Capítulo 16:
Todo había sido perfecto, sus movimientos acompasados, su voz afinada, los fans entusiasmados, un concierto espectacular. Kagome estaba hiperactiva, de tanto bailar, tenía ganas de salir a algún club para seguir bailando. Dirigió la mirada a su derecha y se encontró con un chico de pelo plateado y ojos ámbar que la miraban con cierta tristeza. ¿Por qué la miraba así?
Te propongo una cosa…… Decía Kagome con una sonrisa de oreja a oreja y con un brillo de niña traviesa en los ojos
Pide por esa boquita que tienes. Inuyasha no sabía que esperar de esa chica que lo sorprendía cada mañana.
Primero contéstame a algo…… ¿Estas cansado? Kagome lo miraba con ojitos esperanzadores
No, la verdad es que sentado en esta silla mientras veía como bailabas y cantabas ha sido bastante cómodo. De echo no se si me podría dormir ahora. Inuyasha levantó la ceja en forma interrogatorio para saber a que venía esa pregunta.
Te propongo una cosita…… ¿nos escapamos y pasamos la noche bailando? Estoy hiperactiva y ahora no podría dormirme, además saldremos mañana por la noche en avión hacia Barcelona, no me digas que no, pleaseee…… La chica juntaba las manos en forma de petición y ponía ojos suplicantes.
A mi también me apetece salir un rato, estoy cansado de tantas entrevistas, sesiones de fotos, ensayos, supongo que si a mi me cansa, a ti te tiene que agotar ya que tu eres la que aguanta todas esas cosas. Definitivamente nos lo merecemos. ¿Cómo lo hacemos?
Tu solo sígueme, esta mañana encontré una forma de salir de este estadio sin ser vista, uno de mis guardaespaldas nos espera con un coche, es de mi confianza y no me gusta salir sin protección.
¿Estás diciendo que yo no puedo protegerte?
No, estoy diciendo que tú estarás demasiado ocupado como para estar pendiente de algún peligro, eso déjaselo a los profesionales, tú y yo esta noche nos lo vamos a pasar genial. Ya quiero probar esos labios…… los hecho de menos.
Inuyasha enrojeció en ese momento¿desde cuando Kagome era tan atrevida con el? Se moría de ganas de verla en su nueva faceta de chica provocativa. ¿Asta donde estaba ella dispuesta a llegar esa noche?
¿Desde cuando eres tan pícara? No es que no me guste, pero me extraña de ti. Normalmente estas huyendo de mi, tengo que acosarte para poder besarte, me extraña tu actitud……
Simplemente quiero vivir, tu me pediste que tomara una decisión, pues bien, ya la e tomado
¿Y se puede saber cual ha sido?
Hace falta que te lo diga o mejor te lo demuestro……
Kagome se acercó lentamente a Inuyasha y puso sus labios en los del chico, el movimiento de sus labios fue lento y pausado, disfrutando el uno del otro e Inuyasha pudo comprobar que Kagome besaba realmente bien, parecía una experta. Un periodista contratado por Kikio tomaba fotos de ese acontecimiento, se frotaba las manos de solo pensar en el dineral que ganaría vendiendo la historia del nuevo amor de Kagome, que por lo que sabía era uno verdadero ya que se escondían para tener esos momentos de intimidad en vez de publicarlo como las otras veces, era extraño, pero así el tendría la exclusiva.
Kagome se separó de Inuyasha con una leve caricia en su rostro y le sonrió de manera dulce. Los dos se cogieron de la mano y salieron por el hueco de unas paredes que daban a la parte de atrás del estadio, donde la actuación de Kagome había dado lugar. Justo como la chica lo había dicho, les estaba esperando un guardaespaldas con un coche que no llamara mucho la atención. Los dos se subieron al Seat león de color negro y se dirigieron al centro de la ciudad, donde les esperaban las más grandes discotecas de todo el país, decidieron entrar a People y estuvieron bailando casi toda la noche.
