Este capítulo es algo fuerte, bueno por lo menos para mí… léanlo bajo su propio riesgo… en especial el final…

Capítulo 14º: Lazos

Se estaban dirigiendo presurosamente hacia el punto de encuentro, se podía ver con claridad el ejército combinado de Tierra y Atlantis esperándolos… el rey comandaba a los hombres, Sein se mostraba serio observando como de apoco se iban acercando, Arles estaba a su lado… Cuando pudieron apreciar quien comandaba a los combatientes de Averno, no podían dar crédito a sus ojos…

¡Ares! – susurró el padre de Shun, con la ira misma resplandeciente en su mirada… debió de imaginarlo, nuevamente era el rey de Averno, quien alejaba a Shun de su lado.

¡No puede ser! – susurró Arles, miró a Sein, y sonrió al notar el gran desprecio que este demostraba…

¡Esta vez, si voy a matarlo! – hablo el gobernante de Tierra.

Mientras que el ejercito de Averno se alistaba para el enfrentamiento, Ares no apartaba la vista de la imagen de aquellos dos que intentaron acabar hacía tiempo con su vida… más fijo especialmente su atención en Sein… aún no lo entendía… estaba seguro de que en el fondo, si quería a Shun… "¿Pero entonces… por qué actúas como si no… por qué?"… más justo en ese momento Ares notó algo… "¿Qué significa esto?"…

Hades también miraba al ejercito contrario… buscaba a alguien en particular… alguien a quien definitivamente deseaba ver muerto, pero que no se encontraba ahí…

¡Radamanthys!

¡Si mi señor… ¿Qué sucede?! – el oji dorado se acercó a su príncipe, noto la dirección de la mirada de este… - ¡Tampoco lo he visto señor!... ¡Pareciera que no esta!

Ummmm… "Esto no me gusta… no veo a ninguno de su élite"… ¡Algo anda mal! – Hades miró a su padre… este también parecía haberlo notado…

¡Una trampa! – susurró el mayor, pero justo en ese momento Atlantis comenzó el ataque… - ¡MALDICIÓN!

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Habían llegado sin complicación al lugar que habían acordado… ahí debían separarse, iban a hacerlo en grupos de tres… Milo, Camus y Shaka por un lado se encargarían de deshacerse de los soldados; Mime, Sorrento y Mu debían clausurar las posibles entradas a la ciudad, dejando habilitadas solo aquellas que llevaban a otros pasadizos o los llevaran afuera; y, Shun, Pandora y Afrodita prepararían la carnada… bueno, eso si llegaban a la cueva principal… pues en ese caso, habría que luchar.

Sigilosamente el primer grupo se fue encargando de los soldados, uno tras otro iban cayendo en sus trampas… a algunos los llevaban a las salidas, a otros los dejaban fuera de combate… no les estaba costando nada deshacerse de esos soldados, se notaban que estaban más que desorientados…

Al segundo grupo, les estaba siendo complicado cumplir con su encargo, les estaba costando llevarlo a cabo en su totalidad… justamente no pudieron llegar a una de las aberturas que daban a la cueva principal, aunque habían cerrado casi todas las que llevaban a Giudecca… en el preciso instante en que se disponían a dejar caer lo que parecía nieve, que eran con lo que tapaban las entradas, en una de las aberturas que daban justamente a la cueva principal sintieron que rápidamente se aproximaba hacia ellos algunos individuos fuertemente armados…

¡Diablos! – maldijo Mu tomando a sus amigos para retirarse hacia la cueva en donde alertaron a Shun y a los demás…

El peli verde tomo a Pandora por el brazo y la oculto tras unas rocas…

¡Por favor… no te involucres, pase lo que pase no interfieras! – dijo el joven príncipe a la princesa, quien asintió… - ¡Kiki, te la encargo!

El pequeño, que se encontraba oculto, se sorprendió de sobre manera por ser descubierto por su joven príncipe, Pandora le reprendió con la mirada su presencia ahí, pues entendía, que las personas con quienes iban a enfrentarse no eran otros, que los guerreros de Atlantis… la carnada que ideó el tercer grupo no era otro que Shun… aunque no sería necesario usarlo, pues las aberturas a Giudecca habían sido clausuradas, pero si deberían luchar, y como era de esperarse… Afrodita, Sorrento, Mu, Mime y los recién llegados, Camus, Shaka y Milo, se colocaron junto a su señor, listos para enfrentar a sus adversarios…

¡Ya saben que hacer! – murmuró el peli verde, los guerreros asintieron… - ¡Debemos sacarlos de aquí!... ¡Afrodita!

¡Voy a luchar, Shun… ya lo he decidido!

