Gracias por sus reviews, bueno aquí les dejo otro capi… ahhh tengan paciencia… ya falta poco para que todo se arregle…
Capítulo 17º: Intensiones
Despertar en los brazos de su padre, fue con algo con lo que ya hacía mucho tiempo había dejado de soñar, por lo que supo de inmediato que si era su padre el que estaba a su lado. Sein acariciaba cariñosamente los cabellos de su hijo, había apagado aquel incienso que dejara Saori, realmente le disgustaba su olor, y parecía que a Shun también, toda la noche la había pasado pensando en la mejor manera de salir de esa situación tan riesgosa sin poner en peligro la vida de su pequeño…
Shun buscó calor en los brazos del mayor… olía a Ikki, su padre… se sentía tan bien, era como sentir a Ares… abrió cuidadosamente los ojos, intentando centrar la mirada en el peli azul que lo cobijaba en sus brazos…
¡Padre! – susurró tan bajo que apenas fue escuchado por el mayor…
¡Estoy aquí… perdona mi pequeño… no pude defenderte… yo…! – Sein sentía impotencia, primero los de Averno, junto a ese bárbaro de Osiris, y después Diogo… cuantas atrocidades debió de haber sufrido el último regalo de amor de su bella Mel…
¡No padre… no hay nada que perdonar… se defenderme sólo… lo que pasó fue sólo un descuido, pero estaré bien! – Shun habló tranquilamente mientras con algo de dificultad se incorporaba, miró el rostro del mayor, y vio algo diferente en él… sonrió por eso, era extraño, hacía tanto que no percibía eso… parecía… - ¡Amo a Ares padre… pero el nunca podría ocupar tu lugar…!
¡Mi pequeño… hijo mío! – el peli azul abraza con fuerzas a Shun… le sentía tan indefenso, y a la vez fuerte, igual a aquella vez en que lo reconoció como tan fuerte y orgulloso como su Ikki, cuando notó que él, sin importar las circunstancias, jamás retrocedería.
¡Padre, pase lo que pase… síguele la corriente a Diogo… estamos en desventaja aquí… debemos esperar a mi esposo, el…! – Shun miraba al mayor, más este le hizo callar…
¡Ese no es tú esposo… es un bandido que te arrebató de mi lado… los del reino de Averno son nuestros enemigos! – Sein dijo eso tan frío que al pequeño se le congeló el corazón…
¡Tú padre tiene toda la razón, mi amor! – Diogo había ingresado a la habitación, Shun sintió estremecer todo su cuerpo, cuando aquel infeliz rodeaba su cintura - ¡Ese tal Osiris no es más que un delincuente que se aprovecho de ti… ¿no es así suegro?…!
¡Si… no voy a permitir que vuelva aponerte un dedo encima, yo mismo me encargaré de destruir todo ese maldito reino! – Sein salía del cuarto, aunque el menor notó, una, casi imperceptible, mirada.
¡Tú padre está de mi lado, mi vida… esta tarde me dará tu mano en matrimonio, y a mas tardar esta noche sólo me pertenecerás a mí! – Diogo besó el cuello del menor, y en un susurró acotó… - ¡Lo mataré si intentas algo… sabes que soy capaz!
"¡Pase lo que pase… síguele la corriente a Diogo!"… el menor no hizo nada para evitar que el peli azul besase su cuello, ni cuando tomó sus labios en un demandante beso… "¡Voy a acabarte, Diogo… sé que mi padre me apoya a mí!"…
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Las palabras de Sein le quemaron los tímpanos… "¡Y se hace llamar su padre… maldito!"… Hades a penas podía contenerse, pudo ver cómo su esposo era manoseado por aquel a quien ya le tenía jurada una muerte muy dolorosa… Radamanthys lo tenía fuertemente sujetado, de no ser así seguramente habría traspasado ya ese muro para acabar con Diogo…
¡Su alteza, recuerde a su hermana, aún no damos con ella!
¡Si no quita sus manos de él, lo mataré ahora…!
