Gracias por todos sus comentarios… estoy por terminar la conti, la subo en unos días… ahhh cierto, este capi es algo fuerte, me parece, así que léanlo bajo su propio riesgo…

Capítulo 15º: En Marcha

Llevaban horas desde que abandonaron Giudecca, no tenían ni idea del camino que habían tomado los hombres de Diogo… más suponían que sería hacia Atlantis que irían, pues eso sería más seguro para ellos… Hades mostraba una imagen impasible, de una fría tranquilidad… aunque en el fondo sabía a la perfección los peligros que correría su niño en manos de Diogo… esa idea le carcomía la mente, más no podía dejarse llevar por sus emociones, necesitaba mantenerse lo más relajado que pudiera, debía pensar… sabía que a pesar de todo el príncipe de Atlantis no podría matar a Shun… eso no le convenía… pero… los amigos de su esposo no contaban con esas seguridad… el horizonte dejaba notar ya los primeros rayos de sol… su corazón tembló de angustia… "¡Shun… no importa lo que pase… volverás a mi lado!"…

¡Mi señor!... – Radamanthys hablaba con un tono por demás frío…

¡¿Qué ocurre?!

¡Lo mejor será que nos separemos mi señor… no creo que vayan al castillo de Atlantis… y tampoco sería conveniente ir allá!

¡Lo se! – Hades detenía el andar de su caballo…. Miró a sus guerreros… - ¡Dos grupos de cuatro!... ¡Mis jueces irán conmigo hacia el río!... ¡Poseidón, irás junto a los gemelos y al patriarca hacia el bosque!

¡¡¡SI!!! – cada grupo se separó… debían reunirse en dos horas, justo camino al templo del dios Cronos…

---

Todos parecieron inquietarse por las palabras de Diogo… vieron las sonrisas dibujadas en los rostros de sus subordinadas… sentían temor, pero no lo demostraban… cuando el príncipe de Atlantis estaba por retirarse, uno de sus guerreros le hablo…

¡Mi príncipe! – fue Alberich quien había tomado la palabra…

¡Ummmm… si lo recuerdo Alberich… puedes hacer lo que quieras, tienes mi consentimiento! – dicho esto el peli azul simplemente sonrió alejándose rápidamente del lugar seguido muy de cerca por Shura, quien llevaba a Pandora.

Los vieron a la distancia… reinaba un muy incómodo silencio… estaban nerviosos, ya sus mentes trabajaban a mil por hora intentando encontrar un modo de escape… pero parecía que todo estaba en su contra… el de rosados cabellos, de ojos color jade fue el primero en romper con ese silencio…

¡Bien… aquí no separamos… supongo que nos veremos las caras en el castillo dentro de tres días!

¡Alberich, ¿donde piensas que vas?! – Kaysa había hablado…

Jajajaja… ¡Pues a mis tierras… fue el premio que me dio nuestro señor, por haberlo llevado hasta su niño! – el peli rosa se aproximo hacia los prisioneros, especialmente hacia uno, Mime rápidamente intentó retroceder pero el otro ya lo había sujetado fuertemente del brazo… - ¡No temas… deberías estar feliz… acabo de salvarte la vida!…

¿Qué?... – el peli naranja lucía sumamente pálido…

¡Vendrás conmigo… luego podrás agradecerme como se debe!... – Alberich casi arrastra al joven hasta su caballo, lo mota y luego sube él… - ¡Dile adiós a tus amigos!

¡No!... - Milo en vano intentó ayudarle, ninguno pudo hacer nada, aquel peli rosa simplemente se había llevado a su amigo… y lo que más los desesperaba era, ver la cara de terror que mostraba el menor… - ¡Maldito!...

¡Deberían preocuparse, por ustedes mismos… su compañero tiene suerte… al parecer le gusta más de lo que creímos a Alberich… pidió por él ante nuestro señor! – hablaba Kaysa acercándose a Sorrento - ¡Fue él quien nos indicó la manera de entrar a aquel lugar… que por cierto pronto vamos a visitar… jajajajaja… no va a quedar nadie con vida! – su voz indicaba que gozaba ante la sola idea… - ¡Me extrañaste… cariño! - Sorrento intento alejarlo, más el mayor lo sujeto con fuerza de la cintura atrayéndolo hacia su cuerpo y besándolo luego con brusquedad… - ¡Me voy a divertir un rato contigo… ¡Qué nadie me moleste!!

