Antes de empezar, este capitulo creo que es con diferencia es el mejor que he escrito nunca, además ha salido con muy poco espacio de tiempo con el anterior para que los que consideraban que ese era muy corto.

Si están de acuerdo con eso por favor, UN REVIEW. Me harán el hombre más feliz del mundo.

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EL REGALO DE NAVIDAD

A la mañana siguiente, cuando apenas empezaba a despuntar el sol por la línea del horizonte, Harry se despertó igual que llevaba haciendo para tan largo.

Verificando que no hubiese nadie despierto, salió de su cama, cogió su varita y formulo un hechizo que era apenas un murmullo.

Instantes después una figura igual que él descansaba placidamente en la cama con los ojos cerrados. Otro movimiento de varita y su pijama se había convertido en ropa cómoda completamente negra. Sin ningún adorno ni señal visible.

Entonces abandonó la habitación sin mirar atrás.

Una hora después sus músculos empezaron a quemarle, lo ignoró, era lo primero que había aprendido, eso y que el dolor es un signo inequívoco de que sigues vivo.

Se encontraba en medio del bosque practicando sus habilidades, fluyendo en el dulce movimiento del combate, sus manos sostenían cuchillos que cortaban la figura imaginaria de un enemigo. Parando, contraatacando, esquivando. Sus cuchillos no eran las únicas armas a tener en cuenta, a juzgar por las rápidas patadas que se perdían en el aire.

Cuanto más se quejaban sus músculos más rápidos y feroces eran sus movimientos como negándose a darse por enterado del cansancio.

Continuando de esta forma otra hora más. Si alguien hubiera estando observando no podría haber apreciado ningún signo de cansancio ni lentitud, todo lo contrario, sus movimientos se volvieron cada vez más rápidos hasta finalizar con los dos cuchillos clavados en el centro de un árbol a 20 metros de distancia.

Solo entonces permitió a su mente ser conciente del estado dolorido de su cuerpo. Solo entonces una leve sonrisa surcó su cara mostrando su satisfacción mientras el sudor recorría su frente y su mente recordaba su primer entrenamiento.

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Había dormido de un tirón toda la noche, por primera vez desde el asunto de su padrino, amparado por la tenue luz que desprendía la luz de la chimenea hasta que fue despertado por el suave canto del fénix blanco que le había llevado a ese lugar. Estaba amaneciendo en ese momento y el elfo que le había recibido se encontraba esperándole junto a la puerta.

.- Buenos días sr. Le aconsejo ponerse la indumentaria negra, le será de utilidad.

.-Ahh gracias, no me has dicho tu nombre.

.-Si, señor, mi nombre es Toles sr  Pero puede llamarme como prefiera.

.-No, Toles estará bien. Por que tengo que ponerme esta ropa?.- preguntó viendo que se trataba de unas prendas totalmente negras, sin ningún adorno.

.-Hoy empezará su entrenamiento sr. El sr Kayto está esperándole en el jardín.

No queriendo hacer esperar más a ese supuesto entrenador se dio prisa para ponerse la ropa, que igual que el día anterior le encajó como un guante pocos segundos después de que se lo hubiese puesto encima y siguió al elfo hacía su destino.

Al llegar, enfrente de él se encontraba un hombre con rasgos orientales,  Llevaba puesto el típico kimono japonés sujeto con un cinturón negro con un dragón rojo en la punta.

.-Buenos días sr.- saludó Harry al acercarse al hombre. Este como única respuesta hizo un gesto con la mano para que se mantuviera callado.

El hombre se acercó e inspeccionó a Harry con una mirada escrutadora, como queriendo saber de que pasta estaba hecho.

.- Supongo que estarás preguntándote  que vamos ha hacer hoy?.- le preguntó con un poco de acento. Harry cabeceó afirmativamente.- Tienes que ganarte la comida.- Dijo este secamente.- Ves esa pequeña montaña que hay enfrente de ti, justo en su cima se encuentra la comida de hoy, tienes que conseguir llegar antes de las 3 de la tarde. Ni un segundo después o hoy no comerás. Te aconsejo que dejes las preguntas para otra ocasión, cuanto más tardes en empezar más posibilidades hay de que no lo consigas.

