Me voy a tardar algo con la actualización, aun no me he decidido en algunos detalles, pero los soluciono y lo escribo…
Capítulo 16º: Entre Lealtades y Traiciones
Se habían separado… cada uno con una misión diferente… tanto Hades como Rada llevaban túnicas para resguardarse y así ocultar quienes eran, se habían cambiado con ropas más humildes… no tubo fuerzas ni para reír con la idea de imaginar a su pequeño, haciéndole un puchero por lo sucio y desaliñado que se veía… "¡Espero volver a ver esa sonrisa… maldito Diogo… pagarás si es que veo apagados esos hermosos ojos!"…
¡Mi señor! – Rada había notado que Hades se encontraba perdido en sus cavilaciones… más al escucharlo le prestó toda su atención.
¡Dime!
¡Lo mejor es seguir por el bosque, el camino debe estar lleno de soldados!
¡Esta bien… iremos por ahí! – hablo el príncipe, y siguieron su camino sin mirar atrás…
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Según lo indicado por Camus, ese era el camino que les llevaría a las tierras de Alberich… Kanon miraba a Minos quien estaba muy serio… se preguntaba cómo reaccionaría él… si es que aquel hombre se atrevía a poseer a su esposo… instó a su caballo a acelerar la marcha… faltaba poco para llegar… "¡Solo espera un poco más Mime, estoy en camino!"…
¡Tranquilo amigo… por lo menos sabes que no intentará matarlo! – hablo Minos al ver un dejo de desesperación en los ojos de su amigo…
¡Eso no lo sabré hasta tener a Mime a mi lado! – acotó el peli azul, mirando a su amigo… viendo ya que estaban llegando a ese lugar…
¡Pues más te vale tranquilizarte… he oído que este sujeto…!
¡Si…! – dijo el gemelo menor… - ¡Mime me hablo de él, así que lo conozco bien… no temas, antes que nada soy un guerrero!
¡Lo se, amigo…! – Minos le sonrió brindándole apoyo… él también, a pesar de ser considerado uno de los más fríos, se había dejado llevar por la ira al ver en peligro a su hielito… como le decía de cariño.
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El imponente Templo del Dios Cronos se alzaba ante ellos… habían llegado sigilosamente hasta el lugar… había monjes que se encargaban de la vigilancia… ni Saga, ni Aiacos tenían la intensión de matar a nadie… o por lo menos, a ningún monje inocente… pudieron observar que estos poseían una expresión casi sombría… como, si estuvieran sufriendo por algo… inmediatamente Saga supuso el motivo de esas caras… con ayuda de su compañero, sujetaron a uno de ellos… lo encerraron en una habitación, en donde aprovecharon para ocultarse y el mismo Saga se encargo de interrogar al joven…
¿Cómo te llamas? – dijo serio el peli azul…
¡Shiryu… señor! – era un joven de largos y lacios cabellos negros y ojos azules… que miraba muy asustado a sus captores…
¿Dónde están? – fue lo único que acotó el gemelo mayor…
Shiryu pareció entender a quienes se refería, y su expresión se tranquilizó… e incluso pareció aliviada…
¡El joven Shaka… se encuentra en los calabozos del Templo, señor… si me permite puedo indicarle cómo llegar… puedo guiarlos! – el peli negro sorprendió a los mayores con sus palabras…
¡Te estaría muy agradecido, Shiryu! – hablo el peli azul…
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Simplemente estaba aterrado… Krishna podía ser la misma representación de la crueldad cuando se lo proponía… y en ese instante se lo estaba proponiendo… no sólo lo había usado como si fuera una vil ramera, sino que ahora quería marcar su cuerpo con acero ardiente…
¡¿Te gustaron las caricias de ese sujeto, Shaka?!... ¡Pensé que tú y yo estábamos por encima de toda trivialidad… pero veo que tú te dejaste llevar por los placeres de la carne! – decía el peli plateado mientras removía en el fuego un hierro con una marca… - ¡Tal vez esto te ayude a recordar, quien es tu dueño!
