Espero que se entienda bien… saludos y gracias por los reviews…
Capítulo 5º: Prisioneros
Shun despertó sobresaltado… aunque al sentir el cálido abrazo de su mejor amigo, se sintió a salvo… pudo observar que tanto Mime, como Sorrento y Mu, estaban dormidos… mientras que Milo, Camus y Shaka parecían haber despertado… intentó soltar el agarre de su amigo, al hacerlo lo despertó… fue en ese momento que Camus apareció, al notar despierto a Shun le sonrió…
¡Es hora de partir! – dijo casi en su susurro.
Todos se habían levantado, y se disponían a retirarse de aquel lugar, que les refugiase de la fría noche… aún el sol no había salido… más debían partir pronto, no sabían cuanto tiempo le llevaría al príncipe Diogo encontrarlos…
¡Debemos salir ya, mi señor! – hablaba Milo… - ¡No queremos ser sorprendidos por…!
¿Por quién Milo?... ¿Sorprendidos por quién? – Diogo había salido de las sombras de la cueva, su voz era fría, se notaba molesto… de todos los rincones salieron sus caballeros… Afrodita y Shaka se colocaron de tal forma que protegían a Shun con sus cuerpos… - ¡Vaya que me costó llegar!... ¡SHURA!...
¿Señor? – Shura se adelantaba a los demás…
¡Enséñale a Afrodita, a quien le debe su lealtad! – Mascara hablaba firmemente, sin apartar la mirada de Shun, quien lo observaba sin demostrar mucha expresividad, más cuando escucho la orden de Diogo, se volteó a mirar a Afrodita quien con la mirada le pedía tranquilidad… Con un gesto, todos los guardianes de Shun fueron capturados… no es que se hubieran resistido mucho, la verdad la impresión de ver a Mascara con todo su circulo más cercano de guerreros los había sorprendido… pues se sabía que solo para las guerras solían reunirse todos.
¡Diogo! – Shun lo llamó al ver a sus amigos en tal situación, se sentía sumamente alterado, aunque no lo demostraba, por el hecho de ver cómo Afrodita era llevado por Shura hacia otro lugar.
¡Descuida, mi pequeño!... ¡Sé que tú nada pudiste hacer para evitar la osadía de tus caballeros…! – Shun apretó el puño al escuchar eso - ¡Tú padre esta muy preocupado!
¡¿Qué van a hacerles?! – preguntó el más joven viendo aproximársele a su prometido…
¡Serán azotados por esto! – Mascara lo dijo con malicia, sabía que eso no iba a gustarle nada a su pequeño…
¡No!... ¡no lo permitas! – Shun se le acercó a Diogo y posó sus manos sobre el pecho del mayor - ¡Cómo regalo de bodas!... ¡Por favor!... no…
Diogo sonrió, acarició el rostro del menor…y lo besó… "Maldito, lo va a permitir… no hay tiempo que perder… Afro"… Shun sacó la espada de Diogo y lo atacó con ella…
¡Vaya, realmente eres bueno con la espada!... – al movimiento de Shun, sus compañeros siguieron su ejemplo… pero todos se detuvieron al ver que uno de ellos, no fue tan rápido… Kaysa tenía firmemente sujeto a Sorrento con su daga justo en el cuello del peli morado… - ¡Así me gusta Shun, como un niño obediente! – Shun al ver a su amigo en esa situación soltó la espada y agacho la cabeza… - ¡Déjenos solos!
Diogo se aproximó a Shun, sacando algo de uno de sus bolsillos, Shun, no retrocedió… miraba disimulado algo que pudiera servirle para huir… más Diogo se acercó a él, y en un rápido movimiento le tomo por la cintura, acercándolo a su cuerpo, para luego obligarlo a recostarse sobre el frío suelo de aquella cueva…
¡No quería que fuera así! – dijo el mayor, mientras tomando ambas manos de un Shun, que aún intentaba resistirse, las ata con la soga que minutos antes había sábado… - ¡No me dejas opción!
¡Suéltame! – insiste el menor… removiéndose con todas sus fuerzas del agarre de Diogo, pero la posición le era muy desventajosa - ¡¿Qué… pretendes?!
