Buenu, lo prometido es deuda, aquí el 2do capítulo de Injusto (que no llegó a ver luz en la primera versión XDDD)
Pero antes un AVISO: probablemente éste sea el último capi que publique en FF (No sé si nada más el último capi o en definitva lo último en general que publique), así que me pueden conseguir en Amor-Yaoi (http : / / amor - yaoi . com / fanfic) con el mismo nick n.n (VeroUchiha), ahí si voy a seguir subiendo cosas raras
Ahora si el capi:
CAPÍTULO 2: EL Reino de Konoha… La familia Uchiha.
Alejado a bastantes kilómetros del Reino de Suna, a unas 6 horas de viaje, se halla el Reino de Konoha, ubicado en el País del Fuego.
Era sin duda alguna el país que menos había tardado en recuperarse tras la ya mencionada guerra.
Estaba rodeado de un espeso bosque. La grama y los árboles, todos se veían muy vivaces, ninguno parecía seco o muerto. Ríos cuyos sonidos eran tranquilizadores y armoniosos, acompañado del canto de las diversas aves.
Era muy relajante, en extremo, mejor dicho.
De los 5 países, el País del Fuego era sin duda el más hermoso de todos. Todos tenían algo bueno, y algo malo por igual. Lo bueno del Fuego era su incomparable belleza.
Pasando de eso, el Reino de Konoha, se encontraba rodeado de un gran muro y una puerta gigante hacía de entrada al Reino.
Al lado de la misma había dos torres, en cada una había 4 guardias atentos a todo lo que ocurría fuera, siempre debían estar pendientes por si algo fuera a estropear la tranquilidad en Konoha. Cualquier inconveniente o molestia sería detectada.
La ciudad, repleta de casas, al igual que Suna. Konoha estaba muy desarrollada. Algo propio del año 2.400.
Los niños corrían por las calles riendo sin parar, tanto donceles como chicas y chicos por igual, no era sino hasta que los donceles cumplían 17 años que tenían que empezar a preocuparse por sus obligaciones y deberes. Antes de esa etapa todo era felicidad y nada de preocupaciones.
Los donceles y mujeres podían casarse a la edad que se les diera la gana y con quien se les diera la gana, a menos claro, que esto fuera programado por sus padres, lo cual ocurría la mayoría de las veces, o que alguien los pidiera en matrimonio.
Pasando la ciudad a unos cuantos kilómetros se hallaba el castillo del reino. Debían de recorrer un camino bastante amplio para llegar a él, si bien estaba rodeado por muros fáciles de saltar, el sendero era bastante largo como para cansar a cualquiera que no estuviera bien entrenado o que en todo caso no tuviera un auto.
Aunque todo dependía de a quien dejaran pasar los guardias, recibían ordenes estrictas en cuanto a quienes debían y no dejar, se requería un permiso especial para saber si podían o no entrar, o en todo caso autorización del rey.
Nadie lograba entrar a escondidas tampoco, la seguridad era sin duda un punto fuerte de Konoha al igual que de Suna, para lograr escapar de la misma tenías que ser muy bueno.
El castillo era muy grande, adornado con una gran cantidad de lujosas torres y pintado de un gris casi tirando a blanco dándole un aspecto de pureza absoluta.
En él vivía la familia real de Konoha: los Uchiha.
Vincent Uchiha era el rey, dueño de toda Konoha por decirlo de alguna forma, y también de todo el país si se veía de ese modo. Era un hombre de cabellos negros y lacios que le llegaban al final de la espalda, los cuales se levantaban como picos en la parte de arriba, ojos rojos y piel en extremo blanca.
No mostraba muchas expresiones. Pero así había sido educado de pequeño y no podía cambiar su forma de ser para nada. Odiaba eso de sí mismo, no cabía duda alguna, y aunque hacía todo lo que estaba a su alcance para tratar de cambiarlo tal parecía que avanzaba lentamente.
Pero había intentado por todos los medios que sus hijos no fueran igual a él. Podría decirse que había tenido éxito, pero no era así.
Su mujer, la reina, tenía el cabello largo y sedoso, llegándole hasta la cintura, de un color negro azulado y sus ojos eran negros, su piel era un tanto bronceada. Se notaba era una mujer alegre y bromista, que no cedía ante nada, su nombre era Kasumi Sumeragi Uchiha.
