Capítulo 13:

Mientras Kikio resolvía algunos detalles en su mente sobre el plan para unir a Kagome y a Inuyasha, los dos chicos tenían una conversación amena, sin mencionar nada del instituto, hablaban sobre lo que harían, donde dormirían… Kagome le ponía a Inuyasha al corriente de todo, para que el viaje se hiciese más ameno.

Después de unas horas de viaje, Kagome se levantó de su asiento y se fue al baño para refrescarse un poco la cara y para hacer sus necesidades, e Inuyasha la siguió, quería besarla una vez más. Estar con ella y no poder abrazarla, besarla, teniéndola tan cerca se le hacía tremendamente doloroso.

Kagome entró en el baño y se dejó la puerta abierta mientras se refrescaba, ya después la cerraría para hacer sus necesidades. Inuyasha al ver esto aprovecho y se metió dentro cerrando la puerta, cosa que dejó a Kagome con la boca abierta y los ojos abiertos como platos. Inuyasha se acercó a Kagome lentamente atrapándola contra la pared del baño, la sujetó por la cintura haciendo que su huída fuese nula y posó sus labios en los de la chica. Al principio el beso era tranquilo, expectante por si los descubrían pero después, ya no había salvación, se besaban con pasión, sin importar quien estuviera dentro del avión, ni si los podían descubrir, nada, simplemente, nada les preocupaba, nada más que entregarse el uno a los brazos del otro.

Kagome no podía pensar en nada mas que en Inuyasha y a Inuyasha le pasaba lo mismo, cada vez que sus labios se juntaban ya no había razón, ni nada, solo ellos dos, y esa sensación les encantaba. Poco a poco y perezosamente empezaron a separarse, Kagome tenía los labios hinchados y rojos por la pasión del beso y le miraba con cara de idiota enamorada, no lo podía remediar, estaba locamente enamorada de Inuyasha, aunque no lo quisiera reconocer. Se miraron por un rato hasta que Kagome rompió el encanto

Inuyasha, tenemos que andar con cuidado, recuerda que no estamos en el instituto

Lo se, pero es que te echaba de menos

Inuyasha, date cuenta, ahora no me puedo comportar como una niña de instituto, ahora tengo responsabilidades y una apariencia que mantener

Pues mándalo todo al diablo y vuelve conmigo, no necesitas todo esto para ser especia, tú eres la chica más increíble que yo e conocido nunca

Ante estas palabras el corazón de Kagome se estremeció. Sintió un dolor en el estomago por tener que disimular, con lo sencillo que sería vivir su amor libre, sin apariencias ni engaños, solos ellos dos. Pero esto no podía ser, estaba prohibido para ella, y eso lo tenía que asumir.

Inuyasha, por favor, tengo contratos firmados, mi agente está sentada a unos metros de aquí, si ella se da cuenta de lo que pasa, adiós a todo.

Entonces ¿reconoces que pasa algo entre nosotros?

¿Que responderle ante esta pregunta? Era obvio que se moría de amor por el, pero no podía decírselo, estaba en contra de todo lo que quería proteger. Si ella le entregaba su corazón se terminaba su vida normal. Estaba segura que Kikio se interpondría.

No lo se aun, pero dame tiempo, necesito poner en orden mi cabeza

Está bien, tengo toda la vida para esperarte, pero no tardes mucho ¿OK? Sabes que la paciencia no es una de mis virtudes

Si, lo se.

Inuyasha salió primero del baño ya que Kagome se lo pidió, tenia que hacer sus cosas íntimas. Se fue a sentar y pudo ver una mirada cómplice de la agente de Kagome¿Qué estaría tramando esa tipa?

Kikio no paraba de hablar por teléfono, confirmando citas y arreglando entrevistas que se darían en otras ciudades y otros países. Inuyasha pudo escuchar una de sus conversaciones

Ya lo sabes, todo está arreglado, en cuanto nos instalemos en el hotel, se hará la sesión de fotografía

¿Pero tú te encargas de traer al chico que posará con Kagome?

Si, no te preocupes por eso, después de la sesión fotográfica tenemos una entrevista. Mañana salimos dirección Madrid, hay que preparar el concierto.