Viendo el punto de ese hombre, Harry empezó a correr en dirección a la montaña, un sendero conducía hacia ella, de modo que no tendría que adentrarse en el bosque. Cuando se encontraba a varios centenares de metros el hombre habló con el elfo.

.-Va a ser duro, espero que lo soporte.

.-Lo se señor, el sr Merlín dejó muy claro cual debía ser el entrenamiento en cada uno de los días que pasaría aquí, tb dijo que hoy no lograría su objetivo, ni comería ni cenaría.

.-Si, he visto las notas.

.-Claro sr. Pero porque ha sido desagradable con el joven?

.-Así me resultará más sencillo hacer lo que tengo que hacer.- Dijo Kayto  tranquilamente. El elfo cabeceó y poco después desapareció.

Harry no sabía cuanto tiempo llevaba corriendo, simplemente sabía que sus músculos estaban chillando por el esfuerzo que estaban realizando y la montaña se veía ligeramente más cercana. Un par de veces giró su vista a su espalda, solo para comprobar que nadie le estaba siguiendo, podría pararse en ese mismo momento y nadie le pediría que continuase. Aunque tampoco comería. No era que le importase demasiado, muchos veranos con los Dursleys había pasado hambre, había aprendido a soportar las quejas de su estomago, pero tampoco conseguiría su objetivo que era prepararse lo mejor posible para tomar su lucha. Voldemort era el primero de su lista, aunque en esos momentos Bellatrix Lestrange, Dumbledore y Snape ocupaban tb un lugar importante.

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El sol se encontraba en su punto más álgido cuando llegó finalmente a la base de la montaña, se había detenido 3 veces a descansar y esta sería la 4. Se tumbo en el suelo, rezando para que terminara tuviera fuerzas, aunque viendo la montaña no sería así, enfrente de él se encontraba un camino estrecho y empinado que se perdía  a su vista. Respiraba trabajosamente para recuperar el oxigeno que alimentaría a su vez los músculos de su cuerpo.

No supo cuanto tiempo descansó, tampoco le importó demasiado, sabía que si no recuperaba el aliento no podría ni dar dos pasos con la pendiente que había.

Empezó la ascensión con paso pausado pero seguro. Poco a poco empezó a coger confianza y a moverse más rápidamente. Ese fue su error. Sin querer, apoyó su pié derecho en una piedra que se desprendió al apuntalar su peso provocándole una caída por la pendiente de la montaña de una decena de metros, recibiendo golpes  por las piedras y rocas cercanas en todo el cuerpo. Solo le hacía falta eso, pensó. Poniendo su mano en su cabeza ahora con una humedad caliente en su parte de atrás. Al retirar la mano, esta estaba empapada de sangre. Fantástico, solo me hace falta desangrarme en esta horrible montaña perdida en el mundo.

Esperó tendido algunos minutos, esperando por su alguien venía en su ayuda. A fin de cuentas no le dejarían por allí sin ninguna vigilancia, pensó. Tras lo que para él fue una eternidad llegó a la conclusión que nadie vendría en su ayuda. A nadie le importaba si perdía la vida en el proceso. Cogiendo las fuerzas de flaqueza que le quedaban, se levantó y prosiguió su ascensión. Con paso cauto y verificando donde ponía el pie en cada momento.

300 metros de donde había caído el camino desapareció en una pared demasiado vertical para su gusto. Tenía que empezar a escalar, pero no tenía ninguna protección. Tal como iba subiendo se daba cuenta que si le fallaban las fuerzas esa sería la última cosa que hiciera en su vida.

Cuando encontró un saliente precipitó su cuerpo en él y descansó hasta que se recuperó un poco, desde ahí podía ver lo que parecía la cima. Quedaban poco más de 300 metros, tal vez lo conseguiría. Se preguntó si realmente en la cima encontraría alguna clase de comida, no quisiera que se tratase de una broma cruel de su entrenador para darle la bienvenida el primer día de adiestramiento.

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Por fin estaba en cima, tan cansado que ni siquiera podía pensar en celebrarlo, a pocos metros podía apreciarse un canastilla de mimbre. SU COMIDA. Sin llegar a levantarse del suelo se arrastró hasta que pudo alzar la tapa. ESTABA VACIA!!!!!!!!!.

.-Llegas tarde.- Dijo una voz a su lado.- Son más de las 5 de la tarde.