Tenía tres hijos… bueno podría decirse que tres…
Sasuke Uchiha, era el mayor entre ellos tres, contaba ya con 19 años, su cumpleaños sería en tan sólo un mes. Tenía el cabello negro con reflejos azules peinado hacia atrás, ojos negros y profundos y su piel era muy blanca.
Sus ojos no transmitían nada, ninguna clase de sentimiento, emoción, nada. Era del tipo de personas que seguramente dirían "el fin justifica los medios", tras haber matado a 20mil personas y no sentir ni una pizca de lástima o dolor.
Hikari Uchiha era la menor de los tres, tenía 15 años. Cabellos castaños hasta un poco debajo de los hombros con la raya a un lado, ojos rojos que mostraban bondad y comprensión a cualquiera y su piel era nívea.
Ella era una bastarda, una hija fuera del matrimonio, producto de que la reina Kasumi no pudiera tener niñas pero de que quisiera una. Su padre era Vincent, su madre una mujer que ya estaba muerta.
Kasumi la quería como si fuera su propia hija, sabía no era suya, a fin de cuentas ella misma había dejado que su marido estuviera con otra para poder engendrar a Hikari. SU hija.
El del medio era Sai Uchiha, de 17 años, de cabellos negros lisos hasta los hombros, de los tres era el que tenía la piel más blanca, como si nunca hubiera estado bajo el sol, sus ojos eran muy negros, y al igual que su hermano mayor demostraban que no tenía emociones, pero sólo era una máscara, porque los que vivían allí sabían que era un chico tierno y bromista, pero no sacaba a relucir mucho esa personalidad, tratando de aparentar no era un doncel.
El rey y la reina tuvieron un hijo antes que todos ellos, ahora debería tener unos 25 años, de no ser porque llevaba 10 años desaparecido, incluso muchos lo consideraban muerto, nadie sabía que había ocurrido con él.
Por lo que recordaban, y lo que mostraban las fotos, las cuales no pasaban de cuando tendría 15 años, era un chico de cabellos negros atados en una coleta, los cuales le llegaban a mitad de la espalda, ojos negros y piel un tanto morena. Unas extrañas marcas se hallaban bajo sus ojos, no se sabía a ciencia cierta si las mismas eran unas ojeras, cicatrices o algo más.
Él era el causante de que Sasuke fuera de esa forma.
Además de ellos, el rey tenía tres sobrinos cuyos padres habían muerto hace algún tiempo: Subaru, Daisuke y Akane.
Subaru Uchiha era un chico de 23 años, cabellos negros hasta los hombros, sus ojos deberían ser negros, pero estaba ciego por lo que se habían vuelto blancos, y su piel era blanca. Pese a su estado era muy amable y bondadoso, y con la extraña habilidad de poder sentir lo que la gente sentía, olvidándose de sus propios sentimientos.
Daisuke Uchiha, un chico de 21 años, cabellos negros hasta los muslos, ojos rojos y su piel era un tanto morena.
Akane Uchiha tenía 15 años, cabello negro recogido en una pinza, ojos negros y piel muy blanca.
O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O
Sasuke Uchiha caminaba con lentitud por los pasillos del castillo, como si nada le importara en lo absoluto, como si no tuviera nada importante que hacer.
Salió del castillo. En la entrada estaba esperándolo un carro directo para partir.
-Saldré a pie- dijo con un tono de voz carente de cualquier sentimiento o emoción y que no dejaba pie a ninguna contradicción.
El chofer no dijo nada, cerró la puerta del carro y observó como Sasuke se perdía en la lejanía.
Sasuke caminaba con sus manos metidas en los bolsillos, ignorando olímpicamente todas las miradas que se posaban en él.
Un chico de cabellos rubio, ojos grises que parecían como dos témpanos de hielo y con piel muy blanca se acercó corriendo hasta él.
Sasuke se quedó parado esperando a que aquel chico, que no pasaba de 6 años, llegara hasta donde él estaba.
-Sasu-chan ayúdame a esconderme- le gritó el niño mientras se colgaba de una de sus piernas.
-¿Problemas con papá, Draco-chan?- se agachó a su altura al tiempo que le revolvía los cabellos en forma juguetona.
Draco Malfoy era el nombre de aquel chiquillo. Un chiquillo que derretía a Sasuke en todo sentido, era el único que lograba cambiar del chico frío al chico tierno.
-Papá no me quiere dejar salir de casa y no se por qué- dijo Draco de forma tierna jugando con un peluche en forma de conejo.
-"Que monada de niño"-
Sasuke sabía por qué su papá no lo dejaba, era un doncel. Lo vieras por donde lo vieras era un doncel. Sus padres no buscaban más que protegerlo. Pero más bien lo sobreprotegían en exceso.
