N/A: ¡OMG! Lamento la innecesaria espera (DX) tienen derecho a asesinarme, estuve indecisa y me frustre por mucho -demasiado- tiempo. (;w;) Les traigo este capitulo, posiblemente el más largo que jamás he escrito, y galletitas (:D) ¿Me perdonarán? Bien, espero les agrade. No pregunten por qué hago sufrir a Sasori, ni yo misma sé el por qué (XD) Mmm... quizá necesite pensar más participación para Dei.

¡Objeción!: Los Akatsukis no me pertenecen (-w-) pero eso no quiere decir que algún día no muy lejano lo harán, ya que Masashi-Kishi-san no los quiere y yo los adoptaré (:3)


Quinto mes: ¿Misión? ¿Contigo?

Habían pasado cerca de dos semanas desde la visita con la simpática doctora. Aproximadamente eran las tres o quizá las cuatro de la madrugada. Dentro de la pequeña y obscura habitación que compartían los artistas de Akatsuki, la figura del pelirrojo se movía inquieta entre las blancas sabanas, mientras que su compañero parecía inmutable ante ello, permaneciendo en un profundo sueño. No había podido dormir en varios días; no es que lo necesitara, después de todo él carecía de aquellas necesidades tan humanas. Pero la razón de este insomnio era a causa de las palabras que le había dedicado Aida en la consulta pasada. "Ese es el corazón del pequeño" "Si lo pierden no habrá una segunda vez…" Aquellas frases resonaban una y otra vez en su memoria. Se sentía aturdido con ello y las imágenes borrosas y grisáceas del monitor que mostraba al bebé no ayudaban en nada. Una gran cantidad de sentimientos se acumulaban en su pecho, propiciándole al marionetista una sensación de total confusión. ¿Qué eran todas estas emociones que experimentaba? Tenía miedo a descubrirlas o indagar en ellas.

Dio una inquieta vuelta más sobre la cama, era obvio que no consiliaria el sueño esta noche y que sus intentos por dormir eran en vanos. Salió lentamente de la cama con la mayor delicadeza posible, no quería despertar el dulce dormir de su compañero. Aunque claro esto era casi imposible, Deidara solía ser una roca dura de levantar por las mañanas; Aida había explicado que esto era normal, ya que la gestación del bebé causaba una gran fatiga en el rubio y que era más recomendable dejarlo dormir o terminaría lamentándolo.

El pelirrojo se dirigió a la puerta de la habitación. Pero al sentir el frio pomo de esta entre sus manos, apoyo su roja cabeza sobre la madera y cerró los ojos acrecentando los sentimientos experimentados. Meditó por unos segundos lo que haría; eran las 4 de la madrugada ¿Qué haría tan temprano? No podía salir con la excusa de ir por un vaso de agua, ni siquiera la necesitaba, tampoco podría estar vagando por la cueva como un fantasma eso preocuparía a Konan. Tal vez… debería hacer algo más productivo y que lo distrajera de aquellas sensaciones que le confundían. Decidido por fin giro la perilla y salió del cuarto guiado por las emociones en su pecho.

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Después de un largo letargo el rubio estuvo consiente del entorno que le rodeaba abriendo sus azuladas orbes y soltando un leve gemido al estirar su pesado cuerpo entumecido. Los rebeldes mechones dorados ligeramente revueltos y rizados en su cabeza; era obvio que el terrible insomnio del pelirrojo lo había llevado a juguetear con el suave cabello del rubio durante la noche mientras él se encontraba en un profundo sueño. Deidara arqueo su adolorida espalda, tallando con sus manos la zona afectada en su columna. Y es que a pesar de las advertencias que Aida le había dado sobre dejar de dormir boca arriba, ya que el peso de su voluble vientre le afectaría. Él solía desobedecer por el hábito que se había formado, terminando así con su espalda torturada por las mañanas. Sin duda debía dejar de hacerlo pronto o de lo contrario se terminaría asfixiando un día mas adelante.

Palpó el lado vacio de la cama que le pertenecía al pelirrojo, sabia de ante mano que no lo encontraría allí; ya que estaba consiente de lo tarde que se levantaba últimamente. Pero aun así conservaba la vana esperanza de una mañana encontrarlo a su lado como siempre lo había hecho. Dio un largo bostezo y un ligero estremecimiento de su cuerpo. Se levanto sin prisas buscando algo cómodo que no le causara algún estrago a su vientre; Konan le había ayudado a holgar unas prendas para no excusarse con comprar más ropa que luego desembocaría en una absurda pelea con Kakuzu. Se colocó su gabardina, la cual ya no ocultaba mucho del vientre del rubio, de hecho, quedaba entre abierta sobre su abdomen. Peino y desenredo su dorado cabello listo para bajar con sus compañeros y ¿Por qué no? Encontrarse con Danna para pasar un merecido tiempo juntos.

Dejó el cepillo en el buro mirándolo como si hubiera algo interesante en él, pero lo cierto es que su mente divagaba en momentos recientemente vividos. Estaba consiente de que su actitud para con Sasori era irritable en demasiadas ocasiones, también el pelirrojo se había distanciado un poco desde la consulta con Aida. Entenderlo siempre había sido muy complicado para él. A pesar de llevar un largo y maravilloso tiempo en el que el rubio estaba seguro de conocerle, había ocasiones en las que simplemente el marionetista le parecía un completo desconocido. Y es que nunca habían profundizado aspectos sobre el pasado del pelirrojo ya que siempre había sido demasiado reservado y prefería no hablar de ello.

Sacudió su cabeza para sacar esos pensamientos, estaba decidido, deseaba saber todo lo que su Danna sentía; si estaba feliz, si estaba triste, si algo le molestaba, ¿qué era lo que pensaba? Todo ello era lo que Deidara quería conocer de Sasori. Siempre lo había dejado pasar pero ahora no, debía tomar cartas en el asunto y no era sólo por el hecho de mejorar su relación también existía una tercera personita que pronto se les uniría y no podía dejar que esta se viera afectada por los problemas o la incomunicación que existieran entre él y el pelirrojo. Así que se levanto y decidido salió del cuarto para buscar a su compañero.

No había ni recorrido tres habitaciones cuando un pequeño gruñido lo saco de sus pensamientos… quizá lo mejor era buscar al pelirrojo después de desayunar algo, no sólo él lo necesitaba, después de todo comía por dos. Así que se dirigió directo a la cocina y guardo las esperanzas de encontrar a su Danna allí, una amena charla durante la comida era lo que necesitaba y le sonaba una buena idea.

Apresuró el paso en dirección a la cocina, bajo las escaleras sosteniéndose del barandal para no caer rodando, su equilibrio no estaba del todo bien. Entró al salón del gran comedor, notando que los únicos presentes allí eran Tobi y Hidan. Pasó de largo rumbo a la cocina que colindaba con esa misma habitación. Abrió el refrigerador y se inclinó sobre él para apreciar los posibles alimentos que escogería; el desayuno había acabado hace mucho, era mas que obvio que a Konan no le importaba si él desayunaba o no 'tú tienes la culpa por no levantarte temprano' seria la respuesta que la peliazul le daría. La chica era realmente amable y le quería sin duda, pero hay una gran diferencia entre "querer" y convertirse en "perrillo" de sus compañeros; no porque fuera mujer iba a ser la sirvienta de la organización y ella defendía mucho su posición "una mujer de armas tomar" esas eran las razones por las que ella se había ganado un bien merecido lugar en Akatsuki.

Meditó un poco estando allí, se le apetecía algo ligero… oh tal vez no. Sus ojos brillaron al apreciar un pedazo de pastel de fresa sobrante desde la última ida a comprar del pelirrojo. Lo tomó rápidamente imaginando los sabores de este, se dirigió directo al comedor para degustar de su "postre matinal".

En el comedor aún se encontraban Hidan y Tobi. El peliblanco permanecía extrañamente tranquilo; sus amatistas ojos cerrados, una mano en alto a la altura de su barbilla con el rosario triangular entre sus dedos, la otra mano descansaba sobre la mesa rodeando una humeante taza de té, sin duda rezando una plegaria a Jashin-sama, seguramente luego se iría a su habitación para completar el ritual. Tobi tarareaba una infantil melodía y de vez en cuando preguntaba trivialidades al Jashinista, quien sólo se limitaba a ignorarlo.

Deidara tomo asiento junto a ambos en la mesa, el pagano se percató de ello y miro atónito como el rubio mordía un amplio pedazo de pastel con una satisfacción enorme en su rostro al percibir el dulce sabor del postre, bajo la mano que mantenía en alto aferrada al rosario y siguió observando con desaprobación al ojiazul.

No es que me importe rubia, pero eso no le va a hacer nada bien a tu crio.- espetó el Jashinista.

Deidara detuvo su empalagoso desayuno ante el comentario del peliblanco retándolo con sus orbes azules de la misma manera que el pagano hacia con las amatistas suyas.

Pensé que no te importaba Hidan h'm.- dijo visiblemente irritado. Tobi percibió el ambiente hostil que comenzaba a formarse entre ambos Akatsukis, parecía que el desayuno finalizaría entre blasfemias y explosiones; si es que después de todo se le podía llamar desayuno, teniendo en cuenta la hora tan tarde que era, merienda seria una referencia mas apropiada.

Deidara-sempai, Hidan-san tiene razón. No debería comer esas cosas, se esta poniendo gordo.- trató de enmendar inocentemente el enmascarado. Este intento se llevo la mirada atónita del rubio y unas sonoras carcajadas por parte del pagano. Al parecer el pelinegro había malinterpretado el voluble vientre del ojiazul pensando que Deidara solo había "engordado" un poco por sus malos hábitos alimenticios.

¡Tobi, no estoy gordo h'm!.- Levantó la voz irritado. Luego giro su sonrojado rostro hacia una esquina de la habitación, cruzando los brazos en su pecho para agregar en un susurro apenas audible.-Es solo que voy a tener un bebé.- no se inmuto a mirar las expresiones de ambos ninjas, no quería ver la cara burlona de Hidan al escucharlo decir esas palabras. Mas sin embargo el pagano ya había detenido su risa, seguramente espera a que el rubio volteara para empezar a reírse nuevamente.

¡Oh! ¡Oh! ¡Un bebé!.-Tobi por fin pareció entender.-¿Está hablando de esas personitas chiquitas, tiernas y adorables que hacen a las mujeres decir "hay mi vida"?- exclamo eufóricamente el pelinegro, dando una entonación empalagosa y parecida a la que daría una chica sobre las tres ultimas palabras. Hidan observaba distante la plática mientras sorbía otro poco de su taza de té.

Sí, así es Tobi h'm.- afirmó el rubio.

¡Tobi quiere jugar con el bebé de Deidara-sempai!.- exigió el enmascarado haciendo un pequeño puchero con aquella frase. El peliblanco permanecía excluido, pero aún observaba atento la absurda conversación de los dos atolondrados.

Tendrás que esperar unos meses antes de eso Tobi h'm.- objetó Deidara posando tiernamente su palma sobre la redondez de su vientre. Al Pelinegro no le pasó desapercibido ese gesto del rubio.

¿Deidara-sempai quiere mucho a su bebé?.- Preguntó lleno de una inocente curiosidad el enmascarado, Mientras continuaba observando la caricia que el ojiazul proporcionaba a su abdomen.

Por supuesto Tobi.- Respondió casi por inercia el rubio y luego volvió a observar con ternura su vientre continuando con el pequeño tacto sobre él y agregando en un dulce susurro. -Después de todo también es hijo de Sasori no Danna.- cerró sus azules ojos y emitió una leve risita, mientras imaginaba el fuerte parecido que el pequeño tendría con Sasori. Esa acción casi hizo vomitar al peliblanco y para sosegar aquellas nauseas sorbió otro poco de su té… gran error.

