Hola a todos!!! Lamento mucho haber desaparecido durante tanto tiempo T.T Pero esta vez vine con el último capítulo de esta historia. Escrito con toda la pasión y las ganas que siempre puse para escribir todos mis fics y ahorrando tiempo para escribirlos.

Espero que la próxima vez que suba algo no sea tanto tiempo después como en esta ocasión y espero poder estar terminando "Solitude" pronto. Nos vemos y agradezco desde ya su compromiso conmigo, sus lecturas, sus comentarios y todo su apoyo. Muchísimas gracias.

La última frutilla del postre

- ¿Qué hacemos ahora? – susurró Miyu en el oído de Haruto, con los ojos cerrados y casi temblando. No es que tuviera miedo realmente, pero se temía que el chico no quisiera seguir estando allí cuando volviera a abrirse el telón.

- Nos vamos – sentenció el Kuchiki, como se lo temía la castaña.

- Pero...

- Pero nada, no pienso seguir con esta tontería. Además – tragó saliva y Miyu sonrió con malicia, era evidente para ella que ese "además" tenía que ver con Byakuya.

- ¿Además? – Haruto la separó ligeramente de él para mirarla a los ojos.

- ¿No viste que está mi tío ahí afuera?

- ¿De verdad? ¿Byakuya Kuchiki? – disimuló muy bien – No lo había notado. ¿Eso es preocupante?

- Si que lo es – la tomó por la mano e inmediatamente comenzó a arrastrarla hacia la salida del escenario. – Nos vamos ya, no quiero seguir haciendo el ridículo

Miyu lo siguió con una media sonrisa. ¿Lo había dicho en serio entonces? ¿No era una actuación? ¿Todo ese desastre con Kazu lo había armado sólo para demostrarle que él podía reconocer su amor por ella frente a toda esa gente? Sonrió con más énfasis y apretó la mano de Haruto, haciendo que él se detenga en medio del pasillo de salida.

- Tú... ¿Lo dijiste en serio? – preguntó con cierta timidez.

- ¿Qué cosa? – Haruto arqueó una ceja, ¿estaba preguntándole si le había dicho que la amaba en serio?

- Lo que hiciste en el escenario, ¿no era parte de la obra, no? – él la miró con algo de bronca en sus ojos, todo el esfuerzo que le había llevado hacer eso ¡y ella va y le pregunta si lo hacía en serio o actuando!

Haruto no contestó, sólo se limitó a seguir caminando rápidamente, arrastrando otra vez a Miyu por el pasillo detrás del escenario.

- ¿Dónde piensas ir? – cambió el tema, sabiendo que a Haruto no le había gustado su pregunta. Realmente estaba asombrada de que haya montado semejante escena sólo para demostrarle lo que hacía tanto tiempo le había pedido, pero, al parecer, era cierto.

- Donde sea

-.-.-.-.-.-.-.-

- ¿Dónde se metieron? – preguntó en voz baja Tamiko a Noa, ambas preparadas para la última escena.

- No tengo idea – susurró Noa. Pero, si bien no sabía dónde estaban, suponía que se habían ido de aquel lugar inmediatamente después de dar semejante espectáculo frente a todos. Aún no podía creer cómo Haruto, abiertamente, había intervenido en papel de príncipe en la obra y había expresado sus sentimientos reales entre los sentimientos del príncipe azul. Suspiró y miró a Tamiko de reojo. La morocha estaba bastante alterada y retorcía un pañuelo en las manos.

- ¿Qué vamos a hacer ahora? – dijo, más para ella que para su compañera.

- Ya está todo planeado – el que habló fue Kazu, acercándose por detrás de las chicas. Llevaba un traje blanco inmaculado.

- ¿Planeado? – arrugó el ceño Tamiko - ¿por quién?

- Tú sólo sígueme en el escenario y todo saldrá bien – el rubio pasó frente a las chicas y subió al escenario, donde Rei estaba haciendo bastante escándalo.

Cuando vio a su hermano subiendo, corrió y lo agarró por las solapas.

- ¡¿Qué significa esto?! – le gritó.

