¡Muchas Gracias por los Reviews, lamento la tardanza, pero tuve unas cuantas cosas que debía hacer, y me fue imposible actualizar antes, más aquí les dejo al fin el capi… Espero que les guste…
Capítulo 19º: Pérdida
Todos, nobles, soldados, ciudadanos y el propio Sein, habían quedado más que sorprendidos al ver que el que se hacía conocer como Osiris, actual esposo del príncipe de Tierra, era realmente Hades, esa noticia dejó impactados a la totalidad de aquellos que habían presenciado el castigo que recibiría Sein, y que no recibió, justamente por la intervención del príncipe Shun.
Conforme fueron pasando las horas, se iban informando de todos los sucesos que se sucedieron en el reino de Tierra en los últimos meses, Ares y Sein escuchaban con atención todos los reportes, aunque este último no tuviese voz al respecto en ninguna de las situaciones, quien hablaba era el peli oscuro, en nombre de Hades, pues su hijo se encontraba en ese preciso momento en compañía de su esposo.
Hades había dispuesto un grupo de sus guerreros para ir a buscar a Diogo, pues deseaba más que nada en el mundo, verlo bien muerto, pero cuando los guerreros se disponían a retirarse, nuevamente Shun lo impidió, alegando que deseaba por lo menos esa noche, sentirse seguro y con todos, en esa misma condición, Hades no pudo ir contra de los deseos de su príncipe, y luego de aceptar, se lo llevó a una recámara que habían preparado para ellos.
Desde el momento en que ingresaron a la habitación el menor no pronunció ninguna palabra, Hades también permanecía en silencio, sólo observándole…
¡Lo siento! – susurró el peli verde y el peli oscuro pareció de pronto, algo desesperado…
¡No… no debes sentirlo, no fue tu culpa… si hay un culpable aquí, ese soy yo… perdóname, Shun, no pude protegerte! – Hades se arrodillaba a los pies del menor y se abrazaba a su vientre… permaneció en esa posición un rato… - ¡Si es verdad lo que ella dijo… lo querré y atesoraré como si fuera mío!
¡No Hades…! – Shun no lo soportó más, las lágrimas se escaparon de sus esmeraldas, y por primera vez, su cuerpo no lo resistió dejándole caer en el suelo de rodillas, su voluntad se quebró… "¡Jamás permitiría que criaras a un hijo que no fuera tuyo!"… - ¡Perdóname… si no hubiera sido tan débil… si no me hubiese dejado vencer, es mi culpa, perdóname!
¡No tengo nada que perdonarte, mi Tormentosa Calamidad, acaso no lo entiendes… no fue tu culpa… lo importante es que vuelves a estar en mis brazos…! – Hades intentó besar aquellos labios, más estos lo rehuyeron… - ¡No, mi niño… no me rechaces!
¡Hades… ya no soy… ya no soy digno de ti…yo… estoy sucio! – el menor volvía a sollozar tapaba su rostro con sus manos…
¡Escúchame… y mírame atento, Shun! – Hades levantó el rostro del menor tomándolo de los cabellos, su tono de voz era firme - ¡Tú me perteneces a mí… eres mi esposo, y todo lo que provenga de ti, es mío… no vuelvas a decir que no eres digno, y mucho menos que estas sucio, me oíste… yo…! – el mayor no apartaba su mirada de la del más joven, y lentamente iba acercando su rostro a la del menor - ¡Yo voy a borrar toda huella que él pudo haber dejado en ti… y después de esta noche, no volverás a hablarme de este tema… esta noche dejaré claro en tu cuerpo y en tu mente, que tú único dueño… soy yo!
Quiso alejarse de los brazos de su esposo, más el agarre que el peli oscuro tenía sobre él era muy fuerte, tomándolo de la cintura lo acercó más a él, luego se puso de pié, y cargándolo en brazos lo llevó hacia el lecho, donde lo depositó con cuidado, a pesar de los intentos del menor por zafarse.
¡No me rechaces! – Hades estaba muy serio, quería… realmente quería borrar todo rastro de Diogo del cuerpo de su esposo… para continuar luego, borrando al propio Diogo de la existencia en ese mundo - ¡Quédate quieto!