.-Es que.....- llegó a susurrar.

.-NADA DE ESCUSAS.- Gritó Kayto.- El enemigo no aceptará disculpas. Ni te dará segundas oportunidades. Has llegado tarde, sabías que pasaría si eso ocurría. No hay comida. Y te recomiendo que empieces a pensar en volver al castillo antes de las 12 si quieres cenar algo. Un segundo tarde y la comida no estará allí.

Esas palabras parecieron desatar una maldición, las nubes empezaron a aparecer en el cielo como si una fuerza misteriosa las estuviera llamando. Cada vez más negras, más espesas. Dando comienzo a una tormenta cuando hacía apenas 10 minutos hacía un día perfecto de verano.

Harry se rió, solo hacía falta que el maldito tiempo estuviera tb en su contra. No tenía suficiente con tener que descender, NOOOOO,  tenía que hacerlo con una lluvia torrencial, de espaldas sin poder ver donde poner el pie. Totalmente agotado y hambriento.

Y para colmo lo que le pedía ese hombre era imposible. Había tardado, según sus cálculos entre 9 y 10 horas en llegar allí. COMO SE SUPONIA QUE TENIA QUE VOLVER EN APENAS 7. Por no contar que ahora estaba agotado del primer trayecto.

Que lección se suponía que podía tener aquello. Como torturar a un joven de 16 años? Como matar a una persona sin mancharse las manos??. Con cada bombeo de su corazón la herida de la cabeza le palpitaba dolorosamente. Su cuerpo estaba derrotado antes de empezar y su mente... su mente había perdido la batalla antes de intentarlo. Su ojos mostraron esa derrota antes incluso que su mente la aceptase, se volvieron más grises, sin chispa. Mirándole a los ojos Kayto le dijo antes de partir.

.-La mente controla el cuerpo, su tu mente piensa que puede hacerlo, tu cuerpo le obedecerá.

Harry empezó a reírse viendo partir al prácticamente desconocido, ¿que se suponía que quería decir eso? ¿que si su mente creía que podía volar su cuerpo simplemente se alzaría hasta los cielos?. Pensó sarcásticamente, riendo por la desesperación.

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Kayto estaba un poco distraído en sus pensamientos. Había leído las notas escritas por el propio merlín de que debía ser enseñado cada uno de los días que pasaría hasta el regreso. Junto a sus notas se encontraba tb un libro antiguo que hasta el día de hoy solo mostraba páginas en blanco. Tras partir el chico había ido a verificar los detalles para los próximos días y se había encontrado que las primeras páginas estaban escritas. Explicaba cada paso que el chico había dado hasta ese momento, cada lugar donde se había parado, que había visto en esos lugares, donde y cuando había caído, a que hora había llegado a la cima, estaba explicada la tormenta una vez formuladas sus palabras de ayuda, aunque las palabras en si no se encontraban en el diario.

Como se suponía que esto podía ser, Merlín nunca había sido considerado un vidente, al menos no que él supiera. Y aunque lo fuera, las visiones no son tan detalladas, tan exactas. Solían ser fugaces y enigmáticas. No claras y concisas.

Decidió hablar con Toles sobre el asunto, tal vez el viejo elfo conociera un poco más de la historia que se estaba desarrollando en esos momentos. Tal vez algún elfo de la época de merlín había documentado o explicado como era posible la precisión que mostraba el diario.

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No sabía que hora era, ni con certeza si el camino que seguía el correcto. Hacía horas que el sol se había puesto. Se encontraba calado hasta los huesos y se movía por pura fuerza de voluntad. Tenía fijo en su mente una luz que se distinguía en el horizonte. Ya no se acordaba de las veces que había caído al suelo debido al agotamiento, ni de cómo o por que se había levantado.

En estos momentos no sabía quien era, o porque se dirigía hacia aquella luz en la lejanía. Lo único que sabía era que tenía que llegar, COMO FUERA. Y si su corazón resistía, lo conseguiría. El pecho le dolía del tiempo que hacía que su corazón estaba trabajando a marchas forzadas. No sabía si la herida de la cabeza había dejado de sangrar debido a la cantidad de agua que continuamente le golpeaba la cabeza haciendo que estuviera entumecida.

Un paso.