¡Pero Sempai! Si usted quería tanto a su bebé ¿Por qué se lo comió?.- Exclamó extremadamente triste el enmascarado. El té que el peliblanco acababa de sorber salió precipitado de su boca y una sonora carcajada fue emitida por su garganta. El rostro irritado de Deidara hizo aun mas gracia al pagano no pudiendo dejar de reír y casi cayendo de su silla por las sonoras risotadas que emitía. Tobi miraba incrédulo a Hidan aún sin comprender la burla de este.

¡El bebé todavía va a nacer!.- Gritó enfadado el rubio mientras que con un brusco movimiento se levantaba casi tirando la silla hacia atrás con esa acción. El Jashinista no paraba de reír y golpeaba la mesa con su palma junto con los espasmos que experimentaba su cuerpo al intentar absorber oxigeno, hubiera jurado que de no ser inmortal ya habría muerto de asfixia. Deidara lo miraba acrecentando aun más su cólera, las burlas le irritaban mucho más y estuvo a punto de propinarle una patada en la costilla al Jashinista para ver si de esa manera podía ayudarlo a volver a respirar. Pero fue detenido por otra pregunta del enmascarado.

¿Cómo nacen los bebés?.- Deidara dirigió su vista a Tobi con un gesto de duda y perplejidad, a decir verdad no tenia idea, de pequeño no le habían informado nada de esa ultima fase y su tío; que había sido el ultimo caso del jutsu, no le había dejado entrar a ver el parto. Pero estaba seguro que la doctora Aida sabría, después de todo confiaba plenamente en ella. El Jashinista paro su burla gradualmente y el rubio volvió su rostro hacia él, deseando que milagrosamente hubiera muerto por falta de oxigeno.

A estas alturas Tobi, yo tampoco sé cómo nacen los bebés.- Respondió maliciosamente el pagano observando a Deidara con una sonrisa victoriosa. Esto irritó aún más el ánimo del rubio fulminó con la mirada al Jashinista y luego salió disparado de la habitación, dejando su pastel mordido sobre la mesa. Gritó un furioso "¡Embarázate Hidan!" antes de cruzar el umbral de salida. Quizá solo de esa manera el Jashinista podría comprender una mínima parte por lo que Deidara estaba pasando —y tal vez madurar—.

¡Eso quisieras! ¡No me metas en tus anomalías jodida rubia!.-Respondió aun mas airado el Jashinista por el comentario. Justo en ese momento entro el tesorero de Akatsuki escuchando ambos comentarios por partes de los infantiles Hidan y Deidara. El tesorero dirigió sus ojos de color zafiro a las purpuras del Jashinista, los entrecerró arrugando levemente su frente. Para Hidan no pasó desapercibido esto y se sonrojo ante la escrutaría mirada de Kakuzu.

¡¿Qué me ves?!.- Exclamo Hidan con un sonrojo tan notorio que resaltaba sobre su pálida piel. El mayor entrecerró aún más sus orbes y se acerco a Hidan, esto puso nervioso al peliblanco dando un leve respingo sobre su asiento, mirando la imponente altura de su compañero.

No me vayas a salir con esas "jaladas" también Hidan. No tengo dinero para estar manteniendo críos de todos ustedes.- objeto fuertemente el moreno. El rubor de Hidan creció aun más ya que su imaginación reacciono frente a ese comentario de manera casi instantánea. La imagen de encontrarse cargando un pequeño bebé parecido a Kakuzu cruzo su subconsciente. Sacudió la cabeza bruscamente para disipar aquellos pensamientos ¡Demonios! Estaba comenzando a pensar como la rubia.

¡¿Me estas metiendo en el mismo puto saco que la jodida rubia?!.- Protestó furioso el Jashinista hacia su compañero, levantándose de golpe y arrojando la silla en la que se encontraba sentado hacia atrás con un sonoro estruendo al chocar con el suelo. Kakuzu ignoro la rabia de Hidan y miró con desdén la silla sobre el suelo, luego observo la mesa; el pedazo de pastel aún sobre el plato, el leve riachuelo –que salió de la boca de Hidan—el cual corría en el centro de la mesa hasta caer goteando por uno de los extremos. Su rostro se frunció todavía más. ¡Esto de por si ya era una total perdida económica!

No te estoy metiendo en ningún maldito saco, solo te estoy advirtiendo. Estos derroches de dinero no me hacen ninguna gracia, si lo rompes lo pagas. Si lo desperdicias lo pagas.- Advirtió enfadado Kakuzu. A Hidan se le puso la piel de gallina, no tenía porque temer después de todo era inmortal. Pero jamás había visto a su compañero de esa manera.

Deberías estar mas preocupado por los gastos que se aproximan con el maldito crio que tendrán la marioneta y la rubia, que por lo que yo rompa o desperdicie ahora.- se defendió el Jashinista cruzando los brazos por sobre su pecho, evitando la furibunda mirada de Kakuzu.

Ellos son problema mío. Hare que me devuelvan hasta el último centavo de lo que ese mocoso gaste.- Amenazó Kakuzu. Hidan era la ultima persona a la que le hubiera importado, después de todo el tampoco quería la llegada de ese bebé, pero aun así sintió pena por aquel desdichado crio, quien aun no nacía y ya le debía dinero al tesorero. Probablemente ese pequeño no estaría del todo seguro en la organización. El Jashinista aún observaba con temor a Kakuzu, este se dio cuenta de la mirada temerosa que su compañero le daba así que algo incomodo le dio la espalda y se dirigió a la salida.-Lo siento, creo que no debí actuar así… iré a hablar con Pein ahora.- susurro apenado –y quizá arrepentido por su actitud para con su compañero—. Salió de la habitación en la dirección contraria a la que el rubio había salido con anterioridad.

Hidan soltó el aire, que no sabía que estaba reteniendo, después de que Kakuzu se marchara. Se quedo allí parado ya mas relajado. Cerró los ojos, para poner su cabeza en orden. Lo mejor era no molestar a su compañero, por el momento. Pensó en limpiar la mesa en vez de hacer otro escándalo. -Jashin.- suspiró. Abrió los ojos tomada su decisión.

¿Asustado?.- Expuso una siniestra voz desde una de las paredes de la habitación. El Jashinista dio un leve salto ante esto. Dirigió sus purpuras ojos hacia la "persona" que había emitido esa frase. En una pared de la habitación, camuflajeado, tenuemente las enormes Venus del ninja renegado de la hierba hacían aparición, abriendo y revelando en su interior la silueta de aquel ser. La mitad de un negro espectral y la otra de un blanco níveo. Los siniestros ojos amarillos brillaban en su rostro. Su boca escondía una sonrisa maniática. El pagano le miró con desaprobación, listo para objetar.

¡Oh Zetsu-san! ¡Estaba por aquí!.- ¡Vaya! Tobi se había mantenido tan cayado durante la estancia de Kakuzu que había olvidado que estaba allí. Eso quería decir que ya no tendría que contestar a Zetsu, Tobi lo mantendría suficientemente irritado como para que él tuviera que intervenir. Y eso ya era su ganancia.

¡Zetsu-san Tobi también quiere tener un bebé como Deidara-sempai!.- Y allí comenzaban las trivialidades otra vez. Hizo una mueca triunfal, y satisfecho al apreciar como Zetsu soltaba un bufido de irritación al escuchar aquella pregunta totalmente incoherente por parte del enmascarado. Se dirigió a la cocina para buscar una franela con que limpiar el desastre que había en la mesa.

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Los pesados pasos del rubio hacían eco por sobre todas las paredes de la cueva. Su paso era rápido y airado. Estaba enfadado por lo que había pasado en el comedor. Se detuvo un minuto a reflexionar su acción. Suspiró profundamente al darse cuenta de que había cometido un grave error. Había querido alejarse de las constantes burlas de Hidan pero ahora que lo pensaba calmadamente no tenia un mejor lugar al que dirigirse, no había terminado de comer su postre, pero no regresaría a ese lugar otra vez para darle el gusto al Jashinista de seguir burlándose. Sólo le quedaba ir con Sasori pero no sabía dónde estaba. Dio otro pesado suspiro, debía buscarlo. Se dirigió a su cuarto probablemente el Akasuna ya hubiera regresado y le estuviera esperando allí. Aceleró el paso con esa esperanza.

Subió pesadamente las escaleras de regreso y recorrió el pasillo que dirigía a su cuarto. Cuan fue su desilusión, pues lo único que encontró fue el lugar vacio. Sasori no había vuelto. El rubio comenzaba a preocuparse por su compañero. Vaciló un poco antes de volver a salir, no podía darse por vencido. Cerró nuevamente la puerta y recorrió el camino de vuelta por el pasillo poniendo especial interés en todos los rincones y habitaciones de la cueva.

Justo antes de llegar a las escaleras se encontró con Konan quien acababa de subirlas con un par de sabanas limpias y dobladas sobre sus brazos; sin duda pertenecían al cuarto de Hidan. Para la peliazul siempre resultaba un martirio tener que limpiar la habitación del pagano, ya que era un total desastre, por lo regular se encontraban manchas de sangre por todas partes y una que otra prenda desgarrada e impregnada del liquido carmesí –todo un desastre— Quizá esa fuera la razón de que solo se ocupara de la limpieza de aquel cuarto una vez a la semana.

¿Ya amaneció Deidara?.- Burlo levemente la peliazul con una pequeña risita, pensando que el rubio se acababa de levantar puesto que venia desde su habitación. Deidara ignoro aquel comentario, no podía enojarse con su compañera, ella siempre era muy atenta con él. La saludo alegremente.

Konan, ¿No has visto a Sasori no Danna?.- Preguntó en un tono preocupado que no pretendía usar. La chica lo miró desconcertada.

¿No estaba contigo?.- Respondió en breve.

No.- negó levemente el rubio.

Ya veo, con razón ya se me hacia extraño que Sasori no hubiera salido del cuarto. El no suele quedarse hasta que despiertas. Aunque tampoco desayuno con nosotros.- Mencionó la peliazul, con un dedo posado en su labio inferior, sosteniendo aun con el otro brazo las suaves sabanas.

¿No sabes donde puede estar Konan?.- La voz de Deidara sonó aun mas preocupada que hacia unos segundos. Konan le miró desconcertada. El rubio solía preocuparse por nada ¡vaya síntomas!

Tranquilo Deidara, Sasori esta aquí en la cueva. Recuerda que nadie puede salir sin permiso de Pein.- Dijo serenamente la chica para tranquilizar al chico. Deidara relajó sus hombros y suspiró pesadamente; después de todo su compañera tenía razón. Konan puso los ojos en blanco. Meditando sobre el posible lugar en el que Sasori podría encontrarse. Deidara la espero ansioso.-Ahora que lo pienso Deidara, él últimamente ha estado muy atento a ti. No me sorprende que este algo estresado. Tal vez fue a armar una marioneta o ¡qué se yo! Necesita distraerse, tanta presión va a matarlo.- objetó la chica tomando con las dos manos las sabanas pertenecientes al cuarto del Jashinista.-Ve a verlo a su taller es posible que este allí.- y dicho esto paso por un lado del rubio rumbo a la habitación del pagano para seguir con sus tareas.

Deidara la observo hasta que desapareció en el umbral de la puerta, miró las escaleras y exhaló. Konan tenía razón, hacia mucho desde la última vez que Sasori había ido a su taller. Después de todo, desde la ida a la ginecóloga el pelirrojo se había comportado más atento con el ojiazul que con sus propias marionetas. ¡Si las marionetas estuvieran vivas ya lo hubieran matado por el tiempo que les había arrebatado a su creador! En fin a pesar de todo, las marionetas deberían estar en buenas condiciones para proteger a Sasori en caso de alguna misión peligrosa. Deidara se sentiría mal si por prestar más atención a él y descuidar de sus marionetas el pelirrojo saliera herido en alguna batalla, jamás se lo perdonaría.

Bajó tranquilamente las escaleras y se dirigió al taller de Sasori. Al menos quería serle de ayuda – aunque no sabía nada de marionetas—planeaba ayudar de alguna forma; pasándole alguna herramienta o pedazos de madera. Más que ayudar tal vez fuera una distracción para el pelirrojo. Se paró justo frente a la gran puerta de roble que acezaba al taller del Akasuna.