La vos de Saori lo alertó, al parecer le informaba a su hermano que debía ir junto a su padre… pues este ya estaba conversando con Sein, Diogo beso nuevamente a Shun antes de retirarse… Hades relajó su cuerpo, por lo que Radamanthys disminuyó la fuerza de su agarre… vieron a la peli lila encender algo y colocarlo cerca de donde se encontraba Shun, para luego acotar que con esas yerbas dormiría todo el día…
Hades notó que Shun se incorporaba en el lecho a duras penas… la mujer lo miró con un odio que al fin el peli verde pudo contemplar, y por lo que vio Hades, el menor no se lo esperaba…
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Pandora estaba intranquila… aunque había roto el hechizo que cegaba a Sein este aún odiaba a su familia… es más, odiaba a su padre, pero noto el motivo, nomás de verlo contemplar al pequeño, cuando recién habían llegado… "¡Celos… mueres de los celos… supongo que Shun te hizo notar muchas veces, y en especial en aquella ocasión, que amaba a mi padre!"… la peli oscura sonrió ante esa imagen… "¡Pero Shun no ama a mi padre, más que a ti… tonto, tengo que salir de aquí… esa brujita… yo me desharé de esa mujer!"… Pandora comenzó a revisar la habitación en donde estaba encerrada… ella no era una simple doncella en peligro… no, ella era la sacerdotisa de Cronos… además de ser una guerrera, digna hija de Ares y hermana de Hades… estaba segura que en aquel lugar, debía haber alguno pasadizo.
¡Hermano… se que estas por aquí… ven pronto y rescata a tu pequeño…! – susurraba la mujer mientras se acercaba a las puertas para intentar oír algo que le indicara la situación reinante…
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Hades vio a su pequeño dormido, le inquietaba todo lo que había presenciado, Saori realmente odiaba a Shun, y fue su influencia la que por tantos años le había bloqueado los recuerdos de la muerte de Ikki… es por eso, que lo atormentaban sus pesadillas, no lo había olvidado porque era pequeño, sino por la influencia de esa mujer, sus sueños querían hacer que él recuerde, algo que no debió olvidar… aunque también le sorprendieron las palabras de su niño… "¡¿Si tanto amabas a Ikki, por qué lo dejaste morir… o era a Hades a quien amabas?!"… y después ya no supo más… la vio acercarse al menor y acariciarle el rostro, vio que le susurró algo al oído, y después sonriendo maliciosamente se retiró…
¡Shun! – Hades no soportaba esa lejanía… más sentir a Rada acercarse, pues hacía un buen rato se había ido, le alertó…
¡La hallé! – ambos jóvenes se sonrieron… aunque rápidamente el rubio cambió su expresión - ¡Esa habitación esta un poco distante… y no se cómo la vamos a sacar de ahí… habrá que esperar a que anochezca!
¡No tengo tanto tiempo! – murmuró el peli oscuro apretando los puños.
¡Descuide, mi príncipe, si osa volverle a poner un dedo encima, le prometo que yo mismo le ayudaré a destruir estas paredes! – Rada habló casi sin pensar, entendía la frustración de su amigo y compañero, si su primavera estuviera en esa situación, ya habría cometido unas cuantas estupideces…
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Habían llegado a Giudecca hacía unas horas, inmediatamente después de hacerlo, los ejércitos empezaron a ser dispuestos, como lo había pedido Hades… Julián ayudaba a su tío en todo lo que pudiera serle útil, mientras que Shión y Mu se encargaban de curar a Milo, y de cerciorarse de que todo lo relacionado con el embarazo de Mime estuviera bien…
Los guerreros guardianes de Shun se sintieron dichosos de ver vivo a Afrodita, aunque los embargó la tristeza de que haya perdido a su bebé… sin embargo, la endereza que demostraba los llenaba de valor… Afrodita se sintió morir al perder a su bebé… pero a su entender, había perdido a dos bebés, y eso se lo dijo a su esposo… pues Shun le había robado el pensamiento desde la primera vez que lo vio, él era su bebé, su niño, a pesar de ser sólo unos años mayor que el pequeño… le había prometido nunca dejarlo… y ahora no estaba a su lado.
Shaka por su parte ayudaba a los generales de Hades en todo lo referente a posibles puntos a atacar si fuera necesario irrumpir en el castillo para rescatar a Shun… el rubio estaba muy preocupado, pues sabía que ahora que Diogo tenía al menor, les iba a costar mucho recuperarlo, además, considerando que en el Castillo el único que podría ser aliado del príncipe era su padre, él sabía bien, que el rey jugaba sus piezas a favor de Diogo. Otro que ayudaba en los planes, era el recién ingresado Shiryu, incluso Ares se quedó impresionado por lo astuto que era ese joven, no por nada era el estratega guerrero del príncipe Ikki… cuando la reunión se había acabado Shiryu iba de salida junto a Shaka, cuando el rey le llamó la atención…
¡Shiryu, ¿verdad?! – Ares se acercó a ambos peli largos…
¡Sí su majestad! – el joven hizo una reverencia ante el hombre, y luego miró a Shaka alejarse por que su esposo le indicaba que debían irse… - ¿En qué le puedo ser útil?
