Lo Que Dicen Sobre Mi
Capitulo 6. Cuando los tifones acechan.
¿Cuánto tiempo estuvo mirándose la mano en la que él había depositado un suave beso¿Cuántas horas había estado recordando lo sucedido¿Recordando sus ojos? Podría ser la primera noche que Tomoyo pasaba prácticamente en vela. Dándole vueltas a lo ocurrido y en momentos como ese deseaba tener a alguien al lado para contarle como se sentía. Pensó en Sakura en llamarla en aquellos momentos pero… ¿Qué te diría una amiga si la llamas a las 4 de la mañana diciéndole que no puedes dormir?
Básicamente diría: mañana hablamos, tomate una tila y…¡¡DEJAME DORMIR A MI!!
Nada mas levantarse de la cama fue directa al baño, viéndose en su reflejo con unas ojeras que no eran ni normales, ni siquiera con algo de maquillaje podía camuflarlas, denotaban que había dormido más bien poco. Ese día no tenía ganas de arreglarse para ir al instituto y seguir la rutina de siempre: su batalla en los campos del Elizabeth High School. Se hizo como pudo una trenza y desayuno mientras veía la televisión en la cocina. Por lo visto un tifón se acercaba a la isla del Japón, cada año y por esas fechas, en el mes de Septiembre, hasta principios de Octubre los tifones eran parte de las ciudades del Imperio del Sol, llegando a causar incluso víctimas mortales. Sabía que aquella tarde, nada más acabar las clases debía de ir a la tienda, en una de las calles comerciales del pueblo de Tomoeda para reforzar el escaparate con paneles de madera.
-Probablemente me toque quedarme esta tarde en la tienda…-dijo en voz baja la amatista mientras miraba como el cielo estaba cubierto de nubes negras.
Y es que sus padres se encontraban en Tokio, el matrimonio Daidouji había ido a la capital del país para asistir a una feria gastronómica mundial, conocer así recetas pasteleras de otros continentes y culturas.
Tomoyo cogió un paraguas, su maleta y antes de salir se cuido de cerrar bien todas las ventanas y puertas de la casa. Había quedado, como cada mañana, con Sakura en el pingüino que había en el parque, cerca de su casa. Era el punto de encuentro de ambas compañeras. Estaba deseando de poder ver a Sakura, necesitaba hablar con ella y aunque no llevaran mucho tiempo de amigas, sabía que podía confiar en la esmeralda ciegamente. Para su sorpresa, encontró a la castaña bostezando apoyada en la enorme figura del Rey Pingüino.
-¡Buenos días!- exclamo al verla- ¿Has esperado mucho?
-Buenos días Tomoyo, que va, acabo de llegar- Sakura miro al cielo y señalo con el índice-…da miedo ¿verdad?
-Pues si, no me extraña que este día seamos pocos en clase…
-Con este tiempo no apetece salir, he estado a punto de llamarte y quedarme en la cama con mi futón- refunfuño la castaña.
-Sakuraaa…que tengo algo que contarteee…-gimoteo Tomoyo- apenas he dormido esta noche del nerviosismo…
-¿Nerviosismo de que¿Por qué no has podido dormir?- La trigueña empezaba a no entender a su amiga…si es que alguna vez lo había echo.
Tomoyo, por su parte no paraba de darle vueltas al asunto. Podría ser la primera vez en su vida que sentía algo así por un chico…un chico para colmo mayor que ella. Ahora que caía… ¿Cuántos años podría tener Yue Tsukishiro? Ella había cumplido los 18 en Septiembre, había cumplido la mayoría de edad y desde muy pequeña le decían lo madura que era para enfrentar situaciones de adultos. Pero… ¿y si Yue la veía como una cría?
-Es…es que ayer…ayer…¡¡Tu estuviste presente Sakura!!
-¿¡Yo¿¡Cuando¿¡A que hora!?
-Cuando tu hermano vino a recogerte Sakura…yo…tú nos presentaste…a Tsukishiro…ayer por la tarde…que es amigo de tu hermano- Tomoyo iba diciendo palabras por palabras, totalmente incoherentes y aun así su compañera sabía perfectamente que era lo que le intentaba decir.
-¿Te has colgado de Yue?
-¿¡¡QUEE¿¡COLGADO!?