Kaysa ingreso con el peli morado a la cabaña… Mu fue tomado por Dokko, quien lo llevaba al mismo lugar al parecer con las mismas intensiones… Krishna no había dicho nada, antes que nada abofeteó a Shaka, luego lo montó en su caballo y se marcharon, aunque antes de irse el peli plateado le dijo a Aioria algo de que irían al templo… Aldebarán sonrió a su amigo, y tomando a Milo de los cabellos, casi lo arrastra hasta el bosque… Camus mira la escena con horror, aunque él empezaba a darse cuenta de que quizás no le iría mejor que a su hermano, pues Aioria, acercándosele lo toma por el brazo y también se lo lleva lejos de la cabaña, más específicamente, hacia el río…

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Aldebarán había llevado a Milo, distante de la cabaña a un claro… ahí lo amarró a un árbol, le arrancó la parte superior de sus ropas, dejando al descubierto su espalda…

¡Es una pena que nunca te hayas comportado como debieras, Milo… matarte será lo más doloroso para mí… pero no me gustan las sobras como a Alberich!… - Aldebarán hablaba con malicia mientras blandía un látigo - ¡No me gusta la idea de que alguien que fue mío, haya sido de otro!...

Milo sabía lo que venía… cerró con fuerzas sus ojos, apretando la mandíbula… "¡Aiacos!"…

---

Intentaba no emitir ningún sólo sonido… Aioria lo manoseaba y besaba… le resultaba repugnante sentir sus manos, y su boca… esa lengua maldita… sin embargo, le hacia sentir al otro su frialdad, aunque eso poco le importaba a Aioria cuando empezó a penetrarlo… no fue nada delicado, de hecho Camus necesito de toda su concentración para no gritar… pero estaba decidido… no le daría el gusto a ese cerdo disfrazado de gallardo león…

¡Definitivamente!... – susurraba entre jadeos el peli castaño - ¡Eres más frío que un témpano de hielo!

---

Le había temido a Kaysa, casi desde que lo conoció… y es que no era para menos… era el más desagradable de todos los guerreros de Atlantis, su apariencia, casi repugnante… sus pequeños ojos marrones y su piel extremadamente pálida no le ayudaban en nada… y menos aún su conducta, la verdad, Sorrento no sabía que le era mas despreciable, si su aspecto o su forma de ser… pero ahora consideraba que en su conjunto, lo detestaba… el guerrero lo había arrastrado hacia lo que parecía un cuarto, sin contemplación lo arrojó al lecho, subió sobre él y comenzó a desgarrarle las prendas… lamía y mordía su cuerpo vulgarmente… Sorrento apenas y podía defenderse… lo empujaba, pataleaba, arañaba… por lo que el mayor perdiéndole la paciencia lo golpeó con fuerza en el rostro, repetidamente hasta dejarlo aturdido…

---

No, definitivamente Dokko estaba muy equivocado si creía que se la iba a dejar fácil… entre los dos, tal vez el mayor lo superaba en fuerza… pero él, era más astuto… decidió hacerle creer al peli rojo que se entregaría a él sin objeción… eso definitivamente le agradó al más viejo, y más al sentir los suaves labios del menor sobre su cuerpo… Mu besaba delicadamente ese pecho, ese cuello e inclusive esos labios… el guerrero de Atlantis lo estaba disfrutando mucho… tanto que empezó a dejarse llevar… el mas joven tomo con sus labios el miembro del mayor, quien empezaba a gemir desesperado… y fue justo antes de que llegara al clímax que el más joven tomó con rudeza el miembro de su acompañante, lo que le hizo casi gritar de dolor…

¡No te gusta, amor!

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Su camino los estaba llevando por la rivera del río… más algo lo alertó al igual que a su caballo… miró en dirección al bosque y ahí pudo notar a una bandada de aves salir volando… notó que Aiacos se inquietaba tanto como él… su guerrero le dirigió una mirada… comprendió entonces que sería mejor dejarlo ir…

¡Radamanthys… ve con él!

¡Si!

