EPILOGO:
Las manos del peliblanco recorrían la piel suave y sedosa de su futura esposa con tanta delicadeza que parecía que en su interior tenía el temor de que se rompiera en mil pedazos. Cada uno de los poros de la perfecta piel de Kagome desprendía un perfume que al chocarse con la nariz del chico hacía que su vista se nublara y solo el deseo pudiese dominar todo su cuerpo. Compartieron solo unas noches y después al dejarse, al estar tanto tiempo alejados el uno del otro, había producido en su ser una adicción, que ahora se llenaba al sentir el contacto de esos dos cuerpos desnudos.
Inuyasha no podía creer que su mayor sueño, su anhelado reencuentro se estuviese produciendo con tanto amor por parte de los dos. Cada beso depositado en su cuello, cada caricia propinada por su pequeña diosa le hacía tocar el cielo con la yema de los dedos. Nada podría ser tan perfecto como hacer el amor de una forma tan tranquila y apasionada al mismo tiempo, y todo con su niña, con Kagome
Recordar como la había conocido en el colegio, con el pelo rubio, asegurando que ella no era una estrella, que solo era una alumna mas ocasionaba que el peliblanco esbozara una preciosa sonrisa llena de amor hacia la persona a la que ahora dedicaba un sin fin de caricias. Todo era perfecto y se aseguraría de que fuese así por el resto de sus vidas.
Despertaron juntos en la misma cama, el sol se colaba entre las cortinas acariciando la piel de los dos durmientes como si no quisiesen despertarlos, como si fuese la visión más hermosa del mundo. Sus cabellos se mezclaban en la almohada, Kagome tenía su cabeza recostada en el pecho del chico y uno de sus brazos tenía bien sujeta la cintura de su amado. Inuyasha la abrazaba en un gesto de posesión, dando a entender que el pequeño ángel que dormía a su lado era suyo y que nadie más podría disfrutarlo.
Si…… egoístamente mío Decía Inuyasha en un susurro recordando el despertar que tubo con su ahora esposa.
Quien lo diría, tan solo habían pasado cuatro años desde que despertó al lado de Kagome y esta ya estaba esperando su primer hijo, la verdad es que tenía un poco de miedo. La fama los había subido hasta lo más alto, los dos habían acordado con Kikio que los conciertos y las giras las harían conjuntamente, ya que después de haber estado separados por tanto tiempo no querían soltarse ni un minuto. Kikio había sido su dama de honor junto a Sango en su boda. Kagome se retiraría de los escenarios durante un año al igual que Inuyasha para disfrutar del embarazo.
Y ese año pasaba muy deprisa, entre antojos de Kagome y la paciencia de Inuyasha que con mucho amor satisfacía todos sus caprichos ya que según Kagome, el tenía la culpa de que ella estuviese así.
Por tu culpa ahora estoy gorda y seguro que me sale celulitis en el culo. Eres un bruto, el embarazado tendrías que ser tu, no yo. Decía una Kagome sujetándose la barriga con la mano derecha y con la izquierda señalando a un hombre de pelo plateado y ojos ámbar.
Si mujer, ¿y por donde pretendes que salga el niño? No, mejor no me lo digas, cualquiera de las contestaciones me causa un dolor indescriptible. Contestaba Inuyasha poniendo una mueca de profundo dolor.
QUE TE CREES QUE A MI NO ME VA A DOLER. Le gritaba la pelinegra a punto de llorar
No, no llores, te prometí que no llorarías mas por mi causa, si quieres hablamos con el médico y que pasen el feto a mi cuerpo…… aunque no se si será posible. Decía Inuyasha con ternura
No te rías de mi Inuyasha, esto es muy molesto, tengo miedo y estoy muy sensible, a todas horas tengo hambre, no puedo tocarte……Kagome ahora hacía un puchero como si aún tuviese cinco años.
Mi niña, el ginecólogo dijo que en los últimos meses era aconsejable no practicar sexo, pero no siempre le hemos echo caso…… si no tocarme es lo que te pone mal, podemos ignorar las indicaciones de ese idiota y saciar el hambre que tengo por ti. Aunque tu te veas gorda yo creo que jamás te había visto tan bonita y tan sexy. Inuyasha miraba a Kagome con un toque de picardía brillando en esos preciosos ojos.
No quiero que le pase nada a mi bebe……además, esta tripa me estorba, no podría disfrutarte como yo quiero. Ahora era Kagome la que le miraba con un toque lujurioso en su mirada.
Inuyasha ignoró las palabras de su esposa y la llevó al dormitorio donde la desnudó y la hizo el amor con toda la ternura que el podía tener. Esas semanas sin poder disfrutar de su lindo ángel lo estaban empezando a volver loco. Kagome disfrutó ese momento como nunca, era verdad que estaba sensible, ¡y asta que punto! Todo su cuerpo reaccionaba de una manera rápida a cada contacto con la piel de su esposo y eso la hacía gozar a cada segundo. Sin duda, no harían ni caso de ese ginecólogo.
