Hola a todos!! Se que me tardé eternidades en actualizar y créanme que lo siento mucho de veras, pero estuved bastante complicada. La idea es terminar este fic antes que seguir con el otro (Comunicados del Seieritei) así que supongo que iré actualizando cada semana... No se preocupen que aún quedan varios capítulos.
Disfruten de este!!
Máscaras... Más celos
- ¿Estás bien? – Ichigo se veía preocupado. Bajó de la camioneta y dio la vuelta para abrir la puerta del acompañante, dónde Rukia esperaba mirándolo fijo.
- Por supuesto, idiota – contestó con una voz algo compungida.
- Maldita enana del demonio – susurró mientras tomaba su mano para ayudarla a bajar.
Los dos caminaron en silencio hasta la casa, ambos con su ceño fruncido. Rukia tenía la mano izquierda sobre su estómago.
Al entrar, se tiraron sobre el sillón de la sala, recostando sus cabezas en el respaldo.
- Te dije que no comieras todo eso, te iba a caer mal
- Te dije que no me dijeras que me caería mal porque siempre que lo dices me cae mal de veras
- Te dije que no me recordaras todo el tiempo que ver tu cara me cae mal a mí
- Te dije que si no me soportas no me mires
Ambos gruñían y realmente estaban molestos, pero luego comenzaron a reírse.
- Pobre Renji – dijo entre risas.
- ¿Por qué? – Rukia ladeó la cabeza para mirarlo, Ichigo hizo lo mismo con una mueca.
- Porque ahora sé lo que tuvo que pasar contigo embarazada… y eso que sólo llevas unas cuantas semanas
Rukia frunció su ceño y quizo darle un golpe directo en el estómago, pero él paró su mano, tomándola suavemente. Se acercó hasta quedar frente a frente con ella.
- ¿No era que estabas muy descompuesta? – dijo provocadoramente.
- ¿No era que traerías a Haruto contigo? – ella respondió con el mismo tono y una media sonrisa.
- ¿Cómo era eso de que los enfermos tienen que irse a la cama?
- ¿Y quién cuidará de mi?
Ichigo se paró y la cargó al tiempo que ella se enroscaba en su cuello y comenzaba a besarlo. Subieron las escaleras y entraron en su habitación sin pensar más ni en la comida ni en el malestar ni en nada…
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Y allí estaba otra vez, besándolo. Pero era distinto, sentía que el beso estaba cargado de verdaderos sentimientos y que todo lo que le había dicho era cierto… "Mi familia eres tu…" "Te amo" "Yo…no puedo"… Lo separó de ella un momento, colocando las manos sobre su pecho. Las respiraciones de los dos estaban alteradas y sus ojos demostraban demasiadas cosas. Haruto reflejaba confusión, al mismo tiempo que un dejo de lujuria; en cambio, Miyu mostraba tristeza y decepción.
- ¿Qué sucede? – Haruto hacía un esfuerzo gigante por modelar su voz y que sonara lo más cálida posible.
- No es… no es que no te ame… te amo más que a nada en el mundo… y también se que tú me amas a mi… lo siento en cada movimiento, en cada mirada, en cada beso… en todo… - sonrió levemente – pero… quisiera que todos sepan que nos amamos de esta forma… - una lágrima volvió a aparecer en su ojo derecho.
- Yo…
- No digas nada… ahora no… - se acercó para volver a besarlo y así lo hizo, pero justo en ese momento el ruido que hizo la puerta al abrirse los interrumpió.
- ¿Están acá? – una voz femenina, muy débil, preguntó con sigilo.
- Si Noa, ya vamos – de la misma forma contestó Miyu sin moverse ni un milímetro de su posición.
Haruto estaba sobre ella, con ambas manos a los lados de su cuerpo. Ella lo tenía tomado por el cuello. Sus respiraciones ya estaban volviendo a la normalidad, mientras se miraban el uno al otro. Tenían que salir de esa habitación y volver a ser ellos mismos… al menos por ahora… Haruto se corrió y Miyu se sentó a su lado.
- ¿Vamos? – le dijo con una sonrisa.
- Como quieras – él respondió desganado.