Minos y Hades siguieron el camino indicado… a una no muy larga distancia pudieron vislumbrar dos imágenes, dos personas… por lo que se ocultaron introduciéndose un poco más en la espesura del bosque con que lindaba el río, bajaron de sus caballos y se aproximaron sigilosos… una voz llego hasta sus oídos, una que era conocida por ambos…

¡Es una vergüenza, que el mejor nadador de Atlantis haya sido incapaz de enseñarle a nadar al príncipe Shun!... ¿No crees? – Aioria hablaba mientras arrastraba hacia la orilla del río al lastimado Camus… este no emitía ninguna palabra… tampoco parecía resistirse, tenía ambas manos atadas por la espalda… una vez que las aguas mojaban sus pies, pues debido a lo poderoso de su caudal sólo algunas zonas estaban congeladas, y esa era exactamente una de las que no lo estaban… Aioria beso nuevamente al peli azul en los labios, sin obtener ningún tipo de contestación…

¡Frío como el hielo! – grito al momento de tirarlo al agua… y mientras uno observaba divertido la escena del más joven intentando por todos los medios salir a flote, y a la vez impedir que la corriente lo arrastre, un peli gris salía de su escondite con la ira misma pintada en el rostro… atacó sin contemplación al castaño….

Hades se había lanzado al río y buscaba con desesperación al guerrero de su esposo… aunque no lo halló por ninguna parte… salió para avisarle a su guerrero que justo en ese momento empezaba a tener problemas con el otro guerrero, se notaba que físicamente ambos eran muy fuertes… pero Minos estaba preocupado por su niño, y eso no lo estaba ayudando en esa batalla… aunque lo que siguió, realmente sorprendió al príncipe de Averno… Minos cayó, Aioria iba a ultimarlo pero al final, fue este el que caía herido… pues Camus, quien saliera de las aguas minutos antes, tomó la espada que dejara caer Minos, y con ella hería al peli castaño en la pierna.

Hades los alcanzaba justo a tiempo para sostener al menor que casi inmediatamente después de lo acontecido, cae desvanecido…

¡Camus! – llamó con apenas un hilo de voz la estrella celestial del valor de Averno… tomó a su esposo en brazos, acarició delicado su rostro… vio la vergüenza en aquellos azules ojos… por lo que le dirigió la más cruel de las miradas al castaño que aún se quejaba por la herida…

¡¿Cuál es tu sentencia, amigo?! – murmuró Hades también observando al guerrero…

¡Nunca están demás los esclavos para las minas de carbón, mi señor! – dijo el peli gris acercándose nuevamente a quien yacía en el piso… para propinarle una fuerte patada en el rostro que lo dejó inconsciente…

¡Lo lamento, Minos! – susurró de pronto el menor… miró a los ojos de su esposo, y este pudo ver en ellos una angustia que atormentaba a su niño… le sonrió antes de besarlo…

¡Todo esta bien ahora!... ¡Estas conmigo! – dijo en un susurró el guerrero…

¡Debemos ir a ayudar a mi hermano… por favor… Aldebarán seguro va a matarlo! – hablo sumamente consternado, pero sus fuerzas lo volvieron a abandonar y esta vez si perdió totalmente la consciencia.

---

Unos gritos habían llamado su atención… Poseidón se fue acercando sigiloso junto a los guerreros que lo acompañaban… lo que vieron los dejó indignados… a una pequeña distancia, en un apartado claro, Milo estaba siendo azotado cruelmente por Aldebarán, un corpulento hombre que en propias palabras de Saga pagaría muy caro su atrevimiento…

¡AHGR! – se quejaba el mejor espadachín de Atlantis, mientras recibía otro azote…

¡Lo estas disfrutando, Milo!... jajajaja ¡¿Estoy siendo muy amable?! – dijo burlón el mayor.

¡PUDRETE! – gritó el peli azul… más realmente sentía que sus fuerzas ya lo habían abandonado…

¡Ah sí! – dijo serio el gran toro de Atlantis… tal vez quieras recordarme de otra manera, sin soltar el látigo amagó que se bajaría el pantalón… aunque no sabremos si iba a hacerlo o no, pues justo en ese momento…

¡No creo que lo haya disfrutado tanto como lo disfrutarás tú! – Saga se hacía notar seguido de su hermano… ambos con una mirada de feroz enojo… cuando se disponían a atacarlo… una voz los detuvo… todos se voltearon a ver… Radamanthys los miraba con su espada alerta a cualquier ataque, mientras que Aiacos soltaba los amarres que sostenían a Milo a aquel árbol…

¡Ya estoy aquí, mi niño!… - susurró el peli azul acariciando el rostro de su compañero, tomándolo con cuidado le cobijo con su abrigo… llamó a Shión con la miraba, este se fue acercando a Milo, mientras Aiacos, Rada, Saga, Julián y Kanon rodeaban a Aldebarán…

¡Tú dirás, amigo… si quieres su muerte… nos podemos encargar de que sea penosa y dolorosa! – Saga hablaba a su compañero, mientras que Kanon asentía…

¡Sumamente dolorosa! – acotaba el gemelo menor.