- Baja la voz, que nos van a oír los espectadores – contestó con una sonrisa que enervó más a Rei.

- ¡¿Cómo quieres que no esté alterada?! ¡Se acaba de ir Haruto con la idiota esa! ¡Y ni siquiera tenemos protagonistas para terminar la obra! – lo soltó bruscamente.

- Hermanita – dijo con un tono meloso, que hizo que Rei arqueara una ceja – no te preocupes, todo está planeado. No necesitamos de ellos para terminar la obra. Tú sólo sigue actuando normalmente y escucha bien lo que el narrador dice

-.-.-.-.-.-

- ¿Y eso? ¿Qué fue? – Rukia seguía sorprendida por las palabras de su hijo, aún varios minutos después de que el telón se cerrara. Ichigo la miró divertido.

- Una declaración de amor – dijo como si estuviera diciendo una novedad. Byakuya, que hasta ese momento no había acotado palabra, frunció el ceño.

- ¿No es esta una obra teatral? ¿No es una actuación lo que mi sobrino está haciendo? – preguntó. Rukia e Ichigo se miraron y luego miraron a Byakuya.

- Digamos que al principio sí era una obra de teatro – el noble entendía cada vez menos. – Pero, la verdadera Cenicienta no termina así. Hay un solo príncipe, y en esta obra era el chico rubio

- ¿Entonces qué hacía Haruto allí? – preguntó. No sabía bien para qué estaba haciendo esas preguntas sin sentido, después de todo eran cosas de humanos… pero en fin, había ido a la fiesta de graduación de su sobrino y pretendía entender qué sucedía, o al menos no parecer descolgado del tema.

- Parece que Haruto no se decidía por decirle a Miyu lo que sentía por ella, y optó por decirlo en la obra como para que no se note que lo estaba haciendo frente a todos – explicó Ichigo, a lo que Rukia respondió con una expresión de asombro.

- ¿Y tú cómo es que sabes eso? – Ichigo enfatizó su sonrisa.

- Cosas de padre e hijo

/FB/

- Dime – presionó la katana y logró bajarla, pero la sangre caía manchando el suelo. - ¿Qué es lo que te pasa? ¿Por qué estás así? ¡Si ni siquiera estás prestando atención al entrenamiento! – la voz de Ichigo parecía no afectar a Haruto.

- ¡Es que no sé qué hacer! – cerró los ojos con fuerza y se separó con un salto de Ichigo.

- ¿Qué hacer con qué?

- Qué hacer para demostrarle lo que ella desea

Ichigo enfundó a Zangetsu y la colocó en su espalda. Lugo se acercó a Haruto, que permanecía con la vista en el suelo.

- ¿Vamos a tomar algo?

Ambos volvieron a sus cuerpos y caminaron uno junto al otro sin decir palabra alguna. Llegaron a un bar y se sentaron en una mesa para dos en un rincón.

- Bien… ¿café?

- Lo que sea – contestó Haruto, lo que menos quería era ponerse a pensar en qué tomar.

- Está bien. Dos cafés – le dijo a la moza, que inmediatamente se fue. Ichigo miró a Haruto por unos segundos, permaneciendo en el interminable silencio que habían iniciado desde que abruptamente terminó su entrenamiento. – Dime, ¿qué es lo que ella desea? Y… ¿quién es "ella"?

Haruto lo miró entre enojado y confundido. ¿Ichigo pretendía darle consejos sobre qué hacer con Miyu? Frunció más el ceño y apretó sus manos, una con la otra.

- Miyu, ¿quién más puede ser? – Ichigo sonrió – Y quiere que le diga lo que siento por ella – cerró sus ojos con fuerza, para disimular su vergüenza. ¿Qué estaba haciendo? ¿Contándole a Ichigo sus problemas? ¿Desde cuándo lo trataba como a su padre?

- ¿Y qué problema hay con eso? Está bien, entiendo que no es fácil… incluso yo me tomé mi tiempo para declarármele a tu madre… pero – Haruto levantó la vista.

- Es que no entiendes… ella quiere que se lo diga frente a todos

- ¿Frente a todos? ¿Todos quienes?

