Letanías

Yami to Fujikiri

Capítulo 5

Barcos Fantasmas

Te va bien, pequeño corazón roto
Ojos abatidos, tiempo de vida en soledad
Lo que quiera que camine en mi corazón caminará solo

No hay ojos para ver el cielo al lado de mi
Mi tiempo esta todavía por llegar


Lo más natural sería irse, lo más natural sería gritar y comenzar a golpear a uno, a cualquiera. Lo más natural sería no importarte e ir con tu novia. Pero la mayoría de las veces lo natural es lo menos adecuado o lo menos deseado, quizá; lo natural es lo que pocos hacemos pues siempre hay un extraño hablando en nuestra cabeza, recordándonos lo que pudimos hacer y no hicimos y una vez que has escuchado esa voz sabes lo difícil que es hacer lo natural.

O no.

Lo cierto es que James prefirió lidiar con esa voz después o quizá no tuvo el valor de ver a Sirius a los ojos y de enfrentarse a la realidad, una realidad donde lo había perdido sin siquiera tenerlo, sin siquiera haberlo deseado, hasta ahora.

James salió del Cuarto de Requerimientos tan en silencio como entró, sin que los otros dos pudieran notarlo. Una vez fuera comenzó dirigiéndose al comedor, en donde minutos antes había visto el nombre de Lily cuando revisó el mapa del merodeador, sin embargo pronto se detuvo; por alguna razón no deseaba ver a Lily en esos momentos, así que pronto se puso en marcha rumbo a los dormitorios.

Cuando llegó Remus seguía ahí, estudiando en su propia cama. No levantó la mirada cuando el otro llegó. James por su cuenta se lanzó sobre su cama y se recostó mirando al techo.

Esto que sentía no era igual a lo que sintió cuando vio a Lily, por unos segundos creyó que sería igual, que se sentiría tan frustrado y tan furioso como aquella vez, pero no fue así, en estos momentos se sentía... miserable. Su mejor amigo, su compañero leal... se podía acostar con quien quisiera, ¿o no?, ¡No, claro que no!. Podía recordar la suave piel de Sirius bajo la suya, a pesar de aquella borrachera, podía recordar claramente su olor y lo deseaba, deseaba poder volver a aspirar aquel aroma, sentirlo una vez más; pero era más que eso. De pronto sintió el deseo de tener a Sirius no en su cama, o no solamente, solamente se contentaba con tenerlo, enfrente de él, tal vez, mirarlo simplemente, ni siquiera pedía hablarle, solamente quería tenerlo ahí para verlo.

Entonces lo supo. Sin embargo...

- Es demasiado tarde... - Dijo en voz alta.

- ¿Por qué?. - Preguntó Remus. James negó con la cabeza, no queriendo recordar. Remus entendió, conocía a sus amigos tan bien que no necesitaba escuchar más para saber la verdad. - ¿Es Sirius no?. - James seguía sin responder, seguía viendo al mismo punto inexistente del techo. - A quien quieres.

- Yo... - Comenzó susurrando. - ...¿Por qué? Estaba seguro de que me gustaba Lily hasta hace poco, no lo entiendo. - Alzó la voz un poco, un tono de desesperación en su frase.

- Bueno, eso... - Respondía Remus. - ...tampoco lo se yo, pero piensa que Sirius y tu han estado unidos desde primer año, algo de eso tenía que nacer. No estoy diciendo que por ser mejores amigos pero... - Remus se detuvo al pensar si estaría bien seguir, él tampoco estaba pensando las cosas con claridad ciertamente. - Después de todo este tiempo, el chico te conquistó, pero es tan difícil admitir tus sentimientos por alguien que ha sido tu amigo, más aún, tú mejor amigo; así que realmente te niegas, te escondes. Pero ahora que has tenido la oportunidad por que te viste forzado a enfrentar tus sentimientos por Sirius, te has dado cuenta de la verdad y no te quedó otra opción más que aceptarla. - James le miró contemplativo y ciertamente Remus tenía razón, simplemente necesitaba un motivo, una excusa y el bebé fue perfecta. Pronto escuchó la voz de Remus continuar. - Sirius fue más objetivo con sus sentimientos, el se dio cuenta de que tu le empezaste a gustar desde hace tiempo. - Acabó con voz clara. James le miró.

- ¿Qué?. - Preguntó incrédulo.

- ¿¡Por favor, de verdad eres tan despistado!?. - Remus sonreía al ver la duda en la cara de su amigo. - Yo mismo me di cuenta sin que el mismo Sirius me lo dijera. Después me lo confirmó. - Añadió rápidamente. - Es por eso que sabía que yo no tendría oportunidad... - Esto último fue casi un suspiro, aunque no tardó en retomar su postura, sonriente, tratando de animar al otro.

- La persona que mencionaste, que a él le gustaba. - James seguía dudando, de verdad no esperaba que Sirius sintiera eso por él.

- Claro que eras tú. - Aseguró el licántropo. - ¿Acaso creías que él, en su sano juicio y no sintiendo nada por ti mas que amistad, dejaría que te acostaras con él nada más por que si?