Tocó levemente la puerta, esperando oír un "lárgate" o "estoy ocupado" que Sasori solía usar cuando recién lo habían nombrado su compañero, mucho antes de que ambos declararan sus sentimientos. Recordaba que en sus inicios Sasori solía pasar todo el día en su taller, sólo le veía cuando tenían alguna clase de misión y por lo regular el Akasuna era muy frio y distante con él, ya que siempre había desconfiado de las personas a su alrededor ¡Ni siquiera tenia una buena relación con los demás Akatsukis! Pero Deidara había cambiado eso, fue curando el corazón roto de Sasori y cada vez el marionetista pasaba menos tiempo en su taller. Pero nunca lo había descuidado tanto como ahora.

Al no obtener respuesta dudo que su Danna estuviera allí, pero no dándose por vencido pegó su oído a la madera y oyó martillazos; seguramente el marionetista estaba trabajando. Vaciló un poco antes de tocar con más fuerzas, sólo entonces fue escuchado por Sasori quien simplemente respondió un sosegado "entra".

Deidara tomó aire antes de hacerlo. Casi nunca había estado dentro del taller del Akasuna. De hecho sólo recordaba haber estado allí una vez. Los vagos recuerdos que poseía no eran de sumo agrado; recordaba una habitación obscura y tenebrosa, cadáveres humanos putrefactos en las esquinas, aun goteando sangre de sus cuerpos, el piso impregnado de aquel liquido carmesí. Trago un poco de saliva esperando encontrar todo eso dentro, esperaba al menos que todo ese olor no le hiciera recurrir a las nauseas, así que procuro tener en mente el camino hacia el baño al abrir la puerta.

Contrario a todo lo que esperaba la habitación estaba en perfecto estado; iluminada, limpia, libre de toda mancha sangrienta, lo único que colgaba de las esquinas eran marionetas en perfecto estado. Recorrió con sus azules orbes toda la habitación esperando encontrar algo que le causara nauseas y no lo logro. Observo al marionetista ensamblando un gran objeto frente a él. Aquel objeto que Sasori construía llamó enormemente la atención de Deidara, se acerco hasta llegar a la altura del pelirrojo. Ver lo que hacia le lleno de una total ternura.

Sasori no perdía detalle de su creación, parecía poner su mayor empeño en esto, a pesar de estar consiente de que el rubio estaba detrás de él observándole. Ensamblo la última parte del objeto y le dio unos golpes a la madera para comprobar su dureza. Tomo una lija y suavizo unas partes con ellas. Deidara continuaba mirando atónito.

Danna tú…- Por fin hablo, sin ocultar la emoción dentro de aquellas tropezadas palabras. De todas las cosas que pensó que Sasori podría estar creando en su taller jamás se imaginó algo parecido. Sasori posó su mirada miel sobre el rubio, esperando el resto de la frase. Deidara trago saliva y cambio sus palabras por otras.-¿Por qué?.- Pregunto curioso. El Akasuna le miró desconcertado, esperaba una reacción distinta a la duda por parte del rubio.

¿No te gusta?...- Susurró desilusionado el pelirrojo. Pensaba que tendría una idea de cómo hacer aquel objeto, después de todo no debía ser más difícil que una marioneta. Pero se frustro al saber que su inexperiencia era tal que hasta el rubio parecía decepcionado por ello.

No es eso Danna, es perfecto. Pero a lo que me refiero es… ¿Por qué?... Es decir no tenias que hacerlo, últimamente has estado muy atento conmigo y con esto pues yo…-Habló tan atropelladamente que el Akasuna tuvo que poner especial atención a sus palabras. Sasori suspiró antes de hablar.

Bueno es solo que sentía que no estaba haciendo nada bien desde… bueno… el principio de todo esto.- miró tímidamente el vientre del rubio. Incomodo, desvió la mirada hacia una esquina de la habitación.-Y pensaba que con esto, aunque es poco. Podría aportar algo.-Ahora miro a su creación; Una pequeña cunita hecha de la mejor madera que el pelirrojo pudo conseguir. Tenía un precioso diseño, pequeñas nubecitas y estrellas talladas con sumo cuidado adornaban la madera superior, los barandales ascendían hasta una altura razonable para mantener a un bebé de un año dentro.-Aun no está terminada, creo que podría agregarle algunos detalles más.- añadió el Akasuna.

Danna… Gracias.- Dijo tiernamente Deidara mirando al pelirrojo. Sasori encontró sus ojos color miel con los azules del rubio. Tímido acerco su rostro al del menor.

Lamento interrumpir la hora del amor pero Pein solicita sus presencias.- Interrumpió abruptamente el tesorero de la organización inclinado ligeramente sobre el umbral de la puerta. Provocando el alejamiento inmediato de ambos artistas, avergonzados y sonrojados evitando sus miradas.

Entendido, enseguida iremos a su encuentro.- Habló Sasori, quien fue el más rápido en recuperar su compostura. Después de todo el era el líder del dúo. Kakuzu solo se limito a asentir y dejarlos solos nuevamente.-Vamos Deidara.- dicto a su compañero, el rubio asintió y le siguió. Salieron y recorrieron unos pasillos dando varias vueltas por diferentes partes. Siempre era un recorrido demasiado largo y confuso para llegar a la oficina del líder.

Por fin frente a una enorme puerta –quizá la más grande en toda la cueva—el pelirrojo se acerco tomando una de las argollas del picaporte y golpeándola tres veces. Luego se oyó el ceder del seguro, permitiendo el paso a ambos artistas. La habitación era obscura, solo una tenue luz iluminaba aquel espacio.

Sólo se trata de la recolección de información.- Advertía la negra figura de Pein a los dos Akatsukis delante de él; Itachi y Kisame. Parecía estar dando las últimas indicaciones necesarias para que ellos fueran y cumplieran la misión encomendada. Itachi tomaba el informe de la misión asintiendo a lo que el líder les decía, revisó el papel para memorizar lo pocos datos que habían y cuál era principalmente la información que necesitaban recolectar.

Sasori, Deidara, que bueno que han venido. Acérquense.- Ordenó el líder. Sasori asintió y avanzó la distancia que les separaba. Deidara lo siguió muy de cerca. Itachi y Kisame se alejaron para dejar espacio a los dos artistas, mientras el pelinegro aún evaluaba como se realizaría paso a paso la misión. Kisame observaba atento a las indicaciones que el Uchiha le daba.

Pein saludo a Sasori con un ligero movimiento de cabeza. Sasori le correspondió de igual manera. Ahora que se encontraban más cerca podía observar la silueta del líder; sus naranjas cabellos erizados en su cabeza, sus grisáceos y anillados ojos, los percins alrededor de su nariz y debajo de su labio inferior, la banda rasgada de la lluvia sobre su frente y la gabardina cubriendo su cuerpo. El pelinaranja extendió sobre la mesa el informe que el pelirrojo necesitaba para realizar la misión. Sasori lo tomó revisándolo mientras Pein les explicaba con sus palabras lo que tenían que hacer. Deidara simplemente observaba la conversación, excluido de esta, nunca podía intervenir en ella. Solo era algo que le concernía al líder y a Sasori como mismo líder de su equipo.

Supongo Sasori, que recuerdas la misión de infiltración pasada, donde tuvieron que reunir información sobre un objeto de especial valor y especialmente custodiado en la aldea de los pantanos; Centlakage.- Dijo Pein haciéndole memoria al pelirrojo. Sasori detuvo la lectura en el informe y miró al líder, asintió al recordar aquella misión. Deidara y él habían estado rondando por esa aldea alrededor de un mes, obtuvieron buena información pero nunca supieron cual era el objeto que se custodiaba.

Por supuesto.- dijo al fin el Akasuna.

Bien. La misión ahora es traerme aquel objeto de valor.- indicó el pelinaranja levantándose de su lugar quedando a la misma altura de ambos Akatsukis.- Por la información recabada aquí, veo que tiene buena custodia, sin embargo eso no representara problema para ustedes, ambos artistas.- Sonrió al terminar la frase. Quienes protegían el objetivo no eran más que simples guardias de aquel país y unos cuantos gennins de la aldea oculta cercana al pueblo, no representarían gran dificultad para el dúo artístico.-Pero estoy consiente de que cabe la posibilidad de haber enfrentamientos, así que prepárense bien.- aconsejó.

Sasori asintió a las sugerencias de Pein. No era necesario reiterarlo, el Akasuna siempre había sido precavido en cuanto a las misiones, evaluaba los riesgos y siempre se preparaba perfectamente por si se concibiera algún posible fallo, cosa totalmente opuesta a Deidara. Doblo el informe y lo guardo dentro de su gabardina, antes de escuchar la voz del rubio reclamar.

¡Ah no! ¡Yo no voy a ir!.- se cruzó de brazos en una actitud terca y firme. Su exclamación hizo que Itachi y Kisame dejaran de planear el desarrollo de su próxima misión, y clavaran sus ojos en Deidara. Sasori le observo sorprendido mientras que el líder lo miro molesto ¡¿Se había atrevido a contradecirlo?!

Pein golpeó sus palmas contra la mesa recargándose airadamente sobre ella.-¿De que estas hablando Deidara?.- soltó la pregunta severamente. Sasori seguía observando sin expresión alguna las reacciones de Deidara.

Mi doctora me dijo que no realizara trabajos peligrosos, así que no me voy a arriesgar.- afianzo su actitud y reto a Pein con sus azules ojos. Los síntomas de embarazo eran instintivos ¡Pero esto ya era demasiado!

¡Estas embarazado no minusválido!.- La voz del pelinaranja se había alzado deliberadamente por la furia que la actitud del rubio le causaba. Sasori notó que aquella discusión no terminaría bien, nadie había osado ponerse nunca a la altura de Pein, ya que esto podría traer consecuencias graves. Había escuchado de los tortuosos castigos que el de la lluvia propinaba a quienes le retaban, Hidan había sido el único que los había experimentado en carne propia –ya que era el único con la suficiente autoconfianza para rebatir al líder—pero después de ello el Jashinista se lo pensaba dos veces antes de contradecirlo.

Pein-san, no se preocupe puedo ir yo solo.- intervino Sasori con su actitud calma, al ver que aquel cataclismo amenazaba con extenderse aún más. Pein le miró malhumorado ante su intromisión.

Sasori, eres uno de los mejores en Akatsuki. Pero en mi organización siempre se acata lo que yo ordeno. Sin embargo no voy a cumplir los caprichitos de Deidara.- Golpeó con su puño la mesa, que si hubiera sido con mas fuerza esta se hubiera roto.-¡Deidara!.- Bramó airado, el rubio hizo caso omiso a esto emitiendo un pequeño "h'm" y mirando hacia otro lado. Ninguno de los dos cedería.

Pein-san insisto yo…- Trataba aun de enmendar las cosas el Akasuna sin ser escuchado.

¡Itachi!.- El Uchiha, quien aun observaba el disturbio se sobresaltó al escucharle llamarlo con aquel tono de voz transformado por la ira.-Ven hacia acá.- Itachi no se lo pensó dos veces, no haría enojar al líder más de lo que ya estaba. Recorrió la distancia que les separaba a grandes pasos y tomo posición al lado del pelirrojo, quien le miró con su rostro inexpresivo, preguntándose internamente el por qué Pein habría llamado ahora al Uchiha ante todo esto.

Serás el apoyo de Sasori.- dictaminó. Ambos Akasukis se miraron sorprendidos. Sasori no podía creer que haría equipo con el Uchiha, siempre habían tenido grandes diferencias. Sus personalidades chocaban, luchando por demostrar la superioridad del uno por encima del otro. El pelinegro observó la expresión retadora del Akasuna devolviéndole una mirada inexpresiva, la misión no seria muy grata de realizar estando ellos dos juntos.