Otro

Otro

Un poco más

Sigue adelante.

No te pares, si lo haces no volverás a levantarte. Se decía a si mismo mentalmente.

Cuando faltaban poco más de 10 metros para llegar, pudo apreciar que la luz provenía de un deslumbrador farol puesto encima de una canastilla de mimbre. No hacía falta levantarla para saber que estaría vacía. Había llegado tarde.

Se dejó caer en el suelo ya sin fuerzas para seguir. Rogando por que cesara el dolor que salía de sus músculos quedó durmiendo placidamente en el suelo de arena, con el fango como colchón y el cielo como techo.

Al caer inconsciente, la tormenta se fue del mismo modo que vino, dejando un cielo estrellado, claro como el aire que le envolvía.

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CHOFFFFFF

.-Levanta chico.- Dijo Kayto tras arrojarle un cubo de agua encima.

Cuando Harry intentó levantarse, un millón de agujas parecían clavarse en sus músculos. No pudo evitar dejarse caer y de que su boca naciese un sonido de dolor.

.-HE DICHO QUE TE LEVANTES, a menos que no quieres desayunar?.- le chilló Kayto. A pocos metros de distancia se encontraba un tazón humeante de algún tipo de caldo. Arrastrándose como pudo se dirigió hacia el tazón que se encontraba a su derecha. Cada movimiento era un tormento.

.-SI NO TE LEVANTAS NO COMERAS.- Le dijo mientras se ponía delante de él. Harry no pudo evitar lanzarle una mirada suplicante a aquel hombre. Que había hecho él para merecer aquello?. Toda su vida había sido justo con los demás. Viendo que aquel hombre no cedería por muchas suplicas que le diese. Forzó a su cuerpo a alzarse y a su mente a desechar el dolor.

Temblorosamente se mantuvo en pié. Con la mirada baja. Concentrándose para permanecer en ese estado.

.-Toma.- Le dijo dándole el tazón, junto a una especie de pan.

Sin pensarlo dos veces, como si hiciese años que no tomaba nada de alimento se abalanzó sobre el tazón y se lo tomó en una respiración. Cuando el cálido caldo surco su cuerpo, pareció como si este le devolviera parte de sus fuerzas, reconfortándolo, consolándolo.

.-Espera, hay un poco más.- Le dijo fríamente el hombre cogiendo el tazón vacío de sus manos y empezando a devorar entonces el pan frenéticamente.

Poco después Kayto se le acercó con un poco más de ese caldo espeso y caliente. Se lo cogió de la mano y lo vació de nuevo. Volviendo a sentir los mismos efectos que antes.

.-Lo mismo que ayer. Empieza cuando quieras.- Le dijo sin mostrar ningún sentimiento en las palabras.

Harry se quedó helado. Lo único que pudo articular fue una simple pregunta en un susurro ahogado

.-Por que? .- Dijo suplicando la razón para ese tormento.

El hombre no supo que contestar, podía verse en sus ojos una lucha interna, pero levantó un brazo señalando la montaña. Harry no esperó ninguno respuesta y se puso en marcha.

La ira ocupaba la mente de Kayto, él era un hombre de honor, duro con sus alumnos, exigente, inflexible. Pero lo que estaban haciendo a ese chico era simplemente inhumano. No pensaba continuar sin una buena explicación, una que realmente le diera una razón para hacer aquello.

Se dirigió sumido en sus pensamientos hacia el diario de Merlín. Y buscar a continuación a Toles.

Cuando cogió el libro en sus manos estaba dispuesto a terminar con esto, cuando lo abrió y leyó su nuevo contenido no pudo evitar que una lagrima fría saliese de sus ojos, cayendo entre sus páginas. El mensaje estaba claro, debía continuar, por mucho que le costase, debía hacerlo, por el bien del chico, su vida dependía de ello.

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Si, ese primer entrenamiento estaba impreso en fuego en su mente. Ahora Kayto era como un padre para él. Ahora estaba seguro que había sido tan duro el entrenamiento para él como para el propio Harry. Aunque en ese momento si Harry hubiera tenido fuerzas le hubiera estrangulado hasta la muerte sin sentir ningún remordimiento por ello.

