Disclaimer: nada de esto me pertece, todo es obra de J.K. Rowling, excepto los personajes extraños que salgan por ahí. Y Sirius NO tiene hijas es invención mia y to eso.
Bueno ya estoy aqui otra vez :) he tardado en actualizar un poco más de lo que tenía previsto, pero es que con los exámenes y todo eso no me queda inspiración... Este capitulo la verdad me hubiera gustado que se quedase de otra forma pero bueno, asi es la vida.
Pedro: muchas gracias por tu review, espero que se vayan a aclarando las cosas en las historia segun me va dando tiempo a escribirla.
Y los demás hacerme el favor de manadar reviews. Por cierto tardaré en actualizar otra vez porque estoy ahí con los finales y no puedo casi respirar. Bueno espero que os guste y ya sabeis que me teneis que mandar reviews.
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De vuelta a casa
Después de la gran discusión con (según Harry), esa niñata estúpida y egoísta; es decir, con Elizabeth... El resto del verano pasó tranquilo y normal en casa de los Weasley; bueno, dentro de lo que cabe, porque con todas las muertes y desapariciones que veían en el profeta, no eran de mucha ayuda para los que no estaban de buenos ánimos esos días. Aunque Harry se lo pasó muy bien jugando al quidditch con Ron, mientras Hermione y Ginny hacían comentarios desde abajo. A parte un día fueron al callejón Diagon con los señores Weasley, e hicieron una visita a los gemelos para ver que tal estaban y que tal les iban las cosas por la tienda. Aunque, no hacía falta preguntar porque estaba abarrotada de alumnos y alumnas de Hogwarts y también de algunos que no eran alumnos y ya eran un poco mayorcitos para gastar bromas, a diferencia de las calles que solían estar llenas de gente, esta vez estaban totalmente vacías. Compraron unas cuantas cosas de la tienda y luego se fueron a comprar el material para el colegio. Después de eso volvieron a la Madriguera sin novedad alguna.
Entonces llegó el día uno de septiembre, y por fin Harry podría volver al único sitio donde realmente se sentía a gusto (a parte de La Madriguera claro) y a sus anchas. Estaba deseando coger el expreso de Hogwarts, para por fin poder ver aquel gran castillo, rodeado por un lago y un bosque lleno de toda clase de criaturas mágicas, donde había vivido tantas cosas. Aunque todos estos deseos de volver a Hogwarts no hicieron madrugar a nadie en la Madriguera... Se levantaron de golpe cuando la señora Weasley dio un voz diciendo que todos (incluida ella), se habían dormido y se les hacia tarde. Se vistieron, desayunaron y bajaron todos los baúles lo más rápido que pudieron, y consiguieron llegar a la estación justo a las once menos cinco.
Se despidieron muy rápido del señor y la señora Weasley, y se fueron a ver si había un compartimiento que estuviera libre, algo prácticamente imposible por lo tarde que era. Ginny en seguida se despidió también de ellos, pues había encontrado a unas amigas de su curso y se fue con ellas, así que los tres se pusieron a buscar un vagón que estuviese libre. La mayoría ya estaban ocupados, como de costumbre, por los alumnos que habían sido más rápidos. Según iban pasando la gente se les quedaba mirando de una forma descarada, pues todos sabían ya de sobra lo que había pasando en junio en el ministerio. Al final llegaron hasta el último compartimiento, que parecía que no estuviese lleno por completo como los demás, aunque quizá hubiera sido mejor que se quedaran en el pasillo. Solo había dos chicas, una en frente de la otra, una era alta con el pelo largo y negro y sus ojos eran verdes y alrededor tenían un poco de color dorado, vestía con unos vaqueros anchos y una camiseta negra de tirantes; la otra era más bajita y tenía el pelo largo y castaño claro al igual que sus ojos, vestía también con unos pantalones vaqueros pero estos eran estrechos con un poco de campana al final y llevaba una camiseta roja. Aunque ya las conocían, pero solo vista. Ambas iban a su mismo curso y casa, la más alta se llamaba Lorelain y la más bajita Julie.