¡Suéltame… Nooo, no quiero Hades! – Shun intentaba alejar al peli oscuro de él, pero Hades no parecía dispuesto a hacerlo, tomó ambas manos del menor y las sostuvo con una de las suyas por encima de la cabeza del más joven - ¡Hades!
¡Abre la boca! – la voz del peli oscuro sonó imperante, el menor lo miró entre asustado y asombrado, mordió su labio inferior, en esa ocasión no obedecería. Con su mano libre, Hades acarició el bello rostro del peli verde, se veía aún la marca de la bofetada que le diera Diogo… luego acaricio los labios y con su pulgar intentó abril la pequeña boca… - ¡Es una orden que te da tú esposo!
Tímida y temerosamente el menor fue abriendo su boquita, el mayor sonrió, y lentamente se fue aproximando a esos labios, introdujo su lengua con cuidado una vez que comenzaban a fundirse ambos con ese beso.
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Shun se sentía temeroso, pero no podía emitir ningún sonido como réplica, no se sentía capaz de negarse nuevamente a Hades, y menos considerando todo lo que el mayor había presenciado, sintió aquellas poderosas manos recorrer su cuerpo y despojarlo de sus prendas… sus labios, aún aprisionados por los de su esposo, no dejaban escapar ningún gemido…
Hades se había perdido en aquellos labios, y en recorrer aquel cuerpo, intentaba borrar de su mente todo lo que había presenciado, pero lo que más deseaba era borrar de la mente de su pequeño, todo lo sufrido… cuando dejó sus labios para recorrer su cuerpo, lo hizo con lenta devoción, así como fue lenta y cuidadosamente que recorrió con sus labios el pecho ya desnudo del menor…
Sin saber cómo, notó que su boca dejaba escapar tímidos gemidos… su corazón palpitaba a mil, sentía como si sudara frío, abrió sus ojos para cerciorarse de que era Hades el que estaba con él…
¡Hades! – susurró y el mayor levantó el rostro para poder mirarlo.
Vio sus ojitos brillantes y húmedos, que parecían suplicar sin palabras… soltó el agarre que ejercían sus manos, y entonces pudo disfrutar de la caricia que una de las manos de Shun, le daba… sonrió al sentir ese toque y volvió a besarlo en los labios…
¡Te amo! – murmuró el mayor, mientras tomó la mano izquierda de Shun y besó cada dedito de esa mano, para luego repetir esa acción con la mano derecha del menor… - ¡Te amo!... ¡Jamás lo dudes!
Shun no apartaba la vista del rostro del mayor, sonrió tímidamente cuando este se acercaba reclamando un beso de su parte, el cual le dio, en ese momento se decidió, él también quería borrar el rastro de Diogo de su cuerpo y de su mente… no iba a rechazar a su único amor… por lo menos no esa noche… ya después pensaría en qué hacer.
¡Uhmmm… ahhh! – se dejaba llevar por las agradables sensaciones que sólo Hades podía hacerle sentir.
Rápidamente ambos cuerpos de encontraron en igualdad de condiciones, ambos totalmente desprovistos de sus ropas… Shun se dejaba hacer por completo por Hades, quien no dejaba ni una sola parte del menor sin recorrer, no sólo con sus manos sino también, con sus labios y su lengua.
¡Hades! – gemía quedito el peli verde, mientras su esposo lo preparaba para recibirlo - ¡Uhmmm!...¡Ahhhh… ahmmmm! – el peli verde simplemente estaba demasiado excitado, aunque sintió sus fuerzas mermar cuando se corrió en la boca de mayor, rápidamente este lo encendió nuevamente con nuevas caricias y nuevos besos… - ¡Hades… ya…!
¡No mi ángel… esta noche será sólo nuestra, déjame poseerte por completo… déjame amarte, mi niño! – Hades introdujo su miembro en el menor cuidadosamente, Shun se sostuvo con fuerzas de los fuertes brazos de su esposo, intentando alcanzar los labios de este para acallar sus gemidos…
Las embestidas fueron lentas al principio, esto desesperaba al menor quien jadeaba desesperado, luego comenzaron a aumentar en intensidad, convirtiendo aquellos jadeos en gemidos cada vez más sonoros.
