Letanías

Yami to Fujikiri

Capítulo 8

Tus Brazos de Huracán

And to my hangman I will bow

My scaffold will follow me down

Sing as the soul falls

Over the water your voice lingers

Just be by my side

When the river sweeps my feet away

Though I gave you no hope

And all you love I repaid with pain

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

- ¿Estás bien Remus?. - Lo cierto es que el licántropo parecía bastante cansado, no cansado como si hubiera pasado una noche de luna llena, por supuesto que no, cansado como cualquier otra persona que pasa una noche en vela. Remus rodó los ojos ante la pregunta.

- ¿Tu qué crees Prongs?. - Dijo tallándose los ojos. Los cuatro merodeadores estaban vistiéndose para ir a clases.

- ¿Es una pregunta retórica?. - James arqueó una ceja, realmente no estaba seguro. Apenas sintió un almohadazo. - ¡¿Qué, lo era?!

- Vamos Moon. - Escuchó decir a Peter. Remus lo volteó a ver enfurecido.

- ¡Tú!. - Peter saltó de un susto. - ¡No me digas que tú si pudiste dormir!. - Peter miró a ver a Sirius y James como buscando por una respuesta adecuada, al no encontrarla en las miradas atónitas de los otros dos murmuró con voz apenas audible.

- ¿...Si?. - La quijada de Remus cayó de golpe.

- ¡Tú no duermes, tú te mueres!. - Y siguió arreglando sus libros.

- ¿Qué demonios Moony...?. - Comenzó Sirius.

- ¡Me la pasé escuchándolos... toda la noche!. - Gritó lanzando a un lado un cuaderno. James y Sirius comprendieron y ahogaron un grito.

- ¡¡Pervertido!!. - Gritó James.

- ¡¿James, no pusiste el hechizo silenciador alrededor de la cama?!. - Sirius captó la atención del otro quien lo miró acusador.

- ¡Pensé que tu ibas a ponerlo!. - Remus se dejó caer en la cama.

- ¿Oops?. - Jugó James. - ¿Por qué no dijiste...?

- ¡No iba acercarme siquiera!. - Reclamó como si fuera obvio.

- ¿Eso no te... no te hace daño?. - Le preguntó tímidamente Peter a Sirius, éste levantó las cejas como recordando algo.

- No según Madam Promfey. - Tomó sus cosas y se puso de pie. - ¡¿Y qué te hace pensar que yo soy el que...?!. - James rió.

- ¡Por favor Siri!. - Y lo pasó un brazo por la cintura pero Sirius se alejó de inmediato y se dirigó a la puerta para salir.

- ¡La próxima vez voy arriba!. - James rió siguiendo a su novio, sin notar el suspiro cansado de Remus.

- Enserio no oí nada. - Murmuró Peter. Los cuatro salieron.


Era relativamente temprano para ir a clases, al menos faltaban treinta minutos para que transfiguraciones comenzara así que se dirigieron a las cocinas con los elfos ya que tanto Sirius como Peter tenían hambre. Así que los cuatro se habían sentado en el comedor con varios regalos de los elfos a desayunar. Desde hacía algunos días que Sirius había comenzado a usar la capa del uniforme todo el tiempo sin quitársela, aún no estaba lo suficientemente grande como para que alguien se atreviera a mencionar lo obvio pero cualquiera podría pensar que estaba subiendo de peso aceleradamente y lo cierto es que para Sirius, el dios sensual de Hogwarts, cualquiera de las dos cosas era terrible.

- Hola chicos. - Los cuatro alzaron la mirada para encontrarse con la sonrisa de la pelirroja.

- Hola Lily. - James sonrió y se hizo a un lado para hacerle un lugar donde ella se sentó.

- ¿Cómo estás?. - Preguntó Remus ahogando un bostezo. Lily asintió con la cabeza.

- Bien, bien. - Peter murmuró un tímido Hola y le sonrió y Sirius emitió un Humppp con la boca llena y alzó sus de dos hacia ella, pasando a James, en una señal de Amor y Paz. Remus rodó los ojos. - Amor y Paz para ti también Black. - Y los cinco rieron.

- ¿Estás tan aburrida que decidiste unírtenos?. - Le preguntó James, ella apenas si pudo contener la risa.

