Disclamer: Estos personajes no me pertenecen


Capitulo 2¿Daidouji una chica dulce e inocente?

No sabía cuanto tiempo llevaba parada frente al despacho del director, pero aquello ya le estaba tocando la moral. Primero le acusan injustamente de copiar y segundo le hacen esperar dos horas y media de pie para recibir una reprimenda, por supuesto que también injusta, del director.

Durante aquel interminable tiempo de espera en el interior de Tomoyo Daidouji había crecido un odio irracional hacia aquel que llamaban El Príncipe Omnipotente e Intocable del Elizabeth High School.

Para colmo tenía que soportar las burlas y mofas de todos aquellos alumnos que pasaban por la oficina principal del instituto e incluso las miradas de compasión de algunos.

-"Si piensan que me voy a rendir lo llevan claro"- pensaba Tomoyo. Y es que lo que no sabían los demás, era que Tomoyo Daidouji, además de parecer una chica buena, era también una competidora nata en desafíos como el que se presentaba ante sus ojos: Poner en ridículo al Príncipe Eriol.

En esas dos horas había tenido más que tiempo suficiente para saber que debía contestar con un contraataque, una venganza, y como bien decía su abuelo, la venganza era un plato que se degustaba frío, por lo que no le importaba esperar a que la oportunidad le cayera del cielo.

Sonrió interiormente, mas vale que el niño de papa le tuviera respeto.

Miro el reloj que había colgado en la secretaría, ya iban a pasar tres horas desde que llego a la dirección… ¡Aquello ya era suficiente¿Cuánto tiempo más debía esperar? Sospechaba que detrás de todo aquello se encontraba cierto oji-azul.

¡Pero bueno¿Tanto era su poder que podía manejar a su antojo incluso al director del instituto?

A cada segundo tenía mas claro que a aquel estúpido debían de darle una lección. Y esa persona sería ella.

Por fin, la puerta del despacho del director se abrió, dando paso a este mismo y al oji-azul tras él, con una prepotente sonrisa en el rostro, parecía el gato que se comió a ratón, feliz por lo hecho.

Si las miradas pudieran matar…

-Señorita Daidouji- la voz del profesor la obligo a apartar la mirada de Eriol- ¿Es verdad lo que me ha estado contando el joven Hiraguizawa a cerca de lo ocurrido en el examen?

-¡Por supuesto que no!-exclamó cruzándose de brazos- No se que le ha podido contar… "ese" pero es mentira ¡Yo no copie!

-¿Cómo que no?- soltó el níveo tranquilamente y muy sereno- Señor Director, yo le dije la verdad, Daidouji me preguntó a cerca del Mito de la Caverna de Platón, obvio que yo, como buen alumno, me sabía la respuesta y además de eso estoy en contra de los que copian de los exámenes de otros…-añadió esto último arrastrando las palabras pero con una sonrisa en el rostro.

Tomoyo estaba que se tiraba de los pelos ¿Cómo podía ser tan mentiroso? Apretó los puños hasta que los nudillos se le pusieron blancos de la rabia que sentía. Tenía unas ganas irracionales de golpear con ellos la estúpida sonrisa de Eriol. Si, le dejaría bien marcados todos y cada uno de sus nudillos.

-¡Vuelvo a repetir que eso es mentira!- casi grito la joven, ya estaba perdiendo la paciencia.

Eriol tuvo que morderse el cachete por dentro para no reír a carcajadas por la actitud de aquella niña: "Será tonta"- pensaba.

-Señorita Daidouji, tranquilícese por favor- le pidió el director- por ser su primer día se lo vamos a pasar por alto, pero que no se vuelva a repetir ¿de acuerdo?

-¡Qué¿Cómo que me lo van a pasar por alto¡¡De ninguna manera! Eso quiere decir que copie ¡Y yo no lo hice!

-Bah, no seas quejita- intervino Hiraguizawa mientras se dirigía hacia la puerta de salida, ya encontraba aburrido quedarse allí- te han perdonado ¿no¿Por qué no lo aceptas y punto?- y dicho esto desapareció.

-"¡Maldito Hiraguizawa¡¡Me vengaré¡Juro que me vengaré!"- pensaba Tomoyo con los dientes muy apretados y una vena en la sien mientras abandonaba el despacho de dirección.