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No importaban cuantos fueran, los guerreros de Averno eran sumamente poderosos y su líder, era muy astuto, a pesar de tener los pensamientos en otro lugar… pues estaba preocupado… esperaba que Giudecca siquiera siendo la impenetrable fortaleza que siempre fue… pues ahí, no sólo estaba su hermana, su primo y su gente… estaba también la persona a la que más amaba… "Tengo que acabar pronto con esto… debo volver… tengo un mal presentimiento"…

Ares al fin se había encontrado en el campo de batalla con Sein, ambos se miraron fríamente, se estudiaban…

¡¿Te sorprende verme?… por que yo realmente deseaba verte! – dijo el rey de las Tierras heladas de Averno…

¡Me sorprende… supongo que un pequeño error… que al fin podré enmendar! – hablo el gobernante de la Tierra - ¡Pagarás por haber secuestrado a Shun!

¡¿Secuestrado?… ¿TE MOLESTA QUE YO LE HAYA DADO EL CARIÑO, QUE TÚ LE NEGASTE?! – rugió el peli oscuro levantando su espada…

¡TÚ Y TU HIJO, NO CONTENTOS CON HABERME ARREBATADO A IKKI, TAMBIÉN QUISIERON ARREBATARME A SHUN… TE JURO ARES, QUE ESTA VEZ SI VOY A MATARTE! – rugió a la vez el peli azul.

Sus espadas se encontraron al fin… sacaban chispas a cada golpe… ninguno de los poderosos gobernantes parecía dispuesto a darse por vencido… los dos sentían que tenían cuentas por saldar…

Por su parte, Hades se enfrentaba a Arles… ambos eran sumamente buenos, de tanto en tanto, el rey se fijaba en el enfrentamiento que estaba teniendo su aliado… más rápidamente le volvía a prestar atención al joven con el que se enfrentaba… este le resultaba familiar, pero no… "El está muerto"…

¿CÓMO TE LLAMAS, MUCHACHO? – preguntó el rey al colocarse en posición de ataque…

¡OSIRIS!... ¡RECUERDALO BIEN ANCIANO!… - hablo el peli oscuro embozando una sonrisa, que el mayor devolvió…

¡ASÍ QUE ERES TÚ, QUIEN SE CASO CON EL PEQUEÑO PRINCIPE! – dijo burlón el rey - ¡ESPERO QUE TE HAYAS DESPEDIDO DE ÉL… PORQUE AL ALBA EL ESTARÁ COMPLACIENDO LOS DESEOS… DE MI HIJO!

Hades se puso furioso por esas palabras… atacó sin cuartel al rey, hiriéndolo en el proceso, Arles parecía sorprendido por las habilidades del muchacho… justo en el momento en que iba a acabarlo, otro soldado se le interpuso, y el rey huyó…

¡Cobarde! – susurró el príncipe… más las palabras que le dijera el rey, tenían sentido… ahora estaba seguro… debían volver…

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Al verse nuevamente frente a frente, no pudo evitar sentirse nervioso… era extraño, a pesar de que se sabía capaz de vencerlo, había algo que le decía que no saldría bien librado de una batalla contra el mayor… y es que desde pequeño, algo en su interior le decía que Diogo era peligroso… que era mejor mantenerse alejado… y sin embargo, el destino lo había puesto de mil maneras en su camino, como diciéndole que debía enfrentarlo… o aceptarlo.

Diogo sonrió al verlo, había un brillo casi victorioso en su mirar, como si hubiera esperado ese momento hacía tiempo… observo casi con odio a quienes lo acompañaban… miró luego a sus caballeros de soslayo… era la primera vez que Shun los veía a los siete y a Diogo comandándolos.

¡Te extrañe, mi pequeño! – dijo el príncipe de Atlantis sonriéndole al peli verde.

¡Diogo! – susurró el menor… le inquietó ver tan seguro al mayor…

¡Vine a llevarte conmigo! – acotó el peli azul.

¡Ha cambiado la situación, Diogo, ahora tengo poderosos lazos que me atan a estas tierras… pertenezco a este lugar! – dijo tranquilo el más joven sin un asomo de duda en sus palabras…

¡Entonces… tendré que cortar cada uno de esos lazos! – hablo el príncipe mayor fríamente - ¡Porqué tú me perteneces sólo a mí!

Shun cambió su semblante a uno serio y frío… empuño su espada sin apartar un segundo la mirada de su oponente, quien hacía exactamente lo mismo…

¡Jamás te pertenecí… PONTE EN GUARDIA DIOGO! – y sin mediar palabras ambos encontraron sus espadas dando inicio así a la batalla…

Inmediatamente después de que sus príncipes comenzaran a pelear lo hicieron también sus respectivos generales… Sorrento con Kaysa; Mime con Alberich; Mu con Dokko; Camus con Aioria; Milo con Aldebarán; Shaka con Krishna; y Afrodita con Shura… los enfrentamientos eran parejos, aunque en algunos casos los rivales se mostraban superiores y en otros, no lo eran… Pandora observaba nerviosamente el enfrentamiento… se preocupaba por su cuñado, y su primo… especialmente por este último que estaba en un estado algo delicado… aunque eso al peli turquesa no le impedía enfrentarse a Shura con altura…