- Supongo, ¿Qué tan bajo he caído?. - Sirius se pasó de un golpe la comida que tenía en la boca y respondió.

- Lo suficiente. - Y alcanzó un vaso de agua.

- Cállate Sirius. - Le reprendió Remus. - Bueno. - Se corrigió. - Has caído bajo con estos dos pero Peter y yo estamos más que contentos de compartir tiempo de calidad contigo.

- Aw, me hieres Moon. - James fingió una cara melancólica.

- Todavía está enojado por lo de la noche. - Susurró Sirius de manera que todos le escucharan. Remus giró la cabeza, exasperado.

- ¿Qué pasó en la noche?. - Preguntó Lily queriendo entender la broma.

- No quieres saber. - Dijeron los cuatro al unísono a lo que Lily contestó con un "Oh" y se dedicó a buscar algo que le apeteciera del botín de los chicos.

- Bueno Lily. - Comenzó James. - Si quieres unirte a la banda necesitas un nombre adecuado. - Lily arqueó una ceja, los demás, incluso Remus, sonrieron. - Te presento, aunque creo que ya conoces, a Sir Wormtail. - Dijo señalando a Peter. - Lord Moony. - Remus recargó el codo en la mesa y alzó la mano rodando los ojos. - Y Mr. Padfoot. - Sirius se golpeó en el pecho orgulloso. - Y por supuesto el jefe Prongs. - Y pasó una mano por enfrente de él mismo. Sirius rió en sarcasmo.

- ¡Oh, claro! Jefe Prongs. -

- Perdona, ¿Te recuerdo quién va arriba?. - Sirius pareció írsele encima pero James le abrazó. Lily rió.

- Bien bueno, por más honorable que sea cargar con uno de sus nombres, tendré que denegar la oferta. - Sirius tosió por el agua que volvía a tomar.

- ¿Estás rechazando ser una sustituta de Marauder?. - Lily arqueó una ceja. - En caso de muerte, accidente, enfermedad o incapacidad, tú podrás tomar el lugar del Marauder en cuestión. - Explicó Sirius.

- ¡Que grande!. - Respondió con un tono sarcástico.

- Entonces yo, el Jefe Prongs. - Y el cazador levantó una cuchara que antes había limpiado. Lily miró temerosa a la cuchara. - Te nombro a ti, Lily Evans, Ehhh... - Pareció repasar rápidamente su mente. - ¡Lily Kins!. - Y puso la punta de la cuchara en la cabeza de la chica quien la sacudió rápidamente.

- ¡Que creativo!. - Susurró Remus fastidiado.

- ¿Lily Flower?. -

- ¿Puedo tener una palabra acerca de mi nombre?. - Preguntó Lily al borde de la risa, no entendía que le había parecido tan fastidioso de estos chicos todo los años anteriores.

- Los nombres de los Marauders los elige otro. - Explicó Peter.

- Prongs eligió el mío y yo el de Prongs. - Dijo Sirius. - Y Prongs el de Peter y yo el de Moony. - Continuó mirando a los otros dos.

- ¡Bien, que Moony elija el de Lily Flower!. - Exclamó James. - Y Peter elegirá el próximo.

- ¿El del próximo Marauder?. - Preguntó Peter arqueando una ceja.

- ¿Y quien sería, Snivellus?. - Sirius se dirigó a su nombre, como si dijera lo imposible.

- Ese embarazo te está dañando seriamente. - Exclamó James como si estuviera verdaderamente asustado. Sirius alzó los hombros y volvió a la comida.

- Entonces pensaré en tu nombre Lily. -

- Gracias Remus, estoy ansiosa. - Fingió una reverencia y rió. Los cinco siguieron comiendo el resto del botín. No tardó Sirius en llevarse una mano a la boca.

- ¡Oh, Demonios!. - Alcanzó a escupir antes de apretar la boca y pararse rápidamente, James le miró sin entender, poniéndose de pie casi al mismo tiempo. - ¡Necesito llegar al baño!. -

- Oh. - Y se encaminó detrás del otro. - ¡Vayan a clase si no llegamos a tiempo!. - Les gritó a los otros.