Todos estaban nuevamente reunidos en el salón. Por lo que se veía, ya habían comido el pastel y brindado por el cumpleaños, mientras ellos estuvieron arriba. Tatsuki sostenía nuevamente el micrófono y en un costado estaba Yuki con Noa, tomados de la mano.
- Ahora, para cerrar esta reunión, decidimos – miró a Yuki, que sonreía nerviosamente ante la mirada de su madre – que haremos un baile de máscaras. Cada uno tome una máscara de los cofres que están allí – señaló el frente de la sala – y colóquenselas. Las luces se apagarán por un instante y todos deberemos buscar pareja… - sonrió maliciosamente - …que comience…
Los invitados corrieron desesperadamente hacia los cofres para hallar las mejores máscaras, salvo Haruto que permanecía inmóvil, cruzado de brazos en un rincón.
- Kichiki-san… ¿no bailarás? – Rei se acercó sensualmente a Haruto con su máscara colocada, que combinaba perfectamente con el vestido, pues era beige con unas pequeñas plumas al tono en la parte superior.
- No – contestó secamente y miró hacia otro lado.
- Oh… pensé que de verdad bailarías conmigo esta noche… - se oía decepcionada…
Haruto, ignorando a Rei, buscaba con la mirada a Miyu que había salido junto con los demás a por las máscaras… pero no lograba dar con ella. De pronto, las luces se apagaron y comenzó a sonar una fuerte música bailable. Los gritos y risas de todos inundaron el lugar y provocaban que los tímpanos de Haruto quisieran estallar.
De pronto sintió unos brazos rodeando su cuello y un húmedo beso en su mejilla. Reaccionó a tomar por la cintura a la dama que tenía en frente, sabiendo que era una chica, pero sin poder reconocer quién… su cabeza le decía que la única que se le acercaría de aquella forma sería Miyu, pero su instinto hacía que sintiera cierto rechazo por aquel mimo… Otro beso en la comisura de los labios… hasta que la cautivadora boca femenina se posó en su boca y al instante comprendió que definitivamente no era Miyu aquella chica… su beso era tan diferente y para nada placentero… es más… no sentía más que asco por aquella acción. De pronto las luces se encendieron, haciendo que la dura realidad lo golpeara hasta dejarlo sin aliento.
Un cabello rebelde amarillo oro le hacía cosquillas en la nariz mientas unos ojos celestes lo observaban divertidos y unos labios rojos insistían en que los suyos los dominaran. Rei era la que estaba besándolo y él no había tenido mejor idea que tomarla por la cintura. La separó bruscamente, empujándola, a lo que la chica sólo respondió con una sonrisa triunfadora.
- Parece que Haruto-kun no es tan mansito a la hora de besar… - sonrió con malicia limpiándose la boca.
La música sonaba demasiado fuerte y aquel que la había tomado por pareja parecía satisfecho. La tomaba por las manos con cierta fuerza, como si intuyera que lo único que pretendía era escapar para encontrar a Haruto y arrastrarlo con ella a la pista. Mientras bailaba desganadamente, sus ojos buscaban con insistencia los de Haruto… y allí lo vio, parado en el mismo rincón donde lo había dejado, cruzado de brazos, mirando de mala manera a una rubia que le hablaba… seguramente queriendo convencerlo de que bailaran. Miró a su pareja y le sonrió nerviosamente.
- Creo que me están esperando… si me disculpas… - dijo fuerte para que el chico que la acompañaba la escuchara. Él era alto, rubio, con unos ojos celestes que inspiraban poca confianza. Llevaba un traje color crema y una camisa negra debajo. Su máscara también era negra con unas plumas azules.
El chico sonrió, pero no le contestó, sólo la acercó más a su cuerpo y soltó una de sus manos para tomarla por la cintura. La cosa se estaba poniendo fea y eso ya no le agradaba a Miyu.
La chica, que llevaba una máscara roja, muy sencilla, miró enojada al chico rubio.
- Kazu… Kazu Ebizawa – dijo él con un tono seductor bastante cerca de la oreja de Miyu.
- Suéltame – ordenó ella.