Los que más problemas estaban teniendo, eran… Camus, pues Aioria era realmente no sólo mas diestro con la espada, también era más fuerte; Sorrento, este odiaba a Kaysa, más por que era increíblemente bueno con la espada, y lograba intimidarlo con su maligna mirada; y Mime… Alberich era realmente astuto, no demostraba ninguna expresión a no ser esa sonrisa de segura maldad, sus movimientos eran calculados, y aunque el peli naranja era bueno, el mayor lo era más…

Por otra parte, la ventaja en la batalla la encabezaba Milo pues Aldebarán no lograba hacerle frente, no por lo menos con la espada, otra sería la historia si fuera un enfrentamiento físico; Shaka, quien se mostraba sumamente concentrado, y a quien Krishna definitivamente no podía distraer, era otro que tenía las de ganar; Mu no dudaba un segundo en atacar a Dokko, el menor sólo en apariencia era frágil, pues sus movimiento y el uso que le daba a la espada era impecable, Kiki, quien no perdía detalle de la batalla, noto ciertos movimientos que solía usar su padre, sonrió al ver que no sólo él estaba aprendiendo en aquellas lecciones nocturnas; y Afrodita, quien definitivamente había sorprendido a Shura con su maestría luchando, se notaba que el peli turquesa jamás había mostrado al mayor sus verdaderas habilidades con la espada, al fin y al cabo, él odiaba luchar, pero tenía un padre guerrero, un hermano guerrero, un novio guerrero, tío y primos guerreros… algo había aprendido…

Shun por su parte se enfrenta en igualdad de condiciones a Diogo, este siempre supuso que su pequeño príncipe le sabría dar una digna batalla, pues le sabía brillante… siempre lo fue, aún desde pequeño, de hecho ese era uno más de los motivos por lo quería a su lado, ver su expresión impasible le encanto… era como luchar con Shaka, y su habilidad con la espada, eso se lo debía seguramente a Milo, más él rompería esa concentración… sabía exactamente cómo…

¡Te venceré!

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Ares no iba a darse por vencido, si el campo de batalla era el único lugar en donde podía encontrarse con Sein, pues entonces sería en ese lugar en donde trataría de hablar con el padre de su niño.

¡Jamás lo amaste, Sein, desde que nació lo haz despreciado… y ahora te atreves a decirme, que te he arrebatado a Shun! – Ares blandía su espada en dirección al otro rey, que recibió el ataque con habilidad…

¡CALLATE!... ¡REALMENTE ERES UN SÍNICO… USTEDES ME QUITARON TODO… ME QUITARON A IKKI… NO PERMITIRÉ QUE ME QUITEN A SHUN! – rugía Sein atacando con más violencia al peli oscuro…

¡PERO DE QUE HABLAS… NOSOTROS NADA TUVIMOS QUE VER EN LA MUERTE DE IKKI! – contestó Ares con la misma fuerza con la que le había acusado el otro rey.

¡MIENTES… SE QUE FUERON USTEDES LOS QUE MANDARON ACABAR CON SU VIDA… CUANDO SE LO DIGA A SHUN… LOS ODIARÁ TANTO COMO LO HE HECHO YO! – Sein atacó a Ares con tanta violencia que lo derriba de su caballo… más el soberano de Averno siempre fue un astuto y excepcional guerrero, pues con un ágil movimiento logró que Sein también cayera del caballo al cortar la montura del animal.

¡IDIOTA… HADES AMABA A TU HIJO… JAMÁS ME HABRÍA CONSENTIDO UNA ACTITUD COMO ESA! – rugió el peli oscuro sumamente disgustado por esa acusación - ¡TE HAN ENGAÑADO… Y LO PEOR DE TODOS ES QUE DEBIDO A ESO HAS PERDIDO EL CARIÑO DE TU HIJO… PORQUE TE ASEGURO QUE ESO AHORA SÓLO ME PERTENECE A MÍ! – esas palabras tuvieron el efecto que Ares deseaba, Sein se perdió en su furia al atacarlo, y sin mucha complicación pudo desarmarlo.

¡ACABAME YA…. ¿ES LO QUE DESEAS NO?! – grito el peli azul sin apartar su mirada de su oponente…

¡Si!... ¡Pero no soportaría ver triste a ese hermoso ángel debido a eso… porque a pesar de no merecerlo… el te ama! – Ares hablo tranquilamente al soltar esas verdades… miraba con lástima a Sein, había una especie de aura negra a su alrededor que parecía estarse debilitando - ¡Piensa lo que quieras… pero tengo honor, jamás deshonraría mi palabra… yo estaba dispuesto a aceptar a Ikki en mi familia… así como acepte a Shun!

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Hades y sus guerreros combatían con gran valentía… querían acabar lo antes posible con la batalla, pero se sabía de la ferocidad de los guerreros de Tierra y Atlantis… la batalla estaba siendo complicada, más al caer Sein del Caballo algunos soldados se alertaron… Cuando Ares pareció perdonarle la vida, más de uno bajo sus armas, esperando escuchar alguna orden… no se veía por ninguna parte a Arles… Hades rió victorioso… aunque no estaba del todo convencido… cuando su padre se acercó a él…

¡¿Por qué le perdonaste la vida?!

