Capitulo 14
— ¡Ya le dije que el señor Inuyasha no está!
— ¡Pues no te creo, vieja! Así que no me voy de aquí hasta que decida darme la cara.
Y dicho esto, Kikyo tomó asiento en el sofá de la biblioteca, cruzando sus largas y finas piernas en una posición seductora, seguramente para cuando Inuyasha decidiera verla.
Al ver que Kikyo no tenía intenciones de moverse de ese lugar, Kaede masculló unas groserías en voz baja y decidió irse para no intoxicarse con la presencia de esta "mala clase". Y ya lo estaba logrando, hasta que la voz de Kikyo la detuvo y la hizo volverse, solo para encontrarse con la reencarnación misma del diablo, solo que en forma femenina.
— Oye Kaede, sírveme algo para tomar ¿no? Estoy muy sedienta y sin mencionar que estoy muerta de hambre. Pero no te molestes en hacerme de comer; no me gusta la comida de aquí.
Kaede la quedó mirando con una mirada entre glacial y que saltaban chispas, aunque esto sonara totalmente contradictorio.
¡Cómo odiaba a esa mujer! pensó Kaede, y con un gruñido muy mal disimulado, se puso en frente de Kikyo y mostró la sonrisa más falsa y forzada que hubiese hecho jamás.
— Si quieres algo, "linda", háztelo tu sola, que para eso te dieron patas y un cerebro del tamaño de un cacahuate.
Y dicho aquello, se dio media vuelta, dejando a una Kikyo totalmente boquiabierta. Y justo al llegar hasta el marco de la puerta, giró sobre sí misma y dirigió a Kikyo una mirada llena de desagrado y aborrecimiento.
— ¡Ah! Se me olvidaba algo, cariño. No te molestes en esperar a Inuyasha. El salió, y no fue precisamente solo...
— ¿Qué quieres decir? — La mirada de perturbación de Kikyo se topó con la mirada triunfadora de Kaede.
— Ah... nada... solo quería informarte que tú no eres la única en la vida de mi niño Inuyasha. No creas que el mundo gira a tu alrededor niña... hay mujeres que valen muchísimo más que tú, y que además, no necesitan ser las "queridas", por llamarlo de una manera menos vulgar, de un hombre.
Esta vez sí salió por la puerta Kaede, con una sonrisa de oreja a oreja, y un sentimiento de gozo y logro que creyó nunca experimentar.
Mientras, en la soledad de la biblioteca, Kikyo se esforzaba al máximo por no salir de la sala y decirle lo que se merecía la anciana Kaede.
"No Kikyo, tu no. Tú no vas a caer tan bajo como esa estúpida. Tú, en comparación de esta gentuza sin educación, tienes clase y eres sofisticada. No debes perder los estribos por una vieja resentida, y que además, está celosa de tu belleza" y fue por un coñac a la estantería.
Al llegar Inuyasha y los otros, ya eran pasadas las nueve de la noche, y el frío se hacía notar cada vez más. El hermano de Kagome se había quedado dormido en el camino, y Kaede lo llevó en brazos hasta la habitación que habían preparado para él.
Pero antes de subir por las escaleras, le llamó la atención a Inuyasha y le dio a entender que Kikyo estaba en la biblioteca esperándolo, y que no se le ocurriera decirle a Kagome sobre aquello.
Con una mueca, se dio la vuelta, y se encontró con la mirada fulminante de Kagome, quien estaba de brazos cruzados frente a él.
— Ya estarás feliz ¿no? Ya me tienes aquí. Justo en el lugar en el que menos me siento segura...
Al oír las palabras de Kagome, Inuyasha dirigió a la viuda del general una mirada curiosa, y una media sonrisa, entre cínica y coqueta.
— ¿Y puedo saber porqué mi casa la hace sentirse tan indefensa e insegura¿O...será otra "cosa" lo que la tiene así Kagome...?
Con cada palabra, Inuyasha se iba acercando más y más a Kagome, quien en el momento de verlo a los ojos, comenzó a temblar de pies a cabeza, y a sentir su corazón latir desbocado en su pecho.
— Y-yo... — pero no pudo balbucear nada más, ya que la voz de Kikyo resonó por toda la casa, gritando el nombre de Inuyasha como si su vida dependiera de ello.
— Demonios — escuchó mascullar a Inuyasha, mientras éste se dirigía a lo que parecía ser la biblioteca.
Pensó en seguirlo, pero se detuvo en el momento en que sus pies comenzaron a avanzar.
"¡No, Kagome¡Tonta¡Cómo se te ocurre seguirle¡Pareciera que estuvieras enamorada de él...!"
"¿Y no lo estás?" preguntó una vocecilla en su cabeza.
"¡Claro que no!" se respondió, y comenzó a subir las escaleras para buscar a Kaede. Por ningún motivo iba a volver al dormitorio de Inuyasha, así que rezó porque hubiese una habitación disponible para ella. Y si no la había...bueno, perfectamente podía compartir la cama con su hermano.
Iba llegando hasta un amplio corredor, cuando se encontró con Kaede.
— Kaede! Justo te estaba buscando. Me preguntaba si habría una habitación desocupada para mí…
— ¡Oh, claro que hay espacio para ti querida! Ven cariño, vamos a ver tu habitación. Pero antes...
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— ¿Y cómo está la comida querida?
— Hm... deliciosa Kaede. Menos mal que me trajiste a la cocina, porque con todo este lío ya ni me acordaba que tenía hambre — decía, mientras cogía un penecillo y lo devoraba.
— Qué bueno que te haya gustado linda. Por lo menos tú si sabes apreciar la buena comida cuando la tienes enfrente, no como otras personas que aparte de ser muertas de hambre, critican cómo cocinamos. ¡Ha¡Como si ellas supieran cómo cocinar un huevo frito sin que se les queme hasta la sartén!
Kagome le dio una mirada llena de curiosidad a Kaede, quien solo sonrió y la abrazó.
— Olvida lo que dije linda. Ahora, qué prefieres ¿más penecillos o más torta?
— ¡Torta! — y ambas rieron al unísono.
Hola a todos amigos! x3
Los extrañe mucho, pero ya estamos aki. Bueno, aki esta el nuevo cap, que espero les haya gustado mucho mucho mucho 33
Disculpen si algunos dialogos sonaron como muy... tontos... lo que pasa esque no soy muy buena con las coversaciones y todo eso :(
Wenu, me tengo que ir porque mañana tengo prueba y tengo que estudiar, adiu!
P.S: Y muchas gracias por sus super reviews! Me emociona mucho el leerlos! Y porfavor... mas reviews, sip? :3
