Disclamer: Estos personajes no me pertenecen.
Capitulo 4. En el ascensor
Tomoyo Daidouji, una chica de 18 años, pelo largo, negro y con bucles en las puntas, ojos amatistas y piel pálida como la porcelana. Una chica bonita que destacaba por su sencillez y simpatía. Una chica que podía enamorar a cualquier chico que se propusiera, una chica que en aquellos momentos estaba, LITERALMENTE, echa una piedra.
-"El ascensor…se ha estropeado…"- aquellas cinco palabras que podían sonar inofensivas para el resto de la humanidad, excepto para los claustrofóbicos claro está, habían matado a la pobre niña.
No es que tuviera miedo a los espacios cerrados, ni mucho menos, solo que en aquel ascensor, estaba él, el ser humano mas rastrero e inútil del planeta, según pensaba ella.
Y esa persona era…Eriol Hiraguizawa, Príncipe del Elizabeth High School, ni más ni menos.
Tomoyo parpadeo repetidas veces seguidas… ¿Qué el ascensor se había quedado parado con ellos dos dentro¿Qué se había estropeado con ELLA y ERIOL en su interior?
¡¡EL MUNDO SE VOLVIO LOCO!!
EL (Eriol)
Y
ELLA (Tomoyo)
¡¡EN EL ASCENSOR!!
¡¡SOLOS!!
-¡¡Socorro¡¡Que alguien me ayude¡¡Socorro¡Estoy atrapada con un maniaco pervertido sexual¡¡Ayúdenme!!- comenzó a gritar como una posesa aporreando la puerta de metal del ascensor- ¡¡Tiene que escucharme alguien¡¡Ayuda!!
-Oye…-escucho a su espalda la voz de su acompañante- ¿A que viene eso de "maniaco pervertido sexual"?
-¿¡Me vas a decir que no es verdad!?- seguía gritando la chica al tiempo que seguía dando puñetazos (si, puñetazos) a la puerta- ¡¡Ábrete maldita!!
-Si intentas abrir la puerta de esa manera, déjame decirte que es imposible
-¿QUE? –Tomoyo estaba al borde de la histeria.
-Estas puertas tienen un mecanismo de alerta, cuando el ascensor se estropea se cierran automáticamente las puertas y no se abren hasta que el técnico encargado las arreglen.
-¡Pues arreglémoslas nosotros!-exclamó Tomoyo con desesperación.
-No se puede
-¿¡PORQUE!?
-Porque se tiene que hacer desde afuera.
El mundo es cruel.
Tomoyo sintió que el ascensor se transportaba a un lugar donde reinaban el frío y la nieve, lo cual quería decir que se había quedado helada, como miles de cubitos de hielo, al escuchar la fortuita noticia que le acababa de dar el níveo. Lajoven volvió de su mundo nevado al real¿¡Y me vas a decir que eso es una medida de seguridad!?- pregunto irónicamente.
-Si, cuando el ascensor no funciona las puertas se cierren y no permiten que los alumnos, que estarían afuera, las abran de ninguna manera- dijo esto ultimo arrastrando la palabras- así que deja de hacer esfuerzos inútiles, que no te servirán para nada.
-¿¡Y que vamos a hacer!?
Eriol se sentó en el suelo y se cruzo de brazos.
-¿¡Eso!?- preguntaba Tomoyo incrédula al tiempo que lo señalaba con el dedo.
-Eso
La amatista le dio la espalda, tomo aire y apretó los puños¡¡Socorro¡¡Que alguien me ayude¡¡El estúpido pervertido me quiere meter mano¡¡Soy una chica indefensa¡¡Socorro!!
Al oji-azul le resbalo una gota por la frente….aquella chica era muy…cabezota y seguía llamándolo pervertido, añadiendo además la palabra "estúpido"… ¿pero porque se empeñaba en llamarlo así? Él desde luego no sería pervertido con ella porque ¡ni la miraría: "Para nada es mi tipo"- pensaba- "tan ruidosa, infantil, cascarrabias, con ese olor a huevos podridos, con esa camiseta que se pega a su cuerpo, marcando unas curvas bastantes interesante y ese cabello revuelto, que parece que me invita a acariciarlo…¡¡Pero en que demonios piensas Eriol!!"- exclamó mentalmente y muy muy sorprendido por sus propios pensamientos a cerca de Daidouji.
Ella era Tomoyo Daidouji, su rival y no una chica de ojos amatista y linda a la vista…¡¡ era una víbora!! De eso estaba seguro.
