Gracias por todos sus comentarios… y por leer el fic… antes de continuar con el capi, les advierto que hay lemón, así que si eso no es de su agrado… mejor no lo lean… para todos los demás… espero que les guste, este es lo que se consideraría… un capítulo casi de relleno…

Capítulo 12º: Una Noche Apasionada

"¿Qué fue lo que pasó?"… ummm… "¡Se siente cálido!"… pesadamente abre sus ojos… siente el tibio cuerpo bajo el, sonríe al comprender todo… un sonrojo generalizado inunda su rostro… quiere, y no quiere mirar hacia arriba… una caricia en su espalda le hace estremecer…

¡Buen día!... – susurra Hades besando los verdes cabellos del menor… - ¿Te sientes bien?...

¡Si! – susurró bajito al momento de levantar la mirada hacia el mayor, a Hades le encantó esa imagen, tanto… - ¡Deja de mirarme así!

Jajajaja… ¡Definitivamente esa cara de angelito que tienes no combina para nada con tu carácter! – Hades coloca al menor boca arriba en la cama, y se pone encima… - ¡Tendrás que acostumbrarte a mis miradas… soy tu esposo!

Shun miró al mayor… se veía muy seguro de sus palabras… entonces lo miró con toda la frialdad que era capaz de demostrar… Hades le devolvió la misma mirada… ambos eran semejantes… y al mismo tiempo diferentes… la del menor, muy en el fondo poseía un asomo de temor, mientras que la del mayor, no parecía conocer el miedo…

Shun acarició el rostro de Hades, al hacerlo consiguió que este sonriera… a lo que el menor sonrió… "¡Te amo tanto… que duele!"…

¡Te amo! – susurró el peli verde mientras rodea el cuello del mayor, con sus brazos para atraerlo más a él… - ¡Tengo hambre… sabes!

Hades besó apasionadamente los labios de su esposo, al momento en que lo carga en brazos y lo lleva hacia el cuarto de baño… alguien ya se había encargado de preparar el agua tibia dentro de una tina… el peli oscuro metió primero al menor al agua y mientras este se divertía observándole, el oji jade también se introdujo lentamente.

Fueron largos minutos de apasionados besos y caricias… Hades simplemente no se sentía satisfecho de Shun, y entre susurros se lo hacía saber, aquel comentario sacaba acalorados sonrojos en la faz del menor, quien mostrando una mirada, que definitivamente a Hades le gustaba más, seducía e instaba al mayor a continuar…

Una vez bañados, ambos se vistieron para las festividades que correspondían a ese día… el peli oscuro no pudo contener los deseos de vestir el mismo a su pequeño… esto pareció disgustar un poco al menor… pero al final, no tuvo más remedio que dejarse hacer por Hades, pues era eso, o el volverlo a hacer en ese mismo instante, según la clara afirmación del mayor. Cuando iban de salida… Shun se quedó pensando un momento… Hades se volteó a verlo, se sorprendió al notar al más joven por demás serio…

¡Hades!... ¡no… ¡Osiris!! – Shun se acercó a su esposo y le acarició el rostro… - ¡Ante todos serás Osiris… por lo menos hasta que hable con mi padre… ¿Si?!

¡No deseas que sepan que sabes quien soy! – dijo el mayor a su niño… - ¿Por qué?

¡Compláceme Hades!... ¡Temo la reacción de mi padre, si se llega a enterar de que estas vivo! – Shun se perdió en sus pensamientos por un segundo… la verdad a lo que temía era a la reacción de Diogo… este le había demostrado ser capaz de cualquier cosa… y su padre, estaba con él… además había algo más… que según le oyó decir a Shaka en aquella tienda, piensa su padre… "No… mejor que siga pensando que me case con otro… si se entera que es Hades querrá venganza"… - ¿Y bien?

¡Creo que es lo mejor… ante todos en mi reino, tú aun piensas en mi como Osiris… excepto mi padre… él sabrá la verdad!... – Shun asintió a las palabras de Hades… se acurrucó en sus brazos… - ¡Vamos!

¡Si!