¡¿Podrías tú causarle una pena?… debemos volver hijo… algo tramaban y no me siento tranquilo! – Ares montaba en su caballo, más antes de emprender el viaje miraban cómo el ejército enemigo se replegaba…

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Los guerreros de Atlantis miraron a su príncipe… le estaba costando vencer a su niño, más sabían que lo lograría… y si todo salía de acuerdo al plan, estos conseguirían también su victoria… Pandora miraba algo asustada… le preocupaba ignorar cómo acabaría todo, aún más le inquietaba la seguridad mostrada por el príncipe de Atlantis… como si guardara un as bajo la manga…

¡Eres muy bueno, mi pequeño… serás un excelente consorte! – hablo Diogo…

¡Yo ya tengo un consorte, Diogo!… - Shun respondía si mostrar demasiada emoción…

¡Pero no lo amas… me enteré que es el primo de Hades! – dijo el peli azul con malicia…

¡Deja de hablar, Y PELEA! – Shun ataco a Diogo de manera bastante razonada, el mayor pareció sorprenderse… a duras penas pudo contener el ataque… casi pierde su espada, más cuando ambas espadas se encontraron nuevamente entre ellos…

¡Sabes… fui yo, quien mató a tu amado Hades! – dijo saboreando cada palabra el mayor… los presentes vieron la escena, pues esa afirmación los había dejado perplejos, aunque no tanto cómo para perder su concentración en la batalla…

¡Si… ya lo sabía! – el peli verde habló con tal frialdad que incluso el mismo Diogo se sorprendió, y casi pago caro esa sorpresa, pues Shun no le estaba dando tregua - ¡Vas a pelear o qué!

Jajaja ¡Definitivamente serás un excelente consorte!... ¡¿Ya lo sabías?!... – Diogo salió de su sorpresa, después de todo, siempre consideró que ese pequeño no amaba a Hades…

Nuevamente sus espadas se encontraron, Shun se sentía muy confiado, pensó rápidamente en cómo podría vencer al mayor, aunque algo lo desconcertaba… su mente empezó a traicionarle… "¿Qué me pasa… qué ocurre?... ¿Por qué sonríe así?""…

Diogo atacó en el mismo instante en que Shun lo hizo, el pequeño notó su error, mismo que había cometido hacía años ante Hades, más cuando sus miradas se cruzaron justo al momento en que sus espadas chispeaban por el contacto…

¡Eres mucho mejor que tu hermano…! – murmuró audiblemente el mayor - ¡Él fue más fácil de derrotar… aún recuerdo sus patéticas palabras…?! – dijo irónico el peli azul… - ¡¿Lo recuerdas, fue tan fácil atravesar… su corazón?!

Shun se quedó de piedra… "¡¿Diogo?!"… - ¡No puede ser!

---Flash Back---

¿Qué significa esto, Diogo?… ¡Suelten a mi hermano! – Ikki se mostraba confundido, pero igual su tono fue autoritario.

¡Realmente no creí que terminarías con él… y que fuera así de fácil! – murmuró el recién llegado, y miró al hombre que amenazaba el pequeño, este dejo de amenazarlo con la daga y le tapó el rostro… - ¡Todo salió de acuerdo al plan, mi amado Ikki… Hades romperá el compromiso!

¡Así es… te dije que lo haría… que te amo a ti! – murmuró el hermano mayor del pequeño, bajando un poco la guardia.

¡Ese es tu hermano menor… es realmente bello, hacía tiempo que quería conocerlo! – siguió hablando Diogo, sin prestarle mucha atención a Ikki.

¡Si… podrían soltarlo, se esta asustando! – esta ves Ikki hablaba serio y firme… más al sentir que los otros dos hombres se le acercaban, hizo que se inquietara… algo andaba mal… - ¡¿Diogo?!...

¡Realmente lo lamento, Ikki…! - Diogo hablaba burlonamente - ¡Lamento que seas tan ingenuo…!

¿Qué… estas diciendo? – El mayor de los hermanos empezaba a ponerse nervioso, definitivamente algo no andaba bien… fue rápido, los hombres que acompañaban a Diogo lo empezaron a atacar, este se defendió como pudo, más cuando se disponía a atacarlos, fue Diogo el que lo enfrento…

¡Que fuiste muy ingenuo… yo no te amo… sólo te engañé para que rompieras con el idiota de Hades… así será más fácil para mí, poseer a tu hermanito! – su voz burlona, hirió al príncipe de Tierra, quien no pudo mantener la concentración y perdió su espada… los otros hombres lo tomaron de sus brazos, impidiendo que pudiera moverse o defenderse…

¿Por qué?... – dijo sumamente dolido Ikki…

¡Gobernaré Atlantis y Tierra… y con el poder de tu reino conquistaré y gobernaré también Averno!... ¡No creo que contigo hubiera logrado eso… necesito a alguien más fácil de manipular… jajajaja… aunque debo admitir que hasta ahora, no me ha costado nada, fuiste más crédulo de lo que me esperaba! – Diogo acarició el rostro de quien estaba siendo fuertemente sujeto, vio el odio y el dolor en esos fieros ojos azules… - ¡No temas, Ikki, prometo cuidar bien de tu pequeño hermano!