- Odio esto, verdaderamente odio esto. - Se quejó lavándose la boca después de casi quince minutos. Sirius había estado bastante enfermo las últimas dos semanas, desde el encuentro con Voldemort, pero todo había parado hacía tres días, parecía mejor y hasta apenas la noche anterior James y Sirius habían podido estar juntos íntimamente.

- Tranquilo. - Susurró James pasando los dedos por entre el cabello de Sirius.

- ¡No he asistido a casi ninguna clase desde que todo empezó!. - Gritó sentándose en el piso, James le siguió. - ¡Voy a repetir el año!. - James entrelazó sus manos con las del otro.

- Eres uno de los mejores de la clase sin siquiera asistir, eres brillante. - Le aseguró. - Los únicos que te damos batalla somos Remus, Lily y yo. - Sonrió al mencionarse.

- Amo tu ego. - Murmuró Sirius.

- Sé que lo amas. - Y le besó en la mejilla. - Vamos a estar bien. - Dejó que se relajara un poco, sabía que estaría débil y con pocas ganas de ir a clases. - Pero Sirius. - Dijo al cabo de unos minutos, Sirius le miró. - ¿Por qué no vas a casa el resto del embarazo?. - Preguntó en voz baja, Sirius abrió la boca en sorpresa. - Estoy seguro de que el profesor Dumbledore te dará permiso y la compañía le serviría a mamá. - Aclaró rápidamente.

- Pero... - Sirius dirigió la vista al frente. - Así es seguro que repita...

- Tal vez. - Lo cortó James. - ¿Pero qué importa mientras tu estés bien?. - Le dijo tomándole pasándole un brazo por los hombros.

- Lo que quieres es deshacerte de mi. - Murmuró apenas audible. James arqueó la cejas repetidas veces y tartamudeó.

- ¿Es, es una broma?. - Se había asustado por el tono serio en el que Sirius lo había dicho. - ¡Sirius!. - Le obligó a verle. - Lo que quiero es que estés más cómodo. - Sirius bajó la mirada suspirando. - Y la verdad... - Comenzó mirando a otro lado. - Quiero que mi mamá esté con alguien además de Alice, ella no puede quedarse todo el tiempo con mi madre, me preocupa. - Acabó en voz baja sin ver a Sirius afirmar con la cabeza.

- Está bien, hablaré con el Profesor. - Aceptó comprendiendo las razones más profundas de James. - Pero. - Y fingió un semblante de rigidez. - Si me entero de que te besuqueas con Evans... - James rió.

- Me convertiré en el sirviente personal de Snivellus. - Sirius no resistió la risa.

- Te vendría bien. - Y se recostó en el pecho de James. - ¿Cómo es que no nos hemos topado con esos?. - Preguntó al cabo de unos minutos.

- No tengo idea, espero que no estén planeando algo. - Murmuró James preocupado, ya había estado pensando en eso pero ambos habían decidido no buscar problemas, no esos al menos. - Creo que necesito ir a clases, ya voy tarde a transfiguraciones, no se que me dirá Mcgonagall. - Dijo fingiendo preocupación mientras se ponían de pie. Sirius afirmó con la cabeza.

- Yo iré a hablar con Dumbledore, te aviso que pasó. - Besó a James rápidamente.

- ¿Nos vemos en la sala común?. - Murmuró atrayéndolo para otro beso. Sirius asintió y ambos salieron de los baños.

- Mal lugar para ponernos románticos. -


Sirius vio a James correr hacia el salón y sonrió. Se maldijo por no resistir sus urgencias de enfermarse, desde hacía días que James podía dormir tranquilo, con su padre tan enfermo y el mismo Sirius, poco había podido relajarse y aquellas mañana, los cuatro juntos, eran ya casi escasas; Sirius intentaba no quejarse todo lo que pudiera, en todo en lo que no necesitara ayuda, pero lo cierto es que todo esto se le estaba saliendo de control y desde hacía mucho que había empezado a necesitar la ayuda de James.

Se encaminó a la oficina del director, pensó en que llevaría consigo, no necesitaría nada para ir a la casa de los padres de James, allá tenía varias cosas y ropa, pues desde el verano pasado vivía con ellos; ya casi su vida en Grimmauld estaba enterrada en el pasado, aunque florecía de vez en cuando, por más que odies a tu familia, siempre será tu familia, a Sirius le había pegado duro su escape de Grimmauld Place, verdaderamente le había dolido todo por lo que pasó aquella noche. Sacudió la cabeza intentando quitarse de la mente aquellos recuerdos.