Pensar que ahora era más sobre protector que su propio padrino hizo que una sonrisa apareciera en su rostro. Ningún desconocido se acercaba a su persona sin que antes Kayto diera su aprobación. No era que Harry no supiese defenderse, al parecer ese hombre había decidido que nunca más Harry volvería a sentir dolor si él podía impedirlo.

De pronto Harry entró en un pequeño trance, los ojos de la figura en su cama se abrieron para ver a Ron intentando despertarlo.

.-Levanta dormilón, es hora de ir a desayunar.- Le dijo histérico su amigo.

.-ves bajando, me doy una ducha y nos encontramos en el comedor.- Le dijo soñolientamente la figura de Harry.

Volvió del trance, debía darse prisa en volver, el castillo estaba despertando. No quería que la gente empezase a hacerle preguntas a su Golem, eso de estar en dos sitios a la vez, aunque muy practico era tremendamente agotador mentalmente.

Cuando se unió a sus amigos en el gran comedor, vio que su padrino le estaba mirando indicando que quería hablar con él lo más pronto posible. Estaba seguro que el profesor Dumbledore le estaba atosigando a preguntas y que se estaba quedando sin respuestas apropiadas. Eso por desgracia tendría que esperar. Hoy era el momento de dar el regalo a Neville.

Su mirada se posó en su amigo, evidentemente nervioso por la próxima visita al hospital donde se encontraban sus padres. Unos padres que no tendrían ningún regalo para él. Unos padres que ni siquiera le reconocían de una visita a otra. Que muy posiblemente no notasen su ausencia si no fuese con su abuela. Se encontraba jugando con su desayuno, evidentemente sin demasiado apetito, todo lo contrario que Harry que estaba hambriento.

Cuando Neville se levantó de la mesa ni siquiera se despidió de sus amigos ensimismado en sus pensamientos.

.-Espera Neville.- le gritó Harry al ver que se iba.- puedo pedirte un favor?.- le preguntó.

.-Un favor?.- dijo este sin comprender nada.- claro, por supuesto, en que puedo ayudarte?.

.-Te importaría que fuese contigo a ver a tus padres?.- Le preguntó Harry alegremente. Aunque viendo la cara  anonadada de su amigo agregó.- Ayer entre unas cosas y otras no me acordé de darte tu regalo de navidad, he pensado que sería bonito que estuvieran tus padres presentes cuando lo recibieras.

.-No te preocupes por eso Harry, no creo que....

.-Confía en mi Neville, a ellos tb les va a encantar. Espérame solo un segundo.- Dijo volviendo junto a sus amigos  y quedando en verles a su regreso.

.-Estas seguro que Dumbledore no le importará que...

.-Neville, soy mayor de edad. Además estamos en vacaciones. Cada estudiante puede ir a donde le plazca sin recibir la autorización del director del colegio. Venga no te preocupes tanto. Ron y Hermione saben donde voy. Además si pasase algo que mejor lugar para estar que en un hospital.- Dijo sarcásticamente mostrando una sonrisa en la cara.

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La profesora McGonagall ya estaba esperando a Neville para acompañarle al despacho del director para desde allí vía polvos flu dirigirse al hospital San Mungo. Se quedó un poco parada al ver a Harry con él, aunque una mirada de Harry le indicó que no hiciera preguntas al respecto.

Cuando llegaron al despacho del director el fénix de Dumbledore enseguida se posó sobre su hombro y empezó a cantar. Harry pareció susurrarle algo al oído y el pájaro aleteó enérgicamente. Lo que fuera que le había dicho le había hecho sentir muy contento.

.-Profesora McGonagall, será tan amable de decirle al director que Fawkes vendrá conmigo al hospital?.- Dijo levantando una ceja como esperando una respuesta de la cabeza de su casa.

.- No creo que eso....- Empezó a decir antes de que Fawkes se posará encima de ella y le cantase al oído. Por la sorpresa de la profesora, nunca antes el pájaro se había posado en su hombro.- Creo que él ya ha tomado una decisión. No se preocupe, se lo diré al director.

.-Gracias. Venga que nos vamos.- Inmediatamente el vello animal desapareció entre las llamas de la chimenea.

Inmediatamente le siguió Neville y Harry. Dejando a la confusa profesora inmersa en sus pensamientos.