- Eso... - James bajó la mirada. Era cierto que Sirius no haría eso, incluso cuando el mismo James le había tentado con su promesa, lo cierto es que si no lo hubiera vivido, si se lo hubieran contado, James no lo hubiera creído. Era verdad. De pronto recordó aquella mañana. Fue un estúpido, había jugado con los sentimientos de Sirius completamente, su mejor amigo sentía algo por él y lo único que había hecho era hablar de Lily y recordarle que era a Lily a quien quería. Suspiró. Al final de cuentas, solamente quería estar con Sirius, al final de cuentas y después de seis años, era a Sirius a quien quería.

- ¿Y entonces realmente tu...?. - Cuestionó Remus, intentando darle tiempo. James afirmó con la cabeza.

- Lo quiero. - Susurró firmemente, como si por fin la idea estuviera clara.

- En ese caso. - Habló Remus cabizbajo pero pronto levantó la mirada y sonrió tan sinceramente que James solamente pudo compararlo a la vez en que él, Sirius y Peter le confirmaron sus deseos de aprender a convertirse en animagos para ayudarlo. - Te deseo suerte.


No se quedaron juntos un rato después de que todo terminó, no hubo caricias no romanticismo. No es que Sirius lo deseara de todas formas, le pareció mejor de esta forma, no tendría que enfrentarse a más. Tanto Lucius como Sirius ya se encontraban poniéndose sus uniformes, Lucius tan calculador como siempre, Sirius un tanto nervioso pero sin demostrarlo, ambos en silencio. No era que Sirius si quiera le atrajera Lucius, de hecho era una de esas personas tan desagradables que le costaba incluso voltear a ver, ni siquiera era tentador o divertido molestarlo como a Snape; simplemente no le agradaba la idea de encontrárselo por los pasillos o hablar con él. No, Lucius no le agradaba para nada, pero aún así estaba ahí, deseando que no se marchara. Apretó los ojos, como intentando controlarse, su mente apenas si le funcionaba. ¡Detenlo!, le gritaba, Deja que se vaya, una nueva voz intervenía, a quien quieres es a James. Seguía hablando. Detenlo.

- ¿Por qué?. - Sirius cedió, buscó cualquier cosa, lo que sea, especialmente cuando vio a Malfoy encaminarse a la salida del cuarto. Lucius se detuvo - ¿Por qué rompiste con Cissa?. - ¿Cissa? se preguntó a si mismo, hacía años que no llamaba a Narcissa de esa forma, antes de entrar a Hogwarts, antes de darse cuenta de muchas cosas. Lucius enarcó una ceja.

- ¿Te importa? No me digas que te preocupas por tu prima. - ¿Preocuparse por su prima? ¿Preocuparse por un Black?... él odiaba a su familia, realmente... realmente los odiaba. Aunque sabía que en el fondo, muy en el fondo tanto para Regulus como para Narcissa, lo que realmente importaba era complacer a sus padres, realmente no sabía que clase de personas podrían ser ambos si no se preocuparan por eso, que clase de creencias pudieran tener; tal vez ese hecho le hacía tolerarlos un poco más, contrario a Bellatrix, quien sin lugar a duda compartía todo el legado de los Black con orgullo y de hecho, Bellatrix lo hacía ver todavía más potente. El odiaba a sus padres, quienes nunca demostraron ni un ápice de cariño, de preocupación; quienes lo obligaban a cumplir con sus creencias, sus ridículas creencias y por supuesto a Bellatrix, quien era una réplica exacta de sus padres, quien se emocionaba al saber de alguna muerte de cualquiera, incluso de magos puros, la sola muerte la emocionaba y eso para Sirius, era abominable. Pero supuso que podría preguntar por Narcissa sin sentirse completamente traidor a sus propios pensamientos o a su hermano Regulus, y por supuesto a Andromeda y a su tío Alphard.

- Tengo curiosidad. - Consiguió responder a pesar de la batalla interna que sostenía. Hubo algunos minutos de silencio donde ninguno se movió.

- Ella me engañó. - Lucius admitió.

- ¿Qué?. - De todas las cosas que Cissa podría hacer por complacer a los Black, engañar a Malfoy no estaba dentro de ellas y de hecho eso le traería varios problemas ya que Lucius había sido elegido como su prometido. Además, él ya los había visto juntos, se podía decir que para dos slytherin, realmente se querían.

- Lo que oíste. - Sonó exasperado y pronto renovó el paso.

- ¿Estas seguro?. - Sirius volvió a detenerlo. - ¿Quiero decir, los viste o ella te lo confesó?. - Lo cierto es que le había crecido una enorme curiosidad, ¿Es que Narcissa se había revelado?

- Métete en tus propios asuntos Black. - Lucius lo miró de reojo. - Me lo contó una fuente lo suficientemente confiable. - Y con eso se retiró. Te veré después.

Sirius suspiró, intentó mantenerse firme. Su actitud, sus necesidades eran verdaderamente patéticas. Por ahora lo único que quería hacer era buscar algo para comer, no había probado bocado en todo el día y eso en su condición no debía ser bueno. Así que se apresuró a la cocina en busca de los elfos domésticos por segunda vez en el día.

