OJALA GUSTE….

Capítulo 4º: La Huída

Sein había cambiado mucho en todo ese tiempo… era un Rey sumamente poderoso en la región… su alianza con Atlantis había sido muy provecho… tuvo un precio… pero lo pago… La guerra había sido declarada a Averno… el ataque fue sin cuartel… al morir el prometido de su hijo… simplemente, supuso, que toda su desgracia había comenzado al momento de querer hacer alianza con ese pueblo… Claro, que en esta creencia, tenía mucho que ver el rey Arles, quien no descansó hasta ver destruido el reino de Averno…

Fueron varios golpes estratégicos… Averno tampoco estaba exento de culpa… todo había comenzado con un intento de asesinato, contra el príncipe Shun… Sein no lo toleró… él y Arles ultimaron a Ares… cuando, Arles iba a tomar el reino de Averno, un nuevo líder surgió… nada más y nada menos que la hermana melliza de Hades… desde entonces… batalla tras batalla… y a pesar de estar en desventaja numérica, Averno seguía sin ser conquistada por reyes extranjeros… sus defensas naturales, habían protegido los territorios… más el estado de su pueblo… era todo un misterio…

Pero, para evitar cualquier posible peligro contra su único hijo, Sein acepto comprometerlo con Diogo… el joven no cuestionó… parecía estar totalmente ido en ese momento… su afirmativa tuvo consecuencias negativas en Averno, donde se puso precio a su cabeza, pues lo consideraron una traición a la memoria de su amado príncipe… Diogo aprovecho esta situación y se hizo muy cercano al Rey Sein… por fin después de casi dos años de espera, se cumpliría su más anhelado deseo, sería dueño de ese pequeño que le había robado el sueño… había aprendido a conocerlo… para asegurarse de tenerlo bien vigilado, dispuso de que dos guerreros nobles de sus tierras, se convirtieran en sus guardianes…

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¡Su alteza!... ¿Qué fue lo que le dijo su padre? – preguntaba un peli naranja…

¡Lo que ya sabemos!... ¡Esta noche anunciaran mi matrimonio! – susurró el peli verde acomodándose sus ropas… - ¡Ahora saldré, con Diogo, a pasear!... ¡Estén listos!

¿Está seguro su alteza? – dijo algo preocupado un peli rubio…

¡No!... ¡Pero… aunque Diogo es muy bueno conmigo… no se… yo no me siento tranquilo estando con él!... – murmuró el joven - ¡Además… si acepto, ustedes serán obligados a unirse a sus guerreros más fieles… y! – dijo mirando a un peli turquesa que lo miraba desde la cama - ¡Shura no dejará escapar a Afro!

¡Si es por mí, no te preocupes Shun!... ¡No le temo a Shura! – decía Afrodita.

¡Lo sé!... – el más joven no continuó, su mirada era fría… - ¡Pase!

¡Su alteza!... ¡mi hermano lo espera! – una hermosa joven de largos cabellos lilas miraba a Shun con una, según todos, falsa ternura.

¡Gracias, princesa Saori! – cuando la joven se hubo retirado…

¡Ten cuidado con ella, Shun, es una bruja! – decía Afrodita a lo que Mime afirmó…

¡Bien… al mal paso…. darle prisa! – dicho esto el príncipe de Tierra sale del cuarto…

¡Shaka!... mejor que no vaya solo – dijo Afrodita.

¡Si!... le diré a Camus y Milo que los sigan – dijo el rubio saliendo también de la habitación…

Mime y Afrodita se miraron… ambos asintieron…

¡Yo iré también! – dijo el peli naranja…

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¡Hay mucho movimiento en el pueblo! – dijo Shun a un embelesado Diogo.

¡Es por nuestro compromiso! – dijo el joven de mirada azul - ¡Dicen que habrá toda una celebración aquí… y por lo que veo… ya empezó!

¡Eso parece!... ¡Me gustaría asistir! – dijo soñador el más joven.

¡Después de la fiesta en el castillo… podría traerte!

¡Mi padre no lo admitiría!... – dijo el menor sonrojándose.

¡Yo convenceré a tu padre!... ¡Sabes que pondría a tus pies lo que me pidieras! – Diogo decía cada palabra sin dudar… esto incomodaba al más joven… que sonriéndole tímidamente decidió bajar de su caballo.