¡Maldito… no te saldrás con la tuya! – dijo levantando la voz…

¡Pero si ya lo hice!… - Diogo beso aquellos labios por ultima vez, susurrándole… - ¡Muere!... – Ikki no pudo hacer nada para defenderse, simplemente recibió el ataque, sus labios apenas emitieron un leve quejido, los hombres lo soltaron y cayó de rodillas, sujetando con su mano la herida que tenía en su pecho.

¡Mi hermano jamás te amará… y tu ruina… será amarlo! – susurró el príncipe de Tierra antes de desplomarse en el suelo… a una pequeña distancia podía escucharse el grito del príncipe menor… Diogo miró con soberbia a Ikki, luego iba a ordenar que se llevasen al pequeño, más notó que unos caballos se acercaban…

¡Maldición! – tuvo que irse inmediatamente… eso no estaba en los planes… Hades estaba volviendo, y no estaba solo…

Shun no presto atención a lo que estaba aconteciendo a su alrededor, se acercaba lentamente al cuerpo de su hermano, no podía creer lo que sus ojos estaban viendo… había tanta sangre… Ikki le dirigió una mirada y una sonrisa triste…

¡Hermano! – susurró el menor sentándose a su lado… apretó con fuerzas una de las manos del mayor… y sintió como lentamente la vida de le iba escapando del cuerpo… - ¡Te amo, Ikki! - Luego perdió conciencia de sí, hasta que su padre lo sacó del lugar a donde su mente se había escapado…

---Fin del Flash Back---

"No puede ser"… ¡no… no… no puede ser! – Shun no podía dar crédito, y sin embargo, su mente parecía ratificar esas palabras… "¡Fue Diogo!"…

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Esa verdad logro descolocar a casi todos los guerreros del peli verde… más lo que realmente les descolocó era que Shun simplemente no se moviera… Diogo no lo atacaba, parecía estar esperando alguna reacción… su rostro expresaba lo que en ese preciso momento pasaba por su mente… el menor había perdido todo el color que poseía… su mirada estaba perdida, como si realmente no comprendiera, o quizás sería prudente decir, como si al fin comprendiera todo…

¡Fue mi culpa… que él haya muerto! – susurró al fin el pequeño, y Afrodita fue el primero en reaccionar…

¡NO, SHUN… NO DEJES QUE TE AFECTEN LAS PALABRAS DE ESE MALNACIDO! – Afrodita gritó con todas sus fuerzas… el sabía que aquella verdad acabaría de romper el tierno corazón de su pequeño…

¡No te desconcentres Afrodita… tu lucha es conmigo! – Shura ataca al peli turquesa y lo desarma… - ¡Ahora sí… serás mío!

¡Deja de decir estupideces, Shura… eres patético… no le llegas ni a los talones a mi esposo… él es mil veces mejor guerrero que tú! – Afrodita miraba con desprecio al guerrero de oscura cabellera, a pesar de que sin su espada, él estaba en desventaja… más no pensaba… sentía demasiado enojo…

¡Ah sí! – en la mirada del guerrero de Atlantis brillo la ira… sujeto por el cuello al peli turquesa y le hizo retroceder… Milo intentó en vano ayudarlo, pues Aldebarán se lo impidió… - ¡Pues será un placer para mí… ver destruido a ese guerrero! – dijo al fin Shura al momento en que empuja el cuerpo de su oponente, el cual pierde el equilibrio y cae por la pendiente.

¡¡¡¡¡NO!!!!! – todos los compañeros del menor, no podían creer lo que miraban sus ojos… Afrodita cayó sin remedio…

¡MALDITO! – Pandora había salido de su escondite y atacó con su lanza al culpable de la caída de su primo… quien a pesar de su sorpresa intentó hacerle frente a la mujer…

Shun intentó dirigirse hacia donde había caído Afrodita, olvidó por completo a Diogo, quien tomándolo de la cintura detuvo su marcha…

¡Suéltame!... ¡Maldito, Diogo… te odio! – Shun ataca al mayor, quien sonríe por la actitud del más joven… el dolor se dibujaba en esas esmeraldinas pupilas… su concentración flaqueaba, no era el único… Mime había caído inconsciente ante Alberich, Camus, Sorrento y Mu, también habían sido derrotados… rápidamente Shaka perdió ante Krishna, el rubio simplemente no podía concentrarse, quería ayudar a su príncipe, y también a su amigo… Los únicos que seguían peleando aunque ya a duras penas, eran, por un lado, Milo y Aldebarán, y por el otro, Shura y Pandora… Shun se alejó del peli azul y mirándole empuño su espada…

¡Te dije… que cortaría todos los lazos que te atan! – Diogo dio un potente golpe con su espada, y la del menor simplemente salió volando debido a aquella fuerza… - ¡Tú me perteneces sólo a mí!