¡Ahhh!... ¡Amor… ya… ya no puedo! – entre gemidos dejó escapar el menor.
Hades sonrió al momento de embestirlo incluso con mayor fuerza, no perdía detalle de aquel rostro totalmente sonrojados, de aquella mirada brillante, que parpadeaba cansada y que se cerraba a cada estocada suya… cuando se vino en el interior del peli verde, se quedó un rato más unido a él… besaba sus labios… este al sentirlo dentro lo miró directo a los ojos… buscó sus labios tímidamente, y se besaron con pasión…
¡Te amo, mi tormentosa calamidad… jejeje… mi adorado tormento… mi niño!... ¡Te amo tanto… que duele! – Hades salió del interior de Shun, se acomodó a su lado y lo atrajo a su cuerpo, Shun se acurrucó entre sus brazos, ambos se durmieron casi inmediatamente… mañana sería un nuevo día, y el mayor ya había decidido que Diogo, con ese día, había vivido demasiado.
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Esa noche había sido tranquila para todos, quizás más para algunos que para otros, pues mientras que algunos descansaban después de la batalla, otros curaban sus heridas, otros compartían íntimos momentos, y otros conversaban seriamente temas muy importantes.
Uno de los que conversaban eran dos mayores, ambos reyes… en donde uno de azulada cabellera agradecía al de oscura cabellera haber cuidado de su hijo…
¡Descuida… le tengo especial cariño y lo sabes! – Ares respondía levantándose, y observando luego por una de las grandes ventanas…
¡Lo se… pero debía decirlo… yo realmente… lo siento! – Sein se dirigía a la puerta, pero se detuvo al escuchar la voz del otro hombre.
¡Tendrás que casarte con mi hija… ella pidió por ti para salvarte… eso quiere decir que dejará de servir a Cronos… para ser tu esposa! – el peli oscuro lo dijo sin voltearse a ver a Sein.
¡Ya estoy casado… mi esposa es Saori! – fue lo que comentó el peli azul, saliendo de la habitación…
Sein simplemente sonrió por ese comentario… al final, él siempre supo que su adorada hija terminaría enamorándose de ese tonto… lo vio en una visión cuando ella nació… cuando se dirigió él también hacia la puerta para salir, se encontró con Shiryu, quien parecía tener la intención de entrar al cuarto del cual él iba saliendo.
¡Señor… disculpe… buscaba a su majestad…! – empezó a decir el peli largo.
¡No esta aquí… pero yo sí… uhmmm… Shiryu necesito que me ayudes en algo, me acompañas un momento! – dijo con una sonrisa el mayor.
¡Claro, Señor…! – el más joven siguió al rey de Averno…
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Sein ingresó a su cuarto, en él estaba esperándolo Pandora, la joven estaba frente al ventanal, más tenía los ojos cerrados…
¡Princesa! – Sein la sacó de sus cavilaciones…
¡Su majestad… perdone que haya entrado sin ser invitada… pero necesitaba aclararle algo! – la joven volteó a mirar al peli azul… - ¡La boda que oficie entre usted y la princesa Saori, no es legal… ese ritual es inexistente… espero me perdone! – al terminar de hablar la joven se iba a dirigiendo a la puerta.
¡Pandora! – la joven volteó a mirarlo - ¡Gracias por pedir por mí!
¡Lo hice por Shun! – dijo firme la joven, y se volteó en dirección a la puerta nuevamente…
¡Me gustaría que se quede! – Sein casi hablo en susurro, y la joven se quedó helada… no esperaba eso… no de alguien como él…
Él se acercó a ella lentamente, delicadamente la volteó para que pudiese mirarle el rostro… estaba tan sonrojada que él sonrió… se acercó lentamente a sus labios… y ella simplemente, se dejo besar… y besaba…
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En otra parte del castillo, un peli turquesa curaba de las heridas de un peli rubio de ojos dorados…
¡Descuida, él pagara! – murmuraba el mayor sin apartar su mirada del rostro de su esposo…
¡Lo se… yo… se que el pagará…! – Afrodita se acercó al rostro de su esposo y le regaló un beso en la mejilla, que bajo un poco mas a la comisura del labio, para luego, ya por la presión que el mayor ejerció al sujetarle el mentón con la mano, el siguiente beso fue en los labios… en unos labios muy demandantes y deseosos…
¡Sólo voy a besarte… tranquilo… mi primavera, te amo!