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Los enfrentamientos habían sido feroces… de cada bloque iban quedando sólo los mejores guerreros… y para sorpresa de Hades y de Shun, quienes alcanzaron la final no eran otros, más que Milo y Aiacos… Shun no dejo de apoyar a su guerrero desde que empezó el combate, hasta que terminó… Milo era realmente bueno… según lo dicho por el propio príncipe, el escorpión, como de le decían al peli azul, provenía de un largo linaje de buenos espadachines en Atlantis… de hecho, su familia era fiel servidora de quienes, incluso en esos días, ellos profesaban eran los únicos verdaderos reyes de Atlantis… La familia Poseidón… Aiacos por su parte, provenía también de una familia guerrera, entrenado por su padre y abuelo, no había nadie en Averno que pudiera contra su espada, bueno quizás solo Hades, pero hasta él había dicho que tal vez su posición de príncipe le había dado la victoria frente a su guerrero, pues se sabía que este al igual que sus demás caballeros, le tenían un respeto sin precedentes a la familia real…

Pandora consideró justo, un empate… el estado de cansancio de ambos jóvenes… y el que sus espadas simplemente se hayan quebrado ayudó… aunque en sus miradas, el combate seguía… un empate era por demás humillante… aunque eso también lo solucionó la princesa al decir…

¡De su unión saldrán realmente… guerreros invencibles jijiji! – apenados como se sintieron al escuchar esas palabras… lo último que les quedó fueron deseos de seguir en ese lugar para seguir siendo victimas de pícaras miradas del público…

Shun no podía parar de reír… su cuñada era realmente muy astuta… igual que su suegro y… Hades… quien al verlo tan complacido con la batalla le rodeó entre sus brazos… y besó su cuello… cosa que consiguió pintarle al menor un notorio sonrojo… y sacar del público varios suspiros de emoción.

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¿Ummm?… ¡no entiendo!…. ¿Por qué le dijiste que sí Shaka? – Mu preguntaba a su amigo, mientras se dirigían al salón… - ¡Te dio una buena salida de este compromiso!

¡No soy idiota Mu… no sólo hubiera terminado casándome con él… además, me habría humillado perder en su contra! – Shaka suspiraba al soltar esas palabras - ¡Lo vi luchar contra Krishna… me hubiera vencido con mucha facilidad… es muy bueno!

¿O sea?...

¡O sea que ya está decidido… además, no me pienso alejar de Shun… y para eso, me tengo que casar! – Shaka dio por terminado el diálogo… en el salón estaban todos… se mostro lo más seguro que podía… sus compañeros también estaban listos…

El sabio Rey había dispuesto que era una tontería esperar más para concretar la unión de los guerreros de ambos bandos… si ya todos habían aceptado el compromiso… lo lógico, según las palabras del mayor, era que se casasen ya… y así justamente lo iban a hacer…

La ceremonia no fue muy diferente a la de los príncipes… la mayor diferencia radicaba en el hecho de que no era necesario el pacto de sangre… por lo demás, fue exactamente igual… las celebraciones se extendieron por toda Giudecca, lo más importante para el pueblo era, que las cadenas que ataban al joven príncipe Shun a Averno eran cada vez más fuertes…

Shun no se había apartado de los protectores brazos de su esposo… nadie podía dejar de ver, que su sonrisa era legítima, e irradiaba felicidad… esa novedad hacía que las celebraciones aumentasen aún más… los príncipes se alejaron de todo el bullicio y fueron a caminar a Eliseo… se sentaron en ese hermoso paraíso de flores… Shun se imaginaba que noche les esperaría a sus amigos… con la simple idea, se sonrojó de sobremanera… Hades supuso que pensamientos avergonzaban a su pequeño… los mismos que él tenía, pero no pensando en lo que harían sus guerreros, sino más bien… en lo qué deseaba él hacerle a su joven esposo, en ese preciso momento…

¡No! – susurró el menor con una sonrisa - ¡Ahora solo deseo quedarme aquí… y que me abraces!

¡Pues… tus deseos son la motivación de mi existencia! – murmuró Hades a su oído también… - ¡Te amo!

¡Ummm!... – Shun se volteó y miró fijo al mayor… - ¡Te amo! – dijo abrazándose a su cuello… luego tiernamente lo beso - ¡Te amo, tanto… tanto!

Hades colocó al menor sobre la yerba, beso su cuello, mientras sus manos se introducían bajo su camisa, para tocar la piel… lentamente las caricias fueron recíprocas… hasta que Shun decidió, con un sonrojo muy notorio…

¡Creo… que sería mejor… volver a nuestro cuarto!