Tomó, si bien no todo lo que pudo, si lo suficiente para satisfacer el hambre que traía, al menos tres sándwiches y varias frutas; pero no se sintió comer con los elfos; así que se llevó todo a los dormitorios. Cuando entró en él notó a Remus ya preparándose para dormir, algunas hojas en la cama del licántropo y lamentó recordar la tarea que no había hecho. Tarea de clases a las que ni siquiera había asistido, por cierto. Recordó que tenía que ir con Madam Promfey para conseguir un pretexto decente para el siguiente día. Remus le miró al entrar y sonrió; últimamente el licántropo estaba siendo muy amable con él para su gusto, usualmente le hubiera reclamado su tardanza, le hubiera recordado que no había hecho los deberes y que andar por ahí sin hacer nada no era productivo. Suspiró, no le gustaba que también él cambiara su actitud hacia él.

- Remus, ¿me prestas tu tarea?. - Dijo mientras dejaba las cosas en su cama.

- ¿En dónde has estado que no has podido hacerla tu mismo? ¡Y todavía faltas a clases, Sirius!. - Le preguntó con su tono usual de reproche, tal vez lo que Sirius necesitaba era cotidianidad.

- Por ahí. ¿Me la prestas o no?. - Sonaba cansado así que Remus no insistió más y le alcanzó un montón de hojas. Sirius se sentó en su cama y mientras daba algunos mordiscos a la manzana más próxima, tomaba sus propias hojas blancas y comenzaba a copiar el escrito de Remus, primero leyendo el párrafo y luego reescribiéndolo con sus propias palabras de manera que no fuera igual, obviamente.

La puerta del dormitorio se volvió a abrir pero esta vez era Peter quien llegaba. El pequeño, comparado con los otros tres, rubio traía consigo un semblante de agotamiento y frustración.

- ¿Cómo te fue en detención?. - Remus sonaba molesto, aunque lo sonaba cada vez que uno de sus amigos hacía algo lo suficientemente malo como para merecer detención.

- Mal. - Dijo pesadamente. - Slughorn es cada vez más sádico. - Sirius sonrió.

- ¿Qué hiciste?. - Le preguntó, al no estar con ellos todo el día se había perdido de demasiadas cosas interesantes, a juzgar.

- ¡Nada!. - Exclamó a la defensiva.

- Su poción no salió como lo esperado. - Respondió Remus por él. - Y luego intentó intercambiar su caldero con el de Frank sin que se diera cuenta. - La cara de Peter su había puesto roja ante las palabras de Remus. Sirius soltó una carcajada. A Peter le faltaba ser Sirius o James para que algo como eso le funcionara. - Una nueva puerta, esta vez más cercana se escuchó abrir.

- Lo que me recuerda James, también tienes detención. - Era James que había salido de los vestidores. Sirius sintió su mano temblar pero se quedó concentrado en su trabajo, sin voltear a verlo. James tuvo que detenerse cuando notó la presencia de Sirius pero tampoco lo miró, apretó el puño e intentó pasar de largo hasta su cama. Aspiró todo el aire que pudo y se dirigió a Remus.

- ¿Cuándo pasó eso?. - Remus le dirigió una mirada perpleja como intentando recordarle lo de esta tarde, aunque sabía que James no había dejado de pensar en eso; en eso y en lo de hace ya unas dos horas, aunque de esto Remus no sabía nada.

- Cuando saliste de adivinación y por lo de después. - A Sirius le pareció estúpido que hablaran de esta forma, Peter ni siquiera estaba escuchando, ya se había dispuesto a dormir.

- Ah... - Exclamó James y no dijo más. Reuniendo todo su valor, miró a Sirius, quien seguía cabizbajo escribiendo. Recordó lo que había visto, apretó los dientes. Nuevamente se sintió miserable, perdido, quería a Sirius y sabía que lo había arruinado todo. También quería saber por que de todas las personas, era Lucius Malfoy; slytherin y uno de los que más aborrecían. Se levantó procurando no hacer ruido y se encaminó al frente de la cama del otro. - ¿Puedo hablar contigo?. - Preguntó en voz baja pero clara.

- No. - Su voz sonó fuerte y firme, aunque Sirius no tenía idea de donde había sacado aquella fortaleza. De hecho quería gritar si y estar con James aunque fuera por unos momentos, aunque fuera como amigos, era lo que más deseaba. Pero ceder sería verdaderamente patético.

- Sirius... - Insistió James.

- Estoy ocupado. - Levantó la vista para ver a James, sus miradas se encontraron. Sirius se sorprendió, vió algo en James que nunca antes había visto, ¿Era remordimiento? No, esto era más profundo. Era... ¿James estaba sufriendo, sufriendo por su culpa? Abrió la boca para decir algo pero no pudo. Inmediatamente bajó la mirada y siguió escribiendo.

- Estuve ahí hace poco. - Dijo James susurrando, provocando que Sirius le volviera a mirar. Se agachó para quedar a la altura del colchón, cerca del rostro de Sirius. Y volvió a murmurar, de forma que nadie más que Sirius escuchara. - En el Cuarto de Requerimientos. - Sirius abrió los ojos como platos. Se quedó sin habla varios minutos y supo que no podría engañar a James.