¡Me parece increíble que Sein le haya permitido alejarse de sus fuerzas… pudo pertenecer a la guardia de Shun, le sería de mucha ayuda! – Ares miró con cierto disgusto al joven cuando lo viera por primera vez… podía acordarse de su imagen en algunas batallas en las que Ikki participara, además de otras informaciones que le brindara uno de los espías que vigilaba al antiguo prometido de su hijo.
¡El Rey Sein quedó muy afectado por la pérdida de su primogénito… además yo era un guerrero, en un principio él decidió que los acompañantes de su hijo menor fueran personas tan delicadas cómo él! – fue la respuesta del joven, se sintió inquieto, la mirada del mayor era examinadora y fría…
¡Ya veo… aunque… supongo que a usted lo que más le afectó fue la muerte de su príncipe…! – murmuró el peli oscuro mayor…
¡Si… Ikki a más de mi príncipe era mi…! – empezó a decir el menor, más las palabras de Ares lo dejaron atónito.
¡Amante!... ¡Si, se que Ikki tuvo dos amantes… así cómo sé que se fue a sus tierras en aquel tiempo debido al dolor que le causara la naciente relación de Diogo con su príncipe! – Ares lo había dicho, aquella espina le molestaba demasiado… el joven en su presencia palideció… más luego de tomar aire miró a los ojos al rey…
¡Ikki y yo fuimos ante todo, amigos… lo de amante me queda muy grande, aunque yo estaba dispuesto a serlo… lo que pasó entre él y yo, fue efecto de juegos y algo de alcohol, se lo aseguro! – Shiryu se disponía a salir, se sentía avergonzado… y no era para menos, ese era el motivo por el que no había estado aquella tarde cuidando de su señor, y ese era el motivo por el que como los demás no toleraba al pequeño… le pareció más fácil culparlo a él, que culparse a sí por aquella tragedia.
¡Lo siento, no soy quien para juzgarlo… espero que ahora sí se sienta bien para proteger a mi niño! – acotó el rey sin apartar los ojos del joven…
¡Ese niño le pertenece al Rey Sein… más… yo ayudaré a que este a salvo… "¡Se lo debo a Ikki!"… - dicho esas palabras Shiryu dejó al rey y se marcho, cerrando la puerta tras de sí…
¡Nada mal… impertinente y valiente!... – murmuró el rey cerrando los ojos… sus pensamientos estaban con Pandora, su hija estaba tranquila… eso era bueno, Hades no estaba tan bien… y Shun… - ¡Tranquilo pequeño… pronto volverás a casa… "¡Sein es tu ultima oportunidad… espero que falles, así Shun no dudará en volver a mi lado!"… aunque, por la felicidad de esa joya, espero que lo hagas bien esta vez!
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Se sentía algo frustrada pues no había encontrado la forma de escapar de aquella habitación, a no ser que utilice la puerta, la cual justo fue tocada en esos momentos, ella se acercó recelosa, hasta que la voz del rey de Tierra le pidió que le abriese… Pandora así lo hizo, una vez que lo vio dentro este se dirigió a ella respetuosamente, no sin antes indicar que comiera los alimentos que él le había traído.
¡Espero que sea de su gusto! – hablo el rey al verla examinar los alimentos… dudo un momento más después decidió comerlos…
¡Gracias! – la joven comía lentamente sin perder de vista a Sein, quien también no perdía detalle de ella…
¡Usted es sacerdotisa de Cronos… ¿Cómo lo permitió su padre?... Nunca había conocido a una sacerdotisa de Cronos… sólo conozco sacerdotisas de Hécate! – dijo el rey tomando asiento en un diván.
¡Era mi deseo… y mi padre siempre los cumple! – respondió la joven sin prestarle mucha atención.
¡Lo considero un desperdicio… es una mujer muy bella, debe tener más de un admirador a sus pies! – acotó Sein mirando por la ventana y observando la habitación en la que había sido encerrada la princesa…
¡Gracias… Usted también es muy atractivo aún, mi señor… debió volver a casarse! – acotó la peli oscura notando que afuera, tras las puertas había alguien escuchando su conversación…
¡Eso haré! – respondió escueto el hombre…
¿Cómo? – aquel comentario descolocó a la princesa de Averno, miró al Rey quien también notó que estaban siendo escuchados y le pidió con un gesto que no dijera nada…
¡Me casaré con la princesa de Atlantis Saori… lo haré esta noche… y mi hijo Shun hará lo mismo, pero con Diogo dentro de cinco días! – Sein se lo decía seriamente, la joven lo miraba espantada… más al notar cómo el mayor se le acercó ahora indicándole que hablara pero señalándole la puerta…
¡Shun ya está casado con mi primo! – dijo la joven con tono molesto ya teniendo al hombre frente a ella…
¡Ese sinvergüenza nada tiene que ver con mi hijo!... ¡era necesario tiempo por eso acepte la boda!... ¡Mi yerno acabará con él, y no será más que un mal recuerdo para Shun!... ¡Confiaré en usted y en su padre, debe huir!... ¡Y tú te convertirás en mi esclava, pienso regalarle a mi bella prometida tu reino!... – Sein le había dicho todo aquello a la princesa quien lo miraba sorprendida, más ella asintió - ¡Aproveche esta noche… debajo de esta alfombra hay un pasadizo sígalo, mi caballo la estará esperando!... ¡Mañana me divertiré contigo, Saori desea que le regale tus cabellos jajajaja y no le negaré nada a mi nueva esposa!
