Despertar
G / Amistad
Momoshiro & Oishi
882 palabras. Tema #16 Fastidiar.
Aquél era uno de esos días en que más hubiera valido no despertarse.
No bajo aquel cielo nublado, veinte minutos más tarde de lo debido, con dolor de cabeza por haber estado en los videojuegos más tiempo de lo estrictamente necesario la tarde anterior y escuchando los gritos de sus hermanos y de su madre. Cuando finalmente Momoshiro se levantó, se dio una rápida ducha de agua fría, se vistió el uniforme y tras bajar de dos saltos las escaleras y entrar a la cocina lo único que recibió fue un plato semivacío conteniendo dos rebanadas de pan tostado untados rápidamente con mantequilla y mermelada, uno de los cuales se hallaba mordido en un extremo.
-¡Eso es lo que te pasa por levantarte a esta hora!- no queriendo discutir con su madre, sin sentarse a la mesa, tomó uno de los panes e intentó llevárselo a la boca, sólo para escuchar un nuevo grito que le erizó los nervios nuevamente. -Mira la hora qué es. ¡No pienses que te quedarás aquí todo el día haciendo nada, me ayudarás con el quehacer! Ve por la escoba y…- para cuando ella viró la mirada en un descuido, Takeshi ya no se encontraba más en casa sino pedaleando a todo lo que daban sus piernas, alejándose cada vez más.
En su camino estuvo muy a punto de ser arrollado por un camión de mudanzas, y aunque paró a tiempo éste no tardó en empaparle por completo al pasar sobre un gran charco de agua.
Sin duda, el mundo había amanecido con ganas de fastidiar.
Al llegar a la escuela lo hizo demasiado tarde, y al entrar al club de tenis Tezuka no dudó en dejarlo veinte minutos corriendo, sin permitirle entrar a las canchas ni abandonar la práctica para irse a lavar a las duchas, hasta que el día literalmente decidió lloverle encima, de tal modo que cuando fue a refugiarse el aspecto pesimista con el que se había levantado terminó por empeorar.
Encontró a Oishi terminando de vestirse el saco negro con el propósito de empezar las clases. Al parecer (ya que era el único en la habitación) también se había retrasado.
-Ah, Momoshiro- quizá era su imaginación pero existía alivio en la voz, cuando el mayor giró la cabeza en su encuentro. –No te vi en la práctica ¿estás bien?- como respuesta alzó los hombros, no queriendo darle más importancia a lo sucedido aquella mañana, se quitó la playera y la dejó caer sin mucho cuidado al suelo, apenas dando cuenta la sonrisa suave que el otro le dedicó con incredulidad antes de alejarse, tomar asiento en la banca y rebuscar entre sus cosas.
Momoshiro cambió su ropa antes de mirarse lastimosamente, suspirando profundamente, odiando por primera vez las prácticas dobles antes de los partidos oficiales. De no ser por ellas, por lo videojuegos, el escándalo de sus hermanos, las mudanzas en plena mañana, el insomnio y el repentino malhumor de su madre, habría llegado a tiempo. -¿Seguro que estás bien?- lo último que necesitaba Takeshi en esos instantes era un sermón, así que a punto estuvo de ponerlo en claro a su superior mas éste volvió a hablar y le interrumpió. –Ven, siéntate un momento-
Genial, pensó el más joven, accediendo tras un par de segundos y acompañándolo en la banca, con el cuerpo echado hacia delante y los codos apoyados en las rodillas. –Estás cubierto de lodo- Oishi le tomó por el hombro derecho, haciéndole virar y enderezarse, así como alzar el rostro. Sorpresivamente acercó un pañuelo de tela, humedecido anteriormente con una botellita de agua, a su rostro frío, repasando varias veces sus mejillas, su frente, la punta de la nariz y su mentón con todo cariño, retirando de él los rastros de tierra, lodo y agua de lluvia. Mientras lo hacía Momoshiro no dejaba de mirarle de vuelta, avergonzado por las acciones de su senpai. –Listo. Como nuevo- un amable y sonriente Syuichirou le dio varias palmaditas en la cabeza, tal si lo estuviera felicitando por buen comportamiento, antes de dejar el pañuelo a un lado y sacar de su mochila (colocada a un lado de él) un contenedor pequeño de plástico, el que abrió mostrando su contenido, dos panes rellenos. –Todavía están calientes…mejor que te des prisa- Takeshi parpadeó confundido, preguntándose cómo era que Oishi se había dado cuenta de que moría de hambre. Se mordió el labio inferior, inclinó la cabeza un tanto y comió el primer pan de dos mordidas, empezando a sonreír tan pronto éste tocó su lengua. –Inui dijo que lucías hambriento mientras corrías- comentó su superior con voz complaciente, sorprendiéndole un tanto. –Anda, no querrás llegar tarde a clases ¿verdad?- sin embargo devoró el siguiente pan con aún más entusiasmo, quedándose callado mientras miraba a ninguna parte, sabiendo que era observado cuidadosamente y que esa sonrisa aún se encontraba en labios de su senpai. Tragó con un poco de dificultad el último bocado, virando de inmediato al otro, aliviado, agradecido y contento por igual.
-Gracias, senpai-
-No es nada- el mayor repasó su cabello con cariño y se puso de pie, guardando sus cosas en la mochila. –Ahora vamos, las clases están por comenzar-
Mientras corría a su salón, con aquel momento en mente, Momoshiro no podía sino sentirse feliz de haber despertado.