Alberich había ido en ayuda de su señor, sostuvo a Shun aproximándosele por la espalda… Diogo sonreía viendo como Shura vencía a Pandora y como Milo, ya sin opción se rendía…

¡Suéltame!... ¡¿Por qué no acabas conmigo de una vez Diogo?! – hablaba el menor que a duras penas podía hacer nada debido al fuerte agarre del guerrero de Atlantis.

¡Jamás podría lastimarte… sabes a la perfección que te amo… y no te dejaré ir! – el mayor hablo claro, asintió a su guerrero, y este le colocó un paño por el rostro al joven príncipe, consiguiendo que minutos después pierda el sentido…

¡Vámonos ya… y traigan a la mujer… princesa, no me mire así… jajajajajaja! – Diogo cargaba a Shun en brazos y salían de aquella cueva en la dirección por la que habían entrado… Alberich se había encargado de marcar cada parte para que no se perdieran y así lograsen salir sin inconvenientes…

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Se dirigían a Giudecca a todo lo que daban sus caballos, cuando se aproximaron a la entrada que utilizaban para entrar, desmontaron y se dirigieron por los pasadizos que llevaban hacia el castillo, cuando vieron clausurada la entrada, entendieron que algo no andaba nada bien…

Radamanthys empezó a impacientarse visiblemente al igual que Julián, estos desde hacia unos minutos se mostraban sumamente tensos, tenían un presentimiento incómodo…

¡Demonios! – dejo escapar el oji dorado…

Cuando estaban por separarse, uno de los soldados que había ingresado por otra de las cuevas, mencionó haber encontrado soldados de Atlantis inconscientes cerca de la cueva principal… Radamanthys salió como alma que lleva el diablo, seguido de Julián y Hades… el Rey ordenó destrabar esa entrada para interiorizarse de la situación de los ciudadanos, mientras que la élite que servía a su hijo, siguieron el camino que indicara hacia un instante el soldado…

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¡EXCELENCIA!... ¡EXCELENCIA! – Kiki llamaba sumamente preocupado a Afrodita… este parecía haber perdido la consciencia, el menor vio horrorizado que el hielo parecía estar desquebrajándose… - ¡Por favor, excelencia, despierte!

"¡Kiki…!"… podía escuchar claramente la voz del hijo de Shión… sentía tanto dolor que no quería abrir sus ojos… lentamente lo hizo, y de apoco pudo aclarar su visión… se aterrorizó al verse en el lugar en donde estaba… al fin lo recordó… el cretino de Shura lo había empujado… "¡Shun!"… sus fuerzas no le eran suficientes para incorporarse… "¿Qué es este dolor?"…

¡Kiki… busca ayuda! – dijo apenas el peli turquesa… intentando levantarse, se percató de lo problemático de su situación…

¡NO SE MUEVA EXCELENCIA… EL HIELO PODRÍ CEDER! – ahora si que Kiki estaba nervioso, necesitaban ayuda… cuando se levanto para ir a buscarla… un sonido llamó su atención… y le petrificó el grito que le siguió… - ¡NOOOOO JOVENNN!

El hielo bajo suyo terminó de ceder, no pudo hacer nada para evitarlo cayendo irremediablemente al agua…

Los gritos los habían alertado… Radamanthys al llegar no lo pensó dos veces y se lanzó al agua… Aiacos le paso una cuerda a Julián, este ató a su cintura un extremo entregándole el otro a Hades y siguió a su cuñado, lanzándose también al agua… con esfuerzo, Hades con ayuda de sus generales, tiraron de la cuerda… lentamente vieron salir a Julián que sujetaba de la mano a Radamanthys, quien a su vez, tenía fuertemente sujeto con su otro brazo a Afrodita…

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¡Así que el infeliz, confesó que fue él quien mató a Ikki!

¡Si, mi señor! – Kiki contó todo lo acontecido en la batalla, Hades no pareció tan sorprendido con la noticia de Diogo matando a Ikki, aunque su mirada destellaba furia… - ¡Después de escuchar eso, los movimientos de su alteza fueron más torpes, parecía perdido… luego el joven Afrodita cayó, y simplemente el príncipe colapso, atacó a ese hombre con rabia, y fue derrotado… otro hombre le sujeto estando ya él desarmado… y bueno, todos los demás, incluida su hermana ya habían sido capturados… luego le hicieron oler algo al príncipe, que le desmayo!