Y así pasaron los meses, entre caricias y palabras de amor, sobretodo cuando a Kagome la daba por decir que ya no era atractiva. A una semana de dar a luz, Kagome ya estaba ingresada en el hospital para asegurarse de que todo saldría bien. La chica estaba mirando la televisión y en un reportaje sobre famosos su nombre apareció en el programa.
Sin duda, la cantante Kagome Higurashi sigue siendo noticia, después de que una conocida revista de glamour la haya seleccionado como la mujer embarazada mas atractiva del mundo, y la verdad es que todos coincidimos en eso. Si no fuese por esa preciosa tripa que luce la cantante, nadie diría que está en estado de buena esperanza, como dicen los mayores. Esta chica está preciosa de todas las maneras posibles, ese Inuyasha si que tiene suerte de tener a una mujer como esa en su casa.
Y hablando de su matrimonio, esa misma revista los ha seleccionado como la pareja del año, son perfectos y les deseamos la mayor de las felicidades. Esperamos que su felicidad nunca termine.
A Kagome la encantaban ese tipo de noticias, la levantaban el ánimo. Inuyasha estaba con Kikio comprando la cuna que velaría el sueño de su pequeño niño cuando su móvil comenzó a sonar. Inuyasha sacó su teléfono del bolsillo de la chaqueta y pulsó la tecla verde para contestar
¿Si?
Hola, ¿señor Taisho?
Si, dígame
No se alarme, pero le llamamos del hospital donde su esposa esta ingresada
¿Le pasó algo a Kagome? Conteste
Tranquilo señor, su esposa está dando a luz, solo llamábamos para avisarle.
¿Cómo? PERO SI EL PARTO ESTABA ORGANIZADO PARA LA SEMANA QUE VIENE
Lo sabemos, pero se ha adelantado. Señor, ya están preparando a su esposa, y creo que le gustaría estar con ella.
Inuyasha colgó el teléfono con los ojos abiertos como platos y le dirigió una mirada tan expresiva a Kikio que esta se dio cuenta y los dos salieron corriendo de la tienda para dirigirse a toda prisa al hospital.
El parto había salido bien, Kagome e Inuyasha lo estaban viendo en la tele. Su pequeño niño ya no era tan pequeño, ahora tenía ocho años y estaba con su primera novia dando una vuelta por el parque. Inuyasha acariciaba el brazo de su esposa. Hacía ya tres años que habían dejado su carrera como cantantes y disfrutaban de la vida juntos. Kikio se había casado con un amigo suyo de la infancia y había tenido dos hijos. Sango y Miroku se casarón al año siguiente que ellos ya que Sango no estaba segura de su novio por la mañas que se gastaba con todas, pero el amor todo lo puede y al final consiguió domar al pervertido.
¿Y bien Kagome, donde vamos este año de luna de miel? Preguntaba Inuyasha mientras depositaba leves besitos en el cuello de su esposa
¿Qué te parece si vamos a Australia? Decía Kagome un poco animada
Esa parejita todos los años se escapaban a algún lugar del mundo, ellos lo llamaban luna de miel ya que disfrutaban de su amor sin su pequeño niño siempre danzando por la casa.
Inuyasha, antes de que nos vayamos tengo que contarte una cosa que deberías saber…... Decía Kagome mientras escondía la cara en el pecho de su esposo.
Dime amor…… que sucede. Preguntaba Inuyasha disfrutando del olor que despedía el pelo de su esposa
Pues……… estoy un poco embarazada…… Confesó al fin Kagome escondiendo un poco mas la cara en el pecho de el
¿Cómo que un poco? Cuando se está embarazada no se está un poco. Decía Inuyasha levemente alterado
Bueno, pues estoy muy embarazada. Terminó contestando Kagome
No había más felicidad en el mundo que la que ahora sentía esa pareja. Su vida era perfecta, con tanto amor respirándose a su alrededor nada podría salir mal. Y así fue, su vida siguió siendo pura felicidad y gracias a que los dos eran unos aventureros no fue nada aburrida. Recorrieron el mundo entero y criaron a sus hijos que en total habían sido tres, Miko, Shaya y Mayuki. Dos niños y una niña que era el ojito derecho de su padre ya que era idéntica a su madre.
Los años pasaron y tuvieron muchos nietos, claro está que Inuyasha no cedió tan fácilmente a que su pequeña princesa saliese con chicos ya que ninguno era lo suficientemente bueno para ella, pero con paciencia y mucho amor por parte de Kagome al final cedió.
FIN.
AHORA SI YA NO ME PIDAN MAS CAPIS PORQUE YA NO ME DA MAS LA IMAGINACIÓN PARA PONER NI UNO MAS.
MUCHAS GRACIAS POR EL APOYO RECIVIDO POR TODOS USTEDES.
ME DESPIDO YA. LA VERDAD ME DIO UN POCO DE PENA TERMINAR ESTA HISTORIA YA QUE LA COGI CARIÑO, PERO BUEN, TODO EN ESTA VIDA TIENE UN FIN, Y ESTA HISTORIA A LLEGADO A EL.
UN BESO PARA TODOS, ESPERO QUE LEAN MIS OTRAS DOS HISTORIAS.
XAO
