Letanías
Yami to Fujikiri
Ángel de Hielo
Veo tus lágrimas granizar
Mil diamantes de tempestad
Es tu alma crisálida
Blanca magia me encantara
Tus misterios… cuéntame
- A ver no te entiendo. - Remus había comenzando a exasperarse, el chico lo había comenzado a desesperar, su historia no encajaba, no comprendía su actitud. - Pensé que querías a Lily. - Insistió llevándose los dedos a las sienes, intentando calmar el dolor de cabeza que James le estaba provocando.
- ¡La quiero!. - James insistió como lo había hecho ya tres veces antes, se dejó caer boca abajo sobre su almohada.
- ...Pero besaste a Sirius... - Remus le obligó a levantar la mirada.
- Sirius está en esta situación por mi culpa. - Un suspiro involuntario, intentó distraerse con esa snitch que llevaba consigo demasiado últimamente.
- Entonces fue por lástima... - Concluyó Remus, un poco enfadado, un poco entendiendo, lo cierto es que estaba más de lado de Sirius que de James en todo esto.
- ¡No fue por lástima!. - James intentó sonar ofendido, seguramente lo estaba, al parecer de Remus, aunque no tenía muchos motivos.
- Entonces te gusta Sirius pero quieres más a Lily... eres un desgraciado James. - Respondió el licántropo, un poco a la defensiva, realmente había dejado escapar eso último sin haberlo pensado, aunque así lo sintiera, se sentía rabiar.
- No es... quiero estar con Lily. - James rodó sobre si mismo, mirando al techo, como librando una lucha interna.
- Pero quieres acostarte con Sirius, creíste que él te necesitaría y te podrías aprovechar de eso... - Remus estaba levantándose de su cama, dirigiéndose a la de James, empezaba a sonar bastante molesto.
- ¡Tu sabes que no Moony, nunca me aprovecharía de Sirius...! - James también se levantó, el comentario del otro le había tomado por sorpresa. - Además Sirius puede cuidarse bien solo. - Dijo sin mirar al otro quien ya estaba en la cabecera de la cama.
- Mira, Sirius esta muy confundido y seguramente necesitará apoyo pero eso no significa que te necesite de esa forma,... - Remus se detuvo a pensar antes de continuar, lo cierto es que Sirius quería a James y él lo sabía pero también sabía que Black no cedería ante la debilidad como para dejarse usar por James solo por sentirse solo; tampoco creía a James capaz de eso...
- Yo no hubiera... yo no hubiera estado con Sirius esa noche si no me gustara. - Respondió casi susurrando. Remus pareció sorprenderse de la declaración. - Pero nunca creí que algo entre nosotros fuera posible y Lily también siempre me ha... y ahora ella y yo... - Se cortó a si mismo, sin poder continuar.
- Entonces no lo beses ni le digas que quieres estar con él, no le mientas. - Remus también susurró, más calmado, más razonable.
- ¿A ti te gusta no es cierto?. - James seguía mirando al techo, sin ver la quijada del licántropo abrirse sorpresivamente ante la pregunta.
- Yo... - La voz de Remus le falló, eso era... - ...a él le gusta otra persona. - Sonrió y James por primera vez durante la plática, le miró.
- ¿Cómo es que puedes rendirte tan fácilmente?. - La voz de James no sonaba a burla ni a recriminación, su curiosidad era pura. Remus no dejó de sonreír.
- Por que... - Miró al suelo, haciendo que sus miradas perdieran contacto. - ...Por que sobre todas las cosas quiero que él sea feliz, aunque no sea conmigo.
Aún podía sentir los labios de James sobre los suyos, lo cierto es que se sentía lleno de furia, usado, ofendido y al mismo tiempo deseaba volver a sentir esos labios, deseaba volver a sentirse querido y se odiaba, se odiaba por eso, por esa debilidad estúpida, por este sentimentalismo patético, por llorar diez minutos cada dos horas y por estas insaciables ansias de comer fresas con crema.
