Muchas gracias por sus reviews… me ponen muy feliz… bueno, bueno, antes que nada quiero avisar que este capi contiene lemon, eso ocurre casi al principio, por lo que sean cuidadosos al leerlo… por otra parte les aviso, que conforme fue escribiendo el capi, me pude dar cuanta que falta poco para que compromiso llegue a su fin… bueno… eso es todo, espero que les guste el capi..

Zafira

Capítulo 18º: Venganza y Perdón

Sus espadas se encontraron violentamente, se notaba la furia en la mirada del peli oscuro, no le costó nada deshacerse de Shura, y así prestarle toda su atención a Diogo… "¡Vas a morir Diogo!"… por su parte el recién caído Shura, se reincorporaba e intentaba ayudar a su señor, más la visión de Shun le provocó una sonrisa maliciosa… El más joven tenía los ojos abiertos de par en par, una parte de él tenía la esperanza de que eso fuera una pesadilla, en ese lugar Hades estaba en desventaja, Saori no se había movido ni un milímetro de su lugar, no podía creer lo que sus ojos le estaban mostrando, aquel joven era tan parecido… pero tan parecido a Hades.

Sein se había volteado y apreciaba la situación, ese joven de larga cabellera oscura se enfrentaba a Diogo con gran destreza, se notaba sumamente furioso, aunque Diogo era muy bueno con la espada, aquel joven, que identificó como Osiris… "¡Así que vino por mi hijo… este joven…!"… Shura intentó atacar por la espalda al oji jade mas tropezó con una de las piernas del rey de Tierra, quien una vez que el guerrero cayó al suelo, le propinó un fuerte golpe en el pecho con una de sus piernas mientras que con la otra lo retenía contra el suelo…

Arles vio la situación reinante… a Shura inconsciente en el suelo, a Sein soltándose de sus amarres, a Diogo en visible desventaja en la batalla, cuando el rey de Tierra tomo la espada que perteneciera a Shura con firmes intensiones de ayudar al intruso, fue que llamó a su hija le dio una daga, le entregó a Shun y fue a enfrentarse con su antiguo aliado…

Saori tomó a Shun, quien intentó zafarse del agarre de la mujer, sin mucho éxito pues la daga de ella estaba dispuesta en su cuello…

¡No te muevas… ¡SHURA LEVANTATE ESTUPIDO!!... – Saori llamó al guerrero de su hermano que parecía recuperar el sentido… más mostraba que le estaba costando un poco recuperarlo en su totalidad…

Diogo atacaba al peli oscuro con todas sus fuerzas… lo odiaba, más al ver su rostro… era esa la razón… ese parecido era tan grande, entendió que ese era el motivo por el cual a Shun le había gustado ese guerrero… pero si él había vencido a Hades, ese doble no sería ningún problema… nuevamente sus espadas se encontraron, el sonido de los dos metales chocar se unió al sonido de las espadas de Arles y Sien… parecía ser parejo todo el enfrentamiento, cada guerrero solo tenía la atención en su oponente, y eso no pasaba desapercibido para Saori…

Shun sentía la daga firmemente en su cuello, si se movía rápido podría deshacerse de Saori, en eso estaban sus pensamientos cuando vio como era herido su padre en un brazo…

¡Padre! – el peli verde intentó soltar el agarre, el llamado del menor llamó la atención de su esposo que en un movimiento inesperado desarmó a Arles, ni siquiera miró a su suegro quien estaba arrinconado por una pared, Diogo quiso aprovechar esa distracción, más rápidamente el peli oscuro volvió a prestarle atención y justo a tiempo se defendió de un ataque del príncipe de Atlantis…

¡Eres bueno con la espada… pero te derrotaré… ahora el príncipe Shun esta con su verdadero prometido! – Diogo murmuraba con rabia, ese sujeto era tan desesperante como Hades, fue entonces que una idea cruzó por su mente, sonrió con malicia…

¡Que dices Idiota… YO SOY SU ESPOSO! – Hades realmente odió aquel comentario, atacó con mayor fuerza a su oponente ante la sorprendida mirada de los presentes, lo atacó con tanto ímpetu que logró desarmarlo, y Diogo fue a dar a los pies de su hermana y de Shun.

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Fue un rápido movimiento, Diogo se levantó, tomó la daga de Saori y la empujo, agarró a Shun y amenazó con cortar su cuello si Sein y Osiris no se rendían… Arles sonrió ante aquello, así también Shura quien ya se había incorporado y desde luego Saori también estaba complacida. Shun sintió el filo rozando su piel, miró a su esposo y con la mirada le pedía que no hiciera caso… quiso morir cuando vio que el peli oscuro tiraba su espada y se ponía a disposición de sus enemigos…

¡No lo hagas! – rogó el menor… mas la mirada de Hades le hizo ver cuan importante era él para su esposo.