-Eriol, contigo quería hablar yo- el chino había abandonado la cancha de baloncesto nada más ver al peli-negro aparecer por la esquina del patio- ¿Qué tal fue todo?

Sorprendido, vio como su compañero estallaba a carcajadas: Jajaja, esa chica es realmente estúpida, jajaja, deberías de haberla visto ¡Tenía la cara roja de rabia!- incluso se tuvo que limpiar las lágrimas que asomaban por sus ojos- ¡Nunca la olvidare! Me lo he pasado genial a su costa.

-Pero¿no crees que te has pasado con ella?- pregunto prudentemente Shaoran- Quiero decir, es su primer día y tú nunca has sido así con los nuevos.

-Es que no lo pude evitar, la vi tan inocente pidiéndome un bolígrafo que me obligo a gastarle una pequeña broma (¿Dijo Broma? O.O)

Al castaño le recorrió una gota por la nuca…no se lo decía pero a veces su amigo se pasaba de la raya: Al menos la chica ya sabes quien eres…

-¡Como para no saberlo!

-¿Seguirá en tu punto de mira?

-No, ya me aburrí de ella, probablemente tenga que soportar las burlas de los compañeros, con eso me basta ¿nos vamos a clase?

El joven Li se despidió de sus demás compañeros y siguió a Hiraguizawa hasta la clase, una vez en ella pudo ser testigo de cómo la amatista dirigía una helada mirada al joven delante de él: "Creo que Eriol se equivoca"- pensaba el ambarino-"Esta chica no tiene nada de inocente"

Pero no sería él el que se lo hiciera ver a Eriol, se tendría que dar cuenta él mismo.

Durante la última hora de clases, Tomoyo estuvo más centrada en perfeccionar su plan que en la Historia de la Segunda Guerra Mundial. Se estrujo duramente la cabeza por maquinar algo en contra del que llamaban El Príncipe del Elizabeth High School y tendría que pasar a la historia como la primera alumna que lo ponía en ridículo.

Pasó un tiempo y por fin, una idea se le vino a la mente…una idea brillante.


Los Daidouji eran propietarios de un comercio que se encontraba en el centro de Tomoeda. Una tienda de regalos y una pastelería.

En Osaka, los pasteles de la señora Sonomi Daidouji eran realmente famosos, todos elaborados artesanalmente y con mucho amor, como solía decir ella misma. Aunque ya no era solamente Sonomi quien se dedicaba a los pasteles pues desde muy pequeña había infundido a Tomoyo el arte culinario de la pastelería y muy pronto los dulces de la amatista fueron tan famosos como los de su madre.

Su padre, Reiji Daidouji era el encargado de la tienda de regalos, buscaba por todos los proveedores los objetos más originales para regalar y además los más antiguos.

Pero aquella tarde Tomoyo se encontraba sola en la tienda, sus padres habían ido a su antigua casa para recoger los últimos muebles y necesitaron de su ayuda para que atendiera la tienda.

Era bastante grande contaba con dos pisos .Ya de por sí ya llamaba la atención el escaparate, exquisitamente decorado por ositos, coches de épocas anteriores y algún que otro pastel de muy buena pinta. Nada más entrar en la tienda, a la izquierda había seis estanterías dobles repletas de objetos y muñecos y tres vidrieras en las que se encontraban las figuras de porcelana y las cosas delicadas.

Y justo en frente de la puerta de entrada estaba situado el mostrador con los pasteles. El segundo piso, sin embargo era utilizado como almacén y además como vivienda, tenía un sofá-cama, un frigorífico y una televisión.

Tomoyo bostezó, ya eran las 8 de la tarde y pronto se acercaba el cierre. Se sorprendió al ver los pocos pasteles que ya quedaban y eso que era el segundo día que abría la tienda en aquella ciudad.

-¿Tomoyo?- una voz familiar la sacó de su mundo- ¡Vaya así que es verdad que tienes una tienda!

La aludida parpadeó, frente a ella se encontraba su compañera trigueña, y no iba sola. Una joven con el pelo cenizo, gafas y ojos avellanas la acompañaba y el bichito de la curiosidad ya empezaba a hacer estragos en la amatista ¿Qué hacía su amiga con un chico como aquel? Obvio que se veía mayor que ellas dos y aunque ni siquiera sabía su nombre, el joven parecía ser amable.