¡Es usted un idiota! – acotó la joven con una sonrisa… - ¡Gracias!
Sein salió del cuarto, nadie se encontraba ahí, por lo que él se dirigió hacia los aposentos de su hijo, no sin antes ordenarle al guardia que nadie tuviera acceso a aquel cuarto.
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Hades y Rada habían tomado el camino que indicara el rubio, cuando pasaron por unas habitaciones no pudieron dejar de escuchar, pues aquella voz les resultaba inconfundible… la burlesca era de Saori, las risas eran de Diogo, también notaron la voz de Shura…
¡Entonces Sein le dijo que se casaría conmigo, y que Shun se casaría contigo… jajajaja me encantaría haber visto su rostro… ahhh, le dijo además que me regalaría su reino, y que se divertiría con ella mañana… le cortará sus bellos cabellos y me los entregará a mí! – Saori disfrutaba mucho de contárselo a su hermano, este la abrazó y besó en los labios…
¡Felicidades hermanita… al fin lo tendrás… jajaja… lo único que no me pone feliz es que debido a tu casamiento yo tendré que esperar cinco días para hacerlo! – Diogo hablaba con ironía…
¡Pero, mi señor… una vez que la princesa sea la mujer de Sein, lo mataré y así no tendrá que esperar tanto! – esta vez era Shura el que hablaba…
¡No podemos matarlo tan pronto… debe ser después de mi boda, idiota, si Sein muere Shun será coronado Rey y a mi no me va a ser fácil hacer que se case conmigo… su pueblo se me levantará… ya que a pesar de todos mis esfuerzos, siente un inmenso cariño por él! – Diogo hablaba serio…
¡Quien iba a imaginárselo… todos deseaban atacar Averno para rescatar a tú pequeño! – acotaba la joven abrazada a su hermano… - ¡Pero hermano… no sería Shun quien gobierne… jejeje… sino yo!
En su escondite Hades estaba que echaba crispas… "¡Maldito Sein!"… observaban lo que ocurría en esa habitación gracias a unas rendijas en la pared… Radamanthys observó a su príncipe y le indicó con la mano el camino que debían seguir, a lo que el peli oscuro asintió y se dirigieron a aquella dirección…
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Sein acariciaba el hermoso rostro de su pequeño… parecía dormir profundamente, notó nuevamente ese molesto incienso así que lo apagó y tiró el contenido por la ventana… Shun parecía inquieto en sueños, sujetaba con fuerzas las sábanas de su cama… el mayor se recostó a su lado y besó su frente…
¡Estoy aquí… no voy a dejarte! – Sein abrazó a su hijo con fuerza… había aceptado confiar en Pandora y en Ares… no podía negar que le dolía tener que pedirle ayuda a este último, el rey a quien le debía la vida de su hijo, y a quien él mismo intentó matar, pero que aún así, jamás había dejado de adorar, como debió de hacerlo él, a su hijo menor.
Mientras en sus sueños, las palabras de aquella mujer retumbaban cómo estruendos en su cabeza… "¡Amaba a Hades, es cierto… primero el insignificante de Ikki me lo quitó… y luego tú… pero él jamás va a volver contigo, murió odiándote sabes… y ese tal Osiris cuando sepa que fuiste de Diogo te repudiará… y más al saber al hijo de quien llevas en el vientre!"… Shun buscó más calor en los brazos que aprisionaba su cuerpo… no quería creerlo, debía de estarle engañando… "¡Diogo engendró a su hijo en ti… realmente desearía ver la cara de asco de tu esposo al saberlo!"…
¡Padre! – Shun abrió los ojos… se sentía tan cansado… y ahora sí estaba asustado, pero no podía ser, y sin embargo, de ser así… qué haría.
¡Hijo, estoy aquí!
¡No me dejes!
¡No lo haré… ya no lo haré más!