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Radamanthys cuidadosamente colocaba a su esposo en el lecho… había soñado por demasiado tiempo el saber totalmente suyo, a su adorado niño… Afrodita sonrió al notarse observado tan insistentemente… eso provocó que sus mejillas se sonrosaran… cuando el mayor sonrió por ese motivo… sus labios fueron aproximándose lentamente…

¡Ahora, eres sólo mío! – susurraba el mayor comenzando a desprender delicadamente las prendas del menor…

¡Tonto!... ¡yo siempre fui sólo tuyo! – murmuró el peli turquesa al momento de asaltar los labios de su esposo en un demandante beso… - ¡Te amo!...

Las palabras salían sobrando… cuando piel con piel pudieron sentirse… las caricias, los jadeos, gemidos… inundaron toda la habitación… aunque en su primera vez, el menor había tenido una actitud más bien pasiva, en esta ocasión retribuía cada beso, y cada caricia con las mismas ansias que el mayor… quien sonreía complacido al sentir aquellas suaves manos sobre su piel… y aquellos labios besando su pecho… casi enloqueció cuando sintió al peli turquesa recorrer su miembro con la lengua…

Radamanthys no lo toleró más, tomó al menor y lo colocó bajo suyo, mientras comenzaba, ahora él, a recorrer con su lengua cada rincón del pequeño… Afrodita se retorcía del placer… se agarraba con fuerza de las sabanas cuando su miembro era tomado por los labios del mayor… gimió con verdadera desesperación, mientras con una de sus manos sostenía al rubio de los cabellos…

¡Yaa… ya no puedo! – decía entre gemidos Afrodita… Radamanthys bebió toda la esencia de su pequeño… luego lo besó en sus labios, mientas se acomodaba entre sus piernas…

¡Te amo… mi primavera! – susurró al oído del menor cuando con mucho cuidado, previa preparación, introducía su miembro en la cavidad del menor…

Las envestidas fueron suaves al principio, y más fuertes conforme ambos se dejaban llevar por el deseo, la pasión… y por sobre todo… el amor…

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No podía disimular sus nervios… su corazón latía con violencia cuando sintió una de las manos del peli azul colocarse en su cintura, sentir aproximarse aquel cuerpo al suyo lo estaba llenando de miedos…

¡Tranquilo… prometo no hacerte daño! – Kanon lentamente fue despojando a Mime de sus prendas, mientras sus labios rozaban la suave piel…

¿Y si te dijera que no quiero? – susurro el peli naranja intentando contener un gemido debido a las sensación de sentir esos labios en su cuello…

Kanon sonrió con picardía y algo de malicia… volteó al menor, esta vez lo besaba en los labios… no le daba oportunidad de que pueda alejarse… lo sostenía con firmeza de la cintura, y sus otra mano la utilizaba para sostenerlo de la nuca… lentamente lo instaba a ir hacia atrás… solo la cama detuvo su andar… el menor frunció las cejas… quería quejarse, más no pudo.

El peli azul ya lo había recostado en la cama… besaba con deseo sus labios, mientras le despojaba y se despojaba de sus ropas… Mime, simplemente ya no quiso abrir su boca para nada, pues aunque lo que quería era quejarse, cada vez que abría sus labios para hacerlo, lo único que salían de ellos, eran gemidos…

Paulatinamente fue retribuyendo cada caricia, que le era brindada… y es que no podía negar, que el mayor era muy amable con él… cuantas veces Alberich le había besado… o intentado manosearlo… cuantas, y nunca se sintió tan cómodo y seguro como con Kanon… es que no tenían punto de comparación… A pesar de su apariencia imponente el gemelo menor, era sumamente cálido… sentía que no le iba a costar nada enamorarse de él…

Kanon por su parte, no tenía dudas… el menor era de su agrado desde el primer momento en que le vio… y es que su apariencia delicada, y a la vez fuerte… su voz, que justo en ese momento le parecía más sublime debido a sus gemidos… le fascinó sentir sus manos, que tímidamente empezaban a retribuir sus caricias…

¡Te gusta!... – susurró el peli azul a su oído…

¡Ummmm… si! – fue la respuesta que apenas logró emitir el menor.

Cuando con cuidado lo fue penetrando… sintió como el más joven se tensaba… acarició por tanto sus caderas con suavidad… cuando lo sintió más relajado… lo beso en los labios, y comenzó con el vaivén… no tardo en sentir la excitación del menor llegar al límite… pero sería una larga noche… estaba seguro que Mime jamás la olvidaría… él, se encargaría de eso.

