta, sobre o papel. Sea lo que sea tenía suficiente poder como para después de haber realizado la tarea que se le había programado, de dejar a un adulto en coma. Te imaginas lo que hubiera podido hacerle a Harry en caso de haberla tocado?.- Remus parecía reaccionar en aquel momento.

.-No creerás que...

.-No se que creer Remus, puede que Severus nos pueda decir algo cuando despierte.

.-Pero empezaremos la búsqueda verdad? Quiero decir, es posible que no despierte nunca.

.-No te preocupes, lo comunicaré ahora mismo al ministerio y conociéndolos no les gustará demasiado que Harry sea posible que esté deambulando solo por Londres. Además, todo el mundo le conoce, es difícil que pase desapercibido. Si está aquí le encontraremos. Puedes ir a decírselo a los demás, creo que el ministerio querrá hacerme algunas preguntas.

.-Está bien

Remus apareció cuando era hora de comer en Grindmand Palace, allí se encontraba todo la familia Weasley, junto con Hermione Granger. Habían decidido preparar una gran fiesta de cumpleaños para Harry, era una sorpresa. Allí estaban reunidos todas las  personas que le querían, las noticias que llevaba caerían como un chaparrón.

Nada más llegar todos los presentes se le quedaron mirando, su cara estaba blanca como el marfil y se notaba que estaba preocupado por algo que no llegaban a comprender. Remus se les quedó mirando sin poder decir palabra, no sabía por donde empezar. Por lo que sabían Harry podía estar muerto.

La primera en hablar fue Ginny

.-Dios Harry. Que le ha pasado a Harry?.

La pregunta golpeo a Remus como un mazo. Sus ojos se humedecieron. Todos comprendieron que algo malo le había pasado, pero que? Como?. Remus al fin consiguió reponerse.

.-Harry ha desaparecido, no sabemos donde puede estar.

.-Voldemort?

.-No creemos, no ha saltado ninguna de nuestras alarmas. Si se ha marchado ha sido voluntad suya.

.-Como que si se ha marchado, que otra posibilidad queda?

.-No estamos.... seguros. Por lo que sabemos Harry podría.... podría.- A Remus no le salían las palabras.

.-NOOOOOOO.- gritó Ginny desolada, empezando a llorar en dirección a su habitación. Hermione la siguió para consolarla.

.-Pero... eso es imposible no?. Quiero decir, ese era el lugar más seguro de la tierra para él. A menos que esos muggles...

.-No, los muggles no han tenido nada que ver. Había algo en su habitación, algo muy poderoso, tanto que aunque era prácticamente polvo cuando el profesor Snape lo tocó le ha mandado al hospital en coma. El Director ha alertado al ministerio.

.-Voy enseguida allí, tal vez pueda hacer algo.- Contestó  Arthur Weasley dirigiéndose hacia la chimenea sin terminar de comer.

.-Vamos contigo papa.- Dijeron los gemelos.

.-Vosotros no...

.-Somos mayores de edad papa, queremos ayudar en esto.

.-De acuerdo pero nada de trastadas. Los demás quedaros aquí os informaré inmediatamente en caso de que se sepa algo.

Las noticias habían sentado francamente mal en el seno de la familia Weasley, todos querían de manera especial a Harry, todos le consideraban un miembro más de su numerosa familia. Molly le quería como a su propio hijo, incluso se preocupaba más por su bienestar que por el de alguno de sus hijos. Era fácil tener esa reacción al conocer a Harry, el mundo le debía tanto y lo había tratado tan mal no era justo que un niño tan maravilloso no tuviera esos momentos de felicidad que ella intentaba darle.

Aunque el que peor estaba era Remus, desde que Sirius les había dejado, había pensado en pedirle a Harry si le dejaba ser su padrino. No era que quisiera reemplazar a Sirius, no. Lo único que pasaba era que Harry era lo único que le mantenía con la cabeza sentada después de ver como uno por uno todos sus amigos le iban dejando. Demás, ahora era con el único con quien podía hablar de sus padres. El último merodeador.  Bueno eso si no contamos a la rata que había traicionado a sus padres. Remus permanecía sentado con la cabeza entre sus manos mirando a la mesa. Le había fallado a Harry, a James a Sirius, como demonios podría perdonárselo, si algo le pasase.

Ginny por su lado permanecía llorando en su habitación, la cara de Remus no mentía, podía sentirlo, él creía que estaba muerto. MUERTO. Como era posible que la persona más vigilada de l mundo mágico pudiera morirse sin dejar rastro, COMO. Hermione estaba junto a ella. Ella era la mejor amiga de Harry, también estaba muy afectada, pero hacia fuerte el corazón para que Ginny no se sintiera tan triste.

.-No te preocupes, Harry estará bien. No olvides de quien es. Lo encontrarán dentro de poco.

.-Eso espero Hermione, Eso espero

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Bueno, aquí termina el primer capitulo, espero que no les haya parecido muy triste pq aún será peor.