Aiacos miró con atención a quien se mostraba nervioso debido a su muy delicada situación… luego miró aquel látigo, y le dirigió la mirada a sus compañeros… Realmente podría decir, que a pesar de que Aldebarán era un hombre sumamente fuerte y grande… no pudo contra los gemelos, quienes lo amarraron al mismo árbol en donde estuviera atado Milo… Aiacos agarró pues entonces el látigo y comenzó a azotarlo… lo aproximado que soltó Shión que había recibido su niño, fueron veinte, sin contar los seis de la ocasión pasada… esa cantidad multiplicada por toda la furia que tenía… ummm, perdió la cuenta al llegar a cincuenta… Milo le había dicho a Julián y Shión donde estaban sus esposos… y apuntó a la dirección de la cabaña… los gemelos se quedaron con Aiacos, mientras que Radamanthys acompañó a Julián y Shión camino a la cabaña…

---

No le había costado nada… simplemente no soportó el dolor, y bueno… si se había ensañado con él, pero quien le mandaba a tener ideas cochinas con él…

¡Remedo de médico! – dijo el peli lila al terminar de amordazar a Dokko… luego con cuidado salió del cuarto… podía oír los gemidos del miserable de Kaysa y los quejidos de Sorrento… no había podido ayudar a su pequeño príncipe, pero definitivamente ahora no estaba amarrado, y algo iba a hacer… con cuidado abrió la puerta, agradeció que esta no emitiera ningún crujido… miró la escena, y definitivamente le pareció desagradable… el dulce de Sorrento estaba boca abajo, Kaysa a su espalda sujetándolo firmemente de sus caderas, mientras le embestía con violencia… estaba tan exhorto penetrando al peli morado, que no sintió cuando el peli lila se le acercó, después de haber tomado la espada que este dejara tirada al momento de despojarse de sus prendas…

¡Será mejor que te separes de él! – murmuró Mu colocando el filo de la espada, justo en el cuello de Kaysa... este se detuvo de inmediato, miró a su agresor… - ¡Te aconsejo que me hagas caso… se usar todo aquello que tenga filo… y mejor hazlo con cuidado!

¡Mu! – susurró bajito Sorrento…

Kaysa abandonó cuidadosamente el interior del más joven, se notaba que aún no había terminado… Sorrento se acurrucó a un costado de la cama, y se tapó con lo primero que encontró… lloraba silenciosamente, miró asustado a Mu, quien tenía un expresión que jamás había visto en su vida…

¡Ahora tú, maldito animal, ¡Al suelo!... ¡Boca abajo, me oíste!! - Kaysa obedeció aunque esa posición le era demasiado incómoda debida a su, aún latente excitación… Mu pudo notar los golpes en el rostro de su amigo, por lo que cuando estaba dispuesto a enterrarle bien profundo la espada a ese miserable… Dokko, que no sabía cómo se había liberado de sus amarres, lo atacó.

¡Idiota… ¿Cómo permitiste que se te escape?! – rugió Kaysa incorporándose…

¡Perdón, me confié… pero no volverá a pasar… ahora sí, Mu… me conocerás enojado! – hablo con furia el peli rojo acercándose a un aún aturdido Mu… quien debido al golpe había perdido la espada…

Sin dudarlo, y con Mu aún en el suelo, Dokko le dio una fuerte patada en el vientre… de hecho fueron varias patadas… el mayor se sentía humillado en lo más profundo de su orgullo… debido a estos el peli lila ya hasta escupía sangre… Sorrento miraba aterrado esa escena… Kaysa lo hacía divertido… hasta que recordó en que estaba y nuevamente comenzó a acercarse al menor… cuando Dokko tomó de los cabellos a Mu, para obligarlo a ponerse de pie, lo empujó hacia la pared, lo volteó, bajó sus pantalones y cuando estaba a punto de penetrarlo, un agudo dolor en el muslo derecho lo detuvo… pudo escuchar también los quejidos de Kaysa…

¡Pagarás muy caro… esto! – susurró al oído del peli rojo Shión… oyeron los gritos de Mu, lo que los obligó a irrumpir sin mucha preparación… Julián atacó a Kaysa, que sí se había dado cuenta de la intromisión, pero que apenas tuvo tiempo de reaccionar… el primo de Hades no tuvo piedad le hirió en el brazo derecho para impedir que pueda agarrar la espada, y luego en la pierna, de hecho estaba a punto de rematarlo cuando Radamanthys se lo impidió…

¡Mi señor, usted pertenece a la nobleza… no se rebaje a matar a esta basura… permítame que yo me encargue!