-¿Me he equivocado?- preguntó Sakura llevándose un dedo al mentón- lo conoces de un par de días y ya me has hablado de él varias veces Tomoyo…por eso pensé que tal vez te gustaba.
Tomoyo paró su marcha: La verdad…no tengo ni idea…es la primera vez que pienso tanto en un chico.
-A mi me pasa igual- la castaña apoyo la mano en el hombro de su compañera- Yukito es muy bueno y bastante guapo…cada vez que lo veo una especie de presión crece aquí- y señaló su pecho- me encanta estar con él, hablamos de muchas cosas.
La amatista sonrió, había tenido muchas amigas en Osaka, pero ninguna como su compañera esmeralda y eso que llevaba pocas semanas de conocerla.
Quien iba a decir que nada mas llegar a Tomoeda iba a encontrar a una gran amiga y al primer chico en el que pensar.
Las chicas llegaron al instituto, un profesor de guardia esperaba a los alumnos en la puerta, pudieron ver que eran más bien pocos los estudiantes del Elizabeth High School los que habían decidido asistir aquel día debido al tiempo. Aquellas nubes negras quitaban las ganas de salir de casa a más de uno.
Aun así las clases se dieron como un día normal. Los profesores pasaron lista y dieron su teoría independientemente del número de chicos que había en las aulas. Para nuestra protagonista fue el día más tranquilo que tuvo desde que llego, ya que el causante de sus calvarios no se había dignado a honrar a los presentes con su presencia. Pues mejor, había pensado la morena cuando su tutor había mencionado el apellido del muchacho y nadie había respondido. Además debido a la falta de su "queridísimo" compañero el resto del alumnado no hacían las mismas bromas pesadas cuando él si estaba delante…era un tirano.
El que si estuvo presente, para suerte de algunas y desgracia de otra, fue Shaoran Li. El castaño no paraba de hablar a las chicas con voz seductora, intentando así calmarlas por la tormenta que se avecinaba.
-No os preocupéis, mis gatitas- decía- He decidido venir exactamente por lo mismo, tengo que protegeros, pienso que deberían de cerrar el instituto en días como estos, para que hermosas damiselas como ustedes no corran peligro.
-Será idiota…-susurró Sakura, apoyada sobre una de las mesas que daban a la calle- Cada año es la misma historia, en épocas de mal tiempo se cree el guardián de la escuela.
-No sabía que le tuvieras tanta tirria a Li.
La castaña no respondió a lo dicho por su compañera, interpretando esta que quien calla otorga, no hubo tiempo para más charla ya que la maestra daba las "buenas tardes", indicando así el comienzo de la nueva clase.
-Espero que para el lunes me traigáis todos los deberes que os he mandado. Tampoco debéis olvidar que dentro de dos semanas, tenemos un importante examen- Anunció la profesora Uma Ichimaru. Los chicos no evitaron refunfuñar sobre la cantidad de tarea que tenían, contando además con la asignatura de biología. Antes de marcharse, la mujer se dirigió de nuevo a los presentes: He dejado encima de la mesa los folletos de viaje para la próxima excursión que organiza el centro del Elizabeth High…que los reparta el delegado.
Ni siquiera la profesora se hubo marchado cuando la clase entera, a excepción de Tomoyo que miraba perpleja lo ocurrido, se levantaba estrepitosamente de sus pupitres y se abalanzaban como animales a por los papeles.
-Jóvenes…-murmuró la maestra antes de irse.
La morena vio como su compañera castaña salía de entre la multitud con uno de esos folletos en la mano¿¡Que ocurre Sakura!?
-Siempre son esperadas…-dijo al tiempo que cogía algo de aire.
-¿¡El qué!?
-¡Las excursiones! Cada vez nos llevan a sitios distintos del mundo, te lo pasas muy bien y tienes oportunidad de conocer distintas culturas, el año pasado fue a Australia...¡¡Hasta hicimos surf!! Ten- le extendió uno de los papeles- toma el tuyo.
La amatista pudo leer: Viaja con nosotros a las islas más exóticas y mejores del Mediterráneo: Mallorca, Sicilia, Rab, Cerdeña y más en un inolvidable crucero.
-¡¡Un crucero¡Que pasada!- Sakura comenzó a saltar de la ilusión, siendo observada por su compañera pelinegra.