¡Cumplir con la voluntad de tu padre… vas… a per… tenecerme! – hablaba el mayor intentando sostener a Shun, quien a pesar de tener las manos atadas aún no se daba por vencido - ¡Quédate quieto… no quiero lastimarte!
Entonces… ¡NO LO HAGAS! – Shun gritó más sus labios fueron cerrados por un apasionado beso… "¡No Diogo!... qué haré… ¡Afrodita!"…
Mascara comenzó a besar el cuello del menor, y mientras con una mano sostenía las manos de Shun por encima de la cabeza de este, con la otra comenzaba a desgarrar sus prendas… en un ágil movimiento… el peli verde le dio un certero golpe en la entrepierna a su atacante, este gimió por el dolor, y Shun aprovecho para soltar el agarre que había disminuido en fuerza, para luego propinarle a Mascara un golpe con ambas manos atadas en el rostro… luego volteándose intentó alejarse, más Diogo, quien ya se había recuperado un poco, lo sostuvo por los cabellos, consiguiendo que Shun gimiera por el dolor, lo volteó con violencia… Shun cerró sus ojos e intentó proteger su rostro al momento que el mayor levantó una de sus manos para golpearlo.
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Shura se había llevado a Afrodita a un lugar más distante, lo arrojó al suelo, sonriendo sínicamente comenzó a desabrocharse el pantalón… el peli turquesa lo miró con odio, y comenzó a retroceder…
¡Te voy a enseñar quien manda! – hablo el mayor relamiéndose los labios - ¡Será un honor, poseer a uno de los señores de Averno!
¡Hablas más de lo que haces! – decía el más joven, quitando de una de sus botas una daga, atacando al peli oscuro ágilmente…
Más Shura fue más hábil… además de que ya se esperaba algo así… sujetó al menor de la muñeca con mucha fuerza, hasta que este soltó el arma… luego le propinó un fuerte bofetón, consiguiendo que este fuera a parar al suelo nuevamente… entonces el peli oscuro se colocó sobre el cuerpo del menor, sosteniendo sus manos con mucha fuerza… empezó a besarle salvajemente en los labios…
¡He esperado esto por demasiado tiempo! – decía mientras con su otra mano, intentaba despojar al peli turquesa de sus pantalones.
Afrodita se removía intentando liberarse, intentaba no emitir ningún quejido… no quería verse tan débil… aunque así se sentía… "De esta no me salvo"… más cuando cerró sus ojos, casi rindiéndose a lo inevitable… Shura se detuvo… lentamente volvió a abrir los ojos al sentir como cuidadosamente el mayor iba liberándolo de su agarre…
Un fuerte jalón lo sacó por completo de encima de Afrodita, el responsable, un hombre de apariencia fuerte, de cabellera rubia, y unos fríos ojos color oro… el sujetó miró al joven que yacía en el suelo… luego… se defendió de un ataque de Shura, para después propinarle un certero golpe en el estomago… luego tomándolo de los cabellos y de uno de sus brazos, lo colocó boca abajo, lo amarró… miró a Afrodita al momento de hacer que el otro se levantara…
¡Sígueme!... ¡¿Puedes caminar, no es así?!
¡Sí! – susurró saliendo de su asombro y siguiéndole.
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Sorrento se maldecía por dentro… lastimarían a su príncipe por su causa… sus amigos estaban siendo fuertemente amarrados… y Afrodita seguramente estaba siendo maltratado por el animal de Shura… aunque él no estaba mejor, pues Kaysa estaba siendo por demás osado con él… respiró profundó, miró a Milo, quien imperceptiblemente asintió justo al momento de soltarse, y golpear a quien amarraba a su hermano Camus. Sorrento también deshizo el agarre de Kaysa, Mime ya se había adueñado de una par de espadas que lanzó hacia los peli azules, quienes rápidamente intentaron hacer frente a sus oponentes… mientras los demás, liberaban al Mu y Shaka… Más Alberich pudo vencer a Mime en la batalla, hecho que provocó que el pequeño enfrentamiento terminara… pues el peli rojo parecía dispuesto a degollar al peli naranja.