-¡Sakura¡¡Vaya que sorpresa!- exclamó- ¿Qué haces aquí?

-Me dijeron que tenías una tienda de regalos y dulces y quise venir a verla¿sabes? Tengo un gato un tanto raro, al que le encantan los pasteles y las golosinas- dijo Sakura sonriendo- ¡Ah! Esto, lo siento, déjame presentarte- la joven esmeralda se hizo a un lado- Este es Yukito Tsukishito, amigo de mi hermano, Yukito-san ella es Tomoyo Daidouji, es la chica de la que te hable.

-Un placer, Daidouji-san- saludo respetuosamente el joven. Tomoyo correspondió su reverencia con una graciosa sonrisa en el rostro, su amiga Sakura los había presentado con mucha ilusión, demasiada diría ella

-"No será…que a Sakura este chico…"- rió silenciosamente- ¿Esto, dices que quieres un pastel para tu mascota, Sakura-chan?

-Si es posible, si…la verdad venimos de comprar los ingredientes para la cena de esta noche y se me olvido comprarle algo a Kero.

-¡Vaya si que esta acelerada la relación¿No?

Sakura, que por lo general era bastante despistada, enrojeció al momento. Ese comentario por parte de su nueva amiga si que lo había pillado ¿Tanto se le notaba? Temió por que Yukito se hubiera dado cuenta, pero al parecer el joven había decidido ir a ver los regalos de las estanterías para darle privacidad a las niñas en su conversación.

-Esto…Tomoyo…yo…

-No te preocupes, Sakura, mira ¿le gustan a tu gato el pastel de nata y fresas?

-¡Le encanta!

-Entonces toma, te regalo este trozo que sobro.

-¿En serio?

-Claro- sonrió Tomoyo.

-Muchas gracias…pero… ¿en serio se nota tanto?- preguntó finalmente Sakura. Lo que había dicho la nívea hace escasos segundos la había aturdido. Ella no hablaba de sus sentimientos con nadie y sin embargo, la morena si que se había dado cuenta.

-Lo que pasa es que yo soy muy observadora, Sakura, no te preocupes…pero…-y añadió susurrando- ¿Si es el chico que te gusta?

La castaña movió frenéticamente la cabeza de arriba abajo.

-¿Y él lo sabe?

La castaña movió frenéticamente la cabeza a los lados.

-Pues te deseo mucha suerte cuando estés preparada para declarártele, se ve buen chico.

-Si…-Sakura se sonrojo- Yukito es muy amable y simpático, siempre me ha gustado…-de repente su rostro se ensombreció- no como uno que yo me sé ¡Ah! Esto… ¿Qué pasó esta mañana en dirección Tomoyo? Cuando llegaste a clases estaba echa una furia y no quise preguntarte.

La ciruelo frunció el ceño: El director no me creyó…

-Ni modo, a nadie cree excepto a Eriol Hiraguizawa.

-¿Pero porque¡No me creo que ese tipo no tenga un punto débil!- exclamó impotente la amatista.

-¿Por qué lo dices?...hay no…Tomoyo…no creo que estés planeando algo contra él… ¡Dime que me equivoco!

-No te equivocas

-¿Pero estas loca¡¡Él es hijo de Clow Hiraguizawa!

-Y yo soy hija de Sonomi y Reiji Daidouji- dijo de manera obvia la amatista- ¿Qué con eso Sakura?

-Es muy peligroso Tomoyo, olvida lo que te hizo.

-Mira, puede que yo no tenga no se cuantos hoteles o centros comerciales, pero si que tengo algo más especial que todo eso…-una sonrisa maliciosa apareció por el rostro de la amatista que hizo temblar a la castaña-…los genes de la familia Daidouji- A la cerezo le recorrió una gota por la cabeza, no se podía llegar a imaginar lo que su compañera era capaz de hacer y dio gracias por no tenerla como enemiga- Dime, debe haber alguien a quien Hiraguizawa tema…

-Al director no puedes acudir, ya ves, es Eriol quien lo maneja…

-Ese está descartado y cualquier chico o profesor del instituto…-de manera pensativa Tomoyo de llevo la mano al mentón- Esta mañana me dijiste que Clow Hiraguizawa era la máxima autoridad en el instituto…- los ojos le brillaron.

