Rocordando:
Rei Ebizawa: Rubia odiosa que quiere levantarse a Haruto, tiene una especie de obsesión con él.
Kazu Ebizawa: Rubio agrandado y lindo, mellizo de Rei, está obsesionado con conquistar a Miyu y que ella se fije en él, aunque sea a la fuerza.
Tamiko Isobe: Morocha de pelo corto y desarreglado, petisa con cara de pocos amigos, súper amiga de Rei.
Toru Shiga: Morocho de pelo corto, siempre sonriente, amigo de Tamiko y Rei. No parece tener malas intenciones, pero tampoco inspira confianza.
Noa Funaki: Ya la conocen, la amiga de Miyu, morocha de pelo corto y ojos verdes. Es la novia de Yuki, el hijo de Tatsuki.
Todos ellos van a la misma clase que Haruto y Miyu.
Aclaradas esas cosas, para evitar confusiones y malos entendidos y sin pretender darle mayor importancia a estos personajes mas que una temporal, los dejo con el cap, a la espera de revs!
PD: No creo que aparezcan demasiado estos personajes de relleno, es más, en los proimos caps me dedicaré a los "importantes" :P
Teatro
Kazu sostenía posesivamente a Miyu, mientras Haruto lo miraba con sed de sangre. Rei lo abrazaba por el cuello y Miyu miraba los ojos ámbar del shinigami con odio…
- ¿Qué sucede, Kuchiki-san? – insistió el rubio, sabiendo que provocaba al morocho.
- Deja ya eso, hermano… ¿no ves que Haruto-kun está conmigo? – apretó más el abrazo forzado que le daba al chico.
- ¿Qué está pasando aquí? – una voz masculina, fuerte y seria se hizo escuchar. Los cuatro chicos voltearon a ver.
- Etto… Dr. Ishida… ¡qué sorpresa tan agradable! – dijo Kazu al tiempo que soltaba a Miyu. La chica corrió al lado de su padre.
- ¿Todo bien? – Uryu miró a Haruto a los ojos.
- Si, papá… ¿nos vamos ya? – dijo suplicante la chica.
- Desde luego – Uryu la abrazó y se la llevó.
Haruto miraba con desprecio al rubio, que mantenía una sonrisa triunfadora.
- La próxima vez me aseguraré de que no nos interrumpa nadie, Kuchiki-san
- La próxima vez que le pongas las manos encima no saldrás vivo – dijo entre dientes.
- Realmente das miedo – seguía sonriente. Rei apretó más su cuello y le dio un beso en la mejilla.
- Adios, Haruto-kun… me divertí mucho contigo… - le dijo melosamente.
Los mellizos se fueron, dejando solo a Haruto en medio de la pista de baile.
--
Dos meses después…
- ¡Miyu! ¡Yuju! ¿Estás aquí? – Noa le hacía señas a Miyu, que no dejaba de ver un punto fijo en la pared.
- ¿Eh?... ¿Qué pasa Noa? – le contestó desganadamente, sin dejar el punto.
- A mi nada… ¿a ti que te pasa?
- Nada… ¿por qué lo dices?
- Porque hace más de media hora que sólo miras esa pared como si fuera lo más interesante del mundo
- No, te parece a ti
- ¡Hola! ¡Kurosaki-san! – una voz masculina se hizo sentir por toda el aula. Miyu puso sus ojos en blanco y suspiró rezongonamente.
- Hola Ebizawa-san
- ¿Por qué tan molesta a estas horas de la mañana? – el chico rubio le hablaba amablemente a Miyu, que no dejaba ni por un instante la pared.
- Hola, Ebizawa… - Noa se veía molesta con la presencia del chico.
- Hola, Funaki-san – le dijo Kazu a Noa con una enorme sonrisa.
- ¡Haruto-kun! – entró gritando Rei. Miyu se levantó como tiro y se puso delante de la rubia, mirándola furiosa.
- Aquí no está Kuchiki-sama y esta no es forma de entrar al aula, ¿no te parece, Ebizawa?
- Hola, Kurosaki… - sonrió maliciosamente Rei - ¿no sabes dónde puedo encontrar a Haruto-kun? – usaba un molesto tono meloso para referirse a Haruto, cosa que irritaba sobremanera a Miyu.
- No – contestó secamente.
- No trates así a Kurosaki-san, hermanita… Además, ¿por qué tendría ella que saber dónde está Kuchiki-san? – se metió Kazu en medio de las chicas, intentando calmar los ánimos. Miyu lo miró mal y volvió a su asiento.