- Eso no es de tu incumbencia. - Intentó formular, aunque su nerviosismo era evidente.

- Lo sé. - James sonaba herido. - Es solo que... - Se volvieron a mirar, la voz de James le falló así que optó por sacudir la cabeza, suspirar y regresar a su cama para dormir o al menos intentarlo. Sirius también lo intentaría. Respiró con dificultad y después de algunos minutos volvió a su trabajo de copiar la tarea de Remus y seguir comiendo. Una media hora más tarde cuando terminó, se fue a la cama.

A la mañana siguiente, los cuatro se levantaron como solían hacerlo casi todos los días, a la misma hora, despertándose mutuamente. Por supuesto que James y Sirius no intercambiaron ni palabras ni miradas y evitaron contacto alguno, cosa que Remus notó. La mañana era tranquila para Sirius, tal vez le dolía un poco el estómago pero imaginó que había sido al comer tan rápido la noche pasada, en general se sentía bien y con las suficientes fuerzas para ir a clases. Una vez que estuvieron listos para desayunar los cuatro se dispusieron a dirigirse al comedor.

- Vayan ustedes. - Dijo James. - Remus y Peter le voltearon a ver, Sirius siguió caminando. - Tengo que ir a otro lado. - Remus le miró cuestionando. James solo le sonrió, indicándole que todo estaba bien.

- Bueno, te vemos en el salón. - Terminó Peter.

Una vez solo James se quedó pensando ahí, parado a la mitad del dormitorio. Cerró los ojos, suspiró, sabía que esto era lo correcto, no sabía se se arrepentiría, pero sabía que era lo que deseaba.

Salió del dormitorio y se dirigió a la Sala Común de Gryffindor, ahí había quedado de verse con Lily la mañana anterior, antes de que ella misma le hubiera pedido salir a buscar a Sirius. Se quedó sentado ahí un rato, pensando en lo que diría, sin poder formar un discurso determinante, sin poder pensar realmente en las palabras correctas. No tardó mucho cuando vió a Lily bajar por las escaleras que daban a los dormitorios de las mujeres. Ella le sonrió y él le devolvió una sonrisa parecida, pero algo amarga.

- ¿Me acompañas?. - Preguntó en voz baja. Separándola de las otras chicas con quienes iba. Ambos se dirigieron a las afueras del edificio, no muy lejos para asegurarse de no llegar tarde a clases. Se sentaron en una banca que encontraron cerca de ahí. Lily suspiró. James solamente estaba ahí, mirando al suelo, sin parpadear.

Se quedaron en silencio por un buen rato. Lily sonreía para sus adentros, de alguna forma sabía de qué iba todo esto y no le dolía, comprendió que si era lo mejor para James, sería lo mejor para ella y Black también le agradaba, aunque nunca sería capaz de admitirlo. Sabía que de alguna forma, siempre corrió con el riesgo de que esto sucediera y aún así le declaró sus sentimientos a James, sentimientos que tardarían en cambiar pero al final de cuentas tenía que dejarlo ir, sobre todas las cosas, no quería a un James Potter miserable a su lado, prefería ver al mismo arrogante, un poco más maduro, muchacho sonriente aunque fuera lejos de ella.

- ¿Es Sirius?. - Lily rompió el silencio. James la miró, ella tenía su vista dirigida a la distancia, viendo el cielo claro matutino.

- Si... - James murmuró intentando no sonar muy duro o cruel, pero de alguna forma pensó que Lily no necesitaba de eso, se veía tan fuerte y firme, se preguntó como le había dejado de gustar tal chica tan maravillosa y sonrió para sí mismo, lo mismo pensaría de Sirius.

- Te has tardado. - Ella le miró también. - La verdad es que no me lo esperaba, aunque sabía que Sirius sentía algo por ti. - Terminó suspirando pero manteniendo su sonrisa.

- ¿A qué te refieres?. - Era como hablar con Remus, James tenía esa misma sensación.

- Era obvio, también pensaba que tu llegarías a sentir algo por él pero no estaba segura, aunque en los últimos días ese sentir se hizo más grande, de alguna forma sabía bien que esto era lo más certero. - Terminó poniéndose de pie.

- Lily... - James la detuvo, ella se giro para quedar enfrente de él. Se inclinó un poco y le besó la frente.

- Te deseo toda la suerte del mundo, quiero que seas muy feliz. - Y se marchó.

James se quedó un rato más ahí, pensando en Lily y en Sirius y en lo afortunado que había sido todo este tiempo al tener a dos amigos tan extraordinarios. Se sintió determinado en recuperar la amistad de Sirius, se sintió firme, Lily le había hecho sentirse así. Se levantó él también después de un rato y se dirigió a clases. Se encontraría ahí a Sirius y a Lily y sabría que no podía retractarse.


A la hora de la cena los cuatro merodeadores se encontraban en el comedor, todavía el silencio entre Sirius y James era evidente, aunque ya eran varias las veces en las que James intentaba entablar conversación con el otro, sin lograr mucho, Sirius siempre parecía cortar sus palabras y un silencio entre los cuatro se agraviaba, hasta que Peter o Remus hacían un comentario cualquiera y se reanudaban las risas.