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Mu ingresaba al cuarto, sobriamente arreglado… sintió el abrazo del mayor, por lo que sonrió…

¡No hay nada que yo no sepa, que deje de enseñarte! – susurró el peli verde a su oído… - ¡Sólo espero que me aceptes a mí, y a mi pasado!

Mu sabía a la perfección a lo que el mayor se refería… ya desde un principio había sido franco con él, al comentarle, que en su pasado ya se había enamorado y casado… y que había perdido a su esposa en un enfrentamiento hacía un par de años, quedando él al cuidado de Kiki, su hijo… un niño por demás encantador de unos ocho años, quien según las palabras de Shión sacó el color de cabellos de su madre… a Mu le enterneció su sinceridad… y no le costó nada dejarse ganar por el niño, y por sobre todo, por el padre…

El peli lila se dejo besar sin ninguna resistencia… devolvió la misma calidez que recibía… ayudó al mayor a despojarse de sus ropas, mientras este le despojaba de las suyas… se recostaron entre besos y caricias sobre la cama…

Shión guiaba, y también se dejaba guiar… pues lo que más le interesaba era hacer placentera esa noche para el menor… y lo estaba siendo… Mu simplemente no podía reprimir sus gemidos… sentir como era invadida su entrada por el miembro del mayor, casi lo enloqueció debido a la extraña mezcla de sensaciones… el placer y el dolor, jamás pensó que esa combinación podía darse… simplemente no podía negarlo… después de todo… desde el momento en que lo vio, aquel hombre de mirada severa, que se atrevía a adormecer a su pequeño príncipe, y lo llevaba en brazos… y que luego de entregárselo a su líder, con una actitud muy respetuosa lo ayudó a montar a él en su caballo… "¡Si… desde ese momento… me robaste el pensamiento… y ahora… el corazón!"…

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Minos escoltó a su nuevo esposo a su recámara… sonreía de lado al ver la molestia en el rostro del menor… más en su mirada había resignación…

¡Contéstame una cosa, esposo!... – Minos hablaba serio mientras comenzaba a quitarse la parte superior de sus ropas – No entiendo como, por fidelidad a su príncipe, traicionaron a su pueblo… ¿Por qué… tú eres de Atlantis?

¡Nosotros no traicionamos a Atlantis… mi familia le ha sido fiel a la familia real de Atlantis por varias generaciones! – Camus no dudó al dar su respuesta…

¿Entonces debo de cuidar que no lleves a su alteza ante el príncipe Diogo? – Minos hablaba claro… y miraba intrigado al menor, quien suspirando sonoramente acotó…

¡Fiel a los verdaderos gobernantes de Atlantis… la familia real Poseidón!... ¡Arles no es más que un usurpador!...

¡Pero toda la familia Poseidón murió… es bien sabido que el Rey Neptuno perdió la vida junto con su familia! – Minos miraba ahora con mayor curiosidad a Camus, quien le devolvió la mirada y seriamente acotó…

¡Yo se… que aún la sangre de la familia real de Atlantis esta viva!"… ¡y lo se porque fue justamente mi abuelo, quien pusiera a salvo a las gemelas hijas del rey Neptuno, lejos de Atlantis!

¡Ummm… las princesas Hilda y Helena… Ehhh!

¿Cómo lo sabes?...

¡Así que tú eres nieto de Acuario!... ¡Te diré un secreto, esposo… tienes razón… pues tu abuelo trajo a Averno a esas princesas!

¿Pero… qué estas diciendo? – Camus miraba confundido al mayor, quien comenzaba a aproximársele…

¡La menor… se casó con nuestro amado Rey Ares!... ¡Y la mayor, con uno de los nobles más importantes de Averno… Maximiliam Solo! – Minos acarició el sorprendido rostro del menor… - ¡Así que, al fin estas al lado de quien realmente le debes lealtad!

¡Me estas diciendo que Afrodita y su hermano!...

¡Si…!... ¡Ahora dime… no lo sabías ya! – Minos vio que la sorpresa en el rostro del menor desaparecía… y una sonrisa se dibujaba…

¡No… pero me alegra saber, que mi abuelo y mis padres podrán descansar en paz… al final su sacrificio valió la pena!... – el menor miró al mayor con curiosidad… extendió una de sus manos y acaricio ese muy bien formado torso - ¡¿Sólo vamos a hablar esta noche?!

¡De hecho… solo intentaba entrar en confianza!...