-¿Y que con eso?

-Creo, Sakura, que ya se a quien teme mi querido Eriol…Mi resultado en el examen de Filosofía…por el suyo de Química.

Sakura miro espantada a Tomoyo…no sería capaz de tanto… ¿O sí?

Por la noche, Tomoyo comió mas de lo habitual, tres tazones de arroz y había repetido también la sopa.

Sus padres la miraban algo asustados: Tomoyo, hija… ¿Estas bien?

-Claro que sí, mama ¿Puedo echarme más tofú?

-Por supuesto ¿Qué tal el primer día de clases?- le preguntó su padre.

-¡Oh! Ha sido muy interesante, me ha gustado el Elizabeth.

Sus padres temblaron al ver como a su hija le aparecía una fría sonrisa en el rostro, mientras miraba a la nada. Decidió irse a dormir temprano, debía guardar energías para un nuevo día en el instituto.


Al principio, Eriol Hiraguizawa no tenía planeado haber sido tan malo con aquella chica, es más ella no tenía ningún motivo para haber sido tratada así. Pero es que al verla volverse en su asiento, pensó que ante sus narices se encontraba la oportunidad de una nueva travesura, de una nueva broma más para añadir a su larga lista. Y tuvo que probarla en aquella chica. Sin embargo no todo salía como él había previsto. Aquella joven no andaba con miedo por los pasillos y no había tristeza en su rostro por haber sido humillada en su primer día de clases. Al contrario, sonreía dulcemente a todos aquellos que la saludaban y hablaba con naturalidad, como si nada hubiera ocurrido.

Ese carácter suyo lo ponía enfermo.

Ahora que recordaba, se había reído tanto de ella al verla tan desesperada el día anterior en el despacho del director que había pasado por alto el echo de que le gritara.

Y nadie con dos dedos de frente le gritaba al Príncipe del Elizabeth High School: "Esto se pone interesante"- pensó mientras ingresaba al salón.

Aquel día a última hora les darían la nota de Química, y aunque ya sabía que su examen había sido brillante, quería ver con sus propios ojos su mejor marca en aquella asignatura, se encontraba tan feliz que no se dedico en buscar a su siguiente víctima.

En el recreo, de camino a la cafetería vio como un Shaoran era, de nuevo, rechazado por Sakura ¿Es que su amigo no se cansaba nunca? Ya ni recordaba desde cuando le iba detrás a la esmeralda. Jamás le había visto tan persistente con una chica, aunque ahora que lo pensaba, la esmeralda era la única chica hasta entonces que lo había rechazado.

-¡Hiraguizawa!- Yamazaki lo llamaba- Vamos a echar unas canastas ¿Te vienes?

-Claro, en un momento estoy en el patio.

Y hubiera sido así de no ser porque una melodía llegó a sus oídos. Curioso se dejo llevar por aquella voz que inundaba el pasillo, jamás, en sus años en aquel instituto la había escuchado y se sorprendió al ver a la dueña.

Tomoyo estaba tan concentrada en su canto que ni se percató de la presencia del oji- azul y este tampoco se molesto por interrumpirla y que dejara de cantar. Era extraño, sus labios no querían abrirse y pronunciar palabras para dejar así a sus oídos escuchar semejante melodía, semejante voz.

Observó el rostro de la chica, sereno y dulce, bajo su vista hacia los rosados labios de ella y sintió como el ritmo se le aceleraba al igual que la respiración. Se sintió extraño, aquel cambio en su interior jamás lo había experimentado y por primera vez tuvo miedo de saber que le pasaba. Sin darse cuenta carraspeo, interrumpiendo así la canción de Tomoyo.

-Hiraguizawa- el escuchar su nombre de su boca lo trajo a la realidad y como pudo disimuló su nerviosismo.

-Daidouji- el Eriol malo hizo su aparición, dibujando así una sonrisa impertinente en el rostro- ¿Qué tal tu día de ayer? Espero que fuera maravilloso.

Para su sorpresa, ella también sonrió dulcemente.

-Entonces yo también te deseo que tengas hoy un maravilloso día.

Y antes de que él pudiera comprender sus palabras, la joven abandonó el aula en la que cantaba, todavía con aquella sonrisa dulce en los labios.