¡Krishna!... ¡Me hablas de dejarme llevar por los placeres de la carne!... ¡No seas sínico… ¿quien se dejó llevar por esos placeres hace sólo unos momentos?… yo me entregué a MI ESPOSO… NO TIENES NADA QUE RECLAMAR! – dijo un tanto exaltado el rubio… estaba nervioso, creía capaz al mayor de marcarlo como amenazaba…
¡Ummm!... ¡Tú esposo… ¿eh?... te casaste con otro, estando comprometido conmigo… eso no es nada honorable! – dijo el moreno sacando el instrumento, y acercándose al rubio…
¡¿Cómo te atreves a hablarme de honor… tú no sabes nada de eso?! – decía el más joven sudando frío… - ¡No hagas eso, Krishna! – murmuró casi sin voz.
¡Ahora ruegas…!... ¡Jura que nunca más vas a dejarme! – hablo malicioso el hombre…
¡Juro… que no me arrepiento de haberme casado con Saga! – Shaka soltó esas palabras sin un asomo de duda, lo que ocasionó que el mayor se enfureciera, cuando estaba por juntar con la piel del rubio aquel metal…
¡Debería aceptar que perdió, monje!... – Saga sujetó la mano del peli plateado… lo miraba con una frialdad que congelaría el mismo sol… y con una fuerza que no pudo ser superada por Krishna, cambió la dirección de aquella marca y se la auto infringió al guerrero de Atlantis, quien empezó a gritar debido al dolor…
¡Saga! – susurró el rubio ocultando con las sábanas, su cuerpo desnudo y lastimado…
¡Shaka… amigo! – Shiryu se acercó al rubio y lo abrazó…
¡MALDITO TRAIDOR…. SENTIRAS LA IRA DE MI LÁTIGO! – vociferó el peli plateado…
¡Quiero ver… quien es el que sentirá la ira de un látigo! – habló Aiacos… tomando de los cabellos al monje, quien aún gemía por la quemadura… - ¡Creo amigo, que sería conveniente irnos… y llevar al joven Shiryu!
¿Ehhh? – el aludido pareció alarmado por esas palabras… más al ver el asentimiento, primero del peli azul y luego de Shaka, termino por asentir él también…
¡Hades dijo… destruir todas sus barreras, ¿verdad?! – murmuró Aiacos amarrando a Krishna…
¡Si!... – Saga no miró a su compañero al responderle, se acercó a Shaka quien inmediatamente se refugió en sus brazos… - ¡Veo que me extrañaste!
¡Idiota!
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Una vez que llegaron a la mansión que le correspondía a la familia de Alberich, este simplemente le ordenó que fuese a darse un baño… lo que obedeció… una vez limpio, encontró unas prendas que supuso debía vestir… suspiró largamente al ponérselas… Alberich entro al cuarto, vio al joven vestido y limpio… sonrió por eso…
¡Noto que me tienes miedo!... ¡Me alegro… así sabrás comportarte! – murmuró acercándose lentamente al peli naranja… - ¡Deberías estar contento… podrás ver a tu señor… gracias a mí! ¡y no perderás la vida, como tus amigos!
Mime oía todo silenciosamente… no sabía que debía hacer, empezaba a inquietarse, en especial cuando Alberich lo volteó para que pudiese observarse en el espejo… luego comenzó a besarle el cuello, y a despojarle de las prendas que hacía un rato se había puesto.
¡No tuve opción… más que unirme con ese hombre! – susurró el peli naranja, mientras lentamente cerraba los ojos…
¡Lo se… descuida… yo borraré todo rastro suyo de tu cuerpo, y de tu mente!
Mime se dejaba hacer sumiso por el peli rosa, en ningún momento ofreció resistencia alguna, es más parecía disfrutar de aquellas caricias, gemía debido al placer que el otro joven le brindaba… rápidamente fueron a parar en la cama… Mime se retorcía de placer, lo que realmente estaba agradándole de sobre manera al peli rosa, quien comenzaba a penetrarle con cierta delicadeza…
Aquellos gemidos estaban taladrando sus oídos… no lo podía creer… "¿Por qué…?"… Minos miraba a su amigo… temía que en cualquier momento irrumpiese en el cuarto y asesinase a esos dos… pero todo acabó y un silencio más incómodo siguió a aquella situación… un silencio solo roto, por unas dulces palabras del peli naranja…
¡Tengo hambre!...
¡Enseguida te traigo algo… no te vistas! – dijo Alberich al momento de salir de la alcoba…
Fue en ese justo momento en el que Minos tuvo que sujetar al gemelo menor… para que este no irrumpiese en la habitación, y le hiciera daño a su esposo…
¡Tranquilo… debes tranquilizarte! – susurraba Minos, aunque él mismo deseaba ingresar a ese lugar y abofetear al peli naranja por su traición.