Minos se acercó y besó apasionadamente al menor… Camus contestó ese beso dejándose llevar completamente…, lentamente sus ropas habían abandonado sus cuerpos… el ojidorado guió al mas joven hacia el lecho, donde cayeron sin dejar de besarse y acariciarse… con cuidado le fue preparando para recibirlo… a lo que Camus simplemente gemía… recordaba a la perfección las palabras de su hermano… "Al principio duele… y es molesto… quieres llorar y todo eso… pero luego no es tan malo… aunque, mejor no llores hermano… eso es realmente humillante"…

Cuando sintió ese miembro introducirse en su cuerpo… necesitó de toda su concentración para no empujar al mayor y gritar de dolor… respiraba agitadamente, y tenía los ojos fuertemente cerrados… no iba a llorar… aunque quería… El mayor, sintió como se tensaba el más joven… le dio tiempo para acostumbrarse… y luego continuó…

Si… definitivamente Milo tenía razón… Camus rápidamente se fue acostumbrando a esas agradables sensaciones que empezaron a embargarlo… Minos simplemente sabía a la perfección lo que hacía… y le gustaba, le gusto incluso que lo volteara, y le siguiera penetrando… aunque quizás… lo que más le gustaba… eran las palabras que decía…

¡Me gustas!... ¡Me gustas mucho!...

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Ummmm… ¡No debiste tomar tanto!... ¡Cualquier degenerado podría aprovecharse de ti!...

¡Como si yo me fuera a dejar!... ¡Si tu amigo se atreve a lastimar a mi hermano… ¡te juro que lo corto en pedacitos!! – Milo era llevado por Aiacos al cuarto, al mayor le estaba resultado, hasta cómico el estado del menor…

¡Ah jaaa!... ¡Tranquilo… dudo que Minos le haga daño a tu hermano… mejor preocúpate por ti! – dijo con un dejo de malicia…

¡A diferencia de mi hermano… yo ya pase por esto, así que mejor no te creas la gran cosa! – Milo no miraba al mayor al hablar… este noto cierta angustia en las palabras del más joven…

¡Lo que no fue en mi año… no es en mi daño!... ¡Dudo que Aldebarán haya sido en la cama, más bueno… de lo que seré yo!... – Aiacos terminó de meter a Milo a su cuarto… ahí dentro, lo besó con desenfreno… rápidamente llegaron a la cama, donde simplemente continuaron besándose…

Las ropas realmente molestaban bastante, así que se deshicieron de ellas… Milo contestaba cada beso y cada caricia… Aiacos no necesito escuchar nada… fue cuidadoso en sus caricias… sabía que la espalda del menor aún debía dolerle… así como sabía… que su primera vez, no había sido de común acuerdo…

¡Solo dime… si quieres que me detenga! – susurró el ojiañil al oído del menor…

Milo acarició el rostro del guerrero… la forma en que este le miraba le hizo sonrojar… por lo que apartó su rostro avergonzado… Aiacos sonrió por este hecho…

¡¿No quieres?!... ¿Continuo?... – decía el ojiañil mientras lamía y a la par jugueteaba con las tetillas del escorpión… un gemido fue la respuesta que escuchó… suficiente para motivarlo a continuar…

Aiacos colocó a Milo sobre él, lentamente el menor fue guiando el miembro del mayor en su entrada… después, simplemente comenzó a moverse al compás que le indicaban las manos de su ahora esposo… se sentía bien… de tanto en tanto Milo besaba los labios del mayor, mientras que este le acaricia… los gemidos por parte de ambos se dejaban escuchar, cada vez mas potentes… a Milo realmente le gustaba aquel guerrero… ver como vencía a Aldebarán le dio cierta tranquilidad, cuando lo del intento fallido de huir… después de todo, él realmente no quería irse… le gustaba ahí… le gustaba Aiacos…

¡Me gustas!... – dejó salir el menor entre gemidos…

¡Lo se…!

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¡Fue lindo!... ¡¿No crees…?! – Sorrento ingresaba guiado por Poseidón, quien sonreía ante la atenta mirada del menor…

¡Si…!... ¡También creo que te vez lindo!