¡Entonces que no sólo sean besos, mi amor! – susurró por demás rojo el menor, casi ni se atrevía a mirar a los ojos a su esposo - ¡Estoy bien… además… también te deseo!
Radamanthys besó con mayor pasión al menor, lo fue recostando de a poco en el lecho… su suave piel lo incitaba y sus gemidos lo hacían desearlo aún más… no le costó nada despojarle de sus prendas, y menos al menor ayudarle a despojarse de las suyas…
Los jadeos y gemidos se hicieron presentes por parte de ambos cuando sus cuerpos fueron uno, sólo se decían dulces palabras de amor… y una vez culminado el acto, se quedaron dormidos fuertemente abrazados…
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Sorrento se acurrucaba entre los brazos de su esposo… este le acariciaba delicadamente la espalda… lo que le ocasionaba algo de cosquillas, levantó el rostro para mirarle…
¿Qué pasara mañana, mi amor? – Sorrento sabía que un grupo saldría a cazar a Diogo, aunque no sabía quienes lo harían…
¡Mañana lo sabré… eso dependerá de Hades… tranquilo… todo estará bien! – Julián besaba nuevamente a su joven esposo, quien le devolvía el beso… luego lo miró con esos hermosos ojos…
¡Hades quiere su cabeza, ¿verdad?! – el peli lila lo dijo sin apartar la mirada…
¡No… él lo quiere vivo… desea que su muerte sea en extremo lenta… y sumamente dolorosa! – acotó el peli azul, acariciando el rostro del menor… - ¡Y la verdad, yo también!
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¡La primera orden que dio su majestad Ares en nombre de su hijo, fue buscar a todos los sabios que fueron exiliados de Tierra! – Shaka le comentaba a su amigo Mu, a Shión, a Mime, a Kanon y a su esposo.
¡Lo se!... ¡Hades les tiene un cariño especial a los sabios, pues fueron ellos los que siempre protegieron y cuidaron del príncipe Shun en su infancia! – acotaba Saga…
¡Lo bueno será descansar esta noche… mañana sería un día muy interesante! – mencionaba Kanon poniéndose de pie - ¡Vamos a descansar Mime!
El peli naranja asintió, se despidió de los presentes y se marcho en compañía de su esposo. Aquellos que quedaron sonrieron, y decidieron que lo mejor sería seguir el ejemplo del gemelo menor, así cada pareja se dirigió a sus aposentos.
Mientras tanto, Camus y Milo, acompañados de sus esposos, se cercioraban de que todo estuviera listo para el día siguiente, pues ellos habían decidido ser parte del grupo que debían ir tras Diogo, Saori y Shura…
¡Todo esta listo, hermano! – hablaba el peli azul de cabellera lacia…
¡Realmente ustedes están deseosos de ir a cazarlo! – acotaba Minos mirándolos serio…
¡Pagará caro lo que le hizo a Shun! – murmuró con rabia Milo…
Aiacos miró a su amigo, y este asintió… ellos estaban mas que dispuestos a ayudar a sus jóvenes esposos a encontrar a aquellos malnacidos.
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Shiryu siguió a Ares hasta su cuarto… se detuvo en la puerta, y miró al adulto… quien con un gesto amable le instó a seguirlo, el joven realmente no entendió por que se inquietaba tanto, y un poco dudoso ingresó al cuarto.
¿En qué le puedo ayudar… su majestad? – Shiryu mantenía cierta distancia con el mayor, quien notándolo sonrió maliciosamente…
¿Me tienes miedo? – Ares se acercó más al joven, quien un tanto avergonzado por la pregunta del Rey se quedó de piedra.