- Alto ahí Black. - Escuchó una voz conocida detrás de él. Se paró en seco y esperó unos segundos para girar, no sin antes tomar aire.

- Dime Snivellus. - Escupió con todo el coraje que pudo encontrar, el cual, era bastante. Ellos dos no se habían encontrado desde su pelea en las escaleras, sin contar la noche en que Sirius había ido en rescate de James. - ¿No tienes clases que atender, magos oscuros que venerar?. - Eso último lo había dicho sin pensar y cuando se dio cuenta ya era demasiado tarde pero intentó no mostrar signos de titubeo.

- ¿Tu no las tienes?. - Snape pareció ignorar el comentario. - ¿O el bastardo que cargas ya es suficiente excusa para faltar?. - Las manos de Sirius temblaron y su semblante tomó un repentino tono pálido, no se esperaba esto. Intentó recobrar el perfil, ignorar la sonrisa del otro.

- Tus pociones ya te están quemando las neuronas. - Murmuró con la voz más firme que encontró.

- ¡No me quieras engañar Black!. - Se acercó a él hasta quedar a escasos centímetros, Sirius se concentró en poner atención a cualquier movimiento. - Sé muy bien de tu asquerosa condición. - Escupió mirando hacia el estómago del otro. Sirius rodó los ojos y suspiró.

- Evans. - Murmuró y Snape rápidamente lo miró a los ojos.

- No. - Contestó en un hilillo de voz. - Ella no me habla. - Bajó la mirada.

- ¿Entonces nos has estado espiando, basura?. - Sirius rió, recobrando territorio. - Así que así supiste que vendría con Dumbledore.

- De cualquier forma, ya le he enviado una carta a tu madre comentándole de la vergüenza. - Habló Snape divirtiéndose al ver la sonrisa del otro desvanecerse. Sirius pasó algo de saliva por la garganta.

- No me importa lo que ella ni los de tu clase piensen. - Gruñó y se dio la vuelta dispuesto a irse pero se detuvo en seco al sentir algo clavarse en su espalda.

- Oh, yo creo que si. - Escuchó decir a Snape en su nuca. Había hecho algo verdaderamente estúpido, le había dado la espalda a Snape. No se atrevió a moverse, el poder lo tenía el otro, Snape podía fácilmente maldecirlo, moviéndose o no, apretó los puños reprimiendo el deseo de hacer algún movimiento estúpido. - Yo creo que a ti y a tu novio les importa, eso y otras cosas. - Snape murmuró en el oído del otro. - He buscado tantas maneras para hacerlo pagar. - Gruñó bajando la mirada, sintiendo el odio que suele sentir por James.

- Nada ganas con eso. - Sirius se atrevió a decir.

- Fácil para ti decirlo. - Murmuró. - Pero sabemos que ustedes saben...

- ¿Que están planeando algo?. - Lo cortó tomando más riesgos, él solo temía por la vida que cargaba. - ¿Que son sus... seguidores?. - Preguntó con asco y pronto sintió la varita clavándose más en su espalda, reprimió un quejido. Apenas sintió cuando la mano de Snape tomaba su garganta apretando, verdaderamente se asustó. - Suéltame. - Apenas pudo decir.

- Inori. - Murmuró claramente Snape y Sirius sintió una ráfaga pasar a través de todo su cuerpo, no pudo evitar gemir ante el repentino ataque, cayó en sus rodillas. No había dolor ni heridas aparentes, pero la extraña sensación le había hecho perder todas sus fuerzas. Snape sonrió y con una media vuelta se comenzó a alejar no sin antes hablar bajo pero claro. - Se lo he dejado fácil a Malfoy.

Sirius apenas pudo abrir la boca para hablar. - ¿Qué me hiciste?. - Susurró, sin poder alzar la voz. - ¿Qué me hiciste?. - Volvió a intentar pero poco logró. Pronto no vio más al Slytherin.