¡Realmente piensan que pueden vencernos! – hablaba Alberich…
Kaysa sujetó molesto nuevamente a Sorrento… y en un arrebato lo beso, bajo la ira de los mayores, pues el peli morado al igual que Mime y Shun, eran los más jóvenes del grupo… Sorrento intentó alejarse de su opresor, más lo único que consiguió fue que este le amenazara con su daga en el rostro…
¡Sería una pena, marcar tan bello rostro!
¡Entonces… ¿Por qué hacerlo?... – fue tan rápido que nadie lo vio venir… en menos de un segundo fueron rodeados por un numeroso grupo de delincuentes… Camus y Milo se miraron con cierto pesar… "Son ellos"… quien había hablado alejó a Sorrento cuidadosamente del otro hombre que se había quedado estático pues una espada estaba apostada justo en su espalda.
Shaka y los demás no estaban seguros de si sentirse aliviados, o más preocupados… pero… "¡Shun!"
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Cuidadosamente comenzó a abrir los ojos, al notar que el golpe nunca llegaba… cuando los tuvo abiertos vio que Diogo seguía en la misma posición, en su cuello notó que había una fina daga… miró a quien la sujetaba… era un hombre de apariencia fuerte, vestía ropas negras algo desaliñadas, su cabello, negro, era largo… y su mirada sumamente fría… no lo miraba a él sino a Diogo… a quien instó a alejarse de Shun…
¡¿Esta es la fina manera en que se comporta un príncipe?! – dijo refiriéndose Marcara mientras eran rodeados por otros hombres más, quienes se aproximaban acompañados de sus prisioneros, los hombres de Mascara y de los amigos de Shun… el hombre ya mirando al peli verde - ¡Un bandido tiene mejores modales!
Entonces Shun lo reconoció… no al hombre, pues a su parecer no lo había visto nunca, sino su voz… esa voz la había escuchado del sujeto con quien se enfrentara poco después de huir, en el bosque… El peli verde creyó no muy apropiado hablar… ahora definitivamente estaban en desventaja… además le hizo sentirse mejor, ver que Afrodita venía acompañando a Shura y a otro sujeto que no conocía…
Quien parecía ser el líder… ordenó que amarrasen a los hombres de Diogo y a Diogo… luego se acercó a Shun enseñándole su daga, y cortó las amarras que ya empezaban a lastimar las muñecas del más joven.
¡Gracias! – susurró mirando directamente a los ojos del hombre, los cuales eran color jade.
El sujeto se levantó, no sin antes mirar a uno de sus guerreros, haciendo un gesto afirmativo… Shun ya se había puesto de pie… justo al momento, y sin que pudiera nadie hacer algo al respecto… su rostro fue cubierto por un paño… este aspiró el olor del mismo… y sin más fue perdiendo paulatinamente la conciencia… Shaka y los demás quisieron evitarlo, pero al intentarlo, sólo consiguieron ser amenazados con las puntas de las espadas de sus coautores…
¡Shión… llévatelo y espérenme afuera! – dijo su líder mirando a aquel que había dejado fuera de combate al pequeño príncipe… y luego dirigiéndose ahora a sus hombres - ¡Déjenme solo! – a lo que los demás asintieron, llevándose con ellos a los guerreros que se suponía cuidaban de Shun…
Diogo y sus caballeros estaña atados, en una especie de ronda… Diogo miraba con ira contenida al sujeto…
¡Si te atreves a ponerle un dedo encima!... ¡TE MATARÉ! – rugió el príncipe de Atlantis…
¡Le haré lo mismo que planeabas hacerle!... – dijo con malicia el peli negro - ¡Dile a Sein… que pagará caro el faltar a su palabra con Averno!... ¡Que su hijo tomará el lugar del príncipe que nos quitó!... ¡Eso es lo justo! – dijo riendo irónicamente.
¡NO TE ATREVAS…! – intentó seguir hablando más no pudo, pues el hombre colocó algo parecido a un trapo en su boca – Ummm UMMMM UMMMM – se quejaba el príncipe…
Jajajajaja - se burlaba el sujeto al ver en tan lamentable estado a la élite de Atlantis… - ¡Descuida… yo sí seré muy amable con él! Jajajajaja – y los dejó ahí… seguro que pronto vendrían a buscarles…
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En las afueras de la cueva, Afrodita miraba asustado a Shun… uno de los hombres se le acercó, este tenía una larga cabellera azul… lo miró seriamente, esto puso algo nervioso al peli turquesa, luego mirando al aquel rubio, dijo…
¡Debiste matarlo!