Se encontraba en las cocinas, desde segundo año él, junto con James, Remus y Peter, habían encontrado más de una manera para llegar con los elfos y en esos momentos dio gracias a aquellos descubrimientos. Hacía solo poco que había amanecido y antes de que alguien más despertara salió con un paso demasiado apresurado buscando las cocinas; este deseo por comer fresas con crema fue tan poderoso como para despertarlo y no dejarlo hasta que se levantó y llegó a la cocina. Los elfos estuvieron más que felices de concederle su petición y ahí estaba, sentado frente a un gran tazón de fresas con crema, recordando la noche anterior, apretando el puño al pensar en el juego que James intentó aplicar en él, al aflojar ese mismo puño al recordar el sabor de los labios del otro. Quería a James, lo deseaba, no había caso en el tratar de convencerse de lo contrario, pero no se rendiría así, no sería la zorra de James, servirle en la cama y dejar que durante el día le pidiera matrimonio a Lily Evans; antes muerto.
Suspiró, miró el tazón ya vacío y luego la hora, cinco minutos para la primera clase. Salió de la cocina un tanto de prisa, se sorprendió cuando se escuchó a si mismo darle las gracias a los elfos; sin duda alguna este niño le estaba haciendo bastante sensible. Apretó incluso más el paso, las cocinas estaban algo retiradas del salón de la clase de adivinación después de todo.
- ¡Oye Black!. - Escuchó justo detrás de él. Miró de reojo al moreno que le alcanzaba.
- ¿Qué quieres Black?. - Le respondió sin mirarlo ya y siguiendo con el mismo ritmo al caminar. Regulus sonrió. - Si Narcissa te ve conmigo le va a ir con el chisme a tus padres, ¿no te preocupa?. - Sirius no estaba de humor para lidiar con Regulus, quien no parecía tener intenciones de alejarse.
- ¡Ah, cierto que ya no eres de la familia!. - Exclamó Regulus con un sarcástico tono en la voz. - De cualquier forma te quería preguntar. - Se detuvo y tomó a su hermano fuertemente por el brazo. Sirius era considerablemente más alto y fuerte que Regulus, así que le sorprendió al menor de los Black que hubiera podido detener al otro. Sirius rodó los ojos.
- ¿Qué?. - Preguntó exasperado.
- ¿Te sigue gustando ese Potter?. - Regulus tenía una sonrisa en el rostro y sus ojos no dejaban de brillar, estudiando las expresiones de su hermano. Sirius le miró casi horrorizado, iba a preguntarle de qué rayos hablaba o a gritarle que se perdiera o algo pero Regulus pareció leerle el pensamiento. - ¡Oh, vamos! Vivíamos juntos, ¿te has olvidado? Y a veces eras tan estúpido que dejabas tu cuarto abierto... o tal vez eran las golpizas que papá te daba las que te hacían olvidar cerrarlo...
- ¡Eres un...! - El rostro de Sirius se había puesto rojo de ira, ese maldito mocoso se había puesto a revisar sus cosas, su dia... ¡¿En que rayos estaba pensando cuando decidió escribir un diario?! Era la cosa más afeminada que pudo haber hecho, por no decir estúpida.
- Eso. - Regulus no lo dejo terminar de llamarlo como iba a llamarlo así que siguió hablando. - De cualquier forma te iba a contar, Cissa y Lucius rompieron, ¿lo sabías?. - La clase ya había comenzado seguramente, pero eso no le importó, quería asegurarse de que Regulus no abriera la boca.
- ¿Y eso a mi qué?. - Contestó. Realmente no le importaba si su tonta prima y el maldito de su novio habían roto o se habían ido a vivir a Paris o si se habían muerto.
- Lucius me pidió que te preguntara si podías verlo en la biblioteca a la hora de la cena. - Terminó Regulus sin ver el rostro de su hermano. Sirius no sabía si echarse a llorar o a reír, así que optó por lo segundo. Su carcajada llenó el pasillo de tal forma que Regulus miró a todos lados temiendo que algún maestro o prefecto llegara.
- ¡No se por quien sentir más pena, si por Malfoy o por ti!. - Dijo entre carcajadas. Regulus hizo una mueca como ofendido. - ¿Lucius quiere revolcarse con un traidor?. - Seguía riendo.
- ¡Baja la voz idiota!. - Gruñó Regulus entre dientes. - ¡Yo solo te digo! Hasta podrías cambiar tu imagen con la familia. - Ante esto último la risa de Sirius se hizo más amplia, Regulus podía jurar que toda la escuela los estaba escuchando. Bien, había entregado el mensaje, puso sus manos en los bolsillos de su túnica y se dio la media vuelta.
- ¡Gracias Reggi!. - Gritó Sirius al verlo marcharse, la risa le había sacado lágrimas, sin duda esto le había alegrado el día.