Aparecieron en lo que parecía  una gran sala de espera, con gente vestida con batas blancas, nada más salir los chicos una señora que se encontraba junto a la chimenea les preguntó los nombre y la razón por la que se encontraban en el hospital. Cuando lo verificó les entregó unas tarjetas blancas con sus nombres de color azul. Al parecer todo el mundo llevaba una de esas tarjetas colgando de su ropa.

Se notaba que  sabía donde se dirigía por que se movía entre la multitud rápidamente seguido de cerca por Harry. Subieron varios pisos, pasaron por varias puertas hasta encontrarse en un sala donde había puertas a ambos lados. Sin mirar si quiera llegó al final del corredor, a la habitación 423. Dando unos suaves golpes entró.

Junto a unas camas con sábanas blancas se encontraba una mujer de avanzada edad, enseguida abrazó a Neville y le deseó una feliz navidad. Cuando levantó la vista y vio a Harry pareció perder el equilibrio y solamente la rápida acción de Neville evitó que se derrumbara en el suelo. Inmediatamente hicieron que se sentara y le dieron un baso de agua.

.-Buenos días señora, me llamo Harry Potter.- Dijo Harry preocupado por la abuela de Neville.

.-Claro, claro, Nos conocimos durante el 5 año en Hogwarts de Neville, por un momento me pareció ver a tu padre delante de mi.- Dijo bebiendo  suaves sorbos de agua.- tu padre era una gran persona, valiente, honrado. Por un momento pensé que había llegado mi hora y que tu padre venía a buscarme. No sabes lo mucho que habla de ti Neville, tu le has ayudado a convertirse el hombre que es ahora, después de lo ocurrido en su 5 año se  ha vuelto el vivo reflejo de su padre.

Neville por su parte se dirigió a las camas donde se encontraba durmiendo su madre y le dio un suave beso en la mejilla. Su padre se encontraba despierto, jugando con unos lápices de colores. Ni siquiera le dijo nada a Neville.

.-Tienes que perdonar a mi hijo, desde que sufrieron el ataque parecen desconectados del mundo, si no te pones delante de ellos y les chillas ni siquiera se dan cuenta de que estás aquí.- Dijo la mujer mayor intentando disculpar la conducta del padre de Neville.- Por cierto que te trae por aquí?

.-Bueno, ayer me olvidé de darle su regalo de navidad a Neville y creí que hoy sería una ocasión perfecta para poder hacerlo. Neville Confías en mi?.- Le preguntó a su amigo.

.-Claro Harry, confiaría mi vida.

.-No es tu vida la que tienes que confiar, si no la de tus padres.- Dijo enigmáticamente, dejando a Neville completamente helado, por no decir a su abuela. Tras unos tensos segundos Neville cabeceó afirmativamente.

.-Señora Longbottom, podría dejarnos solos unos minutos.- La señora pareció al principio indecisa hasta que agregó.

.-Si me nieto confía en ti no veo por que razón yo no habría de hacerlo. Volveré en media hora, voy a tomar una taza de te.

Cuando se quedaron solos Harry lanzó un hechizo que cerró la puerta y insonorizó la habitación.

.-Neville, te pediré que no te muevas por nada del mundo, pase lo que pase. Esto puede ser un poco doloroso pero tienes que confiar en mi, si hubiera otra forma sabes que lo haría.- Neville se sitió en una esquina de la habitación dispuesto a hacer lo que le pedía su amigo, aunque no comprendía absolutamente nada.

Harry se situó al lado del sr Longbottom, agarró con ambas manos su cabeza y comenzó lo que parecía un cántico en una lengua desconocida para Neville.  Fawkes empezó a entonar una fuerte melodía que parecía acompasarse con el cántico que pronunciaba Harry. Cuando apenas llevaba unos minutos una luz empezó a emanar de esas manos, en el mismo instante en que su padre empezaba a chillar con toda su alma. Neville dio dos pasos en dirección a Harry para evitar que continuara haciendo daño a su padre, aunque después, con un esfuerzo se detuvo. Sus brazos vibraban de la fuerza con que Neville parecía sujetarlos mentalmente.

La luz que emanaba de las manos no hacía más que aumentar, hasta llegar un punto en que resultaba incluso cegadora a los ojos de Neville.