¡¿No me ordenaron que no mate a nadie?!... – fue su respuesta al momento de subir a su caballo… luego manejando al caballo, se acercó a Afrodita y sin mucho esfuerzo, y con ayuda del otro sujeto, lo subió a su caballos…
¡Oigan… suéltenme! – se quejo el menor al momento de ser sujeto firmemente por el rubio…
¿Quieres o no, estar cerca de tu señor? – dijo a su oído el ojidorado. Afrodita simplemente se mantuvo en silencio… observando a aquel que parecía el líder salir de la cueva, mientras sus demás compañeros eran distribuidos entre alguno de los jinetes…
¿Señor? – preguntó el peli azul…
¡Vamos! – dijo el peli negro… subió a su caballo, luego el hombre que sostenía a Shun se lo entregó envuelto en una cálida cobija, lo acomodó en sus brazos… y emprendieron la marcha… la temperatura estaba bajando… Shun en su inconsciencia se acurrucaba todo lo que podía, en aquello que le abrigaba… una sonrisa se dibujo en el rostro del hombre… "¡Te tengo!"…
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El viaje estaba resultado largo… como ya se habían adentrado en las tierras de Averno, la temperatura bajó drásticamente, pero lo que hacía difícil el camino era una tormenta de nieve que empezaba a arreciar…
¡Debemos refugiarnos, Señor! – hablo el peli azul…
¡Saben donde! – dijo el peli oscuro, y todos desviaron del camino… luego de unos minutos llegaron a los que parecía un lugar sin salida… pero para sorpresa de casi todos, menos de Afro, tras unas rocas, bien encubierta había una entrada…
Bajaron de los caballos, y entraron… ahí, en aquel lugar… que al principio del recorrido parecía una cueva común y corriente… al ir avanzando llegaron a lo que parecía, no, no parecía… era una ciudad, entre las rocas… sus habitantes daban la bienvenida a los recién llegados… Shaka miró sorprendido como hacían reverencias ante el sujeto que llevaba cargado en brazos a Shun…
¿Quién es él? – susurró el rubio sin poder evitar la pregunta.
¡Alguien que ha sabido ser un líder en este reino! – dijo a su oído un peli azul, que tenía a su viva imagen caminado a su lado llevando a Mime.
Los caballeros del reino Tierra fueron invitados a pasar a una espaciosa habitación que compartirían, claro que, la invitación fue muy parecida a una orden… sólo Afrodita no obedeció… exigiendo que trajeran a Shun con ellos… eso provocó…
¡Mejor entre, excelencia!... ¡Que aquí no nos gustan los traidores… y usted prefirió permanecer en tierras extranjeras antes que en la suya! – le dijo aquel peli rubio…
¡Las únicas personas a quienes le debía lealtad… están muertas!... ¡Y yo cumplo con el deseo de uno de ellos… si le ponen un dedo encima a ese niño… se arrepentirán! – dijo el peli turquesa molesto… más el rubio lo empujo dentro de la habitación… cerrando la puerta…
Shaka se acercó a su amigo, intentando reconfortarle…
¡Todo sería más fácil… si Sein fuera un padre, con Shun!... ¡Si mi tío viviera, jamás hubiera permitido que pasara! – Afrodita hablaba con rabia mientras derramaba lágrimas de pura impotencia… - ¡Ese hombre no solo permitió que drogasen al pequeño… sino que iba a permitir que Diogo abusase de él!… ¡no es justo!... ¡ahora ese tipo podría lastimarlo!... ¡eso no lo permitiría Ares!... ¡no lo haría! – soltaba amargamente, mientras Mime se acercaba para abrazarlo al igual que Sorrento…
¡Tranquilo!... ¡confiemos en que estará bien! – dijo el peli morado…
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¡Osiris! – un joven de cabellera azulada llamaba a quien depositara su preciosa carga sobre su lecho - ¿Qué vas a hacerle?
¡Pareces preocupado, Poseidón! – dijo el otro acariciando la verde cabellera del menor… - ¿Por qué me miras así?