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La noche había llegado, seguramente la ceremonia de unión empezaría en cualquier momento, la joven princesa quitó la alfombra y cómo le dijera Sein ahí había un puerta secreta, la cual abrió, bajó con cuidado unas escaleras, aunque unos sonidos arriba la alertaron, por lo que volvió a subir rápidamente y tapó el lugar de escape… tocaron la puerta y tuvo que abrir, pues el soldado le indicaba que por orden del Rey debía asistir a la boda…
¡Demonios! – la joven abrió la puerta… le entregaron un vestido que se puso y minutos después le indicaron el camino a seguir… en todo momento estuvo escoltada de unas sacerdotisas… "¡Más brujas!"…
Cuando llegó al salón del trono ahí ya se encontraba Sein con su hijo… aunque Shun parecía ido, y estaba muy pálido, notó inmediatamente que esas extrañas energías lo rodeaban… el menor al verla le sonrió pero no pudo acercársele, Diogo no se lo permitió… Saori sonreía maliciosamente al verla… la princesa de Averno la observó sin demostrar nada… aunque muy en el fondo notó que esa joven era muy peligrosa, y que sus energías eran las que mantenían a Shun en ese estado… por lo menos estaba segura de que Sein ya no estaba bajo su hechizo…
¡Me dijeron que eras una sacerdotisa… entonces te ordeno que nos cases! – ordenó firmemente el rey, Shun miró asustado a su padre… y luego a Pandora, quien luego de tragar duro asintió…
No había ningún sacerdote… Diogo se preguntaba el por qué de la ausencia de Krishna, pero lo atribuyó a las inclemencias climáticas de Atlantis, al fin y al cabo, había comenzado el invierno también ahí… Arles parecía muy complacido con la boda… Pandora notó miradas muy libidinosas de ese hombre hacia ella, se mordió el labio para contener el reproche… luego le dirigió la mirada a Sein quien no demostraba ninguna expresión de calidez.
¡Comenzamos! – dijo al fin la peli oscura.
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Estaba oculto en un pasadizo que llevaba hacia unos pasillos… recordaba haber escuchado a su primo contarle de ese lugar… suponía que Rada estaría del otro lado… era una verdadera suerte que su pequeño Afrodita le hubiera explicado con tanto detalle las características del castillo a su esposo.
Radamanthys y Hades habían tenido que separarse… habían escuchado que sería Pandora la que casase a Sein y Saori justo antes de llegar al lugar a donde ella estaba encerrada… eso inquietó a su hermano, por lo que mientras él vigilaba la ceremonia desde su lugar, Radamanthys se colocaría en otra posición, sólo por si fuera necesario que ellos intervinieran de alguna manera… Hades observó a su hermana en el salón, no había mucha gente, de hecho los pocos nobles de Tierra que asistían parecían sólo poder mirar a su niño, se preguntaba si ellos supondrían cual era la situación.
La voz de su hermana le puso alerta, ella se colocaba en el lugar que le correspondía y comenzaba con la ceremonia de unión… como sacerdotisa de Cronos ella unía en sangre a los esposos por toda la eternidad… más el peli oscuro se sorprendió cuando la vio, realizar un rito totalmente diferente del que él sabía ella debía hacer… pues tratándose de la realeza lo lógico sería que realice un ritual parecido al que había realizado en su boda.
¿Qué haces hermanita? – Hades miraba atento…
Nadie pareció darse cuenta de eso, el motivo era obvio, por lo general sólo había sacerdotisas de Hécate, y su hermana había demostrado la firmeza y el poder, para representar el papel de sacerdotisa de Cronos… la vio realizar un ritual que reconoció de inmediato como producto de los juegos que ellos tenían de niños… ató ambas manos de los novios con una tela de seda… hablo en voz alta de que estaban atados eternamente, luego posó sus manos sobre la de los dos novios, y murmuró una oración que nadie pudo entender, pues era en la antigua lengua hablada en Averno… Hades sonrió por el verdadero significado de aquella oración…
¡Por los poderes que me confiere la Diosa Hécate y las bendiciones del Dios Cronos… yo niego esta unión y maldigo a esta bruja novata… que sus sueños se conviertan en pesadillas y sus poderes no lleguen a este hombre ni a su descendencia!
Saori miraba confusa a Pandora y Sein hacía lo mismo… luego vieron cómo la joven peli oscura sonreía y con una dulce voz decía…
¡Pueden besarse… ya son esposos! – Pandora sonrió dulcemente…
Los novios se besaron, e inmediatamente Saori ordenó que sacaran a Pandora de su presencia… Hades miró a su niño, quien miraba con suma tristeza esa unión, palideció un poco más y fue Sein el que dijo que lo llevará a su cuarto, ante las protestas de Saori… el peli oscuro se dirigió rápidamente por los pasadizos, en el camino se encontró con Rada, quien sonrió al verlo y decirle…
¡Tu hermana es de armas tomar… la maldijo!