¡Idiota!... ¡Realmente crees que yo lastimaría a alguien tan amado por mí!... ¡Shura amárralo! – Diogo hablaba frío mientras ya había retirado la daga del cuello del menor, lo volteó y acarició su rostro, miró el desprecio que el peli verde le dirigía con aquellas bellas esmeraldas… miró luego a aquel que sabía era su esposo, lo odiaba… el lazo mas fuerte…"¡Lo destruiré!"… - ¡Padre llévate a Sein!... ¡Saori lárgate!... – los aludidos obedecieron al príncipe de Atlantis, no sin antes notar una mirada por demás peligrosa - ¡Shura amarra bien a nuestro invitado… mejor que sea a esa columna, y cerciórate de que sea mirando hacia ese hermoso lecho!

Shun miraba la escena, primero cómo se llevaban a su padre, luego como Shura amarraba a Hades a un pilar del cuarto, tenía su cuello atado al pilar, al igual que a la altura de su frente otra amarra impedía que pudiera mover el rostro… "¿Qué estas tramando Diogo?"… sintió los brazos de Diogo rodear su cuerpo, su corazón latió con violencia…

¡Retírate Shura! – Diogo observaba a su rival quien no disminuía la fuerza de su mirar… "¡Maldito… es su viva imagen, incluso esa mirada es igual!"…

Hades no se atrevía a hablar, todos habían salido y el no podía moverse… lo que mas lo perturbaba era que Shun seguía ahí, su pequeño no lo demostraba pero estaba asustado… lo miró con ojos aterrados… "¿Qué es lo que esta pensando ese animal?"…

Diogo sonrió con malicia viendo a su prisionero, tomó a Shun por la cintura y comenzó a besarle en el cuello… de pronto todo tenía sentido tanto para el peli oscuro como para el peli verde…

¡NO!... – Shun apartó a Diogo y se volteó a verlo con la expresión perturbada… buscó algo con lo que pudiera atacarlo y defenderse pero el peli azul no le dio oportunidad de nada.

¡SUÉLTALO MALDITO! – Hades no sabía que hacer, intentó zafarse pero le era imposible, deseaba mil veces ser azotado que ver a aquel sujeto lastimar a su niño - ¡SHUN HUYE!

¡Si intentas huir lo mataré… sabes que lo haré! – Diogo hablaba con ironía… "¡Tu lazo más poderoso, lo destruiré ahora mismo!"… - ¡Te advertí que domaría tu espíritu!

Shun no sabía que hacer, de pronto sintió pánico… "¡Diogo no sería capaz… no puede!"… quiso retroceder pero sus piernas no se movían, fue incapaz de dirigirle una mirada a Hades, sólo podía mirar a Diogo que no soltaba el agarre de su brazo, y luego lo pudo leer en su mirar… su última estocada…

¡No lo hagas! – mas que nada fue una suplica, Diogo sintió estremecer su corazón por aquellos ojos, más la furia lo invadió al notar que su dolor no era por él, sino por Osiris.

¡Vas a amarme… sólo a mí!

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Hades sintió como los amarres lastimaban su piel debido al esfuerzo que hacía para soltarse, Diogo había lanzado a Shun al lecho matrimonial destinado a Saori y Sein, y rápidamente él también subió y aprisionó las manos del menor, que luchaba por liberarse utilizando sus piernas, más el peli azul se sentó sobre ellas para impedirle movimiento…

¡SUELTALO… NO LO TOQUES, JURO QUE TE MATARÉ MISERABLE! – Hades se sentía desesperado… Shun no podía hacer nada para defenderse, pues físicamente Diogo tenía la ventaja…

¡Si no te callas, juró que le haré mucho daño! – Diogo habló sin un dejo de piedad mientras sostenía el mentón del menor quien lo miraba sumamente asustado…

¡No… no Diogo, por favor! – susurraba bajito el más joven mientras sus ojos ya se habían llenado de lágrimas.

¡Di que me amas! – el peli azul murmuró mirando directo a esos ojos tan adorados…

¡¡¡NO…. YO TE ODIO!!! – Shun empujaba al mayor con fuerzas, no le daría ese gusto… él solo amaba a Hades y sólo a él había accedido a decirle aquellas palabras… "¡Ikki, hermano dame fuerzas para soportar esto!... ¡Por favor, cierra los ojos amor!"…

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Por más que intentaba resistirse no pudo evitar que le peli azul desgarrara lentamente sus prendas, sujetó sus muñecas con una mano y la otra se encargaba de acariciarlo, sus labios de besarlo, su lengua de lamerlo… le era demasiado repugnante, otra vez se sentía incapaz de hacer nada…

¡No!... ¡Basta! – susurraba mientras nuevamente aquellos labios se apropiaban de los suyos impidiéndole hablar… cerraba con fuerzas sus ojos, su corazón sangraba y su conciencia no era capaz de extraviarse, no sabiendo que él estaba ahí - ¡Ahhh!... ¡Uhmmm! – Diogo soltó el agarre cuando iba bajando para recorrer su cuerpo, cuando sintió su miembro entre las manos del mayor gimió más por la agonía que por otra cosa… "¡Debo callar… él esta aquí!"… aprovecho que sus manos estaban libres y se mordió con fuerza el brazo para acallar cualquier sonido que pudiera pronunciar.