Intentó apoyar sus manos en el suelo y levantarse pero no lo logró, el barandal de las escaleras estaba a pocos pasos, aunque alcanzarlo parecía casi imposible ahora. Ahora empezaba a respirar con dificultad, analizó sus posibilidades. James y los otros estaban en clases, no tenía oportunidad de que alguno saliera y se dirigiera a aquel lugar tan alejado de las aulas, tampoco había mucha oportunidad de que vieran el mapa, lo habían dejado en los dormitorios. En aquel estado no podría convertirse en animago. Realmente sus opciones se reducían a tirarse ahí, pues las rodillas empezaban a fallarle también, y esperar a que alguien pasara. Estaba apunto de ejecutar su no muy ingenioso plan cuando escuchó pasos acercarse de nueva cuenta, no tuvo fuerzas para voltear a ver pero pronto sintió una mano cerrarse fuertemente en su brazo y jalarlo hacia arriba sin cuidado, Sirius se quejó de dolor y con trabajo abrió los ojos y vio al rubio que había temido ver.

- Hola Siri. - Sonrió Malfoy, Sirius no pudo responder, extrañamente no podía tampoco dormir o desmayarse. Malfoy lo jaló por el brazo y comenzó a caminar rumbo al muro. Sirius no pudo mantenerse de pie y tropezó cayendo sobre su vientre, respiraba entrecortado y apenas si podía enfocar la vista. - ¡Vamos!. - Escupió cuidando su volumen para que nadie los encontrara. - ¡No te voy a cargar, debes pesar horrores!. - Esperó unos segundos, Sirius luchaba por tan solo ponerse de pie pero le era imposible, con toda su fuerza, más de voluntad que física, logró rodar y quedar boca arriba, para que al menos el bebé no sufriera tanto daño.

Estaba verdaderamente desesperado, no podía hacer nada, ni siquiera seguir las órdenes de Malfoy, el solo respirar le costaba trabajo, se preguntó si llegaría el momento en el cual eso también le fuera imposible. Sintió su muñeca ser jalada y pronto se vio siendo arrastrado. James. Solamente pudo pensar en él. Escuchó a Malfoy susurrar algo y supuso que el muro se había abierto, aunque el ruido había sido mínimo y siguió siendo arrastrado.


- ¿Podrías dejar eso en paz?. - Remus le reprendió por quinta vez durante la clase. Mcgonagall parecía relativamente contenta con el reciente resultado del equipo de quidditch, pues lo había dejado entrar a la clase con dos o tres escasos gritos.

- ¿Podrías dejar de hablarme como...?. - James se detuvo en seco, iba a sacar la típica frase de la madre pero al mismo tiempo recordó a su propia madre y lo mucho que estaba sufriendo y lo mucho que él, James, desearía que lo regañara. - ¡¿Como Evans?!. - Terminó la frase al cabo de unos cuantos segundos.

- ¿Perdona?. - Lily le reprochó en voz baja, estaba sentada a su lado izquierdo y Remus al lado derecho, Peter a lado de Remus, quien siempre intentaba ayudar explicándole a su amigo las cosas que no entendía.

- Perdona Lils. - Murmuró James y siguió golpeando la varita contra el escritorio, como si eso relajara la tensión que traía desde hace rato. Escuchó a Remus tomar aire.

- James. - Volvió a susurrar cuidando de que la maestra no le escuchara. - Eres uno de mis tres mejores amigos y te quiero hasta morir. - El golpetear de James se detuvo y miró a Remus como bicho raro. - Pero si no te calmas te asesinaré una de esas noches. - Remarcó la última parte dándose a entender.

- Ok. - Escupió el otro dejando la varita a un lado. Vio el reloj de la clase, aún faltaba una hora para que terminara. Maldijo al que había inventado las clases de dos horas. Quería encontrarse con Sirius, tenía una ansiedad mezclada con la que sentía antes de un juego y con la de encontrarse con Sirius. No imaginó como sobreviviría los restantes cuatro meses sin el chico; pronto se arrepintió de haberle pedido que se fuera aunque de inmediato deshecho el pensamiento, sabía que era mejor así para los dos, los tres, los cuatro: ellos dos, su madre y el bebé. Miró hacia el lado derecho.

- No, no, no, no. - Remus regañaba a Peter. - Inténtalo mejor de esta forma. - Le escuchó decir, luego miró hacia el lado izquierdo, Lily captó su poco interés en la clase.