Bostezo, alejando esos pensamientos (pervertidos, por cierto) de su mente y sin darle la menor importancia al asunto. Solo tenia que esperar una hora a que lo sacaran de allí, no por nada era el hijo del propietario de aquel prestigioso instituto. De seguro que ya lo estaban buscando.
-¡¡Socorro!!
Ah…Daidouji seguía en las mismas…aquella iba a ser una hora bastante larga.
-So…socorro… ¿hay alguien¿Alguna persona humana?...¿Alguien que me escuche?...-Tomoyo estaba desesperada, dos horas…dos malditas horas en aquel espacio cerrado, pequeño, estrecho y para colmo acompañada- "Si al menos fuera un chico guapo"- se quejo mentalmente (N/A¿Y que es Eriol ¬¬?)
Le dolían ambas manos de tanto dar con ellas en la puerta de metal y en aquellos momentos le vendría de maravilla un caramelito de menta para la garganta, de seguro se había quedado afónica. Aunque ahora que caía, lo que mas le llamaba la atención a la amatista era no haber escuchado ni una sola palabra del chico que se encontraba a sus espaldas.
Eriol Hiraguizawa.
No se había quejado, como ella, no se había puesto a gritar, como ella, no había pataleado la puerta, como ella…simplemente se había quedado acurrucado en un rincón del ascensor, con la cabeza enterrada en los brazos y un aura nada favorecedor por su alrededor.
Su aspecto era…deprimente.
-Esto…Hiraguizawa…- se atrevió a hablarle- No es que me importe mucho pero… ¿estas bien?
No respondió
Tomoyo frunció el ceño y sin ganas se acercó a él, capaz de haberse quedado dormido: Hiraguizawa ¿te has quedado dormido?
Pero Eriol seguía en las mismas.
-Hiraguizawa…¡¡oye¡Espabila! "Pero mira que es rarito el niño…con la edad que tiene y se comporta como un crío"- pensaba la chica al tiempo que se arrodillaba frente a él- ¿no te habrás muerto, no?
-Déjame...-se escucho la voz de ultra tumba de Eriol.
-¡Oh vamos¿No me digas que estas así porque se olvidaron de venir a buscar al principito del instituto?
Aquello fue un golpe bajo.
-Creo, Hiraguizawa, que tienes un ego más grande que este edificio- Tomoyo se levantó, sacudió su falda y se sentó justo en frente de él, con los brazos abrazando a sus rodillas- ¿es que no vas a responderme?
A la vista estaba que no
-Pues pienso que lo que te pasa a ti es que estas algo triste porque has visto que tu padre no te ha venido a buscar. No te preocupes, seguro que si te esta buscando, solo que aun no habrá pisado el instituto… ¿no?- aquello parecía un monologo
Eriol ni estaba muerto ni estaba dormido, simplemente no quería echar cuenta de lo que le decía aquella chica. Deseaba salir de allí, pegarse una buena ducha y dormir tres días seguidos. Sin embargo, Daidouji ya le estaba tocando la moral… ¿Es que no podía quedarse quieta y callada? Y para colmo estaba mencionando a su padre ¿Qué él lo estaba buscando¡Ja! Que ironía.
-No lo menciones- murmuro el joven con el rostro escondido.
-¿Qué¿Qué has dicho Hiraguizawa?- Tomoyo se volvió a arrodillar junto a él.
El joven, por primera vez en aquellas dos horas, levantó la vista que tenía enterrada y la chica, por primera vez desde que lo vio, un escalofrío le recorrió todo el cuerpo y sus músculos se pusieron en tensión.
¿Quién era aquel muchacho frente a ella?
¿Por qué tenía esa mirada?
Frío, oscuridad, soledad, vacío…miedo.
-"¿Quién eres tú?"- pensó la amatista. Y quiso preguntárselo, pero no se atrevió. En silencio, volvió a alejarse de aquel extraño, teniendo la sensación de que le habían robado a su Eriol Hiraguizawa.
Resignada adopto la misma postura que él, había intentado entablar una conversación con el chico pero no había resultado. Ahora tendría que esperar amargamente a que la sacaran de allí sin descartar la posibilidad de pasar allí la noche…
La noche…
Tomoyo pensó en las interminables horas que les quedaban por pasar juntos…sería como estar en el infierno.
Pasó la mano por la fría puerta…el reloj marcaba las dos de la mañana y nadie había ido a buscarlos, aquello era lo mas raro que le había sucedido al primogénito de la familia Hiraguizawa… ¿es que su padre lo ignoraba hasta el punto de no echarlo en falta? Aquel sentimiento lo asaltó y la rabia contenida en él estalló.