No cerraba sus ojos pues no podía… incluso sintió su sangre comenzar a escurrirse por las heridas que se ocasionaba por el esfuerzo de intentar soltarse de sus amarres… "¡Shun… nooo!"… veía su desesperado intento de acallar sus gemidos, odio ver sus mejillas totalmente sonrojadas e impregnadas de lágrimas, sus ojos cerrados, y su cuerpo manoseado… un nuevo intento de liberarse… no quiso decir más nada por temor a que eso motivase a Diogo a lastimar a su niño… "¡Se fuerte mi pequeño… no te resistas… no deseo que te lastime más!"…

¡Vas a amarme a mí… sólo a mí! – Diogo susurraba luego de haber conseguido que el pequeño se viniera en su boca… - ¡Mío… solamente…! – el peli azul tomaba los labios del menor en un beso apasionado, mientras lograba colocarse entre las piernas del menor a pesar de la resistencia de este, ya hacía un buen rato se había desecho el también de sus ropas… se sentía ansioso… - ¡Mío!

¡AHHH! - Shun no pudo acallar el quejido, de una sola estocada Diogo lo había penetrado, y el dolor fue casi insoportable, más las envestidas no se hicieron esperar y esta vez no pudo cerrar su boca pues ambas manos estaban siendo sujetas por el mayor.

Esa escena lo estaba destruyendo… Diogo entre las delicadas piernas de su niño, arremetiendo contra él, sosteniéndole las manos y besando sus labios y su cuello sin ningún asomo de delicadeza, con rudeza… apenas y Shun podía callar sus gemidos, no podía hacerlo, se quejaba por el dolor… sus ojos no se abrían… entonces supo que sus quejas eran por la humillación… y por sobre todo… eran por él.

Diogo se sentó sobre sus rodillas y atrajo al menor a esa posición… le beso en los labios sujetándolo de la nuca para que no pudiera evitarlo… más el menor deshizo el beso cuando la presión desapareció, pues con ambas manos el mayor le imponía el ritmo de las embestidas…

¡Ya Diogo! – susurró bajito el peli verde… - ¡Ahhhh! – más sus ruegos sólo alentaron al peli azul que lo tomó por los cabellos para obligarle a que lo viera.

¡Dijiste que lo amabas! - Diogo obligó al menor a voltearse, mirando hacia aquel pilar… se colocó tras suyo y volvió a penetrarlo, sacándole otro quejido… - ¡Entonces por qué no lo miras… él lo está haciendo!

Shun se alertó ante ese comentario, y al abrir sus ojos se encontró con los de él… "¡Hades… no, no mires!"… su garganta se cerró y sus ojos se humedecieron incluso más, sus mejillas perdieron el color que tenían, no pudo apartar su mirada… "¡Duele… no mires esto!"… las envestidas fueron aún más fuertes, pero él ya no se quejó, no pronunció ni un solo sonido, pero no por haber huido a un lugar mas seguro… la vergüenza le impedía hacerlo, aquella mirada lo encadenaba a esa realidad, sentía las manos del príncipe de Atlantis por su cuerpo, y le desgarró el alma las lágrimas, que lucharon por no escapar, en el rostro de su esposo, de su Hades… quien pacería tampoco poder cerrar sus ojos… esa mirada jade no se apartaba de la suya…

Diogo volvió a recostarlo en el lecho boca arriba, sonrió al notar que esa mirada estaba como muerta, al fin lo había logrado… su lazo más fuerte…

Cuando lo sintió correrse en su interior, sintió que había muerto por completo… Hades jamás lo volvería a ver como antes, ahora era el ser mas indigno que existía, el más sucio, el más repugnante… nada valía ya la pena… deseaba morir… así debiera ser por su propia mano…

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No sabía cuanto tiempo llevaba ahí, aunque sentía que no tenía fuerzas, nada tenía sentido, su pecho sangraba debido al dolor… aquellas imágenes lo atormentaban, una nueva lágrima de la más pura impotencia surcó su rostro, al recordar como aquel infeliz poseía sin delicadeza el delicado cuerpo de su esposo, cómo una vez de terminar dentro suyo, lo había besado y atraído hacia su cuerpo para que repose, esas esmeraldas no volvieron a fijarse en él, deseó morir al recordar como lentamente se iba apagando el brillo y la fuerza de esos ojos… "¡Diogo… juro por la sangre de mis ancestros, que la muerte sería la más piadosa de mis venganzas… vas a perderlo todo!"…

¡Eres tan parecido! – Saori le miraba sorprendida, había entrado a la mazmorra sólo para poder contemplarlo mejor… - ¡El ya no vale nada!