Draco era para él como un hermanito menor y viceversa. Draco le recordaba a él de chiquito siguiendo a Itachi a todos lados.
Como extrañaba a su hermano…
Vio como su padre corría a toda velocidad buscándolo.
-Onegai nii-san, escóndeme sólo por unos minutos- Sasuke no pudo resistirse a la cara de Draco, estaba a punto de llorar, aunque él sabía que eso era mentira. Pero aún así no pudo resistirse.
Sasuke cargó a Draco en su espalda y de un salto ya había desaparecido.
Cuando Lucius Malfoy llegó allí, no había nadie.
O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O
Corría y saltaba por los tejados de las casas, evitando a toda costa ser visto.
Draco aún iba a su espalda y no dudaba de que cargara una sonrisa en su cara. Malditos donceles de mierda, no había duda de que convencían a cualquiera.
Llegó hasta una zona de la ciudad que no estaba habitada por nadie. Varios árboles, alguna que otra piedra y el pasto eran lo único que había ahí.
Se agachó y Draco bajo de su espalda al tiempo que agarraba de la mano a Sasuke y con la otra sostenía su conejito azul.
-¿Por qué huías de tu padre?- preguntó Sasuke. Siempre era un motivo distinto, aunque a veces el chico sólo mentía para que él lo llevase a algún lado.
No entendía como debía sentirse estar encerrado entre cuatro paredes sin poder hacer nada, aunque Sai le había dicho que se hubiera suicidado hace mucho de no ser porque habría gente que sin duda sufriría. Además, Sasuke nunca dejaría que cometiera una locura.
-Otou-san quiere deshacerse de mi- bajó la cabeza triste.
-¿A qué te refieres?- preguntó Sasuke desconcertado.
-Otou-san y okaa-san siempre están rodeados de personas importantes, siempre están diciendo "sin duda serías un candidato excelente para mi hijo", a Draco no le gusta eso, Draco sólo quiere estar con su nii-san- el rubio se ruborizó ante lo mencionado.
Sasuke se enterneció, ese chiquillo bajaba sus defensas, se preguntó si habría sido igual con Itachi, aún y cuando él no era un doncel.
-Draco tendrá que comprometerse tarde o temprano- Sasuke se agachó a su altura y pegó su frente contra la del menor –Quiera o no tendrá que hacerlo- Sasuke le sonrió intentando darle ánimos –Así que procura buscarte un buen chico y que tus papás lo acepten-
Para Sasuke era extraño hablar de esos temas, hacía mucho tiempo que no se enamoraba, hacía diez años que había olvidado lo que era el amor, justo cuando Itachi había desaparecido. Porque oh sí, él estaba enamorado de su hermano mayor.
Y no dudaba en que aún sentía algo por él, no era mera admiración o idolatría, no era lo mismo que Draco sentía hacia él.
Odió a Itachi cuando desapareció sin decir palabra alguna y se odió aún más a si mismo por nunca haberle dicho nada. Fue ahí cuando cambió convirtiéndose en lo que ahora era, prometiéndose jamás volvería a sentir para no volver a enamorarse, y aunque había sido una promesa de niño, la había mantenido en pié hasta el momento, sin dejar que nadie traspasara la barrera que lo rodeaba.
Notó el tacto de las pequeñas manos de Draco cerrándose alrededor de su cara.
-¿Nii-san?- preguntó extrañado.
-¿Hmp?-
-Parecías en otro mundo- comentó Draco confuso.
-Gomen- hasta ahora se daba cuenta de que soñaba despierto. Recordó que era de lo que le estaba hablando a Draco –Ya sabes, busca un chico lindo al que ames para que tu vida no se vuelva un asco- le guiñó un ojo de forma cómplice.
Sasuke sabía Draco le entendería, era un niño muy inteligente. Su sonrisa le dio a entender que no se equivocaba.
Oyó pasos acercarse, su ceño se frunció y agudizó el oído. Cargó a Draco entre sus brazos y se sentó con él en sus piernas en las ramas de un árbol.
-Nii-san…- Sasuke lo calló poniéndole una mano en la boca.
No tenía ni la menor idea de quien se acercaba.
Draco murmuró algo inentendible y Sasuke vio como abría los ojos con sorpresa. Dirigió su mirada a donde Draco y se fijó en que venía un chico de cabellos castaños, ojos verdes tapados por unos lentes de botellas y con una cicatriz en forma de rayo en la frente.