Cuando se percató, Ares ya estaba frente a él, lo peor de todo, es que tenía el brazo rodeando su cintura, en vano intento retroceder, pues el rey ya lo tenía firmemente sujeto, es más, también colocó la otra mano en su nuca, y lo besó sin darle mucha importancia a la expresión de espanto que mostraba su rostro…
La verdad, es que desde que lo vio le resultó muy atractivo ese joven, aunque la verdad no tenía pensado hacer lo que estaba haciendo, pero el nerviosismo que mostro cuando ingreso a su habitación, le hicieron desear saber cómo sabrían sus labios… y no se arrepentía, esos labios eran muy deseables…
Lentamente, el menor se dejó llevar por los besos del rey de Averno, no podía negarse la verdad, ese hombre le resultaba muy interesante, y sus apasionados besos, sólo le hacían querer más… entre leves empujones llegaron hasta el lecho, donde volvieron a besarse, y a despojarse de sus ropas, el mayor besaba ese firme pecho, deteniéndose en cada tetilla, las cuales lamía y mordisqueaba, le gustaba escuchar los gemidos del menor, hacía tiempo que no disfrutaba tanto al sentir la piel de alguien más a su lado…
El rey estaba siendo muy delicado con él, su corazón estaba latiendo desenfrenado, se sujetó con fuerza de los fuertes brazos del mayor cuanto este se introdujo en su interior, gimió con fuerzas y arqueó la espalda…
¡Lo siento… relájate… ¿estas bien?! – susurró el rey de Averno, mientras esperaba que el menor se acostumbrara a la invasión… cuando ese asintió, empezó con el vaivén…
¡Ahmmm… ahhhhh… uhmmmm! – Shiryu gemía, mientras sentía que su resistencia pronto llegaría a su fin… una estocada más, y se vino entre su cuerpo y el del mayor… Ares sonrió… su mirada era brillante, su expresión pícara…
¡Bésame! – susurró el mayor, y el más joven obedeció…
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El día trajo mucho ajetreo en el castillo… se habían dispuestos dos grupos de búsqueda… uno que sería comandado por Julián, a los que guiaría Camus… y el otro, comandado por Hades, que sería guiado por Milo.
Shun despertó entre los protectores brazos de su esposo, este le había vuelto a colocar su sortija en el dedo… lo besó cariñoso, luego se bañaron juntos, y juntos salieron en dirección al comedor para desayunar, ahí se encontraron con Sein, Ares y Pandora, quienes lo saludaron cariñosamente… una vez terminado el desayuno, Hades se dirigió hasta donde ya lo esperaban sus hombres… Shun miraba cómo su esposo se alejaba del castillo en compañía de sus guerreros y de unos cuantos guerreros de él… en el castillo sólo habían quedado Afrodita, Mime y Sorrento para hacerle compañía…
¡Ellos estarán bien, Shun! – hablo sereno Afrodita - ¡Tranquilo!
¡Si… gracias… pero creo que necesito ir a descansar! – Shun se sentía decaído… no tuvo el valor de pedirle a Mu que confirme su estado… tampoco quería preguntárselo a nadie más…
¡Parece que su Alteza, tiene un gran dolor en el alma… ¿por qué esta triste mi niño?… al fin todo se esta disponiendo de la manera en que siempre debió ser!
Shun se sobresaltó y miró en dirección de la voz… él conocía esa voz…
¡Delios! – susurró y se acercó lentamente al gran sabio de su reino - ¡Haz vuelto!
¡Su alteza… sus ojos no deberían estar tan tristes… usted traerá felicidad a este reino y a Averno, les dará paz… no… ya les ha dado paz! – hablo el hombre acariciando el rostro de su amado príncipe…
¡Delios… quien gobernará Tierra y Averno, será mi esposo!... ¡Yo… no puedo… no puedo seguir aquí! – Shun habló con tal dolor, que el sabio sintió su alma estremecer…
¡Para lo que sea necesario, mi señor… he vuelto para usted!