- Te ves distraído... más de lo normal. - Le comentó en voz baja. James le sonrió.

- Son mis cosas, ya sabes, cosas de Potter. - Respondió intentando distraerse con la chica.

- Claro, entiendo. - Sonrieron juntos, se miraron por un rato. James pareció perderse en los ojos verdes de la otra, esos ojos que desde años atrás le habían cautivado. Sacudió la cabeza y miró al frente. Lily arqueó una ceja, él la miró de reojo esperando que la otra no se lo tomara a mal. Ladeó la cabeza hacia los lados.

- Le prometí a Sirius que no te llevaría a la cama. - Lily abrió la boca intentando decir algo.

- ¡Como si me fuera a dejar!. - Se quejó. - De hecho, ¿Lo harías?. - Preguntó en una mezcla de curiosidad y especulación.

- ¡No!. - Respondió tan rápido como le fue posible. - Quiero a Padfoot. - Lily asintió.

- Eso. - Y ambos volvieron a sus cosas, Lily a poner atención y James a soñar despierto.


- Esa ha sido la clase de transfiguraciones más aburrida de toda mi vida. - Se quejó el cazador de quidditch mientras bostezaba y se adelantaba un poco más. Se detuvo por unos segundos y volteó hacia atrás, hacia donde estaban sus otros dos amigos. - ¡Apúrenle abuelas o los dejo!. - Peter comenzó a correr hacia James rápidamente pero Remus mantuvo el paso que traía. James suspiró resignado a esperarle mientras golpeaba con un pie el suelo, impaciente. - Estás tan odioso últimamente. - Comentó antes de renovar el paso.

- Perdóname si mi carácter no está a tu merced, no me mandas James. - Respondió con un tono frío.

- ¡Muy bien!. - James se paró en seco y dio una media vuelta para quedar enfrente del licántropo. - ¿Qué rayos te pasa?. - Le preguntó de golpe.

- Ya te lo dije. - Respondió mientras fingía buscar un libro en su mochila. - No me voy a dejar mandar...

- ¡Sabes que no es así!. - Le cortó rápidamente, estaban en medio de un pasillo así que no faltaron las miradas curiosas. - Sabes que yo nunca intento dominarlos, es solo...

- Como eres. - Remus acabó por él cruzando los brazos. James intentó decir algo, Remus solamente se paró ahí y lo miró fijamente, intentando dominarlo, mientras Peter miraba hacia los lados sonriendo a los que se les quedaban viendo, esperando que no fuera por mucho.

- Eres un idiota. - Susurró y Remus comenzó a caminar, James lo siguió hasta estar justo detrás de él. - Esto es acerca de Sirius. - Le susurró en el oído.

- Esto no tiene nada que ver con Sirius. - Remus tenía los dientes entrecerrados, intentando controlarse.

- ¡Por favor!. - James rió. - Dijiste que no te molestaba, que solamente querías que fuera feliz, ¿Ahora te retractas?. - Regresó a su tono bajo evitando que alguien más escuchara. - Dijiste que no tenías problema...

- ¡Pues lo tengo!. - Gritó tan fuerte como sus pulmones le permitieron. - ¡Lo tengo, James!. - Lo miró atónito antes de recobrar el perfil y mantener la voz calmada.

- ¿Y qué vas a hacer entonces?. - El semblante frío y estoico de James contrastaba con la cara roja y ojos llorosos de Remus. - ¿Pelear por él? No tienes oportunidad. - Acabó alzando las cejas, con el mismo tono y con la máxima seriedad que le habían escuchado. Peter se había quedado ya muy atrás, alejado por su seguridad.

- Ya veré yo que hago. - Gruñó y estuvo apunto de adelantarse.

- ¡Remus!. - Escucharon a Lily gritar. - Vamos a la biblioteca, ¿si?. - Ella le sonrió, él no pudo siquiera verla.

- No puedo Lily, además solo tenemos unos minutos. - Respondió con la voz más tranquila que pudo.

- Entonces ve conmigo a la torre, no se si podré soportar a estos dos. - Acabó con una risita, para James era claro que la chica intentaba mantenerlos juntos. Remus asintió y se puso en marcha, Lily fue a su lado.