¡Será por que me dijiste que deseabas amarrarlo a una cama… y embestirlo hasta que grite de dolor! - dijo irónicamente el otro, mirando al más joven… pues su apariencia era sumamente indefensa.
¿Ummm? ¡No recuerdo haber dicho eso! – dijo el peli oscuro con una sonrisa maliciosa…
¡Unas palabras más, una menos… pero en sí, la idea que diste fue esa! – dijo firme Poseidón.
Osiris observó detenidamente al muchacho, pudo vislumbrar lo rasgado de sus prendas… e incluso lo morado de sus muñecas… a su mente venían aquellas imágenes que lo enfurecían… La orilla de aquel río, y a ese mismo joven con su atacante, dándose un apasionado beso… luego, en aquella cueva… "Cumplir con la voluntad de tu padre, vas a pertenecerme"… aquel pensamiento hizo brillar amenazadoramente su mirada, lo que inquietó a Poseidón, que temió por la seguridad del menor…
¡Sal!... ¡Voy a cambiarlo! – dijo firme Osiris.
¡Pero!... – sin embargo Poseidón no dijo más… y suspirando salió cerrando la puerta tras de sí.
Mientras tocaba las prendas desgarradas, aprovechaba para acariciar esa nívea piel… sonrió tristemente, más algo llamó su atención… "Esa medalla"… luego se puso de pie, abrió un baúl del que quito prendas mas abrigadas, y delicadamente fue cambiando al menor… de tanto en tanto, sus manos se posaban por mayor tiempo por aquella piel… era cuidadoso… "Eres tan suave"…
¡Ares tenía razón!... "El tiempo solo aumentó tu belleza"… - una vez vestido, salió del cuarto… fuera se encontró con el peli rubio - ¿Qué?
¡Escuche algo interesante!... – dijo el ojidorado - ¡Al parecer… Sein estaba de acuerdo con la acción de Diogo! – Osiris escucho atento todo lo que le contase, su compañero que había escuchado hablar a los guerreros que acompañaban a Shun…
¡Poseidón!... ¡Permíteles pasar la noche con él! – y sin más el ojijade se dirigió hacia otro lugar… minutos después Poseidón y Radamanthys, pudieron escuchar la rabia de su señor, descargándose contra algún objeto de madera…
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Sintió el olor a rosas inundarlo… supo entonces que estaba a salvo… abrió los ojos pesadamente, le dolía la cabeza… Afro lo rodeaba con sus brazos… en el lecho también estaba Sorrento… intentó mirar a su alrededor… sonrió al notar que ahí estaban todos… Shaka, Milo, Mu, Camus, Mime, Sorrento y Afro… sus amigos estaban con él… pero…
¿Dónde estamos? – susurró… cuidadosamente soltó el agarre del peli turquesa… se acercó a la orilla de la cama… hacía frío, entonces notó que la ropa que traía no era la misma que recordaba, miró a sus compañeros… pero, no profundizó en el pensamiento… vio sus botas, y se las colocó… sigilosamente se aproximó a la puerta… estaba sin trancar, por lo que la abrió… fuera, la figura de aquel que lo salvara de Diogo se levantaba… este miraba recostado por la pared hacia la puerta… sonrió al ver quien era el que la abría…
¡Ya despertó!... – dijo sonriendo, pues el joven lo miró con una tranquila frialdad.
¿Quién es usted… y qué quiere? – preguntó el menor…
¡Digamos que mi señor me ordenó llevarte ante él!... me dicen Osiris… aunque si prefiere, su alteza, puede seguir llamándome bandido – dijo acercándose al mas joven… cuando estaba a punto de acariciar ese hermoso rostro…
¡No se atreva! – Shun miró con tal soberbia, que Osiris creyó que se trataba de otra persona.
¿Sólo un príncipe puede tener ese honor? – preguntó sarcástico.
Shun lo miró de pies a cabeza con desdén… no le importaba mucho lo que ese sujeto pensara de él… al fin y al cabo, se corrieron rumores que lo tildaban de lo peor… y en ese momento, creyó mejor que ese sujeto opinara que eran ciertos…
¿Le molesta mi apariencia, su alteza?...