¡Ummmm!... ¡Hablo enserio!... – el oji violeta hacía un puchero en reproche por el cambio de dirección de sus comentarios…

¡Sorrento… esta noche, lo único que yo quiero atesorar, es a ti!... – Julián hablo sin rodeos… no estaba acostumbrado a ellos, y menos cuando se trataba del menor, pues desde que lo vio por primera vez, quedó hechizado por su dulce apariencia…

¡Ahhh!... ¡Pues yo te sigo viendo… muy lejos de mí! – Sorrento sonrió con picardía… el hermano mayor de su amigo, simplemente le había robado el sueño desde que Afro se lo presentara… "Muy guapo"… había pensado…

Los dos se encontraron en un fogoso beso… sus lenguas exploraban la cavidad de cada uno… mientras sus manos se desasían de las molestas prendas que llevaban puestas…

¡No puedo creer, que ya seas mi esposo! – murmuraba entre besos el mayor, recostando al peli lila en el lecho… - ¡espero no despertar nunca, si es que fuera un sueño!

¡No es un sueño, mi amor!... – susurraba entre gemidos el menor, al sentir como era explorado su cuerpo, no solo por las manos, sino también por los labios del mayor…

Calmosamente Julián fue dilatando la entrada del más joven con una de sus manos, mientras que con la otra masajeaba el miembro de su amado esposo… su lengua se entretenía en el pecho del más joven, lamía, mordisqueaba, en fin degustaba cada tetilla de Sorrento lentamente, gozando y excitándose cada vez más con los gemidos que dejaba escapar el menor por sus labios… Pronto, dirigió sus labios hacia abajo… Sorrento se arqueó al sentir como Julián tomaba su miembro con la boca, se sujetó desesperado de las sábanas mientras gemía con fuerza…

¡Ya, Julián… me…! – el mayor bebió toda la esencia del menor, sonrió al ver sus sonrojadas mejillas, se veía realmente adorable… beso sus labios con ternura… mientras se ubicaba entre sus piernas… las que el oji violeta abrió facilitándole el acceso…

¡Seré cuidadoso! – susurró el peli azul, cuando paulatinamente su miembro se iba introduciendo en el flautista, quien emitía ahogados quejidos debido a la intromisión…

Ambos se besaron con el deseo reflejado en sus miradas y el sudor impregnado en sus pieles… las embestidas fueron acompasadas en un principio, más se fueron tornando cada vez más rápidas, hasta que ambos, simplemente habían perdido la conciencia en los mares de la pasión desenfrenada…

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Saga le daba paso al cuarto a su nuevo compañero… Shaka, realmente no se veía muy contento con la idea de compartir lecho con el mayor… suspiro con resignación cuando sintió la puerta cerrarse… no quiso voltearse por lo que siguió mirando la habitación… era espaciosa y ordenada, volvió a suspirar… ni siquiera se le ocurrió dirigir, ni de reojo la vista hacia la cama…

¿Qué prefieres, la cama o el diván? – pregunto Saga para romper el silencio…

¿Cómo? – dijo sumamente nervioso el rubio… a lo que el mayor sonrió…

¡Esta bien… tú duerme en la cama… y yo dormiré en el diván! – acotó el peli azul sonriendo…

¡Ahhh!... ¡No… yo dormiré mejor en el diván… este es su cuarto… usted duerma en la cama! – mencionó Shaka poniéndose serio… aunque en ese momento su autocontrol se había ido a pasear, por que realmente sentía que no podía disimular frente a aquel guerrero.

¡Bien… si así lo prefiere!... ¿Ummmm?... ¡entiendo que no es de su agrado, nuestra unión… tal vez yo no sea un sabio… pero le aseguro que soy alguien con quien se puede conversar! – murmuraba el mayor quitándose la parte de arriba de sus vestimentas… Shaka intento distraer su mirada con otra cosa para no ver… pero, la verdad, no pudo evitar la curiosidad de ver aquel tan bien formado cuerpo… eso no pasó desapercibido para Saga, quien sonrió al decirle - ¡Le gusta lo que ve!

¡No sea atrevido!… - hablo Shaka sumamente sonrojado - ¡Buenas Noches, señor!