James notó al otro acercarse a ellos, él y Remus estaban de frente al comedor de Slytherin. Frunció el ceño, no pensaba hacer lo que creía, ¿O si?.

- Black. - Lucius Malfoy habló. Sirius volteó a verlo.

- Malfoy. - Respondió de la misma manera.

- Estamos ocupados Malfoy. - Dijo James interviniendo, no se dejaría ganar por una basura de Slytherin, menos por Lucius Malfoy.

- Poco me importa eso Potter. - Respondió el otro. - Venía a ver si podíamos platicar un rato. - Se dirigió a Sirius.

- Perdón, no creo que me haya dado a entender bien o lo suficiente para tu cerebro. - Volvió a hablar James, mirando al otro con desprecio. - Sirius y nosotros tres estamos ocupados. - Sirius le miró como cuestionando su repentina agresividad, aunque entendía que siendo Malfoy y también por el hecho de que James sabía lo que había sucedido.

- ¡Si serás patético Potter!. - Rió Malfoy. - Métete en tus propios asuntos, ¿no les has dicho que estamos juntos Sirius?. - La sonrisa burlona de Lucius no se había borrado, menos cuando volteó a ver a Sirius, quien le respondió con una cara de espanto. Sin duda no les había dicho y no planeaba hacerlo. James apretó los puños por debajo de la mesa, estaba a poco de pararse y golpear a Malfoy pero la mano de Remus que se posó en su hombro le hizo controlarse. Vio a Sirius tartamudear. Fue suficiente.

- ¡Largo de aquí Malfoy!. - James se levantó precipitadamente, tirando su plato y vaso. Ambos se miraron amenazante. Sin duda alguna Sirius no entendía la actitud de James, pero lo cierto es que no lo dejaría meterse en esto.

- Es verdad. - Alzó la voz. - Lo que dice Lucius es cierto. - Remus le miró apenado, como sintiéndose mal por su amigo.

- Sirius, la única razón por la que pasó eso fue por que estabas sensible, por que antes de eso yo... - Se cortó a si mismo y luego continuó. - El se aprovechó de eso. - James suavizó la voz al dirigirse a su mejor amigo, rezando por que se retractara.

- ¡No estoy sensible ahorita James!. - Exclamó mientras se ponía de pie. - Y no te necesito. - Terminó en voz baja y pronto se unió a Lucius y ambos salieron del comedor.

James se dejó caer pesadamente en el banco, poniendo su rostro entre sus manos, como intentando no pensar en lo que había pasado.

- Eso... ¿realmente fue enserio?. - Preguntó anonadado Peter, quien se había quedado en silencio todo el tiempo, tan solo por ser Malfoy de quien se tratara todo esto.

- ¿Tu sabías de esto?. - Remus le preguntó susurrando. James levantó un poco el rostro.

- Los vi. - Terminó en una voz apenas audible. Miró a Remus con lágrimas en los ojos. - ¿Lo he perdido?.

- No. - Remus sonrió. - No lo creo y tampoco creo que Lucius Malfoy tenga buenas intenciones. - Dijo endureciendo el semblante.

- ¿Y qué podemos hacer?. - James sonaba desesperado. - Sirius ni siquiera quiere escuchar. Remus suspiró, intentando buscar una respuesta a la interrogante de su amigo, respuesta que no encontró.


Toda la semana el grupo se había distanciado de Sirius, aunque no por que así ellos lo quisieran. Cada vez que James o Remus intentaban hablar con él sobre Malfoy, Sirius simplemente se alejaba sin escucharles. La mayor parte del tiempo cuando no eran clases, se la pasaba en los dormitorios o con Malfoy, quien parecía más que gustoso de la presencia del otro. Lo cierto es que odiaba estar solo pero no podía evitar alejarse de James, no podía enfrentarlo, sentía que en cualquier momento su cerebro le fallaría y se lanzaría a besarlo.

Pero lo cierto también es que se sentía cada vez más miserable. No sentía nada por Lucius, solamente no quería quedarse solo. Pero aún así, cada vez que estaba con Lucius, James le venía a la mente y no podía evitar llorar, no podía evitar recordarlo.

El fin de semana había llegado y Sirius se encontraba afuera, sentado cerca del lago, copiando de nuevo la tarea de Remus pues no se sentía de humor para hacer la suya. Era con Remus con el único con quien podía hablar ya, a menos de que comenzara a hablar de Lucius. Peter le miraba como si fuera un extraño, no creyéndolo capaz de dormir con un Slytherin y menos con Lucius Malfoy.

De pronto escuchó el llanto de una persona, una chica al parecer. Dejó que el sonido lo guiara y pronto encontró a una rubia sentada frente al otro extremo del lago, con las rodillas en el pecho.

- ¿Cissa?. - Llamó a su prima. Narcissa lo miró.