¡Entiendo!... – Hades había escuchado todo pacientemente, su padre colocaba en su hombro una de sus manos… - ¡Si llegan a lastimarla… o a él, te juro que no descansaré hasta verlos destruidos! – dijo al fin el peli oscuro a todos los presentes…

Radamanthys oía todo con atención… atención a medias, la verdad sus pensamientos estaban en esa habitación… luego de unos minutos, por fin vieron salir a Shión…

¿Cómo esta Shión? – preguntó angustiado Julián…

¡Él va a estar bien, sus golpes y heridas sanarán… te lo aseguro amigo!… - las palabras de Shión sacaron una sonrisa a los presentes, todos parecían relajarse con la novedad… pero, la expresión del peli verde era aún algo sombría… dirigiéndose a Radamanthys acotó - ¡Aunque… lo siento mucho Radamanthys… me temo… que… la caída le provocó… él perdió al niño! – Shión sonó derrotado al hablar… hizo todo lo posible para evitarlo, pero ya era tarde… - ¡Lo lamento!

Radamanthys entró a la habitación, su mirada era furibunda… Hades se alarmó e intentó detenerlo, pero Julián lo tomó del brazo para evitarlo…

¡Déjalo!

Al verlo en el lecho, se acercó y se sentó a su lado… el peli turquesa tenía la cabeza gacha, aunque se notaba que estaba llorando…

¿Quién fue?... – dijo fríamente, y Hades realmente deseo entrar para golpearlo…

¡Shura! – dijo en un susurro, apenas audible, el menor… - ¡Lo siento… yo… perdóname!

El oji dorado sujetó el mentón de su esposo, y le instó a enfrentarle la mirada… le destruía verlo tan triste… eso él no lo soportaba… lentamente se acercó a sus labios, y le brindó un tierno beso… luego lo atrajo entre sus brazos y lo abrazó con fuerza, mientras decía…

¡Mi primavera… no llores, no lo tolero… no tolero verte sufrir… tendremos otros hijos… sólo no te perdonaría que murieras… eso es lo único a lo que yo le temo!… - Radamanthys le decía esas palabras suavemente al oído a su esposo, mientras este aún llorando buscaba más su calor…

¡Mátalo… lo quiero muerto! – dijo al fin el más joven…

¡No soy tan piadoso… él sufrirá te lo aseguro… ahora descansa… voy a quedarme aquí!… - lentamente se fue durmiendo… afuera los demás guerreros más tranquilos, empezaban a planear su siguiente acción… tanto Julián como Hades querían venganza… y todos querían de vuelta a sus seres amados…

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Estaban fuertemente amarrados en una oscura habitación… la princesa Pandora estaba con ellos, más Shun… él estaba con Diogo, sus expresiones reflejaban su preocupación… de nada servía que Milo intentara soltar sus amarres… Shaka también se frustro al no conseguirlo… había lágrimas en los ojos de los más jóvenes… Pandora estaba pensativa… maldecía al cretino que lastimó a su primo… rogaba que estuviera bien… además de la angustia por la suerte del pequeño de su hermano… "¡Hades… perdóname, no puedo hacer nada!"…

Mientras en otra habitación de aquella cabaña, en la que Diogo había decidido que descansarían, pues la noche y una fiera tormenta de nieve les habían impedido seguir su camino… un joven comenzaba a recuperar el sentido…

"¿Qué ocurrió?… siento todo mi cuerpo… pesado… ¡Afrodita… no… hermano!"... lentamente iba abriendo los ojos, y con ellos… volvían los recuerdos de la batalla… todos los recuerdos… intentó mover sus manos, pero estaban amarradas a una cama… "¿Dónde estoy?"… no pudo soltarse… abrió completamente sus ojos buscando reconocer el lugar… pero nada… nada le resultaba familiar…

¡Me alegra que hayas despertado! – Diogo hablaba tranquilamente acercándose al lecho, sonrió al ver al más joven tan indefenso… pudo notar su mirada casi vacía… aunque aún había fuerza en ese mirar… - ¡He deseado esto por mucho tiempo!

Shun no pronunciaba palabra alguna, tampoco dirigió su mirada hasta el peli azul… no tenía fuerzas para hacerlo… "Fue mi culpa… mató a Ikki, por mi culpa"…

El príncipe de Atlantis sonrió debido a la actitud del menor… lentamente fue subiendo a la cama, eso alerto al mas joven, quien al fin lo volteó a ver… "¿Qué esta tramando?"… Diogo destapo el cuerpo de Shun, quien en vano intentó mover nuevamente sus manos, el mayor acaricio ese níveo rostro, cuando sintió que Shun quiso apartarlo, lo tomó del mentón con fuerza…

¡Te he deseado desde que te vi en el castillo cuando acababas de recuperarte!... – murmuró el peli azul… - ¡En eso tenía razón tu hermano… me enamoré de ti… pero tu lo harás también de mi!

¡Estás loco… jamás podría amar al asesino de mi hermano! – dijo al fin el peli verde mirando a los ojos azules de quien se encontraba con él.