Pegó un fuerte puñetazo a las puertas de metal, el sonido hizo que Tomoyo se sobresaltara y que dejara un eco por los pasillos del instituto.
Sin embargo, luego volvió a reinar la calma, pero no en el corazón de la amatista. La chica había tenido miedo por la repentina reacción de Eriol… ¿Por qué le tenía que pasar eso a ella¿Por qué precisamente con él? Estaba segura de que si estuviera encerrada con otro de sus compañeros, aquella situación seria totalmente distinta.
Fue una tontería, pero en aquellos momentos tenía ganas de llorar.
Noto como poco a poco sus ojos se volvían más cristalinos, no pudiendo evitar soltar un hipido.
-Puedo asegurarte…-murmuró Eriol mirando al suelo- que tus padres están como locos buscándote- Tomoyo alzó la mirada llorosa hacia el zafiro- tienes suerte de tenerlos a tu lado.
Se quedo sin respiración.
Abrió los ojos hasta donde sus parpados le permitían… ¿Quién era aquel chico¿Por qué su voz era tan cálida pero su aspecto tan frío?
Y…
¿Por qué sus ojos estaban tan…vacíos?
…Soledad…
Una dulce sonrisa se asomó por sus labios, él que era el que se encontraba más solo le los dos, intentaba consolarla. Agradecida la amatista fue acortando el espacio entre la mano del joven y la suya.
Al sentir el tímido contacto Eriol alzó los ojos, sorprendido, una mano calida y pequeña sujetaba la suya, trasmitiéndole esa calidez por todo el cuerpo y llegando así a su corazón y por primera vez, durante un segundo, éste dejó de experimentar la soledad que siempre le acompañaba.
-"¿Por qué?"- pensó el joven algo contrariado.
Una parte de su conciencia le decía que no le importaría pasar todo la noche allí, con la mano de Tomoyo sobre la suya, agradeciéndole con la mirada su compañía. La sombra de una sonrisa apareció en el rostro de Eriol.
Y las puertas se abrieron.
La luz entro a raudales en el oscuro habitáculo, cegando por un momento a ambos jóvenes que inconcientemente seguían con las manos unidas. En un lugar recóndito de la mente de Eriol, éste maldijo a quien los había interrumpido, pero él ni siquiera se dio cuenta de lo que había pensado.
Una figura alta e imponente apareció ante los chicos, que se adaptaban a la luz después de estar horas en la oscuridad. Un hombre alto y de espalda ancha se erguía ante ellos, un hombre que bien podía ser sicario o un mafioso ruso, tenía la piel mas pálida que Tomoyo había visto en su vida, el pelo, atado en una cola baja, era negro con reflejos azulados, sus nariz recta y afilada. Llevaba unas elegantes gafas que no ocultaban sus ojos, unos ojos azulados, capaz de helar a quien lo mirara directamente, unos ojos que hacían estremecer a cualquiera, fríos, calculadores, tenaces, vacíos…vacíos…
…Soledad…
Tomoyo contuvo la respiración…unos ojos llenos de soledad como los de…
-Padre…-murmuró Eriol.
La morena suspiró por quinta vez en menos de diez minutos, hacía ya una hora y media que los habían sacado del ascensor, se juro a sí misma tomar las escaleras de por vida, así tuviera que subir a un piso número 80. En aquellos momentos la joven hacía lo que tanto le había gustado mientras estaba en el ascensor, darse una buena ducha de agua bien caliente y relajarse.
Más no podía, no podía relajarse.
Del agua sacó su mano derecha, estirando repetidas veces los dedos…aquella mano fue la que había sujetado la de Eriol, al principio fría, proporcionándole así calor y compañía. Un escalofrío la recorrió al recordar la sensación que experimento al tener el contacto con el níveo…sus dedos, aunque fríos, eran suaves.
Recordó por un momento como en la mirada de Eriol se encendía una especie de chispa que dejaba de lado la soledad que albergaban sus oscuros ojos, como si fuera otra persona totalmente distinta a la que se mostraba ante los compañeros en el instituto...
¿Quien era aquel joven tan...vulnerable?
Cuando la miro a los ojos, la amatista tuvo que reprimir el lanzarse a sus brazos, rodearlo y darle la paz y compañía, que pedía silenciosamente. Era una mirada triste y suplicante pero aun así el joven inglés se veía sumamente atractivo.
Aquel pensamiento la tomo desprevenida y agintando con fuerza la cabeza se dijo en voz baja:
-Deja de pensar en cosas estúpidas, Tomoyo
-Hija- la voz de su madre se escuchó detrás de la puerta del baño- debes acostarte ya, son casi las 4 de la mañana, es obvio que mañana no irás a la escuela, pero descansa ¿vale? Vaya el susto que nos has dado, Tomoyo.