- ¡Vete de aquí Sirius!. - Le gritó poniéndose de pie. - ¡Es a ti a quien menos quiero ver, maldito traidor!. - Sirius se sorprendió, sin lugar a duda Narcissa no era de las que se ponían a la defensiva, esa era Bellatrix.

- Bien. - Comenzó. - Solamente no me molestes con tus lloriqueos. - Se dió media vuelta para irse pero la voz de su prima le detuvo.

- ¡¿Cómo te atreves a quitármelo?!. - Le gritó y Sirius supo de qué iba todo esto.

- El me dijo que tu lo engañaste. - Dijo volteando a verla.

- ¡Eran mentiras de esa idiota de Stacey!. - Volvió a alzar la voz. - ¡Yo nunca...! ¡Yo lo amo! ¡Me iba a casar con él!. - Y Sirius comprendió y de alguna forma sintió pena por su prima, por que también él había perdido a la persona a quien quería.

- Entonces... creo que debes aclarar eso con él. - Le susurró.

- Tu no... ¿no estás con él?. - Le preguntó la otra de la misma forma, sorprendida. Sirius afirmó.

- Pero no realmente de esa manera. - Contestó. - Quiero decir, no lo quiero. Además tus padres te mataran si se enteran de esto. - Finalizó y pronto se retiró de aquel lugar, dejando ahí a una silenciosa Narcissa.


En aquellos momentos la Sala Común de Gryffindor se encontraba realmente sola, el juego de Gryffindor contra Ravenclaw había comenzado varios minutos antes y la gran mayoría de los estudiantes estaban en el campo apoyando a sus respectivos equipos así que ver a un Gryffindor en la Sala Común sería bastante inusual.

Y sin embargo ahí estaba Lily Evans, sentada frente al fuego de la chimenea, con la mirada clavada en las llamas, sin un sentimiento claro que cruzara su semblante, que se pudiera leer y saber al menos como comenzar una conversación, no así al juicio de Remus, quien había bajado las escaleras de los dormitorios en un silencio casi espeluznante. A pesar de que James estaba jugando, pronto sería luna llena y no se encontraba con ánimos de ir a gritar. No habían visto a Sirius desde hacía una hora, cosa que había deprimido considerablemente a James; pensó que seguramente había ido con Malfoy. Así que al final, de sus cuatro amigos cercanos, solamente Peter había ido a animar a James. Remus solamente esperaba que fuera el mismo Potter de siempre y no se dejara afectar por los recientes eventos, pues sabía que si perdía este partido se iba a deprimir aún más.

La profesora Mcgonagall había hecho de todo para que el profesor de Adivinación aplazara la detención de James, ya con Sirius fuera del equipo no podía darse el lujo de también perder a su capitán, así que James había podido jugar en este partido.

Al bajar, Remus no se esperaba encontrar con alguien más, tal vez con Sirius, quien seguramente no iría a animar a James; sin embargo aún no se cruzaba con el chico y en cambio era la pelirroja la que estaba ahí sentada.

- Así que nosotros somos los mártires. - Lily se asustó tanto ante la repentina voz que se alzó detrás de ella que pegó un pequeño brinco en el sillón, Remus se dio cuenta de esto e inmediatamente volvió a hablar, una vez que Lily ya lo había visto y había confirmado de quien se trataba. - Lo lamento, no quise asustarte, no esperaba encontrar a alguien de nuestra casa por aquí.

- No tenía ganas de romperme los tímpanos con los gritos de mis amigas. - Lily sonrió amargamente. Remus se acercó hasta donde estaba y se sentó a su lado. Lily miró de reojo el libro que el otro chico traía entre las manos. - ¿Barcos Fantasmas?. - Remus miró su propio libro y rió.

- ¿Ni los muggles creen en esto, verdad?. - Rió provocando la risa de la otra. - Supongo que estaba muy aburrido, es que realmente son historias divertidas, no puedo decir que culturales o inteligentes, pero divertidas, me mantienen despierto. - Confesó sin dejar de reír. Lily le contestó de la misma forma y le estiró la mano como pidiendo el libro. Remus se lo dio, miró como Lily contemplaba la portada, una especie de barco pirata, bastante viejo y semitransparente.

- Si tú lo dices, lo leeré uno de estos días. - Después de eso puro silencio inundó la habitación. - Los mártires, ¿eh?. - Murmuró Lily después de varios minutos. - ¿Sirius?. - Remus solamente asintió con la cabeza. - Nunca lo hubiera imaginado, lo confieso; no eres muy fácil de predecir, no eres tan transparente como James o como Sirius. - Terminó la chica.

- Tu tampoco. - Contestó sonriendo, como compartiendo sus sentimientos. - James no me ha tenido que decir que han roto, no entiendo como es que a Peter no le parece extraño que toda la semana no se hayan visto. ¿Estás bien?. - El licántropo vio a la otra chica suspirar.

- Si. - Afirmó. - De hecho yo fui la que le dijo que esto sería mejor, aunque creo que si me hubiera quedado callada, James hubiera terminado conmigo. - Dejó salir una pequeña risita. - Por ahora tengo el privilegio de decir que corté en cierta forma a James Potter. - Remus también rió en voz baja.

- Así que son amigos. - Cuestionó, más afirmando.