- Nunca había reaccionado antes así. - Comentó Peter en voz baja. - Pero si te molesta tanto está bien, cuida tus palabras con él. - James arqueó una ceja sorprendido del comentario del más bajo, por lo general se ponía de lado de alguno y no de ambos, esta debía ser una evolución en Peter.

Tenían un receso breve antes de la siguiente clase, así que tenían tiempo de ir a la torre y, en el caso de James, encontrar a su novio. Hubo un silencio dominante durante todo el camino, ahora la chica intentaba hacer conversación aunque todos sus intentos acababan fallidos por las respuestas en monosílabos de los otros dos y el miedo de hablar de Peter. Al final de varios minutos Lily suspiró resignada y guardó silencio. Al llegar a la sala común, James miró a todos lados como buscando algo, o alguien. Remus no se detuvo y subió directo a las habitaciones.

- ¿Qué...?. - Comenzó Peter.

- Sirius. - Respondió sin mirarlo, aunque era obvio que Sirius no se encontraba ahí.

- ¿Dónde se quedaron de ver?. - Peter parecía en extremo relajado, a pesar de la pelea entre sus dos amigos. James sacudió la cabeza.

- Aquí. - Respondió suspirando.

- Bueno, no esperaras que se haya quedado aquí sentadito durante casi dos horas. - Dijo Lily mientras se sentaba en el sillón de la sala. - En primera es Black, en segunda, nadie en su sano juicio tiene tanto amor por ti. - Y abrió el libro de Pociones, clase que seguía para Gryffindor. James rió.

- Que tierna eres, mejor voy por el mapa. - Susurró más para sí mismo y subió a los dormitorios con cuidado, ahí se encontraba Remus.

- ¿El mapa?. - Lily le preguntó a Peter quien esbozó una risita tímida.


James entró con un silencio absoluto a la habitación, cuidadoso pero sin mostrarse como el perdedor, no estaba dispuesto a bajar la mirada así que mantuvo la frente en alto todo el tiempo, así pudo notar a Remus leyendo en su cama. Se dirigió con premura a su propia cama y buscó por el mapa rápidamente entre sus cosas. Una vez con el mapa en mano lo abrió un tanto desesperado, buscó entre las marcas el nombre de Sirius Black. No estaba en el comedor, ni en la enfermería, ni en la torre... ¿Los salones? Tampoco tuvo suerte ahí, ¡Dumbledore, por supuesto! Y sin embargo el chico tampoco estaba ahí. James se sentó nervioso en su cama, tenía un mal presentimiento. Siguió buscando y repasó cada esquina al menos cinco veces antes de reprimir un gemido de preocupación; tenía esa sensación de hormiguitas en las manos y le había empezado a dolor el estómago. Se rascó la cabeza, se talló los ojos y respiró hondo para volver a buscar. Nada, Sirius no parecía estar en Hogwarts.

¿Se abría ido sin avisarle? Imposible, habían quedado de verse... aunque siempre cabía la posibilidad de que Dumbledore le hubiera pedido irse en ese momento o cualquier otra cosa loca del Director... el Director, por supuesto que él sabría todo ya que Sirius fue a hablar con él desde un inicio. Se levantó decidido y salió de la habitación.

Remus le miró de reojo mientras salía, luchó contra las ganas de ir tras él y disculparse y ganó. Se había comportado como un idiota y lo sabía, sabía que Sirius y James se querían, él solamente estaba actuando como un niño caprichoso, nunca tendría a Sirius por que Sirius no le quería y eso lo sabía muy bien y ahora simplemente por el solo capricho había arruinado la valiosa amistad que tenía con James, posiblemente también la que tenía con Sirius. Suspiró, al parecer lo había decidido, tendría que encontrar la manera de disculparse con James. Cerró el libro.

- ¿Dónde está?. - Peter le preguntó cuando apareció en la sala.

- No lo encuentro. - Respondió pesadamente.

- Pero... el mapa no se... - Tartamudeó el rubio.

- ¡Ya lo sé, acompáñame con Dumbledore!. - Le gritó y Peter apenas si pudo reprimir un saltito. Lily rodó los ojos. - ¿Vienes Lady Lils?. - Ofreció más calmado.