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Hades comandó a ambos grupos hasta bien alejados del Castillo de Tierra, luego se dividieron… sabían que debido a la vigilancia en las fronteras, no podrían haber llegado aún a Atlantis, por otra parte, ya que tenían prisionero a Arles, el ejercito de esas tierras no hallaría comandante a menos que Diogo llegue hasta allá, y los informantes del rey Ares le habían hecho llegar la noticia, muy temprano en la mañana, que no se tenía noticia en Atlantis de los príncipes.
Cada grupo se enfrasco entonces en cumplir con su misión… Diogo estaba herido, no podían haber llegado muy lejos, estando él como estaba.
¡Su alteza!... ¿Qué le ocurre? – Radamanthys se había dado cuenta de que su señor parecía distraído, como si algo lo preocupara bastante…
¡No se, Rada… dime, cuantas son las posibilidades de que esas alimañas se hayan quedado en el castillo! – Hades sintió un frío en su corazón…
¡Se inspeccionó el lugar… pero…! – Rada miró a su príncipe…
¡DEBEMOS VOLVER!... ¡MILO BUSCA AL OTRO GRUPO E INFORMALE! – Hades emprendió la marcha camino al castillo, mientras que Milo lo hacía hacia la dirección que tomara el otro grupo.
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Shun había conversado largo rato con su antiguo maestro… Delios era sin lugar a dudas, la persona que más esperanzas había depositado en él siempre… lo escucho sin cuestionamientos, y luego cuando le dijo lo que pensaba hacer, sonrió, y le expreso que cuente con su ayuda… el menor sonrió… hasta que un sonido, llamó su atención...
¿Qué ocurre, su alteza? – el hombre miró intrigado al Shun, quien sonrió con ironía…
¡Lo que pensaba… "no ibas a irte sin mí, ¿verdad?"… no olvide lo que le dije… es mejor que vaya a saludar a mi padre! – Shun hablo sereno, y el hombre comprendió a la perfección que su príncipe deseaba estar solo…
Cuando el sabio salió de la habitación, Shun se acercó a uno de los ventanales, cerró sus ojos, intentó serenarse…apretó con fuerzas los puños de sus ropas, hasta que sintió como una mano le tapaba la boca, y unos brazos le impedían moverse…
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Cuando Hades llegó al castillo se armó un gran revuelo entre los guardias, este no reparó en nadie en particular y se dirigió sin dudarlo a la habitación que ocupaba con Shun… al llegar ahí, no halló a nadie… solamente… y eso hizo que el peli oscuro palideciera por completo, sobre una de las mesas de la recámara estaba la sortija de bodas del menor…
¡Shun!... – el príncipe mayor sentía que sus fuerzas lo abandonaban, y de pronto un temor que le congeló el alma, lo embargó…
¡Hijo!
¡Hermano!
Tanto Ares como Pandora, se apresuraron a sostener a Hades, quien parecía al borde de las lágrimas… más rápidamente se repuso… "¡No hay tiempo que perder!"…
¡BUSQUEN POR CADA RINCÓN DEL CASTILLO!
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El alboroto había llamado la atención de Sein quien en ese preciso momento se hallaba enfrascado en una conversación con Delios… cuando uno de los guardias le informó de la situación, miró asustado a su antiguo consejero, quien simplemente asintió…
Sein se apresuró al lugar en donde se encontraba Ares y Pandora, quien mordiéndose el labio se le acercó para contarle… el peli azul, miró a Ares y sin pensarlo acotó…
¡Iré en dirección al río!