- Hola ¿os importa que nos sentemos con vosotras?- les dijo Hermione interrumpiendo su conversación- Es que esta todo lleno.
- Ahm, no pasa nada- contestó Lorelain- Pero este sitio al lado mío esta otra chica, que se ha ido un momento.
- Esta bien nos sentaremos en los sitios libres.
Así que Hermione se sentó al lado de Julie, Harry al lado de la primera y enfrente de este Ron. Las chicas se pusieron a hablar de las clases y de las optativas que se cogerían y Hermione también se puso hablar con ellas sobre el tema. Mientras Ron y Harry se pusieron a jugar al ajedrez mágico. Entonces de pronto se abrió la puerta, y entro una chica morena vestida con unos pantalones anchos de color verde y una camiseta de tirantes amarilla.
- El golpe que se dio mi hermana en la cabeza, la mato la última neurona viva que la quedaba.- empezó a decir la muchacha sin darse cuenta que había más gente de la normal allí- ¿Sabéis... lo que... ha hecho ahora? Genial me he equivocado de vagón...
Fue entonces cuando Harry se dio cuenta de quien era la chica que faltaba allí, pero no podía ser, debía ser una broma ¿no?
- No te has equivocado. Es que no había sitios libres y se han venido aquí- contestó Julie- ¿Pasa algo Elizabeth?
- Debes estar bromeando ¿verdad?-le contesto esta aun de pie- Yo voy a compartir vagón con...
- ¿Con quien a ver?- le contestó Harry- ¿Qué pasa que ahora eres la dueña del tren?
Así que los dos empezaron a pelear como la última vez que se vieron (y la primera también), en el hospital. Discutían diciendo cosas sin sentido ni lógica; al cabo de un rato, entre todos consiguieron que se calmaran y los sentaron a cada uno en una punta del vagón. Elizabeth se sentó en el lado de la ventana y se puso a escuchar música, y en lado contrario de los asientos se sentó Harry en el lado de la puerta y se puso a leer una revista, que compro en el callejón el día que fueron a comprar las cosas para el colegio, sobre quidditch y demás. Y así pasó todo el trayecto del viaje los dos callados, mientras los demás hablaban, echando de vez en cuando una mirada de odio hacia el otro sin ni siquiera venir a cuento. Ninguno de los dos sabía realmente porque, pero tenían cierta antipatía hacía el otro inevitable, solo por la primera impresión en el hospital y con aquella discusión sin sentido alguno. Cuando al fin vieron que el viaje se terminaba, se pusieron las túnicas y se bajaron del tren yéndose cada uno por su lado a sus respectivos carros.
- Bueno ahora¿nos puedes explicar ese magnifico numerito que has montado con Elizabeth en el tren?- le preguntó Hermione alzando las cejas
- ¿Que voy a explicar? Sí ella es la que empieza siempre- le contestó.
- Y tú la sigues el juego... - dijo Ron
- A ver me tendré que defender o algo¿no?
Todo el trayecto hacia el castillo se lo pasaron hablando de las discusiones de Harry y Elizabeth, sobre porque a Harry le caía mal, y todas esas cosas mientras que Hermione le trataba de convencer que tampoco era tan mala chica y que debían tratar de hace runa tregua porque sino cualquier día montarían un escándalo en el colegio. Por fin llegaron al colegio y entraron en el gran comedor, que estaba como siempre: Se podía ver el cielo despejado del exterior, dejando ver ya unas cuantas estrellas; las cuatro largas mesas correspondientes a cada una de las casas; la mesa de los profesores donde en el centro de ella se encontraba el director, el profesor Dumbledore, junto con el resto de los profesores; y justo delante de esta mesa, en el centro del Gran Comedor, había una pequeña silla de madera donde descansaba un sombrero viejo y desgastado, el Sombrero Seleccionador que mandaría a su casa correspondiente a los nuevos alumnos que entrasen. Todos los alumnos se sentaron en sus respectivas casas, y más de uno se dio cuenta de que en la mesa de los profesores había dos caras nuevas: un chico y una chica. Aunque no les salían las cuentas porque solo se necesitaba un profesor nuevo para Defensa Contra las Artes Oscuras, para variar un poco. Harry empezó recorrer con la mirada toda la mesa y se fijo en una cosa realmente extraña.