- Prefiero llegar a tiempo a mi clase. - James asintió y salió casi corriendo jalando a Peter.

Lily escuchó pasos rápidos bajando las escaleras, no tuvo que voltear para ver de quien se trataba.

- ¿James ya se fue?. - Escuchó la voz de Remus.

- Todavía puedes alcanzarlo. - Notó como el chico se acercaba a ella y se sentaba pesadamente a su lado.

- No se si quiero. - Lily lo miró buscando una respuesta. - Es decir, si quiero, solo que...

- Tienes miedo. - Respondió por él, Remus asintió. - ¿Y eso vale lo suficiente para sacrificar tu amistad con él?. - Remus mantuvo la mirada en el piso.

- De cierta forma, de verdad… - Comenzó susurrando. – Lo que le dije es cierto.


- ¿Dónde...?. - Su voz era ronca y apenas audible.

- No en Hogwarts, eso te lo puedo asegurar. - Alguna mujer rió a su lado. Aún con la cabeza dándole vueltas, intentó tranquilizar a su mente. Sintió sus muñecas atadas detrás de su espalda, detrás de algo duro, una silla sin duda, pues estaba sentado en algo parecido. Abrió los ojos e intentó enfocar su vista, le costaba trabajo distinguir las cosas y la mayor parte de la habitación la veía borrosa, además de que la poca luz que había no ayudaba. Su cabeza estaba caída hacia su pecho, levantar parecía toda una misión. Pronto, no tuvo que hacerlo, sintió unas uñas clavándose en la nuca y jalar su cabeza por los cabellos hacia atrás.

- Que bajo has caído, querido primo. - Entre la poca visibilidad con la que contaba alcanzó a notar la figura.

- ¿Bellatrix?. - Bella rió.


- ¡Señor Potter!. - James caminaba apresuradamente, Peter intentaba mantener su paso, ambos apenas alcanzaron a detenerse, Mcgonagall se adelantó hacia ellos.

- Profesora tengo... - Intentó protestar.

- Entiendo que tiene muchas cosas en la cabeza en estos momentos. - La mujer lo cortó. - Pero me gustaría que intentara poner más atención a mi clase y menos a las manchas del techo. - Le reprendió.

- Si, claro. - Respondió automáticamente.

- ¿Y no tienen una clase que atender?. - Preguntó algo molesta por la actitud de su alumno.

- Buscamos al profesor Dumbledore. - Peter contestó rápidamente, evitando más euforia por parte de su amigo.

- El profesor Dumbledore salió desde ayer al ministerio, no ha regresado ni planeaba hacerlo hasta dentro de dos días. - La cara de James pareció caerse, las manos le temblaron. - Cualquier cosa que...

- Pero... - Le cortó. - Sirius fue a hablar con él esta mañana, él... - No pudo continuar, no encontraba razón lógica para que Sirius no estuviera en Hogwarts si el Director no se encontraba. Pasaron muchas imágenes por su cabeza, todas ellas involucraban la noche de su encuentro con Voldemort.

- Pues le aseguro que el señor Black no lo encontró, seguramente esta jugando por ahí. - Habló apresuradamente pero preocupada por el semblante enfermo que había adquirido su alumno.

- No está en Hogwarts. - Murmuró James mientras se recargaba sobre sus rodillas.

- Solamente debe buscar... -

- ¡No está profesora, no está!. - Gritó sin medir su tono. Realmente no estaba.


N/A:

Lamento el retraso :) No tengo muchas notas, excepto que ahora oficialmente empieza el plot central de la historia. ¡Tengo esta obsesión reciente por esa canción de Madder Mortem llamada "Hangman" no puedo dejar de escucharla! De hecho me la pasé escuchándola mientras escribía esto, así que si gustan bajarla :D Madder Mormtem necesita amor. El verso del inicio es parte de ella. Realmente espero me perdonen el retraso, estuvo con la universidad, oficina, fanlistings y uno que otro one shot y además ando trabajando en un fic llamado "Azkaban" que según mis expectativas será lo mejor que haya escrito alguna vez, así que andaba con muchas ideas pero pocas ganas.

Espero que les haya gustado y espero sus reviews.

21 de Octubre del 2008

Karla