Fueron caminado por el pueblo… la gente hacía reverencias ante ambos cada vez que pasaban cerca de ellos… Shun parecía ni mirarles… y es que al hacerlo, veía en ellos mucha frialdad… sin importar el tiempo… esa gente no lo quería… pero no podía culparlos… se había corrido el rumor, de que él era una persona caprichosa y escandalosa… además de cobarde… y esas características nunca eran apreciadas… Shun sabía bien, quien era el causante del rumor… caminaba a su lado en ese instante… suponía que era su sencilla forma de alejar a cualquier posible rival…

¡Preferiría caminar cerca del río! – susurró el menor luego de ver a un numeroso grupo de hombres de sucias vestimentas cuya apariencia daba a entender que podrían ser criminales… se sentía observado por esas personas… y eso le estaba causando una sensación muy extraña…

¡Tus deseos son órdenes para mí! – dijo Diogo invitándole a que colocase la mano en su brazo… ellos eran seguidos a cierta distancia por Shura, mano derecha de Diogo, y Kaysa su tercero a bordo… ambos hombres se sonrieron al ver a la pareja.

A la distancia había otros tres que vigilaban a la pareja… dos peli azules y un peli naranja… estaban cubriéndose con túnicas color marrón, para no ser notados… al ver a su príncipe tan amable con su prometido… se miraron entre sí… luego sólo continuaron siguiéndolos…

Shun sonrió al estar frente al caudaloso río… todos sabían bien que el pequeño príncipe, adoraba ese lugar… así como sabían que lo adoraba siempre y cuando sea en tierra, pues a pesar de todos los esfuerzos de sus maestros, nunca aprendió a nadar…

¡No tan en la costa, mi pequeño, no quisiera que resbale…! – Diogo no termino la frase cuando Shun en un descuido provocado por un deslizamiento de roca, fue a dar al agua… - ¡SHUN!

Diogo no lo pensó dos veces, se lanzó al agua y rápidamente llegó hasta donde Shun, para luego con mucho cuidado sacarlo del agua… Shun tocía, estaba pálido… Diogo tomó su mentón y lo levantó…

¡Estás bien! – dijo preocupado… a lo que el más joven asintió… El príncipe mayor, sonrió… y lentamente se le acercó, Shun acepto el gesto… su corazón latía presuroso, cuando sus labios se fundieron en un cálido beso…

¡Diogo! – susurró el menor…

¡Te daré lo que desees… no pido mucho Shun, sólo que me permitas conquistarte! – susurraba el mayor acariciando el rostro del peli verde - ¡Se que puedes amarme… te protegeré de quien sea!... ¡Incluso puedo conseguir que tu padre, te tome en cuenta!...

Shun miró a los ojos a Diogo… en su mirada había seguridad… y el menor sabía que sus palabras eran ciertas… después de todo, el mismo sentía que su padre estimaba más a Diogo que a él… al fin y al cabo, se la pasaba diciendo que el peli azul se le parecía mucho a su adorado Ikki.

¡Lo harías por mí! – susurró bajando la mirada… se sentía impotente en ese momento… Diogo sonrió…

¡Haría cualquier cosa por ti!

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¡Creo que esta noche, Shun aceptará el compromiso… así que no creo que tengamos que huir!... – murmuraba Mime, mirando a la distancia como su príncipe se acurrucaba en los brazos del mayor… sus compañeros asintieron…

¡Y eso es lo mejor para todos! – dijo una voz tras ellos…

¡Su príncipe ha hecho bien al aceptar a nuestro señor! – decía con voz irónica Shura dejándose ver al igual que Kaysa - ¡Diogo lo conoce a la perfección… por eso planeó esta salida… sabía que intentaría huir… y quería convencerlo de los contrario!

Los tres jóvenes se tensaron al ver a los más fieles guerreros de Mascara Mortal…

¡El príncipe Shun, les ahorró los azotes que recibirían al ser atrapados! – dijo Kaysa, mirando muy especialmente a Camus y Milo… - ¡Deberían analizar hacia donde debería estar su lealtad!

Al notar que ambos príncipes se disponían a regresar, también lo hicieron ellos… al llegar escucharían la resolución de Shun… y la aceptarían… después de todo… Sus lealtades estaban con él.

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Shun antes de dirigirse a sus aposentos, quiso preguntarle a su padre algo referente a la fiesta… estaba convenciéndose… lo mejor para él, y sus amigos era aceptar el compromiso… si intentaban huir, como era su idea… y salía mal… ya había lamentado una muerte hace tiempo debido a una actitud semejante… y sus caballeros eran todo lo que él tenía, no iba a arriesgarlos… por otra parte…. No tenía a donde ir.