¡Iremos! – Ares asintió al momento de aceptar la idea de Sein…
Por lo que les informó uno de los soldados, Hades se dirigió en compañía de Rada y los recientemente llegados Julián, Camus y Milo, también en dirección a la ribera del río… los adultos subieron a sus caballos y lo hicieron también…
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Shun tenía las manos atadas hacia el frente, de los amarres de sus manos, pendía una cuerda que era con la que Shura lo obligaba a seguir el ritmo de aquella comitiva, que presidían Saori y Diogo, este último con el brazo derecho vendado, estaba pálido, más su mirada era aún enérgica, miraba al menor de reojo, sonrió al percibir que en este no había ni un asomo de intento de huída…
El menor había analizado toda su situación de manera meticulosa… miró a Diogo, y luego a Saori… un ligero mareo le hizo detener el paso, Shura iba a jalarlo, pero Diogo lo detuvo con un gesto…
¡Pronto estaremos en casa! – susurró acariciando el rostro del más joven…
¡Hermano debemos apurarnos! – Saori miró con odio al menor, sonrió maliciosamente cuando Diogo les había dado la espalda…
Shun rió para sí… Afrodita siempre había tenido razón, ella era verdaderamente una… "¡bruja!"… siguió caminado detrás de ellos, comenzaba a sentir frío, el clima estaba cambiando, y todo indicaba que sería una de esas tormentas, las cuales era más aconsejable recibir en el reguardo de alguna cabaña… sin embargo, esos fuertes vientos, y aquella amenaza de lluvia, llenaron el alma del pequeño de una paz agradable…
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Las gotas de lluvia empezaron a caer, los vientos a soplar cada vez más fuerte y la temperatura comenzó a bajar drásticamente… sin embargo, Hades seguía sumamente concentrado buscando a su niño… "¡Esta vez si acabaré contigo… no permitiré que vuelvas a tocarlo!"… Hades llegó a la ribera del río, comenzó a seguir el curso del caudal… la mejor forma de huir de tierra y llegar a Atlantis era por ahí, aunque con ese clima, fuera casi un suicidio…
Radamanthys y Julián cabalgaban a la par de Hades, observaban con toda la atención posible el lugar, Milo y Camus eran más rápidos, pues conocían a la perfección esos lugares, ya sea con clima favorable, o como era el caso, con uno desfavorable. A la distancia pudieron notar unas figuras, alertaron de ello a Hades… entonces se fueron acercando de forma sigilosa, para lo que optaron por dejar los caballos.
Se introdujeron en la espesura del bosque para ocultar su presencia… al parecer, ellos se estaban dirigiendo río abajo, y debido al clima no habían sentido su presencia… Hades pudo ver que su niño estaba empapado y pálido, eso lo desesperó, más se contuvo, al estar tan cerca del río, no podía arriesgarse a que le hicieran algún daño, sin embargo, nada había preparado al príncipe de Averno para lo que sucedió ante sus ojos…
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Shun tenía mucho frío, cuando llegaron a la ribera miró a sus captores, que parecían decidir qué hacer, fue Saori quien indicó el camino a tomar… ella parecía un tanto preocupada por la herida de su hermano. Diogo a pensar de verse muy pálido, no se mostraba débil, de hecho, sólo demostraba preocupación por él… por lo que no pasó desapercibido para el peli verde, que eso le resultaba muy molesto a la joven.
Caminaron por un trecho algo largo, considerando las inclementicas del tiempo, era muy peligroso andar tan cerca de un río que podía resultar muy traicionero, Shun atrajo sus brazos a su cuerpo, en busca de calor… y luego volvió a notar la mirada llena de odio de Saori, y entonces sonrió… "¡Claro… ya sabe que Hades esta vivo!"…
¡Deberías cambiar esa cara de envidia, Saori… Hades siempre me ha amado sólo a mí, era su destino y el mío estar juntos… ¡Como buena bruja… deberías saberlo! – Shun lo dijo con verdadera saña… y entonces pasó lo que en parte esperaba…
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¡NOOOOO! – era la voz de Sein la que se escuchaba, llegó justo cuando sucedió…
Hades salió de su escondite, pero fue Camus el que saltó al agua seguido por Julián, pues cuando iba a hacerlo el peli oscuro, Diogo le salió al pasó, estaba como loco, y deseaba acabar con el culpable de que el pequeño, nunca lo hubiera correspondido…
Radamanthys comenzó a enfrentarse con Shura, que a pesar de la impresión por lo ocurrido, al ver al esposo de Afrodita una sonrisa maliciosa se le formo en el rostro, clamando revancha…
Ares y Sein se acercaron a la orilla del río, donde Milo se encontraba también intentado localizar con desesperación a su hermano, a Julián y por sobre todo, a Shun.