Cómo odiaba aquellas escenas matutinas que se daban desde lo que pasó en la fiesta. Siempre lo mismo, los mellizos Ebizawa irrumpían en el aula buscando desesperadamente a sus queridos "Kuchiki-san" y "Kurosaki-san"… Ese situación la tenía enferma… y más sabiendo que Haruto no hacía nada para que mejorara… Se sentó y cerró sus ojos, intentando olvidar la escena de recién y concentrándose en sentir el reiatsu de Haruto… ¿dónde demonios se había metido?
- Maldita humana – susurró, recordando a Rei y sus escenas. Haruto estaba en la terraza de la escuela, mirando el cielo cubierto de nubes grises. Hacía varios días que el sol no aparecía por Karakura y que su humor no era mejor que el clima. Intentaba concentrarse para soportar otro día de tortura en el instituto.
Sintió una leve distorsión en el reiatsu de Miyu que lo sacó de sus pensamientos… ¿y ahora qué le sucedía? Siempre que hacía ese tipo de cosas era porque lo estaba llamando… y desde lo que sucedió en el "baile de máscaras" las cosas habían empeorado mucho… Ya no salían juntos y no se habían vuelto a besar… siempre que se veían, alguien estaba con ellos y no habían tenido tiempo a solas para hablar de lo ocurrido… No era que él quisiera hablar de eso… pero bueno… tal vez ella si… Suspiró sonoramente y se dispuso a ir al aula a ver qué demonios le sucedía a la humana.
- ¡Haruto-kun! – apenas entró en el aula, Rei se abalanzó sobre él, intentando abrazarlo, a lo que Haruto respondió con un gruñido y un manotazo sobre el hombro derecho de la chica, que reaccionó a sonreírle más aún.
- Buenos días, Kuchiki-sama – dijo Miyu con cara de enfado y un tono meloso, imitando a Rei.
Haruto odiaba aquel tonito, porque sabía que era apropósito. Mientras estaban en la escuela, la humana lo llamaba "Kuchiki-sama" y no se dirigía a él si no era con esos respetos. Después, sólo le hablaba si era necesario y de mala manera, con un tono claro de reproche y sin acercársele demasiado. Por supuesto que le molestaba eso, pero jamás se lo diría… si ella estaba enojada por algo, más le valía que se le pase…
- Hai, Kurosaki – dijo sin mirarla e inmediatamente se sentó en su lugar sin prestar atención a nadie más allí.
- Buenos días a todos – saludó Toru entrando con una sonrisa y su mano en alto.
- Llegas tarde, Toru… te acabas de perder el saludo a Haruto-kun – reía Rei mientras saludaba con un beso en la mejilla a su amigo.
- Oh… lamento eso, Rei… ¿Cómo has estado? Últimamente te veo bastante animada – dijo irónicamente el pelinegro.
- Parece que anda bien de amores – dijo entrando Tamiko (la castaña de pelo corto y alborotado).
- Hai, Tamiko… tu también te ves bien hoy… - la chica le dio un beso en la mejilla a Toru y se sentó en su lugar, que es el del lado derecho de Haruto.
En el aula se sentaban, en la primer fila, comenzando desde la izquierda, Miyu, Kazu, Noa y Toru, y atrás, Haruto, Tamiko y Rei.
Entró la profesora de teatro, que sería la materia que tendrían durante las dos primeras horas de ese maldito martes. La señora, algo entrada en años, traía un pesado libro en su mano izquierda y una desbaratada cartera colgada del hombro del mismo lado; y una cara de pocos amigos que le ganaba con creces a la de Haruto.
- Buenos días, alumnos – los chicos se pararon a la derecha de sus bancos y saludaron con propiedad – pueden sentarse.
Todos se sentaron con un murmullo de fondo mientras la vieja acomodaba sus cosas.
- Rei – Toru se giró apenas para hablarle a su amiga - ¿trajiste el libro que pidió la profesora?
- Si… ¿tu no?
- Es que… - se rascó la nuca - …lo olvidé en casa… - reía nerviosamente.
- La profesora va a matarte – dijo pesimista Tamiko.
- ¿Quieren callarse? – Noa se estaba molestando con la conversación de sus compañeros, a los que la vieja miraba de vez en cuando.
- Chicos, espero que hayan traído sus libros porque hoy definiremos quién hará cada personaje… Es importante que todos puedan participar, pero creo que tengo los mejores actores para estos papeles… - un brillo de locura se asomó en los ojos verdes de la profesora, que miraba con intensidad a Haruto, por sobre el borde del papel que estaba leyendo.
Rei levantó entusiasmada la mano.