Cuando llegó a la biblioteca donde le dijeron que podría estar su padre… sonrió al escucharlo antes de tocar la puerta… pero se abstuvo de hacerlo, al escuchar la vos de su prometido y su suegro también ahí dentro…

¡No deseo que nada malo le pase!... ¡Es mi único hijo! – decía la vos de Sein - ¡Por eso estoy de acuerdo con este matrimonio!

¡No se arrepentirá Sein! – hablaba Arles.

¡Lo sé!... ¡Shun es un tanto orgulloso, y algo rebelde… es por eso que creo que lo mejor es actuar así! – de nuevo era la vos de Sein.

¡¿Qué hay si se enfada?! – esta vez era la voz de Diogo.

¡Ya estaría consumado así que tendrá que aceptar que el matrimonio se lleve a cabo ya! – dijo Sein, y Shun al oírlo, perdió todo el color que tenía.

¡Entonces no hay nada que discutir!... ¡Mi hija Saori le entregará una copa para brindar… a usted y a su hijo… solo que la de él… tendrá una pócima que le provocará cansancio! – decía el rey de Atlantis…

¿Seguro que no le hará daño? – preguntaba el rey de Tierra.

¡Seguro!... ¡solo lo hará relajarse y dormir! ¡Lo demás depende de Diogo, y creo que al igual que yo, sabe que sería incapaz de lastimar a Shun! – Arles hablaba animadamente… Shun no lo soportó más y se dirigió presuroso a su cuarto, donde lo aguardaban ya todos y cada uno de sus guerreros…

Al llegar el pequeño, estaba pálido… sus ojos demostraban una frialdad espeluznante…. Que preocupó a los que lo aguardaban… el peli verde se acercó al espejo… se miró en él…

¡Salgan! – ordenó.

Todos se miraron confusos, pero salieron sin dudar… todos menos Afrodita… a quien el pequeño miró… sus ojos se llenaron de lágrimas corrió a sus brazos y comenzó a llorar con amargura… entre caricias Afrodita le sacó aquello que tanto le dolía… los demás escuchaban también desde detrás de la puerta… cuando se hubo desahogado se quedó dormido… Afrodita salió serio… miró a sus amigos…

¡Estén listos! – dijo firme… - ¡Él no va a hacer nada para evitarlo!

¡Entonces corre por nuestra cuenta…! – hablaron al unísono los peli azules antes de retirarse.

¿Shaka, Mu? – susurró el peli turquesa…

¡Ikki jamás consentiría algo así!... ¡También estaremos listos! – dijo Shaka seguido por Mu.

Los que quedaron ahí fueron Mime, Sorrento y Afrodita quienes luego entraron nuevamente al cuarto de Shun, tenían que seleccionar los vestidos que utilizaría en la cena… y otras cosas más…

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La celebración había iniciado… estaban presentes muchas de las familias nobles de Tierra y de Atlantis… Shun estaba en un rincón con la mirada perdida… no podía creer que su padre estuviera de acuerdo con todo aquello… miró a esa cantidad de gente… sólo los sabios tenían cariño hacia él… mas de ellos el único que estaba presente era Shaka, la mayoría había sido exiliado por su padre… de hecho hacía unos dos años que su padre había roto todo vinculo con sus dioses… y el frágil lazo que entre ellos había…

¡Acérquense, por favor!... ¡Es hora de brindar!... ¡Shun, ven! – dijo Sein… y Shun sintió que aquel lazo estaría desquebrajándose en ese justo momento… - ¡Toma… vamos a brindar!

Shun tomó la copa que le entregase su futura cuñada… al verla sonreír, entendió a Afro cuando la llamaba "bruja"… miró a su padre…

¡Quiero brindar por mi pequeño, y su próximo matrimonio!... "¿Por qué haces esto papá?"… ¡Me complace mucho que su decisión sea aceptar a Diogo!... "Yo realmente iba a aceptarlo… ¿Por qué hacer algo tan vil?"... ¡El sabrá protegerte a ti, y al pueblo de Tierra!... "¡Yo podría hacerlo sólo… si tú me dieras una oportunidad!"… ¡Así que salud… por que los príncipes alcancen la dicha!... "Cuanto desearía que no me odiaras tanto, papá… ¿por qué no seré digno de tu amor?".