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Habían llegado a la cabaña sin mucha complicación, Mu salió feliz a recibir a su amigo, Saga pregunto con la mirada a los demás si tenían alguna novedad de Kanon, estos negaron…
¡Descuida amigo, esta a medio día de camino, debió de haber llegado ya… esperaremos a que lleguen para irnos! – hablo seguro Julián…
¿Le has avisado ya a tu tío? – pregunto Aiacos…
¡Sí!... ¡Habrá que esperar, Shión fue en su búsqueda!... ¿ummmm… pero díganme muchachos… quién es él? – Julián se dirigía a Shiryu, a quien en ese momento noto…
¡Ahhh!... ¡El nos ayudó a rescatar a Shaka… creo que son amigos! – susurró Aiacos, más al ver como Mu inmediatamente corría a abrazarlo, supuso que era amigo de ambos.
¡Shiryu… no lo puedo creer, te dejaste crecer el cabello! – murmuró el peli lila, y Shaka sonrió al verlo…
¡Sí… después de lo que pasó, me retiré para servir a los dioses… y fui a parar bajo la tutela de Krishna! – comento el peli negro…
¿De donde se conocían? – preguntó curioso Saga al ver, algo celoso, la confianza con la que se trataban y miraban, no solo Mu, sino su esposo con ese joven monje.
¡Shiryu fue al igual que Mu y yo, uno de los generales de Ikki, amor! – contestó el rubio con una mirada un poco triste… - ¡Después de lo que sucedió se retiró!…
¿Por qué no te quedaste a proteger a Shun, como Mu y Shaka, Shiryu? – preguntó intrigado Aiacos…
¡Su pequeña alteza… y yo no tuvimos mucho contacto… de hecho, cuando Ikki murió yo estaba en las tierras de mi familia, la noticia me desoló… no pude con mi pena, por lo que me refugié en la religión… sentía que le había fallado a mi príncipe… y que no era digno de proteger a su hermano! – contestó el joven con una cierta nostalgia…
¡Entiendo… pues quizás ahora puedas ayudarnos… después de todo, un guerrero, siempre es un guerrero! – acotó Julián…
En ese momento Sorrento salía del cuarto, y fue a refugiarse en los brazos de su esposo, miró con curiosidad al extraño… al igual que lo hacían Camus y Milo…
¡Hola! – fue lo único que dejaron salir…
¡Así que ustedes son las joyas de Tierra! – dijo Shiryu con una sonrisa…
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Podía ver a la perfección como ingería con tranquilidad todo los alimentos que le trajera el peli rosa, veía, que de tanto en tanto le dirigía una que otra sonrisa al mismo, una dulce sonrisa… apretó fuertemente el puño… le dolía lo que estaba viendo… "Entonces, solo fingías conmigo"…
¡Toma…! – dijo dulce el oji naranja al pasarle un baso de jugo a su amante… quien sonrió y lo bebió gustoso…
Debía aprovechar ese momento, Alberich se había dormido… ni siquiera desconfió de la bebida que le pasara, y tampoco notó que en esta había colocado un influjo para que se durmiera… agradecía a Mu, que siempre les proveía de esas sutiles armas… ahora debía huir… conocía demasiado bien al guerrero como para saber, que esa mansión sería su jaula… y que la promesa de ver a su príncipe era sólo un cuento… es más no dudaba que lo usaran para chantajear a Shun, y eso definitivamente el no lo permitiría… se había puesto una camisa, y cuando buscaba unos pantalones simplemente se sintió arrastrar y lanzar hacia la cama nuevamente…
¡Alberich! – susurró un poco asustado…
¡Veo que no me crees… realmente disfrute tenerte entre mis brazos… sabes que no te haría daño… y sin embargo, quieres huir… aún sabiendo que sólo yo puedo protegerte! – la frialdad en la voz del peli rosa, le hizo temblar de miedo…
¡Si ya lo sabías… ¿Entonces por qué? – susurró el menor…
¡Quería ver hasta donde llegabas… veo que te has convertido en todo un guerrero, capaz de hacer lo que sea por su señor… jajaja aunque tu sumisa entrega fue por otro motivo… ¿verdad?! – cada palabra parecía revelar lo que en su interior guardaba el más joven, se odió por ser un libro abierto para Alberich…
¿Qué harás conmigo? – dijo sin apartar la mirada…
¡Ya te dije, que serás mi esposo… y en lo que respecta a ese bastardo… no te hice daño, por que quiero que en un futuro sea a mi heredero a quien guardes en tu vientre… mientras tanto… descansa tranquilo, Mime… que la poción que mezcle con tu comida debe estar por hacer efecto… no será doloroso para ti… pero te liberará de esa molesta carga! – Alberich sonrió al ver la expresión de espanto en la cara del menor, quien inmediatamente intentó dirigirse hacia el baño…
¡Suéltame… ¿Qué me diste?! – Mime intentaba por todos los medios soltar el agarre del mayor… pero sin éxito.