¡Ya que somos esposos… podría por lo menos darme un beso… no le parece! – el peli azul no se rendía… por lo menos un beso… eso quería él en su noche de bodas…

Shaka no se movió cuando sintió que el mayor se aproximaba, se sintió estremecer cuando este comenzó a acercarse más a su rostro… y su corazón se desenfrenó cuando sus labios al fin se unieron… Saga rodeó la cintura con sus brazos y siguió besando al más joven apasionadamente… si solo sería un beso… pues él se encargaría de que al menos sea un buen y largo beso… aunque sentir algo húmedo en las mejillas del menor hizo que se detuviera…

¡Lo… lo siento! – dijo un tanto avergonzado el gemelo mayor… aunque vio algo en el rostro del más joven, algo parecido a vergüenza… y, temor… acarició su rostro con ternura… y sonrió para sí, casi con ironía…

Shaka bajo la mirada al suelo… esto era a lo que le temía… Saga era un guerrero… y se notaba muy orgulloso… además de fuerte…

¡Yo…! – comenzó a decir el sabio de Tierra…

¡Shuuu! ¡No hace falta…!... ¡Entiendo! – Saga se iba alejando del más joven en dirección a la puerta… Shaka no podía contener ya sus lágrimas y su vergüenza… sus labios simplemente no podían abrirse, aunque para qué… realmente dudaba que fueran capaces de emitir algún sonido… Saga se detuvo en la puerta… recordó a aquel sujeto… su mirada se enfrió… volteó el rostro hasta su esposo, quien temblaba y cuyo rostro estaba bañado en lágrimas…

Shaka no se lo vio venir, simplemente Saga lo había tomado en brazos y depositado en el lecho… sin aviso o pregunta había asaltado sus labios, mientras sus habilidosas manos le despojaban de sus prendas… cuando sintió la tibia piel… empezó a desesperarse… ni siquiera se atrevía a abrir sus ojos por temor a ver la expresión de su esposo… más… un suave susurro en su oído lo sacó de sus atormentados pensamientos…

¡Abre los ojos…!... ¡Me gusta cuando me miras…! – Saga tenía una expresión tierna… rozo su piel contra la del menor consiguiendo que este se enrojeciera más… - ¡Te aseguro… que borraré sus labios de tu cuerpo… y que después sólo pensarás en mi!

Shaka no sabía exactamente lo que estaba haciendo… más lo que le había dicho el peli azul, de cierta forma le gusto… acarició el rostro del mayor consiguiendo que este sonriera… no apartó la mirada cuando se dispuso a besarlo… ni cuando recorrió con sus labios y lengua su cuerpo… es más… cuando se sintió más seguro, fue él mismo el que comenzó a explorar el cuerpo del mayor… besándolo con ternura… y Saga se dejaba… le dejaba explorar, tocar, acariciar… siempre que también le dejara hacer lo mismo…

Lo penetro con delicadeza… Shaka estaba mucho más cómodo con él, o por lo menos eso parecía… gemía y se retorcía a cada embestida… besaba al mayor en el cuello… y se dejaba besar… cuando sintió que sus fuerzas menguaban debido a el aletargamiento de su cuerpo, luego de venirse entre su vientre y el del mayor… comprendió por qué Saga estaba tan seguro de que después de esa noche sólo pensaría en él…. Pues simplemente, luego de posicionarlo de otra forma, Saga susurraba a su oído…

¡Ah no… esta noche no te dejaré dormir, mi ángel!

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Shun se encontraba recostado entre los brazos de su esposo… Hades lo acariciaba con ternura, le gustaba sentir su olor… el silencio había reinado desde el momento en que cansados, se abrazaron dejando al sueño adueñarse de sus conciencias… más para el menor, el sueño sólo trajo extraños recuerdos… un escalofrío recorrió su cuerpo… "¡Ikki!"…

Hades también había despertado… pero respetó el silencio de su pequeño… escucho muy bien… llamó a su hermano… y ese era un tema del que el menor nunca quiso hablar… por lo que siguió acariciando su espalda… al sentir a Shun acurrucarse más a su cuerpo, este lo cobijó con mayor fuerza entre sus brazos…

¡No temas… estoy aquí! – susurró el peli oscuro…

¡Hades!... ¡te amo!... – Shun cerro con fuerzas sus ojos… quería dormir… y esos cálidos brazos le proporcionaban la seguridad que necesitaba para hacerlo…

¡Yo también te amo!... – susurró el mayor… - ¡Duerme, que yo cuidaré de ti!

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¿Qué te inquieta hija? – Ares se acercaba a Pandora quien miraba distraída hacia Eliseo…

¡Creo, padre… que se aproximan tiempos difíciles!... ¿Padre, matarás a Sein? – la joven volteaba a ver a Ares de frente, este la miro sólo un segundo antes de contestar…

¡Tú serás quien decida… que haré con él!...