-Draco será mejor que salgas ya- el chico dirigió su vista al árbol donde estaban los otros dos escondidos.
-"¿Cómo sabe dónde nos escondimos?"- pensó sorprendido. Pero bajó en seguida junto con Draco al saberse descubierto.
El chico lo miró con algo parecido a furia, pero luego suavizó su mirada.
-Tu papá está muy preocupado y tu mamá anda histérica- le reprendió el chico que no pasaba de los 15 años.
-Harry…-
Sasuke se sorprendió al notar que Draco se ruborizaba y esquivaba la mirada de Harry. Parecía que le había dado la charla del amor muy tarde.
-Vámonos- Harry dirigió ahora su mirada a Sasuke, pero al notar que se trataba de nada más y nada menos que un Uchiha no dijo nada, se limitó a agarrar a Draco de la mano y a llevárselo con él.
-Adiós Sasu nii-san nos veremos luego ¿ne?- le gritó alegre.
-Claro Draco-chan- le sonrió Sasuke agitando una mano.
Y cuando los otros dos desaparecieron volvió a su forma de ser habitual.
Tenía que volver a casa ya, estaba anocheciendo y la guardia real lo iría a buscar si se hacía muy de noche. Le molestaba que estuvieran tan pendientes de él. Sabía defenderse solo, no entendía porque tanta protección entonces.
Llegó al castillo saltando por los tejados. Se bajó del último como si nada metiendo sus manos en sus bolsillos, como si el aire ni lo despeinara.
Caminó por el extenso sendero, al llegar a las puertas del castillo divisó un auto descapotado rojo, no era suyo, pero sabía de sobra de quien era…
Karin Tachikawa.
Cuando abrió las puertas una mujer pelirroja exuberante de ojos castaños se paró con rapidez de un sillón recibiéndolo con un abrazo.
-Te he extrañado tanto- la mujer se restregó contra él como si fuera de lo más normal.
Sasuke divisó como su prima Akane se encontraba arriba de las grandes escaleras. Y con un gesto le quiso decir "lo siento, no pude hacer nada", para seguir su camino a lo que parecía ser su habitación.
-Suéltame- lo dijo en un claro tono de orden que Karin no notó, o que si lo hizo, lo ignoró por completo, siendo esta la opción más probable.
-Mmm Sasuke-kun-
Sasuke se separó de ella, tomándola por los brazos y apartándola de si. Karin puso una mueca de extrañeza ante ese acto.
-¿Qué ocurre?- preguntó fingiendo inocencia.
-Nada- tono cortante. Indicando que ahí acababa la conversación.
Sasuke no sabía como dejarle más claro que se alejara de él. Se lo había dicho de todas las maneras posibles, hasta directamente, pero ella no quería entender de una vez por todas que él no le daría nada de lo que estaba buscando. Ni ahora ni nunca.
Se dirigió a las escaleras y subió por ellas sin pararse a observar en ningún momento a la chica que refunfuñaba abajo. Con rapidez se dirigió hasta su habitación y azotó la puerta cuando estuvo adentro.
El portazo se escuchó hasta donde estaba la pelirroja, quien no pudo evitar fruncir el ceño y apretar los puños con mucha fuerza.
-No te dejaré escapar fácilmente Sasuke-kun- dijo Karin arrastrando las palabras como una serpiente y en un murmullo apenas audible para ella –Serás mío como sea, mío y de nadie más-
La pelirroja se dio media vuelta, conciente de que había fracasado esta vez, pero de que para la próxima no ocurriría lo mismo.
Salió del castillo sin siquiera esperar que el mayordomo le abriera las puertas. El mayordomo evitó lo que seguro sería un estruendoso portazo deteniendo las puertas a tiempo.
La mujer se montó en su convertible, se arregló y maquilló frente al espejo retrovisor, encendió el auto y condujo hasta la salida del castillo, era un hueco que separaba el pequeño muro por decirlo de alguna forma.
Ni Sasuke ni Karin notaron como una mujer reía escondida tras la puerta de una cocina. Aunque la pelirroja teñida quisiera nunca dejaría que Sasuke se fuera con alguien como ella, además tenía su favor que a Sasuke no parecía moverle ni un solo pelo la tonta plástica.
Pero por algo era su madre, si su hijo se iba por un mal camino ella estaba ahí para acomodarlo, así fuera a la fuerza.
Sonrió y se marchó por las mismas escaleras que hacía unos minutos había subido su adorado hijo.