- A todos, que actúe ridículamente como su novio o algo así frente a todas las personas

- ¿Y tanto por eso? – Ichigo estaba divirtiéndose con la situación… ¿tanto podía costarle hacer eso? Definitivamente era sobrino de Byakuya.

- ¡Yo no puedo hacer eso! – gritó, haciendo que la pobre moza que había llegado con los café se asustase.

- Lo siento, déjalas aquí – dijo Ichigo con una sonrisa amable. La chica dejó las tazas y se fue rápidamente.

- ¿Qué quiere que haga? ¿Qué la abrace, la bese y esas cosas por todos lados? ¡Es que eso es para la intimidad! ¡¿No lo entiende o qué?!

- No es que no lo entienda, es que a veces las mujeres necesitan más que la intimidad… para sentirse seguras. Por ejemplo Rukia, ahora quiere que salgamos todos los días a pasear, para que todos nos digan "felicitaciones" o cosas así… no es que me guste mucho la idea, pero lo hago porque a ella le hace feliz – explicó Ichigo, haciéndose el padre sabio. Aunque por dentro se retorcía de rabia al recordar las peleas absurdas con Rukia debido al tema.

- ¿Qué pretendes? ¿Qué haga lo que me pide?

- Yo no pretendo nada, sólo que a veces, con una única demostración basta para que ella sea feliz – Haruto lo miró algo sorprendido – piénsalo, tal vez no te cueste tanto como supones, y es algo momentáneo… no es como que tengas que hacerlo todos los días…

///

-.-.-.-.-.-.-

El relator, aún más nervioso que antes, subió al escenario, que permanecía con el telón cerrado. Temblaban las hojas escritas a mano que llevaba.

La profesora, sentada en primera fila, se movía en su asiento disfrutando cada segundo de la obra modificada.

- Después de que el príncipe Haruto encontrara a Cenicienta, partieron en caballo, camino al palacio. Pero, en la mitad, el espíritu libre de la chica y el de él mismo decidieron que su libertad estaba fuera de las paredes del castillo y se fugaron junto a su amor verdadero – el relator hizo una pausa porque uno de los chicos que estaba detrás de escena le acercó un papel. Leyó rápidamente y suspiró.

- ¿Y ahora qué? – preguntó Rukia a Ichigo en voz baja, que permanecía con su sonrisa triunfal en la cara.

- Se fugaron, ¿no escuchaste? – dijo irónicamente, sabiendo que era en serio.

- Y así – continuó el relator – vivieron todos los años que le quedaban de vida juntos felices y libres. Muchas gracias por disfrutar de nuestra adaptación de Cenicienta

El telón se abrió, mostrando a todos los chicos que habían actuado en la obra, saludando sonrientes, obviamente sin Miyu ni Haruto. Los aplausos fueron muchos y hasta algunos se pusieron de pie.

Después de unos minutos, no quedaba nadie en la sala más que Ichigo, Rukia, Uryu, Orihime y Byakuya.

- ¿Y ahora? ¿Alguien sabe dónde están? – preguntó Uryu acomodándose los lentes.

- Se fugaron – repitió Ichigo sin poder evitar lanzar una risotada luego.

- ¡Idiota! ¡¿De qué te ríes?! – gritó Rukia.

- No, no… de nada – siguió riendo en voz baja.

-.-.-.-.-.-

- Ya todos deben estar yendo a la casa de tía Tatsuki a la fiesta – comentó Miyu, mientras miraba por la ventana de la habitación de Haruto en la casa de Ichigo.

- ¿Y? – Haruto se sacaba la camisa del traje.

- ¿No deberíamos ir?

- Ni muerto – sentenció. Y lo decía muy en serio.

- ¿Entonces? – Miyu se acercó a Haruto y se miraron a los ojos. - ¿Era en serio lo que dijiste sobre el escenario?

Haruto dejó la remera que se estaba por poner sobre la cama y se acercó a Miyu. Su ceño seguía tan arrugado como siempre, pero algo en sus ojos era distinto. Se paró justo frente a ella, a escasos centímetros.