¡Sólo quédate quieto y espera a que pase! – murmuró con malicia el mayor…
"¡No!"… ¡Kanon! – dijo casi sin voz…
¡Parece que él no esta aquí!...
¡¿Ah No?! – Kanon había entrado rompiendo una de las ventanas seguido de Minos, Alberich intentó defenderse de su ataque, pero no fue tan rápido… Minos ayudó a Mime, quien inmediatamente se dirigió al baño y comenzó a vomitar todo lo que había comido… tenía en su rostro una expresión de angustia que hizo que el peli azul se pusiera más furioso… - ¡El antídoto… Ahora!
¿Y si me niego? – dijo malicioso el otro guerrero…
Kanon miró a Minos, quien asintió y cerró la puerta del baño… y acercándose al oído del peli rosa, le susurró…
¡No sabes lo excitado que estoy… eres muy hermoso, caballero!
¡No!...
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Shun podía sentir la calidez que solamente Tierra podía brindarle… pero la angustia de haber provocado la muerte de sus amigos, no lo dejaba en paz… no quería perder las esperanzas, aunque tampoco podía engañarse… los guerreros de Diogo eran capaces de mil atrocidades… sus amigos definitivamente estaban en una situación difícil… sin embargo tenía que admitir, que él no estaba mejor… "¡Padre!"… no tenía ni la más remota idea de lo que le esperaba… sólo sabía una cosa… sea lo que fuere, su padre, como siempre, no iba a ayudarlo.
Pudo percibir que unos caballos se les aproximaban… le dieron la bienvenida a Diogo y a Shura, y preguntaron por él… Diogo les aseguró que estaba simplemente muy cansado… y esos hombres se ofrecieron a escoltarlos ante la presencia de su padre.
¿Cómo fue la batalla? – preguntó Shura para romper el silencio que comenzó a reinar… Shun se alertó ante esa pregunta…
¡Los de Averno vencieron, señor!... ¡Todos estaban demasiados sorprendidos por ver al Rey Ares al frente de su ejercito! – comentó uno de los hombres… - ¡Su padre fue herido, su alteza… por un guerrero llamado Osiris!
Shun sintió cómo aquella noticia dio como resultado, que Diogo se tensara y aumentara su agarre hacia él…
¿Y cómo esta mi padre?
¡Bien señor… también los espera en el castillo!
Después de eso, ya nadie pronunció palabra… la princesa, también demostraba su cansancio debido al largo viaje, pudo ver que a la distancia se alzaba el castillo donde su joven cuñado había pasado su niñez… se preguntaba cual sería la apariencia del rey de esas Tierras… las palabras de su padre resonaron entonces en su mente… "¡Tú serás quien decida… que haré con él!"...
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Iban a todo lo que daban sus caballos… Hades conocía bien aquellos bosques… los había recorrido tantas veces en el pasado… definitivamente llegaría hasta el castillo, debía averiguar lo acontecido con su hermana y con Shun… eso realmente lo perturbaba… lo atormentaba la imagen de la sangre en las sábanas…"¡Maldito Diogo!"…
También estaba un poco preocupado por la suerte de Shaka y de Mime… esperaba que tanto Saga como Kanon, los hayan podido rescatar sanos y salvos… volvió a mirar el camino… otro con el que quería arreglar cuentas era con Sein…
¡Mi señor! – Radamanthys lo sacó de sus reflexiones…
¿Qué ocurre?