Aún tenía entre las manos aquel trozo de información. Supo desde el primer momento que no iba a poder ir. Sus padres eran pasteleros no importantes abogados o médicos, ellos tenían un negocio propio y vivían de las ventas de dicho negocio. No era un afamado arqueólogo ni una hermosa modelo, como lo eran los padres de Sakura. Suspiro, quizás por su viaje de recién casados, en un futuro lejano, haría un crucero por aquellas hermosas islas.
-¡¡Tenemos que ir a comprarnos bikinis, Tomoyo!!
-Eh…si, si claro, bikinis…
-¡Y ropa! El 109 es el mejor centro comercial para ello, hay una cantidad de complementos y zapatos impresionantes. Un centro comercial con 12 plantas, más dos subterráneas ¡¡Todo para chicas!!
-Si, he oído hablar de él. Vamos cuando tú quieras.
-¡Esta tarde!
-No puedo
-¿Por qué?
-Me quedo en la pastelería, mis padres no están en la ciudad, además, viene un tifón.
-Vaya es verdad…hasta se me había olvidado jejeje…bueno no te preocupes iremos este fin de semana.
-Por mi esta bien, pero no debemos descuidar los estudios, hay cantidad de cosas por hacer.
-Tienes razón, me emocione un poco- sacó graciosamente la lengua- pero me lo tienes que prometer.
-Prometido.
Ese día las clases acabaron antes, la amenaza del tifón era ya inminente y el profesorado vio conveniente mandar cuanto antes a los pocos alumnos que aquella mañana habían asistido a las clases. Tomoyo, sin embargo, no tomo el camino directo hacia su casa. Como dijo a su compañera castaña, esa misma tarde debía de cuidar del negocio de sus padres, Sonomi y Reiji le habían dejado unas pautas a seguir. Tenía que abrir la pastelería nada más llegar y sobre las 5 de la tarde cerrarla, ya que las noticias del tiempo anunciaban las 18.30 de la tarde como hora punta de la tormenta. En la segunda planta del edificio había una habitación con cocina y comedor, un sofá-cama, una televisión y un cuarto de baño. En la sala habían dejado paneles de madera con los cuales proteger el escaparate y era ella la encargada de prepararlo todo. El día anterior había ido a comprar algo de comida para llevarla a la cocina de la pastelería. Sabía desde el principio que iba a pasar la noche allí.
Como era una chica precavida, se había llevado ropa para estar cómoda, sus deberes y un par de películas para ver, si la antena fallaba a causa de los fuertes vientos.
-Haber- dijo para sí misma una vez se había puesto el uniforme de la pastelería- será mejor que me baje los paneles de madera ya, como hay campanilla, si entra alguien me enteraré- Además de los paneles de madera, se bajo la caja de herramientas de su padre, justo cuando lo hacía, sonó la campanilla de la tienda.
-Bienvenido- saludo al recién llegado al tiempo que se volteaba- oh…-aquella pequeña exclamación fue suficiente para expresar la sorpresa que se llevo al ver a la persona que dejaba su paraguas en el paragüero.
-Buenas tardes Daidouji- un lindo castaño estaba ante ella, sonriendo como siempre- Veo que te ha extrañado verme.
-Si bueno…es la primera vez que te veo aquí…
-Me habían hablado de tus famosos pasteles y también de la dependienta- sonrió con aire seductor, apoyándose en la vitrina de los pasteles- ese vestido te queda de maravilla, Tomoyo.
La joven no tuvo mas remedio que sonreír…ese Li…no tenía remedio: Nadie te ha dado permiso aún para que me llames por mi nombre de pila…Shaoran…pero dime ¿Qué estas haciendo aquí con el tiempo tan feo que hace?
-Bueno, llegaron a mis oídos que ibas a estar sola esta tarde en la tienda, que menos que pasar un rato agradable con una chica agradable.
-Si Sakura se entera te odiará mas aún.
-Lo tengo todo controlado, mi querida compañera.
-¿A que te refieres? Sakura me contó como te conoció.
-¿Siiiii¿Qué te dijo¿A que esta enamorada de mí desde que me vio¿Le parezco atractivo¡¡La tengo en el bote!!