Está bien, no me preocupo, después nos vemos. Ciao

Hasta luego

Kikio cortó la llamada y marcó más números para seguir hablando, entonces se dio cuenta de que Inuyasha la miraba con una pronunciada interrogación rondándole en la cabeza. Era cierto, tenía que pedirle permiso a el para salir en la sesión fotográfica……

Inuyasha, acércate un segundo

Dime¿Qué quieres?

Verás, el chico que tenía que salir en las fotografías de esta tarde se puso enfermo…… yo podría encontrar a alguno, pero con tan poco tiempo solo quedan aprovechados que no perderán tiempo en meter mano a Kagome durante la sesión…… ¿Te importaría ser tu el modelo?

¿COMO? Yo…… este…… yo……

Es solo para que Kagome no pase el mal trago de tener que aguantar a un pulpo, ya sabes, para que no la meta mano

Entonces de acuerdo. No permitiré que ningún tío se propase con Kagome

Inuyasha se fue a sentar de nuevo a su sitio con la cabeza bien alta, después de todo había salvado a su Kagome de las manos pervertidas de un chico pervertido. Kikio sonreía, esto sería más fácil de lo que ella pensaba. Estaba segura que podría vender el notición antes de lo que se esperaba.

Después de unas horas mas, el avión aterrizó en Galicia, las playas de Vigo estaban esperando con todo preparado para la sesión fotográfica. A Kagome le entregaron un par de bikinis muy pequeñitos y unos pareos a juego para las fotos. A Inuyasha le dieron unos bañadores de licra apretados que parecían bóxer, se sentía muy incomodo, después de todo, había demasiada gente que no conocía. Y el era mas bien vergonzoso.

Ya estaba todo preparado, Kagome e Inuyasha se llevaban a la perfección delante de las cámaras, hacían una pareja perfecta. El magnetismo que sentían el uno por el otro se palpaba en el ambiente haciendo que las fotos quedaran perfectas. Había fotos de ellos posando abrazados, jugando con la arena, salpicándose con el agua, en el agua abrazados……

Todo era perfecto. Cuando terminaron la sesión fotográfica fueron al hotel para cambiarse. Kagome se puso un vestido de color azul cielo ceñido al cuerpo con unos pendientes blancos y los zapatos del mismo color, su pelo se lo dejó suelto, parecía seda la moverse con cada paso que daba.

Inuyasha se puso unos vaqueros de color azul y un polo de color rojo, sus zapatos de color negro y el pelo suelto. Se echo unas gotas de su perfume favorito y salió de su habitación hacia la entrada del hotel donde ya lo estaban esperando.

Kikio era la única que estaba a la entrada del hotel esperando a los dos chicos. Inuyasha fue el primero en llegar, ante la mirada impaciente de la agente de Kagome. Cuando Kagome bajó las escaleras del hotel, Inuyasha quedó mudo, en su vida la había visto tan bonita. Kagome se sonrojó un poco al ver como el chico la miraba, en sus ojos se podía ver ¿amor?

Estas preciosa Kagome

Gracias Inuyasha, tu también estas muy guapo.

No se si me voy a poder contener……

Esto último lo dijo muy bajito para que nadie lo escuchara, solamente ella. Salieron del hotel y se dirigieron a la limusina que había aparcada en la entrada. Era de la marca mercedes, de color blanco, muy nueva comparada con las limusinas que se veían normalmente.

Ante tanto despliegue de lujo, la gente de Vigo se giraba para ver la limusina pasar, dejando ver una cabeza que asomaba por la ventana del techo, su melena azabache jugaba con el viento y el sol, agradecido por verla, la premiaba con destellos azulados en su larga cabellera, haciéndola ver mucho mas bonita. En el ambiente podía respirar el olor a sal y a mar que inundaba todos sus sentidos. Era tan grato poder sentirse así de libre por un rato….

Después de un largo camino en el que Kagome no metió la cabeza ni un solo segundo dentro de la limusina, llegaron al centro donde se realizaría la entrevista. Los tres bajaron del coche y se adentraron en el establecimiento donde ya los estaban esperando. En la mesa principal se pusieron, en el centro Kagome ya que era la estrella, en el lado derecho, Kikio para tener una mejor visión de todos los reporteros, y así poder ceder la palabra o intervenir si no convenía la pregunta y en el lado izquierdo Inuyasha, que estaba realmente nervioso porque no sabía si tendría que contestar alguna pregunta, era evidente que no sabría que decir. Este punto se lo aclaró Kikio que se acercó a el por la espalda

No te preocupes Inuyasha, no es necesario que contestes ninguna pregunta, yo contestaré por ti. En caso de que no pueda, entonces esta luz roja se encenderá dándote paso a la palabra. ¿Estas de acuerdo?