Sin embargo Itachi asintió aceptando aquella orden y luego sonrió malicioso hacia el Akasuna. Sasori entrecerró sus ojos ante esto. Su mirada se endureció y olvidó por completo lo que había sucedido en esos instantes, la discusión con Deidara, incluso olvido que el rubio estaba parado justo a su costado. Su mascara de completa frialdad volvió a aparecer, Itachi no era una persona de la que él pudiera fiar, incluso evaluó las posibilidades de que la misión fuera mas peligrosa teniendo al traicionero Uchiha como compañero. La actitud superior del pelinegro se desmorono al escuchar a Sasori aclararle…

Que no se te olvide, yo soy el líder de esta misión Itachi, no aceptare fallas por tu parte. Ahora, prepárate te espero en la entrada de la cueva en veinte minutos, empezaremos de inmediato.- Y con aquella actitud reservada, el Akasuna se giró y dirigió fuera de la habitación, seguramente iría a prepararse para comenzar el mandato de Pein. Itachi miró con rabia la sublime marcha del pelirrojo ¡Como se atrevía a degradarlo! Quizá esta misión le sirviera para poner en su lugar al Akasuna, y así demostrar que él era mil veces superior al pelirrojo, sin embargo Sasori parecía estar en la misma posición –Ninguno de los dos intelectuales de Akatsuki cedería ni se harían degradar por el otro—. Itachi frunció el entrecejo y salió justo detrás del de Suna, la guerra empezaría pronto.

Deidara notó que su Danna lo había dejado solo, se preocupó pensando que la razón de la salida silenciosa del pelirrojo había sido propiciada por su negativa al acompañarlo a la misión. Pero después de todo, Aida le había recomendado no hacer esfuerzo y el marionetista lo había escuchado. Suspiró pesadamente y optó por salir tras del Akasuna para despedirse, pero antes de hacerlo Pein paso a su lado, le miro furioso y le advirtió.

Perfecto Deidara lo lograste. Pero prepárate, porque cuanto tengas a ese chiquillo, te mandare a tantas misiones, lo mas lejos posible que cuando regreses tu hijo no te va a reconocer.- Un escalofrió recorrió la columna vertebral del rubio y un frio le invadió, se quedó perplejo, parado en el mismo lugar mientras observaba como Pein ahora se dirigía a Kisame y le explicaba que la misión encargada con Itachi por ahora no era primordial y que tendría que posponerla hasta que el Uchiha regresase, cosa que no molesto en lo mas mínimo a Kisame quien sonrió espectralmente con sus filosos dientes de tiburón y salió de la sala. Pein miró una ultima vez a Deidara quien aun pasmado, se había quedado observándole, sonrió satisfecho de haber logrado esa reacción en el rubio y también se dirigió al exterior del cuarto, dejando al ojiazul solo.

Deidara, trago saliva por su seca garganta y por fin recupero su compostura, abandonó la sala y corrió por los pasillos para llegar al taller del marionetista. Sasori seguramente iría allí para preparar las marionetas que usaría.

Tocó la puerta de la espaciosa habitación que el Akasuna usaba como taller, pero no recibió ninguna respuesta, la abrió lentamente revelando su interior; notó que esta se mantenía tal y como había quedado al salir, la pequeña cuna aun sin terminar, del lado izquierdo, arrimada a una de las esquinas del taller. Encontró al pelirrojo, enrollando algunos pergaminos y echando una ultima revisada a sus marionetas. Deidara se preocupó puesto que el Akasuna se encontraba ensimismado en sus pensamientos, el rubio malinterpreto esto pensando que el pelirrojo estaba enojado por no ser él quien lo acompañara a la misión. Se aventuro al interior de la habitación y quedo tras el Akasuna, quien aun preparaba sus cosas con suma cautela, después de todo –la perfección era su anhelo—.

Danna…- Susurró lleno de culpa el rubio. Sasori dio un leve sobresalto, parecía que no había notado que Deidara se encontraba justo detrás de él, el pelinegro acaparaba los pensamientos del pelirrojo en esos momentos. El Akasuna se giró encontrando sus purpuras ojos con los azules de Deidara, le miró inexpresivo, esto acrecentó el sentimiento de culpa que perturbaba al rubio… ¿Realmente estaba molesto con él?.-Siento no ser tu apoyo en la misión.-se disculpo Deidara, cabizbajo y manteniendo su vista en el suelo. El rostro inexpresivo de Sasori paso a uno de sorpresa y después a uno interrogativo. Luego pareció comprender lo que el menor intentaba expresar.

No estoy molesto Deidara, comprendo la situación. Es sólo que estaba reflexionando la misión encomendada.- explicó y luego curvo levemente sus labios en una pequeña sonrisa para calmar al rubio. Deidara debería sentirse afortunado; es el único que ha visto a Sasori sonreír con sinceridad, el rubio conoce una parte oculta en Sasori que jamás mostraría a nadie mas ¡Debería sentirse alagado con ello!

Deidara relajo su postura ante esto, mientras tanto el Akasuna se giraba para terminar de preparar todo, sólo tardo unos minutos más antes de voltear nuevamente y dirigirse fuera de la habitación deteniéndose a un costado del rubio para observarlo por ultima vez, sin duda le extrañaría, jamás había realizado una misión sin él. Exceptuando quizá el entonces en el que Orochimaru era su compañero– pero claro en ese tiempo Sasori no había conocido a Deidara— jamás había necesitado ni ansiado tanto a una persona antes de conocer a su alumno, ahora simplemente no podía concebir la vida sin él.

Deidara miro a su maestro y luego le abrazo susurrando un "vuelve pronto Danna, te quiero" para luego besar los dulces labios del pelirrojo y soltarlo. El pelirrojo asintió, no tenia que decirlo ¡Por supuesto que volvería pronto! Después de todo hacer esperar a alguien por él no estaba en sus principios y mucho menos con el pelinegro por compañero, la misión no había comenzado y ya estaba deseando regresar. El rubio salió justo detrás del pelirrojo, le siguió en silencio hasta la entrada de la cueva, todo estaba dicho —no querían separarse—.

Frente a la gran entrada ya se encontraba el Uchiha, recargado de espaldas en la pared rocosa del umbral. Inmutable, parecía una estatua en aquella posición tan pacifica, de brazos cruzados y los ojos cerrados. Sasori se detuvo a una distancia prudente de él, entrecerró los ojos y miró con desaprobación al pelinegro, este no se inmutó a mirarle, aún estando consiente de su presencia. Deidara siguió su camino hasta posicionarse en el umbral contrario de la puerta, ignorando por completo al Uchiha, después de todo algo que compartía con su Danna era el común desprecio con respecto al pelinegro. La atmosfera entre Itachi y Deidara siempre había sido silenciosamente hostil, Deidara odiaba a Itachi; porque este despreciaba su arte y así seria siempre.

Hora de irnos Itachi.- Proclamó el pelirrojo. El Uchiha abrió con parsimonia sus obscuros ojos y espero a que fuera Sasori quien abriera la entrada. Dos figuras sombrías llegaron en ese momento expectantes tras de los dos puestos a misión. Sasori miró a la más alta como si estuviera pidiendo permiso. Pein concedió al Akasuna la autorización para quitar la gran roca que obstruía la cueva.

El pelirrojo formó los sellos correspondientes con sus agiles y diestras manos, la gran y pesada roca comenzó a levantarse junto con un impetuoso estruendo que hizo a la tierra bajo sus pies bailar, el agua se turbaba de un lado a otro.

Itachi espero a que fuera su "líder" quien saliera primero. Sasori se introdujo dentro de su marioneta defensiva; Hiruko. Salió a paso sosegado por la abertura que había quedado al levitar la piedra, concentro hábilmente el chakra necesario para mantener su marioneta sobre el agua. El Uchiha no lo hizo más rápido que él y acompasó el paso de Sasori con el suyo.

Esperamos por el éxito de la misión.- comentó Konan mirando fijamente a ambos Akatsukis, luego ella y Pein dieron media vuelta internándose en las sombras de la cueva.

Vuelvan pronto h'm.- despidió Deidara mas para Sasori que para Itachi y después de esto la roca cayo sin titubeos en su posición original bloqueando la entrada a la siniestra cueva.

Se alejaron caminando en silencio sin inmutarse a mirarse…

-.-.-.-.-.-.-.-.-

Recorrían un largo sendero de tierra, el espeso bosque se extendía infinitamente a los costados de este. El sol iluminaba el firmamento y sólo unas pocas nubes le precedían siendo bañadas por el dorado haz de luz. Había un clima muy agradable, que acogía a los pequeños pajarillos que surcaban el firmamento, deleitando cada uno con las ligeras melodías de la naturaleza. Algo realmente apacible. Pero nada de eso influía en los estados de ánimos de ambos Akatsuki.

Sin embargo, el día transcurrió sin mayores contratiempos. Un día muy aburrido por supuesto, teniendo en cuenta que ambos intelectuales no habían cruzado palabra desde la cueva. La caminata en silencio era una agradable forma de compañía para los dos, aunque ninguno se dignara a aceptarlo. Si fuera por Kisame o Deidara ya hubieran muerto del aburrimiento. Pero siendo los más reservados de Akatsuki no tenían por qué quejarse.

La mente del Akasuna divagaba entre los acontecimientos resientes, situaciones que habían pasado en los últimos meses y lo tenían con los nervios de punta. También el hecho de la misión con Itachi y no dejarse sublevar por el Uchiha. Estar precavido a cualquier movimiento era su prioridad.

El Uchiha por su parte se mantenía callado, quizá planeando alguna estrategia para hacer sucumbir al pelirrojo. O quizá sólo era la mente estresada de Sasori haciéndole idear suposiciones precipitadas y erróneas. Tal vez juzgaba mal al Uchiha, tenia que pensar en ello.

El atardecer no tardo en morir en la lejanía del horizonte, dando paso al obscuro velo de la dama noche, la cual siempre se presentaba acompañada de sus hijas Luna y estrellas. Al percibir el sereno nocturno ambos ninjas tuvieron que hacer una parada para descansar… al menos fue lo que Sasori decidió.

Se establecieron en un pequeño claro distanciado del sendero que antes recorrían, la espesura del bosque rodeaba el pequeño espacio y la luna llena, iluminaba el lugar con sus brillantes ases de luz. Un pequeño arroyo se escuchaba a la distancia. El silencio reinaba y la calma era palpable.

La marioneta defensiva, se abrió con un agudo sonido develando al pelirrojo en su interior. Este se incorporo y los rayos plateados de la luna irradiaron en su rojizo cabello. Su piel de madera fue bañada en esa lluvia plateada, brillando como miles de cristales. Itachi sólo le miró de soslayo aparentando indiferencia ante esa magnifica vista, cerro los ojos para despejar su mente de aquel espectáculo presenciado. Unas leves palmadas en la espalda le hicieron volver de sus pensamientos, miró tras si, Sasori le observaba apacible con sus achocolatadas orbes, inclinado hacia él –puesto que el Uchiha estaba sentado en el césped—.

Itachi, enciende una fogata. Yo iré al arroyo cercano por agua.- Dictó el Akasuna, Itachi sólo se limito a asentir, mientras se incorporaba para observar la marcha del pelirrojo en dirección al arrollo.

.-.-.-.-.-.

Sasori caminó a través del bosque por sobre los helechos y rodeando los arboles. A la proximidad del riachuelo, apreció la exuberante vegetación que crecía por sobre los bordes de la cristalina agua, las cuales fulguraban la obscuridad de la noche y reflejaba la redondez brillante de la luna. Se arrodilló cerca de la orilla, llenando una pequeña cantimplora, el agua se turbaba en pequeñas ondas al entrar en el recipiente. Cuando hubo rebosado el agua, el pelirrojo lo extrajo tapando la botella y guardándola en su gabardina. Él no necesitaba de esa agua pero no importaba la mala relación que tuviera con su temporal compañero de equipo, como líder debía cuidar de él – A pesar de todo Itachi era humano—.