James y Lily se encontraban sentados juntos en la clase de adivinación, James visiblemente aburrido, Lily le daba un codazo en las costillas cada vez que lo veía cerrar los ojos. Levantó la mirada y la dirigió hacia donde estaban sentados Remus y Peter, miró de inmediato el asiento vacío, ¿Dónde se había metido ahora?. No había visto a Sirius desde la noche anterior cuando... Hundió su rostro en sus palmas al recordarlo. Lily lo miró de reojo.
- ¿Qué?. - La escuchó susurrándole. Levantó el rostro.
- Nada. - Respondió reponiéndose un poco, tomando el lápiz de nuevo.
- Algo pasó entre tu y Sirius. - Afirmó Lily ya sin mirarlo, poniendo su atención en el pizarrón.
- ¡No pasó nada!. - James exclamó en la voz más baja que pudo.
- Soy muy perceptible Potter. - Respondió la pelirroja. - No puedes engañarme.
- No lo estoy haciendo. - Suspiró. - No pasó nada.
- ¿Y dónde está por cierto?. - James alzó los hombros, intentando no darle importancia. - ¿Por qué no vas a buscarlo?. - James tragó saliva ante la pregunta de su novia, realmente no sabía como dirigirse a Sirius, le incomodaba y sinceramente no le gustaba aquel sentimiento de no poder hablar con su mejor amigo. Lily le volteó a ver y con la mirada parecía insistirle. Suspiró. Tarde o temprano tendría que enfrentar a Sirius. Alzó la mano.
- ¿Puedo salir profesor?.
Sin duda el mapa del merodeador le estaba siendo útil en esto de asechar a Sirius. Se encaminó al dormitorio en busca del mismo aunque se sorprendió al no ver que no tenía que usarlo después de todo. Ahí estaba Sirius, recostado en su cama. James se pasó una mano por detrás del cuello.
Sirius le miró y sonrió. Vio el nerviosismo en su amigo. Sin duda su encuentro con Regulus le había puesto de buen humor, ni siquiera el ver a James le había recordado lo enojado ni lo triste que estaba esta mañana. Esperó a que James hablara.
- ¿Por qué no has entrado a clase?. - Preguntó el chico, incómodo ante el silencio.
- Se me ha hecho tarde. - Respondió Sirius. James arqueó una ceja.
- Apenas van quince minutos. - Le afirmó entrando más al dormitorio pero manteniendo su distancia, con las manos en los bolsillos y evitando cualquier contacto visual.
- Ya que. - Suspiró el de los ojos grises, sentándose sobre la cama.
- ¿Te sientes mal?. - Preguntó James, recordando la condición de su amigo.
- No Prongs, no me siento mal. - Sirius levantó la mirada, encontrándose con los ojos marrones.
- Bien. - Murmuró, sin saber que decir exactamente. Se quedaron inmediatamente en silencio. Sirius le buscó con la mirada, como intentando incomodarle más. - Quería pedirte disculpas... - Comenzó rompiendo el silencio, ya sin soportar la mirada del otro sobre él. - ...Por lo de ayer.
- ¡Ah eso!. - Sirius exclamó dejándose caer de espaldas sobre la cama.
- No debí haber dicho ni hecho eso. - James no miraba más que el suelo.
- ¿Por que no era cierto?. - Preguntó el otro, sonriendo, contrastando con su batalla interior que le recriminaba haber preguntado si sabía que odiaría la respuesta.
- Tú me gustas. - Sirius dejó de sonreír y volteó su rostro, mirándolo. James seguía viendo el suelo, intentando encontrar algo interesante que le distrajera. - Lo cierto es que me gustó tener sexo contigo, pero me gusta más Lily y por eso te quería pedir que no le dijeras nada de lo pasó entre nosotros ni del bebé. - Terminó. - Sirius tragó saliva como intentando deshacer el nudo que se había formado en su garganta. Apretó los dientes.
- Eres un maldito. - Gruño, podía oír sus dientes rechinar.
- Lo sé. - Admitió James, cerró los ojos, odiaba haber dicho eso, pero no sabía que más decir. Sabía que lo lastimaría, que lastimaría a su querido Sirius pero realmente no supo que más decir; por que era verdad, ¿o no?, a él le gustaba más Lily, él estaba con Lily; incluso cuando Sirius estaba esperando un hijo suyo.