O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O-+O
Sasuke se sentó en un sillón en su cuarto tras notar como Tachikawa se marchaba. Se masajeó las sienes dando a entender que estaba bastante tenso y molesto.
No notó cuando dos chicos y una chica entraron en su habitación haciendo el menor ruido posible. Fue hasta que notó como el sillón se hundía a sus lados, que supo había alguien más en la habitación.
-Ne Sasu-chan… deberías mandar a la mierda a la zorra esa- aún y cuando no lo había visto, sabía de sobra que ese era su hermanito Sai. Era el único en esa casa que no podía estar sin mencionar en alguna oración mínimo una grosería.
-Vamos Sai, no debes decirle así, mujer de mala vida es un término mucho más adecuado- esa era sin duda Hikari, siempre tratando de sonar lo más cortés y amable posible.
-Al final vienen dando lo mismo Hikari, no fastidies- ese era Daisuke, poca paciencia y odiaba que le llevaran la contraria. Aparte de sarcástico hasta la médula.
-No necesito me digan que hacer- se paró del sillón y los vio a ambos molesto.
-Vamos Sasuke- Sai se acostó en el sillón, apoyando su cabeza en las piernas de Hikari, quien ni siquiera se inmutó –Puedes conseguirte algo mucho mejor hermanito-
-Karin no es nada mío-
-Pues ella no parece pensar lo mismo… claro está, eso si es que acaso piensa- dijo de forma burlona Daisuke sacándole una risita a los otros dos.
-La muy "zorra" no parece entender las indirectas e incluso las directas… eso demuestra que esa mujer no tiene capacidad cerebral alguna-
-¡Oh! Hablando mal de Karin y no se dignaron a invitar a su prima favorita, eso no se hace- Akane cruzó la puerta fingiendo enojo, trayendo casi a rastras a Subaru.
-Veo que todos opinamos lo mismo de la estúpida teñida- dijo Daisuke con una sonrisa juguetona.
-Mamá opina lo mismo, no sé que piense papá de ella, pero bue…- dijo Hikari.
-Es malo hablar mal de las personas a sus espaldas, por mucho que las odiemos- dijo Sai con el mayor tono irónico que pudo poner.
-No es por ser mierda ni nada por el estilo… bueno, para ser sincero si es por eso- dijo Sasuke mirándolos a todos –Váyanse ya, Karin no es un tema del que me encante hablar en mis conversaciones, prefiero que sea del tipo "ignora cuanto más puedas", y… ustedes me están jodiendo realmente, así que…- Sasuke se dirigió hasta su puerta, la abrió y con una mano señaló la salida de la misma –Fuera todos… ¡Ahora!- añadió al ver como nadie planeaba moverse.
-Bien, bien, que genio tienes hoy- Subaru fue el primero en pararse y salir del cuarto. Seguido por los otros, aunque Sai no tenía las mas mínimas intenciones de irse.
-Te puedes quedar si te da la gana, sólo no me molestes- se dirigió a un escritorio donde estaba su computadora, sentándose en la silla y poniéndose a teclear.
-¿Vas a trabajar?- preguntó Sai.
-Algo así- respondió Sasuke, cuyos dedos se movían con extrema rapidez sobre el teclado y su vista estaba fija en la pantalla.
-Mmm ya…- Sai no sabía que más decir -¿Para qué haces eso aniki?-
Sasuke dejó de teclear un momento. Sai se reprendió a sí mismo por haber abierto la bocota.
Aniki era una palabra tabú en esa casa. La dijera quien la dijera, a Sasuke no hacía más que recordarle a Itachi.
Sasuke volvió a lo suyo tras unos segundos en los que parecía haber quedado en una especie de estado de shock o algo por el estilo, pasando de la pregunta que anteriormente le había hecho Sai, como si la misma no hubiera sido escuchada en ningún momento.
Sai agradeció interiormente que Sasuke escogiera hacer eso, no le importó ser ignorado, lo prefirió mil veces a cualquier otra reacción.
Sai se dedicó a escudriñar la habitación de Sasuke por algunos minutos, aprovechando que el mismo no estaba atento a lo que hacía. Aún no quería volver a su habitación, no tenía las más mínimas ganas de hacerlo.
Podría decirse que se habría aprendido la habitación de su hermano de memoria de tanto que la había observado en esos minutos. Pero lo que más llamó su atención fue la foto que se hallaba sobre su mesita de noche.
Una foto de Sasuke e Itachi.