- Profesora, yo sería perfecta para el papel principal – sonriente.
- No lo creo, señorita Ebizawa, usted se vería perfecta en el papel de la madrastra mala – contestó irónicamente, Rei frunció el seño y miró de mala manera a la profesora. Miyu sonrió – Yo creo que ese papel es perfecto para la señorita Kurosaki – la profesora miró fijamente a Miyu, que comenzaba a ponerse nerviosa y sentía como las miradas de todos sus compañeros, excepto la de Haruto que miraba su libro, se clavaban en su espalda.
- Etto… creo que se equivoca, profesora… yo sería incapaz de hacer una actuación como la que se requiere…
- ¿De verdad cree eso, señorita? – la profesora usó un tono duro y bajó la hoja, apoyándola en el escritorio. Se paró, tomó una tiza – a partir del día de hoy, ensayaremos esta magnífica obra, Cenicienta, para que se la podamos presentar a sus padres el día de la graduación. No acepto negativas ni objeciones ya que charlé con el director y le pareció una fantástica idea - y giró para escribir en el pizarrón.
- Pst… ¿De verdad tendremos que actuar? – dijo muy bajo Noa a su amiga.
- Ni que me maten – contestó de la misma forma.
- Bien, les leeré y luego escribiré en el pizarrón quién hará cada personaje, para que vayan entrando en tema. Los que no figuran en la lista, simplemente se encargarán del vestuario, la escenografía, la musicalización y otras cosas que vayan surgiendo… ¿entendido?
- Si – dijeron al unísono, mirando con intriga los personajes que estaban escritos en el pizarrón.
- La señorita Kurosaki, como ya lo he dicho, interpretará a la protagonista, la hermosa y pobre Cenicienta – todos se miraron entre sí y luego a Miyu que no salía de su ataque de pánico – La madrastra mala será la señorita Ebizawa – la profesora miró triunfal a Rei mientras que la chica rabiaba e insultaba por lo bajo – las dos hermanastras feas y malas serán la señorita Funaki (Noa) y la señorita Isobe (Tamiko) – las dos chicas la miraron muy asombradas y entrando en el mismo estado que Miyu – el asistente del príncipe será el señor Shiga – Toru simplemente sonrió – y… - hizo una pausa que parecía interminable… faltaban tres personajes… el rey y el príncipe y el hada madrina… ¿quienes serían? Todos los chicos se miraban, algunos ansiosos y otros rogando que no les tocara a ellos actuar… La profesora sonrió maliciosamente mientras apuntaba con la tiza el pizarrón para escribir el nombre del actor… - el señor Ebizawa como… - otra pausa. Haruto seguía entretenido, haciendo como que leía el libro mientras que Kazu miraba con una gran sonrisa a la profesora - …el príncipe… - Haruto levantó la vista de forma indiferente… - y, finalmente, el rey y el hada madrina… que si bien son personajes que intervienen poco en comparación con el resto, nombraré a quienes los representen más adelante, cuando me haya decidido… - todos los demás suspiraron aliviados.
Haruto miraba a la profesora sintiendo algo extraño… no es que le importara la obra o quién interpretara esos ridículos personajes, pero intuía que nada bueno sucedería con eso… Cerró el libro con cierta brusquedad y levantó la mano. Todos sus compañeros lo miraron, menos los de la fila del frente.
- Diga, señor Kuchiki
- Solicito su permiso para retirarme, mi padre vendrá por mi – Miyu cerró los ojos e intentó sentir el reiatsu de Ichigo… ¿para qué lo vendría a buscar? Pero no sentía nada… ¿Sería una excusa o algo así?
- Señor Kuchiki, esperaremos a que su padre venga a por usted, no quiero que vuelva a interrumpir mi clase – sentenció la vieja. Haruto volvió a sentarse.
Por un momento creyó sentir un reiatsu familiar, pero luego pensó que sería su imaginación o el sabor amargo del momento que estaba viviendo. Volvió a abrir el libro.
Esa mañana fue infernal. Después de la tortuosa clase de teatro en la que decidieron cómo estarían formadas las comisiones organizadoras de la obra, tuvieron la clase de historia, que todos detestaban porque el profesor estaba más loco que la de teatro. En fin, había terminado la mañana y el sol no había salido.
Haruto caminaba al frente, con paso rápido. Quería salir cuanto antes de la escuela y llegar a su casa. Prefería mil veces escuchar los gritos de sus padres a que Rei se le colgara del cuello cada vez que se descuidaba y ver los ojos enfurecidos de Miyu cada vez que eso sucedía. Bufó y siguió caminando. Detrás de él, venían charlando Rei, Toru y Tamiko, y más atrás, Noa y Miyu.