-Yo creo que te queda un largo camino y, lo siento Li, pero no voy a decirte nada, Sakura es mi amiga.
-Eres leal- sonrió afable el lobo- pero lo siento, no pienso dejar escapar a mi cerezo.
-¡Pues deja de coquetear a las chicas!
Mientras conversaba animadamente con su compañero trigueño, los clientes iban llegando, comprando napolitanas, ensaimadas, caracolas, palos de nata…hasta vendió un par de juguetes para coleccionistas y a pesar del tiempo fueron sobrando pocos pasteles. Agradeció la compañía de Li regalándole una bandeja de pasteles, el ambarino querría haberse quedado más tiempo, pues también disfrutaba de las charlas con la morena, pero ésta no quiso, quedaban diez minutos para cerrar y ya debía de haber empezado a poner los paneles en el escaparate.
Despidió amablemente a Shaoran he inmediatamente puso en la puerta el cartel de "cerrado".
Se colocó el impermeable, ya que las lluvias comenzaban a achacar a los nipones, comenzó a clavar los trozos de madera. Era complicado por el viento, pero logró poner dos en lo que fue 35 minutos: Vaya voy muy lenta- se lamentó la nívea. Aún así siguió con su trabajo, faltaba una hora todavía.
Una fuerte ráfaga de viento estuvo a punto de volar el tercer panel que con mucho esfuerzo fue capaz de colocar la joven Daidouji, pero no fue así.
Una mano.
Fue una mano quien se apoyó, evitando así que la madera volara. Sorprendida por tal hecho, Tomoyo se giro. El agua empapaba su cara y el viento hacía que sus siempre perfectos cabellos azulados, estuvieran revueltos, dándole un toque rebelde, sexy. Si la visita de Shaoran Li le sorprendió, ésta, si es que era una visita, aún más.
Frente a ella se encontraba su verdugo: Eriol Hiraguizawa.
-¡¿Qué demonios haces aquí!?- le espetó.
-¿¡Que no lo ves, idiota¡Te ayudo!
A pesar de que el viento cada vez era más fuerte y llovía más, Tomoyo tardo unos minutos en tratar de comprender que estaba pasando, que hacía él allí, porqué estaba en la pastelería, ayudándola a ella… ¿Qué no se supone que eran enemigos¡¡No habían firmado ningún pacto de tregua ni nada por el estilo!!
La confusión se sembró en la mente de la joven nívea, que debido a la sorpresa no pudo articular palabra.
-¿Qué diablos estas mirando?- preguntó algo incomodo Eriol.
-Tan estúpido como siempre…-murmuro la chica mientras volvía a su tarea, dando martillazos.
-¡¡Ten cuidado haber si me vas a dar en la mano!! Viniendo de ti me lo espero, eres tan torpe que no puedes hacer esto sola.
-Si que puedo idiota.
-Pues entonces me voy- y dicho esto soltó los paneles que no tardaron mucho en salir casi volando.
-¡¡HIRAGUIZAWAA¡¡NO LOS SUELTES TONTO!!
El joven níveo soltó una tremenda carcajada¿Ves? llevaba razón, como siempre.
-No voy a llevarte la contraria ahora, quiero acabar esto cuanto antes- dijo Tomoyo al chico que tenía a su izquierda.
Eriol no se percataba de las miradas que muy de vez en cuando le echaba Daidouji. Y es que la chica seguía sin explicarse que hacía allí y porque la ayudaba, él era un señorito y se lo imaginaba en su casa, al lado de la chimenea más que en la calle empapado por la fuerte tormenta.
-¡Imbecil, ese panel no esta bien puesto!- exclamó algo enfadado con Tomoyo.
-¡Sujétalo que sale volando¿¡No ves que me cuesta!?
-Ya lo veo…ya.
El peliazul apoyó su mano izquierda en el escaparate y la derecha justo en la parte que estaba peligrando…fue entonces cuando Tomoyo se dio cuenta de su situación…ella…¡¡ELLA HABÍA QUEDADO ATRAPADA ENTRE LOS BRAZOS DE HIRAGUIZAWA!!
¡¡HORROR!!
¡¡DIOS QUE TORPE HABÍA SIDO¡¡Y QUE SITUACIÓN TAN EMBARAZOSA!!