Sai siempre se había sentido ignorado, fuera de lugar, como si no debiera estar ahí cuando Itachi aún vivía en el castillo y Hikari aún era muy pequeña.
Sasuke e Itachi se la pasaban juntos fueran a donde fueran.
A Sai le gustaba comparar las escenas de la vida con cuadros o pinturas móviles, si tuviera que representar la situación cuando él no debía tener más de siete años sería así: el vestido por completo de negro, cubierto por un inmenso manto negro, por la oscuridad, totalmente solo, nada a su alrededor. Lo único que podía distinguir, era una pequeña luz, a través de la cual se podía ver a Itachi cargando en su espalda a Sasuke y ambos riendo.
Luego trataba de alcanzar esa pequeña luz, corría pero la misma se iba alejando a medida que avanzaba. Alzaba su mano para tratar de tan siquiera tocarla, pero la misma desaparecía, y todo se oscurecía por completo.
Lo siguiente sería el arrodillado en el piso sujetando su cabeza, agarrando con fuerza sus cabellos, y las lágrimas bajando por su rostro.
-"No me dejen solo… Onegai"- pedía llorando el Sai del cuadro –"Nii-san… Aniki"-
Él siempre había hecho un mal tercio en la historia.
Sai se sobresaltó un poco al notar como una mano se ponía sobre su hombro y lo hacía girar levemente.
-¿Sai…?-
-¿Eh?... ¿Qué ocurre?-
-Lo mismo debería preguntarte yo a ti, estabas ido- dijo Sasuke sin comprender del todo.
-Nada, sólo… recordaba cosas del pasado- su vista aún estaba fija en la foto, por lo que la movió de inmediato –Ya… Me voy…- Sai se movió un poco y la mano de Sasuke bajó ante ese acto, se alejó de él y salió de la habitación, sin volver a mirar atrás y sin despedirse.
Sasuke no se extrañó ante eso, Sai solía actuar muy a menudo así, en especial cuando estaba cerca de él.
Miró lo que hacía sólo segundos mantenía pensativo a Sai, una foto de él e Itachi. Sasuke sabía de sobra que cuando eran niños, Itachi y él nunca le habían tomado importancia a Sai, siempre lo hacían a un lado, como si no existiera.
Otra cosa por la que a veces llegaba a odiarse. No soportaba ver sufrir a Sai, tal y como sabía Itachi nunca había soportado que él sufriera.
Maldición… estaba cometiendo muchos errores… errores imposibles de arreglar. Él no era Itachi y nunca podría serlo.
Estaba alejando a todos de él, eso lo sabía por mucho que le costara admitirlo. Itachi siempre se veía rodeado de personas, fuese quien fuese. Y aunque la soledad le gustaba, no era su amiga ni su fiel compañera, nada por el estilo.
Él nunca sería Itachi. Itachi era todo lo opuesto a lo que él era.
Tenía que hacer algo al respecto. Pero, era imposible cambiara su forma de ser y eso no hacía más que cabrearlo.
Ahora su mirada estaba fija en la puerta. Sai era lo que ocupaba sus pensamientos ahora. Su vida era difícil, pero la de Sai lo era y había sido aún más.
Y él seguía arruinándosela, pero, en ese mismo instante, se propuso ayudar como fuera a Sai, tratar de que su relación de hermano mejorara por completo. Sai trataba, aunque no lo lograra, y eso era su culpa, tenía que poner se su parte de ahora en adelante.
Se cambió y se acostó aún con ese pensamiento rondándole la cabeza.
Mañana sería un nuevo día. Desde mañana todo cambiaría. Ya se lo había propuesto, y él era un hombre de palabra.
No tenía ni idea de cuanto era capaz de cambiar su vida en tan pocas horas.
He aquí el 2do capi, de los que llevo hecho es el que menos me gusta XD
Y aquí los personajes:
Sasuke Uchiha (Naruto)
Vincent Uchiha: Vincent Valentine (Final Fantasy VII)
Sai Uchiha: Sai (Naruto)
Itachi Uchiha (Naruto)
Subaru Uchiha: Subaru Sumeragi (X, Tokyo Babylon, Tsubasa Reservoir Chronicle, aunque su apariencia es la de X)
A Draco y a Harry no creo haya quien no les conozca XD
Los demás son todos Originales XDDD
Buenu no sé si nos volvamos a ver por acá XDD, pero en todo caso ya saben por donde buscarme n.n... ja ne!!!
!"*+VeRoUcHiHa+*"!