- Ey, chicos- les cuchicheo a Hermione y Ron- ¿os habéis fijado que...?
Pero no pudo terminar la frase porque de inmediato entraron los alumnos nuevos de primer año, nerviosos para comenzar la selección. El sombreo les dio una charla de sobre la unión y la amistad bastante parecida a la que había hecho el año anterior tras la vuelta de Voldemort. La selección pasó y Dumbledore se levantó para hacer ya su acostumbrado saludo para dar la bienvenida a Hogwarts.
- Bienvenidos a un nuevo curso en Hogwarts.- les saludo alegremente el director- Me alegra mucho ver las caras nuevas que entran este año; aunque, también me agrada ver las viejas. Este año, como os habréis fijado la gran mayoría, tenemos dos profesores nuevos: La señorita Stewart, profesora de Defensa Contra las Artes Oscuras...
Hubo un pequeño murmullo entre los alumnos. Era morena con los ojos azules claros, con algunas pequeñas pecas en su nariz; a parte, parecía ser bastante joven, seguramente habría terminado hace poco la carrera para ser profesor.
Cuando el murmullo ceso, el profesor Dumbledore volvió a hablar para presentar al otro profesor que parecía que no pintase nada allí.
-... Y él, es el señor Williams, profesor de Pociones y jefe de la casa Slytherin, hasta nueva orden.
Volvió a haber un gran murmullo por todo el comedor, pero esta vez superior al de antes. Solo se repetía una pregunta con tres palabras en toda la sala¿Profesor-de-pociones¿Y qué había sido del profesor Snape¿Le habrían despedido? Después, Dumbledore mandó guardar silencio y continuó hablando.
- Espero que este año sea tan productivo como los anteriores, e intentaremos llenar, un poco más, esas cabecitas; a pesar, de lo que las halláis vaciado en vacaciones.- les miro a todos sonriente y continuo- Y ahora, que comience la fiesta.
Automáticamente apareció comida en los platos de todos, y se pusieron a comer como si lo llevaran sin hacer desde hace mucho tiempo. Al mismo tiempo comentaban como les había ido durante el verano, en donde habían estado, donde habían ido de vacaciones...
Mientras tanto, el trío más famoso de todo Hogwarts; es decir, Hermione, Ron y Harry, comentaban sobre el nuevo curso y sobre todo por el tema de los nuevos profesores.
- ¿No os parece un poco raro lo de Snape?- les empezó a decir Harry- El nunca a faltado, y por supuesto, nunca le han puesto un sustituto para nada.
- Sí, bueno- le contesto Hermione y empezó a murmurar- Lo más seguro es que Dumbledore le halla mandado algo para la orden¿no?
- Ya pero, yo no me fío del todo.- le respondió Harry - Al fin y al cabo fue mortífago, y hay muchas cosas que no sabemos de él como para fiarnos por completo de él y además...
Pero Hermione fue más rápida, y le corto antes de que pudiese decir nada más para intentar de convencerla de la culpabilidad de Snape.
- Mira Harry, según tengo entendido Snape a hecho mucho por la orden- entonces Harry fue a abrir la boca para contradecirla, pero Hermione le corto antes de que el dijera nada- Más de los que tu crees. No sería la primera vez que sospechamos de Snape, y luego resulta ser todo lo contrario de lo que habíamos supuesto.- se quedo un momento en silencio y volvió a hablar- Lo mejor que puedes hacer es dejar a Snape en paz con sus asuntos y no meterte en líos.