Julián aún estaba mirando impávido a Kaysa, quien estaba sin ropa… miró hacia el lecho, y ahí pudo ver, su Sorrento… hecho un mar de lágrimas, aterrado, y… lastimado…

¡Estrella Celestial de la Furia!... ¡dime cual según tu sabiduría, juez de Averno… es el peor de los castigos! – dijo el peli azul con rabia…

¡Déjeme a mí, y le juro que su castigo será incluso peor que la muerte! – susurró el peli dorado con malicia…

Julián asintió… vio como Shión atendía a Mu, luego de haber noqueado a Dokko, claro esta… entonces él se fue acercando a Sorrento… en un principio el peli morado parecía temerle, más al notar la dulzura con la que era observado por su esposo, rompió en un sonoro llanto, y fue a refugiarse en sus brazos…

---

Pasadas unas horas, se reunieron no camino al templo, sino en la cabaña, todos los guerreros de Averno, incluido Hades…. Mu fue el que se recuperó más rápidamente, aún le dolía todo el cuerpo, pero le urgía contarles a los demás todo lo ocurrido…

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Cuando el peli lila, le tocaba contar lo acontecido esa noche… pareció inquietarse… palideció, y Hades pudo notar que los demás jóvenes hacían lo mismo… eso fue suficiente para él… se levantó del lugar que ocupaba, sin mirar a nadie….

¡¿Dónde?! – su pregunta fue firme y seria… al principio parecía que nadie iba a contestar, más fue Milo el que lo hizo… señaló en dirección a un cuarto… Hades se dirigió a ese lugar… entró cerrando la puerta… aquella fragancia él la conocía… - ¡Shun!

Miró con detenimiento la habitación, notó que aún había vestigios de cuerdas, supuso para que las había utilizado, Diogo, respiró profundo…. Luego notó las ropas que correspondía a la realeza de su familia… estaban desgarradas, tiradas… más lo que casi detuvo su corazón, y logró que al fin, aquellas lágrimas que luchaban por salir, lo hicieran, fue aquel rastro de sangre en las sábanas de aquella cama… "¡Maldito… le hiciste daño!"… un objeto brillante en una de las esquinas de la habitación llamó su atención… se acercó…

¡Una sortija!... "¡No!"… ¡Su sortija! – dijo cabizbajo el peli oscuro… "¡Diogo, eres un idiota… esta sortija es sólo un formalismo… nuestra sangre nos une ahora… él me pertenecerá sólo a mí, hasta el fin de la eternidad!"…

---

Hades salió del cuarto sumamente serio… miró a sus hombres quienes asintieron… luego miró a Mu, como pidiéndole que continúe con su relato… el peli lila, supuso que podría saltarse lo de la noche y continuó…

¡Muy temprano en la mañana, Diogo salió rumbo a Tierra, según lo que me dijo… Dokko… antes de irse, le dijo a sus guerreros que acaben con nosotros, habló de cortar todos los lazos que ataban a mi príncipe… Shura le acompañó llevándose a la princesa Pandora con él! – al comentar esa parte, todos notaron cómo la mirada de Radamanthys brillo con furia - ¡Alberich tuvo el consentimiento de Diogo para llevarse a Mime a sus tierras, al parecer, a él no tenía porque matarlo, pues como ese guerrero fue el que les alerto de cómo ingresar por las cuevas hacia Giudecca, su premio había sido Mime!

¿Dónde quedan esas tierras? – preguntó uno de los gemelos con preocupación…

¡A medio día de camino de aquí! – respondió Camus - ¡Siguiendo el camino hacia el este… es fácil de llegar!