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¡Mi pequeño, descansa…! – Sein tapaba a Shun con las colchas… besó su frente…
¿Por qué papá… ella es una mala persona? – susurró el más joven…
¡Descansa mi amor… yo cuidaré de ti, como sea! – una de las sacerdotisas de Hécate al servicio de Saori iba a encender el incienso, más Sein ordenó que no lo hicieran y las hizo salir… cerró la puerta al salir y se dirigió al salón, por lo menos ahí iba a estar Diogo, y podría vigilar que no intentase nada, aunque antes quería ir a ver a su prisionera, le intrigaba mucho el significado de las palabras que ella dijera durante la ceremonia.
Shun se incorporó en su lecho… tenía un extraño presentimiento, no había entendido nada de lo que dijera su cuñada en la boda, más recordaba el ritual de su boda, y no era así… una leve sonrisa adornó su faz… "¡Pandora es muy astuta… me pregunto que fue lo que dijo en realidad!"… Shun dirigió su mano a su cuello, Diogo no le había sacado su medallón por que nunca nadie supo, quien se lo había entregado, le arrebató su alianza de bodas pero le dejó el medallón… unas lágrimas bajaron por sus mejillas…
¡Por favor no… que ella me haya mentido, no deseo estar embarazado… eso sería incluso peor que haberle pertenecido… tener un hijo… "de Diogo"… no!... – Shun se acercó a uno de los cajones de su lecho… no había nada, con dificultad se levantó de su cama, abrió uno de sus baúles… quitó todo lo que había en el, luego quitó el fondo falso, en el verdadero fondo había una daga, la tomó y observó con detenimiento… "¡Ikki!"… Hades no había sido el primero que le regaló una daga, Ikki también le había dado una… la suya propia… "¡Si es verdad… te juro Diogo que moriré antes de traerlo al mundo!"…
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Pandora se quedó pensativa una vez que ingresó al cuarto, ya no le habían entregado la llave, estaba preocupada… sonrió con malicia al recordar lo que había hecho, recordó que cuando más joven su padre le ofreció comprometerse con un príncipe de tierras lejanas, ella no acepto, aceptar habría significado abandonar a su amado padre y hermano… además de que desde pequeña la atormentaban visiones, su magia era poderosa la heredó de su padre, por lo que le dijo a su padre que se comprometería… pero con Cronos… ya que no había encontrado a aquel que despierte en ella el amor…"¡Y cuando te vi, dudé de lo que observaban mis ojos… eras tú…!"… aunque jamás le dijo a su padre el motivo de su decisión, como decirle que en sueños veía la imagen de su amado…
¡Sein! – la joven princesa siente como se acercan soldados o quizás sean sacerdotisas… no estaba segura, pero era evidente que iban para allá… las puertas se abren, ella retrocede… - ¡Rey Arles!
¡Princesa! – el soberano de Atlantis dirigía a la joven una mirada lujuriosa, la mujer lo notó, más se mantuvo firme, lo último que deseaba era demostrarle temor a ese hombre - ¡No creo que a mi yerno le importe… realmente es usted una mujer hermosa… me encantará doblegar a la orgullosa hija de Ares!
¡Patético… usted no es ni la sombra de mi padre… como se nota que su linaje no es igual al mío! – dijo la peli oscura con sarcasmo, mirándolo de una manera desdeñosa…
¡Después de esta noche, pequeña… yo seré tu señor! – Ares se abalanzó a la joven que se defendió con valentía, más el mayor era mas grande y mas fuerte…
¡Suélteme! – la mujer forcejeaba… "¡Sein ayúdeme!"…
¡Arles! – Sein al escuchar los quejidos entro inmediatamente… - ¡Suéltala… ella es una sacerdotisa y debe ser respetada!
Arles no esperaba la aparición de Sein, soltó a la joven y salió sin dar mayor explicación… la mujer miró al padre de su cuñado, quien la miró solo un segundo…
¡Ten cuidado! – Sein salió afuera, sintió tanta rabia, no supo cómo se contuvo para no matar a golpes a Arles… "¡Atrevido!"…
Pandora se quedó viendo hacia la puerta, su corazón latía desenfrenado… sonrió al notar que sus mejillas estaban sonrosadas…
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Hades y Radamanthys no pudieron seguir el camino… escucharon guardias, aunque ellos estaban en los pasadizos no quisieron arriesgarse, permanecieron en sus lugares hasta que se marcharon, aunque lo que escucharon decir a aquellos hombres helo la sangre del peli oscuro… "¡Su majestad Arles se va a divertir mucho con la extranjera!"…
¡Pandora!... ¡Rada no hay tiempo que perder… indícame el camino! – Hades estaba empezando a impacientarse, más le valía al maldito no tocar a su hermana… "¡Debí matarlo cuando tuve la posibilidad!"…
Recorrieron los últimos pasillos, ambos se sentían preocupados, escucharon un sonido… se pusieron en guardia y luego…
¡Hermano!