Elevó su vista hacia la regordete esfera lunar que se alzaba en el firmamento, sus purpuras orbes destellaron reflejando el brillo plateado. ¿Por qué no simplemente hacia las pases con el Uchiha? Lo único que haría esta absurda guerra seria añadir un problema más a su estrés. Suspiró preguntándose si no estaría actuando como unos niños. Dio un pequeño sorbo a la fría agua en su cantimplora… después de todo sí la necesitaba… El frio pero refrescante líquido pasó por su seca garganta aclarándola gradualmente. Relajó sus hombros y su vista la posó en el cristalino arroyo a sus pies, observo a dos peses juguetones que nadaban entre las obscuras aguas reflejantes del firmamento… tomo la decisión. ¿Por qué ponerse a la altura de Itachi? Ya eran adultos ¿no? Deberían actuar como adultos… Especialmente él…

Regresó por la misma vereda que había recorrido hacia el cristalino afluente. El claro se presento ante su proximidad, el Uchiha había ya encendido la fogata. Sentó a un lado de él, no cruzó palabras pero le ofreció la cantimplora rebosante de agua al pelinegro, este le miro indeciso pero la tomó y sorbió un poco del agua dentro. No volvieron a mirarse…

La noche era serena, solo unas contadas nubes recorrían el cielo con suma lentitud. Las estrellas fulguraban en la lejanía del espacio acompañando a la solitaria Luna. El revoloteo de un búho preparado para la caza y el débil aullido de un lobo en la lejanía eran los sonidos que rompían el silencio en la noche. Los ojos del pelirrojo observaban los pequeños luceros del firmamento, preguntándose qué estaría haciendo su rubio ahora…

Deberíamos continuar el viaje, no te preocupes por mí. No soy tan débil como piensas.- Habló el Uchiha sin mirar al pelirrojo. Sasori cerró los ojos antes de inmutarse a mirarlo, un corto silencio se apodero del momento, mientras dirigía su vista hacia el pelinegro, ordenando sus palabras para contestar.

No tomaré riesgos innecesarios Itachi. Si te llevo a mi ritmo aunque se trate de ti, sin duda acabaras cansado y más en tu condición.- Aclaró solemne Sasori haciendo referencia a los agotamientos que experimentaba el Uchiha en determinadas ocasiones por el uso excesivo del Sharingan. Sin duda el pelinegro había percibido su ansiedad por regresar a la cueva, Itachi era muy intuitivo para ese tipo de situaciones. Pero no podía hacer las cosas deliberadamente, era un líder por excelencia y tomaría las decisiones previas antes de continuar.

Itachi chasqueo la lengua ante la respuesta del Akasuna.

Sasori e Itachi observaban juntos la fogata frente a ellos. El crujir de la madera al consumirse entre las brasas del fuego, era el ruido predominante en aquel silencio sofocante.

¿Por qué…?.-Susurró indeciso de continuar Sasori. Itachi le miró seriamente con aquellos penetrantes ojos obscuros, destellantes de poder que rivalizaban con los del Akasuna. Entonces ambos pares de ojos refulgentes de experiencia se encontraron. La mirada del pelinegro aunque carentes de expresión, invitaba al Akasuna a continuar con su pregunta.

…-

¿Por qué siendo tú alguien que ha reprimido los sentimientos casi tan perfectamente como yo, te has rebajado hasta compadecerte por el nacimiento de un niño el cual nada tiene que ver contigo?.- Acotó Sasori mirando fijamente al pelinegro. La duda destello en la mirada del Uchiha. No había entendido a que se refería el pelirrojo. Sasori suspiró y ordenó nuevamente sus palabras, quizá la pregunta no había sido formulada correctamente… quizá simplemente no había nada que enlazara a qué se refería…-Tu voto, fue el decisivo para permitir el nacimiento del pequeño que esperamos Deidara y yo.- Hizo lo que pudo para que la voz no se le quebrara ¿Por qué debía el Uchiha enterarse de los nuevos sentimientos que experimentaba ante la llegada de su bebé?, sin embargo Itachi tomó aquella pausa como algo normal en el cauteloso hablar del pelirrojo.-¿Por qué lo hiciste?, pudiste simplemente votar por la muerte del pequeño… como todos en la organización esperaban que hicieras… en todo caso ¿Qué ganas tú con su nacimiento?.- la mirada del ojimiel seguía puesta firmemente sobre el pelinegro. Itachi curvo una sonrisa en su rostro…

No puedes simplemente agradecérmelo ¿Cierto?.- intentó salir por la tangente.

Dudo mucho que el frívolo Itachi Uchiha que conozco haya cambiado de la noche a la mañana.- Entrecerró los ojos.

Siempre tan suspicaz en esto Sasori-san, veo que no puedo jugar la faceta de niño bueno que todos se tragaron ese día.- sostuvo su frente con la palma, cerro sus ojos y una maliciosa risa afloró en su garganta.

¿Qué es lo que te causa tanta gracia? No entiendo que podría obtener alguien como tú con aquella decisión tomada.- dijo fríamente el pelirrojo, mirando desaprobatoriamente al pelinegro.

¿No lo entiendes? Sasori, en la organización no hay nadie a quien considere yo como mi peor enemigo que tú. Con toda tu actitud osas rivalizar con la mía. No hay nadie quien destelle mas respeto en Akatsuki que nosotros, ni el mismísimo Pein puede rivalizar con nuestra magnificencia y excelencia. Perfección es casi lo que somos.- Dijo maravillado por la forma tan excelsa en la que se describía a si mismo el Uchiha.

La mirada de desaprobación creció en Sasori. Nada de eso parecía enlazar con la pregunta antes realizada.

¿Sigues sin entenderlo? Eres el único comparable conmigo. Pero ese bebé es tu perdición Sasori… Los sentimientos son una molestia… por eliminarlos te haz convertido a ti mismo en una marioneta y yo… he exterminado a todo mi clan. Soy lo que soy porque he eliminado aquella debilidad. Tener a ese crio te hará débil… y debes admitir que es un buen punto para atacar y asi por fin dejar de ser tu sombra.- La obscura sonrisa creció en el rostro del Uchiha. Sasori frunció mas el ceño entrecerrando los ojos. ¿Había sido una treta todo aquello?. Claro la confusión en su ser era a causa de los nuevos sentimientos que experimentaba. Justo como el pelinegro había dicho… los sentimientos son una molestia causantes de debilidad… pero ¿Para tener una familia y felicidad debía sacrificar su estatus en Akatsuki? Ese comentario dejaría reflexionando a Sasori toda la noche…

¿Realmente eran esos los fulminantes deseos del Uchiha?

No te saldrás con la tuya Itachi.-

Piensa lo que quieras, la guerra empezará hasta entonces. Ahora ¿qué tal si ponemos de nuestra parte y cooperamos para terminar pronto esta misión? No es agradable nada de esto.- Dijo el Uchiha esta vez con una sonrisa mas sincera surcando el rostro.

Es el comentario mas inteligente que has soltado Itachi.- Correspondió la sonrisa del pelinegro con una propia. Había notado que ahora el ambiente era más ameno.

Muy gracioso Sasori.- Bufó divertido el Uchiha. Rieron levemente por unos segundos y luego voltearon a ver la fogata frente a ellos. La madera continuaba consumiéndose en las brazas candentes del fuego. Hubo otro silencio, esta vez uno cómodo. Las llamas continuaban en su ascenso perdiéndose en la frialdad de la noche.

Tal vez en otras circunstancias…- Susurró Itachi, Sasori giró a mirarle interrogante por el comentario, sin embargo el menor no le miró. Un pequeño silencio precedió un tiempo antes de que el pelinegro continuara.-… Seriamos un gran equipo.- Terminó, emitió un pequeño suspiró de felicidad en su garganta. Una refrescante brisa agito los cabellos obscuros y rojos de ambos Akatsuki y la conversación murió en otro agradable silencio. Sí, tal vez en otras circunstancias, en otro momento, otro lugar… hubieran sido grandes compañeros que lucharan codo a codo, con una gran amistad sin precedentes de cimientos... Pero no ahora, no en Akatsuki, no en esa organización llena de criminales y asesinos de rango S, donde tenias que cuidar tus espaldas siempre… porque en Akatsuki no había amigos… si no rivales… y sin embargo hoy había sido proclamada una tregua…

Después de todo, una misión con Itachi no iba a ser tan desagradable.

.-.-.-.-.-.-.

La noche transcurrió tranquila y serena. El pelirrojo la paso despierto como era de costumbre en las misiones, él no necesitaba dormir, debía vigilar por la seguridad de su compañero. El Uchiha tampoco estaba acostumbrado a dormir demasiado, pero era humano. Se había adormitado entre periodos aun alerta a cualquier imprevisto. El alba llego sin sorprender a ninguno de los dos Akatsukis. Itachi se adormitó otro rato antes de levantarse… quince minutos transcurrieron…

Es hora de continuar.-Anunció el pelirrojo sin mirar a Itachi, consiente de su despertar hace unos momentos. Sasori se levanto para recoger y preparar a su marioneta defensiva. Itachi abrió sus ojos y se incorporó desde el árbol donde se encontraba recargado. Mientras el Akasuna preparaba a Hiruko, él revisaba nuevamente sus armas y que todo estuviera en orden para la misión. Nada parecía fallar; Kunais, Sellos y Shurikens eran más que suficientes como armas de apoyo para la misión, sin embargo… El recuerdo de algo negativo hecho la noche pasada a travesó su mente y una gota de sudor corrió por su cien, cautelosamente dio la vuelta e intento alejarse del lugar antes de escuchar…

¡ITACHI!.-

Eso…

El grito airado del pelirrojo hizo eco en el bosque, estremeciéndolo y espantando a las pobres aves que habían estado reposando tranquilas en los arboles. El Uchiha se congeló en su lugar sin valor de mirar a sus espaldas… estaba en problemas. Escucho los pesados pasos del Akasuna dirigiéndose hacia él. Pasó saliva por su reseca garganta decidido a encararlo… Y entonces deseo no haberlo hecho… Un espasmos de miedo recorrió su cuerpo al ver a Sasori consumido en una ira tal, que hasta fulminantes llamaradas parecían rodear su cuerpo… en el sentido más literal de la palabra…

¡¿QUÉ LE HICISTE AL ENGRANE PRINCIPAL DE HIRUKO?!.- Arrastró furioso cada una de las palabras. Itachi se rio nervioso y frotó su cabeza antes de contestar…

¿Era un objeto de este tamaño?.- Con sus manos hizo un gesto de medida razonable, una vena apareció en la cabeza de Sasori pero aun así asintió.-¿café y de un grueso así?.- Otra afirmación.-¿Qué estaba en la parte inferior entre dos ensamblajes de cómo… esta talla?.- Otro gesto de medición acompañado de una serie de gestos que intentaban explicar la ubicación del objeto extraviado.

¡Dime de una jodida vez qué hiciste con él!.- Exclamó hastiado el Akasuna, su paciencia había acabado, después de todo no es que tuviera mucha.

Me dijiste que encendiera el fuego.- Se excusó el Uchiha, poniendo a la defensiva la orden que le había dado el Akasuna antenoche. Hizo un gesto de total obediencia… un angelito…

¡Lo arrojaste al fuego! ¡¿Por qué?! ¡Dijiste que haríamos las paces!.- Gritó Sasori, conteniendo las ganas de romperle la cara a Itachi.

Fue cuando me caías mal. Y sucedió antes de eso, no estaba seguro de que llegaríamos a un acuerdo luego.-Cruzó los brazos e intento no mirar al pelirrojo, pero notó que temblaba de la rabia y entonces volvió su vista a él, notando que ahora estaba aún más furioso, puso sus manos al frente en defensa y agrego.-Perdón.- ¡Y todo empeoro! Era la disculpa mas falsa que Sasori jamás había escuchado y por supuesto tuvo el efecto contrario al que el Uchiha esperaba.