¡Es mejor que de aquí en adelante, vayamos a pie!… - Rada desmontaba el caballo…
¡Tienes razón amigo… es lo mejor!… - Hades también bajo de su caballo… los dejaron sueltos y siguieron su camino a pie…
Ninguno hablo mientras continuaban con su misión… ambos tenían firmes metas que cumplir… Radamanthys la venganza… y Hades, rescatar a Shun… lo de Diogo vendría por añadidura…
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La noche estaba empezando a caer… hacía frío, pero su esposo lo cobijo con una manta… se sentía un poco débil… pero por lo menos estaba bien… su pequeño estaba bien… busco con la mirada al culpable de su mal estar… no tenía mejor aspecto… le daba algo de rabia… pero… estaban a mano ahora… tímidamente levantó la mirada… se notaba serio… no habían hablado aún… suspiró resignado… su matrimonio estaba acabado…
¿Te sientes mal? – murmuró el peli azul…
¿Me odias? – susurró el peli naranja, sin mirarlo…
¡No! – Mime miró el rostro del mayor, este no le dirigía la palabra, miraba al frente seriamente…
¿Y… dime por qué? – susurró el menor…
¿Ehh? – por fin Kanon bajaba la mirada hacia el menor…
¿Por qué se ilumina esa cueva? – preguntó con timidez mirando al mayor…
¡Cuando esto pase… te lo mostraré!… - dijo con una sonrisa el gemelo menor… luego lo abrazó con mayor fuerza… su corazón casi deja de latir cuando asustado Mime lo había llamado… al mismo tiempo que una felicidad completa lo embargaba… temía tanto que su pequeño realmente no lo amara, que de ser por él, se habría quitado la vida debido a la agonía de que su amor no sea correspondido… aunque, la verdad era otra… la verdad era que de ser cierto, él hubiera esclavizado a su esposo… lo hubiera encerrado con llave… le obligaría a amarlo, sin oportunidad de réplica… marcaría su cuerpo y su alma con su deseo… y frente a sus bellos ojos, mataría a ese desgraciado que había osado meterse entre ellos… sonrió ante esos pensamientos… - ¡Perdóname… yo realmente dude de ti!
¡Descuida… yo, debí ser más fuerte… la verdad es que temí que fuera violento conmigo… y que eso…! – Mime pareció proteger su vientre con sus manos debido a ese pensamiento… - ¡Aunque como siempre, Alberich ya había leído en mis pensamientos… y se encontraba ya, a tres pasos delante de mí!
¡Tranquilo… ahora va a estar a varios pasos, pero detrás de ti!... ¡Descansa, mi pequeño… aún falta para llegar! – Kanon besó la frente del menor… Minos sonrió ante la escena… si que la pequeña zanahoria se había robado el corazón de Kanon de Géminis…
¡Mejor estate quieto… no querrás que tu nuevo señor se enfade, y te de de probar de lo mismo, ¿o sí?! – Minos hablo con malicia a Alberich quien estaba atado, montado junto a él en el caballo… - ¡¿Me pregunto que hará Diogo ahora que su estratega esta con nosotros?! jajajaja
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¡Y esa es la situación, Tío! – Julián le había explicado con lujo de detalles a Ares todo lo acontecido, hacía apenas unas horas, de las que él y una pequeña comitiva habían llegado… los prisioneros ya estaban siendo escoltados a Giudecca… los guerreros de Shun también se estaban disponiendo a partir… ellos sólo esperaban ya, la llegada de Kanon, Minos y esperaban que Mime viniera con ellos…
Habían pasado por lo menos unas dos horas más de espera… Saga estaba sumamente nervioso… los guerreros de Shun ya habían partido junto con Aiacos… Julián, Ares, Shaka y Shiryu esperaban la llegada de Kanon y Minos… Shiryu se había quedado por tener también conocimientos médicos, ya que consideraron que Mu aún estaba muy lastimado, y era preferible que regrese junto con Shión… pues en Giudecca podrían atender mejor las heridas de Milo, quien de todos los guerreros era el que en peor condición estaba…
Cuando sintieron que se aproximaron unos caballos, todos se pusieron alertas…. Más al ver a su gemelo, con su esposo en brazos, Saga no lo aguantó más y salió a su encuentro…
¡Hermano, me tenías preocupado! – soltó el gemelo mayor…
¡Aquí estamos Saga… y trajimos a alguien con nosotros… le debemos a él, el que hayan estado a punto de entrar a Giudecca! – dijo amargo Kanon mirando en dirección a su prisionero…
¡Ya nos encargaremos de él… ¿Estas bien Mime?! – pregunto a su cuñado, un poco preocupado el peli azul, al ver su extrema palidez…
¡Estamos bien, Saga… gracias por preguntar! – susurró bajito el menor…