- Yo no me meto en líos.- le respondió Harry mal humorado jugando con su comida- Los líos me llaman mi, y no tengo más remedio que acudir a solucionarlos...
Hermione fue a decir algo pero se mordió la legua y se callo, y se empezó a concentrar en su plato de comida. A Harry le parecía que últimamente estaba un poco como medio rara, le contradecía en todo lo que él decía, y no hablaba mucho que digamos, y a lo mejor él o Ron le preguntaban algo y les contestaba todo borde, y ninguno de los dos sabía muy bien porque. Entonces miro hacia Ron, pues llevaba todo el rato sin pronunciar ni media palabra, y además estaba sin probar bocado mirando con cara de tonto a la profesora nueva, al igual que la mayoría de los alumnos masculinos, (excepto Harry, porque estaba demasiado ocupando hablando con Hermione), que se habían dado cuenta de que la profesora era muy joven y muy guapa. Y como no el se unió a la gran masa de alumnos babeantes. Ante aquello, Hermione murmuro algo casi inaudible, a lo que ni Harry ni Ron le hicieron caso. Así que Hermione se tiró toda le cena callada, sin decir ni una palabra, (ni si quiera cuando la pidieron su opinión sobre los nuevos profesores, después de que despegaran su mirada de la nueva). Comió rápido y cuando terminó y era la hora de irse se fue con las chicas con las que habían estado en el tren y con Elizabeth, y se pusieron hablar animadamente.
-Tú no sabrás por casualidad, que es lo que le pasa a Hermione ¿no?
-Ni idea- le contesto Ron encogiéndose de hombros- Pero bueno, ya se le pasara lo que quiera que le pase. Ya sabes como es Hermione, se mosquea por tonterías.
Aunque a Harry no le pareció que se le iba a pasar aquello como parecía que había venido aparentemente: de pronto. Él sabía que estaba picada por algo, la cuestión era porque. No sabia ninguno que podía ser, ellos no habían hecho nada malo para que les tratase con esas malas formas. De todos modos tampoco le llego a dar mayor importancia de la que creía que podía tener. Se fueron a la torre de Gryffindor para subir a sus cuartos y descansar un poco para que el día siguiente poder empezar con buen pie el inicio de las clases. Cuando entraron en la sala común, se encontraron con Hermione, Lorelain, Julie y compañía, las cuales estaban hablando en el pie de la escalera. Entonces Hermione se dio cuenta de su presencia y se fue directa hacia Harry, y las demás se subieron al cuarto, y con un tono muy cortante y seco le dijo:
- Toma me lo ha dado McGonnagall me lo dio para ti.- le dio un sobre en el que ponía su nombre con una letra muy fina.- Me parece que es una nota de Dumbledore.
- Vale, gracias- le contestó Harry extrañado- Oye¿desde cuándo te vas con ellas¿No me digas que eres amiga de esa?-dijo haciendo un gesto hacia Elizabeth.
- Bueno si atendieseis un poco a lo que digo…- empezó a decir Hermione
- Nosotros siempre escuchamos lo que dices- la interrumpió Harry
-… sabríais que son mis nuevas compañeras de habitación, por un pequeño enfrentamiento que tuvieron con las anteriores.- dijo sin hacer caso al comentario de Harry.- Y ahora sino os importa me voy a mi cuarto.
- Que chica tan rara…- dijo ron cuando se hubo marchado Hermione- Bueno ábrela.
Entonces, Harry abrió la carta y se encontró con la fina escritura del profesor Dumbledore.
Harry:
Te espero mañana, después de la cena, sobre las ocho de la tarde, en mi despacho.
La contraseña es zumo de calabaza.
Dumbledore
A pesar de que en la carta no decía gran cosa sobre para que lo quería ver, se imagino que debía ser por algo de la profecía y todo lo relacionado con Voldemort y demás. Así que pensando en el día siguiente, con el principio de las clases en ese nuevo año y con la visita al despacho del director, se fue a la cama contento por estar de nuevo en Hogwarts.