¡Cállate mujer… tú tampoco escaparás de mi ira! – Hades hablaba tan frío que hizo rizar la piel de la joven.

¡Olvídalo… nada en él es tuyo ya… incluso sus entrañas le sirven de refugio al heredero de mi hermano! – la peli lila habló con malicia… ese hombre le gustaba y por tanto lo quería para ella, pero para que su influencia hiciera efecto debía hacer que la desesperanza inunde su ser.

Hades pareció mirarla por primera vez en su vida… "¿Qué fue lo que dijo…?"… la ya torturada alma gimió por la noticia… su niño no aguantaría esa verdad, de pronto odió con más intensidad a Diogo, miró a la mujer y sonrió…

¡Tú belleza, jamás superará a la de mi ángel… muere seca mujer, por que mi semilla jamás la engendraré en ti! – fue lo último que dijo el peli oscuro… ese día fue azotado con la misma crueldad que recordaba del pasado, Shura ni siquiera se había percatado de quien era él en realidad, ni siquiera se quejo… Saori se había enfurecido tanto que fue ella quien le ordenó al guerrero de su hermano que hiciera eso…

¡Espera la muerte entonces, estúpido! – dijo antes de marcharse la peli lila y dejarlo tirado en el suelo de su mazmorra…

Hades sonrió, no lo habían atado, pues lo creían más en el otro mundo que en este… "¡Estúpida mujer… volviste a cometer el mismo error!"…

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No se había podido mover, le dolía todo el cuerpo, no sentía las piernas, sus fuerzas simplemente no existían… él no estaba ahí, era sólo el cuerpo, su mente había huido, y por más que lo intentaba, no podía volver…

Diogo acaricia su piel, sonreía al verlo tan sumiso… había declarado que esa misma noche lo convertiría oficialmente en su esposo, pero antes ejecutarían a Osiris… sería frente a todo el pueblo de Tierra… una sonrisa maligna se dibujo en su rostro, deseaba ver muerto a ese hombre, él mismo lo mataría…

¡Será mi padre quien mate a tu amado esposo… mientras el expira su último aliento, tu te fundirás conmigo por la eternidad! – aquel susurro lo atormentaba, más nada podía hacer al respecto…

"¡Nooo debo salir de aquí… Hades… no puedo permitir que él muera… Ikki ayúdame!"…

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Faltaba poco para llegar a Tierra, Ares sintió que algo andaba muy mal, con el presentimiento de un inmenso dolor de su Hades se levantó bañado en sudor, ordenó a las tropas prepararse y salieron inmediatamente, algo andaba mal… cuando se encontraban a la mitad del camino, se encontraron con Pandora, su hija le explicó lo acontecido… y que Radamanthys se había quedado para ayudar a Hades… Ahora todos iban rumbo al castillo, lo atacarían hasta tomarlo por completo… aunque él y los guerreros, tanto de Shun como los de su hijo, se habían adelantado, sería su hija quien dirija al ejército durante el ataque, pero antes debían poner a salvo a Hades y a Shun.

¡Tío… es mejor que nos dividamos en grupos! – hablo Julián mirando a su soberano…

¡Estoy de acuerdo con mi hermano! – Afrodita también se dirigía al mayor…

¡Esta bien… Poseidón, tú y los jueces irán a rescatar a mi hijo, Mu los guiará… Afrodita, ustedes encárguense de poner a salvo a Shun… Joven Shiryu, usted, los gemelos, el patriarca y yo, iremos tras Arles! – el rey no tenía un asomo de duda en sus ordenes, y por la mirada que tenía nadie se atrevió siquiera a cuestionarlo, simplemente todos asintieron, minutos después se separaron.

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Estaba algo lastimado pero eso no era nada para él… miró la puerta, estaba cerrada…

¡Maldición! – más un sonido le hizo ponerse alerta… después de unos segundos la puerta se abrió…

¡Mi señor, se encuentra bien! – Radamanthys fue quien se dejó ver tras la puerta, Hades sonrió y asintió…

¡Necesito saldar cuentas amigo mío! – Hades salió con el porte que siempre le caracterizó, imponente a pesar de sus heridas, su mirada fría y una expresión impávida, Radamanthys simplemente asintió…

¡Creo mi señor, que en ese caso esta espada es la que necesita! – Hades miró sorprendido al rubio, la espada que le entregaba era la misma con la cual Diogo le hiriera en aquella ocasión, la misma que su pequeño niño le regalara en su décimo octavo cumpleaños.

¡Después me explicarás cómo…! – murmuró el peli oscuro al tomarla, Rada asintió - ¡Vamos!