La chica podía sentir la respiración entrecortada de Haruto y su perfume. Lo miraba a los ojos, intentado descifrar lo que él estaba pensando. ¿Tanto le costaba reconocer que había dicho lo que dijo en serio?

El shinigami colocó sus manos en la cintura de Miyu y la acercó a él, inclinándose como para besarla, pero no lo hizo, sino que apoyó su frente con la de ella.

- ¿Crees que hubiera hecho todo lo que hice para no decirlo en serio? – le preguntó, muy bajito. Ella sólo suspiró y sintió los labios de Haruto sobre los de ella.

And I'd give up forever to touch you,

Y me levantaré siempre para tocarte

'Cause I know that you feel me somehow.

Porque tú sabes cómo me siento a veces

You're the closest to heaven that I'll ever be,

Tú eres lo más cercano al cielo que jamás tendré

And I don't wanna go home right now.

Y no quiero irme a casa ahora

El beso fue tomando ritmo hasta que sus respiraciones también comenzaron a agitarse. Miyu llevó sus manos alrededor del cuello de Haruto y él bajó las suyas a las nalgas de la chica, alzándola. Instintivamente, la castaña subió sus piernas y las enroscó alrededor de la cintura del chico.

Caminó algunos pasos hasta llegar al escritorio que tenía frente a la ventana y sentó a Miyu allí con suavidad. Detuvieron el beso y se miraron a los ojos, profundamente, sin decir nada por varios segundos.

Miyu puso su mano derecha en la mejilla de Haruto y la acarició con ternura.

- Gracias – susurró.

- No digas nada – dijo él despacio, acercándose nuevamente a la boca de la chica, fundiéndose en un nuevo beso que no tardó en hacerse más apasionado que el anterior.

And all I can taste is this moment

Y todo lo que puedo probar es este momento

And all I can breathe is your life

Y todo lo que puedo respirar es tu vida

Well sooner or later it's over

Porque tarde o temprano se termina

I just don't want to miss you tonight.

Yo sólo no quiero perderte esta noche

Las manos de Haruto ascendieron desde la cintura de Miyu, por su abdomen, hasta el escote del vestido de Cenicienta, donde comenzaron a bajarlo con un movimiento sutil. Cuando sus pechos quedaron al descubierto, comenzó a acariciarlos suavemente, logrando que ella se estremeciera, sin desprenderse del beso.

Miyu rozaba con sus manos los músculos de la espalda del chico, bien formados por su entrenamiento. Pero sentía que no era suficiente, que necesitaba más de él. Lo empujó suavemente hacia atrás y se bajó del escritorio. Dejaron de besarse.

Miyu terminó de bajarse el vestido, quedando sólo con las bragas rosadas puestas. Haruto se sonrojó apenas al verla y Miyu sonrió. Cuando iba a abrir la boca para decir algo, notó que Haruto también iba a hablar y se cayó.

- Esto… no será muy-

- Sólo quiero estar contigo – dijo ella, acercándose nuevamente a él, volviéndolo a rodear con sus manos. Pero, no lo besó en la boca, sino que comenzó a darle pequeños besos en su cuello, pecho, abdomen, hasta llegar a la cintura de su pantalón, dónde fue Haruto el que la detuvo, sosteniéndola por el mentón.

And I don't want the world to see me,

Y no quiero que el mundo me vea

'Cause I don't think that they'd understand

Porque pienso que ellos no entienden

When everything's ment to be broken

Cuando todo lo que está hecho se rompa

I just want you to know who I am.

Yo solo quiero que sepas quién soy

Se agachó frente a ella, para mirarla a los ojos. Los dos estaban muy serios.

- Yo tenía miedo. No quería que nadie viera mi debilidad, porque no quiero que nadie te lastime – Miyu sonrió.

- Te amo, tonto – le dijo, pero cuando iba a besarlo él colocó su índice sobre los labios de ella.

- Yo te amo a ti más que a nada – y fue él el que la besó, al mismo tiempo que la recostaba sobre la alfombra.