¡SALUD! – Todos alzaban las copas… Shun vio el contenido de su copa… y luego a su padre, que no le había apartado la vista de encima… con un inmenso vacio formándosele en su interior, bebió todo el contenido de la copa…

"Solo me queda esperar"…

El estruendo de unos vidrios romperse, rompen la magia del momento… los invitados se escandalizan… fue tan rápido que la guardia real, no pudo hacer nada… unos delincuentes habían irrumpido en la fiesta… eran varios y estaban armados… Shun al observarlos mejor, pudo notar que eran los hombres que viera en el pueblo… Sein coloca a su hijo tras suyo… y mirando hacia Shaka, Mu y Afrodita…

¡Llévenlo a un lugar seguro!

Shaka toma a Shun por el brazo, y lo lleva por uno de los pasadizos del salón, seguido de sus compañeros… cuando salieron en un largo pasillo, Camus y Milo, ya los esperaban…

¡Salió estupendo… debemos ir a las caballerizas!

¿Qué? – Shun se sentía confundido… simplemente se dejó arrastras por Shaka… cuando pudo percatarse de lo que ocurría, ya estaban montándolo en uno de los caballos, Shaka iba con él… - ¿Shaka? – susurró el menor…

¡Descuide su alteza… estaremos bien!

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Cuando llagaban al bosque, comenzaron a parar la marcha… ahí ya los aguardaban Mime y Sorrento… desmontaron los caballos… para luego instarles a continuar cabalgando bosque adentro… mientras ellos se dirigían en dirección contraria…

¡Mascara no tardará en buscarnos! – comento Milo mientras seguían a Mime y Sorrento…

¿Quiénes eran? – preguntó Shun.

¡Unos tipos dispuestos a hacer lo que sea con tal de joder a la realeza! – murmuró Milo, y Camus asentía… - ¡Les pagamos… y les dijimos la mejor forma de escapar!... ¡Creo que eran extranjeros!

¡Eran extranjeros! – dijo el otro peli azul - ¡Específicamente de Averno!

¿De Averno? – susurró el menor… - ¡Entonces sólo querían joderme a mí!

¡No diga eso su alteza! – dijo firme Sorrento - ¡Al final, lo importante es que nos dieron la oportunidad de escapar!

¡Ustedes me han desobedecido! – dijo el peli verde, y los jóvenes que lo acompañaban se detuvieron a mirarlo - ¡Gracias!...

Cuando llegaron a las cercanías del río… Shun se detuvo…

¿Qué ocurre, Alteza? – preguntó Mu… más Mime, Sorrento, Camus y Milo también habían cambiado de posiciones…

¡Nos siguen! – dijo Milo desenvainando su espada.

Inmediatamente después, unos diez hombres salieron de las sombras… y los rodearon… Shun se quedó firme… aunque sintió cómo su cuerpo le empezaba a resultar pesado.

¡Vaya!... ¡Qué bellezas nos trajo el bosque! – dio una voz fría e imponente.

¡Oh no! – susurró Camus… Shaka lo miró… - ¡Son ellos!

¡Y yo que quería conocer a su alteza allá en el castillo!... ¡Qué bueno que esperé afuera! – dijo la misma voz… Shun se puso serio…

La penumbra impedía que pudiera diferenciarse a Shun de entre los demás… más aquel individuo se dirigía a él directamente… en ningún momento dudó de quien pudiera tratarse…

¡Quería poseerle en una cama… pero aquí estará bien! – dijo con tono burlón y sus acompañantes sonrieron maliciosamente…

¡Me quieres! – esta vez era Shun quien hablaba fríamente, quitando él también la espada que traía en la cintura - ¡Entonces ven!... ¡Porque tendrá que vencerme si quiere tenerme!

¡¡¡OHHH!!! – decían burlones aquellos hombres… y sin más comenzaron a atacar… ellos sólo a los acompañantes de Shun… pues este no se había movido ni un centímetro de donde estaba… esperaba ahí firme, que su oponente se le acercara…

¿Nunca retrocede? – susurró aquella alta figura acercándose.

¡No retrocedo ante simples bandidos! – dijo el menor… su voz era tranquila, al igual que su expresión, la cual el hombre pudo distinguir gracias a los rayos de luna que se filtraban de entre la arboleda…

¡Ahora descubriré si tu espada es tan diestra como tu lengua! – dicho esto empezaron a luchar… Shun se defendía maravillosamente bien, para lo mal que empezaba a sentirse… sus reflejos no eran los mismos… sentía que iba a desmallarse en cualquier momento… pero no lo haría hasta vencer a aquel tipo… - ¡Nada mal!