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Nuevamente sintió como aquellas sucias manos tocaban su cuerpo, lo habían llevado al cuarto de Diogo y vestido de manera elegante, el príncipe mayor acarició su rostro con dulzura, comenzó a besarle en los labios, su corazón latió con violencia… era ahora o nunca…

¡Jamás voy a amarte Diogo! – fue un susurró claramente entendible, el peli azul lo sujetó con fuerzas de su cintura…

¡Me amarás, aunque para eso deba destruir todo aquello que amas, hasta que no te quede nada excepto yo! – el príncipe mayor habló con amargura, besó sus labios intentando que por la fuerza que utilizaba de apocó el menor le contestara…

¡¿Me amas?! – susurró el peli verde con la mirada perdida, una vez que Diogo dejaba libre sus labios…

¡Sería capaz de morir por ti! – susurró el mayor perdido en aquel rostro…

¡Entonces…! – Shun acercó su boca a la del mayor, tiernamente le regaló un beso para sorpresa del peli azul, quien de inmediato lo acercó mas a su cuerpo e intensificó más la fuerza de contacto, cuando el menor ofrecía sumiso su cuello al príncipe de Atlantis, este no lo dudo dos veces para complacerlo, parecía un sueño - ¡Entonces…!

¿Entonces? – susurraba el peli azul al momento de lamer aquel mentón.

¡Entonces… ¡Muere!!

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¡¡¡¡NO!!!! – había entrado al cuarto justo al momento en que Shun apuñalaba en la espalda a Diogo, y este furioso había abofeteado con fuerza el rostro del menor…

¡¿Tú?… maldito fantasma… voy a matarte… voy a darte de beber su sangre Shun… despídete de tu esposo! – Diogo tomó su espada y se enfrentó rabioso a Hades, quien se defendía maravillosamente…

¡Pagarás caro su tristeza maldito… voy a arrancarte el corazón con mis manos! – Hades también lo atacaba una y otra vez… esta vez Diogo pelearía limpiamente con él, no estaban ninguno de sus perros fieles para ayudarle en una batalla despareja.

Sus espadas sacaban chispas a cada golpe, pero el arma del peli oscuro no por nada había sido forjada por los mejores y con los mejores materiales, con un fuerte golpe la espada del peli azul simplemente se partió…

¡Vas a matar a un hombre desarmado! – Diogo hablaba con ironía, retrocedió lentamente sin perder en contacto visual con el peli oscuro…

¡No Diogo, eso es más propio de ti… yo soy el príncipe de Averno… Hades… y tengo honor! – el peli azul se sorprendió por el comentario, y eso le hizo enloquecer prácticamente, intentó tomar la daga con la que le hiriese Shun, pero el peli oscuro fue más rápido… - ¡Te advertí que no lo tocaras!

¡AHHHHH!... ¡AHHHHH!... ¡MALDICIÓN… NOOOOO! – Diogo gemía sosteniéndose el brazo, Hades sonrió con malicia el verlo sufrir, aquella cochina mano se había atrevido a tocar a su esposo… pues entonces… qué mejor idea que quitársela…

Shun observaba todo sin demostrar la menor alteración, no apartaba sus ojos de la mano del poderoso Mascara Mortal, que ahora yacía sobre la cama, mientras que su dueño gemía y gritaba agónicamente por la pérdida.

Cuando Hades se disponía a acabar con lo que había empezado, en un ágil movimiento se defendió del ataque de Saori quien empuñando una lanza salía en defensa de su hermano… mientras que Shura, quien mostraba vestigios de una pelea, lo tomaba en brazos y utilizando uno de los pasadizos escapaban, Hades hubiera ido tras ellos, de no ser porque antes de salir, Saori había lanzado una de las lámparas de aceite prendidas hacia el lecho donde se encontraba Shun.

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Era de esperarse, que si Radamanthys se había quedado en el castillo no era para esperar, Julián, Mu y los jueces llegaron justo en el momento en que el rubio se enfrentaba a un buen número de guardias… lo ayudaron en su enfrentamientos y rápidamente pudieron con ellos, cerraron una de las puertas principales del lugar para evitar que siguieran llegando…

¿Dónde esta Hades? – preguntó enérgicamente Poseidón.

¡Saldando cuentas…. me ordenó que no permitiera que nadie interviniera! – murmuró tranquilamente volviendo a ponerse en guardia.

¡Si fue una orden directa es nuestro deber acatarlo! – mencionó Minos colocándose alado del rubio…

Aiacos y Julián sonrieron e hicieron lo mismo. Mientas Mu los miraba con mucha preocupación, él también se puso en guardia, aunque su deseo era ir ver a su pequeño.