Kanon sonrió al notar que su hermano no había notado la indirecta… bueno ya se lo explicaría luego… en seguida saludaron a Ares, y Mime fue a refugiarse en los brazos de Shaka…
¡Es hora… todos debemos volver!... ¡Esperaremos a mi hijo en Giudecca! – hablo con firmeza el Rey…
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Lentamente iban ingresando al castillo, unos guardias abrieron las puertas que le daban paso al salón del trono, donde se podía ver a Sein ansioso esperando a su hijo… Shura traía un poco más atrasada a Pandora… aunque al ver las puertas abiertas ella logró notar al que supuso sería Sein, el padre de Shun, a su lado estaba otro corpulento hombre, lo reconoció inmediatamente como Arles, y a su otro costado, una mujer de largos cabellos lilas… notó también algo extraño… más sólo estaría segura viéndolos más de cerca…
¡¿Qué le sucedió a mi hijo, Diogo?! – Sein noto la palidez de su hijo, además de percibir las prendas que portaba…
¡Me temo que sus secuestradores no lo trataron como se trata a la realeza, su Majestad! – hablo maliciosamente el príncipe de Atlantis…
¿Dónde están sus guerreros? – volvió a preguntar el rey, al notar que sólo una mujer acompañaba a Shura…
¡Creo que ellos murieron, mi señor, nada pudimos hacer con mis hombres para salvarlos…!
¡MENTIRA! – Pandora simplemente no podía dar crédito a sus oídos, cómo podía existir alguien tan sínico… - ¡POR QUÉ NO LE DICES LA VERDAD MISERÁBLE… ¿QUÉ CLASE DE PADRE ES USTED, SABE LO QUE LE HIZO ÉL A SU HIJO?!
Mas Pandora no pudo seguir hablando, pues Shura le tapo con su mano la boca… miró serio a Diogo, quien en ningún momento se mostro tenso por las palabras de la mujer…
¡Incluso en estos momentos, mujer, deseas defender las atrocidades de tu padre!… - habló casi victorioso el peli azul… - ¡El deseo de Ares hacia mi prometido, lo habrá saciado muchas noches, mi Rey… lo encontré atado, sumamente asustado… por lo que me decía cuando fui a rescatarlo… entiendo que ese tal Osiris y Ares, le hicieron pasar…! – calló sus palabras con la angustia dibujada en su faz… - ¡Lo que le hicieron no tiene nombre!...
Sein ardía de la ira, y la desesperación… corrió a abrazar a su pequeño, el cual abrió los ojos cansado… entonces Sein vio aquellas esmeraldas tan dolidas, tan cansadas… tan… tan opacas, que deseó la cabeza de Ares y de ese tal Osiris en ese justo momento… Pandora miraba la escena atónita… aquella influencia que desde la distancia había visto, iba en aumento… y luego descubrió la fuente… "¡Bruja!"…
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Pandora fue llevada a un cuarto que serviría para su prisión, pues a pesar de las sugerencias de Arles y de Saori, Sein no creyó conveniente enviar a una princesa a una mazmorra… "Eso no es correcto, y menos tratándose de una sacerdotisa"… pensó el rey, dirigiéndose luego al cuarto de su hijo… él mismo se había encargado de bañarlo, y vestirlo…
Shun no pronunciaba ninguna palabra, se dejó bañar y vestir por su padre, lo miraba sin mirarlo… eso hería al mayor… notó las lesiones en sus muñecas, y la cicatriz en la mano derecha de su pequeño… se odio por no haberlo protegido… por haber permitido que pase tanto tiempo con esa genta…
¡Tal vez deba vengarme de esa gente con aquella mujer! – susurró el rey con el odio resplandeciente en sus pupilas…
"¡Tal vez deba vengarme de esa gente con aquella mujer!"… aquellas palabras llegaron hasta el lugar en donde su mente se refugiaba de esa agónica realidad… "¡No… qué dices padre… con Pandora!"… Shun se removió entre los brazos del mayor, lo que ocasionó que Sein lo acomodara en la cama, le miró tierno, acarició su rostro… lentamente pudo escuchar que su pequeño susurraba, casi inaudible… para que sólo él pudiera oírlo, y no Saori quien también los observaba desde la puerta…
¡Padre… acaso te ha segado tanto el dolor… condenaste a geste inocente a morir… mientras bebías de la misma copa… con los asesinos de tu adorado Ikki… mientras… admitías que mi lecho, lo comparta con quien lo ejecutó! – Shun apenas y miraba esos azules ojos de su padre… el mayor no podía creer lo que parecía delirar su hijo menor… pero su mirada casi vacía… perdida y sumamente angustiada, le decían que debía escucharlo… - ¡Pequé… pues le pertenecí a quien atravesó su espada en el pecho de mi hermano!
