Estas historias son autoconclusivas. De no ser que esté indicado así, no están relacionadas entre sí.

Cuidado

Oishi & Momoshiro PG Drama, amistad.
538 palabras
Tema #5 Dolor

Cuando Momoshiro abre la puerta de la terraza, lo primero que ve, además de la hermosa mañana abriéndose sobre la ciudad de Tokio, es a un extraño y solitario joven sentado en el suelo, en el lugar que él suele ocupar cuando desea estar solo, rodeado de no más que el silencio y la calma. Ésta persona no ve el lugar, ni el cielo, ni pierde los ojos en un punto añorado, ni siquiera parece estar ahí. Permanece agachado, con las piernas contra el pecho y la cabeza oculta bajo los brazos. Lleva el uniforme negro como el resto del alumnado masculino, es sólo un chico más, que quizá no ha tenido el sueño suficiente durante la noche. Momoshiro decide no interrumpir y buscar otro lugar para el almuerzo, mas tras echar una última mirada (mas bien poco interesada) a aquel joven, ya no parece sólo un compañero más, ni parece dormir, ni luce normal. Tiembla, se encoge y parece moverse más hacia el enrejado, se esconde bajo su propio cuerpo; cuando Takeshi pone un poco más de atención, da cuenta de que llora, se le oye tomar aire en cortos sollozos, susurra algo y continúa, dolorosamente. Pronto éste se mueve lo suficiente para delatarse, apenas un trozo de cabello, un oído, una mejilla y Momoshiro lo reconoce.

Alarmado, aunque aún procurando preservar un poco de cautela, el más joven entra a la terraza, cierra la puerta tras de sí y en alargados, contados pasos, lo alcanza y se agacha delante de él. Pone las rodillas en el suelo y las manos sobre los brazos de su superior, queriendo quitarle esta protección de la cabeza. Quiere saber lo que pasa, y mientras Oishi se niega a observarlo, su respiración se acelera, su pulso pierde el ritmo y se obliga a hablar.

-Senpai- el mayor parece perder por un instante el aliento, y segundos después está enjugando sus lágrimas en la manga derecha de su uniforme, muy agachado, evitando que su compañero le observe. Cuando cree que está listo, Oishi alza el rostro, calma sus labios, forza una mueca de calma, y le mira.

-¿Qué pasa, Momo?- tal vez si los ojos verdes no estuviesen rojizos por tanto llorar, si en las mejillas morenas no existiesen marcas aún húmedas de su dolor, y no lo conociera lo suficiente, Momoshiro hubiera creído en aquella falsa calma. Mas no lo hace, y en cambio no contesta, le mira con simpatía (aunque no se halla sonrisa en su rostro), y sin preguntar nada pasa los brazos tras la espalda de su superior, teniendo que halarlo con poco contra sí para lograrlo. Le abraza y le toma, Oishi vuelve a romper en un audible llanto amargo contra su hombro. El cuerpo otra vez se retuerce y solloza; mas esta vez alarga los brazos y se sostiene de Momoshiro, con tal fuerza que parece imposible en su posición. Hunde el rostro contra el uniforme del menor, jadea, solloza y permanece.

Escuchando la generalmente suave y amable voz de su superior, quebrarse en un llanto tan amargo, tan inexpicable, Momoshiro se siente quebrarse, mas traga el nudo en su garganta y no lo hace.

Por esta vez, aunque no sepa la razón, cuidará de él.