Todo paso tan rápido, lo único que percibió Itachi fue la gabardina perteneciente al pelirrojo caer a un lado antes de percatarse que su cuerpo estaba totalmente envuelto por el cable envenenado de Sasori. Un escalofrió recorrió su cuerpo y el cable se tensó más en torno a su torso, alzo la vista encontrándose con los inexpresivos ojos de Sasori, cargados de una sed de sangre ahora. La mirada siniestra que el Akasuna sólo solía tener cuando revelaba la perfección de su cuerpo inmortal. Una pequeña vocecilla en su interior le susurró… 'date por muerto Itachi'

¿Te gustaría ser una de mis marionetas Itachi?.- rió siniestramente el pelirrojo y el Uchiha trago saliva, esperando lo que vendría.

No vas a poderle hacer esto a tu crio cuando colme tu paciencia, mejor ve practicando.- Se excusó Itachi a fin de salvar su pellejo. Y lo logró… sin duda ese comentario había calado en la conciencia del Akasuna, puesto que aflojó el agarre con el que apresaba al Uchiha. El pelinegro sintió el cambio en la expresión de Sasori, había dado en un punto débil. El pelirrojo lo soltó y dio la vuelta sin mirarlo, sin hablar. Le vio alejarse en silencio, pensativo…. Tomar su gabardina y cubrió su cuerpo, ocultando las envenenadas armas con las que había amenazado al Uchiha. Extrajo un pergamino en blanco, conjuró unos sellos y Hiruko –Ahora inservible para viajar—desapareció dentro de aquel rollo de papel y en su vacio apareció el garabato que anunciaba el nombre de la marioneta. Suspiró y retomó el camino hacia la aldea destino –Gracias al pelinegro tendría que caminar ahora—, Itachi lo siguió en silencio…

.-.-.-.-.-.

La brisa removía las copas de los arboles suavemente de un lado a otro, el canto de los pajarillos era el único sonido que acompañaba el andar de ambos Akatsukis, quienes no se habían dirigido ni una sola palabra desde el alba. El pelirrojo mantenía su vista en el terroso camino, sumido plenamente en sus pensamientos. Mientras el Uchiha sólo se conservaba en su habitual personalidad.

Silencio y más silencio, un andar fantasmal.

Después de unas horas Sasori pareció haber terminado de reflexionar y recompuso su faceta. El silencio era abrumador… ¿Cuándo fue la última vez que el Akasuna había tenido una misión tan tranquila como esta?... "Desde Orochimaru" se respondió internamente. Estaba tan acostumbrado a las constantes charlas que Deidara emprendía cada vez que tenían misión; en las cuales casi no tenía participación, pues su compañero se encargaba de acaparar siempre el silencio y él sólo tenia que responder con monosilábicos o asentimientos cuando era estrictamente necesario. Deidara parecía más una radio que se mantenía encendida en la estación de noticias durante todo el viaje. El silencio ya era algo molesto después de la costumbre que su compañero le había inculcado.

Suspiró, exhalando el aire por su boca. Itachi había pedido una tregua la noche anterior ¿acaso debía arruinarla por lo de esta mañana? Debería al menos intentar que la misión fuera amena o mínimo un poco… ¿agradable?... pero… ¿de qué se supone que podía hablarle al Uchiha? Tardo otro cuarto de hora rebuscando en su cerebro acerca de qué podría emprender una charla con el pelinegro… sin éxito. Suspiró derrotado e hizo un intento…

Y… ¿Cómo ves el clima Itachi?.-

El clima no se ve idiota, se siente.- Respondió monótonamente el pelinegro sin inmutarse a mirarle. Bajo el cuello de su gabardina escondía una sonrisa de autosuficiencia, que Sasori, a pesar de que no vio pudo intuir.

'Primer intento… fallido'…

¡Por eso te pregunto estúpido porque yo no puedo sentir!.- Refunfuñó el pelirrojo, apunto de inflar sus mejillas y cruzarse de brazos, un hábito tan peculiar de Deidara, el cual había sido inevitable que el pelirrojo aprendiera. Pero no lo hizo, pues recordó con quien se encontraba, de hacerlo hubiera tenido un resultado mucho peor del que ya estaba.

Mira Sasori, te dije que quería cumplir la misión rápidamente. No que quería llevarme bien contigo.- Respondió el pelinegro sin que su actitud se viera afectada por el ofensivo comentario del Akasuna. Sasori suspiró resignado.

Discúlpame.-susurró irónicamente.-Es solo que no estoy tan acostumbrado como antes al silencio… sabes Deidara es muy hablador.-Miró hacia otro lado para evitar el sonrojo que el nombre de su rubio le causaba.

Mmm.- El Uchiha puso los ojos en blanco mientras emitía un bufido de comprensión.

Supongo que Kisame es igual contigo.- Comentó parcialmente el pelirrojo, mirando sin expresión alguna a Itachi. ¿Habían comenzado una charla?

Yo lo ignoro.- Respondió secamente, sin mirarlo.

La diferencia es que yo no soy capaz de ignorar a Deidara.- Frunció el ceño, ¿es que acaso Itachi era indiferente hasta con su mismo compañero? Con él lo comprendía, no eran precisamente amigos. Las actitudes que ellos dos mostraban no eran más que apariencias para con los demás, para mantener el margen de respeto que deseaban, pero al menos en su caso Deidara conocía una parte de él que jamás mostraría a los otros. Y que él estuviera enterado de que la misma situación ocurría entre Hidan y Kakuzu, Konan y Pein e incluso Zetsu y Tobi… bueno Tobi no ocultaba nada frente a nadie, simplemente era el mismo.

¿Me estas diciendo cómo debo actuar con mi compañero?.- Detuvieron su andar y el Uchiha por fin dirigió su vista a Sasori alzando una ceja, el Akasuna le miró indiferente y ligeramente molesto.

Sólo estoy marcando la diferencia entre un buen líder que escucha las opiniones de sus subordinados a un "líder" completamente ignorante del bien de su equipo.- Respondió secamente el pelirrojo desafiando a Itachi con la mirada.

¡Por supuesto! El buen líder que comprende a la perfección lo que sucede con su compañero, Sasori tu inexperiencia frente a la situación de Deidara se nota a leguas. No tienes idea de lo qué está sucediendo, y te encierras en tu taller para evitar participar en ello- Sasori contrajo su expresión ante las acusaciones de Itachi. Pareció querer objetar algo pero no tenía como rebatir las palabras frías y a la vez tan ciertas del Uchiha.

'comencé a temerle a mi enemigo, cuando empezó a tener razón'.

Otra cosa… lo que mi compañero; Kisame y yo hagamos no es de tu incumbencia. No te metas.- Señaló, con sus severos ojos negros entrecerrados y prosiguió la caminata frente al pelirrojo para evitar que percibiera un leve sonrojo, invisible a simple vista, que cruzó sus mejillas, al percatarse del doble sentido oculto en sus vocablos. Tanta cautela para nada, pues Sasori quedo ajeno a cualquier cosa, reflexionando la cruel verdad a través de las palabras que el pelinegro le escupió en la cara.

Entrecerró los ojos ante el dolor mental que ejercían las afirmaciones del Uchiha. Por primera vez el gran Akasuna no Sasori había cedido ante un menor. Él, tan cauto y solemne lleno de años de vida en experiencia y sabiduría, experiencia y sabiduría que no le servían de nada en esta situación. Era tan ignorante como un niño en torno a este tema, debía aceptarlo. ¿Cómo actuar frente a algo que nunca tuviste?

Itachi se había alejado ya un estrecho tramo sin sopesar una pequeña espera para su líder. Sasori chasqueó la lengua y miró con odio la silueta lejana del Uchiha, Itachi tenia razón eso era lo que más lo frustraba, apretó los puños por la impotencia, debía actuar como lo que era, alguien sabio, en vez de odiar al Uchiha debía tomar aquello como un punto de certeza, realmente eso era lo que le faltaba, alguien que se lo hiciera ver, que le hiciera ver el hecho de que no podía huir de esa situación como un cobarde, pero ¡oh que difícil era aceptar que estaba equivocado! y que alguien más, alguien que por desgracia era Itachi Uchiha, tenia razón. Entonces recompuso su postura y retomó el camino con su rostro inexpresivo.

.-.-.-.-.-.-.-.

Llegaron sin ningún otro imprevisto a la aldea de Centla, justo cuando el crepúsculo empezaba a morir, tal y como había sido planeado por el pelirrojo. Nada parecía alertar sus presencias ni tampoco parecía concebirse algo que dificultara la misión, aún así hicieron una ronda de guardia e investigación cerca del lugar a atacar, el cual era el palacio del líder de la aldea. La formidable entrada estaba custodiada por dos ninjas de rango Chunninl, algo fácil con lo que lidiar para ambos Akatsukis. La cabeza pelirroja y la negra se asomaron por sobre unos arbustos sin ser advertidos.

Y bien, ¿Cuál es el plan?.- Preguntó el pelinegro con una pequeña ramita de arbusto en su cabello.

Pues… tú lo distraes y yo entro… Ah, tienes una rama en tu cabeza.- Dijo sin apartar la vista de la pequeña ramita.

¡Quítala, quítala!.- Sasori cubrió la boca del pelinegro con su mano antes de que sus gritos alertaran a los ninjas. Removió la traviesa rama que adornaba la cien del Uchiha, se la enseño girándola en sus narices y luego la tiró. Colocó un dedo en sus labios e imitó el ruido del silencio, antes de liberar la boca del pelinegro. Itachi carraspeo un poco, no se esperaba aquel tacto –el cual, debía admitir que no era desagradable—.

Lo distraigo. Exactamente ¿Cómo?.- Preguntó en un susurro.

Veamos.- Evaluó calculando las opciones y posibilidades. -si estuviera Deidara le diría que hiciera una explosión en un radio de cincuenta metro al este, así los ninjas se alejarían a revisar lo sucedido y entre la confusión, tendríamos tiempo suficiente para bajar al lugar conocido.- Miró al pelinegro, quien mantenía una expresión aburrida, odiaba que lo comparara con Deidara.- Pero supongo que en este caso la misión podría ser más sigilosa. Sal y enfréntalos con tu Mangekyou Sharingan. Súmelos en una alucinación el suficiente tiempo para bajar.- Itachi asintió.

¿Cuanto tiempo necesitas?.-

Esto se realiza en diez minutos, pero danos veinte ya que no conoces completamente el lugar.-

Quince, tómalo o déjalo.-

…- Sasori miro con un deje de molestia al pelinegro.

No puedo mantenerlos tanto tiempo en el Mangekyou si no estoy presente. Además ¿Qué hay si también hay guardias dentro? No podría apoyarte en la lucha.-

Estás diciendo que no puedo encargarme de unos cuantos ninjas de rango inferior.-

No puedes ni encargarte de un embarazo.- Soltó el pelinegro y giró su rostro hacia otra parte mientras emitía un silbido inocente-

¡Está bien, quince!.- Y también aparto su vista, inflando sus mejillas.

Itachi se incorporo y salió del escondite entre los arbustos. Los guardias alertaron rápidamente la gabardina negra de nubes rojas. Tomaron una posición ofensiva sacando sus Kunais y Shurikens, pero cometieron un error al enfrentar de esa forma a Itachi. El Uchiha alzo su mano con lentitud, señalando hacia los ninjas con su dedo índice.

Al instante Itachi desapareció como un susurro en el viento. Los chunnins se sorprendieron y comenzaron a escrutar el espacio vacio donde antes hubiera estado el Akatsuki, Una ilusión del Mangekyou Sharingan. Ambos ninjas observaban el entorno, alertados, no fuera a ser que aquel peligroso ninjas los atacara por las espaldas. Nerviosos miraban aterrados hacia todos los lugares posibles, empuñaban sus armas con especial fuerza, listos para realizar cualquier movimiento deliberado.