And you can't fight the tears that ain't coming

Y no puedes pelear con las lágrimas que vienen

All the moments of truth in your lies.

Todos los momentos de verdad en tus mentiras

When everything feels like the movies

Cuando todo se sienta como una película

Yeah, you bleed just to know you're alive.

Si, sangras sólo para saber que estás viva.

El teléfono celular de Haruto sonó repentinamente, haciendo que detuvieran sus besos.

- ¿Tienes idea de quién pueda ser? – dijo Miyu en un tono que denotaba reproche.

- Mi mamá – protestó él, a sabiendas de que el tono que usó la chica significaba un "te odio, ¿por qué no apagaste ese aparato?".

- Atiende – lo empujó con ambas manos.

- No – el teléfono sonaba insistentemente una y otra vez.

- Atenderé yo – Miyu se levantó rápidamente y buscó el celular en el saco que Haruto había dejado sobre la silla. Al encontrarlo, frunció el ceño y dándole a su voz un toque de resentimiento, contestó. Haruto la miraba con asombro. – Hola Rukia – dijo ella, como si fuera normal que estuviera atendiendo el teléfono del chico. Los gritos de la morocha se escuchaban desde el otro lado, provocando en el shinigami un gesto que llegaba a parecerse a una sonrisa. – No grites tanto, Haruto está conmigo. Estamos bien – siguió con su tono entre indiferente y enojado. – Iremos en cuanto terminemos de hablar – cerró la tapa del teléfono con brusquedad y miró a Haruto con rencor.

- ¿Qué? – reaccionó sin pensar.

- Vístete, nos vamos a la fiesta

- ¿Por qué estás tan enojada? ¡Simplemente olvidé apagarlo!

- ¡¿Pensabas que no iba a sonar cuando te fuiste de esa forma de la escuela?!

- ¡Ni siquiera sabía que tenía esa cosa en el bolsillo!

- ¡Vístete!

- ¡No quiero!

- Entonces iré sola – dio media vuelta y se salió, dando un portazo. Unos segundos más tarde se escuchó otro portazo en la puerta del baño. Haruto sonrió de lado.

- Mujeres

And I don't want the world to see me,

Y no quiero que el mundo me vea

'Cause I don't think that they'd understand

Porque pienso que ellos no entienden

When everything's ment to be broken

Cuando todo lo que está hecho se rompa

I just want you to know who I am.

Yo sólo quiero que sepas quién soy

Después de quince minutos…

Haruto estaba sentado en la cocina, junto a la mesa y un vaso con jugo de naranja. Miyu aún no bajaba. Tenía el ceño fruncido y cierta molestia por la situación. Después de haber discutido ella no había vuelto a dirigirle la palabra… ¡ni que hubiera sido apropósito! Tampoco era tan grave que hubiera sonado en ese momento el celular.

El taconeo de la castaña lo sacó de sus pensamientos. Carraspeó con fuerza para atraer la atención de la chica, pero cuando esta terminó de bajar las escaleras tomó el abrigo y salió de la casa sin dar ni señales de haberlo escuchado.

Haruto se levantó de la silla con rapidez y sin siquiera tomar su saco que estaba tirado sobre el sofá, la siguió casi corriendo.

Miyu caminaba con prisa y bronca por la vereda y para cuando Haruto salió de la casa ya le llevaba una cuadra de ventaja. ¿Qué tenía que hacer? ¿Cómo había tenido tan poco cuidado como para dejar el celular prendido? ¡Si era previsible que algo pasara entre ellos! ¿Tan poco tacto podía tener ese descerebrado shinigami?

- Maldición – murmuró al sentir la presencia de Haruto cerca y apuró su paso, con tan mala suerte que tropezó con una piedra, pero no cayó ya que el chico la sostuvo antes de que llegara al suelo.

- Debes tener más cuidado si quieres llegar bien a la fiesta. Además, ya es bastante tarde

- ¿Desde cuándo tienes consideración con esas cosas? – las palabras de Miyu sonaban como si tuvieran filo.

- ¡¿Puedes dejar de hablarme así?!

- ¡No!