- Si. Realmente creo que James fue sincero conmigo, no me gustaría perder su amistad. - Sonrió amargamente. - ¿Y tu?. - Preguntó al cabo de unos minutos. - ¿Por qué no has intentado nada con Sirius?

- Desde hace tiempo que a Sirius le gusta James. - Contestó pesadamente, como si ya hubiera respondido esta pregunta varias veces. - No quería agobiarlo con mis problemas, no quería hacerlo sentir mal por mi o algo por el estilo. - Lily suspiró e inmediatamente volvió su mirada al fuego.

- Realmente. - Susurró. - Somos los mártires.


Sirius se había quedado de ver con Lucius en el Cuarto de Requerimientos cerca de las siete de la tarde. Hace minutos, después de haber hablado con Narcissa se dirigió hacia dicha sala, había pasado cerca del campo de quidditch y había escuchado varios alaridos que clamaban por Ravenclaw, al parecer habían sido los triunfadores del partido; pensó de pronto en como James se sentiría pero instintivamente sacudió la cabeza intentando sacarse de la mente al Potter. El también era miembro del equipo, golpeador pero desde hace días que Madam Promfey le había dado una nota a la Profesora Minerva, cabeza de Gryffindor, y a James, capitán del equipo, excusando a Sirius de jugar durante todo el año. En aquel momento se le había hecho raro a James pero no tardaría mucho en saber la razón así que no mencionó nada. Suspiró al pensar en el quidditch, realmente le gustaba jugar, no tanto como a James, pero le gustaba bastante, pero supuso que en su condición no sería lo más inteligente.

No tardó en llegar a la sala, unos cinco minutos después de lo acordado. Lo cierto es que estaba determinado a terminar con esta locura y gran parte de esta decisión fue gracias a Narcissa, aunque no le importaba su prima demasiado, no quería ser una persona tan vil como para hacerle eso, fuera una Black o fuera quien fuera.

Al entrar al Cuarto Lucius ya lo estaba esperando. Miró al rubio y suspiró, a pesar de todos sus temores, a pesar de toda la debilidad con la que cargaba, tenía que hacer esto, tenía que recuperar un poco de dignidad. Se acercó a él.

- Te estaba esperando. - Dijo mientras intentaba pasar un brazo por la cintura de Sirius, pero éste se echó rápidamente para atrás.

- Hoy he hablado con Narcissa. - Comentó con voz clara. Lucius le miró con el ceño entrecerrado. - ¿De verdad la crees capaz de eso? En primer lugar nunca te engañaría por el solo temor a la familia, créeme, y en segundo la he visto, sé que eres su adoración, la verdad no se por qué, pero lo eres. - Terminó con los ojos clavados en el otro, firme, no dejaría convencerse de nada más.

- ¿Qué me estás intentando decir?. - Lucius rió.

- Que hables con ella, sé que si bien los de su clase no son capaces de amar, al menos sienten algo entre ustedes. - Lo último lo dijo con un tono sarcástico, pero era realmente lo que pensaba, al final de cuentas seguía siendo Sirius. Miró hacia la salida del cuarto pensando en que lo mejor sería irse de ahí de inmediato, ya no tenía nada más que hacer ahí.

- Bien. - Lucius suspiró. - Pero Black... - Lo detuvo e inmediatamente se acercó a Sirius, quedando enfrente de él. - Yo. - Sirius le miró dudando, qué era lo que ahora quería, no podía estar tan desesperado. No se dio cuenta cuando Lucius, con un rápido movimiento, sacó su varita del bolsillo de su túnica y la aventó lejos de ambos.

- ¿Qué rayos haces?. - Le preguntó enfadado, casi poniéndose en marcha para recuperar su varita pero Lucius le tomó del brazo.

- Desarmándote. - Respondió con una voz más fría que de costumbre. De un jalón, tiró a Sirius al suelo y sin dejar al otro reaccionar, se arrojó sobre él. - Nadie me rechaza.


James se encontraba más deprimido de lo que Remus imaginó; más aún cuando vio que Sirius aún no se encontraba en los dormitorios. A esta ahora y fuera, solamente podía estar con ese idiota. No, se dijo a si mismo, no permitiré que siga pasando, le confesaré mis sentimientos, me volveré a arriesgar, se convenció. Así que después de poco pensarlo, sacó el mapa del merodeador y confirmó, apretando los dientes, que su mejor amigo se encontraba en el Cuarto de Requerimientos. Salió con paso apresurado de las habitaciones sin decirle nada a los otros dos, cada vez caminaba más rápido, como si su cuerpo le obligara y aunque las manos le sudaban y su corazón latía rápidamente en su pecho, no podía evitar caminar cada vez más rápido hasta llegar a la Sala. Se concentró todo lo que pudo y pronto la entrada se materializó para él.

Realmente no se esperaba encontrar tal escena. Sirius se encontraba peleando inútilmente debajo de Lucius, quien ya había casi despojado totalmente al otro de sus ropas. ¡Suéltame! ¡No! escuchó gritar a Sirius y comprendió de inmediato. Sin detenerse a pensarlo corrió hacia la pareja.