'Tumb'

Un estruendoso sonido los aterró, se acercaron para apoyarse, esperando la técnica mortal del Uchiha. ¡Oh my…! Al alzar sus rostros, no pudieron dar crédito a lo que veían. ¡Un Ipop gigante se alzaba inmenso frente a ellos desde la espesura del bosque! El monstruoso aparato se encendió, flasheando a los dos aterrados ninjas, un tic en el ojo se apodero de ellos y casi llegaron al punto de abrazarse y llorar como niños. Entonces, ¡Empezó la tortura! El Ipop marco la palabra trauma-total y de inmediato la canción de Barney se apodero de todo el ambiente, el máximo volumen hizo temblar la tierra y los tímpanos de los pobres ninjas…

Listo.- Sonrió perversamente el Uchiha haciendo una señal a su compañero para que saliera. El pelirrojo observó con duda el frente. Los Shinobis aun se encontraban allí, paralizados, con los ojos completamente en blanco y sus bocas abiertas en horror, como si hubieran visto un fantasma, pero ¿Qué era lo que les había hecho Itachi a esos pobres hombres? El Uchiha seguía inamovible parado en el mismo lugar y los ninjas no parecían haberse percatado de la presencia del pelinegro frente a ellos. Salió algo dudoso y se dirigió con suma calma a la entrada. Mientras veía como el Uchiha se acercaba a uno de los ninjas y le sacaba la lengua en frente de su cara. Cosa que el pobre Chunnin no pudo percibir puesto que se encontraba perdido en el terrible Genjutsu-de-contaminación-acústica.

Itachi deja tus payasadas y ven para acá.-

Eres tan aburrido…-Bufó, miró juguetón al aterrorizado ninja frente a él y un atisbo de malicia resplandeció en su rostro, volvió su vista al pelirrojo y le llamó. -Oye Sasori ¿No traes un plumón?.- Dijo con malicia, y de nuevo sus ojos se posaron en los pobres guardias mientras evaluaba las travesuras que se le ocurrían.

No.- Respondió secamente el marionetista, chasqueando la lengua y frunciendo el ceño, completamente arto de la actitud del pelinegro, ¡Y eso que él lo creía más serio! Itachi también bufó y viendo que el pelirrojo no le hacia ni el más mínimo caso, opto por abandonar su travesura y continuar con la misión.

No tuviste infancia ¿cierto? – Dijo para irritar a su compañero, mientras caminaba y miraba el techo con suma inocencia.

Más bien, diría que tú tuviste demasiada infancia.- Rebatió Sasori sin muchos ánimos de dirigirle la mirada al pelinegro. Entonces Itachi ya no dijo nada ¡Que aburridos eran los viejos!

Entraron en el palacio, Itachi siempre detrás de Sasori, ya que no desconocía el camino. Sasori dio unas cuantas vueltas, cruzo varios corredores e incluso el recorrido se le hizo algo tedioso al Uchiha. Por fin entraron a una habitación muy bien escondida dentro de la mansión, no había absolutamente nada a pesar de que el Uchiha se esforzó por captar algo. Sasori se arrodillo en el suelo de madera y fue cuando el moreno notó una pequeña puertecilla camuflada entre las tablas del piso. El pelirrojo la abrió con mucho cuidado y la madera crujió con levedad, develando unas escaleras que daban hacia un obscuro sótano. Sasori se incorporó listo para bajar, dando cuidadosamente el primer paso en el descenso del primer escalón, sin pensarlo, tomó firmemente la mano del pelinegro. Itachi se sonrojo ante aquello y paso saliva por su garganta sorpresivamente reseca.

'Sasori le había tomado la mano y estaban bajando hacia un obscuro sótano'.

Ah… Sasori.- Susurró dejándose llevar por el pelirrojo. Su corazón comenzó un veloz galope y el caliente sonrojo creció en su tez.

Ten cuidado Itachi… Podrías caer. Uno, dos, tres, cuatro…- Sasori inició una cuenta e Itachi retiró su mano bruscamente al entender que sólo era por su seguridad.

¡No necesito tu ayuda! Puedo ir con cuidado. ¡Agárrale la mano a Deidara!.- ¿Por qué se había desilusionado tanto al saber que era por eso y no por otra cosa?

Está bien Itachi. Cinco, seis, siete, ocho...-

Pasaron unos minutos mientras bajaban. La cuenta seguía y seguía por alguna razón que no entendía.

Cuarenta y siete, cuarenta y ocho, cuarenta y nueve, cincuenta...-

¡¿Por qué cuentas?!.- Exclamó ya hastiado el pelinegro. ¡Con unas terribles ganas de empujar al marionetista escaleras abajo! Y eso porque los números comenzaban a agolparse en su cabeza.

El ultimo escalón es el más alto. Es el número cincuenta y dos. Necesito ubicarlo o podríamos caer. Cincuenta, cincuenta y uno…-

Ah… Sasori... contaste uno dos vec…-

Cincuenta y do… ¡Ah!.- Sasori dio un paso en falso y al intentar sostenerse, se aferró a la manga del pelinegro, lo cual lo tomó desprevenido y sin tiempo para apoyarse cayó junto con Sasori una distancia de medio-metro.

Ah…- Gimió en dolor el Akasuna, el pelinegro había caído encima de él. Colocó sus manos a los costados de los hombros del Uchiha, haciendo un débil intento de alejarlo, volvió a gemir en vano, el peso de Itachi sobre él seguía siendo dominante. Cuando el moreno hubo reaccionado del impacto intentó incorporarse, puso sus manos a los costados de la cabeza de Sasori, pero sintió la caliente respiración y aliento del pelirrojo cerca de su rostro. Le miró debajo de él, apenas se daba cuenta, pero Sasori era mucho menor que él, observo su delicado rostro fruncido por el dolor y ligeramente sonrosado, lo que más le deleito fue observar su barbilla, aun conservando la ligera redondez de la niñez, siguió bajando sus negros ojos hacia su gabardina ligeramente entreabierta por la caída, develando el pecho del marionetista y con una inquietante curiosidad observó el corazón del mayor, teniendo el extraño impulso de tocarlo. El Uchiha se sonrojo excesivamente, al percatarse de todo lo que había estado observando en el pelirrojo, volvió su rostro hasta el del pelirrojo, percatándose de que él había abierto sus achocolatados ojos y lo observaban sorprendidos y temerosos.

Itachi…san…- Susurró con la respiración entrecortada. Sus labios temblaron ante la cercanía del rostro del pelinegro. El calor del cuerpo del Uchiha sobre él… se sentía tan… bien. El moreno acercó su rostro para averiguar qué sensaciones despertaba en el cuerpo del marionetista. Sus labios se rosaron con levedad. Sasori gimió y cerró sus ojos, exhalando su aliento caliente sobre el ardiente rostro de Itachi. Entonces el recuerdo de la palabra "Danna" acompasada con una jovial voz, inundó su mente.

Espera Itachi.- Puso sus manos sobre el pecho Uchiha y lo alejó sin mucha fuerza. Itachi, interrumpido, se incorporó en ese momento. Confundido por lo que acababa de hacer y su reacción a todo esto. Tenia que recordar que odiaba a Sasori ¿O no?

Ambos se incorporaron rápidamente sin mirarse y percatarse del sonrojo que cruzaba sus mejillas. Sasori carraspeo un poco para evitar usar la voz de Uke que había usado hacia unos minutos.

E-El… objetivo está por aquí.- Dijo atropelladamente, dirigiéndose a una habitación levemente iluminada.

Seguro… yo te sigo.- Comentó, acicalando su desenredado cabello. Observó el ligero paso del pelirrojo y se preguntó qué hubiera sucedido si Sasori no le hubiera detenido, no le gustaba pensar que probablemente ahora estuviera acostado en el suelo, respirando agitadamente, con las piernas del pelirrojo rodeando su cintura y ¡Oh my…! ¿Por qué estaba pensando aquello? ¡Ahora estaba sangrando! Que bueno que Sasori no le estaba mirando, limpió el lujurioso hilillo de sangre que recorría su nariz con la manga de su gabardina y se acerco hacia su líder intentando olvidar lo que había pasado hacia unos minutos.

Pasaron el umbral y Sasori se dedico a buscar en los cajones de un viejo mueble. Lo hizo con torpeza, algo nervioso hasta que por fin extrajo un pequeño paquete. Ese era el objetivo, el objeto que Pein les había encomendado conseguir. Lo tomó fuertemente entre las dos manos y acunó en su pecho, sintiendo el ritmo de su, aún, aturdido corazón. Itachi se mantenía recargado de espaldas en el umbral, esperando por el pelirrojo, no lo apresuraba por el simple hecho de que él también quería reponerse de lo sucedido.

¡Alguien se infiltro en el palacio! ¡Todos alerta! ¡Revisen cada rincón!.-

Sasori e Itachi se sobresaltaron al escuchar aquellos gritos. Escucharon petrificados el correr de la seguridad por los pasillos. El pelirrojo guardo el paquete entre sus ropas y se dirigió con rapidez al lado de Itachi.

¡¿Qué sucedió Itachi?!.-

El… el Genjutsu… se disipó cuando caí sobre… ti…- Lo miró y el sonrojo volvió a cubrir sus mejillas.

Tenemos que escapar.- Comentó evadiendo la respuesta del menor. Se apresuro a llegar hacia las escaleras junto con Itachi detrás de él. Pero varios guardias aparecieron bloqueando la salida. Para su suerte todavía no notaban su presencia gracias a la obscuridad que predominaba en la habitación. Sin pensarlo Sasori tomo a Itachi del brazo y lo arrastro a un rincón, con la esperanza de que pudieran escapar apenas los guardias bajaran la escalera. Esperaron…

El descenso de los Shinobis era hecho con cautela, la madera de los escalones crujía lentamente, uno por uno, un paso a la vez, era una de esas esperas que tanto exasperaban al pelirrojo, quien tragaba con dificultad y se mantenía atento. ¡Maldita espera eterna! Por fin cuando estuvieron cerca del peligroso escalón, Sasori utilizó sus hilos de Chakra he hizo tropezar y caer a los guardias.

¡Ahora Itachi, ahora!.- Exclamó el pelirrojo, tomando inconscientemente, otra vez, la mano de Itachi. Lo haló con una rapidez tal, que al Uchiha no le dio tiempo de pensar mal. Rápidamente ambos Akatsukis subieron precipitadamente la escalera, cerraron la pequeña puertecilla para darles un tiempo más de ventaja y corrieron por el pasillo en dirección a la entrada. Escaparían, estaban cerca, debían hacerlo… Sin embargo, escucharon voces… se percataron de que el palacio estaba repleto de guardias. Sasori evaluó la situación con suma rapidez.

¡Itachi usa tu Sharingan y confunde a los guardias!.-

¡Tengo una mejor idea! ¡Qué tal si te visto de neko y te dejo a merced de ellos!.-

¡Pervertido!.-

¡Explotador! No puedo usar mi Sharingan continuamente. Y menos contra tantos.-

Necesitamos algo que los distraiga y podamos huir, Deidara…-

¡Deja de compararme con Deidara! Quizá sus técnicas sirvan en este tipo de situaciones, al igual que las de Kisame. ¡Pero evalúa esto líder! Nos pusieron a ambos cabecillas de equipo para realizar con cautela y eficacia la misión, no para hacer alboroto y desastre como nuestros compañeros.-

¡Pues felicidades! ¡Lo lograste!.-

¡Sí claro! ¡Échale la culpa al Uchiha! ¡El Uchiha desafió al Shodaime! ¡El Uchiha mató a su clan! ¡El Uchiha es un traidor de su aldea! ¡El Uchiha esto! ¡El Uchiha aquello! ¿Qué hay del Akasuna?.-

¡Silencio, ya!.- Exclamó Sasori tan fuerte como pudo, estaba totalmente hastiado del pelinegro. ¡Juraba por Jashin que quería azotarlo contra la pared! Los guardias advirtieron la discusión y corrieron hacia el encuentro. Sasori no teniendo otra opción, extrajo de sus ropas el pergamino con el número tres impreso en él y su marioneta predilecta hizo aparición. Entonces, ante la expectativa de los guardias realizo el sello correspondiente y Sandaime reveló aquello por lo que era conocido; La arena de hierro.