Eriol se la quedo mirando…eso había sido la mar de extraño¿Por qué le deseaba un buen día¿Es que no le tenía miedo después de lo que le hizo?

Apretó las mandíbulas con fuerzas, si aquella niña no le tenía miedo su fama en el instituto de chico frío y respetable se iría al garete. Y eso no lo podía tolerar, odiaba que Tomoyo no le tuviera el respeto que le tenían los demás y odiaba además su manera de enfrentarlo, siempre con un rostro dulce y amable, con sus ojos amatistas despiertos y juguetones, y a la vez con ese toque sensual… ¿eh¡¡Un momento¿Pero que diablos estaba pensando?

Tuvo que agitar la cabeza bruscamente… ¡Él pensando algo así de ella? De seguro que el desayuno le había sentado mal.


-Aquí tengo vuestros exámenes de química- anunció el profesor entrando a la clase y con las pruebas en la mano- Debo decir que hay algunos que me han sorprendido bastante.

La clase entera contuvo la respiración, el profesor se estaba tomando su tiempo para decir las dichosas notas y eso era peor que una muerte a cámara lenta.

Sakura miro a su compañera, ella parecía no estar afectada por el nerviosismo repentino que se apodero de la clase, al contrario, sonreía abiertamente como si acabaran de darle un dulce. Recordó angustiada la conversación que esa misma mañana tuvo con ella.

Flash Back

-¡QUEEE¿TE VOLVISTE LOCA¡¡NO PUEDES HABER ECHO ALGO ASÍ!- gritaba la cerezo por lo que se acababa de enterar.

-Vamos, vamos, Saku, no será para tanto, alguien tenía que darle su merecido a ese niño y ese alguien soy yo- Tomoyo se estiro bajo la sombra del árbol en el que se encontraban y bostezó.

En cambio Sakura era un manojo de nervios¿¡Pero como puedes estar tan tranquila?

-Lo estoy, él es un humano como todos, no es un Dios, como aquí lo tratáis- la amatista empezaba a impacientarse por la actitud tan temerosa de Sakura- No te preocupes, todo saldrá bien.

-Tomoyo…

-¡No me pongas esa cara de cordero Sakura¡Estoy bien!

-¡Pero no lo estarás cuando acabes el día! Tú no conoces a Eriol, es terrible. Yo he estado en su clase desde la secundaria ¡Es un demente! Estoy segura de que no te perdonara lo que le has hecho. No quiero que te pase nada…- susurró desesperada.

-Tranquila- murmuró Tomoyo, entendiendo al fin la preocupación de su compañera- ese tipo no me pondrá ni una mano encima, eso te lo aseguro…lo que si quiero es que si la cosa se pone fea, te alejes de mí.

-¿Qué? Pero…

-No me reproches- interrumpió la nívea, ella sabía el miedo irracional que la esmeralda sentía hacia Hiraguizawa, por lo tanto estaba mas que segura que si Eriol decidía comenzar una guerra, también esta afectaría a Sakura. Lo mejor era que dejaran de hablarse, al menos en el instituto.

Fin Flash Back.

La joven suspiró y volvió a la clase al ver como los demás compañeros ovacionaban a la amatista, por lo visto ella había sacado la mejor nota de todo el curso.

-Enhorabuena, Daidouji, un 9.67, para ser el primero que hace en este instituto de mi asignatura, no lo ha podido hacer mejor.

-Muchas gracias, profesor Kudo- Tomoyo recogió su examen y realizo una reverencia al profesor.

Sonrió al resto de la clase en agradecimiento por sus ánimos (mayoritariamente del publico masculino) escuchándose por encima de todo¡Bravo mi querida ciruelo!- proveniente de Shaoran Li.

-¿Verdad que es genial esta chica?- preguntó el chino a su compañero de al lado. Sin embargo tuvo que tragar saliva. Su compañero, Eriol Hiraguizawa, era la única persona que no había dicho palabra desde que el profesor dijo quien era la persona con más nota en la clase.

El chico parecía que se había tragado una mosca, estaba estático, más pálido de lo normal, pero sin embargo sus ojos eran pura furia, estaban clavados en la figura de la joven Daidouji y un tic comenzó a asomarse en el izquierdo.

Shaoran tembló, Eriol parecía un loco que acababa de salir del loquero y se dijo que lo mejor era dejar a su amigo un rato en paz sin hablarle de cierta peli-negra.