- Oye… ¿quién es ese que está parado ahí en la puerta? – Rei señalaba con su cabeza a un hombre alto, de cabello colorado atado en una colita y unos anteojos de sol.
- No se… ¿es guapo, no? – contestó Tamiko.
- Si que lo es…
- Mejor las dejo solas, chicas… no creo que su conversación sea de mi agrado… - sonreía Toru al tiempo que se alejaba, saludándolas con la mano.
- Mira, el tipo se acerca a Haruto…
- Si… ¿será alguien conocido?
- Iré a averiguarlo – Rei se acomodó su pollera, que era bastante corta, por cierto, y se pasó la mano por el cabello. Tamiko se mordió el labio inferior en señal de desaprobación.
- ¿Qué haces aquí? – Haruto estaba malhumorado y viendo a Renji en la puerta del instituto no era para mejor.
- Hola, Haruto, ¿cómo has estado? – Renji sonaba irónico.
- ¿Qué quieres, papá? – subió su tono. Justo en ese momento, Rei llega junto a ellos y se le cuelga a Haruto del cuello, ante la mirada sorprendida de Renji.
- Ho…. Hola… ¿quién eres tú?
- Hola… - lo miró de arriba abajo – señor… - sonrió – soy Rei Ebizawa, compañera de clase de Haruto-kun… mucho gusto…
- El gusto es mío – Renji sonrió.
- ¿Usted debe ser el señor Kuchiki, no? – Renji lo miró extrañado.
- No… soy Renji Abarai… ¿por qué me preguntas si soy Kuchiki?
- Es que escuché cuando Haruto-kun le decía papá… y bueno… - seguía muy sonriente y colgada de Haruto, que estaba que explotaba. Eso era lo único que le faltaba…
- Suéltame – le ordenó, a lo que la chica lo soltó, con decepción.
- No trates así a una dama… - replicó Renji.
- ¿A qué viniste? – ignorando el comentario.
- Hola, Renji-kun – Miyu y Noa llegaron al lugar, y la castaña saludó a Renji con una sonrisa forzada… en su tono de voz y en sus ojos se notaba el asco que sentía por lo que acababa de ver…
- ¡Miyu! ¡Qué gusto verte! ¿Cómo has estado?
- Hola, Abarai-san – saludó Noa
- Hola, Noa… ¿qué tal?
- Bien… - Miyu volvió a su expresión enojada – Me tengo que ir… espero verte pronto por mi casa…
- Si… seguramente esté un tiempo aquí… tengo cosas que hacer…
- Nos vemos… - salió corriendo arrastrando a Noa… no soportaba ni un segundo cerca de la tarada de Rei y menos si estaba con Haruto…
- Adios, Abarai-san – saludó con una sonrisa Noa.
Renji miró mal a Haruto y sacó un sobre de su bolsillo, que estaba sellado por el Comandante General.
- ¿Ordenes? – Rei lo tomó por el brazo, pero no dijo nada.
- Si. El capitán Kuchiki me pidió que te las trajera, es urgente
- Está bien – tomó el sobre de mala gana y lo metió en la mochila.
- ¿Puedo acompañarte a tu casa? Quisiera ver a Rukia
- Como quieras – empujó a Rei y sin decir nada comenzó a caminar hacia la camioneta roja de Ichigo, que había tomado prestada ese día, aprovechando que Ichigo estaba de franco y para no llegar tarde a clase. Renji le sonrió a la chica y siguió a Haruto.
- ¿Y? ¿Quién era? – preguntó interesada Tamiko.
- La verdad… creo que el padre de Haruto-kun… pero no estoy segura… - Rei estaba algo embobada, mirando el sitio por donde se habían ido los dos.
- Oye… ¿esta bueno, no?
- Renji… - susurró…
Wau!! Qué capítulo!! ¿Qué les está pareciendo el enredo? No se si me estaré yendo por las ramas con los nuevos personajes T.T espero que no T.T prometo que en el próximo cap habrá más de lo que nos gusta a todos ¡IchiRuki! ¡Y una Rukia embarazadamente loca! xD ¡Y un Ichigo más salido de sus casillas que de costumbre!!
Además… ¿qué pasará con Hime? ¿Podrá Haruto preguntarle qué es lo que le pasa a Miyu algún día? ¿Qué pasará en la obra?
En fin… acepto pedidos, sugerencias, críticas, y demases que se les ocurra ponerme… :D
Gracias por leer!!