Las paredes del palacio cayeron tan rápido como el prisma rectangular golpeó contra ella. Sólo entonces el pelinegro y el pelirrojo aprovecharon para escapar. Los guardias salieron tras ellos. Era una lastima que no tuviera alguna de las obras de Deidara para escapar.

¡Sasori haz algo! ¡Líder!.-

Tengo una idea. Pero no creo que funcione. Aunque lo hizo en mi aldea…-

¡Hazlo! -

Sasori paro en seco e Itachi tardo en parar un poco más. El Uchiha estaba apunto de gritarle a Sasori qué estaba haciendo. Pero en ese momento los ninjas los alcanzaron, Itachi se sobresaltó y estaba dispuesto a usar el Katon, aunque quemara al marionetista en el intento –Cosa que le haría mucha gracia— cuando de improviso Sasori se dio la vuelta encarando a los Shinobis, señalando una dirección random en la lejanía y exclamando.

¡Miren Barack Obama!.-

¡¿El presidente?!.- Exclamó Itachi.

Los ninjas se quedaron observando desencajados y con una ceja arqueada, hasta que uno comento.

¡No nos engaña! ¿Qué clase de truco estúpido es ese?.-

Cierto…-Suspiro el Akasuna cabizbajo tanto porque no había funcionado como por la vergüenza de la situación.-Es sólo un árbol…

¡Un árbol! ¿Dónde?.- Entonces todos los Shinobis voltearon e incluso Itachi trato de enfocar la vista para observar mejor. Sasori miró a Itachi totalmente decepcionado.

¿Por qué la gente estúpida me rodea?.- Realizó un gesto de decepción al cielo. Quizá exigiéndole a Jashin-sama que le devolviera la cordura a la escritora. Imposible, hasta para el mismísimo Jashin-sama.

¡Itachi vámonos!.- Tomó al Uchiha por la mano nuevamente –al parecer ya le había gustado—y lo haló tan rápido como pudo para escapar. En la lejanía ambos Akatsukis se perdieron, más rápido incluso que el tiempo que les había tomado llegar.

Es madera de roble ¿verdad?.- Comentó finalmente uno de los distraídos ninjas, mientras que los otros asentían aún con sus ojos puestos en el árbol.

.-.-.-.-.-.-.

La roca que cubría la entrada de la cueva Akatsuki fue elevada a tempranas horas de la mañana. Todos se percataron del regreso de los Akatsukis. Hidan soltó una blasfemia al terrible ruido que provocaba el abrir la puerta y el cual lo había despertado de su apacible sueño. Kakuzu miró con los ojos entrecerrados su gabardina, manchada del café que se había derramado por las vibraciones de la cueva.

Ellos lavarán esto… y no lo harán en lavadora...-

Konan dejo los platos a medio lavar y corrió a la puerta para recibir a sus dos compañeros, Kisame la siguió de cerca feliz de volver a ver a su Koi. Zetsu apareció espontáneamente cerca de la entrada y Tobi corrió al encuentro, cayendo un par de veces en el transcurso. Deidara fue el ultimo en llegar al punto de reunión, venia con el rostro embarrado en helado de vainilla y comiendo unos doritos nachos. La gabardina a medio abrir dejando entrever su vientre.

El pelirrojo y el pelinegro aparecieron en la entrada con los rostros cansados y unas horribles ojeras… que en Itachi realmente no hacían mucha diferencia pero en Sasori, vaya que eso era nuevo. Miles de ramitas y hojitas de árbol adornaban el sedoso cabello de ambos Akatsukis, al igual que las indecorosas manchas de lodo y tierra advertían a Konan la posibilidad de ponerlos a lavar ellos mismos sus uniformes. Los ojos obscuros y marrones, parecían amenazar con quedarse cerrados ante cada parpadeo. Itachi señalo a Sasori sin mucho ánimo y emitió en un susurro…

Me empujó toda la noche…-

Y yo que pensaba que pinocho era el Uke de la organización.- Burló Hidan ante el comentario cargado de doble sentido que el pelinegro soltó. El pagano sonriendo de manera sádica acababa de llegar junto con su filosa guadaña, dispuesto a destajar a los culpables de irrumpir en su apacible dormir. Pero parecía que las palabras surtían mejor efecto que el ataque físico. Itachi entrecerró los ojos y Sasori también lo miró sin mucho ánimo de rebatir.

De improviso, Deidara se acerco jovial a su maestro y beso su mejilla como bienvenida, dejando en ella algunos rastros de vainilla, Sasori sintió el frio beso del rubio y se sobresalto apartando el sueño de sus ojos. El sueño de Itachi también se disipo al ver eso. Deidara noto la pequeña mancha amarilla en la mejilla de su Danna y dio una pequeña lamida en ella, a lo que Sasori e Itachi respondieron con un sonrojo. Itachi por sentirse deseoso de hacer lo mismo, de rosar la piel de Sasori con sus propios labios, o recorrerla con su lengua. Agito la cabeza de un lado a otro disipando el depravado pensamiento.

Entonces Kisame se acerco a él y lo abrazo sonriente, Itachi correspondió el abrazo de su pareja acurrucándose en su pecho disimuladamente.

Argh, esto es jodidamente enfermo.- Exclamó Hidan haciendo una mueca de repugnancia y mejor se dio la vuelta, viendo que nadie tenía ganas de tomarlo en cuenta, evaluó la posibilidad de ir a buscar la atención de Kakuzu. Entonces el peliplateado salió de la sala.

Bien Sasori, Itachi. Pein los está esperando por favor vayan a su encuentro.- Invitó Konan con una ligera sonrisa como bienvenida y después de aquello se giró para ir a continuar con sus labores. Sasori miró a Itachi y este asintió, se separaron de sus parejas con dulzura y comenzaron a andar en dirección al despacho del líder.

¡Te esperaré en el cuarto Danna!.- Comentó feliz Deidara. Observando como su Danna realizaba un gesto de afirmación con su mano.

El pelirrojo pasó al lado de Tobi y Zetsu. La planta bipolar abrió sus venus y con sus ojos amarillos observó el pausado andar de ambos Akatsukis. Entonces comento con su siniestra voz…

Misión completa ¿No?.- A lo que el Akasuna simplemente asintió sin mirarlo y sin detenerse a observarlo. Entonces Zetsu volvió a camuflajearse entre las paredes, era algo extraño y siempre aparecía cuando menos se le esperaba ¡A veces simplemente asustaba! el dicho de 'las paredes oyen' jamás pudo haber sido más cierto. Tobi los miró pasar sin emitir ni una sóla palabra. Sasori lo miró, él realmente actuaba muy extraño. Definitivamente Deidara lo había puesto en su lugar con tantos desquites que había realizado con él. Si no lo conociera y pensara que Tobi realmente tenia capacidad de razonamiento diría que estaba en una profunda meditación… pero eso era imposible… por favor… era sólo Tobi ¿cierto?. Atrás todavía se encontraban Kisame y Deidara mirando la marcha de sus respectivos compañeros.

¿No iras con ellos?.- Preguntó Kisame mirando al menor.

No.- Suspiró.- Pein no quiere verme, si lo hace es capaz de hacerme una cesárea, desmembrarme, dar a mi niño en adopción y vender mis órganos.- Comentó con algo de miedo el ojiazul ante el terrible pensamiento de cómo iría sucediendo cada cosa.

Sí que tienes una mala imagen de Pein. Además eso sonó como algo que haría Kakuzu.- El rubio comenzó a andar y Kisame lo siguió. Deidara volvió a suspirar.

De cualquier forma, sé que me quiere diez metros bajo tierra.-

Entonces Hidan estornudo.

.-.-.-.-.-.

Los pasillos se hicieron un recorrido extensamente largo para los intelectuales y es que, se sentían tentados a posponer el informe de la misión con Pein con tal de retirarse a sus cuartos y dormir. Itachi bostezo y Sasori lo miró con la misma intención. En su deambulante caminar casi chocan con la puerta de la oficina. Sasori se limitó a abrir dando el paso primero a Itachi. Ambos entraron con suma pesadez. La oficina les daba aún más sueño puesto que estaban casi al borde de colapsar y caer dormidos en la alfombra. Pein se encontraba en su escritorio con el periódico en mano y una taza de café humeante a su derecha, pero estaba totalmente consiente de la presencia de ambos intelectuales.

Espero buenas noticias.- Comentó Pein sin mirarlos con aún con la vista puesta en la sección de deportes. Los dos Akatsukis se acercaron hacia el líder y fue entonces cuando Pein, retiró el periódico de su campo de visión para prestar atención al reporte. Itachi dio otro largo bostezó, Sasori volvió a mirarlo e Itachi también le dirigió una fría mirada.

Antes que nada lider-sama le exijo que jamás vuelva a ponerme con este incompetente mocoso.- Habló con dureza el Akasuna. Pein levanto una ceja e Itachi miró al pelirrojo con sumo odio.

Lo mismo opino. No quiero volverle a ver la cara. ¡No hay peor líder!.- Itachi hizo un gesto de autosuficiencia y Sasori gruño por lo bajo.

Hago las cosas mejor solo.-

Lo mismo opino.-

Lo que digan, lo que digan. Díganme, ¿Lo consiguieron?.- Exclamó Pein pasando por alto el ambiente hostil que se formaba. Él estaba interesado en otras cosas.

Itachi frunció el ceño y bufó por lo bajo, Pein no los estaba tomando en cuenta, dirigió su vista al pelirrojo. Sasori entorno sus ojos fastidiado pero no se opuso a nada, rebuscó entre sus ropas el pequeño paquete, lo miró un momento y lo entregó en las manos del líder. Pein casi le arrebata el objeto apenas el pelirrojo se lo tendió, lo acercó hacia sí rebosante de felicidad y lo acarició con su mejilla.

¡Buen trabajo!.- felicitó eufórico.

El pelirrojo y el pelinegro lo miraron desencajados, con una ceja alzada y la boca ligeramente entreabierta. Pein comenzó a desenvolver el objeto. Entonces un tic severo en el ojo se apodero de los dos intelectuales, al apreciar en las manos de Pein un libro.

¡El desenlace de Icha Icha Paradise! ¡Por fin es mío!.- Pein casi salta como un niño en navidad.

¡Arriesgue mi vida, mi dignidad y mi poca cordura en una misión con este tonto…! ¡¿Por un libro?!.- Exclamaron al unisón el Uchiha y el Akasuna señalándose el uno al otro. Pein los miró incomodo por un momento, ya que le habían cortado su inspiración y luego dijo…

Déjenme disfrutar de este momento solo.-

La puerta fue cerrada en sus narices con una brutalidad tal que el café en su escritorio terminó desparramado sobre el periódico que estaba leyendo.

Rectifico lo dicho ¡No hay peor líder que él!...- Exclamó Itachi detrás de la puerta con una furia jamás vista en él, jadeo unos segundo por el sobreesfuerzo que las palabras llenas de odio habían ocasionado en su garganta…- el segundo lugar lo obtienes tú.- dijo más calmado y sonriente, mirando al Akasuna. Quien le dirigió una mirada de reproche. Cruzaron sus poderosos ojos unos segundos y en silencio se dieron la espalda alejándose, cada quien a su habitación.

Una sonrisa imperceptible se extendió por sus rostros. Después de todo su misión no había sido tan mal…


N/A: Siento el intento de ItaSaso, no he podido resistir la tentación. Realmente amo el Uchiha'sxSassy. Sé que generalmente respondo sus reviews pero esta vez no podré (ú.u) aun así se los agradezco de todo corazón, a cada uno de ustedes mis queridos lectores, ustedes son los que me animan a seguir con esta historia (;w;) no, más bien ustedes son los que me inspiran a seguir escribiendo. Créanme que han pasado tantas cosas que me han hecho querer abandonar la escritura (u.u) pero gracias a sus reviews seguimos aquí (:D) No esperen el próximo capitulo pronto ni yo misma tengo idea de qué podría tratar, así que ¡Acepto cualquier idea random!

Thanky, thanky a todos ustedes, besos y espero nos leamos pronto, sayo~