- No puedo… aún no dan la orden de cambiar de pareja… además, parece que tu chico está muy bien acompañado por mi hermana… ¿no crees?
Y ahí fue cuando ella volteó a verlos, confirmando que algo de razón tenía el rubio. Haruto permanecía inmutado, pero la chica estaba colgada de su cuello, tirando de él, arrastrándolo a la pista. Tomó una máscara de las que ofrecían los mozos y se la puso a la fuerza… Sinceramente, Haruto no parecía ofrecer demasiada resistencia… Miyu volvió a mirar a Kazu y con su ceño muy fruncido comenzó a guiar sus pasos de baile hacia donde estaban Haruto con Rei.
Al llegar bastante cerca, Haruto miró con sorpresa la escena que tenía en frente. Miyu estaba demasiado entrelazada con el tipo ese que quién sabe quién demonios era. La sostenía de una forma posesiva que no le estaba gustando para nada y que comenzaba a generarle ciertas ganas de matar… Apretó sus puños con bronca y empujó con fuerza a Rei, que sonrió abiertamente al ver su reacción.
Kazu, que observaba detenidamente al noble y a su hermana, aprovechando la separación de estos, tomó la cara de Miyu con ambas manos en un rápido movimiento y la besó. Los ojos de la chica se salían de sus órbitas y sus manos forcejeaban con el bien formado pecho del chico para separarlo de ella.
Fue entonces cuando Haruto llegó junto a ellos.
- Suéltala en este preciso instante – sentenció con el tono más frío jamás escuchado.
Kazu simplemente se dedicó a separarla un poco y a ignorar a Haruto que comenzaba a elevar su reiatsu, que gracias al gigai que traía no aplastaba a la gente a su alrededor.
- ¿Estás sordo o qué? – se le iban las manos sobre el rubio insolente que estaba besando a SU chica… pero se contenía para no armar un escándalo frente a todos… después de todo, su reputación era lo más importante y no quería mancharla haciendo una escena de celos en medio de la fiesta.
El rubio tomó a Miyu por las muñecas y la giró, poniéndola delante de él, abrazándola con fuerza.
- Ella es mi compañera, ¿algún problema, Kuchiki-san? – Kazu hablaba fuerte y los que estaban a su alrededor voltearon a ver lo que sucedía. Haruto apretaba sus puños con fuerza desmesurada mientras observaba a unos dos metros de distancia como ese maldito teñido abrazaba a la humana tonta… ¿qué tenía que hacer? Si armaba un escándalo en ese momento estaría demostrando debilidad por la chica, pero si no lo hacía ese tipo seguiría tocándola y obligándola a bailar con él… porque la estaba obligando… ¿o no?... ¿Acaso era ella la que quería bailar con el rubio? Si… seguramente en represalia por no haber accedido a bailar con ella… Maldita… Gruñó y sintió otra vez el peso del cuerpo de Rei sosteniendo su cuello… pero esta vez era distinto… estaba apoyando su figura completa sobre su costado derecho y podía sentir perfectamente las curvas de la rubia.
- ¿Sucede algo, Kazu? Deja de molestar a Haruto-kun – dijo melosamente.
- ¿Haruto-kun? – murmuró Miyu… ¿Acaso él le había dicho que no bailaría con ella porque estaba esperando a la rubia teñida esa? … No… no era posible… ¿o sí? ¿Por qué no estaba queriendo degollar a Kazu por tenerla de aquella posesiva forma? ¿No era que la amaba y era su familia? ¿O eran simples patrañas para saciar sus necesidades de adolescente?
Haruto miraba a Kazu con una mezcla de ira, sed de sangre y nerviosismo, Rei miraba como Miyu apretaba sus dientes con una sonrisa sobradora, Kazu sonreía triunfante ante la no respuesta de Kuchiki y Miyu miraba con odio a Haruto… ¿podía ser tan cabeza dura de no aprovechar ese momento para demostrar que era realmente cierto lo que sentía por ella?
Bueno, aquí el final. Se que es corto, pero espero poder actualizar pronto para que no se queden con las ganas de saber si Haruto dará o no su brazo a torcer... jaja!
Espero comentarios!! Besos!!