Sus cuerpos se rozaban al compás de la música, estaban tan a gusto el uno con el otro que se olvidaban de que había mas gente en esa discoteca, la verdad es que nadie les prestaba atención, y eso era un punto a su favor. Sus labios se juntaban casi con desesperación e Inuyasha acariciaba la espalda de Kagome dulcemente, para que esta estuviese relajada. Cada vez se necesitaban mas, eso Kagome lo notaba justo porque en su vientre se formaba un calor desconocido para ella y sentía como una parte del cuerpo de "su chico" se apretaba contra ella ocasionando suspiros por su parte. Kagome se separó lentamente de el para poder cortar un poco la intensidad de ese momento ya que si seguían así no sabía si podría acordarse de que estaban en público.
Inuyasha…… espera un poco…… estamos en público…… mejor nos vamos ¿quieres?
Me tienes loco…… ya no podría vivir sin tus labios…… necesito sentirte mía, Kagome…… solo mía. La excitación se podía respirar en cada poro de su piel, anhelaba estar con Kagome, sentir su cuerpo, el nunca había estado así con nadie y quería estarlo con ella. La necesitaba, la quería, y mucho, la amaba.
Pero no aquí…… mejor nos vamos al hotel. Los ojos de Kagome mostraban todo el deseo que había en ella, no es que estuviese acostumbrada a comportarse así, era solo que con Inuyasha tenía esa extraña confianza, ese fino hilo que los unía y que la daba motivos para comportarse así.
Los dos se fueron al hotel entre besos y caricias. Se podía ver cuanto se deseaban sin siquiera mirarlos, en el aire que los rodeaba se podía sentir ese amor, esa desesperación. Kagome abrió la puerta de su habitación y entraron dentro, Inuyasha la tenía cogida de la cintura y depositaba suaves besos en el cuello de la chica que poco a poco descendían por su hombro y hasta donde el escote de la chica le permitía. Kagome tenía puesta una falda cortita de color negra y una camisa de tirantes de color blanca con un escote en forma de uve, usaba unas sandalias ya que era el calzado que mas la gustaba, fácil de poner y de quitar. Las manos de Inuyasha se adentraron por el interior de la camisa de Kagome y depositaba leves caricias, que hacían que la piel de la chica se erizara desde los pies hasta la cabeza.
Se encontraba con nuevos sentimientos y no estaba muy segura de seguir, ya que se sentía un poco guarra al no resistirse ni un poquito, incluso algunas veces su conciencia le decía que parara, que aun no estaba preparada, pero su corazón y sus sentidos la decían que había nacido para entregarse a ese chico. Kagome hacía leves caricias en el cuello de Inuyasha provocando una respiración entrecortada del chico, los labios de ambos estaban sonrojados e hinchados debido a los besos que se daban, casi sin tiempo para respirar. Inuyasha tampoco estaba muy tranquilo, todo su cuerpo temblaba ante las nuevas sensaciones otorgadas por su preciosa Kagome y esto lo ponía muy nervioso, había visto películas en las que se veían escenas subiditas de tono gracias a Miroku, pero ahora no sabía que hacer para que Kagome sintiese lo que sentía el ahora. Para sorpresa del chico Kagome lo apartó un poco de su cuerpo para poder respirar y decirle algo
Inuyasha, no se si debamos hacer esto, yo no se si estoy preparada, me siento un poco put…
Nada de eso, eres la mujer mas difícil que e conocido en mi vida, e tenido que perseguirte, acosarte para poder rozar tus labios, no me digas ahora esas cosas, tu eres Kagome, mi Kagome
¿Estas seguro¿Tu has hecho esto alguna vez?
La verdad es que no, pero siento que contigo puedo…… si tu no quieres solo dímelo, no quiero obligarte a nada.
No, está bien, yo siento lo mismo que tu, y si tengo que tener una primera vez, quiero que sea contigo.
Sin más que decir, los dos chicos se tumbaron en la cama mientras se abrazaban y besaban, poco a poco el calor de sus cuerpos se volvía insoportable, Inuyasha la quitó la camisa a Kagome mientras esta le quitaba la camisa a Inuyasha, los dos experimentaban juntos. La chica comenzó a acariciar el tórax de Inuyasha y este le correspondía las caricias con suaves besos en la tripa. Inuyasha empezó a investigar con su lengua y para su sorpresa se encontró con un sujetador de color rosa con ositos en blanco, muy infantil, se lo desabrochó y los senos de Kagome quedaron a merced de su boca y su mano que no desatendía ni un centímetro de su piel, poco a poco desabrochó la falda de ella y sus dedos jugaban con el borde de esta para después incorporarse y bajarla suave y lentamente haciendo que Kagome se desesperara. Inuyasha no se iba a quedar vestido, de eso nada, así que la chica comenzó a desabrochar los pantalones y a bajarlos para quedar en la misma situación, si ella quedaba en bragas, el quedaría en calzones.