Al inglés le faltaba poco para explotar, era el único de toda la clase que no se alegraba por el resultado obtenido de su compañera ¡Como se atrevió a quitarle el primer puesto?

Nadie le había arrebatado el primer puesto hasta ahora.

¡Aquello era intolerable¿Cómo había sido capaz?

-Hiraguizawa…- Cerró los puños con fuerza al escuchar su nombre de la boca de ella ¿Es que tenía el valor de refregarle por la cara su nota? Pero sin embargo se encontró con aquel ya odiado rostro sonriente de la chica: El profesor te llama.

-Señor Hiraguizawa…- todos los alumnos notaron un temblor en la voz del profesor- Su examen…tengo que hablar con usted.

Aquellas palabras no sonaban bien, más cabreado de lo habitual se dirigió hasta el comienzo de la clase, donde en la mesa del profesor pudo ver unos folios con marcas rojas, con muchas marcas rojas….demasiadas para su gusto…

¿No sería…?

-Debo decirle, Hiraguizawa, que su nota ha sido la que mas me ha impresionado- dijo Kudo entregándole con miedo la prueba de química a Eriol.

Durante unos minutos, en aquella clase no se escuchaba ni la respiración de los jóvenes, todos pendientes del Príncipe del Elizabeth, todos pendientes de su reacción.

Finalmente el joven levantó la vista de la hoja para mirar al maestro.

-Esto debe ser un error- dijo con voz helada.

El hombre retrocedió: Lo…lo siento Hiraguizawa, pero es su examen.

Eriol sintió ganas de estrangularlo y alterado gritó¡¿Me esta diciendo que he suspendido el examen de química?

La clase entera ahogó un grito, Shaoran abrió los ojos enormemente sorprendido ¿Eriol suspender un examen, Sakura se tapo la boca con sus manos por la noticia, pero había una persona que se había cruzado de brazos, deleitándose con lo que en esos instante ocurría en su clase.

-Esto es imposible…-habló con voz de hielo.

-Hiraguizawa…tal vez necesitas repasar más los ácidos-bases, el Ph y la formulación…no se preocupe, haré examen de recuperación.- sugirió el profesor tímidamente. Sabía de la fama del hijo de Clow, temía que en aquellos momentos el joven fuese capaz de matar y temía además de que él fuera su victima.

-¡Esto es imposible!- chilló, haciendo que la clase temblara. Eriol estaba muy enojado y aquello era muy malo para ellos. Algunos incluso entrelazaron sus manos, rezando por que ya sonora el timbre para largarse de allí. Nadie se atrevía a hacer un movimiento en falso temiendo llamar la atención del níveo en aquellos momentos.

-Hiraguizawa entrégueme el examen y así yo…

-¡Cállese!

El peli-azul arrojó su examen despectivamente a la mesa del profesor…había algo que no cuadraba, él estaba más que seguro de haber respondido correctamente las preguntas, es más, había anotado los resultados en una hoja a parte y realizo de nuevo el examen en su casa…volvió a tomar su examen y fue entonces cuando se fijo en la caligrafía de las respuestas. Solo llego a una conclusión

Aquella no era su letra.

Alguien había tenido el valor de coger su examen, borrar sus respuestas y poner unas falsas. El odio y enojo que había en el cuerpo de Eriol iba en aumento a cada segundo ¡Quien¿Quién era el imbecil que se atrevía a falsear su examen?

Solo fue entonces cuando una frase se le vino a la mente: "Entonces yo también te deseo que tengas hoy un maravilloso día"

Tomoyo Daidouji.

Ella era la única de sus compañeros que miraba hacía donde se encontraba. Sus miradas chocaron y se sostuvieron, como si estuvieran librando en aquellos momentos una batalla.

Y de nuevo, ahí estaba, la sonrisa dulce e inocente de ella.

¡Como se había equivocado al pensar que era una mosquita muerta! Daidouji no era la chica dulce e inocente que su sonrisa solía indicar. Eriol tomo aire, muy bien, así que la amatista quería juego, pues él se encargaría de dárselo.


Sakura termino de ponerse sus patines en la entrada del instituto mientras seguía reprendiendo a Tomoyo por lo que hizo, la verdad no sabía si admirarla o tenerle compasión.