Si, lo que tu digas, solo espero no meter la pata.

No te preocupes por eso, si metes la pata se lo tomarán como una broma y todos se reirán. Tú, solo limítate a sonreír……

Está bien.

Después de eso, los periodistas comenzaron a entrar en la sala. Cuando todos se acomodaron dieron paso a las entrevistas. Todos querían saber sobre la gira y sobre que tal se llevaban Inuyasha y Kagome…

Y bien, señorita Kagome¿Qué tal es su relación con el ganador del concurso?

Primero e de aclarar que se llama Inuyasha, y lo segundo es que hemos encajado bastante bien, tenemos un carácter parecido lo que hace que pensemos igual y no haya ninguna discusión.

Eso está muy bien, señorita Kagome. Ahora, Inuyasha ¿Kagome era lo que tu esperabas?

Sin duda, es mucho mejor, es agradable, simpática y muy madura para su edad por lo que podemos tener largas conversaciones. Además es muy divertida y le saca la sonrisa a cualquiera……

La entrevista prosiguió con preguntas sobre los detalles de la gira que Kikio contestaba gustosamente. Inuyasha había contestado muy bien a las preguntas que se le formularon, incluso parecía que había nacido para esto. Kagome estaba realmente orgullosa de el.

La entrevista fue muy larga y cuando llegaron al hotel después de comentar algunas cosas de la entrevista entre ellos, cada uno se fue a su habitación para descansar. Kagome se puso su camisón de seda de color rosa palo de tirantes y muy corto y se metió en la cama. Inuyasha se quitó la ropa y se metió en la cama con unos bóxer. Estaban tan agotados que no les dio tiempo tocar la almohada con la cabeza cuando ya estaban completamente dormidos. El día había sido tan agotador que dormirían profundamente durante toda la noche.

A la mañana siguiente Kagome despertó con todas las legañas pegadas en los ojos, odiaba cuando se despertaba así, tenía que lavarse la cara como tres veces para poder despejarse. Sin duda esta gira sería muy agotadora. Inuyasha seguía dormido hasta que el teléfono despertador sonó para que el chico no se quedara en tierra.

Kagome se vistió con unos pantalones deportivos anchos de color blanco con dos líneas negras a los lados del pantalón que llegaban de la cadera hasta los bajos. Se puso un short de color negro que dejaba su vientre plano al descubierto y una cadena de plata en su cintura. El pelo se lo recogió en una coleta alta haciendo que el pelo cayese en cascada. Bajó a desayunar al restaurante ya que después cogerían un avión hasta Madrid para llegar lo antes posible, tenía muchas cosas que ensayar para que el concierto quedara perfecto.

Inuyasha se puso unos pantalones negros deportivos addidas con franjas laterales de color blanco, después cubrió su torso con un polo blanco y unas deportivas del mismo color. Se sujetó el cabello en una coleta baja y se roció con un perfume llamado Tous. Se dirigió al restaurante para desayunar con Kagome que seguramente ya estaría esperándolo

Los dos chicos desayunaban muy divertidos entre bromas. Se notaba a leguas el buen rollo que existía entre esos dos. Kikio los observaba de lejos meditando como sería la mejor forma de vender la exclusiva y en que momento debía de hacerlo. Tenía que ser muy elaborada, no podía dejar ningún detalle sin revisar, todo tenía que ser perfecto, desde las fotos hasta las entrevistas cuando ese amor saliese a la luz.

Después de desayunar se dirigieron al aeropuerto para llegar lo antes posible a Madrid, tenían tantas cosas que hacer y tan poco tiempo…….

Continuará……..

Se que me querrán matar por tardar tanto en actualizar pero es que no tengo tiempo. Entre unas cosas y otras no me llega la inspiración….

Espero que les guste el capítulo y me dejen muchos reviews, son mi alimento para la inspiración.

Muchas gracias a todos por leer mi historia y por sus mensajitos. De verdad los agradezco mucho. Un beso enorme para todos. Sean felices.