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Les había ordenado a los jóvenes que no intervinieran al verlo, por lo visto Arles siempre había sido, es y será un cobarde… pues seguramente al ser informado de las fuerzas que estaban dispuestas a atacar el castillo había decidido huir… escucho a la perfección cuando le decía a uno de los soldados que lo acompañaban, que sus hijos pronto lo alcanzarían junto con el príncipe de Tierra… ese comentario le hizo enfurecer…

¡Huyes como rata… Arles no sabes cuanto he esperado este momento! – Ares salía de las sombras que lo ocultaban con la espada dispuesta a atacar, los sondados que protegían al soberano de Atlantis rápidamente se dispusieron a atacar al peli oscuro, pero ahí intervinieron oportunamente Shiryu y los gemelos, Kanon y Saga.

¡Deberías estar muerto… y así acompañar a tu miserable hijo! – dijo con maldad el peli azul, rey de Atlantis.

¡¿Pero quien te dijo que Hades murió?… jajaja… mi hijo no es tan fácil de acabar… estoy seguro que eso pronto tu hijo va a descubrirlo! – Ares murmuró con malicia, al momento de sonreír y atacar a su oponente con todas sus fuerzas.

Los guerreros también daban una buena batalla, cada uno venciendo a sus oponentes, Shión era el único que no participaba, observaba los enfrentamientos con la espada alerta, pero sólo intervendría de ser necesario, como fiel guerrero primero de la corte de Ares y luego de la de Hades, sólo él podría intervenir en la batalla de ambos reyes y sólo lo haría si peligraba la vida del amado rey de Averno.

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Primero hacia la izquierda, después desviar a la derecha… decisión…

¡Dos grupos de tres! – ordenó Shaka, los jóvenes asintieron… como siempre Mime iría con Camus y Milo, en dirección al cuarto de Diogo, mientras que Shaka, Afrodita y Sorrento irían al de Shun.

Los primeros en llegar a destino fueron los integrantes del segundo grupo, el cuarto estaba desarreglado, pero ahí no había nadie, decidieron salir entonces por la puerta, de manera sigilosa y dirigirse a la otra ala del castillo, el sonido de un enfrentamiento llamó su atención… cuando se aproximaron para ver, vieron a los jueces, Mu y Julián enfrentándose a un número cada vez mayor de soldados, por lo que rápidamente fueron a ayudarles…

Los integrantes del primer grupo, sintieron unos pasos, se pusieron en guardia… escucharon un sonido, como un gemido de dolor… rápidamente supieron a quien pertenecía esa voz, cuando se encontraron frente a frente, Shura pareció fulminarlos con la mirada, pues se suponía que ellos debían de estar muertos…

¡Sorprendido! – murmuró Milo con ironía…

¡No! – Saori atacó con su lanza a los jóvenes ellos no tuvieron problemas en esquivarla… - ¡Deberían ir a despedirse de su señor, ya debe estar muerto!

Esas palabras alertaron a los jóvenes que rápidamente se dirigieron hacia aquel lugar, mientras que Shura, Diogo y Saori huían.

Su intervención no pudo ser mejor recibida, gracias a la llegada de los guerreros de Shun, en especial a la de Shaka, los soldados comenzaron a dejar de atacar, miraban confundidos a Mu y Shaka, al igual que a Sorrento…

¡Idiotas han estado luchando por los gobernantes de Atlantis y traicionado a los de Tierra! – dijo Shaka sin piedad en su voz - ¿Acaso no se dieron cuenta de que su príncipe era prisionero de Diogo!

Los soldados parecían empezar a caer en cuenta de la situación… Afrodita fue a ayudar a su esposo, quien parecía estar muy fatigado…

¿Dónde esta mi niño, amor?

¡Descuida, debe estar con Hades ahora mismo!

Llegaron a la habitación que siempre se le ofrecía a Diogo cuando se quedaba en el castillo, había humo por doquier, más ya en la habitación no había nadie, la cama estaba totalmente en llamas, aunque estas no apeligraban la habitación, pues ya se estaban extinguiendo.

¿Creen que este bien? – susurró Camus mirando la habitación detenidamente.

¡Diogo estaba herido, creo que eso indica que si esta bien! – acotó Mime…

¡Es mejor buscarlo! – los jóvenes asintieron y salieron de la habitación…

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Arles nunca fue rival para él, no le costó nada desarmarlo, iba a perdonarle la vida, pero como era de esperarse el rey de Atlantis llevaba otra arma oculta, e intentó usarla contra Ares, este ya había guardado su espada en la funda, tomo con una de sus manos la mano de Arles y en un movimiento exacto, consiguió herir al peli azul con su propia arma…

Ares miraba fijamente los extremadamente abiertos ojos de Arles, el peli oscuro ejerció mayor fuerza y le enterró la daga mas profundo en el interior del peli azul…

¡Perdiste… tú usurpador del trono de Atlantis… pronto tú hijo va a seguirte en el otro mundo! – susurró al oído de su adversario el rey Ares…

Los presentes que ya habían dejado de pelear, pues los soldados que quedaban con vida decidieron huir, miraban el cuerpo agonizante del rey de Atlantis…

¿Uhmmmm?... ¡Shión! – llamó Ares…

¡Mi señor! – se acercó el peli verde.