- Vete, ¿quieres?. - Escuchó decir a Sirius, casi podía escucharlo llorar. - No quiero que me vuelvas a hablar. - James no se movió. Vio como Sirius alcanzaba lo más cerca que tuvo a la mano, el libro de pociones. El otro chico lo arrojó contra él lo más fuerte que pudo. James alcanzó a hacerse a un lado, el libro le pasó casi rozando pero al final chocó contra la puerta. - ¡¡VETE!!. - Distinguió como Sirius se ponía de pie y se dirigía hacia a él, vio sus ojos brillar por las lágrimas y la furia, su rostro totalmente humedecido. Se volvió a maldecir por eso, por haber provocado esto. Sintió el puño de Sirius en su mejilla, se tambaleó por el golpe cayendo al suelo. Levantó la mirada y notó que Sirius lo tomaba por el cuello de la camisa. - ¡¡Defiéndete cobarde!!. - Le gritó en el rostro. La expresión de James seguía como al inicio, era pena, era culpa.
- No podría, no lo merezco. - Susurró. Sirius aflojó los puños, dejándolo caer. Lo vió salir corriendo de la habitación y él, James, se quedó un rato ahí, en el suelo con la misma mirada de culpa y pena.
La clase había terminado sin muchas noticias que recalcar, a excepción de que el profesor le había dicho a Remus que encontrara a Potter cuanto antes y le dijera que había causado que Gryffindor perdiera 20 puntos por no haber regresado a la clase y que tenía detención a partir de mañana por la tarde. Remus suspiró, no tenía idea de porque Sirius no había llegado a clase pero sabía que James había salido a buscarlo, Lily se lo había confirmado cuando la clase terminó. Supuso que lo más lógico sería regresar al dormitorio y si no encontraba ahí a los otros dos, peleándose o besándose, entonces utilizaría el mapa. Llegó al dormitorio. Peter había ido a las cocinas adjudicándose un hambre tremenda, aunque acabara de desayunar hace una hora. Abrió la puerta lentamente, imaginándose cualquier clase de escenario; lo cierto es que no se esperaba encontrar a James en el suelo, recargado contra la pared, con la cabeza hundida entre las rodillas.
- ¿Qué pasó?. - Se sentó al lado de su amigo, asumiendo que éste había encontrado a Sirius.
- ¿Qué me pasa?. - Preguntó implorando por una respuesta, Remus podía ver la frustración en su rostro. - ¿Por qué no puedo dejar de pensar en él? ¿Por qué siento la necesidad de lastimarlo de esta forma?. - Miró al licántropo a los ojos, empezaba a ver borroso por las lágrimas que comenzaba a aflorar de sus ojos. - Como si quisiera que me odiara y no tener que verlo de nuevo.
- ¿Qué es lo que quieres James?. - Remus entrecerró los ojos. - No puedes estar jugando ni con Sirius ni con Lily. ¡Mírame!. - Su grito estremeció al otro. - ¿Qué es lo que quieres? ¿A quién quieres?. - James no pudo responder.
No había asistido a ninguna clase, después, pensó, podría decirle a Madam Poppy que se sintió mal y no pudo asistir a las clases y ella le daría algún permiso o algo. Lo cierto es que no se sentía bien, todavía no podía dejar de pensar en las palabras de James, sentía las lágrimas caer y se mantenía limpiándolas con sus mangas, una tras otra, aún tenía apretada la quijada, aún sentía la necesidad de golpear un muro y no parar hasta descargar toda la furia. Lo cierto es que me gustó tener sexo contigo. Se sentía más que usado, se sentía sucio. No sabía a donde sus pies lo dirigían pero se mantuvo caminando. Quería gritar, tan fuerte como había reído esta mañana. Pero no pudo, no pudo abrir la quijada y peor aún, no podía dejar de llorar. De pronto se detuvo y miró al frente. La biblioteca. Pensó en la hora, recordando toda la conversación con Regulus. Maldijo el hecho de saber que era la hora de la cena. No había comido nada desde las fresas, ahora mismo sentía un hambre tremenda, pero no había pensado en eso hasta ahora. Se sonrió a si mismo, que inoportunos eran sus pensamientos. Se volvió a pensar en Regulus. No supo como ni cuando sus pies lo habían hecho entrar a la biblioteca. No muy lejos vio al chico rubio en una silla, leyendo algún libro. Se llevó una mano a los ojos y los talló con ella. ¡¿Qué diablos estás haciendo aquí, Black?! Se preguntó a si mismo. No supo cuanto tiempo pasó en esos momentos, ni como Lucius Malfoy ya estaba casi enfrente de él. Lucius era ya de último año, destinado a casarse con Narcissa Black definitivamente; hasta esta mañana, que Regulus le había contado de su separación. Aunque Sirius era alto e imponente, Lucius le ganaba en ambas cuestiones, le sacaba casi una cabeza, esto se notó aún más cuando estuvieron de frente.