De golpe la luz cesó y el cuerpo de Harry salió disparado hasta impactar con la pared cercana. Inmediatamente fue en ayuda de su amigo que se encontraba inconsciente por el golpe. Con un rápido hechizo la despertó.

.-Te encuentras bien Harry.- Antes de que Harry pudiera contestarle una voz vino de su espalda dejándole completamente helado.

.-Donde estoy? Que hago aquí? Que le ha pasado a mi esposa?.- dijo la voz de su padre. Neville giró su vista para encontrarse a su padre intentando despertar a su madre.

.-Papa?.- Logró pronunciar.

Su padre se giró y se encontró cara a cara con Neville.

.-TU, tu eres mi pequeño Neville?.- Dijo mirando a su hijo que empezaban a brotarle lagrimas de los ojos.

.-PAPA

Padre e hijo se fundieron en un abrazo lleno de amor y de ternura. Ninguno de los dos parecía querer decir ni una palabra, como no queriendo romper el momento mágico que estaban viviendo.

Finalmente el padre de Neville dirigió su mirada hacía el que sabía que le había sacado del encarcelamiento en su propia mente.

.-Hola, me llamo Frank Longbottom.- Le dijo tendiendo la mano a Harry que se encontraba en la penumbra de la habitación. Levantándose se acercó al padre de Neville y le cogió la mano.

.-Mucho gusto sr, mi nombre es Harry, Harry Potter sr. Creo que conocía a mis padres.- El hombre pareció reconocer la figula más joven de su padre y asintió.

.-Así es, uno de los mejores hombres que he tenido el placer de conocer. Creo entender que has sido tu el que me has liberado.

.-Si señor, aunque la mayor parte la ha hecho usted.

.-Es posible, pero nunca habría podido salir en la prisión que yo mismo creé de no habar sido por ti, estoy en deuda contigo.

.-No lo esté señor, estoy seguro que su hijo habría hecho lo mismo por mí.

.-Mi esposa, Alice, podrás ayudarla?.- Preguntó Frank como no queriendo hacerse esperanzas.

.-Lo intentaré señor, usted sabe lo duro que és. Espero que tb pueda superarlo.

Inmediatamente Harry se situó delante de la Alice Longbottom y empezó a repetir el proceso que había conseguido liberar a su padre. Fawkes se situó en su hombro y empezó a acompañarle. Los gritos de esta no tardaron en aparecer, mucho más largos de lo que lo hubieran sido los de su padre. La luz no parecía aumentar, cuando Neville casi había perdido la esperanza la luz se volvió cegadora y Harry volvió a salir despedido aunque esta vez el golpe fue amortiguado.

La abuela de Neville había tardado un poco más de lo le había prometido a Harry, se había detenido a comprar unas flores para que su fragancia volviera el aire de la habitación un poco más alegre.

Al intentar entrar en la habitación donde residía su hijo con su nuera (Creo que se llama nuera no???) se la encontró sellada. Inmediatamente sacó su varita y pronunció un encantamiento para abrirla solo para encontrar que era completamente inútil, no conocía ningún hechizo lo suficiente fuerte como para abrir la puerta. Entonces empezó a sentir pánico, Que pasaría si alguien con una poción multijugos hubiera suplantado a Potter o a Neville?. Comenzó a golpear la puerta frenéticamente, llamando la atención de las enfermeras y médicos que se encontraban cerca. Inmediatamente una pequeña multitud  intentaba acceder a la habitación sin éxito. Cuando esta se abrió se encontraron con un perturbado Harry Potter pidiendo disculpas por no acordarse de abrir la puerta antes. Lo que vieron a continuación provocó el desmayo de la abuela y el asombro de los médicos y enfermeras. En el interior de la habitación se encontraban Alice y Frank Longbottom sentados en las sillas conversando con su hijo que no veían por más de 15 años.

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Bueno espero que les haya gustado, este es bastante más largo que el anterior, además únicamente han pasado unos días desde la última actualización. Eso es debido a una repentina inspiración y la alegría por que este fic ha batido el record de review de mi anterior fic la orden del fénix I. Toda una celebración por lo alto, de la única manera que soy capaz, la verdad creo que este ha sido el mejor capitulo que he escrito hasta ahora. Espero que el próximo sea aún mejor.

UN saludo a todo el mundo y felices fiestas de semana santa.