¡Si puedes sálvale la vida…! – después simplemente Ares se alejó…

¿Por qué?... ¡No le entiendo, es su enemigo! – Shiryu se había quedado sumamente sorprendido por la orden del rey de Averno, a los demás parecía no sorprenderles… por lo que no pudo evitar acercarse a aquel hombre que definitivamente era, por lo menos para él, todo un misterio.

¡Un hombre cualquiera puede dejar llevarse por su odio, y acabar con su enemigo… más un rey no puede hacer eso, los dioses me dieron el honor de nacer con privilegios, mi responsabilidad por tanto, es ser digno de mi cargo… y así servir de ejemplo a mi gente! – Ares miró de reojo a aquel joven que parecía analizar sus palabras…

¡Mi señor Sein, antes pensaba igual! – susurró el menor sonriendo… más se sorprendió por la actitud del rey, que sujetándole por el menor acotó…

¡Tú rey volverá a tener ese pensamiento… mismo que desde pequeño Shun demostró tener!... – el peli oscuro mayor sonrió seductoramente - ¡Aunque claro… tú ya no servirás a Sein!

¡Si prometo servir fielmente a mi señor Shun! – murmuró apenado el joven…

¡No… será a mí a quien sirvas!

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¡Dime algo… lo que sea, mi niño… pero háblame! – Hades había llevado a Shun a un lugar más seguro, lo tenía cargado en brazos mientras recorría los pasillos buscando el lugar donde su pequeño pudiera reposar, vio la habitación que le servía de cuarto, cuando de joven era bien recibido en ese castillo, de una patada abrió la puerta y luego de remover unas colchas colocó ahí el cuerpo del pequeño… - ¡Shun… mírame, estoy aquí… perdóname mi niño, no pude defenderte!

Shun parecía no ver, ni escuchar nada, estaba ido… eso enfurecía al mayor, quien acariciaba su rostro con ternura… el sonido de unos guardias lo puso en alerta.

¡Primo! – Afrodita guiaba el grupo, al ver a Shun no sabía si acercarse o quedarse donde estaba…

¡Afrodita, él ahora duerme… te lo encargo… ¡Radamanthys! – Hades se volteó y miró a quienes habían llegado, entre los cuales también estaban los guerreros de su esposo – ¡Ve por Sein… el pueblo de Tierra conocerá ahora a su nuevo soberano! – y sin más salió del cuarto seguido de sus hombres.

Afrodita se acercó a Shun y lo tomó en brazos, lo acunaba en su pecho y acariciaba sus cabellos, silenciosas lágrimas adornaban no sólo su rostro sino el de Shaka, Mu y Sorrento… ellos sabían lo que haría Hades, le haría pagar caro a Sein jamás haber sido un buen padre, y no haber protegido mejor a su hijo, y todo eso lo haría frente al pueblo de Tierra…

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Cuando Pandora llegó junto a su padre, notó que un enfrentamiento sería en vano, aunque de todas maneras su ejercito la escoltaba… todos los ciudadanos, que se dirigían al castillo para ver la ejecución del secuestrador del príncipe Shun, estaban aterrados, a esas alturas ya era de conocimiento público la situación actual de su soberano en el castillo, y de la tenencia de Averno sobre el destino de sus vidas.

Ares esperaba a su hija en la entrada del castillo, aún no había entrado, pero los guerreros de su hijo ya se habían marchado en búsqueda del mismo… el rey, sabía de las intensiones de Hades, y aunque no estaba de acuerdo, no las cuestionó.

¡Padre, ¿Qué ha pasado?! – la joven princesa observaba la expresión seria del mayor… - ¿Qué está pasando?

¡Vamos Pandora, tú hermano ha tomado el castillo, como esposo de Shun, se proclamará su soberano en lugar de Sein! – Ares caminaba en dirección al lugar en donde todos los ciudadanos se estaban dirigiendo.

¡¿Y Sein?! – susurró la joven alcanzando al mayor y colocándose a su lado, aunque su curiosidad fue rápidamente satisfecha, pues en medio del lugar donde solía desarrollarse las batallas en los días festivos de Tierra, se encontraba el orgulloso Rey de Tierra, con ambos brazos extendidos, sus manos estaban atadas a unas columnas, se encontraba de pie, no levantaba la cabeza, parecía que aceptaría gustoso aquel castigo, pues él era culpable de los pecados que le asignaban - ¡No… Hades no puede, padre!