Tanto Mime como Sorrento también eran muy buenos con la espada… de hecho, a pesar de su apariencia, cada uno de ellos dominaba bien el uso de la espada, sin embargo sus oponentes también lo eran… Afrodita se enfrentaba con uno, especialmente bueno… que incluso le dio la impresión al peli turquesa, que se estaba conteniendo para no hacerle daño.

Shun sintió que sus fuerzas empezaban a abandonarle… su rival también notó la palidez en el semblante del peli verde… sonrió al notar que incluso a pesar de que su cuerpo hacía notar que no se encontraba del todo bien… su mirada no daba señales de dejarse vencer… "Orgulloso"…

¡Me canse de este juego! – dijo el menor sorprendiendo a su oponente… en un audaz movimiento de su espada, logró desarmar al mayor… lo que dejó sorprendidos, no solo a su rival, sino también a sus hombres que miraron la escena deteniéndose en sus enfrentamientos – ¡Camus!

Se podía escuchar unos ladridos y que se aproximaban unos caballos… solo después de que dejaron de luchar les fue posible a todos percatarse de eso… Camus en un ágil movimiento tomó a Shun, y los demás simplemente lo siguieron velozmente… seguidos claro de sus contrincantes que al salir de su asombro, se percataron de que sus presas estaban escapando… llegaron a la rivera del río… parecían no tener escapatoria… la luz de la luna dejaba ver la expresión de triunfo de aquel hombre al ver que los tenía atrapados…

¡¿Y ahora que?!... – dijo el peli naranja mirando para todos lados… si no eran esos delincuentes sería Diogo… y la verdad, ninguna opción le pareció muy buena…

Shun se sostuvo delicadamente de Camus…

¡Sabes que hacer! – susurró el peli verde - ¡No me siento bien!

¡No nos queda de otra! – hablo aquel que sostenía al príncipe… el líder de esos bandidos sonrió… - ¡A Nadar! – sin más saltó al río, seguido de sus compañeros…

El hombre se aproximo a la orilla… la corriente era fuerte… miró en la dirección en que llegaban a sus oídos el sonido de los perros… seguramente Diogo se aproximaba al lugar…

¡Río abajo!... ¡Vamos! – dijo y se adentraron nuevamente en la espesura del bosque, justo al memento en que Diogo y Sein llegaban al lugar… los perros se detuvieron en la orilla… ladraron en dirección al agua y al bosque…

¡Maldición llegamos tarde! – el príncipe de Atlantis tenía una expresión iracunda… "¡Shun!"…

¡Debemos buscarlos! - Sein parecía preocupado… su hijo no estaba en buenas condiciones… - ¡Y cuando los encontremos… probaran el sabor de mi látigo!

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¿Esta bien su alteza?

¡Shun! – susurró agotado - ¿Ustedes?

¡Estamos bien… Shun! – decía entre risas Milo… - ¿Dónde estamos Afro?

¡Aquí estaremos a salvo!... ¡Estas cuevas las conozco bien!

¡Bueno!... ¡lo único que no previmos, fue mojarnos! – dijo contento Shaka tocando la frente del menor - ¡Casi salió como lo planeamos su alteza!

¡Yo no planeé esto! – dijo Shun sonriendo.

¡Bueno quizás no esta huída… pero sí la que íbamos a tener! – dijo Mu sacando una especie de paquete de detrás de unas rocas - ¡Todo está aquí!... ¡Mejor cambiémonos!

¡Bien!... – Shun se quedó profundamente dormido entre los brazos de Afrodita…

¡Ya no aguantó!... ¡Debemos irnos pronto!... ¡Si Diogo sabía que íbamos a escapar, ya ha de saber donde nos íbamos a refugiar! – dijo el peli turquesa dirigiéndose a Shaka, quien asintió.

¡Saldremos al alba!

¿Perdonen la pregunta? – dijo Camus ya cambiado - ¿Pero… donde iremos?

¡Iremos a Averno! – dijo Afrodita - ¡No me miren así… se muy bien a quien llevamos con nosotros! ¡Hablaré con mi prima Pandora!...

¡Lo mejor será pasar por Averno e ir a…! – comenzó a decir Mu…

¡Pensaremos en eso, cuando Shun despierte! – dijo Mime… - ¡Mejor descansen… yo haré guardia!

¡Me parece bien!

¡Lo secundo!

¡¿Saben?!... ¡Me encantaría ver la expresión de Diogo ahora mismo! – susurró Sorrento y unas risitas adornaron aquellos cansados rostros…