Cada centímetro de piel era atendido por las manos de los amantes, entonces Inuyasha quiso llegar mas lejos y depositó uno de sus dedos en la intimidad de Kagome haciendo que esta se sobresaltara por la intromisión, empezó a masajear un botoncito de placer como Miroku lo llamaba y le arrancó a Kagome leves gemidos que poco a poco se intensificaban. Y como ella no quería ser la única que experimentara esas sensaciones, empezó a tocar la intimidad de Inuyasha por encima del calzón, arrancando gruñidos por parte de el. Al principio se asustó pensando que le hacía daño, pero luego se dio cuenta que era debido a que le gustaba mucho. Poco a poco se deshicieron del último estorbo que quedaba e Inuyasha empezó a meter uno de sus dedos en el interior de la chica para que esta se fuese acostumbrando y para comprobar hasta que punto estaba ella preparada, cual fue su sorpresa al comprobar que estaba demasiado preparada. No aguantó más y se acomodó entre las piernas de la chica rozando con su miembro su intimidad, poco a poco empezó a introducirlo y en una de las envestidas rompió con la virginidad de Kagome haciendo que esta se tensara y soltara un pequeño gruñido de dolor. Inuyasha se preocupó y miró a Kagome para que esta le diese permiso para seguir.
Si quieres me detengo, no pasa nada.
No, no te preocupes, supongo que el dolor pasará. Tu sigue, pero despacio
No te preocupes, lo haré tan despacito que ni lo vas a notar
Tampoco es eso……
Inuyasha la sonrió picadamente y comenzó a moverse dentro de ella con cuidado. Al principio solo sentía dolor, pero después fue sustituido por un reconfortante placer lo que provocó que su cuerpo se relajara y comenzara a bailar al mismo son que Inuyasha. Sin duda estaban hechos el uno para el otro, sus cuerpos encajaban a la perfección y se movían como uno solo. Después de comprobar que Kagome comenzaba a disfrutar debido a la fuerte respiración de esta y unos leves gemiditos que emitía, comenzó a moverse un poco mas rápido, dando como resultado la culminación del clímax entre los dos.
Estaban agotados, Inuyasha no sabía como había sido capaz de aguantar, en algunos momentos estuvo a punto de no poder esperar a Kagome, pero por fin los dos lo habían conseguido juntos y eso había sido lo mejor, sentir como sus respiraciones se convertían en una sola y como el ritmo de su corazón marcaba un mismo latido. Había sido mágico. Ahora eran el uno del otro, y eso nadie lo cambiaría.
La mañana llegó despertando a dos perezosas siluetas que dormían en una cama de hotel con toda la ropa tirada por todas partes y dos amantes en el centro de la cama abrazados y con una sonrisa adornando su rostro. El primero en despertar debido a la claridad que entraba por las ventanas fue Inuyasha que perezosamente comenzó a abrir los ojos y a enfocarlos en la persona que tenía al lado, se acurrucó un poco mas a su lado y dejó que esta se acomodara en su pecho, depositó un beso en su cabeza y justo en ese momento la bella durmiente despertó con un sonrojo en las mejillas gracias a que se había acordado de todo lo que había echo la noche anterior, que pena, que pensaría de ella……
Continuará………………
Espero que les guste el capi. No se si me pasé con el lemon, la verdad es que no me gusta detallar mucho pero lo quise hacer largo, sin prisas.
Se que tardé y les pido mil disculpas. Son las 4 de la mañana y parece que solo me inspiro a esa hora, es muy difícil para mí estar despierta hasta esta hora cuando al día siguiente tengo que ir a trabajar, pero bueno, todo sea por ustedes.
Gracias por su apoyo que sin el no podría seguir escribiendo.
Les mando un beso enorme a todos.
Mis agradecimientos a:
Vampire star, Amboise R., Nena, Serena tsukino chiba, Massiel, yuiren3, Willnira, Silvemy89, Ana Raquel, Lady of Souls……… y a todos los que leen mi historia
Espero que no se me olvide nadie. Un beso para todos y gracias otra vez.