- ¡Entonces no me hables más! – Haruto la tomó por la cintura y la atrajo a él rápidamente. La besó con fuerza, subiendo una de sus manos a la nuca de la chica, impidiendo que pudiera zafarse.

Otra vez la besaba. ¿Cómo podía pensar que los besos arreglarían todo? Pero, cedió a la tentación y se dejó llevar por la boca de él.

Cuando no tenían más aire, se separaron. Pero Miyu mantuvo sus ojos cerrados y su frente sobre la de Haruto.

- Lo siento

- No, no lo sientas. Yo no tuve que reaccionar así. Sólo… sólo dilo – la chica se sonrojó levemente por el pedido.

- Te amo

I just want you to know who I am

Yo sólo quiero que sepas quién soy

-.-.-.-.-.-

Tres meses más tarde

- ¡Que te apures! – la voz de Miyu retumbó por toda la casa de los Kurosaki, mientras corría escaleras abajo.

- Ya voy… ya voy… - la voz de Haruto era lenta y cansada, muy extraño en él.

- ¡¿Es que piensas llegar tarde?! – otro grito más que no alteró al shinigami, que comenzó a bajar lentamente. Llevaba una camisa negra sin abrochar y un pantalón de vestir, negro también. Su cabello estaba más despeinado que de costumbre y sus ojeras mostraban cuán cansado estaba.

- Vale… - dijo por toda respuesta a los gritos de la ahora, su novia formal. Estaba murmurando cosas sin sentido desde hacía más de media hora, luego de haber contestado una llamada a su teléfono móvil.

- ¡¿Estás escuchándome?! – fue lo único que rescató Haruto de la gran cantidad de palabras que había dicho la chica en el último minuto.

- No – contestó mientras bostezaba.

Miyu se acercó y se paró frente a él, mirándolo con rabia, mientras apretaba sus puños.

- Es muy simple – dijo apretando los dientes - ¡Tenemos que llegar al hospital ya!

Haruto abrochó su camisa y tomó las llaves del auto que estaban colgadas en el llavero detrás de la puerta. Abrió y se encontró con dos personas al otro lado, que traían una cara entre sorpresa y risas.

- Hola – dijo secamente, volviendo su vista a Miyu, que estaba detrás de él.

- ¡Hola! ¡Vámonos ya o llegaremos tarde!

- Pero… ¿qué sucede? – preguntó Orihime, mirando a su hija y su alteración.

- ¡Ya nació! – gritó mientras se abría paso entre los tres. - ¡Apúrate!

- Voy…

Uryu y Orihime se miraron y sonrieron al saber la noticia. Al fin estaba en este mundo la pequeña Kurosaki.

-.-.-.-.-.-

Después de haber estacionado el auto en la puerta del Hospital y luego de haber luchado verbalmente con el guardia que no quería que pasasen porque eran las cuatro de la madrugada, lograron entrar y llegar a la maternidad. Allí los esperaba Ichigo, con una sonrisa de oreja a oreja, sosteniendo en sus brazos, con sumo cuidado, unas cuantas mantas rosadas.

Miyu se acercó corriendo, mientras Haruto miraba a su padre y arqueaba una ceja. Más atrás estaban Uryu y Orihime, aún terminando de subir las escaleras.

- ¡Papá! – gritó emocionada la chica - ¡Es hermosa! – lo abrazó, entre risas y lágrimas de emoción.

- ¿Si? ¿No es cierto? – Ichigo parecía embobado, mirando al pequeño retoño. Pero, al instante, levantó su vista y la enfocó en Haruto, que permanecía estático con la misma expresión de antes.

- ¿Cómo está Rukia? ¿Todo está bien, verdad?

- Si… ella está en la habitación, descansando… - seguía con su vista fija en el shinigami. – Deberías ir a verla, ¿no crees?

Haruto lo miró desconcertado, arqueando la otra ceja.

- ¿Me hablas a mi?

- ¿A quién más? – el chico no dijo nada, sólo se limitó a entrar en una de las habitaciones que se encontraban en el lado izquierdo del pasillo. Ichigo sonrió complacido. Luego de unos minutos, volvió a hablar, mientras Uryu y Orihime se acercaban. - ¿Te costó mucho traerlo?