El príncipe de Averno estaba blandiendo el látigo también en aquella arena de batalla, su mirada fría hacía estremecer a todos los habitantes que consternados negaban, se tapaban el rostro, o simplemente derramaban lágrimas de dolor… el príncipe fue muy directo con sus palabras, y su reclamo iba dirigido también al pueblo… esos dominios estaban rodeados por el ejército de Averno, que no dudarían en acabar con todo el reino, si alguno intentara resistirse a su gobierno… hablo que habían perdido el derecho de ser gobernados por la delicada bondad de su esposo, y que ahora él, los gobernaría a todos con mano dura…

¡QUERÍAN A UN REY GUERRERO, PUES YO LO SERÉ… UNO QUE NO TENDRÁ PIEDAD DE QUIEN OSE OPONERSELE!... ¡Esta listo Sein… aunque ni todos los azotes que le dé le resarcirán del daño que le produjo a su hijo! – Hades levantó su mano, Pandora a lo lejos ocultó su rostro entre los brazos de su padre!...

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"¡Este olor… es…!"… ¡Afro… dita! – el calor de su querido amigo lentamente lo traían de vuelta, más no solo el sentir al peli turquesa, sintió otras presencias que le eran demasiado gratas… - ¡Shaka, Sorrento… Mu… ¿Dónde…?!

¡Tranquilo pequeño, Mime, Camus y Milo están bien! – acotó Sorrento acariciando el hermoso rostro de su príncipe…

Todos mostraban una mirada muy triste al notar que aquellas esmeraldas se mostraban apagadas… Afrodita abrazó con mayor fuerza ese delicado cuerpo, le regalaba tiernos besos en su frente, y sus mejillas…

¡Nunca más nos vamos a separar, mi bebé… ahora estas a salvo! – Afro sonrió mirando directamente a aquellos ojitos llorosos, Shun extendió una de sus manos, cual si fuera un pequeño bebé, deseando constatar la presencia de su madre, acarició el rostro del peli celeste, al sentir su calidez sus ojos de inundaron, y de apoco emitieron un ligero fulgor…

¡No me dejen!

¡No… no lo haremos! – era el clamor de cada uno de los jóvenes…

¡Su alteza! – Mime había ingresado rápidamente al cuarto, se lanzo a los pies de su príncipe tomando sus manos empezó a besarlas con devoción… el menor sonrió al observar a su amigo, y su sonrisa fue mayor al ver ingresar al cuarto a sus guerreros mas poderosos, Camus y Milo.

¿Dónde… dónde esta Hades? – preguntó el más joven mirando a Shaka.

¡Su esposo…! – el rubio dudó, pero tomado aire dijo - ¡Su esposo en este momento está castigando a su padre, el haberlo traicionado, mi príncipe!

¿QUÉ?...

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¡Padre detén esto, Sein estaba bajo un hechizo! – suplicaba la hija menor del Rey de Averno…

¡Me temo que no es mi voz la que escucharía tu hermano en este momento! – habló el peli oscuro mirando como su hijo se disponía a azotar a Sein…

¡UNO! – Hades no tendría piedad… no mataría a Sein por Shun, pero sí le haría pagar todas sus lágrimas, primero él, y luego cazaría a Diogo, para ese tenía un castigo mucho peor… - ¡DOS!

Los ciudadanos tapaban sus bocas, miraban la escena con temor… su rey no emitía ninguna queja, aceptaba aquel castigo sumisamente, si… pues se notaba que el rey también se sentía merecedor de esos azotes…

¡TRES…!

¡DETENTE HADES… NO TE PERDONARÉ SI SIGUES DAÑANDO A MI PADRE!

El peli oscuro se detuvo en seco, volteó a ver… y ahí pudo constatar que no era una broma de su torturada mente, en una de las entradas del lugar, se encontraba su niño, mostrando aquella mirada fuerte y seria… los presentes algunos no podían creer como su príncipe había llamado al mayor… "¡Hades!"… a paso lento el menor se puso entre su padre y su esposo, luego inclinando ligeramente la cabeza, acotó…

¡Perdóneme esposo… pero si desea seguir con esto, tendrá que azotarme a mí también… mi padre es muy querido por mí, y en estos últimos días fue mi gran apoyo! – Shun no enfrentaba la mirada del peli oscuro, quien simplemente no podía dejar de mirarlo… suspiró sonoramente…

¡Pues tendrá que pedir por él, alguien que no seas tú… me remito a las costumbres de mi pueblo para perdonarlo… si nadie pide por él, será mi esclavo! – Hades habló con tal frialdad que incluso el joven príncipe sintió helar su sangre…

¡PUES YO PIDO POR ÉL, HERMANO! – Pandora sonrió al ver que aquel pequeño que aún no estando del todo bien, no dudaba en enfrentar a Hades por cariño a su padre…

¡Entonces libera a tu padre, mi príncipe…! – Hades vio como Shun con cuidado desamarraba a su padre, le sonreía tierno y colocándose entre sus brazos le pedía algo de calor, que el mayor no dudó en darle, susurrándole apenas al oído… "¡Perdóname… perdóname hijo mío!"