Y era verdad, detrás de la imponente figura del padre de Eriol, se encontraban sus padres, Sonomi en brazos de Reiji, con los ojos hinchados de haber llorado. Se habían preocupado muchísimo, justo lo que había dicho el níveo: "Clow Hiraguizawa…tiene pinta de ser un hombre de los que no perdonan…"- pensaba mientras se metía en la cama.
Razón no le faltaba a la joven Daidouji, que con esa idea se quedo profundamente dormida.
Eriol terminó de ponerse el pijama, deseaba irse a la cama ya que aquel día había sido más cansino de lo habitual, pero su padre quería hablar con él. El chico recordó todo lo sucedido hasta ahora: La lucha que mantenía con Tomoyo, los espaguetis que Tomoyo le había derramado por encima, el haberse quedado a solas con Tomoyo en el ascensor…últimamente su mundo giraba alrededor de aquella chica. Aún sentía la calidez de su mano sobre la suya, sus finos dedos trasmitiéndole seguridad, compañía, calor…un sentimiento que era difícil de describir para él. Era la primera vez en mucho tiempo que alguien lo trataba con tanta delicadeza.
Suspiró
No sabía como pero siempre se las ingeniaba para acabar con ella.
¿Cosas del destino? Se preguntaba el oji-azul al tiempo que bajaba las escaleras, pues al destino iba a darle tal paliza que le iba a ordenar las ideas.
-Padre ¿Qué quieres?
Clow se encontraba mirando las llamas de la enorme chimenea que tenían en el salón, una copa de vino se mecía en su mano derecha, mientras en la izquierda tenía un cigarrillo: Haré que revisen ese ascensor- la voz grave resonó por todo la estancia- en cuanto a lo que te ha ocurrido, no debe salir a la luz. Seria un tema a tratar por la prensa, siempre acechando- dio una calada al cigarrillo- por no decir que sería perjudicial para mi reputación.
El índigo iba a hablar, más se calló al ver que su padre iba a continuar hablando.
-Esa chica…-
-¿Te refieres a Daidouji?
-Si¿está en tu clase?
-Somos compañeros…-no supo porque, pero empezó a sentirse incomodo con aquella charla. El hombre sonrió, una sonrisa que erizaba la piel de cualquiera y Eriol supo que nada bueno se le estaba pasando por la cabeza- Si has acabado, me retiro a dormir.
-Una ultima pregunta.
El joven volteo a ver la silueta de su padre, sentado en aquel sillón rojo¿Qué edad tienes, Eriol?
-18 años
-Es hora de que seas un hombre¿no crees?
El peli-azul pestañeo repetidas veces ¿Qué era lo que tramaba su padre? De algo podía estar seguro…Tomoyo estaba metida en el asunto.
-Buenas noches.
-Buenas noches…hijo…
Continuará
HOLA!!!!!!!!!!!!!!!!!QUE TAL ESTAIS TODAS!!!
Bien, bien, admito que el final ha sido una patata, pero es que no se me ocurría nada xD, tengo una idea de la idea que se le pasa a Clow por la cabeza, lo odiareis por ello, Eriol lo hará, yo lo haré.
Lo del ascensor, bueno, me vino la inspiración, PUM!! Así, de repente, escuchando Aerosmith COMO ME GUSTAN . Son muy buenos
Bueno, espero que os haya gustado, una parte de mi quería poner un beso, pero eso tendrá que esperar, un poquito mas, dentro de dos capítulos (se me acaba de ocurrir la idea). Eso si, os digo que para el capitulo 5 aparecerá Yue (si, me gusta mucho, le he cogido cariño a este personaje) tengo algo preparado para él….jujujujujuju
Quiero dar mil gracias a aquellas personas que siguen leyendo mis fics, a pesar del tiempo que tardo en actualizar…como dijo una personilla, encontraran vida en otro planeta antes de que acabe con mis fics xD
Ya me voy despidiendo, solo deciros que he actualizado Swan Lake (me ha costado mucho trabajo escribir el segundo capitulo) y que Mi Querido Hermanastro es el siguiente, en este tardo mas porque escribo unas 30 paginas y no 6 o 7 como en Swan Lake o en este fic xD
Un beso muy fuerte a todas y todos las / los que me apoyais leyendo los fics, me animais mucho, cuidaros y que todo os vaya bien.
Hasta la proxima
Basi O.o