- ¡James, ayúdame!. - Pidió Sirius con lágrimas en los ojos cuando alcanzó a visualizar a su mejor amigo. No tuvo que pedírselo dos veces, James tomó a Lucius de la túnica y lo forzó a levantarse de encima de Sirius al mismo tiempo que le propinaba un puñetazo en la cara. Lucius se tambaleó pero no terminó de caerse, pronto tomó su varita al mismo tiempo que James tomaba la suya, ambos en un silencio casi mortal, sin perder de vista los movimientos del otro.

- Vete ahora Malfoy. - Sirius nunca había escuchado tal odio en la voz de James. - Antes de que me arrepienta de dejarte ir. - Lucius soltó una carcajada. Sirius reaccionó poniéndose de pie e inmediatamente yendo a coger su varita, con la cual también ahora amenazaba al Slytherin.

Lucius pareció pensar detenidamente las cosas. Pelear contra un débil y desarmado Sirius era cosa fácil, contra James, varita contra varita, tal vez no pero podría manejarlo, pero James y Sirius y en esos momentos sabía que ambos se encontraban furiosos y no dudarían en atacarlo al mismo tiempo si era necesario.

- Bien. - Bajó su varita y se acomodó la ropa y el cabello. - De todas maneras ya lo disfruté de todas las formas que quise, así que... todo tuyo. - Dijo hablando de Sirius, quien estuvo apunto de irse contra el otro pero se contuvo. Ambos lo vieron salir del cuarto. Sirius suspiró buscando instintivamente el resto de su uniforme para vestirse, se había quedado con el pantalón puesto así que no se encontraba en una situación tan embarazosa. James le miró detenidamente.

- ¿Está bien?. - Preguntó quedamente.

- Si. - Respondió de la misma forma, lo volteó a ver. - Gracias. - Sirius bajó la mirada, apenado de lo que había sucedido. - ¿Cómo supiste?. - James recordó la razón por la que había ido al Cuarto.

- Yo... no sabía, yo vine por otra razón. - Percibió a Sirius arquear una ceja, ¿por qué James tendría que venir a este lugar? se estaría preguntando. Permanecieron varios minutos en silencio una vez que Sirius se hubo vestido por completo. - Rompí con Lily hace días ya. - Sirius no esperaba tal respuesta, ¿cuándo James había roto con Evans que no se dio cuenta? pensó en lo poco que había estado con él últimamente, no podía creer que no se había dado cuenta. Intentó recobrar el aliento.

- ¿Por qué?. - James había deseado estar con Evans desde segundo año, no podía creer que había roto con ella.

- Por que... - Comenzó, tenía la garganta seca, las manos le temblaban pero aún así sus pies parecieron funcionarle. - Me di cuenta... - Se acercó aún más a Sirius, ahora ambos quedaron de frente, James era un poco más alto que Sirius pero aún así sus rostros estaban lo suficientemente cerca. - Que me enamoré de alguien más. - Acabó susurrando esto último. Sirius pareció mirarle sin comprender, ¿De alguien más? ¿quién podría haberle hecho superar a Lily Evans?. James sonrió, imaginó lo que su mejor amigo estaría pensando, le pareció divertido lo despistado que Sirius podía ser.

- ¿De quién...?. - La respuesta a su pregunta fue rotunda, James atrapó su boca en la suya, no era un beso hambriento, brusco, como el que habían compartido en el baño, era suave, era tierno; era todo lo que había estado buscando en James desde hace tiempo. Las manos de James tomaron las suyas. Cerró los ojos, separó los labios, respondió al beso como siempre lo había querido hacer, el tiempo pareció detenerse, de pronto toda su soledad se disipó. James no podía creer lo bien que se sentía, lo deseables que eran los labios de Sirius, lo fascinante que era su sabor y de pronto toda su miseria se esfumó, se sintió feliz, completo; solo con Sirius podía sentir eso. La necesidad de aire se hizo evidente y pronto se separaron. James volvió a sonreír, por todo.

- De ti. -


N/A:

El maldito fanfiction . net no ha estado funcionando (al menos para mí) correctamente, es por eso que me he tardado un poco en subirlo.

Espero que les haya gustado este capítulo, cabe resaltar que soy miembro del partido revolucionario anti AU, así que tenía que encontrar la manera de que Lucius y Narcissa estuvieran juntos y que de cierta forma se de el sentido de que si se querían, si bien no se amaban, si se querían, ya que pues, eso dice HP.

Y, yay! Por fin están juntos :)!

Por cierto, no, no haré que Remus y Lily hagan cosas ni nada LOL. Son amigos y los mártires de esta historia, tienen demasiado en común.

Estoy dejando el angst de Sirius para más tarde :D así que por eso Lucius no fue más allá y James llegó más que a tiempo.

Nuevamente, gracias por su tiempo y las reviews son más que bienvenidas!

Verso del inicio at mi banda favorita, Nightwish, con su bella canción, Forever Yours.

Ah, cierto, si quieren escuchar la música que inspira (pobremente) este fic, he subido un zip con cuatro canciones, la URL está en mi profile :)

26 de Agosto del 2008