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Shun entreabrió uno de los tantos pasadizos que había en su cuarto, no se sentía bien, pero el no era el ser débil que todos pensaban… se sabía defender, es cierto perdió contra Diogo, pero le cobraría caro la humillación a la que lo sometió, agradecía a su padre el que apagara esos inciensos, gracias a eso se sentía más despierto, aún débil, pero con sus sentidos lúcidos… Según lo que le dijo Saori, ella aprovecharía esa noche para eliminar a su padre, claro que ella pensó que él estaba dormido, pero no y la escucho claramente… "¡Y yo que pensé que alardeaba!"…no pudo decirle nada a su padre durante la boda, en aquel lugar estaban en desventaja, la única opción que veía era impedir que ella cumpla con su objetivo, si eso llegaba a pasar, Saori reinaría y suficiente era ya tener que soportarla como madrastra.
El único lugar en todo el castillo que sólo tenía una forma de entrar era el cuarto de su padre, y esa forma era la puerta… no fue complicado para él pues justo en ese momento no había ni un solo guardia, su padre aún debía estar en la fiesta, dentro del cuarto vio con atención los arreglos, suspiró largamente y luego opto por ocultarse, si se seguía las costumbres de Tierra, primero llegaría Saori para arreglarse… él esperaría a que eso sucediera…
No tardo en llegar a la que esperaba… Shun miró a la princesa cuando esta cerró la puerta y preparó las bebidas, que ella y su esposo consumirían…
¡Vaya Saori… debo admitir que desde hace tiempo me hubiera gustado que mi padre rehiciese su vida, aunque… no contigo! – Shun salía de su escondite, la joven no pareció inquietarse…
¡Sabía que vendrías, es más deseaba que lo hicieras! – la peli lila se volteó a enfrentar al pequeño niño de su hermano, al culpable, según ella, de la muerte de su amado Hades - ¡En este instante tu cuñada debe estar gimiendo bajo el peso de mi padre!
¡Pandora no es como tú, ella sabrá defenderse… se que tu padre no podrá tocarla! – a Shun le sobró convicción en ese comentario, aunque la noticia lo alarmó, debía ir a ayudar a su cuñada.
¡¿A qué vienes?!... ¡A mi hermano no va a gustarle que salgas de tu cuarto! – Saori disfrutaba ver al menor en esas condiciones, se notaba que aún estaba débil, y sabía que Sein no vendría aún por estar arreglando detalles con su padre, debido a que el tonto se había hecho descubrir cuando intentaba violar a Pandora.
¡Tú hermano me importa en lo más mínimo… no voy a permitir que lastimes a mi padre! – Shun miraba fríamente a la mujer.
¡Pero mi niño… yo no seré quien acabe con él! – dejo salir la peli lila de sus labios maliciosamente.
¿Cómo? – susurró el menor…
¡Shun! – Sein ingresaba al cuarto molesto, al ver a su hijo se inquietó.
¡Mi señor… parece que su niño ya se siente mejor! – Saori se dirigía a Sein maliciosamente, el peli verde no estaba entendiendo nada, y su padre parecía que tampoco.
¿Hijo que haces aquí? – Sein se aproximo al menor y lo abrazó…
¡Supongo que intenta salvarte la vida, suegro!
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¡Hermana! – Hades abrazó largamente a Pandora.
¡Me alegra tanto verte Hades! – la joven se dejó abrazar - ¡Lo siento tanto hermano… no pude proteger a tu niño, y ese bastardo le hizo daño!
¡Descuida hermanita… ya arreglaré cuentas con él… ahora lo importante es sacarte de aquí, y a mi esposo también! – Hades miró dulcemente a su melliza… luego endureció la mirada y miró a su guerrero, este asintió y se dirigieron hacia el cuarto del menor.
Grande fue su sorpresa al no hallarlo ahí… es más lo que los dejó fríos fue ver el compartimento abierto por el que supusieron él salió…
¿Dónde fue? – susurró el rubio sorprendido…
¡Tal vez fue junto a su padre! – murmuró el peli oscuro…
¡Tengo un extraño presentimiento hermano… debemos encontrarlo, algo malo va a pasar! – Pandora se mostraba asustada, lo que alarmo a ambos hombres…
¡Rada, llévate a mi hermana ahora!