¡Señor, él estaba atado… así no podrá nadar! – murmuró al borde de las lágrimas el guerrero de Shun…
¡Pero que dices, Milo, Shun no sabe nadar! – Sein miró al joven y entendió que su hijo de estar desatado, quizás si podría salvarse…
Ares notó a Julián, que salía a la superficie, tomaba aire y se volvía a meter, parecía agotado, y no era para menos, la corriente era muy fuerte… en la orilla, y a pesar de luchar con la mano izquierda, Diogo le estaba dando buena batalla al peli oscuro… Cuando Hades sintió que ya tenía a Diogo donde lo quería, detuvo el ataque…
¡Vas a pagar caro todo lo que hiciste… pero lo pagaras en este mundo…! – Hades no se sentía con ánimos de matar a Diogo, le había hecho perder demasiado tiempo… él debía buscar a Shun…
Saga, Kanon, Shión, Shaka, Mu, Minos y Aiacos habían llegado al lugar justo cuando Hades derrotare a Diogo, y lo dejare desarmado… vieron al príncipe de Atlantis como enloquecido mirando al río, notaron que Hades se dirigía hacia donde se hallaban los reyes Sein y Ares, junto con Milo… luego notaron el cuerpo sin vida de la princesa Saori… Minos y Aiacos se acercaron a Diogo y lo sujetaron, escucharon como balbuceaba… "¡Fue tu culpa, hermanita… no debiste hacer eso!"…
Rada venció a Shura, dejándolo inconsciente... luego observó a los recién llegados, tanto Shión como Mu, revisaron a la joven, constatando que estaba muerta… estos miraron al oji dorado en busca de respuestas…
¡La princesa atacó a su alteza Shun, y lo lanzó al cause del río… Diogo la atacó sin piedad por eso, y la mató!
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¡Tenemos que encontrarlo!
¡Hijo, tranquilo…! – Ares se sentía desolado… su hijo estaba en Shock, casi lo arrastra la corriente mientras intentaba dar con su niño… pero el esfuerzo de todos fue inútil… el propio Camus fue sacado por la fuerza por su hermano, estaba totalmente exhausto, los gemelos ayudaron a Julián, quien parecía muy frustrado…
Sein miraba el río… silenciosas lágrimas recorrían su faz, mismas que corrían por la de los presentes… "Shun"…
¡No es posible! – Hades no daba crédito a lo ocurrido… fue tan rápido… Shun simplemente ya no estaba, y él, no pudo evitar que eso sucediera… - ¡PERDONAMEEEEEE!
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La noticia inundó de tristeza ambos reinos, el de Tierra y el de Averno…no habían podido encontrar el cuerpo, por lo que los funerales se estaban llevando a cabo a las orillas de aquel río… Hades se mostraba frío… su mirada parecía perdida en aquellas, ya tranquilas aguas… sentía que parte de él había muerto, irradiaba dolor hasta por lo poros… el nudo en su garganta era muy grande, más… se contuvo… cuando ya todos se hubieron retirado… se hincó en el suelo… recordando todo… desde la primera vez que lo vio, su primer beso, el primer te amo que le obligó a decir… no supo cuando las lágrimas comenzaron a salírsele… pero el dolor que sentía ya no lo podía disimular…
¡Shun!... ¡¿Dónde estas, mi amor?!
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Ares y Sein, llegaron al castillo, el peli azul, simplemente se sentaba, con la mirada perdida en el horizonte… el peli oscuro, también se sentó… ya había ordenado que el juicio para los prisioneros sería una vez pasado los días de luto, por la muerte de Shun…
¡Por cierto, Sein… no vi a Delios!
¡Supongo que esto lo destruyó… él no previó algo así… para él, era Shun quien traería la paz a Averno y Tierra! – murmuró el peli azul…
¡Pues en su nombre… habrá paz… no sólo entre Averno y Tierra, sino también con Atlantis… Pobre de mi hijo… espero que se recupere de esto algún día! – comentó el peli oscuro… "¡Así que se fue!"