- Me has sorprendido, no creí que vinieras. - En el rostro de Malfoy se podía ver una sonrisa complacida o triunfante, Sirius no pudo diferenciar. Intentó recobrar fuerzas.
- No estaba en mis planes. - Respondió en voz baja pero firme, manteniendo su acostumbrada fortaleza.
- ¿Y entonces?. - Sirius no pudo responder, él ni siquiera sabía que rayos estaba haciendo ahí. Lucius rió en voz baja y antes de que el profesor a cargo les regañara, se encaminó fuera de la biblioteca, obligando a Sirius a seguirle.
- ¿Qué quieres?. - Preguntó Sirius una vez fuera, soltándose de un tirón del otro.
- Sígueme. - Lucius no se detuvo. Sirius iba a negarse, a soltar una burla, cualquier cosa digna de Sirius Black pero no pudo, recordó las palabras de James y no pudo y se sintió solo, se sintió miserable y cuando observó a Lucius alejarse más y no pudo resistirlo, no quería quedarse ahí solo, no quería sentirse así y pronto se vio a si mismo siguiendo al Slytherin.
Llegaron al Cuarto de Requerimientos en cuestión de minutos. También los merodeadores había encontrado esta sala en tercer año. Apenas reaccionó cuando Malfoy lo jaló por el brazo y lo tiró al suelo alfombrado. Ni siquiera tuvo tiempo de preguntarse por que el suelo estaba alfombrado pues Lucius ya se encontraba sobre de él.
- ¡¿Qué rayos haces?!. ¡Suéltame! - Sirius le tomó por los hombros e intentó empujarlo pero Lucius se puso firme y aunque el Black era fuerte, al parecer Malfoy lo era más. Se miraron a los ojos, los grises encontrando a los azules. Lo cierto es que me gustó tener sexo contigo, pero me gusta más Lily. Escuchó la voz de James decir en su cabeza y casi sin pensarlo sus manos aflojaron la fuerza sobre los hombros del otro y casi sin pensarlo respondió fieramente al beso que el otro ya le estaba dando; casi sin pensarlo dejó que le quitara la túnica y y la corbata y la camisa, sin pensar tampoco, gimió cuando sintió los labios del otro sobre su cuello y pensó en James y apretó los ojos pero no pudo quitarse de la mente la imagen de James.
- Habla con esa persona. - Remus le había dicho. - Habla con esa persona a quien quieres. - Así que James tomó el mapa del merodeador y vio ambos nombres, Lily Evans y Sirius Black, una en el comedor y otro en... ¿El Cuarto de Requerimientos?, ¿Qué hacía ahí?. No sabía si era con Sirius con quien debía hablar, pero sin duda quería saber que hacía su mejor amigo (hasta esta mañana) en el Cuarto de Requerimientos; así que se dirigió ahí de inmediato.
Fue como una estaca en el corazón, escuchar los gemidos de Sirius, ver a Malfoy moverse dentro de su Sirius de aquella forma tan... le costaba respirar, le costaba mantenerse de pie. Al parecer ninguno de los dos había notado cuando había entrado, al parecer no podían escuchar nada más.
N/A:
Que capítulo más corto y pobre, lo sé, no me maten :(. Sir Prongs es un desgraciado, lo sé, pero es mi hermoso desgraciado :3 no lo odien. Y recuerden que Sir Pads está en un estado trágico de emocidad combinada con un embarazo juvenil, no lo critiquen... demasiado, es igual de hermoso que Sir Prongs.
Tuve un debate interno entre quien sería el maldito que asaltaría a Siri pero todo acabó en Lucius, ahí me dicen si odian la idea :(
¡Lo de Remus juro que fue repentino, no estaba planeado! Espero que no me maten mucho por eso, llámenme "perra desgraciada, ¿por qué haces sufrir a remy?" pero no me mateeen, tengo que graduarme. Claro que no creo que Remy deba ser un mártir :) así que ya veremos lo que pasa con él.
Verso del Inicio at Angel de Hielo de Anabantha
No lo había mencionado antes pero todos los nombres de los capítulos son por canciones de Anabantha :).
19 de Agosto del 2008