-"¡¡Porque a mi¡¡Porqué a mi!!"- se decía la morena continuamente, con cascaditas de lagrimas cayéndole por las mejillas. Observó que la lluvia no le daba a ella directamente, el cuerpo de Eriol era el que estaba recibiéndolo todo y no se quejaba por ello. ¿Qué estaba pasando?
Noto como la sangre se le subía a la cabeza, la lluvia hacía que sus ropas se pegaran a su piel, rebelando cuerpos, el ambiente era tenso, pudiéndose cortar con un cuchillo. Tomoyo sentía el respirar de Eriol en su nuca, un aire cálido y humeante, le resultaba raro que saliera de un chico tan frío como Hiraguizawa. Un escalofrío le recorrió el cuerpo, la piel no pudo evitar ponerse de gallina, sus piernas comenzaban a temblar y no precisamente por las corrientes frías, su cuerpo se estremeció y su respiración comenzó a agitarse. El joven…el joven no era menos. Fue consciente de lo que hizo, colocar la mano en el otro extremo del escaparate para provocar un acercamiento. Hasta ahora no se había dado cuenta de lo delicada que era aquella chica…bueno, como para darse cuenta, con lo burra que podía llegar a ser a veces…una gota recorrió la frente de Eriol al recordar sus encontronazos.
-¡¡Acabe!!- exclamó Tomoyo. Dio un pequeño empujoncito para que Eriol se apartara, recogió lo que quedaba de clavos y el martillo y sin dirigir ni una palabra al joven que la observaba cerró con candado la puerta principal de la pastelería.
El joven peliazul estaba atónito, sorprendido, perplejo…: "Vengo a ayudarla…¡¡y ahora me deja tirado en medio de la tormenta!!" DAIDOUJI, PETARDA ¿¡QUE ESTAS HACIENDO!?
-Etto… ¿Qué crees que hago Hiraguizawa-kun?- preguntó la joven con rintitín al otro lado de la puerta.
-¡¡ABREME LA PUERTA SI NO QUIERES QUE LA ECHE ABAJO!!- gritó el níveo furioso- ¡¡NO TE AYUDARE MÁS EN LO QUE ME QUEDE DE VIDA!!
-Por la puerta de atrás- dijo la chica. Y con pasos tranquilos se dirigió a la puerta trasera que daba a un callejón- tranquilo que el tifón no te llevara volando…mala hierba nunca muere, hombre.
Eriol tomaba aire y se escurría las gotas que caían de su cabello: Que ni se te ocurra volver a hacer algo como eso.
Tomoyo arqueó una ceja… ¿es que no se esteraba de que no le daba miedo? Suspiró: Estas empapado, sube arriba, hay una ducha. Te dejaré ropa de mi padre.
La amatista reviso por última vez la planta baja, al tiempo que su "querido" compañero se duchaba: "Ahora es mi turno…como no me quite rápido esta ropa me resfriaré"- pensaba la joven subiendo tranquilamente las escaleras. Sin embargo no esperaba encontrarse con singular escena en el pequeño apartamento de la pastelería. El joven se encontraba de espaldas, no la había visto llegar…y no precisamente se encontraba…visible. Se secaba su pelo azul con una toalla…mientras que sus partes nobles eran tapadas por otra….¡¡una ínfima toalla era lo que impedía ver a Tomoyo el culo de Eriol Hiraguizawa!!
A Daidouji se le escapo un pequeño grito, siendo descubierta por el joven: Con que me espías… ¿no? To-mo-yo…
El nerviosismo se apoderó de ella, jamás en su vida había visto a un hombre desnudo…¡¡y el primero que veía era al verdugo de la escuela!!Vale, vale no es que no tuviera un cuerpo excepcional a causa del deporte…espalda ancha…pectorales bien marcados…y esos abdominales, además su piel tan tersa y blanca…: Dios mío¿¡Pero que estoy pensando¡¡Soy una hentai¡Solo me hace falta que me salga sangre por la nariz¡¡Como el Maestro Tortuga!!
-Je… ¿Te has puesto nerviosa?- Eriol no cabía en sí de orgullo.
-¿Y-yo¿Nerviosa¿¡Porqué!?
-Si hasta tartamudeas- comenzó a andar hacia Tomoyo.