¡Me amarás con el tiempo… pero me amarás… así tenga que domar tu espíritu… te rendirás ante mi! – luego de esas palabras simplemente el mayor beso esos labios que se encontraban tan a su merced… lo hizo con deseo, a pesar de que el menor no le correspondía… no le importaba… ya lo haría… pues sólo con él se mostraba paciente… aunque, quizás no tan paciente, pues realmente ya no podía frenar los deseos de tenerle… saber que fue de otro lo volvía loco… pero no importaba, si mató a Hades, qué sería matar a ese tal… Osiris…

Dejo sus labios para besar su cuello, Shun se movía con fuerza e intentaba alejarlo con las piernas ya que con sus manos le era imposible, eso divertía a Diogo, quien rápidamente fue desgarrando las prendas de la realeza de Averno que llevaba el menor… mientras lo hacía no paraba de besar cada parte de ese suave cuerpo, que tantas veces soñó poseer…

¡NO!... ¡Suéltame! – Shun se sentía tan impotente le empezaban a arder las muñecas debido al esfuerzo que hacía, le desesperó sentir como Diogo comenzaba a despojarlo de sus ropas… y más aún lo aterro sentir cómo le abría las piernas y se colocaba entre ellas… - ¡No! – se quejaba casi sin voz cuando nuevamente sus labios eran atrapados por los del peli azul…

¡Depende de ti, que esto sea agradable, mi pequeño!... ¡No me obligues a lastimarte!

¡Te Odio, me oíste… siempre voy a odiarte… podrás tener mi cuerpo, maldito… pero entérate que yo… ¡Amo a Osiris!! – Shun cerró con fuerzas sus ojos, Diogo se enfureció tanto por aquellas palabras que sin previa preparación lo penetró… - ¡AHHH!

¡Así que lo amas… pues razón que me das para acabarlo…voy a hacerlo sufrir tanto… se arrepentirá hasta de haber nacido! – el mayor hablaba con ira mientras una y otra vez le embestía… no le importaban sus quejidos, es más le excitaban…

¡AHHH!.... ¡Noo! – Shun sentía que se estaba partiendo en dos, el dolor le resultaba casi insoportable… más no era eso lo que más le dolía, no era lo físico… su alma era lo que se desgarraba… se odiaba por estar permitiendo eso… "¡Ikki… perdóname hermano… le estoy perteneciendo a tu asesino… perdona, por favor!"… amargas lágrimas se escapaban de sus ojos… y aquel brillo que aún quedaba en ellos se fue apagando…

¡Me pregunto si ese tal Osiris, te aceptará ahora! – dijo con malicia el mayor cuando nuevamente asaltaba aquella boquita, que dejó de emitir quejidos… de hecho ya no emitía ningún sonido…

Cuando sintió que el mayor se vino en su interior, se sintió asqueado… deseó morir… "Perdona amor… ya no seré nunca más digno de ti"… Diogo salió de su interior… aún besaba su cuerpo, más Shun ya no estaba en él… por lo menos no en ese momento… por lo que no intentó nada cuando al fin el mayor soltara sus muñecas, ni cuando siguió besando, primero sus manos, luego su cuello, en fin todo su cuerpo… podía escuchar sus gemidos, y que le decía que terminaría amándolo… y que no permitiría que lo deje… sus lágrimas eran las únicas que daban fe de que aun estaba ahí… una vez que el príncipe pareció agotado, lo atrajo a su cuerpo, Shun no lo evito, lo abrazó con fuerzas acariciando sus cabellos… y el menor se durmió… no tenía fuerzas para otra cosa… "¡Ikki… Hades… perdónenme!"...

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La impotencia lo embargaba, cerraban sus ojos con fuerzas pero no podían dejar de escuchar… Pandora lloraba amargamente, igual que lo hacían los guerreros de Shun… lo escucharon quejarse, y escuchaban también los gemidos de Diogo… los gritos de dolor de su pequeño taladraban sus oídos… desgarraban sus almas… después vino una especie de silencio, roto solamente por los gemidos del mayor…

¡Maldición! – decía desesperado Shaka…

¡Maldito seas Diogo! – Milo también se sentía devastado…

Más tarde vino el silencio… y una calma casi espantosa… miraron hacia la puerta… todos temblaban de ira y de dolor… no podían con el dolor… "¡Shun!"… esa noche nadie pudo dormir… esperaban el amanecer… sentían que el mundo se había acabado… un sonido los alerto, Aldebarán hablaba y decía que era hora de partir… por lo que entraron a su lugar de reclusión para sacarlos afuera… no tardaron en esperar afuera a que saliera aquel miserable…

Diogo salía de la cabaña con Shun en brazos… este parecía llevar sólo una camisa y estaba envuelto en una abrigada cobija, el peli azul se mostró radiante… le ayudaron a montar su caballo, pues en ningún momento permitió que nadie siquiera rozara a su tesoro… antes de partir miró a los guerreros de Shun… sonrió con malicia…

¡Voy a cortar todos los lazos que te atan! – murmuró mirando el rostro de su preciada carga… - ¡Hagan con ellos lo que les plazca… y luego… Mátenlos!... ¡Shura, trae a la princesa… nos vamos!