Shun simplemente no pudo decir más… pues en ese momento Diogo ingresó en el cuarto…
¡Suegro… es mejor que mi prometido descanse! – Diogo hablaba con tal autoridad, y una seguridad que hizo que Sein se inquietara… más supo disimularlo bien… al ver nuevamente cómo los ojitos de Shun volvían a cerrarse.
¡Tienes razón, Diogo… yo también debo descansar! – dicho esto Sein beso la frente del menor y salió del cuarto…
¡¿Aún no te haz podido meter en su lecho Saori?! – preguntó molesto Diogo por haber permitido que pase tanto tiempo con Shun…
¡No es tan fácil… ese hombre sólo tiene pensamientos para su esposa muerta… además, la preocupación por tu pequeño, no me daba oportunidad de nada! – dijo con disgusto la mujer…
¡Supongo… ¿trajiste lo que te pedí?! – murmuró esta vez con una sonrisa el peli azul…
¡Claro, hermanito… esta tan débil que no será problema de que surta efecto… le diré a la servidumbre que es incienso… mientras más aspire su aroma, más rápido olvidará todo! – hablo la mujer sacando unas hierbas…
¡Si él no cae en tu lecho… mataré a Sein… jajaja… bueno yo no… el propio Shun ordenará que lo maten! – Diogo soltaba cada palabra con malicia… - ¡Así que con esto… te volverás más sumiso para mí pequeño!
¡Recuerda lo que me prometiste, hermano! – hablo la mujer con una voz muy fría…
¡Si… si me entregas su corazón, hermanita… el primogénito que me brinde… será tuyo! – cuando terminó de hablar Diogo se acercó al más joven, comenzó a besar sus labios… mientras que su hermana colocaba en el recipiente su incienso, y le prendía fuego, sólo superficialmente, no deseaba que se prendiera por completo… sólo lo suficiente como para que se consuma lentamente dejando escapar su aroma…
¡Debes mantenerlo débil, hermano… sólo funciona en cuerpos débiles… es por eso, que tanto tú como yo, seremos inmunes a su influencia! – Saori se dirigía a su hermano, sonrió al ver cómo este acariciaba con deseo la suave piel del menor, mientras le besaba el cuello…
¡Sal! – ordenó el peli azul…
¡Sein se dará cuenta, así que mejor espera a mañana… mi padre pedirá que para salvar su honor, se casen inmediatamente! – Saori murmuró divertida esas palabras… le gustaba ver a Diogo desesperado…
¡Ya me voy…! – dejó escapar el príncipe con un tono de disgusto… mientras seguía acariciando esa delicada piel que lo enloquecía… - ¡Ahora me perteneces sólo a mí!
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Al fin, su recorrido los había llevado al destino… el castillo de Tierra, donde moraba Sein, se alzaba frente a ellos… había mucha vigilancia… por lo que sabían no iba a ser nada fácil entrar… más rápidamente se hicieron eco de los rumores, y pudieron tener la certeza de que tanto Shun como Pandora se encontraban ahí.
¡Debemos entrar! – murmuró el príncipe de las tierras heladas de Averno…
¡No desespere, alteza… entraremos! – Radamanthys rápidamente se hizo de un nuevo disfraz… y haciendo uso de toda la información que le había dado su primavera del castillo, supo a la perfección el lugar por donde podían ingresar…
No tardaron en recorrer aquellos pasadizos que eran de conocimiento únicamente de los más fieles de la corona… como bien les habían asegurado los guerreros de Shun… una vuelta a la derecha, seguir las escalaras… casi nadie iba por ahí… se notaba por las telas de araña… por fin, llegaron a los pasadizos que daban a los cuartos… uno a uno fueron observando por las aberturas en las paredes que supusieron eran ocultadas por los cuadros… en una de ellas pudieron escuchar algo que dejó mudo al peli oscuro…
Escucharon a la perfección las palabras de la hermana de Diogo, con respecto a que harían que Shun olvide todo, y también eso de entregar a su primogénito por el amor del príncipe menor… Hades apenas y se pudo contener al ver al cretino de Diogo besando a su esposo… más lo que hizo que se contenga, fue justamente que Radamanthys le hizo entender que debían poner a salvo a su hermana… y a Shun, ahora Diogo estaba con él… aunque se tranquilizó más cuando el peli azul apartó sus cochinas manos de su niño… y salió.