- Creo que él estaba más ansioso que yo por venir – en realidad, Miyu no sabía si era verdad o mentira lo que estaba diciéndole a Ichigo…….

-.-.-.-.-.-

El suave ruido de la puerta rozando con la alfombra del piso al abrirse la despertó, pero optó por no abrir los ojos. Sintió la leve presencia que el gigai especial que traía su hijo dejaba a la vista y amagó a sonreír, pero no lo hizo. Esperaba que él fuera a verla, pero nunca creyó que sea tan rápido.

Haruto se quedó parado, recostado sobre la pared del fondo de la habitación, junto a la puerta. Varios minutos pasó así, observando dormir a Rukia. Viendo su respiración lenta y su rostro cansado por las horas de trabajo de parto. El suero aún permanecía colocado en su brazo y eso preocupó al chico, pero luego supuso que serían precauciones de su padre y seguramente recomendaciones de la Sociedad de Almas.

Suspiró casi inaudiblemente, pero no para los oídos de Rukia que esta vez entreabrió los ojos para ver la cara de Haruto. Vio sus ojos fijos en ella y una expresión que nunca antes había visto en su hijo. Un rostro que denotaba sorpresa, pero al mismo tiempo tranquilidad y hasta felicidad.

Decidió que ya era hora de decirle algo, pero un nudo se formó en su garganta al ver que Haruto se despegó de la pared y se acercó a ella, que instintivamente volvió a cerrar herméticamente sus ojos.

- Mamá – dijo despacio, como si no quisiera despertarla pero sí que lo oyese. – Creo que todo esto es una locura – se sentó junto a la cama, en una pequeña silla de madera. – Después de todo al fin lograste rehacer tu vida como alguna vez lo soñaste – sonrió a medias – Ojala papá estuviera junto a ti ahora – volvió a su seriedad, como si no le hubiera gustado lo que había dicho – Bueno, no Ichigo… hablo de Renji – un nudo más grande se formó en la garganta de Rukia, provocándole una emoción que casi no podía controlar.

Un silencio de algunos minutos reinó en la habitación después de que Haruto nombrara a Renji. Era cierto que tantos años junto a él no habían sido de los más felices, pero dentro de su espera, había vivido en paz y podido criar a su hijo en un ambiente ideal, lleno de amor familiar.

- ¿Cómo crees que será? – Haruto se recostó en la silla y miró el techo – Hablo de la niña… ¿pensaron ya en un nombre? – hizo una pausa como esperando la respuesta de su madre – Supongo que si… no es que me haya interesado mucho en este tema en los últimos meses… es que no puedo hacerlo… no quiero interferir en tu vida ahora que encontraste cómo ser feliz – una nueva pausa. – En realidad yo también encontré como serlo, Miyu… Ella… ella es la única que me conoce de verdad y con la única que quiero ser quien soy realmente. Mamá, amo a Miyu… y ahora te entiendo, y entiendo por todo lo que pasaste para poder estar ahora con Ichigo

- ¿No crees que estás un poco melancólico? – dijo Rukia, casi burlándose. Haruto se sentó bruscamente y arrugó las cejas.

- ¡¿Estabas escuchando?!

- No grites, estamos en un hospital – Haruto se cruzó de brazos, refunfuñando algo que la morocha no entendió. – Dime

- ¿Qué?

- ¿No es esta la vida que quieres vivir? Porque… yo sí quiero vivirla así, contigo, con Ichigo y con tu hermanita – Haruto la miró.

- Yo… yo quiero vivir mamá

- Entonces, vive

-.-.-.-.-.-

Canción: City of Angels de Goo Goo Dolls


Vuelvo a agradecerles a todos por brindarme la oportunidad de crecer junto a ustedes como escritora. Pero, debo pedirles un último comentario para este fic, una conclusión final de su parte. Espero que les haya gustado y nos vemos la próxima.

PD: No duden en escribirme para cualquier duda, consulta o comentario, con gusto los responderé.