¡Continúa!... – dijo el mismo gemelo una vez de recibir aquella información…

¡Bueno… luego Krisna se llevó a Shaka al templo que se encuentra próximo… eso es todo lo que puedo decir, mi señor! – concluyó el peli lila… - ¡Aunque si puedo acotar que mi amigo corre mucho peligro con el monje… pues él estoy seguro que quiere matarlo!

Hades pensó sólo un instante… entonces mirando a sus guerreros acotó…

¡Shión y Julián!... ¡ustedes se quedarán aquí, con los jóvenes y con nuestros prisioneros, primo avísale a mi padre donde estamos, que venga con una comitiva para que los lleve a todos a Averno… y a esos malditos, donde dispuso Radamanthys! – al escucharlo, los dos jóvenes asintieron… - ¡Bien!... ¡Kanon irás con Minos a donde se llevaron a tu esposo!... ¡Y tú Saga serás acompañado por Aiacos!...

¡¡¡¡SI!!!! – respondieron los aludidos.

¡Yo también voy a destruir todas las barreras que te protegen, maldito infeliz! – susurró el príncipe mirando la sortija en su mano… - ¡Radamanthys, tú y yo, iremos hacia Tierra… debemos averiguar cómo esta la situación!…

¡Sí! – acepto el peli dorado…

¡Avísale a mi padre, primo… que dentro de dos noches volveré a Averno, solo si es que no logro rescatar a mi pequeño… mientras tanto, que prepare los ejércitos… atacaremos Tierra, y tomaremos el reino si es necesario!... ¡Vámonos!

----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Faltaba camino para llegar a Tierra… de tanto en tanto se detenían para descansar, aunque Diogo había mencionado que su deseo era llegar al anochecer junto con Sein. Pandora se limitaba a guardar silencio y observar a Shun, quien permanecía profundamente dormido, pudo notar que las mejillas del menor estaban muy pálidas… hacía frío por lo que se inquieto, más aún con la idea de que nuevamente haya enfermado… tenía un deseo tan grande de cortar la mano de aquel peli azul que era tan odiado por su hermano… odiaba verlo acariciar al dulce niño que era Shun, así como odiaba saber que ese cochino sujeto hozó tocar a alguien que definitivamente le pertenecía a su hermano.

Cuando nuevamente se pusieron en marcha rumbo al castillo de Tierra, Diogo cobijó mejor a Shun, observo a Shura quien llevaba a Pandora, y volvieron a emprender la marcha… la joven princesa era bien vigilada con el peli oscuro… ella no intentaría nada, deseaba conocer al padre de Shun, quería conocer al monstro que escribiera aquella carta, y permitiera que lastimen a su propia sangre, sin consideración.

Mientras en sueños, Shun vagaba por los bellos jardines de Eliseo… "¡Hades… perdóname!"… no podía sentir la calidez del ambiente, ni lo fragante de las flores… "¡Ikki… te he fallado… nunca fui digno de sucederte!"… miraba a la distancia y notó sombras… luego todo el lugar estaba ardiendo en fuego… apenas y se podía ver algo debido al humo… "¡Cortaré todos los lazos que te atan!"… de pronto pudo sentir la calidez de un abrazó, volteo a ver, la imagen era de una hermosa mujer de larga cabellera verde, sus ojos lo miraban con ternura, e inmediatamente volvía a estar en los hermosos campos Elíseos… sonrió al verla… "¡mamá!"… ella lo beso dulcemente en la frente… y desapareció… "¡Debo hacer algo… no puedo permitir que me venza!"…

¡Descansa, mi pequeño… pronto estarás en presencia de tu padre! – Diogo le hablaba susurrante a Shun, a duras penas abrió los ojos, aunque el frío viento hizo que los cierre nuevamente… - ¡Por cierto… tus guerreros están muertos… ese es el precio de la traición… pero descuida… ya no necesitarás a ninguno!… - la información hizo que el más joven lo viera con miedo… - ¡Nunca voy a dejarte… ni dejaré que me dejes! – le susurró sonriendo…

Shun nada pudo hacer para demostrar su enojo… no tenía fuerzas para hacerlo… tenía deseos de morir, pero algo, muy dentro suyo… le decía… "¡Quizás estén bien… quizás Hades!"… sus fuerzas volvieron a disiparse, cayó nuevamente en los sueños en donde aún tenía a su madre, donde Ikki estaba a su lado, donde Hades lo envolvía en sus protectores brazos… y para su dolor, y amargura… donde su padre… era… Ares…