-Oye… ¿Qué haces¿Por qué vienes aquí? Aléjate- el pánico empezaba a apoderarse de la chica, que simplemente no sabía como actuar.
-No has estado nunca con un hombre a solas, es eso… ¿verdad?
-A ti no te voy a dar explicaciones
-Ni las des, señorita…se ve reflejado todo en tu cara- comentó sarcásticamente el de gafas. Alzó una mano hacia donde se encontraba Tomoyo, ésta en un acto reflejo cerró fuertemente los ojos y se repetía constantemente: "¿Qué hará¿Qué hará?"
-¿Qué haces?
-¿Eh?
-¿Daidouji...?
-¿Qué?
-¿Por qué estas ahí agachada?
Tomoyo abrió los ojos…se encontraba de cuclillas en el suelo con las manos a los lados de la cabeza…ni que la fueran a asesinar…
-Ni que te fuera a asesinar, idiota- murmuró algo mosqueado Eriol- tan solo iba a coger mis gafas… ¿No te vas a duchar?
-Si…ya voy…
Sin duda necesitaba una ducha relajante…no importaba cuantas horas se llevara allí dentro, pero necesitaba relajarse…aquel día había sido el más extraño. Una mañana entera feliz sin ver a su enemigo y por la tarde…se le presenta a ayudar… ¿Es que el mundo esta loco?
Sentía el agua cálida caer sobre su cuerpo y como los músculos en tensión se relajaban poco a poco, pero a la vez ese acercamiento que hubo entre ambos. Aún notaba en su espalda el pecho del níveo haciendo presión, la sensación de estar protegida entre aquellos brazos y luego ver ese mismo cuerpo que la acogió de la lluvia con una mera toalla…¡¡no¡Basta¿Por qué pensaba esas cosas de él? Era su enemigo, Eriol Hiraguizawa, su tormento en el instituto y lo odiaba. Ese sentimiento, además de ser mutuo no iba a cambiar.
Al salir del baño se lo encontró viendo la televisión, al contrario de cómo se lo esperaba encontrar, el joven estaba cómodamente sentado y con un refresco en la mano.
-¡Oye tú!- le espetó Tomoyo- ¿Qué estas haciendo aquí todavía?
Eriol la observó…como si aquella pregunta fuera absurda¿No lo ves? Veo un programa de televisión, es bastante divertido.
-Te digo que qué estas haciendo aquí ¿No has llamado a tu casa?
Hiraguizawa negó con la cabeza.
-¡Já¿Acaso piensas pasar la noche aquí?- pregunto irónica Tomoyo…y lo que no se esperaba la joven fue la respuesta del níveo:
Hiraguizawa afirmó con la cabeza
-¿Qué?
-Que si
-¿QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE?
Continuará.
Hola a todas.
Bien antes que nada una enorme disculpa a todas las que han estado esperando la actualización de este fic y que no llegaba…me ha costado lo mío…uu Estoy preparada para vuestras quejas por la tardanza, porque simplemente lleváis razón.
Lo siento de veras chicas.
La inspiración no llegaba y para colmo tampoco tenía mucho tiempo ¡¡Y eso que estamos en verano!!
No se como habrá salido este capitulo pero ojala os haya gustado, a partir del siguiente escribiré más sobre los sentimientos de los chicos y volverá a aparecer Yue. También comenzara a haber más interacción entre nuestra pareja de castaños. Y aunque de momento vayan las cosas "bien" entre Tomoyo y Eriol…no seguirán así.
En el fic se ha mencionado el 109, es un famoso centro comercial del barrio de Shibuya, a mi me encantaría que hubiera uno así en Sevilla…pero es imposible. Este centro comercial sale mucho en un anime de Mihona Fujii llamado Gals! Os lo recomiendo ¡¡A mi me encanta la pareja AyaxRei!!
Cuando Tomoyo piensa lo que piensa sobre el cuerpazo de nuestro Eriol, dice que se parece al Maestro Tortuga, si habéis visto Goku (Bola de Dragon, solo que yo la llamo Goku xD) es el viejo verde que lo entrena cuando pequeño junto a Krilin. Ese viejo era un pervertido. Tomoyo se siente identificada cuando ve a Eriol casi desnudo jejeje.
Realmente espero que disfrutéis con el capitulo. Besos y cuidaos.
Se despide, Basi O.o