¡Debo entrar!
Al salir los príncipes de Atlantis de la habitación… dos jóvenes mujeres se quedaron en el cuarto a velar por el sueño del niño, siguiendo las estrictas órdenes de Saori…
¡Demonios!
¡Mi señor, por lo menos esta bien… lo sacaremos de aquí… antes debemos encontrar a su hermana!
¡Si!...
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Cuando lo vio entrar a la habitación, se puso nerviosa… y es que en el fondo sabía que vendría… se le quedó mirando por un largo rato, sin decir una sola palabra… pero después simplemente suspiró y por fin soltó…
¡Tal vez deba vengarme contigo por lo que le hicieron a mi hijo! – Sein la miró con una frialdad que ella no había experimentado jamás…
¡Hágalo… pero lo único que ganará será mi desprecio… aunque supongo… que quien vive con el desprecio de su único hijo vivo, no le importará vivir con el de alguien más! – soltó Pandora, devolviendo la misma frialdad que recibió…
¡Yo no desprecio a mi hijo… daría la vida por él!
¡Que ironía, habla de amor quien le dijo a su único hijo… que esperaba que pudiera vivir con la muerte de los soldados en la batalla que usted propició, así como lo había hecho con la de su propio hermano! – el tono de voz de la princesa era sumamente sarcástico - ¡No me haga reír!
¿Pero de que carta me estas hablando, niña? – dijo confundido Sein.
¡De la carta que envió para retarnos para el enfrentamiento en los límites de Atlantis… mi her… mi padre, me dijo que era su letra! – acotó la joven…
¡Jajaja… pero si fueron los de Averno quienes nos retaron a ese enfrentamiento… la carta me la dirigieron a mí! – murmuró el Rey…
¿Ummm?... – Pandora lo miraba incrédula, al igual que lo hacía Sein… más los dos vieron en la expresión del otro, que ambos decían la verdad…
¡Creo que caímos en una trampa… y que el único perjudicado fue mi hijo! – susurró Sein con angustia en su mirar…
¡También lo pagaron Shaka y sus amigos… ellos habrán encontrado la muerte, más fue a manos de los hombres de Diogo… siguiendo sus órdenes! – comentó la mujer, sus palabras llamaron la atención del hombre…
¡Tú y yo, jamás hablamos… ¿me entiende?! – la joven asintió… Sein iba a retirarse, más se detuvo al oír las palabras de la joven peli oscura…
¡Mejor vaya a dormir con su hijo, mi señor… así se asegurará de que nadie más lo lastime!
¡Mejor tome esto entonces… aunque le advierto que hay guardias afuera… pero por su seguridad… supongo que es mejor que tranque el cuarto desde adentro! – Sein le entregó la llave de la habitación… la joven lo miró, sonrió… y en un ágil movimiento le robó un delicado beso al rey… quien sólo por un instante se sorprendió… luego se marcho…
¡Ummm… Saori… acabo de romper tu hechizo!
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Esa noche, Shun sintió a su padre, como hacía tanto que no lo sentía… de hecho… se sentía tan bien… y al mismo tiempo, terriblemente mal… esperaba que su padre no lo hubiera escuchado hacía un rato, cuando le contó todo… pues Diogo había sido muy claro en su amenaza antes de irse… "¡Si le dices la verdad a tu padre… lo mataré!"… el peli azul le abrazó con más fuerza… al entrar al cuarto había ordenado a aquellas sacerdotisas que se larguen… él cuidaría a su hijo… además… debía pensar… por primera vez en años, sentía su mente totalmente lúcida… como si hubiera despertado de un muy largo sueño… o… más bien, de una larga pesadilla… se sentía liberado y capaz de discernir… todo desde ese… "me beso"… "¿Qué haré… siento que soy prisionero en mi propio castillo… cuando permití que todo se me saliera de las manos?"…