-En serio, porque no vas y le pides perdón, será lo mejor Tomoyo.

-¡Ja! Ni en broma, jamás he disfrutado tanto con una venganza y ahora no me voy a retractar.

-¡Pero yo te advertí!- exclamó Sakura a lo desesperado- ¡Que estuvieras bien lejos de Eriol Hiraguizawa! Ese chico tiene un serio problema de actitud, en serio es peligroso.

-Hablando del Rey de Roma- murmuró la chica morena ignorando las plegarias de la cerezo. Sakura dio un brinco, rogando a los cielos porque el oji-azul no la hubiera escuchado.

El joven se interpuso en el camino de las chicas: Quiero hablar contigo- se dirigió a Tomoyo arrastrando las palabras, como si fueran cuchillas- a solas.

En menos que se tarda en abrir y cerrar los ojos, Sakura y todo aquel alumno que se encontrara a la entrada del instituto se esfumó, dejándolos solos.

-¿Qué es lo que quieres?- preguntó Tomoyo con toda la indiferencia que podía, aun siendo su interior un saco de pulgas.

Eriol no respondió, tomándola del brazo la acorraló contra la pared, acercando su cuerpo para que no pudiera escapar: Has escrito tu sentencia de muerte…- jamás en su vida la joven nívea había escuchado voz tan fría como la del chico ante ella, aquello no era buena señal.

Por primera vez en lo que llevaba en el instituto se pregunto si habría sido buena idea la venganza. Como le dijo Sakura, ella no conocía a Eriol y no sabía hasta que punto podía ser capaz de llegar. Decían que era un chico malo, peligroso…bueno, ella estaba a punto de averiguarlo.

Clavo sus pupilas en las de él pensando en el color tan inusual que tenían sus ojos, un azul oscuro intrigante, profundo que hacía juego con los reflejos de su pelo, liso y algo rebelde. A su nariz llegó el perfume que usaba, una fragancia que le recordaba al mar y que lo hacía oler verdaderamente bien.

-"¿Pero que estas pensando Tomoyo¿Te volviste loca?"- casi se tira de los pelos al estar pensando de esa manera. Eriol con mirada asesina sobre ella, y ella pensando que era atractivo ¿Qué demonios le pasaba!

-Eres una perra- murmuró el chico.

-¡No vuelvas a llamarme así o…

-¡O qué?- apretó aún más sus manos- ¿Qué me vas a hacer? Más bien será al contrario, vas a saber lo que es el infierno, Daidouji.

-¿Si o qué¿Tan malo eres como dicen Hiraguizawa?- preguntó Tomoyo con cierto tono de burla.

-Tú misma me lo dirás, cuando te marches de este instituto con el rabo entre las patas- decía al tiempo que dibujaba una cínica sonrisa en su rostro- Nadie se ríe de un Hiraguizawa.

-Lo mismo de un Daidouji.

Sostuvieron frías miradas durante unos segundos.

Bien, aquello era una guerra en la que los dos podían jugar.

Continuara.

¡Hola gente! Vaya, primero que nada…JAMAS en mi vida pensé que este fic iba atener tan buena aceptación… ¡ahora incluso me da miedo de seguir la historia por defraudarlos! No se… tal ves este capitulo no guste tanto como el anterior, eso el algo que ustedes me debéis de decir, ojala que si que os haya gustado. Yo si que tuve una relación de llevarnos a matar con un chaval en la secundaria, nos llevábamos fatal, a morir jaja, pero bueno, maduramos y enterramos el hacha de guerra xD.

En un reviwe me dijo una amiga mía que el Eriol y la Tomoyo de este fic le recordaba a Makino y Domioji de Hana Dori Yango, pues si mi prima tiene estos comics y tal vez me recree en esta pareja para hacer el fic, la verdad os lo recomiendo, Domioji es genial .

Como podéis ver, Tomoyo también puede considerarse una chica mala, jaja haber quien es el que gana estar pequeña batalla. Y bueno, Shaoran y Sakura, aunque quedan relegados a un segundo plano, también habrá de esa pareja, ya veréis la cara del chino cuando se entere de que "su" Sakura esta enamorada xD

¡Espero que os haya gustado y que no has haya defraudado el segundo capitulo!

Muchas gracias a todos ustedes por vuestro apoyo, eternamente agradecida:

Basi O.o