¡QUE!... ¡No Hades yo voy a ayudarte! – dijo la joven alarmada…
¡Me ayudas más poniéndote a salvo! – el peli oscuro miró a su amigo, este agarró del brazo a la joven y empezó a llevársela…
¡Suéltame Radamanthys… no vamos a dejar solo a mi hermano! – decía la princesa forcejeando mientras se alejaban lentamente.
¡Mi princesa, iremos a Giudecca a avisarle a su padre de la situación, él nos espera con su ejercito dispuesto… volveremos a poner orden aquí! – Radamanthys entendía que su amigo y príncipe sería capturado… lo importante en ese preciso instante era poner a salvo a Pandora e ir por ayuda.
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¡¿Diogo qué haces aquí?! – Sein se mostró firme al preguntar, no le gustó nada la manera en como el príncipe miraba a su hijo.
¡Shun deberías estar en tu cuarto!... – el príncipe de Atlantis miraba fijamente al menor, quien también lo miraba fijo, sin demostrar temor ni nada, eso lo estaba enfureciendo mucho - ¡Realmente no deseo hacerlo frente a tus lindos ojos!
¡No tocarás a mi padre, Diogo! – Shun intentó colocarse frente a su progenitor pero este se lo impidió y lo mantuvo tras suyo.
¿Piensas matarme Diogo? – Sein miraba frío a los dos hermanos que se posicionaban justo frente a ellos.
¡De hecho… sí! – Diogo sacaba su espada, más Sein hacía lo mismo… - ¡Encárgate de mi niño!
Shun observó que tanto Arles como Shura ingresaban al cuarto. Sein lo colocó tras él, no tenía la intensión de permitirle a nadie acercarse a su hijo, ya no… El peli verde observaba su situación y la de su padre… más esta vez no se dejaría vencer, agarró una de las espadas que adornaban el cuarto del mayor…
¡Padre, permítame ayudarle por favor! – Shun se colocaba a lado de su padre miraba a Shura y a Arles, más todo indicaba que solo pelearía con Shura pues tanto Diogo como Arles iban a hacerle frente a su padre.
¡Para mí será un honor, hijo!
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Sein enfrentaba en desventaja a Arles y Diogo, sonreía irónico, pues le recordó la escena montada hacía unos años en contra de Ares, quizás su castigo por traicionar a quien le debía la vida de su hijo era morir como había intentado hacer que muera él. Mas no podía simplemente dejarse vencer, Shun lo necesitaba… "¡No puedo dejarme vencer!"…
Shun de tanto en tanto vigilaba a su padre, Shura era bueno, pero el era mejor aunque no estaba en su mejor forma, cuando en un movimiento inesperado de Saori casi sale herido, fue en ese momento en el que Diogo…
¡ESTUPIDO… NO TE ATREVAS A DAÑARLO!
Shun aprovecho esa distracción y desarmó al guerrero de Atlantis, aunque no por mucho, pues debía admitir que Shura no era un hueso fácil de roer, rápidamente se hizo nuevamente de un arma y siguió combatiendo…. En eso un quejido alertó al menor…
¡Padre!... – Saori había herido a su padre en la pierna en un descuido con una daga… y Diogo amenazaba con cortarle el cuello… - ¡No Diogo!
¡Ríndete pequeño… y tal vez le perdone la vida a tu padre!
Shun bajó su espada, maldijo el que nadie viniera a ayudarles, no había ningún guardia que viniera o alertara de la situación que enfrentaban, más desde hace unos años era esa la situación, el castillo estaba más plagado de guerreros fieles a Diogo que a ellos…
¡Esta bien Diogo, me rindo, pero no lastimes a mi padre! – Shun bajo su arma… miró a su padre que no podía moverse pues de hacerlo probablemente el filo de la espada le haría daño, más en sus ojos pudo ver que no deseaba que se rindiera…
¡Así me gusta… ¡Shura!… llévate a Sein a las mazmorras, no lo mataré… "aún"…! – Diogo se acercaba a Shun quien permaneció en su lugar esperándolo, tampoco retrocedió al sentir la mano del mayor acariciando su rostro…
Saori se acercó a su padre observando complacida la imagen, Sein fue amarrado y obligado a ponerse de pie para salir hacia afuera… Diogo comenzó a besar el cuello del peli verde, y justo cuando Shura abría las puertas…
¡NO LO TOQUES!
"¡Hades!"… ¡Osiris! – susurró Shun
¡ENFRÉNTATE A MI… VOY A MATARTE POR TU OSADÍA MALDITO!
Shun comenzó a temblar, Shura lanzó a su padre hacia un rincón y tanto él como Diogo se disponían a pelear, mientras que Arles lo sujeto con fuerza a su cuerpo… noto que Saori miraba sumamente impactada al peli oscuro… "¡Amor que haces… no debiste!"…