¡Sí!... ¡deberían presentarle a un buen peluquero… y quizás un poco de agua y jabón no le vendría nada mal! – murmuró mirando fijamente a aquellos ojos sumamente atrayentes… el mayor sonrió, acercándose aún más al peli verde…
¡O sea… que no le gusta el cabello largo! – dijo sonriéndole seductoramente al joven.
¡Le parece que mi prometido, los lleva largos! – dijo el menor… esa respuesta no fue bien recibida por el mayor… quien tomándolo por el mentón, se acercó en un inesperado movimiento… y lo beso, dejando anonadado al pequeño, que ni siquiera pudo resistirse…
¡No lo vi muy a gusto con su prometido en la cueva! – dijo apartándose… - ¡Mejor vuelva a entrar al cuarto, pequeño tormento… no deseo que enferme… mi señor desea verlo sano… por ahora…! – Osiris se alejo lentamente, a Shun se le comprimió el estómago…rozo sus labios con una de sus manos…
¡Su alteza! – decía Mime al abrir la puerta descubriéndolo afuera - ¡Hace mucho frío… entre!
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Al pasar la tormenta de nieve, se reanudó el viaje… sólo que esta vez Shun estaba consciente… montaba en el mismo caballo que Osiris… no le había dirigido la palabra desde la mañana… de tanto en tanto, el mayor lo cubría mejor con su abrigo…
¿Dónde vamos? – dijo al fin el menor.
¡Al castillo de Averno! – contestó, y Shun, por primera vez en todo el viaje lo volteó a ver…
¡Ese castillo fue destruido en la guerra!
¡No hablo de aquel castillo!... ¡Hablo del verdadero que sirve de sede para Averno! – dijo sonriendo ante esa mirada sorprendida.
¿A… Giudecca? – susurró el príncipe…
¡Descuide… falta poco!
¡Lo… se! – Shun no sabía que esperar… nunca pensó volver a ver ese lugar… "Entonces no fue descubierto… esa gente me odia… ¿Qué voy a hacer?"…
¡Cobíjese mejor… ha empezado a temblar! – Osiris sonrió al decirlo… el menor… simplemente se tapó mejor con aquel gran abrigo… Shun miró a sus amigos que eran trasladados acompañando en sus corceles a los otros hombres de ese grupo… suspiró…
Fue muy rápido… Shun le propinó un codazo a Osiris, de un salto bajó del caballo dirigiéndose hacia los árboles, escuchaba a la distancia la orden de Shaka, quien le había ordenado que huyera… el peli verde sintió que era perseguido… tras unos arbustos fue aparar sobre las aguas congeladas de un río… pero este no estaba congelado en su totalidad… por lo que el pequeño dedujo que el hielo no iba a ser muy resistente…
Osiris miró preocupado al príncipe que se encontraba estático sobre el hielo… él también percibió que el hielo era frágil… "¡Demonios!"…
¡No se mueva su alteza… iré por usted!... – hablo mientras tanteaba el piso por donde posaba sus pies… cuando estuvo a menos de un metro del menor… quien no se había movido en lo más mínimo… extendió su mano para que este lo agarrase… más inesperadamente el hielo bajo los pies del mayor se desquebrajo, cayendo este irremediablemente, la corriente bajo la capa de hielo era fuerte, y no pudo evitar golpearse en todo ese ínterin, perdiendo la conciencia por este hecho…
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Los guerreros de Osiris miraban la escena incrédulos… Shun había saltado al agua también… y aprovechando la zona que aún no estaba congelada sacó por ahí, el cuerpo inconsciente de su líder… luego, mirándolo preocupado, y al cerciorarse de que no respiraba, posó sus labios sobre los del mayor, no sin antes tapar su nariz con una de sus manos, mientras que con la otra abría su boca… sólo tuvo que soplar una vez antes de que con una de sus manos, el mayor sujetara la cabeza del príncipe y le obligase a besarlo… había introducido su lengua en aquella cálida cavidad, el menor se alejo molesto…
¡Aprendiste a nadar… ¿eh?! – dijo el hombre incorporándose… no obtuvo respuesta… Afrodita se había acercado a toda prisa, junto con Mu y Shaka, para cobijar al menor con una manta… - ¡Apresurémonos!... ¡falta poco para llegar!
